domingo, 8 de diciembre de 2013

¿Cosas diferentes o el mismo perro con distinto collar?

ALIANZA DEL PACÍFICO-ACUERDO DE ASOCIACIÓN TRANSPACÍFICO


AUTOR: William Yohai
7 de diciembre de 2013

Hace unos días una persona nos preguntó acerca de la Alianza del Pacífico.

El tema apareció en la superficie cuando se hizo público que el vicepresidente Danilo Astori había concurrido a una reunión de esa asociación en Chile representando a Uruguay como observador.

Creo que nadie tenía idea, en Uruguay al menos, de que se trataba el asunto. Por supuesto para todos quienes conocemos las tendencias ideológicas del contador Astori, un neoliberal de tomo y lomo, y constatamos además que dicha “Alianza” era integrada por Chile, México, Colombia y Peru, no nos hizo falta estudiar más el asunto para concluir que estábamos ante otro de los múltiples mecanismos mediante los cuales el capital trasnacional busca dominar absolutamente no sólo nuestras economías, sino todas nuestras sociedades. Y es que los países miembros integran, sin duda, lo más neoliberal y pro imperialista que existe hoy en América Latina.

Como países observadores acompañamos, además de Paraguay, a algunos tan distantes y distintos como China, Estados Unidos, Canadá, Australia o Nueva Zelanda. También lo son países que integran la Unión Europea, como Francia, Reino Unido, Alemania, etc.

Los objetivos de todos estos acuerdos, sin excepciones, son: a)liberalizar el comercio demoliendo las barreras arancelarias y no arancelarias al mismo, siempre de acuerdo a los intereses de las grandes empresas trasnacionales (ETN). b)liberalizar el acceso a los mercados de capital dentro de los distintos países, c) derribar cualquier traba al desarrollo del capital, desmonopolizar y privatizar los servicios públicos, destruir los mecanismos de protección nacional para pequeñas y medianas empresas nacionales, d) eliminar controles de precios o impuestos destinados a proteger el consumo de los sectores desposeídos, e) establecer la libre competencia para la contratación de mano de obra obligando a los trabajadores a competir con aquellos países o regiones con menores salarios f) liberar las restricciones para la aplicación de patentes y propiedad intelectual, especialmente en rubros como medicamentos software, cine, televisión, etc. g) reducir o eliminar la participación de tribunales nacionales en la resolución de conflictos entre empresas inversoras extranjeras y los respectivos estados, h) defender a ultranza los derechos a la propiedad privada de los medios de producción.

Se trata, en suma, de abrir los países al capital y facilitar al máximo su desarrollo, reduciendo a un mínimo las posibilidades de los gobiernos nacionales.

El fundamento de todo esto es simple: mal que bien los gobiernos nacionales están sujetos a alguna forma de influencia por parte de los pueblos. Que a su vez están integrados, en su inmensa mayoría por quienes son explotados por el capital.

Si bien el capitalismo moderno ha afinado en grado sumo los mecanismos de dominación existe siempre la posibilidad de que los pueblos logren influir sobre, e incluso eventualmente controlar, algunos gobiernos.

La máxima seguridad para el capital radica, entonces, en reducir al máximo las potestades de estos gobiernos potencialmente influenciables por los explotados.

Este es, en suma, el objetivo final de todo esto.

Pero el título del trabajo refiere a otra “asociación” que tiene en su nombre la palabra “Pacífico”. Se trata del “Acuerdo de Asociación Transpacífico”.

Aquí estamos frente al mismo perro con distinto collar. Bueno, hasta el collar es bien parecido.

Veamos:

“El proceso de negociación del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) tiene por objeto la creación de una plataforma para una potencial integración económica en la región del Asia-Pacífico. Los países participantes en las negociaciones del TPP se proponen diseñar un acuerdo inclusivo y de alta calidad que siente las bases para el crecimiento económico, el desarrollo y la generación de empleo de los países miembros, y que a su vez se convierta en el fundamento para un futuro Acuerdo de Libre Comercio del Asia-Pacífico (FTAAP, por sus siglas en inglés).

