martes, 21 de octubre de 2014

Italia fuera de la OTAN




Marinella Correggia
periodista, activista contra las guerras, Italia

Libia: hace tres años por estos días la OTAN completaba, luego de siete meses de bombardeos, la destrucción de la ciudad de Sirte. El 20 de octubre la OTAN permitía la captura y el linchamiento de Muammar Gheddafi, por parte de las bandas que Occidente y las petromonarquías llamaban “revolucionarios y partisanos”, que luego se revelaban como terroristas internacionales.

Hoy, mientras está en curso una “tercera guerra mundial combatida en partes, con crímenes, masacres y destrucciones”, como dijo el papa Francisco, dos noticias van contracorriente.

La primera es que, con 18 votos a favor, Venezuela fue elegida como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU para el período 2015-2016. Una victoria de todos y una esperanza para la paz. Cuba y Venezuela son miembros de turno del Consejo de Naciones Unidas para los derechos humanos. Ahora su compromiso al máximo nivel para la paz y contra las guerras imperialistas será reforzado.

Una pequeña novedad llega desde Italia: hace algunos días con una reunión en Roma promovida por la Red No War, recomenzó la campaña por la neutralidad activa de Italia y su salida de la OTAN.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha conducido muchas guerras, directas y por mandato, sin ninguna exigencia de defensa, como impondría su estatuto.

Nace en 1949. Pocos años después, el economista gandhiano J.C. Kumarappa escribió: “Con el pretexto de la autodefensa es instituida la OTAN: para dividir el mundo en dos bloques. Gracias a la OTAN, un estado agresor logra que se declare agresor a las víctimas y utiliza contra estas las armas unificadas del gran energúmeno y de sus aliados.” Kumarappa fue un profeta respecto a lo que la OTAN haría en su ya muy larga historia. Nacida antes del Tratado de Varsovia y no como reacción defensiva ante este, la Organización abarca poco a poco a más Estados, incluidos, desde 2009, 12 países del Este (entre tanto su antagonista en el papel, el Tratado de Varsovia, fue disuelto). Por lo demás, como hicieron notar ya en 1995 los parlamentarios italianos contrarios a la adhesión, “un pacto militar, aún siendo defensivo, transforma a los Estados europeos en satélites de uno de los dos bloques”.

Entre tanto, en 1999 la OTAN – ya desde antes instrumento imperialista de Occidente en el mundo- con el llamado Nuevo Concepto Estratégico se quita la máscara y como alianza formal defensiva viola su propio artículo 2 (autodefensa de los miembros) y se convierte en una falange dedicada al ataque. Siempre con el pretexto de cuestiones humanitarias (que luego se revelan falsos pretextos), la OTAN provoca muerte y destrucción, destroza países y obliga a éxodos masivos a las poblaciones locales y a los migrantes.

Italia, con sus más de 100 bases de la OTAN y de Estados Unidos; Italia, portaaviones de guerra antes que puente de paz como declararía el artículo 11 de su Constitución, Italia, cuyo parlamento ni siquiera ha ratificado el cambio de apariencia de la OTAN, está siempre en primera línea.

Bombardea Serbia en 1999, va a Afganistán en 2001, participa en la guerra de Bush en Iraq en 2003, bombardea Libia en 2011 aliándose con las petromonarquías del Golfo (y afirmando que actuaba bajo el mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, pero en realidad violando su resolución), se declara muy dispuesta a hacer la guerra a Siria (y sus miembros ya lo hacen partiendo desde Turquía). En fin, trata de rodear y provocar a Rusia.

¿Por qué condenarnos a estar eternamente con los guerreristas? Es por esto que la Red No War, junto a otras organizaciones, el 11 de octubre en la reunión “Nacido para la guerra”, relanza la campaña para salir de la OTAN (sería un gesto que resquebrajaría la organización). Se trata de involucrar a los ciudadanos y provocar a las fuerzas públicas en varios aspectos: la ilegalidad de nuestra participación, no aprobada y violatoria de la Constitución; la ilegalidad de las bases que poseen incluso armas nucleares, la inmortalidad de la Alianza, su condición antieconómica (en Italia 70 millones de euros diariamente van a los gastos militares), la abdicación de dignidad por parte nuestra.

