jueves, 12 de febrero de 2015

Ecolat: capitales golondrinas dejan 110 trabajadores en la calle


feb 8 2015
El País accedió a las actas de comprobación del escribano Enrique Brusco Echevarría, testigo de todos los incidentes.
El escribano se constituyó en la planta de Ecolat a la hora 5.40 del miércoles 4, y junto a los delegados de la empresa comenzó a coordinar las notificaciones de despidos. A las 8.40 citan a la primera tanda. Miguel Álvarez, delegado sindical, anunció que "nadie habría de firmar nada".
A las 8.52 se cita a la segunda tanda, pero cinco delegados sindicales piden para ingresar a la oficina de la administración. Entre ellos estaban Sergio Silva y Álvarez. "Silva manifestó que nadie habrá de firmar nada y que van a paralizar la planta, manifestando que en Uruguay no se echa a la gente así", estampó el escribano en el acta.
Los sindicalistas se retiran y unos minutos después le comunican a los delegados de la empresa que iban a iniciar un paro. En la planta había 36.000 litros de leche sin procesar con riesgo de perderse.
A las 9.25 la segunda tanda no se había presentado, por lo que la empresa resuelve colocar un comunicado en la cartelera. Tres minutos después el sindicato anuncia la ocupación.
Los delegados de la empresa y el escribano inician un recorrido por la planta. Según el acta, en varias áreas el sindicato no permitió colocar sellos en las puertas. "En todo momento fuimos esporádicamente aplaudidos y se profirieron insultos varios por parte del grupo de gente que nos acompaña", dejó constancia el escribano.
A la 10.55 terminó la recorrida y los delegados de la empresa vuelven a la oficina de administración a la espera de una resolución del sindicato.
A las 12.15 los trabajadores seguían en asamblea y habían bloqueado la puerta de la oficina donde estaban los delegados de la empresa. El sindicato decide continuar con la actividad "desconociendo cualquier orden de la empresa".
"Siendo ahora la hora 14.15, la situación sigue incambiada; en la puerta de acceso hay un grupo de gente tipo piquete que no permite el ingreso de nadie y tampoco nuestro egreso", dice el escribano.
El estacionamiento de la planta también estaba bloqueado. Tampoco dejaron salir a un funcionario de administración a comprar alimentos.
Uno de los delegados de la empresa, desde su celular, da cuenta a la comisaría de Nueva Helvecia. "Les informó que, en caso de que se repita la situación con cualquiera de nosotros, necesitaremos guardia para asegurar la salida sin inconveniente", relató.
A las 14.45 el sindicato informa que "bajo gestión gremial" ingresaron a la planta camiones cisternas. "No se sabe si los descargaron porque no podemos salir de la administración", dice el acta del escribano.
Cuarenta y cinco minutos después el escribano cierra una primer acta y deja constancia que durante la recorrida por la planta un delegado de la empresa recibió una patada y otro una pedrada en la espalda.
A las 16.05 el escribano abre una segunda acta. Se le pide al sindicato que deje salir a los delegados de la empresa desbloqueando los autos en el estacionamiento, "recibiendo como respuesta a los pocos minutos que una vez que estuviéramos dentro de los vehículos ellos actuarían en consecuencia pero sin especificar nada más".
Ante esta respuesta, llaman de nuevo a la comisaría de Nueva Helvecia, "sin obtener posibilidad de custodia adecuada por falta de efectivos en el lugar". Igual deciden salir y ven cómo se agrupan varios trabajadores. "Procedimos a salir y apenas pasada la puerta del control de ingresos fuimos interceptados con insultos, sonar de bombos y tambores y epítetos que no reproduzco literalmente pero hirientes para cualquier persona. Poco a poco pudimos avanzar hasta los autos. (…) Se nos interrumpió la salida por unos minutos siendo rodeados por un grupo de aproximadamente 60 personas profiriendo insultos y, en mi caso, golpeando el auto con las manos y la ventana con el palito del bombo. Al iniciar la marcha una vez abierta una brecha en la gente a instancia de uno de ellos, escuché decir: ojo con los tiros de los muchachos de la esquina", relató el escribano.
Al otro día, el jueves 5, vuelven a la planta y constatan que está produciendo bajo control del sindicato. "La camioneta Toyota aún está bloqueando el acceso, con un trailer enganchado y hay un grupo de gente que impide el ingreso de los gerentes y personal jerárquico", constata el escribano, que como el día anterior toma fotografías. El sindicato tampoco dejó ingresar al personal no sindicalizado, y había tapado con bolsas negras las cámaras de seguridad. El escriban concluye su acta: los funcionarios no sindicalizados temen por su seguridad personal si ingresan.

