martes, 4 de noviembre de 2014

La victoria del FA y los “enojados”

Al grito de: Traidores! Aquí están, estos son, los que venden la nación! Fueron retirados de las barras militantes de izquierda


Reflexiones tras la primera vuelta de las elecciones
Por Carlos Medina Viglielm


Desmintiendo en parte a las encuestas, la coalición de izquierdas Frente Amplio, además de ganar en primera vuelta, obtuvo la mayoría en la Cámara de diputados y una paridad muy fuerte en la de Senadores que de ganar en segunda vuelta (lo más posible), agregará un voto, teniendo así la mayoría en ambas cámaras.

Los partidos de la derecha, Blancos y Colorados recibieron menos votos de los previstos y el llamado Partido Independiente mejoró en algo su posición respecto a las elecciones anteriores accediendo a una banca en el Senado. Digo “llamado partido independiente” porque en realidad está alineado a la derecha y es manifiestamente anti Frente Amplio y por más “señas”, antichavista. Pero no vale la pena hablar hoy de Pablo Mieres, sin ninguna duda, un gran oportunista.
Tal vez sea más importante hoy hablar del tema del cual se habló bastante en los días previos a la elección y que supuestamente dio pie a los pronósticos: el tema de “los enojados” con el FA.
Seguramente, y a partir de que el uso del término se haya extendido, en la medida que la cantidad de “enojados” ha ido en aumento, habrá quienes aborden un análisis más profundo, de mayor rigor. Lo que será muy bueno. Por otra parte se han publicado ya varios estudios referentes a la administración “astorista” de la economía, (para angustia y enojo de tantos), que demuestran el alejamiento cada vez más pronunciado de los objetivos y parámetros de izquierda hacia lo que pomposamente llaman “de centro izquierda”.
Siendo uno de esos “enojados”, intentaré dar una explicación al “fenómeno”. Uno de los “enojados” pero no al extremo de sentir la responsabilidad de haberle quitado apoyo a la propuesta frenteamplista o, de otra manera, de haberle dado un voto a los contrarios. Porque sí, yo entiendo que son contrarios y no contendientes: quieren, pretenden, lo opuesto a lo que las grandes mayorías trabajadoras pretenden o quieren. Y más: en determinadas condiciones pasan de contrarios a enemigos (sin pestañear).
No hay dudas de que la gran masa de votantes, incluso de votantes más allá de las filas frentistas, reconocen las mejoras que se han logrado bajo el gobierno de del FA. Y las mejoras llenan una larga lista: mejores, sueldos, mejores jubilaciones, Ley de 8 horas para los trabajadores rurales, Ley que les da derechos a las empleadas domésticas, defensa de las organizaciones sindicales etc. etc. Un largo etc.
¿Cuáles son las razones entonces, que esgrimen los “enojados”? Las razones tienen fuerte contenido ideológico. La elección del bando político no es algo que se pueda tomar a la ligera. No se trata, aunque algunos lo hagan, de optar por un color o una imagen agrandada por las empresas de publicidad. Tampoco se trata, como lo pintan los “dirigentes” de la derecha, de diferentes propuestas de intenciones para gobernar de la mejor manera. NO. Se trata de dos proyectos de administración de la sociedad con fines opuestos: uno en beneficio de las grandes mayorías trabajadoras y otro, en beneficio de las minorías ricas. Ni parecido, aunque muy disimulado (“Por la positiva”).

 Enojados contra las políticas neo liberales

Entonces aparecen los “enojados” y en gran medida, en primera instancia, los enojados con Tabaré Vázquez y su “consejero en Economía” Danilo Astori. Yo diría que los enojados se encuentran entre los uruguayos que poseen una formación ideológica bastante determinada y firme. Gente con una educación formal de cuando la enseñanza era plena de contenidos, militantes de izquierda con amplios conocimientos de historia y en particular, vinculada directa o indirectamente a los movimientos revolucionarios de épocas pasadas, gente que mira y acompaña con gran admiración y esperanzas los procesos que se llevan adelante en Venezuela, Ecuador y Bolivia, seguidores a su vez de esa estrella guía que se alzó en el Caribe el 1ro de enero de 1959: Cuba Revolucionaria.
La lista de razones que esgrimen los “enojados” es bastante larga. En mi caso el primer golpe lo recibí cuando el recién elegido presidente Tabaré Vázquez anunció las inversiones que se harían en la Salud Pública, priorizando la capitalización de las empresas privadas de Salud. Luego pensé (pero sin consolarme): bueno, él es un empresario de la salud.
Movilizaciones de funcionarios de la salud

