sábado, 21 de abril de 2012

Homenajes a Ricardo Blanco




El eslabón encontrado

 

PUBLICADO EN CARAS&CARETAS EL VIERNES 20 DE ABRIL DE 2012

RICARDO BLANCO VALIENTE, IDENTIFICADO EN EL BATALLÓN 14




La identificación de los restos óseos hallados en Toledo puede reabrir la causa judicial que ya condenó al Goyo Álvarez y al marino Larcebeau. Los huesos encontrados a pocos metros de los de Julio Castro eran del sindicalista Ricardo Blanco, quien también fue llevado a la casona de Millán. No fue ejecutado de un balazo, lo asesinaron lentamente en la tortura. Cerca de ellos puede haber otras tumbas con uruguayos traídos desde Argentina.

ROGER RODRÍGUEZ
rogerrodriguez@adinet.com.uy

El Equipo de Antropología Forense de Argentina confirmó esta semana que los restos óseos encontrados el 15 de marzo en el Batallón de Paracaidistas N° 14 de Toledo corresponden al uruguayo Ricardo Alfonso Blanco Valiente, dirigente sindical de AUTE y líder del maoísta Partido Comunista Revolucionario (PCR), quien había sido detenido el 15 de enero de 1978 y desaparecido desde entonces.
Las circunstancias de la desaparición de Blanco Valiente fueron denunciadas por otro militante del PCR, Ángel Gallero, quien también fue detenido en 1978 y trasladado a la casona de Millán. En ese lugar, conocido como “Base Roberto”, donde meses antes habían ejecutado al maestro Julio Castro, Gallero convivió con Ricardo Blanco hasta que los llevaron al pozo de La Tablada, donde mataron a Blanco en la tortura.
En su testimonio, Gallero dijo que en La Tablada también pudo ver a otros compañeros del PCR que habían desaparecido en Buenos Aires un mes antes, en diciembre de 1977. Denunciaba, sin saberlo, la existencia de los “terceros traslados” posteriormente a aquellos secuestros y repatriaciones forzadas que en su coordinación represiva las dictaduras ya habían llevado a cabo en 1976.
Por la causa que investiga esos traslados de 1978, fue acusado –y fugó de Uruguay– el capitán de navío Jorge Tróccoli y fueron condenados el dictador Gregorio Álvarez y el capitán Juan Carlos Larcebeau, por el delito de homicidio especialmente agravado. En esa causa judicial se relata el martirio sufrido por Gallero y las circunstancias en que desapareció Blanco, cuya identificación ósea posibilita ahora reabrir el caso.

UN ‘CHINO’ DE MERCEDES
Ricardo Adolfo Blanco Valiente nació en la ciudad de Mercedes el 27 de diciembre de 1938. Estaba casado y era padre de dos hijos. Trabajó en la UTE y militó en el sindicato de trabajadores del ente en el departamento de Soriano. Se radicó luego en Montevideo, donde puso un almacén. No era ilegal ni estaba clandestino. Atendía su comercio cuando fue detenido aquella mañana del verano de 1978.
Gallero y Blanco eran los únicos ‘chinos’ en Montevideo. El PCR resistía en el litoral o se había exiliado luego de una dura represión en 1974. A fines de 1977 Gallero viajó a Buenos Aires y conectó a Carlos Cabezudo, líder del grupo en el exterior, quien con otras organizaciones reunificaba la Unión Artiguista Libertadora (UAL) que Zelmar Michelini había impulsado en Argentina en 1974.
La UAL se convirtió en objetivo represivo del Plan Cóndor en noviembre de 1977 con la captura en Uruguay del montonero Oscar de Gregorio, a quien se vinculó con los Grupos de Acción Unificadora (GAU). Las dictaduras ejecutaron entonces la “Operación Montoneros” con que se reprimió a esa organización y sus conexiones, entre ellas el PCR, en Uruguay y Argentina.
Más de treinta uruguayos radicados en Buenos Aires fueron detenidos aquel diciembre. Las víctimas fueron llevadas a los ‘pozos’ de Quilmes y Banfield, desde donde se los devolvió a Uruguay. El primer viaje habría sido en lancha y trajo, probablemente en enero, a quienes se sospechaba que eran cabecillas de la UAL. El traslado más importante habría sido en un avión el 16 de mayo de 1978.

