lunes, 26 de agosto de 2013

Una "victoria" pírrica de Mujica contra los sindicatos



Una "victoria" pírrica de Mujica contra los sindicatos
Mujica y el oficialismo cantaron victoria demasiado pronto contra el único enemigo declarado que se han dado: los sindicatos. No hay confrontación ni contra el imperialismo, ni contra las multinacionales y menos aún contra el FMI. Las únicas que se han visto son contra los sindicatos contra los cuales Mujica ha hecho una cuestión de prestigio personal el aplicar "la mano dura". 
Para ser la política de un gobierno autoproclamado de izquierda pone en cuestión precisamente el carácter de tal que se han dado. Tratar de reventar a los sindicatos no es ni de izquierda ni siquiera "progresista", es sencillamente reaccionario y procapitalista en la medida en que trata de aplastar a las organizaciones de los trabajadores qué son no solamente los instrumentos de los explotados sino además los que se enfrentan al capital y las patronales.
Si hay una lucha, la de clases, entre propietarios y asalariados, entre la clase obrera y la burguesía, tratar de volcar todo el peso del aparato del estado contra los trabajadores no es ya solamente hacerle el juego a la derecha sino directamente apoyar a los capitalistas contra los trabajadores. Un dirigente sindical  o ex , perteneciente al oficialismo dice que no es neutral en la contienda. Claro qué no, siendo partícipe de la política antisindical del gobierno y del oficialismo, se toma partido, efectivamente no se es neutral en la lucha de clases. La que existe y se manifiesta a cada minuto a pesar de los burdos intentos de Mujica y el oficialismo de negarla sustituyéndola por un llamado "progresismo" que pretende unir los irreconciliables intereses de clase en una suerte de "cruzada nacional" capitaneada por un Presidente Mujica que intenta dar vida a un trasnochado "nacionalismo" en el cual nadie está interesado.

No es más que vestir con los desgajados vestidos de la vieja conciliación de clases del mil veces fracasado reformismo que siempre ha tratado de subirse a los hombros del movimiento obrero y popular para -en su nombre- negociar migajas arrojadas por el imperio y la burguesía, sepultando y desvirtuando el verdadero contenido de la lucha de los trabajadores que no es otra que su liberación del yugo de la explotación capitalista que expropia el resultado de su trabajo.
El oficialismo dice, él mismo, que no es neutral en la lucha de clases que Mujica consecuentemente trata de ignorar, y es cierto, no es neutral ya que en los hechos se coloca del lado de las patronales y el FMI cuando aplica "mano dura" contra los trabajadores y sus luchas reivindicativas. Muchas de ellas de contenido que hasta Mujica reconoce como real para a renglón seguido negarlo a nombre de "los más necesitados". El "balance" que hace el oficialismo de lo que Mujica ha considerado una victoria personal que le ha demostrado a la derecha y al imperio en el que pronto visitará a su jefe, el asesino masivo Obama, que es capaz de aplicar "mano dura", no ceder, no darle salarios de acuerdo al costo de la vida a los trabajadores, insultarlos de manera soez casi diariamente y finalmente amenazando con sanciones, despidos y represalias a través de una suerte de "militarización progresista", encubierta con el seudónimo de "esencialidad" negando así el derecho de huelga a sectores claves como han sido bancarios y funcionarios del estado. 