El proceso de negociación del TPP es una iniciativa desarrollada por los países miembros que actualmente forman parte del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica, a saber: Brunei Darussalam, Chile, Nueva Zelandia y Singapur. Este tratado, también conocido como P4, fue suscrito en el año 2005 y está en vigencia desde el 2006.

El P4 es un acuerdo abierto que contempla la posibilidad de la adhesión de terceros países con el objeto de promover la creación de una alianza estratégica mayor para la liberalización del comercio en la región. En particular, el artículo 20.6 del Acuerdo establece que otras economías del APEC u otros Estados pueden adherirse al Acuerdo en los términos que acuerden las partes. En este sentido, el 04 de febrero de 2008, la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) anunció que los Estados Unidos participarían en las negociaciones sobre inversión y servicios financieros programadas en marzo siguiente entre Singapur, Chile, Nueva Zelanda y Brunei.

El 22 de setiembre de 2008, los países del P4 y los Estados Unidos anunciaron el lanzamiento de negociaciones para la participación de este último, en el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica.

Posteriormente, Australia, Perú y Viet Nam formalizaron su interés de adherir a las negociaciones del acuerdo comprehensivo, es decir, del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), durante la Cumbre de Lideres del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) de noviembre de 2008 en Lima, Perú.

Aproximadamente un año más tarde, el 14 de noviembre de 2009, el presidente de los Estados Unidos de América anunció que colaboraría con el grupo inicial de los siete países del TPP, con el fin de formar un acuerdo regional de “membresía amplia y los más altos estándares que representa la eficacia de un acuerdo del siglo XXI”.

La primera ronda de negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) se realizó entre Chile, Brunei, Nueva Zelanda, Singapur conjuntamente con Estados Unidos, Perú, Australia y Viet Nam, del 15 al 19 de marzo de 2010, en Melbourne, Australia.

La segunda ronda de negociaciones se llevó a cabo en San Francisco, Estados Unidos el 14 de junio de 2010. Adicionalmente, se realizó una minirronda de negociaciones en Lima, Perú, el 20-21 de agosto.

Los países que integran el proceso del TPP se dieron cita en Brunei, Darussalam, del 04 al 10 de octubre de 2010 para celebrar la tercera ronda de negociaciones del TPP. Un total de 24 grupos negociadores se reunieron para abordar un amplio rango de temas comprendidos en el acuerdo. En esta misma ocasión, Malasia presentó formalmente su solicitud de integrase a las negociaciones en curso. Los ocho países participantes en el proceso aceptaron por unanimidad el ingreso de Malasia el 5 de octubre, permitiendo de este modo su participación efectiva como noveno miembro del proceso de negociaciones del TPP. La cuarta ronda de negociaciones se realizó del 6 al 10 de diciembre de 2010, en Auckland, Nueva Zelanda. La quinta ronda tuvo lugar en Santiago de Chile del 14 al 18 de febrero de 2011. La sexta ronda se realizó en Singapur del 28 de marzo al 1º de abril. La séptima ronda se realizó en Ho Chi Minh, Viet Nam, del 20 al 24 de junio de 2011 y la octava ronda de negociaciones en Chicago, Estados Unidos, del 09 al 15 de setiembre de 2011. La novena ronda de negociaciones comenzó en Lima, Perú, el 20 de octubre de 2011. El 12 de noviembre de 2011, en Honolulu, Estados Unidos, los países miembros del TPP anunciaron la culminación de los lineamientos generales del acuerdo. Canadá, Japón y México manifestaron su interés de participar en el TPP...”

Y sigue el relato de la historia de esta asociación. Llama la atención de que 3 (Chile, que fue fundador del proceso negociador, Peru y México) de los integrantes de la Asociación del Pacífico los son a su vez del Acuerdo de Asociación Transpacífico. Y que varios de los países que integran como observadores la “Asociación” sean a su vez parte del “Acuerdo”. A su vez, estos países: Chile Peru y México tienen respectivos acuerdos de libre comercio con Estados Unidos.