Objetivos: revisar todo el sistema de las bases, iniciar el proceso para hacer de Italia un país neutral, activo para la paz.

Salir de la OTAN es salir de las guerras.

Periodista alemán: "La OTAN nos impone informar de todo menos de la verdad"

La Fundación Marshall en honor del estratega que implanto el Plan del mismo nombre para la Europa capitalista aderezado de capitalismo de rostro humano con el barniz de democracia formal para desviar las miradas de esperanzas de los trabajadores occidentales, puestas en la URSS, El Plan Marshall, fué el arma que menejaría la SocialDemocracia europea para socabar los cimientos de la URSS, mientras vertebravan el edificio del bipartidismo político con el fin de garantizar los intereses del gran capital tanto si gobernaba "la izquierda" o cuando le relevara la dercha.


La mayoría de los periodistas de los mayores y más reputados medios de comunicación de Alemania y otros países europeos están estrechamente vinculados a la Fundación Marshall y otros organismos transatlánticos asociados con la OTAN y EE.UU. Así lo declaró en entrevistas concedidas al canal RT en inglés y al sitio web Russia Insider el periodista y exasesor del Gobierno federal de Alemania Udo Ulfkotte. Él fue parte del sistema de lo que ahora tacha de 'periodismo corrupto' durante su trabajo en el diario 'Frankfurter Allgemeine Zeitung', algo que reconoce y de lo que se arrepiente.

Ulfkotte explicó cómo los periodistas se corrompen a través de los contactos 'exclusivos' que les ofrecen los servicios de Inteligencia locales, los emisarios de la Alianza Atlántica del Norte en su propio país o agentes del otro lado del océano. Todos los periodistas (no solo en Alemania, sino ante todo en el Reino Unido e Israel) están asociados de algún modo u otro con este organismo político-militar, señaló a ambos medios.

"No te dicen que debas colaborar con la Alianza Atlántica –comenta–. Te invitan a visitar Estados Unidos. Te ofrecen contactos útiles no oficiales u oficiales que trabajan para la Agencia de Seguridad Nacional u otras agencias estadounidenses. Tú entablas amistades, ellos te hacen favores y tú haces favores, y esos hombres te lavan el cerebro".

Con los contactos obtenidos es mucho más cómodo practicar el periodismo, admitió el experto alemán. A este tema dedicó su libro 'Periodistas comprados' ('Gekaufte Journalisten').

El propio Ulfkotte confiesa haber firmado con su nombre algunos artículos no solo inspirados en lo que le ofrecían 'en exclusiva' los servicios secretos, sino directamente redactados por los agentes y posteriormente publicados en los periódicos alemanes. Este fue el caso de un artículo sobre los hipotéticos planes de usar gases venenosos en Libia durante el gobierno de Muammar Gaddafi. El caso formó parte de una campaña mediática en 2011 y fue apoyado por varios periódicos tan populares como 'Allgemeine'.

En cierto momento el periodista se sintió engañado, porque no podía reportar la verdad a sus lectores. Se detuvo para reflexionar sobre esa dependencia de las fuentes impuestas: "No puedo imaginar qué habría ocurrido si hubiera redactado un artículo prorruso. Nos adiestran a todos para que escribamos artículos proeuropeos y proestadounidenses", dijo.

Alemania y otros países de Europa son "como una colonia" para EE.UU., que los trata como repúblicas bananeras, señaló a RT. "La mayoría de los alemanes no quieren que haya fuerza nuclear en el país, pero las ojivas nucleares estadounidenses siguen estando aquí", recordó. Y esa dependencia es especialmente cierta respecto al funcionamiento de los medios de información.




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