Todo indica que esta nueva "victoria pírrica" de Mujica contra el movimiento sindical es aún más profunda que las anteriores. Anteriormente los efectos fueron que no lograron frenar el malestar de los trabajadores que respondieron, como en ADEOM volviendo a darle la mayoría a los sectores clasistas y no oficialistas,o como con los maestros que debieron sufrir un brutal copamiento de una asamblea hecho instigado por la Senadora Topolanski a nombre del MPP para poder llevar adelante "en paz social" las elecciones internas de su partido, resultó en el extendido repudio a las políticas del gobierno que ha manifestado el gremio con hechos concretos. 
Que repugnancia causa el ver a viejos perseguidos por la represión del Estado, es decir por el terrorismo de Estado, utilizar todos los recursos de ese estado para reventar huelgas, amenazar con represión, desocupación de locales ocupados o sencillamente sanciones y despidos contra los trabajadores a los que el sueldo no les alcanza para cubrir el costo de la vida y qué precisamente por eso están en conflicto. Da asco verlos pavoneándose como generales de la represión estatal y proclamando victorias sobre los trabajadores a cuyo nombre o usando su nombre, primero se enfrentaron a ese Estado y mas tarde se creyeron que lo iban a cambiar por dentro "copándolo" para terminar cumpliendo al pie de la letra con la defensa de la explotación a los trabajadores. 
Sin embargo la tal victoria no parece haber sido tal. Tanto es así que hasta lo hacen público. Y después de cumplir con la oración burguesa de que todo se debe a la actuación de supuestas minorías extremistas tal cual ha sido la eterna explicación burguesa de las luchas sindicales para negar así, tal como lo han hecho los capitalistas y la derecha, el hecho evidente de que se realizan asambleas, y qué la gente entra en huelga, ocupa y participa en manifestaciones masivas. Sin embargo, y quizás por lo aprendido cuando "radicalizaban la lucha de clases" en el pasado, alcanzan a entender que todo este proceso de maltrato en las negociaciones, insultos permanentes por parte del Presidente, y cerrada negativa a cualquier mejora salarial, amenazas, esencialidades y el águila negra represiva sobrevolando y hostigando a los colectivos en conflicto, comprenden pues que todo esto puede generar descreimiento con el "progresismo" y "radicalizar" a los trabajadores, aunque la tal "radicalización" no es más que una masiva toma de conciencia de la estafa política de la cual los trabajadores han sido víctimas por parte de un gobierno en el que creían  que era de ellos y que se demostró, y mostró sin tapujos, como lo contrario. 
Mujica con su postura radical contra los sindicatos y las luchas de los trabajadores no ha hecho más que acrecentar los contingentes que van comprendiendo que estas supuestas movidas en las alturas solo han favorecido al imperio, a los ricos y a la patronal, tal cual lo han hecho los gobiernos de la derecha. Desde ese punto de vista Mujica ha contribuído a un esclarecimiento masivo, mucho más efectivo que la propaganda de los "ultras" a la cual acusa de todos lo males. Mujica ha sido el mejor y mayor propagandista del rol nefasto para los trabajadores que tiene el gobierno que los condena a vivir con sueldos irrisorios y trabajar en locales que ni cuentan con autorización de Bomberos.
Pero Mujica y el gobierno son muy de echarle las culpas a los trabajadores. En este proceso la culpa, toda, es de ellos mismos ya que lo natural es que depués de tantas provocaciones, insultos y destrato el trabajador uruguayo que siempre ha tenido dignidad vaya endureciendo sus posturas, aunque más no sea por rabia de sentirse utilizado, manipulado y estafado en suma, ya que creyó haber luchado y votado por un proyecto de país que hoy se demuestra, en los hechos, que no es tal, al contrario. 
Sucede que el Mujica que rindió honores ante el Moncada a la primera Revolución Socialista en América Latina es solamente una careta bajo la cual se esconde el rostro falso de quienes "desde dentro" socavan a la izquierda, al movimiento popular y le ponen "palos en la rueda" a su fortalecimiento. No necesitamos decirlo porque todos lo entienden, esto CONTINUARÁ...