AQUEL ESLABÓN PERDIDO
Durante años, la denuncia de Gallero no se tuvo en cuenta. Se pensaba que había alucinado en el tormento y que no podía haber visto en La Tablada, como decía, a sus compañeros Carlos Cabezudo, Célica Gómez y Eduardo Gallo. Pero su historia tomó credibilidad en 2005, cuando la Fuerza Aérea confirmó la existencia del “segundo vuelo” de 1976.
Sobre la hipótesis de que si trajeron a uno podían haber traído a todos, el testimonio de Gallero volvió considerarse en una investigación periodística publicada el 14 y 15 de diciembre de 2006 en el diario La República bajo el título ‘El eslabón perdido de la represión’. Esta vez, los dichos de Gallero quedaron corroborados por documentos, testimonios y por la propia historia.
Gallero sobrevivió y retuvo en su memoria los detalles de lo vivido. Cuando lo ‘blanquearon’ y un juez militar lo condenó a varios años de cárcel en el penal de Libertad, todavía llevaba la ropa de Ricardo Blanco con que, confundidos, sus captores lo vistieron en la casona de Millán… Los huesos identificados ahora en Toledo tenían aún restos de las prendas que Gallero usaba al ser detenido.
La conexión entre las tumbas de Ricardo Blanco y el maestro Julio Castro, por haber estado ambos detenidos en la casona de Millán y terminar enterrados a pocos metros de distancia en el predio del Batallón 14, puede implicar ahora a otras víctimas de aquella represión ocurrida en Uruguay y Argentina entre 1977 y 1978, quienes como Blanco desaparecieron del pozo de La Tablada.



Homenajes a Ricardo Blanco http://youtu.be/OARlQf3ZKgw

Imágenes de |Martha Passeggi


 “Recuerdo que cuando el primer allanamiento me preguntaron que armas teníamos, yo les contesté: acá las únicas armas que tenemos son las de la educación, y no me contestaron nada “
 Así declaraba su esposa Nancy, de una de las veces que fueron por Ricardo, en su casa de Mercedes.

http://youtu.be/DAhunN3-Z5c

Ricardo Blanco murió en un "escenario violento" que aún no se puede precisar. Agregó que en el lugar del hallazgo se encontraron sus restos cubiertos por cal, dos bolsas abiertas de ese material, un casquillo de bala, restos de vestimenta y varios segmentos de tanza. 
Luisa Cuesta e hijas de Ricardo, Cristina y Cecilia Blanco.

ACTO de homenaje a Ricardo Blanco Valiente En el sindicato de AUTE. 

Montevideo 20 de abril 2012. 


Hoy como hace algunos años en los aniversarios de su desaparición a través de la comisión de Derechos Humanos de Aute y durante toda la campaña por anular la Ley de Caducidad, nos toca hablar sobre Ricardo Blanco. Esta vez con un sentimiento distinto que creo que todas las organizaciones sociales que participaron para que su aparición sea posible, muchas veces con viento en contra desde hace muchos años, lo deben tener. Hoy se cumplió una etapa . La etapa de la verdad. Verdad que aclara y confirma muchos aspectos de la siniestra coordinación represiva del Cóndor, Que confirma además a la Ocoa, como organismo de captura, tortura , muerte y enterramiento de luchadores sociales.
También sabemos hoy que el único garante de las Instituciones es el pueblo trabajador movilizado defendiendo sus derechos y no sus verdugos
Uniformados.

Ricardo era un hombre común de pueblo, que con su labor cotidiana y persistente, allí en Mercedes conquistaba conciencias para la causa de los trabajadores. Nacido en 193 ingresó a UTE en el año 1961, su sensibilidad a los problemas sociales ya se había manifestado a los 20 años luchando en las calles por la ley orgánica de la Universidad, por evitar el monopolio de la leche por parte de la empresa Colaso y cuando vienen las inundaciones del 58 se lo ve activo en el auxilio a los damnificados.
Pronto se lo ve asumiendo responsabilidades en Aute Soriano llegando a ser su secretario general y luego del plenario Intersindical Regional, siendo delegado a la CNT para la Mesa Coordinadora de Entes . fue destacada su actividad en la huelga de Ute del 63 En esos años en que la agudización de la lucha de clases era respondida por el avance de la represión, Ricardo era un organizador y dinámico militante en ese hervidero de Mercedes en la vieja Casona de Aute, en que la consigna “obreros y estudiantes, unidos y adelante” era sentida, respetada y llevada a la práctica . Desde alli se apoyaban las marchas estudiantiles y las ocupaciones de liceos. Participaba junto con Aute también Ricardo en ayudar a la formación de sindicatos como la de los obreros de la Azucarera Arinsa, el SUR, sindicato único de los remolacheros; la huelga con ocupación de la Linotextil de mercedes y la curtiembre Cudosa de dolores.
Todas las marchas a partir del 64 de los cañeros del norte y del Frigorífico Anglo, como acampaban indefectiblemente en Soriano lo encontraron integrándolas y participando en su recibimiento y abastecimientos solidarios, coordinando además en movilizaciones conjuntas regionales con el movimiento obrero de Entre Ríos . En el 66 se le encuentra participando en el Congreso del Pueblo con su aporte y experiencia.
Una actividad que desarrolló Ricardo que lo pinta no rehuyéndole a ninguna demanda justa por pequeña que pudiera parecer (relatada por el compañero Aurelio Picone), fue la que llevó adelante toda la población de Villa Soriano, hecho algo inédito en esos tiempos; con corte de ruta nacional incluído. En Villa Soriano se reclamaba un ómnibus para trasladar

