sábado, 27 de febrero de 2010

Carlos Flores ||| El primer tupamaro muerto en combate


CARLOS FLORES: PRIMER TUPAMARO MUERTO EN COMBATE “SE HA PROSTITUIDO DE TAL MANERA LA POLÍTICA QUE PARECE COMO QUE ESTA PARTE NO HUBIESE EXISTIDO. ES COMO SI A ALGUNOS LOS AVERGONZARAN LOS MUERTOS EN COMBATE Y LEVANTAN MÁS A LOS MÁRTIRES ASESINADOS”





Entrevista a Guillermo Fernández dirigente del Movimiento 26 de Marzo en un nuevo aniversario de la muerte de Carlos Flores, el primer militante del Movimiento de Liberación Nacional- Tupamaros caído en combate el 22 de diciembre de 1966.


“A Marquitos Blanco Katras y a Schroeder les dieron las cabezas contra las paredes cuando los mataron y estaban tan deformados que le dieron los cadáveres equivocados a los familiares y después que se dieron cuenta, Chichita, la madre de Blanco Katras dijo no importa, para nosotros son nuestros hijos igual. yo velo igual a este acá y que el mío esté siendo velado allá porque son mis hijos igual. Y ponían Milonga del fusilado. Esa era la idea de la muerte que había. No te voy a decir de alegría porque no es así. Pero una idea de la muerte de combate, una idea de mundo mejor, de sacrificio, de que vos dabas una vida para salvar millones y ese era el espíritu y va a seguir siendo el espíritu porque el hombre es indomable a pesar de cuatro traidores”

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ALGO PARA RECORDAR ... porque "la memoria también es revolucionaria"

fue en diciembre y (como aún hoy)... florecían los jazmines:

24 de Diciembre de 1963... (operativo "Manzanares")
22 de Diciembre de 1966... (Carlos Flores y Mario Robaina)

Fue en diciembre de 1963: era Nochebuena. El propósito de aquel operativo llevado a cabo por el "Comando Juvenil José Artigas" fue el de realizar un reparto de víveres entre los pobladores del cantegril ubicado en Aparicio Saravia y Timbúes. Con tal propósito fue que nos ingeniamos para hacer llegar una considerable cantidad de comestibles a esa zona con la finalidad de aquel pobrerío -al menos aquella vez- pudiese pasar una verdadera "noche buena"...

A los efectos se conformó una "comisión de damas" integrada por un seleccionado grupo, entre nuestras compañeras. Ellas se presentaron en las oficinas de la distribuidora "Manzanares" en nombre de una "comisión de damas de beneficencia" de un club del Partido Nacional que estaba instalado en la periferia de aquellos cantegriles... Se trataba de un club -ya de puertas cerradas- tras haber transcurrido las recientes elecciones.
Aquella "comisión de damas" la integraban Nelly Jorge ("Graciela"), Elsa Garreiro ("la gallega")... entre otras, que solicitaron entrevistarse con el Jefe de Ventas a los efectos de hacer el pedido y arreglar los detalles del envío, solicitando -además- "precios especiales" como colaboración con el fin benéfico a que estaba destinada la mercadería: ... solicitud de "presupuesto generoso" planteada formalmente, lo que -además- conllevaba el escondido propósito de "hacerle la cabeza" al Jefe de Ventas, dejándolo convencido de que "se estaba pensando seriamente en pagar aquel voluminoso pedido".

- "¿El pago será con cheque o en efectivo?"... era la pregunta de rigor; pero su respuesta no había sido prevista en aquella circunstancia. Las compañeras de la "comisión de damas" (sorprendidas ante la imprevista pregunta) solicitaron el teléfono para consultar ese "detalle" y tras una "simulada llamada" (la que les dio tiempo para encontrar la respuesta adecuada)... serenamente y sin titubear, le contestaron: "nuestro tesorero los estará esperando en el club y les pagará en efectivo... contra entrega del pedido", le aseguraron.
El club de los "blancos" (que era el destino de aquel pedido) permanecía cerrado desde su fracasada contienda electoral...
Aquella mañana de la Nochebuena -a las puertas de aquel "clú"- esperábamos desde bien temprano la llegada del camión de "Manzanares" que llegó con toda la carga de su reparto... no sólo con nuestro pedido: llegó tempranito con todo el voluminoso reparto del día para aquellos festejos de la Nochebuena y la Navidad!... cosa que en ningún momento había estado dentro de nuestros más optimistas cálculos.

