viernes, 5 de diciembre de 2014

Por la "buena conducta" de un asesino

El coronel (R) Gilberto Vazquez será premiado por liquidar a por lo menos 14 uruguayos en Talleres Orletti

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Gilberto Vázquez cobrará de vuelta su jubilación por "buena conducta"

Palos verdes

El Ministerio de Defensa homologó un fallo del Tribunal Militar de Honor sobre el procesado Gilberto Vázquez que le permitirá cobrar el 100 % de su jubilación. El abogado Federico Álvarez Petraglia cuestionó duramente la resolución. 

Con la firma de Fernandez Huidobro y Mujica .

El abogado y ex juez penal Dr. Federico Álvarez Petraglia, que tiene a su cargo la denuncia en varias causas relacionadas con violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, hizo pública una resolución del Ministerio de Defensa Nacional por la que se homologa un fallo de un Tribunal de Honor del Ejército.
El Tribunal Militar consideró "buena conducta" la del preso coronel Gilberto Vázquez en estos últimos cinco años. Este fallo, homologado por el Ministerio de Defensa, repone íntegra la jubilación del procesado por violaciones a los derechos humanos. Es decir, le permitiría volver a percibir el cien por ciento de su jubilación como oficial de las fuerzas armadas. Vázquez había sido pasado a reforma y sólo recibía dos tercios de su pasividad, luego de haberse fugado del Hospital Militar en julio de 2006, cuando se encontraba detenido para su extradición a Argentina por los crímenes del Plan Cóndor.
El periodista Roger Rodríguez dio a conocer hoy la noticia en base a la información proporcionada por el abogado, que también adjuntó la resolución ministerial.
Esta fue firmada el 18 de diciembre de 2012 por el ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro, y el presidente José Mujica. "El referido tribunal determinó por unanimidad de votos que el ex coronel en situación de reforma antes mencionado, ‘ha observado buena conducta durante los últimos cinco años', acorde a los testimonios presentados", indica el texto del Ministerio de Defensa. "El comando general del ejército comparte las actuaciones citadas", agrega.
Gilberto Vázquez fue procesado por el homicidio en 1976 de una veintena de uruguayos que fueron secuestrados en el pozo "Automotoras Orletti" en Buenos Aires, trasladados ilegalmente a Montevideo y ejecutados en una unidad militar en la que habrían sido enterrados. Es sospechoso de haber participado en la muerte de la nuera del poeta argentino Juan Gelman, María Claudia García de Gelman.
Según el artículo de Rodríguez, la resolución ministerial no menciona la integración del Tribunal de Honor para Oficiales Superiores Nº 1 del Ejército, ni los argumentos que les llevaron a considerar "buena conducta" los últimos cinco años en los que Gilberto Vázquez se encuentra preso.

En la nota sobre la resolución del gobierno, Álvarez Petraglia cuestiona la resolución: "¿Alguien en sus cabales puede explicarme cómo alguien que está condenado por múltiples homicidios, que esta sospechado incluso de participar en la muerte de la madre de Macarena puede tener a los ojos de nuestro gobierno buena conducta en los últimos cinco años?".
"En mi opinión, es una vergüenza, y si se confirman todos los datos que mi fuente me pasó, en mi opinión esto deja muy mal parado al futuro Ministro de Defensa, que por lo que se me dice fue el que organizó esta movida", opinó.