Colectivo del Blog de Noticias Uruguayas  


Último día de ocupación del Vilardebó

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P. Melgar/G. Terra/J.P. Correa
Las divergencias en el Pit-Cnt, evidenciadas esta semana cuando se produjo un virtual "empate técnico" entre los gremios a la hora de votar un paro general, llevan al gobierno a "observar con detenimiento" los movimientos en la interna sindical ante el temor de un aumento de "pujos conflictivos" y el crecimiento de un "ala dura" y "combativa".
Altas fuentes del Poder Ejecutivo dijeron a El País que "llamó la atención", en particular, cómo en el reciente conflicto en Salud Pública que derivó en la ocupación del Hospital Vilardebó y un centro asistencial en San José, la Federación de Funcionarios de Salud Pública no tenía, al comienzo, una plataforma de reivindicaciones.
A juicio del gobierno, había motivaciones políticas detrás de sus protestas. A nivel oficial se reconoce que en el caso del conflicto de la Educación había reivindicaciones salariales legítimas, pero se interpreta que el sindicato de la Salud Pública buscó debilitar al directorio de ASSE y fortalecer allí al delegado de los trabajadores, Alfredo Silva, considerado como "una piedra en el zapato" para el gobierno.
Por otro lado, se interpreta desde el gobierno que también hubo una movida hacia la interna del Pit-Cnt para fortalecer el posicionamiento del dirigente de la bebida, Richard Read, quien tuvo un rol protagónico como articulador en el conflicto. Read lidera una corriente de opinión -en crecimiento- contraria a la mayoría de la central obrera y combativa hacia el gobierno.
El Ejecutivo ve conflictos que escapan al control de la cúpula de la central, con medidas "desproporcionadas" y nuevas corrientes nutridas de dirigentes jóvenes e inexperientes que "desconocen el valor de la unidad de acción". En el gobierno se teme que haya más acciones "desproporcionadas" en el futuro y se apela a la "cautela".
Los gremios más combativos, sin embargo, se felicitan por haber sumado a sus posiciones sindicatos de otras corrientes internas del Pit-Cnt que comparten su diagnóstico en cuanto a que con esta Administración los intereses de los trabajadores ya no son tan contemplados.
Oscar Groba, exdirigente sindical y hoy diputado oficialista, dijo a El País que en el gobierno se ve "con mucha preocupación lo que está pasando" porque, a su juicio, un sector minoritario de los sindicatos, en su mayoría públicos, con el apoyo de algunos del sector privado, no valoran las mejoras que obtuvieron con los gobiernos del Frente Amplio.
En la otra vereda, José Lorenzo López, el secretario general de Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) dijo a El País que los sindicatos combativos esperan al menos dos meses "movidos" más y que buscarán dar una "pelea centralizada". "La votación de esta semana tiene más de una lectura. Antes había una abrumadora mayoría a favor de los paros parciales y en contra de los generales cuando se votaba. La votación era 40 a 6 o a 7. Ahora está claro que se sumaron a nuestra visión gremios de todas las corrientes", aseguró López.
El jueves pasado, la Mesa Representativa del Pit-Cnt decidió con 25 votos favorables realizar un paro general parcial en septiembre pero lo novedoso fue que la opción de un paro de 24 horas fue apoyada por 23 gremios, algunos de los cuales, como COFE, igual impulsarán una paralización de toda una jornada.
"Hay que discutir cuál va a ser el relacionamiento de los sindicatos con el gobierno de izquierda. Está claro que el gobierno progresista no es lo mismo que la derecha pero durante esta administración no se votó ninguna ley para los trabajadores y otras vigentes no se han aplicado. Y en materia salarial hay prácticamente un congelamiento. La mitad de los trabajadores de Uruguay ganan menos de $14.000. Hay que profundizar los cambios y se está retrocediendo. El 5% de la población concentra el 20% de la riqueza y no hay instrumento mejor para mejorar la distribución que la política salarial", consideró López. Y se quejó de que "a esto se suma que se sanciona a los que luchan".
Groba ve errada la táctica de los sindicatos más combativos. "Hay algo que es un error en la táctica porque los conflictos en la enseñanza o la salud no generan apoyo en la población y los sindicatos deben evitar quedar aislados", opinó.
"Los trabajadores tienen que analizar que no hay otro gobierno mejor para ellos que el del Frente, que adoptó decenas de leyes para ellos como la del fuero sindical, las destinadas a empleadas domésticas o los trabajadores rurales,", agregó.
Para Groba, se va a volver a una situación de normalidad cuando termine la discusión de la Rendición de Cuentas y los Consejos de Salarios.
Juan Manuel Rodríguez, coordinador del Programa de Modernización de las Relaciones Laborales de la Universidad Católica del Uruguay (Ucudal) reconoció que si bien siempre existieron corrientes en la central sindical algunos gremios han tomado medidas "un poco más intensas de lo normal, incluso antes de la apertura de instancias de negociación, algo que no era habitual". Considera que "la distribución siguió mejorando y el movimiento sindical ha tenido condiciones para su funcionamiento como no había tenido en años". "Sin duda siguen existiendo sueldos bajos pero hubo un crecimiento del salario real que ha sido importante", agregó.