Amedrentándolos con un viejo revólver nunca puesto a prueba de funcionamiento, un par de "cortes" y algún que otro garrote ("herramientas" que no fue necesario utilizar... que ni siquiera estaba en nuestra intención hacerlo)... así fue que sin necesidad de recurrir a ninguna violencia, nos llevamos al conductor del camión y a los changadores hacia un apartado donde se les retuvo mientras se procedía al vaciamiento del camión.

Aquellos laburantes de "Manzanares" -desde el momento en que cayeron en cuenta de qué se trataba- demostraron su disposición a colaborar. Aún más: en sus declaraciones a la prensa, aquellos changadores se comportaron como "voceros propagandistas" de nuestra fechoría y ninguna pista cierta aportaron para la investigación...

Alguna viejita entre aquellos pobladores (sin que pueda llegarse a pensar que se tratase de una "hábil declarante")... llegó a manifestar a la prensa que se trataba de "ángeles del cielo enviados por el niño Jesús en aquella Nochebuena"... Quizás analfabeta, aquella viejita no había podido leer nuestra "combativa proclama" suscrita por el "Comando Juvenil José Artigas".

Aquel operativo "Manzanares" fue visto con enorme simpatía dada la circunstancia ambientada por aquellas festividades y por las características del hecho que la prensa sensacionalista llegó a calificar como un operativo "al estilo Robin Hood".

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* Hoy por hoy -bajo este gobierno "progresista"- los "cantegriles" crecen y se multiplican. Insospechablemente, alguno de los participantes en aquel operativo hoy es un señor senador de la República que ya no se dignaría... que ni siquiera se animaría a arrimarse por esos rancheríos... y aún más: ahora mismo está llamando a la población a armarse e insta disparar contra las desamparadas víctimas del sistema en el ahora se ha cobijado!

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... y fue el 22 de otro Diciembre, de 1966: los recursos financieros de la organización estaban tocando fondo. Desde hacía tiempo se venía estudiando un operativo que subsanara nuestra situación financiera... y la oficina de pagos de la fábrica FUNSA resultó ser el objetivo más indicado.
Se contaba con la información de que a esa fecha, las arcas de la empresa ya guardarían el dinero para efectuar sus pagos que -incluidos sueldos y aguinaldos- representaba una buena suma para resolver la deteriorada situación económica por la que atravesaba la organización.

Al elegir el objetivo y la fecha, no se dejó de considerar que los trabajadores (que contaban con un fuerte sindicato) pondrían en juego su fuerza y recursos para reclamar -a pesar de todo- y exigir a la patronal el pago de sus salarios y aguinaldos en tiempo y forma... antes de las fiestas navideñas...

(...) Como era de rigor se hizo el relevamiento de la zona, movimientos y circulación de gente y vehículos, vías de acceso al lugar, etc. etc. ... sin descuidar el estudio de la retirada. En fin: el plan fue trazado y discutido minuciosamente... no obstante no haber llegado a saber con precisión la hora en que abrirían las cajas y comenzarían los pagos ese día. La empresa dependía de la hora en que le llegara la remesa bancaria y ese detalle complicaba las cosas... entre una y otra posibilidad había una diferencia de horas, lo que implicaba que el grupo operativo de compañeros y su vehículo debieran mucho tiempo merodeando la zona... además de que los nervios trabajan en contra.
Fue por tal razón que la operación estuvo planificada en base a dos diferentes equipos en alternancia (cada cual en su turno), a los efectos de no extremar las tensiones.

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Con tiempo suficiente se había "levantado" una camioneta para realizar aquel operativo y en el taller se le cambió la "careta" para evitar la posibilidad de que llegase a ser identificada (considerando -además- que tras ser denunciada su expropiación el vehículo estaba siendo buscado)...
La camioneta había sido "levantada" muchos días antes, en los jardines de una casona de Punta Gorda (mientras sus dueños y sus amigos disfrutaban de un asado en los fondos de la mansión).

