viernes, 17 de enero de 2014

"Pino" Encizo juzgado y procesado con prisión

Ex agente de inteligencia César Alejandro Enciso, alias "Pino"

Procesan con prisión a torturador
El juez federal Daniel Rafecas procesó con prisión preventiva al ex agente de inteligencia César Alejandro Enciso, alias "Pino", extraditado en noviembre pasado desde Brasil.
Es en el marco de la megacausa por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar en el Primer Cuerpo de Ejercito.
El magistrado imputó a Enciso por el secuestro de cuatro personas que permanecen desaparecidas. Se trata de Gerardo Franciso Gatti, Julio César Rodríguez, Manuela Santucho y Cristina Navajas, quienes fueron vistas con vida en el centro clandestino de detención de Automotores Orletti, donde Enciso actuaba como civil asociado.
Enciso fue extraditado desde el Brasil por el Supremo Tribunal Federal de ese país a pedido de Rafecas a fines de noviembre y actualmente se encuentra detenido en la peninteciaría de Marcos Paz.
El parapolicía fue requerido para ser juzgado por la privación ilegal de la libertad y tormentos a unas 40 víctimas, delitos calificados como de lesa humanidad y, por lo tanto, imprescriptibles.
Sin embargo, como el país vecino no reconoce este principio que rige en materia internacional –allí rige una autoanmistía de los militares dictada en 1979–, sólo permitió el juzgamiento de Enciso por los secuestros de cuatro de esas víctimas que permanecen desaparecidas.
Enciso era yerno del general Otto Carlos Paladino, entonces jefe de la SIDE, y habría actuado en Orletti junto con otros agentes de inteligencia, de la Triple A y del ejército uruguayo, y fue reconocido por las víctimas uruguayas.


17 Enero 2014 

 Escrito por: Fabián Kovacic Desde Buenos Aires
Gerardo Gatti secuestrado en Talleres Orletti

 
Pino Enciso procesado por el secuestro de Gerardo Gatti y tres argentinos
El represor argentino Pino Enciso será juzgado solamente por el secuestro de Gerardo Gatti, Julio César Rodríguez, Manuela Santucho y Cristina Navajas, todos detenidos en el centro clandestino Automotores Orletti. Así lo autorizó la justicia de Brasil, país de donde fue extraditado, pese a los 39 casos de secuestro y aplicación de tormentos –delitos de lesa humanidad e imprescriptibles– que pudo compilar el juez federal argentino Daniel Rafecas en la instrucción de la causa.
César Pino Enciso fue yerno del jefe de la side, el temible general Otto Carlos Paladino, a partir de su casamiento con Magdalena, la hija del militar. Vivía semioculto desde fines de los años ochenta en un barrio de Rio de Janeiro, aunque en su declaración indagatoria aseguró que en los últimos diez años regresó varias veces a Argentina, sin problemas, para actualizar sus documentos.
Según el juez Rafecas, Pino Enciso era también parte del círculo de Aníbal Gordon, uno de los jefes de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), y lo acompañó en varias de sus tropelías. Ingresó a la side el 19 de febrero de 1976 y comenzó a prestar servicios el 1 de marzo. Curiosamente, solicitó por escrito la baja el 12 de julio siguiente, aunque recién le fue aceptada en agosto a través de un escrito sin fecha precisa donde sólo se lee el mes. Para Rafecas está comprobado que Enciso prestó servicio en la side y en Orletti hasta el 31 de julio de 1976, con lo cual le imputa por lo menos los cuatro secuestros por los que fue extraditado desde Brasil.


