jueves, 24 de mayo de 2012

No hagan olas

Europa y sus cuatro factores explosivos: Bancas, bolsas, jubilaciones y deuda
 
 El proyecto en Eurolandia se va a pique economicamente y socialmente visiblemente a corto plazo hay dilemas que no pueden resolverse.
La elección del nuevo presidente francés François Hollande y las incertidumbres de los gobiernos de la zona Euro, los riesgos de las deudas publicas, las imposiciones de austeridad le dará al periodo de tiempo inmediato la mas absoluta incertidumbre.

Simultáneamente, en Estados Unidos, la desaparición de la ilusión de una reactivación (1) conjuntamente a la renovación de las preocupaciones sobre el estado de salud del sector financiero estadounidense (JPMorgan acaba de ilustrar su fragilidad) y a la gran retorno del problema de la deuda del país induce en los actores económicos y financieros a ver un futuro cada vez más inquietante (2).
Annette Alejandro acaba de salir de la quiebra y no tiene un trabajo, y su coche fue embargado el año pasado. Sin embargo, después de pasar su día la búsqueda de empleo, regresa a su apartamento en Brooklyn, donde, en la incredulidad, se ordena a través de los montones de tarjetas de crédito y ofertas de préstamos de automóviles que han entrado en el correo.
"Ni siquiera yo haría un préstamo para mí en este momento", dijo Alejandro.
Pero a medida que las instituciones financieras a recuperarse de las pérdidas en los préstamos otorgados a prestatarios con problemas, algunos de los mayores prestamistas de la menor capacidad crediticia, incluyendo Capital One y financiero de GM, están tratando de atraer a la espalda, mientras que HSBC y JP Morgan Chase se encuentran entre las puntillas de nuevo en préstamos de alto riesgo.
Esta historia fue publicada en The New York Times
En el Reino Unido, el retorno del país a la recesión se conjuga con el fracaso del manejo de los déficits y al aumento de la ira popular contra una austeridad que, sin embargo, está sólo en sus comienzos (3).
Recortes dolorosos en el Reino Unido

En Japón, la atonía económica y el debilitamiento de las exportaciones en el contexto de la recesión mundial (4) ponen de manifiesto el espectro del excesivo endeudamiento del país.

Datos del comercio chino muestran una debilidad sorprendente


En este contexto, el segundo semestre 2012 será el momento privilegiado en el que convergerán cuatro factores explosivos para las economías occidentales: bancos, bolsas, jubilaciones y deudas.

Para los operadores económicos, financieros o políticos tanto como para las familias, esta convergencia plantea importantes riesgos sobre el estado de sus finanzas como en su capacidad para enfrentar los retos del futuro.


Llega la hora que los bancos rinden cuentas a los estados y ello genera un estallido social
Se viene anunciado desde 2008 y repitiendo en numerosas reactivaciones que había cerca de 30.000 millares de USD de activos fantasmas en el sistema financiero mundial. Todavía hay cerca de 15.000 millares de USD que van esfumarse antes de fines de 2012. La buena noticia es que a partir de ese momento, se considerará seriamente la reconstrucción de un sistema financiero mundial sano. La mala noticia, es que es durante los próximos trimestres cuando estos 15.000 millares de USD se evaporen, conducirán a la quiebra (y/o al rescate por parte de los Estados) a entre el 10% y el 20% de los bancos occidentales. Y esta vez, a diferencia de 2008/2009, los accionistas serán las primeras víctimas (incluso en Estados Unidos), independientemente de la jerarquía de sus derechos (5). Sólo los accionistas con un peso geopolítico importante serán tratado con respeto (fondos soberanos, estados amigos, ...).

 En cuanto a las deudas privadas, las familias esencialmente, en Estados Unidos y el Reino Unido, tendrán que enfrentar solos las consecuencias de las subas de las tasa y de la insolvencia que ello induce y que los afectaran. Atrapados en la trampa de la austeridad y recesión, los Estados occidentales ya no tienen los medios para rescatar a la clase media, ya que el crecimiento no se ha recuperado ni siquiera un poco. Y por desgracia, esto no será el caso de ahora a fines 2012. Vemos por otra parte que actualmente en Estados Unidos la cuestión de la deuda estudiantil se está transformando en una « subprime bis » (6). El aumento de las tasas al finalizar la política de bonificación por el Estado federal y la parálisis política de Washington en un contexto de intentos por controlar el déficit federal están camino a crear una situación desastrosa para millones de jóvenes estadounidenses y sus padres.

En Europa, el Reino Unido ya decidió dejar a su clase media sola frente a su deuda récord. Esto equivale a hacerla caer en la clase baja. En los próximos meses veremos una nueva dura confrontación entre la clase media británica y sus dirigentes, en su mayoría pertenecientes a la clase alta.

En el continente, a través de los votos de rechazo a los dirigentes partidarios de la austeridad como única solución a la crisis de la deuda pública, los pueblos abrieron una importante confrontación democrática con las élites instaladas desde hace cerca de dos décadas al servicio de los acreedores. El intento que representa el nuevo presidente francés, François Hollande, por abrir una vía intermedia entre la austeridad y el estímulo keynesiana, ambas fracasaron o porque son imposibles políticamente o presupuestariamente, va a llegar (porque es la única políticamente y presupuestariamente viable en lo sucesivo (7)) pero no antes de finales del 2012 (8).

Entre tanto, los sobresaltos políticos como en Grecia y las complejas negociaciones en el seno de Eurolandia dominarán la agenda, poniendo cada vez más nerviosos a los acreedores y su efluvio, los mercados (9). Y este nerviosismo de los mercados aumenta con la toma de conciencia de la infinita fragilidad de las instituciones financieras de Wall Street y la City frente al riesgo de falta de pago de las deudas: públicas o privadas. Casi son los últimos faldones del activo de su balance en los que todavía tienen la esperanza de puedan recuperar un valor significativo.

 Evolución comparada de la deuda federal y del PBI estadounidense (2001-2012) (en rojo: deuda / en azul: PBI)
 Desde fines del verano boreal de 2012, el retorno del tema de la deuda incontrolable de Estados Unidos, ligada a las automáticas reducciones presupuestarias, impuestas en caso de falta de acuerdo del Congreso sobre la reducción de la deuda, va a activar un « Taxmagedon (11) » en Estados Unidos. Asistiremos así a la nueva versión del tándem detonador-bomba que ya jugaron en las deudas europeas y estadounidense durante el verano boreal de 2011, pero esta vez en una versión mucho más violenta. En efecto, aunque los temores que el Euro y Eurolandia exploten desaparecieron , serán remplazados por un peligro mucho más horroroso para los mercados: la monetización masiva y brutal de la deuda estadounidense (12). Esta situación se presentará de ahora en más en Estados Unidos en el contexto de la total parálisis política (13), con un Congreso que será desmenuzado por surgimiento de las facciones radicales de los Republicanos (« Tea-Party ») como también de los Demócratas (« Occupy ») (14).



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