El criminal Gilberto Vazquez

De: Dr. Federico Alvrez Petrglia
"Les envió una resolución del 18 de diciembre de 2012, que una fuente me hizo llegar, por la que el Coronel Gilberto Vázquez múltiple homicida, fue juzgado por un Tribunal de Honor que declaro que el mencionado en los últimos cinco años había registrado buena conducta. De acuerdo a lo que tengo entendido, el delincuente éste se encuentra en situación de reforma, razón por la cual le retenían 2/3 partes del sueldo, pero por la causal que lo habían pasado a reforma tenía la posibilidad de pedir un tribunal de honor para que se analice la situación. Pues bien, nuestro futuro Ministro de Defensa hizo lugar a la formación de ese tribunal, y el mismo concluyó que el genocida éste registraba buena conducta en los últimos cinco años, que apareja esto, pues bien que desde el 18 de diciembre de 2012 todos nosotros le estamos pagando el sueldo entero de coronel. Alguien en sus cabales puede explicarme cómo alguien que está condenado por múltiples homicidios, que esta sospechado incluso de participar en la muerte de la madre de Macarena puede tener a los ojos de nuestro gobierno buena conducta en los últimos cinco años. En mi opinión es una VERGÜENZA, y si se confirman todos los datos que mi fuente me paso, en mi opinión esto deja muy mal parado al futuro Ministro de Defensa, que por lo que se me dice fue el que organizo esta movida. En fin, si les interesa sería bueno que se investigue"

GILBERTO VÁZQUEZ – CORONEL RETIRADO entrevista de María José Frías /Ultimas noticias
“La orden fue que cuando muriera alguno, no apareciera”
El coronel (r) Gilberto Vázquez aseguró que la decisión de desaparecer gente durante la dictadura respondió a “razones económicas” y que la tortura era “útil” y “necesaria”. Un día antes de que la Justicia inicie las citaciones a militares por su participación en torturas, Vázquez dijo a Ultimas Noticias que “no había más remedio” que recurrir a ese método de interrogación y admitió que “con algunos se nos fue la mano”. Con una condena de 25 años que cumple en la cárcel de Domingo Arena, el militar afirmó que los uruguayos que retornaron desde Argentina en el “primer vuelo” no fueron “rescatados” por “cuestiones humanitarias” sino porque “eran fuente de información”. Calificó la muerte de María Claudia García como un “daño colateral” y dijo estar “orgulloso” de haber participado en la dictadura.
Por María José Frías

