domingo, 14 de julio de 2013

Presentación y comentarios al artículo de Esteban Valenti



Aunque también  sufrió las consecuencias de la traición del lamentable Jorge “Charleta” Guldenzoph, Esteban Valenti no fue una de las víctimas directas de Héctor Amodio Pérez, Por eso mismo, los dichos de Esteban Valenti sobre el traidor cobran mayor valor, superan distancias, entienden que fuera quien fuere la organización traicionada, el agraviado es el movimiento popular.
Los tupamaros comenzamos con los análisis autocríticos en 1973, unos en el Penal de Libertad (la “Carta de los Presos”) y otros en Chile, Simposio de Viña del Mar. De los compañeros en el exilio, recuerdo el trabajo del grupo “Rumbos”,  el de Modernell  (“Sacuza”).  El de Jorge Torres se titula sugestivamente “Con la derrota” y “La Revolución Necesaria”  el de Andrés Cultelli. Apenas salido de las cárceles. Fernández Huidobro también escribió un relato de las principales anécdotas de los primeros años del MLN(T). A la III Convención Nacional, realizada en 1985, la primera en la legalidad, se presentaron cerca de 80 análisis criticos sobre la derrota del movimiento guerrillero en el contexto de la historia protagonizada por el pueblo uruguayos desde 1950 en adelante.  A estos numerosos análisis se les deben agregar cientos de entrevistas a diferentes integrantes del MLN(T), una buena parte de ellas compiladas en los libros de Clara Aldrighi, Leonardo Haberkorn  y en el recientemente presentado “Rehenas”.  Existen obras de literatura de Butazzoni y de Liscano que entrañan profundas críticas al pasado guerrillero. Una lectura muy superficial todos estos trabajos sirve para comprobar tres cosas: 1) Nadie, absolutamente nadie, responsabiliza a la traición la derrota del Movimiento; todos tendemos a bucear en las concepciones y errores políticos antes de acordarnos del episodio Amodio Pérez.
                                       2) todos, absolutamente todos, echan una mirada crítica a las relaciones del movimiento guerrillero con el movimiento popular  y a las formas organizativas que contribuyeron a la derrota (aparatismo, sancionismo, militarismo, etc). Demuestran claramente que los integrantes del movimiento guerrillero no “vivía en una realidad creada e inventada por ellos mismos”.
                                      3) Casi todas estas autoras y estos autores que pertenecieron a la guerrilla, mantienen su visión critica sobre la democracia liberal,  más preocupada  por los aspectos formales que por la participación popular, especialmente en lo medular de una vida democrática: la distribuición de la riqueza y del ingreso nacional.  Si los ricos son cada vez más ricos y los pobres un poco menos pobres, la brecha social se ahonda por muy progresistas que sean los gobiernos.  Digo “casi todas y casi todos” intencionadamente, muchos tupamaros han hecho como Esteban, dejaron de pretender revolucionar la democracia burguesa y  están del otro lado del mostrador... estoy convencido que hay una masa de comunistas y tupamaros que no estamos dispuestos a hacer esa autocrítica. 

 Un abrazo respetuoso

Jorge Zabalza


Anoche vi a un traidor

Esteban Valenti

12.07.2013
Anoche vi durante dos horas y 20 minutos la entrevista de Gabriel Pereyra a Amodio Pérez. Antes había leído el mamotreto de 12 páginas en El Observador. No soy un masoquista, me sentía obligado, por razones políticas y profesionales, como periodista y como político. Y por curiosidad.


