domingo, 20 de octubre de 2013

Perdidos en la social democracia

Una de las tantas movilizaciones en España contra las políticas de austeridad impuestas por el FMI sobre el estado. El pueblo se encuentra en la plaza

 

Saben que la social democracia no conduce a nada. Saben que la social democracia es la cara con que el poder de las multinacionales dominan sobre los estados, y que terminan exprimiendo al pueblo con medidas de austeridad sobre el bienestar social. Lo saben porque su origen fue de izquierda y llegaron a las esferas políticas a través de pactos post-dictadura. Para lograr lo que lograron debieron de pactar con el diablo en el Club Naval y llegar luego a ganar elecciones con un programa que al principio fue anti capitalista, pero que en la practica resultó ser la mas fiel expresión del capitalismo.

Este fin de semana se realizó el XXX Congreso del Partido Comunista Uruguayo y aquí se evidenció las contradicciones de haber apostado por una alianza con la social democracia. Aunque de la misma "pena" no solamente los comunistas están embarcados sino el conjunto de la gran izquierda uruguaya, tal vez también una izquierda global.

Terminaron apoyando la Candidatura de Tabaré Vazquez, terminaron apostando por la Liberté, égalité, fraternité 

Caperucita perdida en el bosque


José Luis Perera López
Si entre dos posibles candidatos, elijo al que está más a la derecha, al que ha demostrado con hechos estar más lejos de la integración y muy próximo al imperialismo yanqui, al que no tiene ningún prurito en vetar las leyes que vota su propia fuerza política, al que promovió el ascenso del asesino de Nibia, al más identificado con los sectores socialdemócratas, en lugar de elegir al que sostiene las posiciones del ALBA, al que promueve una mayor distribución de la riqueza, al que está más consustanciado con la defensa y promoción de los derechos humanos y contra la impunidad....¿quién creerá mi discurso después?



 Reconstruir a la izquierda 

Por Julio A. Louis

 En “Constanza y el giro a la izquierda” se afirma que “reconstruir a la izquierda es su gran desafío”. En su fino aporte “¿Quién es quién en el Frente Amplio?” Hoenir Sarthou  pregunta: “¿Es posible una nueva izquierda?”
Reconstruir a la izquierda es un desafío posible siempre y cuando acordemos que los gobiernos del Frente Amplio se han apartado de los principios originarios, antiimperialistas, antioligárquicos y de combatientes contra el gran capital. Varios   hechos lo confirman. Desde el Poder Ejecutivo se ha enviado al Parlamento la renovación del  Acuerdo de Suministros de armamentos con EE.UU. Uruguay ha ingresado en la Alianza del Pacífico como observador, proyecto continuador del ALCA y antagónico al Mercosur,  y el vicepresidente  aboga por la incorporación plena. Aunque no ha trascendido Uruguay se suma al TISA (Trade in Services Agreement), impulsado  por países autodenominados “amigos de verdad” (Australia, Canadá, Chile, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Estados Unidos, Hong Kong, Islandia, Israel,  Japón, México, Noruega, Nueva Zelanda, Panamá, Pakistán, Perú, Suiza,  Taiwán, Turquía y los 28 miembros de la Unión Europea). Buscan un acuerdo plurilateral de servicios –por fuera de la OMC- de liberalización y desregulación extrema para asegurar mayores beneficios a las empresas a costa de los trabajadores, agricultores, consumidores y medio ambiente. A él va Uruguay contra la opinión y sin el  “estribo” de Brasil. Quien duda de la existencia del imperialismo y admite ser aliado de Bush es el intérprete adecuado para tal abandono de principios.        



Reconstruir a la izquierda es un desafío posible siempre y cuando se conjugue firmeza de principios, estrategia definida y habilidad táctica. Será posible -es tarea delicada- si en el Espacio Alternativo hay quienes actúen con lineamientos precisos, que sean garantías para sus protagonistas y para las masas.  