(...) Llegado el día del operativo (aquel 22 de Diciembre)... no obstante los arreglos y retoques que se le habían hecho, la camioneta fue identificada circulando rumbo al objetivo (FUNSA).
Había querido la fatal casualidad que uno de los amigos del dueño del vehículo y comensal en aquel asado, se cruzara en su trayectoria con la inmediato a la policía.
Varios patrulleros se movilizaron. Los compañeros nada de eso advirtieron hasta que se vieron envueltos en una persecución tras la cual "nuestro vehículo" terminó estrellándose contra un árbol del ornato público y allí mismo se entabló un tiroteo.
La camioneta había sido preparada con un blindaje de cemento en su caja, donde viajaba Carlos Flores y desde allí cubrió la retirada de los compañeros que lograron evadir la situación.
Tras un duro enfrentamiento e intercambio de disparos... uno de ellos hiere mortalmente a CARLOS FLORES: primer compañero tupamaro muerto en enfrentamiento con la represión: 22 de DICIEMBRE de 1966.

(...) Averiguada su identidad, su domicilio en La Teja, su lugar de trabajo (en el diario "Epoca")... quiénes eran sus parientes, quiénes sus amigos, quiénes sus vecinos... en fin: no tardaron mucho en comenzar las redadas, las detenciones, más averiguaciones, allanamientos, etc., etc.
Mediante aquellas pesquisas y datos conseguidos, la represión llega a la "base Pinela" donde detienen a tres compañeros: uno de ellos el "loco" Rivera Yic .
Por fin: las averiguaciones en la zona (mediante conversaciones y datos sustraídos de sorprendidos y desprevenidos vecinos)... llevan a los aparatos policiales hasta un criadero de aves donde se encontraba el cañero Wilson González y el compañero Mario Robaina (el "tarta")... quien se resiste y es abatido a balazos en aquel fuego cruzado, al ser descubierta su vivienda en una chacra del paraje de "el Sauce".
Al frente de ese operativo estuvieron los comisarios Silveira Regalado (jefe de Radio Patrulla), Rodríguez Moroy y Alejandro Otero. Silveira Regalado -con su grupo- se adelantó al operativo y al llegar al lugar ("sin esperar a nadie" según declaraciones del propio comisario Otero)... se dirigió solo a la vivienda con su grupo de respaldo.

De frente y próximo a la vivienda de la chacra que era su objetivo, cayó muerto por una ráfaga de proyectiles que dieron en su espalda y que habían sido disparados por los propios policías del equipo que lo acompañaba:
Al momento de caer muerto: "él estaba parado frente a la vivienda que se disponía a allanar y fue alcanzado por los disparos efectuados por los integrantes de su propio equipo"... así es como lo relata el propio Alejandro Otero en su libro "Memorias de un policía" (autor: Raúl Vallarino).

(...) Fue a raíz de esa lluvia de disparos que nosotros perdimos al compañero MARIO ROBAINA: segundo compañero víctima de las fuerzas represivas, aquel 27 de Diciembre de 1966.
No sólo que es justo recordarlo... sino que además sería una mezquindad ignorarlo: en aquellos momentos ni siquiera presumíamos contar con tantas solidaridades de diverso origen: algunas de ellas, realmente inesperadas...
En esos días de intensas razzias y allanamientos, pudimos escuchar -no sin cierta sorpresa- a Enrique Rodríguez, entonces senador del Partido Comunista que en su diario espacio radial de los mediodía así llegó a expresarse en relación con aquellos hechos: "... esos jóvenes han apostado a favor de la historia y -en tal sentido- habrán de contar con nuestra solidaridad" (Radio Nacional, CX 30 - 27/12/1966). Es de justicia recordarlo... así como también señalar que varios -entre nuestros compañeros- estuvimos alojados en casas de sus militantes de mayor confianza...

También hubo muchas otras solidaridades por parte de militantes sindicales y de simplemente amigos o compañeros de trabajo... como que así también hubo ausencias de otros -más cercanos- que "faltaron a la cita", que "perdieron el contacto" y desde ahí nunca más lo recuperaron o -en otros casos- demoraron mucho en hacerlo.

Es muy difícil poder prever con certeza unas y otras respuestas... hasta que se manifiestan en unos y otros casos -precisamente- en los momentos más difíciles.

(...) Como tampoco fueron previsibles las renuncias y las traiciones que -no por demoradas- hoy son menos graves y vergonzosas que en las que en aquel momento se dieron.

Hébert Mejías Collazo

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