-¿Por qué empezó la tortura?
-Era útil. Cambió la cosa porque la realidad era que al principio no se podía prender a nadie. Una vez agarramos a una mujer que tenía una pistola. Cuando llegó al juez le dijo: “Me la pusieron”. Nosotros sabíamos a cara de perro de leyes militares pero no de leyes civiles. Al final, los culpables éramos nosotros. Así no podíamos hacer nada. Después se nos escaparon los tupamaros de Punta Carretas y la sensación de derrota fue total. No se podía con aquella gente, no había forma.
-¿Y torturarlos los detuvo?
-Claro. Cuando los empezamos a cascar y los tipos entraron a hablar, ellos nos enseñaron cómo funcionaba el MLN (Movimiento de Liberación Nacional) y dónde estaba cada uno. En un año se vinieron abajo. Pasamos de estar achicados a achicarlos a ellos. Andaban a los saltos. Agarrábamos a uno y el tipo ya llegaba al cuartel pensando: “Acá me van a hacer pelota”. Entonces muchos llegaban y decían: “Vamos a hablar bien” y no precisaba mucha tortura.
-Pero igual los torturaban…
-Sí. Se hacía lo que hiciera falta para tener la información porque del otro lado estaba la vida de nuestros soldados y la paz de la República. Se vivía en un estado de inquietud permanente.
-¿Cómo torturaban?
-Nosotros antes de aplicar la tortura entera, nos dábamos unos choques eléctricos. Nos metíamos picana para ver lo que era y no es tanta cosa. Lo que pasa es que era entre nosotros. Uno sabe que no lo van a matar pero cuando es el enemigo, la cosa cambia radicalmente. Uno no va a traicionar las ideas y los compañeros por un dolorcito, pero cuando la cosa viene de que lo van a matar, cambia.
Igual se ha hecho una historia negra de que además se robaba y se violaba y no era así. Nosotros no permitíamos que esas cosas pasaran. Si pasaba, iba preso.
-Pero no solo se denunciaron torturas, también se denunciaron violaciones. _No. No se permitía ni reírse. Era algo doloroso, triste y lamentable. A uno torturar le pesa en la conciencia toda la vida pero no había más remedio. Terminaron en el psicólogo los torturados y los torturadores porque es llegar al último nivel de violencia. La guerra es brutal.
-¿Torturadores fueron todos? ¿Esto abarcó a todas las Fuerzas Armadas?
-Yo no le voy a decir quiénes, ni cómo, ni dónde pero parece que tienen listas de cientos de tipos (la Justicia). Lo que pasa es que a todos les tocaba algo que tenía que ver. De repente le tocaba estar preparando soldados, o haciendo la comida para los que iban a combatir. Es como hacer un informativo. Uno pone la cara pero atrás hay un montón de gente que colabora. La guerra es obediencia y por las buenas o las malas, el mando se impone. Cada uno hacía su parte.
-¿Por qué desaparecieron gente?
-Fueron casos mínimos. No se mataba a nadie. En Chile los mataban, en Argentina el sistema era hacer desaparecer. Acá está (José) Mujica presidente, el Ñato (Eleuterio Fernández Huidobro) senador, (Eduardo) Bonomi de ministro. Acá fueron veinte. Con algunos se nos fue la mano y otros eran tipos enfermos, que de repente llegaban y sin tocarlos, les daba un infarto. El tema fue que entre miles de tipos, alguno se quedaba. Ese desaparecía.
-¿Por qué no devolvían los cuerpos?
-Al principio se entregaban. Después los altos mandos nos explicaron que el país tenía un drama económico. El petróleo había subido, la carne había bajado a la mitad, lo mismo pasaba con la lana. El problema económico era tremendo y el país se salvaba por el turismo y se necesitaba dar una sensación de tranquilidad para favorecer la inversión. ¿Quién va a invertir en el Congo? Entonces, la orden fue que cuando muriera alguno, no apareciera. Eso vino de arriba. Fue por razones económicas y parecía razonable.
-Usted actuó también en Argentina, ¿ahí que hizo?
-Estuve allá. Yo traje a una muchacha en un avión de línea. Nos vinimos en Pluna sin ningún drama. Era Pilar Nores Montedónico. Acá la tuvimos un tiempito y la largamos.
-¿Y los del primero y el segundo vuelo?
-El segundo vuelo es un invento. Yo nunca supe nada. En el primero los trajimos porque allá los iban a matar. Los salvamos, no por cuestiones humanitarias sino porque para nosotros eran fuente de información importante. Nos servían, pero nos trajo terribles problemas con Argentina porque el sistema de ellos era otro.
-Más allá de lo que les hicieron a los adultos, ¿por qué robaron niños?
-Acá no lo hicimos. Eso fue en Argentina.
-Acá se quedaron con Macarena Gelman, por ejemplo…
-Eso fue una cosa rara. Cuando nosotros teníamos a un argentino, se lo dábamos a ellos porque les podía servir como fuente de información y nos traíamos a los uruguayos pero traerse a una argentina para acá, no tiene la menor lógica.
-¿Y por qué lo hicieron?
-Cosas que pasan en la guerra. Son daños colaterales, como cuando tiramos para matar en un lado y uno se tara o le erra y encaja un bombazo en una escuela. Son cosas que salen del objetivo militar. Nunca pude entender para qué la trajeron.
-¿Dónde está ella? ¿La incluyeron en la Operación Zanahoria?
-Ni idea porque yo no estaba. No lo hubiera permitido porque esas cosas no se hacían. Yo me enteré cuando ya estaba retirado y no tuvo sentido que fuera por la niña porque en el Consejo del Niño hay niños a patadas.
-¿A qué atribuye que hayan terminado presos después de haber pasado veinte años sin que fueran juzgados por estos delitos?
-A una venganza del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), que fueron los que tuvieron más desaparecidos en Argentina. Los tipos fueron a la guerra con la mujer y niños chicos. Encima la embarazaban y la metían en el baile, una cosa que a un militar no se le pasa por la cabeza. Mi mujer no sabe nada de nada, y mis hijos menos. Nosotros con los tupa tuvimos contacto hasta que nos metieron presos y siempre quedó claro que ellos no guardan rencor. Los tupa no hicieron denuncias, las denuncias son las del PVP y parte del PCU.
-¿Usted se arrepiente de lo que pasó?
-No, al contrario. Yo estoy orgulloso de haber podido participar en la salvación del país. ¿Se imagina lo que hubiera sido un Uruguay comunista en medio de la guerra fría? ¿Vio lo que pasó en Vietnam? Acá hubiera sido espantoso. Era una cuestión práctica.
-Y de haber torturado y desaparecido gente, ¿tampoco se arrepiente?
-No había más remedio. Lo otro era permitir que me siguieran matando los soldados y por omisión, hubiera sido cómplice. Ni muerto. Yo tengo en mi celda las fotos de los camaradas muertos y viene gente joven del Ejército y no saben quiénes son. En cambio, por los que murieron del otro lado han hecho calles y plazas y son héroes nacionales. Yo no iba a dejar que los siguieran matando aunque me tuviera que embarrar las manos hasta la manija. Me dolía en el alma y me sigue doliendo pero no había otra. Lamentablemente la vida tiene una parte de guerra, violencia y brutalidad. Cuando a uno le toca, tiene que elegir el mal menor. O los reventaba a palos o dejaba que siguieran matando a mis camaradas. Hicimos las cosas lo mejor que pudimos. Algunas cosas lamentables, las tuvimos que hacer. Fue como cuando un cirujano tiene que amputar una pierna porque con la gangrena, la persona se muere. No corta la pierna porque le guste. Había que hacerlo. Nosotros salvamos al país y estamos orgullosos.