Una de las primeras medidas que implementó el gobierno de Vázquez, fue la de exigirles exclusividad a los funcionarios de la Oficina de Recaudación de Impuestos (Impositiva), además de aumentarles fuertemente los sueldos. ¿Por qué no se hizo lo propio con los maestros? Son ellos los que “moldean la arcilla del futuro de la nación”. Casi diez años más tarde, seguimos teniendo problemas y puede que cada vez más serios en la enseñanza. Y muy a pesar de que Vázquez insista en que los problemas están en la enseñanza media, es innegable que los problemas se manifiestan en la enseñanza media, pero nacen en Primaria. Es de allí que se “promueve” un altísimo porcentaje de niños sin saber leer a la enseñanza media.
Problemas que surgen tras una suma de factores entre los que indudablemente pesan los paupérrimos niveles con que llegan los niños desde sus hogares, pero que indudablemente se agudizan con la pobre inversión (gastos según Astori), en la enseñanza. Pocos días antes de la primera vuelta de las elecciones (5/9/14), Tabaré Vázquez prometió que de ganar, promovería becas a estudiantes de bajos recursos para que puedan estudiar en Institutos privados o sea, en empresas privadas de enseñanza, que es lo que son en primera instancia, y de esa manera le dio un buen cañonazo a la enseñanza pública. Un aval tremendo a los empresarios que lucran con la enseñanza, de un “presidente de izquierda”.

¿Y qué pasa con las fuerzas Armadas?
Uno o dos días antes del 14 de abril del 2005, la ministra de Defensa Azucena Berrutti, anunció que el acto que cada año hacen los jefes de las Fuerzas Armadas y la Policía en homenaje a quienes denominan “caídos en defensa de las instituciones”, no se llevaría a cabo. Bien. Pero el acto se hizo, en el interior de las instituciones de las Fuerzas Armadas. Para los que lean esto fuera del Uruguay, diré que lo que se trata de recordar cada 14 de abril, es a aquellos policías y militares que fueron abatidos en acciones del MLN – Tupamaros. No se trata de todos los que cayeron resistiendo al Golpe de Estado, los verdaderos defensores de las instituciones. Fue el primer acto de insubordinación no asumido por la jefatura de las propias Fuerzas Armadas, que era y es, el propio presidente. En ese caso, Tabaré Vázquez. Después de ese primer acto de insubordinación por parte de los militares hacia la autoridad civil, hubo muchos. La lista es larga.


Amenaza militar siempre latente



El segundo hecho de importancia que hizo reflexionar (o enfurecer) a muchos frenteamplistas, fue la participación de militares de Uruguay en las famosas “Operaciones Unitas”, organizadas por los EUA en el Atlántico sur. La ministra Berrutti argumentó que “se debían respetar los compromisos”. Se respetaron los compromisos contraídos con los EUA por gobiernos anteriores, pero no con los adherentes al FA, no se respetó la histórica posición de la izquierda uruguaya de oponerse a la participación en dichas operaciones. Pero no solo se permitió la participación en las operaciones militares yanquis sino que después y por primera vez, militares uruguayos formaron parte de una fuerza de ocupación en un país hermano, Haití, en una maniobra supuestamente dirigida por la ONU pero sin dudas orquestada por los EUA. Uno de los que se enojó más por ello fue El diputado Guillermo Chifflet que renunció a su banca en el Parlamento