Las masas son el sector  activo de la población, el que se modifica en calidad y cantidad  constantemente según las situaciones concretas: reducidas al comienzo de una lucha o en circunstancias adversas, vastas en los procesos  desarrollados. En ellas se  distinguen tres sectores: las avanzadas, las intermedias y las  atrasadas.  Los teóricos del materialismo dialéctico fundamentan que es a partir del sector avanzado que se gana al intermedio y se arrastra al atrasado, pues los  procesos emancipadores y revolucionarios son reales sólo cuando cuentan con la mayoría de las clases y sectores populares. Políticamente en Uruguay las masas atrasadas se identifican con los partidos tradicionales; las intermedias son hoy  frenteamplistas como sinónimo de “vazquistas” sin  diferenciar esos conceptos; las avanzadas están indignadas con los liderazgos de los “tres grandes”  y en sí mismas son un “collage” (feministas, pro cambio generacional, pro ley de salud sexual y reproductiva, pro diversidad sexual, antiimperialistas, socialistas). Constanza las representa. Fortalecer a ese sector es hoy la tarea principal inmediata.



El esclarecimiento ideológico y político no nace exclusivamente de las luchas concretas sino también del rol desempeñado por los militantes más formados, que         pueden conformar una vanguardia en tanto constituyan una fuerza política capaz de elaborar teoría sólida y de   incidir prácticamente en esas masas. Y ahí radica el talón de Aquiles del proceso político de Uruguay y de otros países: en la ausencia de vanguardias reconocidas por las masas. Es que las transformaciones del capitalismo, el fin de las “certezas científicas” tales como el inexorable triunfo del “campo socialista”, han  generado desorientación y crisis de las principales fuerzas políticas, escenario de agudas contradicciones entre pragmáticos defensores del sistema y sus combatientes. Ante la defección e incapacidad de oficiar como vanguardias de las fuerzas  políticas principales, la gran interrogante uruguaya que se presenta es si los partidos o movimientos de menor peso relativo hasta el presente y los núcleos recientes de cuadros de diversa procedencia, más la precandidata erigida en líder, podrán superar sus debilidades.               



Por de pronto se imponen garantías políticas para ganar credibilidad, para asegurar la confianza de los militantes, víctimas del desprecio y la coacción de los aparatos dominantes del FA y de los agravios de la ultra-izquierda enfurecida por su confirmada impotencia. ¿Cuáles pueden ser?  



Explicitar  la condición anti-imperialista y socialista y en especial, la oposición  al imperialismo norteamericano. Explicitar que no se  aceptará  la imposición de disciplina en medidas  contrarias a  los principios fundacionales del FA.   Explicitar que  se defenderá la unidad dentro del campo popular y alternativo y del Frente Amplio, pero no la falsa unidad sobre la base de disposiciones que pretendan imponer los que pactan o conciliar con el enemigo. Con esos y algunos otros  presupuestos, es posible afrontar el desafío de  reconstruir a la izquierda.


”Nos vamos a quedar con un capitalismo menos salvaje, como el suizo o el sueco, pero capitalismo al fin”, criticó Julio Marenales.


Este viernes el MLN-T realizó un nuevo acto en conmemoración de la muerte del revolucionario argentino – cubano, Ernesto “Che” Guevara (acaecida el 8 de octubre de 1967), y de la Toma de la Ciudad de Pando (8 de octubre de 1969).
En ese marco, Marenales dijo que “el capitalismo está poniendo en riesgo la vida inteligente en el planeta”.
Por lo cual, agregó que “sin la búsqueda de alternativas para la construcción del socialismo, los procesos progresistas dejarán un capitalismo menos salvaje, pero capitalismo al fin”.
Asimismo abundó en el concepto referido a que sin construir el socialismo, “estos procesos progresistas son una transición, pero en caso contrario, nos vamos a quedar con un capitalismo menos salvaje, como el suizo o el sueco, pero capitalismo al fin”.
“Tengo el derecho a pensar que la vida inteligente, no de las cucarachas, está en riesgo por el capitalismo”, sentenció Marenales.
Cuestionó que “en Venezuela la producción sigue siendo capitalista”, y agregó que “es muy temprano para afirmar que el modelo cubano es un germen para el socialismo”. También comentó que “China está volviendo al capitalismo y están apareciendo millonarios”.

