viernes, 23 de abril de 2010

¿Ni vencedores ni vencidos?

"con piques podridos no se hacen corrales"



Hablando con una amigo judío me explicaba, que cuando uno mata a un ser joven, mata también a los hijos de este que aun no han nacido y a los hijos de los hijos.

Es una visión de la vida y la muerte muy cautivante por su profunda significación moral y existencial. A partir de esta reflexión es que sigo pensando y tratando de entender el tiempo que estamos viviendo.

Hoy sabemos que el rapto, secuestro, y otra formas de tratar a los hijos de los prisioneros tiene una larga y macabra tradición, recientemente nos venimos enterando de los miles de niños españoles que fueron robados e internados en campos de adoctrinamiento por el régimen franquista. La variante del Plan Cóndor, combinó el rapto de niños con la "desaparición" de sus padres.

Todavía estamos buscando.

¿De qué estamos hablando cuando reclamamos la verdad sobre el pasado reciente?

Es cierto lo que dijo el señor Manuel Fernández Vergara el 14 de abril, cuando dijo que al enemigo hay que destruirlo, obligarlo a claudicar sin condiciones (quizás lo más importante es saber que se entiende por enemigo).

También es cierto que estuvimos sumidos en un conflicto asimétrico, para usar conceptos castrenses modernos, donde la metodología está en función de las necesidades que este tipo de conflicto exige, por eso Busch quiso legalizar la tortura.

Con la misma lógica bushiana, el 14 de abril el general Fernández Vergara, rindió homenaje a los generales de la década del 70, que llevaron adelante la lucha contra la "subversión", y que como sabemos terminó en el golpe de estado, con todas las consecuencias económicas y sociales que ese golpe trajo aparejado. También habló de las victimas actuales, mencionó a los que fueron entregados a la justicia chilena y argentina. "Victimas actuales", ¿de quién son víctimas?, según tengo entendido, vivimos en un régimen legal, donde se respetan los derechos de todos los ciudadanos, ¿o no?

Me inquieta pensar, que este señor, con indudable influencia sobre quienes tienen las armas, pongan en duda la legitimidad del Estado y sus poderes, poniendo en entredicho lo actuado por la justicia, según las normas legales que nos rigen. Me inquieta porque son ellos los que tienen las armas y sería iluso desconocer que eso es una parte importante del poder, parte que el pueblo no tiene.

El señor general también habla de dialogo, claro que en su forma y con su conceptualización. Para nosotros esto no es nuevo.

Durante todo el tiempo en que el conflicto estuvo planteado, las posibilidades de dialogo estuvieron planteadas y abiertas por parte de la llamada "subversión". En todos los casos la respuesta del régimen fue la misma, "no al dialogo con la subversión". Ya en los cuarteles pasó algo, aun poco claro. Pero si mal no recuerdo, yo caí después, en noviembre, me llegó por aquel tiempo, por canales orgánicos, la noticia que el Bebe había dicho: "son unos rufianes" referido a una reunión en el Batallón Florida.

Como militante de aquellos tiempo, debo decir, que no nos interesaba lo que se hablaba o no en los cuarteles, por la sencilla razón que un prisionero no puede negociar, no debe negociar en función de los que están libres y luchando. Nosotros la seguimos y los que íbamos cayendo prisioneros eran torturados algunos hasta límites increíbles.

De lo discutido en aquellos días en los cuarteles, hay varias versiones y supongo que en todas ellas hay algo de verdad. Lo que paso después hasta los comunicados de febrero, es aun más confuso, hubo quienes creyeron ver la posibilidad de que el ejercito vanguardizará un proceso de cambio, eso dio pie para las más absurdas especulaciones y terminaron todas las especulaciones de la forma más castrense que se pueda imaginar: con el golpe de junio.

Hoy casi cuarenta años después y con el presidente que tenemos, que no es casualidad, y con un pueblo deseoso de participar en la formación del nuevo Uruguay, las palabras del señor general me causan el mismo efecto que las "patadas en los tobillos" cuando estaba de plantón en el cuartel. Si es así que este señor piensa que nos vamos a entender, desde ya vale la pena decir que es tiempo perdido.

Lo que se me propone, y si hablo en primera persona es porque no quiero involucrar a nadie con mis convicciones, (tampoco quiero excluir a nadie) el General Fernández Vergara es que rinda homenaje a los que torturaron toda mi familia. Eso es bastante complicado, pero lo que es una aberración es que rinda homenaje a personas que secuestraron niños, y que hoy niegan decir que hicieron con los seres humanos que hoy figuran como desaparecidos. Una de ellas raptada de los jardines de la embajada venezolana.

¡No!, aun no entiendo porque ellos tienen que gozar de un régimen preferencial, que ningún otro preso del Uruguay goza. Según el mismo presidente de la Republica y ministro de interior, las condiciones en que viven los presos son extremadamente deficientes. No para los de Domingo Arena.

Pero menos entiendo, que se les pretenda premiar por no decir lo que hicieron con las personas capturadas, en su mayoría desarmadas. Menos entiendo la posibilidad de convivir con una institución que reivindica los crímenes de lesa humanidad cometidos en todos esos años.

Es por eso que la expresión "ni vencedores ni vencidos" es un slogan vacio. Estoy de acuerdo con el general Fernández en un punto, al enemigo hay que destruirlo. Como decía Aparicio Saravia, "con piques podridos no se hacen corrales".

William Quinteros

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