El 13 de setiembre siguiente el propio general Paladino pidió la incorporación de Enciso como agente secreto junto a otras nueve personas, para destinarlo al Departamento A II, fuera del edificio central de la side. De las diez personas pedidas por Paladino, seis fueron integradas al Grupo de Tareas 5, entre ellas Enciso. El gt 5 operaba junto a la Policía Federal en la represión de ciudadanos extranjeros, en especial de países limítrofes. El 6 de abril de 1977 Enciso pidió nuevamente la baja y le fue aceptada un mes después, el 6 de mayo.
Para Rafecas son por lo menos tres las pruebas de la participación de Enciso en el grupo de Aníbal Gordon. Por un lado, el sumario militar 417, elaborado por el teniente coronel Juan Ramón Nieto Moreno, donde el oficial reconoce la pertenencia de Enciso al selecto grupo del paramilitar que se trasladó a Córdoba con el empresario León Zavalía, víctima de un secuestro extorsivo sin tintes políticos. En el mismo documento, otro represor, Honorio Martínez Ruiz, reconoce haber concurrido a una casona utilizada como chupadero, en la esquina de las calles Chiclana y Pomar, en la capital, y haber visto allí a Gordon acompañado de Enciso. Rodolfo Cabanillas, un general descubierto en plena democracia por el poeta Juan Gelman como integrante del staff de Orletti, sostuvo ante el juez que el 26 de diciembre de 1976 vio a Enciso en un restaurante de la costanera porteña participando en una cena de despedida a otros oficiales. En ella estaba Enciso junto a su suegro y oficiales uruguayos y chilenos designados en comisión en la side. Paladino admitió haber llevado a su yerno a trabajar a su empresa de seguridad Magister srl a partir de 1976. Beatriz Leache, una empleada de Magister y a la postre pareja de Eduardo Ruffo, otro represor amigo de Gordon implicado en casos de uruguayos, dijo en 1984 a la justicia que era habitual la presencia de Enciso en Magister y que participó del grupo que secuestró al empresario Guillermo Patricio Kelly al cierre de la dictadura por orden de Paladino. Finalmente, en el legajo 3675 de la Conadep figura el testimonio del agente de inteligencia Oreste Vaello, quien sostiene la versión de que los uruguayos Rosario Barredo y William Whitelaw fueron secuestrados y llevados al Pozo de Bernal y luego entregados al personal de la side, poco antes de ser asesinados y de que sus cuerpos aparecieran junto a Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz. Según Vaello, el responsable del traslado del matrimonio fue Pino Enciso, a quien identificó además como el jefe a cargo de Automotores Orletti, por ser el yerno del general Paladino.




Interior del centro de torturas clandestino "Talleres Orletti"


También se sumó a los testimonios que vinculan a Enciso con Orletti el de Miguel Furci, otro represor juzgado en este momento en la causa Plan Cóndor, entre otros casos por la apropiación de Mariana Zaffaroni. Según Furci, Enciso integraba la custodia del general Paladino y provenía desde comienzos de los años setenta del sindicato metalúrgico, donde eran frecuentes las refriegas entre facciones internas del sindicato y del peronismo en general.
Entre las víctimas que reconocieron a Enciso en Orletti hay que mencionar a Sergio López Burgos, Alicia Cadenas, Ana Inés Quadros, María del Carmen Martínez Addiego, María del Pilar Nores Montedónico y Sara Méndez.
En su descargo ante el juez, Enciso admite que trabajó con Paladino como custodio y en la agencia Magister, porque esa era una de las condiciones que le impuso el militar para permitirle casarse con su hija, María Magdalena. Cuando sobrevino el divorcio, a finales de la dictadura, Paladino lo amenazó y por eso decidió marcharse a Brasil. El temor a las amenazas de Paladino lo llevó a considerarse exiliado político, según gustaba admitir en las rondas de bares de Rio de Janeiro, donde se hacía llamar Domingo Echebaster, “un perseguido por la dictadura argentina”.
Ahora Enciso se encuentra alojado en el penal de Marcos Paz y su situación judicial será considerada en la misma causa donde se investiga a los policías Rolando Nerone y Óscar Gutiérrez, integrantes del gt 5, probablemente en un juicio oral a fines de este año.

Ver ademas:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-237500-2014-01-11.html

http://colectivoepprosario.blogspot.nl/2014/01/el-represor-de-automotores-orletti.html

http://elmuertoquehabla.blogspot.nl/2011/01/la-caida-de-los-profugos.html

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