Interna sindical.

Las movilizaciones también generaron enfrentamientos en el seno de los sindicatos. Durante el conflicto de la Educación Pública la Federación Nacional de Profesores de Secundaria (FENAPES) perdió el control de su filial montevideana (ADES Montevideo) que adoptó una postura radical. Esto se reflejó en los liceos públicos de Montevideo donde hubo 22 días de paro contra 7 en el interior.
Lo mismo le pasó a la Federación Uruguaya de Magisterio con su rama capitalina, Ademu. La federación decidió 4 paros pero Ademu resolvió 15 e incluso ocupó dos escuelas, algo sin precedentes.
El gobierno no quiso recibir a ADES Montevideo para negociar temas salariales con el argumento de que sus interlocutores deben ser la federación nacional o la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay. El sindicato montevideano sostuvo en un comunicado que Fenapes "fustigó la lucha de su filial capitalina y, sin embargo, se apropió del fruto de esa lucha" y cuestionó a su secretario general, José Olivera, que tiene el mismo cargo en la coordinadora.
Hay un trasfondo político-partidario. La mayoría de los dirigentes de las organizaciones que conduce Olivera integran el Partido Comunista o la Vertiente Artiguista en tanto que el gremio montevideano está controlado por sectores radicales.
Hace dos años la Federación de Funcionarios de Salud Pública conformó una agrupación sindical, la llamada lista 41, de perfil más opositor al gobierno. COFE se sumó a ese agrupamiento y disputa espacios al Partido Comunista y a los moderados cercanos al gobierno de Articulación. Read, que integró Articulación, comenzó a coordinar actividades con la lista 41 y medió en el conflicto de la salud.

Pereira: "De un lado estamos los que vemos un gobierno de izquierda; no soy neutral"

El coordinador del Pit-Cnt, Fernando Pereira, reconoció que hay dos visiones en la central obrera. "De un lado estamos los que sostenemos que hubo avances muy importantes en la agenda de derechos y que desde 2005 se han votado más de 30 normas que favorecen a los trabajadores. No obstante, hay otros que califican al gobierno de neoliberal. Para mí no es así. Para mí el ministro de Economía es de izquierda y yo en esto no soy neutral, es normal que haya una sintonía porque somos todos de izquierda, prefiero esta contradicción a los años `90 cuando estábamos siempre resistiendo", enfatizó el dirigente. Pereira ve natural las pujas de poder en los sindicatos y no las consideró negativas si no afectan la unidad. "Lo que no se puede admitir es la descalificación, el insulto. Cuando se apela a eso no hay ideas", sostuvo. Y recordó que advirtió el pasado jueves que decisiones como paros o plebiscitos no deben ser tomadas por uno o dos votos. "Se hizo un gran esfuerzo por unificar a los sindicatos uruguayos", recordó.
De todas formas, consideró que los sindicatos que impulsaron un paro general en septiembre no tienen actitudes "divisionistas" y señaló que consultaron si los estatutos de la Central permitían adoptar medidas de más alcance que las impulsadas por mayoría. "Pidieron autorización y se concedió porque está autorizado. Ya se ha hecho, aquí no hubo desacato", dijo.
Pereira dijo que más allá de la "sintonía", el Pit-Cnt es una de las centrales de trabajadores que más se ha movilizado contra los gobiernos progresistas.
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Desocupación del Vilardebó .






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