UN CONFLICTO EVITADO CON EL MLN EN 1993

El coronel (r) Gilberto Vázquez dijo a Ultimas Noticias que el contacto de los ex represores con las principales figuras del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) se mantuvo hasta que terminaron presos. Agregó que en el año 1993, ambas partes evitaron un nuevo enfrentamiento al investigar en conjunto el asesinato de Ronald Escarzella, un ex tupamaro asesinado en Rocha el 23 de abril de ese año.
“Cuando pasó eso me llamó el Ñato (Eleuterio Fernández Huidobro) y me dijo: ‘La información que tenemos es que es del lado de ustedes’. Yo le contesté que si era del lado nuestro, le rompía los dientes y le pedí que no se metieran porque si nos mataban a uno, la cosa no paraba más. Al final se arregló porque se vio que no venía del lado militar y nos evitamos un segundo enfrentamiento porque esas cosas empiezan y no se sabe cuándo paran”.

Aclaró que el intercambio se mantuvo con el MLN pero no con el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), a cuya “venganza” atribuyó los procesamientos de militares. “Son distintos. Los anarquistas son bravísimos”, afirmó. A modo de ejemplo, aseguró que “no dejaban entrar profesionales en la organización para que no se aburguesara. Entonces lo llevan a (Sergio) Molaguero, lo atan con alambre y lo lastiman y no tenían un médico para curarlo. Lo curaba Jorge Vázquez (subsecretario del Interior) con alcohol iodado, pero no era que lo quisieran torturar. Era que no tenían médico. Los tupas tenían médicos por todos lados”.


MIRANDA Y CHÁVEZ SOSA APARECIERON

PORQUE LA “LIMPIEZA” NO FUE “PERFECTA”
-Ya está preso y no pierde nada si dice la verdad. ¿Dónde están los desaparecidos?
-No están. Vino la Operación Zanahoria. A fines de 1984 se desenterraron los que había, se quemaron y se tiraron las cenizas a un arroyo, creo que en Manga. No hay nada. Lo saben en las Fuerzas Armadas, en el MLN y en el Partido Comunista.
-¿Pero aparecieron los cuerpos de Miranda y Chávez Sosa?
-Porque en la limpieza, alguno quedó. Como todas las cosas, nunca es perfecto. No hay más. Los reclamos son por desaparecidos en Argentina, que tenían otro sistema. Ahí desaparecían.
-¿Quién ordenó la Operación Zanahoria?
-La orden la dio el general Washington Varela, que era el director del Servicio de Información y era el que sabía los detalles. Ahora está muerto. Éramos amigos y en aquel momento me dijo que era una decisión política porque había gente que ya estaba muy cerca y entre los militares algunos querían seguir y volver a la democracia. Había políticos muy próximos a la gente que quería volver a la democracia.
-¿Qué pidieron los políticos, según lo que le dijo Varela?
-Me dijo que la idea era salir con todo limpio y el tema de los desaparecidos era el más complicado. Todavía es difícil, porque es complicado ver a la familia esperando que pueda volver un hijo. Es espantoso pero no hay más que decir. En la Operación Zanahoria se sacó todo lo que estaba enterrado y ya no hay más.
-¿Usted participó personalmente en los desenterramientos?
-No, porque yo estaba en Estados Unidos haciendo un curso, pero no era un secreto. Esas cosas se conversaban entre los camaradas. Yo era teniente coronel en aquella época y me pareció razonable.

