jueves, 16 de enero de 2014

Saldrá con fritas, y con postre...


por Gabriel Carbajales



La mejor solución crediticia.

La mejor financiación.

El seguro más seguro.

La tarjeta más mejor.

La más rentable inversión de tu vida.

El más riguroso plan de ahorro y enriquecimiento empresarial jamás imaginado.

Un futuro de tirar manteca al techo y lanzar el rancho por la ventana.

Una vida placentera y libre de penurias económicas, cómodamente instalados en una de las aerodinámicas megatorres habitacionales del este del sur al estilo de la más audaz arquitectura del “primer mundo”…

…y, si no podés, si ya estás totalmente marginado y sumergido, tranqui, el Estado benefactor te asistirá con algún plan de emergencia social para que puedas asegurarte el plato de polenta o arroz, unos kilitos de yerba y la cuota del celular, y, si no te alcanza, ahí tenés el 22 con el que de vez en cuando podés mandarte una extra rastrillando a algo o a alguien...

Un mundo de soluciones al alcance de cada quien.

Un mundo perfecto con alternativas para todos los gustos y por encima de la obsoleta y fantasiosa lucha de clases.

La sociedad de la igualdad tiene todo previsto. No falla nada, ninguna omisión, nada librado al azar o a la buena de dios...

Cobertura integral de todo lo imaginable, y más aun, pues ya hemos entrado en otro año electoral pletórico de propuestas y opciones de vida próspera, confortable y de ensoñación.

Hemos empezado el año de una nueva sesión multitudinaria de ejercicio colectivo de “nuestros derechos ciudadanos…”… y en los escaparates del universo mediático partidario, todo nos está anunciando la nueva fiesta cívico-ciudadana llena de gestos democráticos, tolerancia y grandeza de espíritu.

La mesa está servida y otra vez el circo “democrático” sale con fritas y algún postre de regalo.



El tótem auxiliar pero mayor de la sociedad dividida en clases (el subalterno principal de la sacrosanta diosa de la  “propiedad privada”), vuelve a erguirse ufano y firme de carácter, en la certeza de que nadie, absolutamente nadie, se saldrá de los carriles “normales” y “sagrados” de la convivencia republicana para mostrarse irreverente ante su presencia “soberana”.

(¿Quién se atreverá a no extenderle su mano a la forma más civilizada de “convivencia pacífica”?).

El gran fetiche de la “democracia” vuelve a mostrarse enérgico, musculoso, arrollador, imbatible. Toda su omnipotencia nos desafía del amanecer hasta que nos vamos a la cama haciendo cálculos de porcentajes y combinaciones acertadas e inteligentes…

Poco importa lo que la experiencia ya nos haya enseñado a lo largo de muchas décadas de esporádicas reapariciones del gran macaco invencible y su impactante despliegue de ofertas y contraofertas jamás cristalizadas.

Eso no interesa. Él siempre pondrá ante nuestros ojos, nuevas esperanzas, nuevas ilusiones, nuevos rumbos para “el cambio de cara a la gente”; para que volvamos a creer que es posible la elección “igualitaria” entre quienes llevamos la vida menos igualitaria imaginable. En “su día”, tanto explotadores como explotados, tanto sacrificados laburantes como verdaderos truhanes mantenidos por la miserable costumbre de “vivir” a y de los demás, confluiremos para cumplir con el mito de la adoración al muñeco que representa mejor que nada la hipocresía, la estafa y la voluntad de proseguir “in eternun” con la farsa repudiable de “un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”… ejercido por los enemigos del pueblo y los que se destierran de él para pasarse a las filas de la genuflexión “inteligente”.

Ya empezó el 14, este año al que algunas y algunos tímidamente han empezado a llamarle “año de la dignidad”, por despechados, por “malhumorados”, por descreídos, por lo que sea, aunque todos acaloradamente resueltos a pegarle un tinguiñazo en el hocico al gran tótem invencible del sistema, al mito travestido cada cuatro o cinco años para hacer de la sumisión, la ignorancia y el más necio idealismo, una pura religión de esperanzada y eterna confianza en…

¿En qué?... En una “democracia” que es la antítesis de la democracia, pues la única democracia posible, la única practicable, la única deseable, es la que podamos practicar entre iguales y sin compartir ni un cachito de esperanza con quienes viven vejándonos y buscando nuestra aprobación a través de la ranura loca de “su democracia”, una democracia de chupasangres y mafia organizada.

Será o no “el año de la dignidad”, pero lo que sí es re-seguro –más seguro que el mejor de los seguros que nos ofrece el marketing sistemático- es que desde la traición a la rosada de octubre del año 2009, ha venido anidando y creciendo, un odio y una furia altanera y humilde contra el “doble discurso” y el declarativismo de cuño burgués, jodido y taimado, que sin la más mínima duda hallará su cauce de expresión combativa a la hora de que algunos, tal vez la mayoría arrolladora, vuelva a arrodillarse a los piés del gran-pequeño tótem de la mayor fábrica de mentiras de la historia que es el capitalismo…

No se reciben apuestas, no; pero la “sorpresa” de la dignidad indignada, dejará a más de uno con el cuerito haciéndole guiñadas, y a más de uno, también, frente al enorme desafío de asumir de una vez por todas una actitud francamente revolucionaria que tenga en cuenta la creatividad audaz y rupturista que surge bien de abajo, de ese pueblo que no es militante, que no volantea ni discursea, pero que sí tiene sangre en las venas y materia gris-libertaria en la cabeza, aunque algunos lo subestimen y parezca dormir la siesta eterna del burro.

Saldrá con fritas, y con postre de regalo.

Ponele la firma.



Gabriel –Saracho- Carbajales, 16 de enero de 2014.-





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