No le iba a dar mayor importancia, aunque ya en dos programas de radio en los que participo semanalmente tuve que opinar, pero además viendo al traidor en todo su “esplendor” me surge del alma, del estomago y de la cabeza la necesidad de opinar.
Yo no soy ni pretendo ser objetivo en este análisis. Estoy involucrado, tuve duros enfrentamientos ideológicos y políticos con el MLN en esos años y después, y el periodo al que se refiere Amodio Pérez tiene que ver con un momento muy particular, muy tenso, muy importante de mi vida. Aclaro.
Tengo una ventaja, sobre alguno de esos temas tengo información y formación. A pocas palabras...
Amodio Pérez fue un gran traidor, lo confiesa en varias oportunidades en la entrevista, y sigue siendo un traidor manipulador en la actualidad. Es un traidor contumaz y reiterado.
Reconoce que entregó a Julio Marenales y reconoce que le dieron un salvoconducto a el y su compañera, otra importante dirigente del MLN para salir del país, mientras cientos y miles de sus compañeros y otros luchadores populares eran torturados, encarcelados, desparecidos y mantenidos durante muchos años en prisión.
Toda una parte de su entrevista es para intentar sembrar dudas sobre las dimensiones de su traición, y para demostrar que él no fue el causante de la derrota del MLN. Sobre esto no tengo la menor duda, la derrota del MLN fue el resultado de sus graves errores políticos, militares tanto en el plano táctico como estratégico.
La traición de Amodio Pérez no se mide en la cantidad de nombres y locales que entregó a los militares, ni en la entrega de la cárcel del pueblo, que algunos ya reconocieron que fue un operativo utilizado para meter a Pérez hasta el cuello en la traición y hacerlo cambiar de bando. Y eso es lo que hizo, un jefe del MLN de primer nivel, con cargos, con una mística y una imagen en toda la organización y ante la sociedad en su conjunto se pasó de bando. Esa fue su gran traición.
Ni lo torturaron, ni le tocaron un pelo y se pasó al bando enemigo, los ayudó en todo lo que pudo, y sobre todo los ayudó a transmitir la imagen del desbande, del desastre total y lo hizo públicamente. Y los militares lo utilizaron muy bien, y él, que era y es un tipo inteligente y minucioso, como el se define, lo sabía perfectamente y a su compañera que también era una dirigente. Y convenció a otros a traicionar y lo confiesa impúdicamente.
El periodista que en ciertos aspectos abunda en detalles y preguntas pasa por algo cosas fundamentales. Es posible que sea por pertenecer a otra generación. Pero nos quedamos con las ganas – ante las reiteradas muestras de “modestia” de parte de Amodio hubiéramos querido saber en cuales operaciones había participado, con que responsabilidades y que cargo había ocupado en el MLN – Ese capítulo es todo un gran y evidente entrevero. Un entrevero organizado.
Amodio fue uno de los principales jefes del MLN, y sus discrepancias, su oposición a ciertos planes, no cambian absolutamente nada, simplemente son un intento un poco tardío de darle cobertura política a su traición. Amodio además colaboró durante un largo año, desde que se dio vuelta hasta octubre de 1973 en armar todo el organigrama del MLN en las diferentes etapas, en hacer inteligencia fina, profunda sobre características y definiciones internas de la organización. Cuando no les sirvió más para nada, le dieron dos pasaportes y lo dejaron en la frontera.
Ahora aparece 40 años después. Inocentemente.
El primer síntoma de que Amodio Pérez miente es cuando mueve la boca.
Aunque en algún momento cuente detalles que pueden ser ciertos, es el conjunto, es el relato que trata de construir el que es una gran mentira, una nueva traición.
El relato de las libras esterlinas de oro olvidadas primero en el asiento de un auto y luego guardadas bajo un murito en un gallinero, son una tomadura de pelo mayor. Nos trata a todos de estúpidos. Los militares de la dictadura se movían por dos grandes intereses: información-inteligencia y plata-botín. Amodio debe haber traficado con ambas cosas. No tengo pruebas, tengo sentido común.
Amodio habla en la mayoría de los casos de personas muertas que no tienen posibilidad de defenderse. Los otros son parte de la contienda, pero hay un tercer grupo, que podría corroborar o negar sus palabras: los militares de la dictadura. El primero es el mayor retirado Armando Méndez, en ese entonces un joven y muy prometedor oficial con tareas muy por encima de su cargo. Ese no va a tener ningún interés en hablar. Lo otros que saben, son muchos de los jefazos de la dictadura, los que están presos.
¿Alguien cree que Gregorio Alvarez, no sabe el nombre falso que le dieron a Amodio Pérez y a su compañera en sus documentos, en su pasaporte para viajar a España y radicarse? Si tiene la memoria frágil, lo averigua con una llamada telefónica....y sabe o puede averiguar otros detallecitos. Así que Amodio Pérez le da a este grupo de dictadores un enorme sartén por el mango. Que desinteresado, que ingenuo...
Luego de la catarata de palabras y versos surgen muchas preguntas: ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Por qué ahora?