“TODO ESTO YA FUE NEGOCIADO CON EL GOBIERNO”
-¿No ha pensado en dar alguna información de lo que se reclama para ver si puede mejorar su situación?
-Es que esto ya fue negociado. Para el gobierno esto no es un tema de Justicia. Es un negocio. Al principio nos dijeron: “Si aparece algo de la Gelman (María Claudia García), el fiscal tranca las cosas, desactiva el caso y el presidente (Tabaré Vázquez) hace un discurso para decir que se da vuelta la página y esto se terminó”. El tema fue que en el lugar que marcaron no estaba la Gelman y ahí volvió a empezar la cosa.
No sé si estuvo en la Operación Zanahoria porque eso fue todo compartimentado. Nadie conoce los detalles y además pasó hace treinta años. La mayoría están muertos.
-¿Quién les hizo la oferta desde el gobierno? ¿Quién habló con usted?
-El comandante en jefe del Ejército, que al principio fue (Ángel) Bertolotti y después (Carlos) Díaz. Él me dijo: “Lo quieren preso sí o sí. Son ocho años y hay que hacerse cargo del caso Soba”. Uno de los camaradas que estaba ahí, dijo: “Yo estuve en miles de operativos, ¿me tengo que hacer cargo de alguien que no se quién es?”. Y además ocho años a nuestra edad, es como perpetua.
Así se empezó a generar un espíritu de resistencia, que ahora florece de nuevo porque ahora no se negocia.
-Usted dice que negociaron, pero los metieron presos igual…
-Claro, pero con comodidades y en la Fuerza Aérea, por ejemplo, no fue nadie. Lo que pasa es que cambiaron los que hicieron el negocio. No está (el comandante Enrique) Bonelli y no está Tabaré y la cosa cambió.



CONTRARIO A LA CADUCIDAD
El coronel (r) Gilberto Vázquez es contrario a la Ley de Caducidad y asegura que siempre se opuso. “A mí nunca me gustó. No estaba de acuerdo. Siempre dije que si cometí errores, me tenían que juzgar porque a cada error, le corresponde una sanción”. Sin embargo, está convencido que aún sin Ley de Caducidad, no debió terminar en la cárcel porque aunque admite las torturas y las desapariciones, no se siente culpable. “Creo que no merezco estar preso. Di lo mejor de mí mismo, hice lo mejor que pude, asumí responsabilidades”, argumentó. Por otra parte, señaló que la realidad que viven los militares procesados por violaciones a los derechos humanos constituye “una fantasía, una payasada” porque Domingo Arena “no es una cárcel. Acá estamos como en un geriátrico”.

FUENTE : WWW.ULTIMASNOTICIAS.COM.UY | MONTEVIDEO – URUGUAY
http://focoblanco.com.uy/2011/01/gilberto-vazquez-coronel-retirado-entrevista-de-maria-jose-frias-ultimas-noticias/

Gilberto Vázquez en entrevista con 1410 AM LIBRE afirmó que los restos de desaparecidos “no los van a encontrar”. Al preguntarle si se arrepiente de algo, cortó abruptamente la comunicación telefónica.