El socialismo de acá y ahora

Por su parte, el presidente de la República, José Mujica, expresó el pasado jueves que una potencial vía de hacer socialismo “hoy, acá y con los pies en la tierra son las empresas recuperadas, donde un equipo humano trabaja comprometido y se mete en el mundo, en forma colectiva, a hacer andar una empresa, no para tener peones, sino para multiplicar las oportunidades para otros trabajadores”.
Mujica dedicó su audición radial del jueves en M-24, a analizar la dicotomía entre capitalismo y socialismo.
En ese marco, resaltó la importancia de la recuperación de las empresas por los propios trabajadores, y el acceso a la tierra a través de Colonización, como formas socialismo.


La izquierda descarriada  siempre se encuentra en algún lado

Última marcha por la tierra

Última marcha del silencio

Última marcha de los docentes

Última marcha de Salud Pública

Uruguay visto desde fuera del termo
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(clic)

domingo, 20 de octubre de 2013


por José Luis Perera

EL PROBLEMA DE LA UNIDAD EN UNA PERSPECTIVA HISTÓRICA (Análisis de la estrategia del Partido Comunista Uruguayo a la luz de los resultados)

-  CUARTA PARTE -
LOS GOBIERNOS DEL FA

Es claro que tanto el primer gobierno del FA, como el que está transcurriendo, no solo no han siquiera intentado oponerse al imperialismo, ni a la oligarquía ni a nada, sino que, muy por el contrario, hicimos algo que hasta ahora no se había hecho por parte de los gobiernos burgueses y ni siquiera por parte de la dictadura: protegerles las inversiones a los yanquis mediante un Tratado.

Y no llegamos a hacer un Tratado de Libre Comercio, gracias a la denodada lucha del PIT-CNT, de organizaciones sociales de variada índole, del PCU y de otros sectores de izquierda, pero está claro que nuestro gobierno (los máximos exponentes, Tabaré Vázquez, Astori, Lepra, etc…) trabajaron intensamente para lograrlo. Creo no equivocarme si digo que algunas señales están indicando que el gobierno del FA volverá a intentar los caminos de un TLC.

Ayer y hoy nuestros ministros de economía reciben los elogios y los premios de cuanto organismo capitalista hay en el mundo. Hoy los grandes medios de prensa internacionales al servicio del capitalismo más salvaje se fascinan con el discurso de nuestro presidente, y nuestro gobierno recibe elogios de cuanto organismo financiero capitalista existe, y el propio presidente de los EEUU quiere reunirse con Mujica cuanto antes.
No es una casualidad que nuestros gobiernos y el de la concertación chilena hayan sido promovidos en el mundo como ejemplos de una izquierda pragmática y sensata, en contraposición a los “populismos” de los gobiernos del ALBA.

Eso en cuanto al enfrentamiento al imperialismo yanqui. Pero cosas parecidas podemos decir en cuanto a la “destrucción del régimen actual de terratenientes y grandes capitalistas” (objetivo que nos proponíamos a través de la estrategia de la unidad), ya que como es público y notorio, en los gobiernos del FA se ha agudizado fantásticamente la concentración de la tierra y su extranjerización, y los grandes capitalistas (sobre todo extranjeros) han encontrado en nuestros gobiernos un caldo de cultivo apropiado para instalarse y desarrollarse a la vez que expoliar nuestros recursos (Botnia, Aratirí, Montes del Plata, frigoríficos, toda la cadena de la soja, etc…).

