domingo, 7 de septiembre de 2014

De ataques a la moral (La Voz, 1984)



7 de septiembre de 2014

CRÓNICAS DE 30 AÑOS EN PERIODISMO
por Roger Rodriguez

(Columna publicada en la contratapa de
LA VOZ de la Mayoría el 26 de Julio de 1984,
luego de permanecer 22 días preso, procesado
por la Justicia Militar de la dictadura)

De ataques a la moral

El 29 de junio, el Capitán de Navío Ricardo Moreno -juez militar-, firmó nuestro procesamiento, imputándonos ataque a la fuerza moral de las Fuerzas Armadas en el grado de vilipendio
El jueves 21 de ese mes, en el primer número de LA VOZ, habíamos publicado un artículo informativo, donde los familiares de los procesados por la Justicia Militar denunciaban la situación carcelaria de las presas en Punta de Rieles y solicitaban la liberación de Nélida Fontora y Graciela Jorge quienes, según se afirmaba, y hasta la fecha no se ha desmentido, se encuentran en un grave estado de salud.
Nuestro artículo se basaba en un comunicado de prensa, similar a decenas que llegan semanalmente a nuestra redacción. Un comunicado que pedía por la libertad y por la vida de dos seres humanos.
La nota publicada, no expresaba opinión alguna de nuestra parte, se limitaba a informar el problema denunciado por los familiares de las reclusas que manifestaban su preocupación por la salud física y mental de las presas.
El Comandante en Jefe del Ejército, Gral. Hugo Medina, sin embargo,entendió que el artículo constituía un vilipendio y atacaba la fuerza moral de las Fuerzas Armadas.
 Así se inició nuestro proceso. Con un oficio del propio Comandante en Jefe del Ejército al Capitán de Navío Moreno, quien haciendo uso de las facultades que le confirió el Instituto Militar al designarlo juez, nos tomó declaración sobre la forma, el modo y el por qué de la publicación de la nota.
En el interrogatorio, subrayamos nuestro interés humanitario al editar el artículo y afirmamos que en el mismo no se atacaba la fuerza moral de los militares.
El Capitán de Navío Moreno, finalmente, coincidió con el Comandante en jefe sobre la figura delictiva señalada y dictó nuestro procesamiento.
Veintidós días después de nuestra detención, se nos devolvió la libertad, tras pagar una fianza de N$ 8.000. Pese a ello, nuestra causa continúa abierta y si deseamos viajar al exterior, deberemos pedir autorización al Capitán de Navío Moreno.
Una semana antes de nuestra detención, otro periodista -Julián Murguía de La Democracia-, había sido procesado por un artículo que según la Justicia Militar también atacaba la fuerza moral de las Fuerzas Armadas.
Más allá de la improcedencia de la aplicación de la Justicia Militar sobre todos quienes somos civiles, opino -derecho que puedo ejercer sin solicitar autorización a la Justicia Militar- que nuestro caso constituye una nueva intimidación a la prensa toda.
Durante los últimos años se ha atacado en innumerables oportunidades a la prensa uruguaya, limitando su derecho de opinar e informar y cercenando a la vez el derecho a estar informados.
Los  más feroces ataque se han efectuado en los momentos en que se iniciaban contactos o negociaciones con los políticos.
Nuestro procesamiento -el de Murguía, el de Jano y el mío- se realiza en forma paralela a dos causas ante la justicia civil contra los colegas Zelmar Lissardy y Miguel Campodónico. Y los cinco periodistas debimos comparecer ante jueces, precisamente, cuando comenzaban las actuales negociaciones entre militares y políticos.
Esta vez no se clausuró ningún medio de comunicación, no se confiscaron ediciones, ni se ejerció la arbitraria censura previa. Se atacó directamente a quienes opinan e informan, formando opinión en el pueblo.
Es aquí donde realmente se ataca la fuerza moral. Nuestra fuerza moral de periodista y de ciudadanos con derecho a la libertad de opinión y de expresión; derecho que incluye el de no ser molestados a causa de nuestras opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
Nuestra fuerza moral ha sido y es vilipendiada. Pero ante cada ataque, se fortalece nuestro compromiso de comunicadores sociales con la verdad, para vencer las censuras, las clausuras y confiscaciones, los procesamientos y las prisiones, el exilio, la desaparición o la propia muerte.

Roger Rodríguez
(LA VOZ de la Mayoría - Nº 6),
Montevideo, 26 de Julio de 1984.










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