El coronel (r) Gilberto Vázquez, en entrevista con el programa Mesa de Noticias, conducido por Cristina Richeri , dijo desconocer el motivo de la aparición de Héctor Amodio Pérez. “Yo no tengo idea la verdad que no se a qué vino todo eso”, afirmó a la emisora 1410 AM LIBRE.
“La verdad que yo no lo conocí. Él estuvo en el Florida por ahí.Se que se hizo una leyenda de él como un tipo que ayudó media guerra…(…) No tengo idea a qué viene todo esto, a quién le sirve para qué remover, no sé si el tipo estará viendo que se le viene la parca”, afirmó.
Consultado sobre la propuesta planteada por Víctor Semproni de negociar con los militares presos a cambio de información veraz sobre los restos de los detenidos desaparecidos. Gilberto Vázquez sostuvo: “ Yo ya dije lo que había pasado con los desaparecidos, yo justamente lo que quiero es verdad y justicia. No que me venga a juzgar gente que no tiene ni la más mínima noción de cómo funcionan las FF.AA y el Ejército”.
Ante la pregunta de la periodista Cristina Richeri respecto a quién de los militares tiene la información sobre lo acontecido con los detenidos desaparecidos. Gilberto Vázquez señaló: “El asunto de los desaparecidos vino impuesto bien de arriba acá no fueron mandos medios ni cosas que se le parezca No se puede comparar la situación de Argentina que estaba en un caos total con la nuestra”.
“La orden fue hacer desaparecer la huella y no se va a encontrar nada y los desaparecidos están muertos”, afirmó Gilberto Vázquez.
Más adelante en la entrevista, la periodista le preguntó por qué afirma que no se va a encontrar nada, y le recordó que cada tanto aparecen restos. Ante esa pregunta, Vázquez le respondió con otra pregunta: “¿Cuántos aparecieron en toda esta época? Dos o tres? Pero la orden fue esa, hacer desaparecer los restos y no fue de mandos medios, fue del más alto nivel. Nosotros somos una institución muy jerarquizada muy vertical, la desobediencia para el militar no es una falta administrativa es un delito se va a la cárcel”.
Consultado sobre la marcha del silencio, Gilberto Vázquez dijo que “vio un poco por televisión, no me interesa estar mirando cosas pa atrás cuando las cosas vienen pa adelante”.
Interrogado respecto a si la marcha del silencio lo conmueve o siente algún tipo de arrepentimiento, Gilberto Vázquez cortó abruptamente la comunicación telefónica con la emisora 1410 AM LIBRE.

http://diariolarepublica.net/wp-content/uploads/2013/05/GILBERTO.mp3
http://www.republica.com.uy/gilberto-vazquez-amodio

El ex coronel Gilberto Vazquez cuando fué detenido.


Tribunal Militar de Honor consideró "buena conducta" la del preso coronel Gilberto Vázquez
por Roger Rodriguez
 EL FALLO, HOMOLOGADO POR FERNÁNDEZ HUIDOBRO Y MUJICA,
REPONE INTEGRA JUBILACIÓN A CRIMINAL DE LESA HUMANIDAD

El abogado y ex juez penal Dr. Federico Álvarez Petraglia hizo pública una resolución del Ministerio de Defensa Nacional por la que se homologa un fallo de un Tribunal de Honor del Ejército, por el que consideran que el ex coronel en situación de reforma Gilberto Vázquez "ha observado buena conducta durante los últimos cinco años", lo que le permitiría volver a percibir el cien por ciento de su jubilación como oficial de las fuerzas armadas.
La Resolución firmada el 18 de diciembre de 2012 por el ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro y el presidente José Mujica, podría devolverle la calidad de oficial retirado a Gilberto Vázquez, quien había sido pasado a reforma y sólo recibía 2/3 de su pasividad, luego que se fugó del Hospital Militar en julio de 2006, cuando se encontraba detenido para su  a Argentina por los crímenes del Plan Cóndor.

Finalmente, Gilberto "Pilín" Vázquez fue procesado junto a la banda del coronel Nino Gavazzo, por el homicidio en 1976 de una veintena de uruguayos que fueron secuestrados en el pozo "Automotoras Orletti" en Buenos Aires, trasladados ilegalmente a Montevideo y ejecutados en una unidad militar en la que habría sido enterrados, probablemente en una fosa común.
Gilberto Vázquez también es sospechoso de haber dado muerte de la nuera del poeta argentino Juan Gelman, María Claudia García de Gelman, otra víctima de Orletti que fue trasladada a Montevideo, donde dio a luz a Macarena Gelman, cuya identidad fue recuperada 24 años después y quien en las recientes elecciones fue electa diputada por el Movimiento Ir que encabeza.