Dignidad

Luego sobrevinieron los episodios de fuerte desacuerdo con el gobierno de Argentina con motivo de la instalación de una fábrica de pasta de celulosa en la costa del río Uruguay, que culminó con el pedido de apoyo de Tabaré Vázquez a George Bush, para que Argentina entendiera que Uruguay contaba con “amigos poderosos”. Eso ya fue un acto bochornoso que figurará en capítulo aparte en los libros de historia. Vergonzoso frente a todo un continente y en particular frente aquellos países hermanos que han sufrido en sus propios territorios la prepotencia yanqui llegando a ser invadidos. La lista de esos países es también larga.
La fábrica de pasta de celulosa se instaló con la promesa de miles de puestos de trabajo. Eso no fue así. Y peor. La misma se instaló en una de las llamadas “zonas francas”, o sea fuera del alcance de las leyes que rigen para los uruguayos y además, ya se instaló otra fábrica y se intenta instalar una más. Hay muchísimo texto escrito por técnicos y grandes conocedores del tema, denunciando (con propiedad), la poca o nula utilidad de esas empresas para el país y para los suelos del territorio y no menos, para las existencias de agua potable del terreno, absorbidas rápidamente por los eucaliptus que abastecen de madera a las fábricas.
Es muy posible que entre todos los elegidos por el FA en la primera vuelta, hayan sido Constanza Moreira y Macarena Gelman quienes capitalizaron la mayor parte de los votos de los “enojados”. Cuando la senadora Constanza Moreira puso en tela de juicio el tamaño de las fuerzas Armadas, el actual ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro se molestó y argumentó que el tema de las fuerzas Armadas había sido intensamente estudiado y que el Frente amplio ha decidido mejorarlas y esto y lo otro. El tema del mantenimiento en sus dimensiones actuales y la participación de las Fuerzas Armadas en las llamadas “misiones humanitarias”, en África o en Haití, son motivo de fuerte descontento en gran parte de los adherentes al FA. ¿Por qué?
Primero y antes que nada, porque las fuerzas Armadas tienen historia sin aclarar. Sus mandos y su oficialidad se comprometieron en crímenes aún no aclarados. Y además, los mandos militares nunca (NUNCA) tomaron distancia de las aberraciones cometidas, sino que las justificaron.
La actitud hacia los mandos de las Fuerzas Armadas fue en principio –por parte del gobierno del FA-, ambiguo. Parecía como que no se les daba importancia a actos de indudable insubordinación a los mandos superiores (Presidencia, ministerio de Defensa).
Hubo un fuerte indicio de que algo andaba definitivamente mal, el día de asunción al gobierno de José Mujica (1/3/2010). Ese día, luego de abandonar el Palacio Legislativo y tras caminar unos 200 metros, Mujica no se detuvo a saludar a la organización de Familiares de Detenidos Desaparecidos, ubicados en la acera de la derecha de la Avenida del Libertador.
No mucho tiempo después (2010), Mujica lanzó la idea de que aquellos que habían sido juzgados por crímenes cometidos en la dictadura, pasaran a prisión domiciliaria. La reacción que tuvo en contra, lo hizo retroceder. La idea no prosperó pero Mujica, evidentemente contrariado, exigió más que pidió, que la sociedad uruguaya conviviera con las Fuerzas Armadas.