Pero luego agregaba Arismendi en el informe que venía citando en el artículo anterior:
“Masas cada vez más considerables, expresan su descontento por la situación económica y social del país, por la carestía inaguantable, por las empeoradas condiciones de existencia y aspiran clara o confusamente a un cambio. Estos elementos del despertar acentuado de grandes masas a la lucha, y en primer término de radicalización y de unidad creciente del proletariado, deben ser advertidos claramente por nuestro Partido, como el carácter más importante de la situación nacional, rasgo a tener en cuenta por todos nuestros militantes para ponerse al frente, con audacia y combatividad, sin sectarismos y sin disquisiciones esquemáticas, de las luchas reivindicativas de la clase obrera, de los campesinos, de las amplias masas populares, para elevarlas políticamente y poner en marcha así, por todos los caminos, la formación del Frente Democrático de Liberación Nacional. Si no comprendemos claramente que este es el carácter más notable de la situación nacional, no comprenderemos las posibilidades que se abren para el Partido, siempre a condición de una actuación combativa y firme al frente de la lucha reivindicativa de las masas, ni comprenderemos hasta el fin las tareas tácticas que nos fijamos ante el momento político del país”.

Sin duda que hay allí elementos como el despertar de grandes masas a la lucha, una radicalización y unidad creciente del proletariado, que debían y podían ser capitalizadas por el Partido para ponerse al frente y dirigir esas masas combativas. No tengo que decir que hoy en día la situación es claramente diferente. Las condiciones subjetivas están lejos de ser las de entonces, ya no hay grandes masas radicalizadas y en lucha para ponerse al frente y dirigir, y si las hubiera no existe un Partido Comunista –por su tamaño, militancia, etc.- capaz de eventualmente dirigirlas si las hubiera.

Muy por el contrario, las grandes masas se encuentran hoy adormecidas por un discurso progresista que canta loas al capitalismo y los logros obtenidos en el marco de ese modelo socio económico (loas que también cantan dirigentes sindicales comunistas). El FA se ha convertido hoy en un conglomerado de agrupaciones liberales y socialdemócratas, las que en su gran mayoría se han deslizado por el camino de la conciliación de clases, del oportunismo, y han tomado claras posiciones: han elegido el camino de defender y gestionar el capitalismo independientemente de las excusas y los pretextos que utilizan.

Y EL PARTIDO

Y tenemos un Partido Comunista que, por estar formando parte de esa coalición gobernante, no se muestra como lo que debería: como el Partido de la clase obrera, el que conducirá al proletariado a su emancipación, contra el capital, para derrocar la barbarie capitalista y por el socialismo.

Y esa es la cuestión más preocupante y que requiere un análisis profundo. Porque la  responsabilidad histórica como Partido Comunista, educado y formado en los principios de la lucha de clases, en la necesidad histórica de la lucha por el derrocamiento del régimen de la explotación del hombre por el hombre, en la construcción de la nueva sociedad, el socialismo, el comunismo, es adoptar la estrategia mas apropiada para el logro de estos objetivos que son la esencia y la razón de ser de un partido comunista, la mayor contribución posible a los intereses de la clase obrera y de los sectores populares.

Porque ese informe del Congreso, hablaba de la maduración de las condiciones para la organización del Frente Democrático de Liberación Nacional, pero ponía el centro en algunas cuestiones centrales:
“La cuestión consiste en saber cómo nuestro Partido une a la clase obrera y a las masas populares, encabeza su lucha reivindicativa y facilita su pasaje a las posiciones revolucionarias, es decir, como organiza el gran movimiento de liberación contra el imperialismo yanqui y la oligarquía vendepatria que oprimen a nuestro pueblo. La tarea central del Partido en estas condiciones, es hallar las vías concretas para unir a estas grandes masas, aún dispersas, y encauzarlas por los distintos senderos de su propia lucha, hacia el gran caudal del Frente Democrático de Liberación Nacional”.

La pregunta es, lo que se logró construir en los casi 60 años que van desde aquel congreso, ¿se parece en algo a lo que requería el proceso que vislumbrábamos? El  Partido ¿ha facilitado el pasaje de las masas hacia posiciones revolucionarias? ¿Tenemos hoy un movimiento de liberación contra el imperialismo yanqui y la oligarquía vendepatria?