Tal vez la gran excepción sea China. No tanto por una razón que podríamos llamar “administrativa” ya que ésta figura como observadora en la “Asociación” pero no forma parte del “Acuerdo”, sino por una de fondo. Éste último tiene, en su genética constitutiva una marcada intención “anti China”. En efecto, lo integran países como Vietnam, Australia y Nueva Zelanda que, si bien efectúan considerables flujos comerciales con China, se muestran hostiles a ésta en el plano geo-político-estratégico. Y se inclinan en principio a unirse con Estados Unidos.

El acuerdo trans Pacífico tiene una característica bien especial: los temas que se negocian son secretos. En efecto, como se puede leer con más detalle en1: “lo que sí sabemos es que consiste en alrededor de 29 capítulos o áreas de negociación. Algunos de ellos tienen anexos que se relacionan con bienes específicos como productos farmaceúticos, vino o alcoholes. Es sorprendente que no existe una lista disponible en forma pública de los capítulos y anexos. Que incluye no sólo temas tradicionales del comercio, tales como movimiento de bienes y servicios, sino muchas áreas de política que previamente eran asunto de manejo doméstico en vez de negociaciones internacionales. Toca muchos puntos con una dimensión de interés público, como patentes sobre medicamentos y otros productos, propiedad intelectual y la internet.

Pero el público no tiene acceso a su texto y muy pocas posibilidades de influir. La mayor parte de lo que conocemos sobre el asunto proviene de la filtración de documentos, el más reciente un borrador consolidado del capítulo sobre propiedad intelectual filtrado por Wikileaks el 13 de noviembre.

Los documentos muestran profundas diferencias entre los países negociadores con Estados Unidos impulsando provisiones que en muchas áreas no interesan a otros países.

El grueso del texto del acuerdo ha sido negociado en 19 rondas formales. La última tuvo lugar en Brunei en agosto. Los países signatarios involucrados han firmado un acuerdo para mantener el texto secreto hasta que el mismo sea firmado. Y mantendrán los documentos de la negociación secretos hasta 4 años después que el acuerdo haya sido firmado o que las negociaciones hayan sido abandonadas.”

Reiteramos: el acuerdo de asociación transpacífico no es lo mismo que la asociación del Pacífico.

Y sin embargo la comunidad de naciones que lo integran, los temas que ambos tratan y, por sobre todas las cosas, la filosofía que subyace a ambos llevan a pensar que estamos ante un proyecto de grandes dimensiones con dos patas apenas diferentes.

Volviendo a nuestro país la condición de observador que ha adquirido de la asociación del Pacífico, tema que, hasta donde sabemos no ha sido discutido en el Parlamento ni en ningún otro ámbito público es, cuando menos, sorprendente.

Si bien hay diferencias, aunque más no sea de matices, entre las proclividades de política internacional del presidente Mujica y sus seguidores inmediatos y las del vicepresidente y los suyos, el hecho de que el candidato casi seguro del partido de gobierno, el doctor Vázquez, sea un impulsor del tratado de libre comercio con Estados Unidos y que haya firmado rápidamente uno de protección de inversiones con aquel país después de asumir la presidencia, nos inducen a pensar que el Uruguay está más cerca del Pacífico de lo que los mapas indican.

No podemos sino temer que el país se acerca lenta pero seguramente a un camino de profundización de las políticas neoliberales incluyendo la privatización de las empresas públicas que se lleva adelante hoy en forma solapada.

La forma en que se está negociando el acuerdo de asociación transpacífico nos recuerda los métodos secretos que se usan para negociar contratos de inversión trascendentales como el celebrado con Montes del Plata, la empresa GDF-SUEZ para la regasificadora y el que se está finiquitando con Zamin Ferrous acerca del proyecto Aratirí.

Los uruguayos haríamos bien en dejar de lado, aunque sea algunas horas, nuestras preocupaciones alrededor de las fiestas findeañeras y el mundial de fútbol para preocuparnos, pero sobre todo ocuparnos, de estos asuntos.

Cuando todo esto se haya materializado y sus consecuencias sobre el nivel de vida se hagan evidentes revertir estos proceso será mucho más difícil.

1) http://www.sbs.com.au/news/article/2013/12/06/what-you-need-know-about-trans-pacific-partnership



 

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