Voy a tratar de ser lo menos conspirativo posible, pero hay cosas inevitables. Veamos algunos detalles. Si se observa cuidadosamente la entrevista podrá apreciarse en una parte que el periodista sabe que Amodio va a hablar de los militares que sugirieron atacar a los cuatro soldados en la puerta de la casa del general Gravina. Pero eso no es lo grave, lo grave es que ante tamaña barbaridad casi no repregunta, no pide un mínimo de datos. ¿Quién le dio a Amodio esa información? ¿O le vino el prurito de mantener esos temas en secreto? O ¿hace streep tease pero se deja el sombrero y el periodista lo acepta?
Es un infundio total, todos los que conocemos algo de esa época sabemos que esos militares, no eran pro tupamaros, y se los acusa nada menos de orientar al MLN a matar a sus camaradas de armas. Es una mentira colosal, la peor de todas, un mandado de un traidor que sigue traicionando, ahora en el año 2013. Tiene una vocación irrefrenable de delator y traidor.
Amodio Perez sigue siendo un engranaje miserable de la vieja máquina de la dictadura y sus resabios. Eso es lo que se desprende de todo el reportaje y de toda la operación. Y esto recién comienza.
Algo quisieron hacer con este tránsfuga en las elecciones del 2009 ¿se acuerdan? Ahora lo están preparando mejor. Si le abrimos a este traidor una rendija, va a supurar veneno durante todo el tiempo que pueda.
Política, traición y guerrilla.
Todo el relato de Amodio es un monumento a la falta de un mínimo sentido de la política, de la historia, de la realidad uruguaya. A veces es un miserable pretexto. Cuando habla del “Plan Hipólito”, es decir de los atentados del 14 de abril, el los mira desde la enana perspectiva de su visión, no habla del pueblo uruguayo, de sus trabajadores luchando, del Frente Amplio surgido de las elecciones, de la correlación de fuerza, nada de nada. El habla de su confrontación con Sendic y Fernández Huidobro y otros sobre el plan Hipólito y el Tatú”, de un mundo cerrado y separado de cualquier otra realidad. Y todo el relato es eso y nada más que eso.
El MLN fue derrotado y contribuyó de manera importante a la derrota de todo el movimiento popular por parte de las fuerzas más reaccionarias y antidemocráticas de la sociedad uruguaya por sus errores políticos y militares, pero sobre todo políticos y porque vivía en una realidad creada e inventada por ellos mismos. Así de duro.
El relato de que a la hora de los hornos, del horno grande de la dictadura, tanto si se considera que comenzó el 9 de febrero, en Boizo Lanza o el 27 de junio del 73, el MLN ya no existía ni política ni militarmente. No hay nadie que pueda negarlo con un mínimo de decencia. No existía, ni como guerrilla, ni como organización político-social. Yo militaba en la universidad, un lugar clave para saberlo y percibirlo.
El relato de que la dictadura fue un enfrentamiento prolongado entre el demonio de la guerrilla y el demonio de los dictadores es una falsedad del tamaño del estadio Centenario lleno. Ese relato se dejó crecer y se alimentó por tres vertientes diferentes, por los que nunca hicieron autocrítica en serio, simplemente rodaron y dejaron que esa historia rodara; por la derecha democrática que necesitaba ese relato para justificar muchas, demasiadas cosas y lavar sus culpas y sus complicidades, que las tuvieron, y la tercera la de los dictadores para justificar sus horrores. Y una cuarta vertiente, fue la de muchos que nos callamos o nos hicimos los distraídos y dejamos rodar la pastilla.
La catarata de libros, relatos, artículos y cuentos que hemos recibido y tragado en estos años no son responsabilidad de sus autores, sino muchas veces de nuestros silencios. Cada uno cuenta la historia como le conviene. Y eso sucedió. Y a llorar al cuartito, pero como dice Benedetto Crocce, toda buena historia es actual. Y comienza a emerger la verdadera historia, no como pretende Amodio, otra versión, sino un relato real de lo que sucedió, con diferencias, matices, equilibrios y hechos. La historia se basa en hechos, documentos, y lamentablemente en declaraciones de traidores. Lo que hay que saber es leer. Hay gente capaz y seria para seguir trabajando.
Tres consideraciones finales:
Primero, está muy bien que alguien haya hecho la labor periodística de entrevistar al traidor. Los uruguayos estamos grandecitos para que alguien nos censure y nos diga lo que podemos y lo que no debemos leer para no envenenar nuestras cándidas mentes. Como es obvio, luego el autor queda sometido a la critica y el análisis de rigor.
Segundo: Desde el fondo del alma: que grande es la izquierda uruguaya que a todos nos ha dado una identidad nueva, renovada, verdaderamente democrática, unitaria, plural, discutidora, buscadora de la verdad, exigente en el debate.
Grande el Frente Amplio, con los que nos equivocamos, los que cometimos errores, los que tuvimos debilidades democráticas muy grandes, los que hicimos autocrítica explícita y hasta el hueso y los que eligieron otro camino. Grande el FA por integrar nuestros pasados tan diversos, nuestra historia tan diferente y muchas veces enfrentada y darle una fuerza política unitaria y transformadora. Grande no con la izquierda, sino con el país, porque eso ayudó a toda la sociedad uruguaya en su conjunto a los cambios y a la democracia.
Y grande por tratar y seguir tratando a los traidores como tales.
Tercero. Honor a los miles de uruguayas y uruguayos que sufrieron la tortura, la muerte,  la cárcel y para todos aquellos que siguieron siendo luchadores dignos y altivos a pesar de afrontar las formas más crueles del dolor. Para los que no traicionaron.  





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