diariamente hasta dolores a 40 liceales; la actividad desplegada por Ricardo en esa instancia fue decisiva
Para la obtención de esa celebrada y sentida conquista que se mantenía hasta hace unos pocos años.
El 13 de junio del 68 los trabajadores de Ute y los bancarios fueron militarizados, comenzaron las destituciones y varios trabajadores fueron internados en cuarteles. En ese aumento de la represión, había enormes dificultades por parte de los delegados del interior para trasladarse a Montevideo. La Mesa Directiva de Aute es requerida por los represores y dentro de ese panorama Ricardo asume la dirección del sindicato y con abnegado trabajo junto a varios compañeros logra mantener la actividad sindical.
En el 73 ya en dictadura se lo ve por las calles de Mercedes con su maletín de cobrador de UTE en el que además de sus recibos; clandestinamente repartía volantes, ayuda económica, pasajes e información a requeridos y familiares de compañeros presos. Luego de su detención por 15 largos meses en cuarteles, Ricardo cruza el río hacia la Argentina y allí permanece participando de las coordinaciones de la resistencia a la dictadura, para venir y ser capturado el 15 de enero de 1978.
Esta historia para Aute no termina aquí. Hoy se sabe los lugares de tortura donde lo tuvieron (la Base Roberto o la casona, en Loreto Gomensoro y millán y el •300 Carlos, en La Tablada) Hoy se sabe el día que lo secuestraron y la forma, (en el almacén familiar delante de familiares y clientes ) Hoy se sabe que una vez asesinado fue enterrado en predios de el Batallón 14 de Toledo, Canelones. Entonces hoy es posible saber quienes estaban al frente de esos centros de Tortura, hoy es posible conocer muchos de los nombres de los torturadores y hoy es posible como saber quienes estaban al mando en esos años y en esos meses de la unidad militar donde fue enterrado a pocos
metros del maestro Julio Castro. Queremos entonces que se investigue y se haga justicia para que sus responsables sean juzgados por delitos de Lesa Humanidad. Más allá de la toma de esta nueva causa por oficio de las autoridades judiciales, Aute acompañará todos los pasos necesarios hasta su total esclarecimiento.

Aute en esos años de lucha y represión pagó un alto precio dando su cuota de sacrificio a la causa del pueblo y la resistencia luego a la Dictadura, donde sus militantes y trabajadores sufrieron tortura, persecución destitución de sus trabajos, exilios, desaparición, cárcel en Isla de Flores, cuarteles y Penal de Libertad. Y sigue siendo motivo de orgullo ese
compromiso. Por eso hoy pensamos que los nombres de esos compañeros emblemáticos que nos representan y que junto a Ricardo están presentes en este mural como testimonio y memoria deben figurar en los nombres de las instalaciones de UTE en donde ellos cumplieron su vida laboral, porque como trabajadores defendieron sus puestos de trabajo cuando sus libertades fueron aplastadas. Así fue planteado a las
autoridades de UTE y hoy más que nunca esperamos respuesta positiva y anhelamos ver pronto el nombre de la Comercial de Mercedes con el nombre de Ricardo Blanco como tributo a su pueblo.

Su nombre y vida militante decimos hoy con modesta convicción, no pertenece ya ni a Aute , ni a las organizaciones sociales que lo tuvieron como bandera en todos estos años, ni a su PCR que lo contó entre sus filas, sino como un luchador más del pueblo, entrando definitivamente en su corazón y memoria.

Ese honroso precio del que hablamos es el que queremos rescatar para la memoria de los compañeros, para que las generaciones actuales y venideras sepan que un gremio es una fuerza viva que se nutre permanentemente de su experiencia y que sepan además que cuanto hablamos que el sindicato es una herramienta que sepan que sepan que no es una herramienta que se compra en una ferretería o en un bazar, sino que es una construcción dinámica de seres humanos compuesta de voluntades, de trabajos rutinarios, de bajos perfiles, de anhelos, de miedos, de terrores, de sudor, de sacrificios personales y familiares, de sangre, de conquistas y fracasos, de riesgos, de muertes, torturas y desapariciones, de
solidaridad y de utopías. Pero también de grandes alegrías y logros, y de saber además que la lucha nos fortalece y nos hace mejores seres humanos. Por eso es imprescindible recuperar la memoria, con ella sabremos que por más difíciles que se puedan poner las cosa siempre tendremos dispuesto nuevos Pascarettas, Tassinos, Senas Martirenas, Bentaberrys, Mujicas, Zarauzas y Ricardos blancos, que florecerán y estarán con nosotros cada vez que Aute los llame y necesite.

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No podemos olvidar, ni podemos perdonar, pero si podemos y reclamamos simplemente JUSTICIA

Vivan los compañeros

20 de abril de 2010

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