Al parecer, nada de esto ocurre hoy, y bien podría decirse todo lo contrario, son grandes masas las que hoy se sienten indiferentes a la palabra imperialismo, y poca o ninguna reacción generó un Tratado que le protege las inversiones a ese imperialismo, ni siquiera desde la central de trabajadores. Recientemente se produjo un episodio bochornoso y lamentable, en el cual un policía de civil patrullando en un coche de la embajada yanqui detuvieron a un joven para pedirle documentos, y el hecho no ameritó ni siquiera un comunicado del PIT-CNT, tampoco del FA, pero ni siquiera de nuestro propio Partido.

Sin duda que hay razones que explican en parte el enorme retroceso ideológico del pueblo uruguayo en todos los sentidos. No pasaron en vano once años de dictadura y otros 20 de neoliberalismo. Pero esa no puede ser la única explicación. Porque el pueblo boliviano, que hoy mayoritariamente apoya las medidas radicales de Evo Morales, tiene en su historia tal vez más años en dictadura que en democracia. Los argentinos vivieron en dictadura entre el 62 y el 63, y tres años después otro golpe de estado y dictadura hasta el 73. Y nuevamente dictadura entre 1976 y 1983. Para luego pasar por la patria financiera del menemismo y otros atorrantes por el estilo. Sin embargo, eso no ha sido excusa para que los gobiernos de Néstor y Cristina hayan sido por lejos mucho más avanzados que los del FA. Por tanto, no es válido argumentar por los años de dictadura y de neoliberalismo para explicar los retrocesos de la izquierda uruguaya.




2 comentarios:

  1. http://contratapapopular.blogspot.com.uy/

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  2. Indisciplina partidaria la columna de Hoenir Sarthou: EL VOTO DISCREPANTE
    http://www.voces.com.uy/articulos-1/indisciplinapartidarialacolumnadehoenirsarthouelvotodiscrepante
    Habría querido que este momento no llegara nunca, porque lo que voy a decir me resulta muy doloroso.
    No voy a votar al Frente Amplio en la elección de octubre. Por primera vez, en más de cuarenta años, siento que no puedo ni debo hacerlo.
    Es una decisión individual e íntima (todas las decisiones lo son, en el fondo) pero no solitaria. Muchas personas de izquierda han decidido adoptar la misma actitud o la tienen en su horizonte y la están considerando. En mi caso, los motivos no son sorprendentes. Han sido anunciados con preocupación, desde hace años, en esta misma columna.Sintéticamente, no comparto las políticas que implican someter al país y a su población al modelo económico “global” de los capitales transnacionales, en el que, a pesar de los discursos, la mitad de los trabajadores gana menos de $15.000. Discrepo con el proceso de concentración y extranjerización de la propiedad de la tierra, que se ha permitido en estos años.
    No estoy de acuerdo con los privilegios abusivos (exoneraciones tributarias, puertos, zonas francas, leyes hechas a la medida) concedidos a la gran inversión extranjera y negados en cambio a la inversión y al trabajo nacionales. No creo que un gobierno de izquierda deba condicionar al país, al grado en que lo han hecho los dos últimos gobiernos, a inversiones estratégicamente discutibles y ambientalmente peligrosas, como las de UPM, Montes del Plata o Aratirí. Me indigna la ley de bancarización obligatoria (hipócritamente denominada “de inclusión financiera”), que favorece el endeudamiento de la población de menos recursos y significa la intromisión inevitable del capital financiero (los bancos) en todas las transacciones económicas, incluido el pago de los sueldos.
    En materia de políticas sociales, se ha incurrido en algo que es –y será todavía más, en pocos años- una verdadera tragedia social: permitir la decadencia de la enseñanza pública. Cuando uno se entera de que más del 60% de la población juvenil no completa la enseñanza secundaria, hay poco más para decir.Significa que más de la mitad de la población no estará en condiciones de acceder a puestos de trabajos medianamente bien remunerados.
    ¿En qué clase de sociedad viviremos, entonces?
    ¿Alguien cree que se podrá seguir sobrellevando la marginalidad cultural creciente con subsidios del MIDES, internaciones en el INAU y más policía? Un gobierno que no jerarquiza a la enseñanza pública es, objetivamente,un gobierno reaccionario. Se diga lo que se diga.

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