jueves, 6 de diciembre de 2007

Una victoria de mierda de la oposición

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Luego de un "período de reflexión" tras su derrota, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dejó el lenguaje conciliador de los dos últimos días y utilizó términos despectivos para descalificar la victoria de sus opositores en el referendo del pasado domingo sobre el proyecto de reforma constitucional. "Es una victoria de mierda y la nuestra una derrota de coraje", señaló. Mientras Bush sigue hablando de Venezuela sin nombrarlo, Chávez volvió a atacar a Washington, y trató de "lacayo del imperio" al presidente colombiano, Álvaro Uribe.

"Es una victoria de mierda y la nuestra una derrota de coraje", dijo el presidente venezolano en una conferencia de prensa realizada en presencia del alto mando militar y convocada por los jefes del Ejército, la Marina, la Aviación y la Guardia Nacional.

Chávez apareció ante la prensa rodeado del mando militar con la evidente intención de descalificar los rumores difundidos en la prensa local e internacional sobre presuntas presiones de los militares para que reconozca su derrota en el referendo

"Victoria de mierda", fue ésa la frase que el jefe de Estado venezolano eligió para calificar el triunfo del NO a su proyecto de "Constitución socialista" en el referendo del domingo, donde el 50,7 por ciento de los venezolanos rechazó su propuesta de reforma constitucional, que proponía su reelección indefinida y la extensión del mandato presidencial de seis a siete años, entre otros importantes cambios.

La reforma fue apoyada por el 49,2% de los votantes, es decir, por apenas 1,5% menos de los sufragios del "Sí", una diferencia suficiente como para provocar la primera derrota electoral de Chávez en nueve años de gobierno.

En la sala del Palacio presidencial de Miraflores, los periodistas fueron testigos y se sorprendieron con el primer gesto de endurecimiento de la postura del oficialismo ante su derrota, luego de una promesa de supuesta apertura con los sectores triunfantes.

Chávez afirmó que "no hay reconciliación con el pasado", en respuesta al llamado al diálogo de voceros opositores, a quienes advirtió que insistirá con "una segunda ofensiva" para lograr la reforma constitucional que una mayoría de venezolanos rechaza.

"No hemos perdido nada", agregó Chávez refiriéndose a la derrota por estrecho margen de su proyecto de modificación la Carta Magna.

"No crean nuestros adversarios que estamos llorando (...) Habrá que decirles, sobre todo al imperio norteamericano, que estamos más fuertes que nunca y seguiremos adelante construyendo el socialismo", añadió.

Con anterioridad, Chávez había descalificado el triunfo de sus adversarios calificándolo de "victoria pírrica" y pedido a los detractores de su proyecto que "sepan administrar" los resultados de las urnas.

En otro momento de su discurso, el blanco del ataque fue la cadena televisiva estadounidense CNN, a la que el gobierno de Chávez considera poco imparcial en sus críticas y acusa de desarrollar una campaña en su contra. "Lo digo con mucha humildad; no soy presionable", afirmó el líder bolivariano.

También arremetió contra Hernán Lugo Galicia, del diario El Nacional, uno de los periodistas locales que difundió la información sobre el enojo de Chávez el día del referendo.

"Toma nota, Lugo Galicia, porque lo tuyo es esto último, mierda. Aquí lo que hay es dignidad. Dejen quieto al que está quieto. Sepan administrar su victoria porque ya la están llenando de mierda. Es una victoria de mierda y la nuestra llámenla derrota, pero es de coraje, de valor, de dignidad", dijo Chávez dirigiéndose en primera personal al periodista.

La desmentida de Chávez fue respaldada por el ministro de Defensa, que estaba a su lado. "Al presidente no lo presiona nadie", afirmó el general Gustavo Rangel Briceño que reemplazó en el cargo al general Baduel, un "desertor" de la causa chavista.

Pese al revés del domingo, Chávez podría plantear un nuevo referendo en la Asamblea Nacional, la cual este martes acordó "acompañar al Ejecutivo" en esa disposición.

En un programa en la televisora estatal Venezolana de Televisión, el presidente reiteró que pudo haberse "precipitado" al presentar la reforma muy temprano.

"Pero aún así, casi lo logramos, de manera que es posible que por iniciativa popular se replantee en otro momento más oportuno", afirmó.

"Prepárense, que vendrá nueva ofensiva con la propuesta, esa o transformada o simplificada, pero yo estoy seguro. Ya me han llegado cartas del pueblo porque el pueblo sabe que si recogen firmas esa reforma se puede someter a referendo de nuevo en otras condiciones, en otro momento", agregó Chávez.

En la opinión de algunos analistas el presidente tiene todavía disponible una ley habilitante que le permite legislar en varias áreas de la vida nacional y que podría usarla para establecer por esa vía algunos de los cambios que proponía.

"Yo creo que va a tener varios problemas. Uno de ellos va a ser las interpretaciones jurídicas", dijo a la BBC el politólogo Ricardo Sucre, al afirmar que muchas de las propuestas de la reforma se contradicen con la Constitución venezolana.

Pero Sucre considera más importante el problema político que se plantearía al insistir en la reforma por otros medios pues estaría "desafiando al país" y significaría "que el gobierno no entendió el mensaje".

"Si por la vía electoral tú no entendiste que el país te dijo: 'no queremos ese modelo' (...) creo que el gobierno se expone a una situación de ilegitimidad, de ingobernabilidad que incluso puede forzar la salida de Chávez antes del 2013", manifestó el analista.

En su conferencia en Miraflores, Chávez criticó a Bush (que sigue sin responderle) y volvió a llamar "lacayo del imperio" al presidente colombiano, Álvaro Uribe, quien canceló la mediación que Caracas hacía con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)

En cambio, y en tono más conciliatorio, Chávez calificó de "positiva" una felicitación que le envió el rey Juan Carlos I a él y a todos los venezolanos por la "demostración democrática" que significó el referendo del domingo.

Las relaciones entre Caracas y Madrid se enfriaron luego de que el rey de España dijera a Chávez: "¿por qué no te callas?" durante la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile.

De IARNOTICIAS

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