La resolución ministerial no menciona la integración del Tribunal de Honor para Oficiales Superiores  Nº 1 del Ejército, ni los argumentos que les llevaron a considerar "buena conducta" los últimos cinco años en los que Gilberto Vázquez se encuentra preso. Tampoco se aclaró por parte del Ministerio de Defensa si otros militares también han sido sometidos a Tribunales de Honor, como había prometido el ministro Fernández Huidobro.
En su nota sobre la Resolución del gobierno, Álvarez Petraglia cuestiona: "¿Alguien en sus cabales puede explicarme cómo alguien que está condenado por múltiples homicidios, que esta sospechado incluso de participar en la muerte de la madre de Macarena puede tener a los ojos de nuestro gobierno buena conducta en los últimos cinco años?".
"En mi opinión, es una VERGÜENZA, y si se confirman todos los datos que mi fuente me paso, en mi opinión esto deja muy mal parado al futuro Ministro de Defensa, que por lo que se me dice fue el que organizo esta movida. En fin, si les interesa sería bueno que se investigue", opinó el abogado que tiene a su cargo la denuncia en varias causas relacionadas con violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.

RR-05/12/14


A la opinión publica:
La Fuga de Gilberto Vázquez
El día 4 de julio de 2006, el preso Gilberto Vázquez se fugó del Hospital Militar. Estaba procesado y bajo custodia del Ejército.
Al hacerlo, violó la palabra de Honor del Comandante en Jefe Gral. Carlos Díaz ante el Poder Ejecutivo.
Por ende dicho Comandante presentó su renuncia ante la Sra. Ministra de Defensa Dra. Azucena Berruti y al mismo tiempo convocó un Tribunal de Honor para juzgar la flagrante conducta del citado Coronel (retirado).
Dicho Tribunal, integrado por los Sres. Generales Héctor Islas, Juan Couture y Luis Pérez, dictaminó la peor sanción que puede aplicar cualquier Tribunal de Honor: el pase a "Reforma" del citado Coronel. Esto es: la pérdida de su "estado militar" con las prohibiciones y pérdida de derechos sociales que incluyen pasar a percibir sólo un tercio de su haber jubilatorio. Los otros dos tercios se le pagan a la esposa u otros familiares con derechos a esa pensión.
Queda meridianamente claro que no fue sometido a Tribunal de Honor por violación a los Derechos Humanos sino por una fuga cantinflesca.
La Causa por Violación de los Derechos Humanos siguió su curso en la Sede Penal correspondiente y el procesado, ahora penado, cumpliendo la correspondiente reclusión.
Años después el ahora simple recluso Gilberto Vázquez, amparándose en la Ley solicitó la unificación de su haber de Retiro, derecho que les cabe a todos cuantos pasen por la misma circunstancia, para lo que debe citarse un nuevo Tribunal de Honor que dictamine si en los últimos cinco años luego de la sanción recibida mantuvo buena conducta.
Este Tribunal de Honor ineludiblemente citado de acuerdo a la Ley estuvo integrado por los Sres. Generales Luis Pérez, Juan Villagrán y Nelson Pintos quienes, no pudiendo ni debiendo mentir, corroboraron la buena conducta del presidiario.
El Poder Ejecutivo, previo asesoramiento jurídico, homologó dicho fallo.
No se entiende qué es lo que reclaman ciertos periodistas e internautas:
¿El incumplimiento de la Ley?
¿La incautación de los haberes jubilatorios de los presos?
¿Que les peguemos?
¿Que los torturemos?
¿Que persigamos a sus familias?
¿Hasta qué generación?
¿Hasta qué lazo de consanguinidad?
Por más que griten, no somos ni seremos verdugos ni fascistas.
Eleuterio Fernández Huidobro

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