Pidió convivencia con las FFAA

Por un lado se hizo ese pedido y por otro, se le fue dando paulatinamente cada vez mayor participación a las fuerzas Armadas con esos fines, en particular al Ejército, en ocasiones de fuertes temporales, en la distribución de alimentos a damnificados o en la custodia perimetral de cárceles.
Es posible que Mujica argumente que la soldadesca provenga del mismo pueblo, lo cual es cierto. PERO no sus mandos, que siguen considerándose seguidores de los golpistas y se niegan de plano a aportar datos que conduzcan al esclarecimiento de los crímenes cometidos y a la ubicación de los detenidos desaparecidos. Hay que agregar que hasta ahora la Justicia ha podido juzgar y encarcelar a una docena de criminales militares. Restan juzgarse (con nombre y apellido conocidos), cerca de 400.
Es increíble que una fuerza política de izquierda ya en su segundo gobierno y camino a su tercer período, no haya hecho una revisión de los principios ideológicos y éticos con que se rigen los militares. Y es por otra parte suicida. Las Fuerzas Armadas, por más que Huidobro lo pretenda ignorar o lo niegue, fueron creadas desde los principios para defender un tipo de administración de la economía. En la mayor parte de los países se defiende el régimen capitalista que va en beneficio de una muy pequeña elite de poderosos empresarios, banqueros y dueños de la tierra. Y eso en Uruguay no cambió. Lo demás es cuento. Las Fuerzas Armadas son el brazo armado de la oligarquía. Lo de los patrullajes fronterizos o marítimos como motivo son un gran cartel, tras el cual se ocultan los verdaderos “deberes” de la fuerza armada.
Por otra parte, las Fuerzas Armadas hoy y en gran parte del mundo, obedecen mandos supranacionales que en nuestro hemisferio se llaman Estados Unidos de Norteamérica. Para las cuales (qué casualidad), Uruguay es, según la embajadora Julissa Reinoso, no solo socio sino “cómplice”. Las Fuerzas Armadas uruguayas no están ni remotamente capacitadas para enfrentar a armadas foráneas pero primero, no es su cometido. Su cometido ha sido fue y será, mientras no se disponga lo contrario, controlar y reprimir a nivel interno. Por eso se las mantiene intocadas en “el banco de la reserva” y bien entrenadas en “misiones humanitarias”.


Alianza estratégica con el Comando Sur de los EEUU


Los jefes de las fuerzas Armadas dicen ser leales a los mandos civiles, hasta que los llaman por teléfono de cierta embajada. Y si no, veamos lo que le pasó a Salvador Allende, y recientemente al presidente de Honduras Manuel Zelaya. ¿Qué papel jugó el ejército paraguayo en ocasión del derrocamiento de Fernando Lugo?
Para empezar a cambiar ese estado de cosas, para quitar esa espada de Damocles que pende sobre Uruguay y su gente, lo mejor sería que el próximo ministro de Defensa, ordenara a la soldadesca y oficialidad estudiar historia, para que conozcan cuál ha sido la actitud de los brazos armados de la oligarquía a lo largo y ancho de la historia y del continente, para que les dé, al menos un poco de vergüenza y que se comprometan a no adherir a la realización de tales traiciones.
Un ministro de Defensa de izquierda, tendría que propiciar entre sus subordinados el conocimiento de grandes personajes de las armas como Ernesto Che Guevara, el Comandante Hugo Chávez, Carlos Fonseca Amador, Augusto César Sandino, Camilo Cienfuegos, entre tantos luchadores que dieron sus vidas por los pueblos.
Pero antes que nada, el próximo ministro de Defensa tendría que hacer un acto de desagravio al uniforme legado por Artigas, ensuciado por militares sin honor en el ejercicio de la tortura y muerte de prisioneros indefensos, de mujeres embarazadas…
Al otro día de las elecciones en las que el Frente Amplio obtuvo la mayoría, el presidente Mujica dio supuestamente curso a “una solicitud de la Cruz Roja”, para que se re considerara la posibilidad de que aquellos que fueron condenados por crímenes cometidos en la dictadura, pasen a cumplir arresto domiciliario.
Mujica negó ser el ideólogo de la propuesta pero eso no se lo cree nadie. Y menos cuando se supo que en una entrevista que le hicieran Los Informantes de la cadena Caracol Mujica dijo: “Es mejor la paz que la justicia”.

Marcha del Sielencio 2014 Sin justicia no hay paz

Cómo le va a explicar eso a las madres de los detenidos desaparecidos, cómo le explicará eso a las compañeras torturadas y violadas, cómo le explicará eso a las compañeras que perdieron sus embarazos a patadas en los cuarteles, cómo le explicará eso a las abuelas que buscan a sus nietos desaparecidos, no tengo la menor idea.
¿A qué se debe que un presidente diga tal barbaridad? ¿Desvaría? Hay que decir no obstante que esperó un momento oportuno. ¿Está Mujica metido en algún compromiso que la gente que lo votó desconoce? ¿Hay quienes desde las sombras amenacen a Mujica? No sé responder ninguna de esas preguntas. Lo que sí sé, es que los enojados, deben de estar bastante más enojados.


Fuente: http://nuevatrinchera.wordpress.com/2014/11/03/uruguay-la-victoria-del-fa-y-los-enojados/


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