Reestructura

La empresa Ecolat, del grupo peruano Gloria, anunció el miércoles 4 "una reestructura que, de resultar favorable, lograría preservar a más de 100 trabajadores en la empresa" mediante un plan de retiro incentivado de 92 empleados y el envío al seguro de paro de otros 100. Con la reestructura, Ecolat limita su "operación a las líneas de producción de manteca y leche larga vida" y deja de lado la parte de quesería. El mismo miércoles, la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) resolvió realizar paros de dos horas por turno en toda la industria láctea y se maneja un paro por 24 horas.




El director de Trabajo Luis Romero  busca desarrollar la estrategia. Si Ecolat cierra es su culpa.
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La Federación de Trabajadores de la Industria Láctea realizará este martes paros de dos horas por turno y el próximo viernes fijará un paro general de 24 horas.
La empresa Ecolat, que pertenece al grupo peruano Gloria, pretende realizar una reestructura y aplicar un plan de retiro incentivado de 92 trabajadores y el envío al seguro de paro de un centenar. La reestructura supone que abandonaría la fabricación de quesos. 


Asambleas en PILI

Industria láctea se declaró en conflicto por despidos en Ecolat; denuncian “capitales golondrinas”

Locales | 10 Feb La Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) se declaró en conflicto y realizará paros de dos horas por turno, desde hoy, ante “un agravamiento” en las negociaciones con el grupo peruano Gloria, propietario de la empresa Ecolat, al tiempo que en la próxima asamblea que será el viernes 20 resolverán un paro de 24 horas.
La FTIL repudió la decisión de la empresa, que despidió a 110 trabajadores, “no respetando los ámbitos de negociación colectiva creados a tales efectos”, en tanto se declararon en conflicto y sesión permanente.
Enmarcado en un paro con asamblea y lectura de proclama, los sindicatos afiliados difundirán los alcances del conflicto e impulsarán la creación de una Mesa en Defensa de la Industria Láctea. En el documento se comprometieron a “denunciar el incumplimiento del convenio, frente al no respeto de la cláusula de prevención de conflictos”, solicitar una reunión con carácter urgente a la Cámara de la Industria Láctea del Uruguay (CILU) y con el secretariado del Pit-Cnt, “a efectos de promover, entre otras, una reunión con el presidente electo Tabaré Vázquez”. Asimismo, resolvió solicitar reuniones urgentes con los ministerios de Trabajo, Industria, Economía y Ganadería, el Instituto Nacional de la Leche (Inale), la comisión de Asuntos Laborales del parlamento y a “todos aquellos organismos del Estado y entidades sociales que ayuden a la mejor solución del tema”. La Organización Sindical de Empleados de PILI (Osepi) se suma a las movilizaciones con asambleas en las plantas ubicadas en la ciudad y en Esperanza, con lectura de la proclama de 9.30 a 10.30 y de 17.30 a 18.30 horas, adelantó a EL TELEGRAFO el dirigente Marcel Petrib.

CONTRA LOS DESPIDOS
En la proclama, reconocen el “proceso de cambios” instalado en el país desde 2005, con “aumentos de salarios, producto de la negociación colectiva, ampliación de los derechos laborales y más libertades sindicales”, sin embargo, aclaran que “en materia de desarrollo industrial, los empresarios también se han visto beneficiados”, no solo a través de la industria nacional, sino los “capitales golondrinas”, que “hoy están acá y mañana se van”. La FTIL denunció que “permanecen en los países según la coyuntura” y tras reconocerlos como “un mal necesario” que “generan mano de obra”, aclaró que en el país “hay leyes que deben respetar y nosotros debemos hacerles saber a estas empresas que en Uruguay existen los sindicatos y existe una central obrera, y que su finalidad principal no es solo la conquista de salarios y condiciones de trabajo, sino la defensa de la soberanía nacional”.
Puntualizan que los hechos comenzaron en Indulacsa, donde “despidieron a gran parte de la dirección sindical” como una “condición para quedarse en el país” y “ahora en Ecolat”, donde se encuentra “el sindicato más antiguo junto a la AOEC (Asociación de Empleados y Obreros de Conaprole)”, bajo la finalidad de “destruir por desgaste al movimiento sindical”.
Los trabajadores resaltaron que 150 operarios “han sido notificados de despidos, téngase en cuenta que ya se fueron acuciados por la situación otros tantos”, tras la firma de acuerdos en el Ministerio de Trabajo respecto a seguros de paro y despidos incentivados.
“No obstante, en forma sorpresiva se despacha enviando telegramas anunciando despidos masivos” y destacaron las negociaciones bipartitas con el involucramiento político social, “sin lograr detener este fenómeno con el costo social que siempre pagan los trabajadores”.
La FTIL subrayó la necesidad de presionar “al gobierno entrante para que les haga saber a estas empresas” que “se beneficiaron para instalarse y ahora deben responder por ese beneficio, no dejando gente en la calle”, en tanto la problemática no solo afecta a los trabajadores de Ecolat y sus familias, “sino a la sociedad de Nueva Helvecia”. Y alertó que este comportamiento empresarial “es solo una muestra” de “los primeros eslabones de una cadena que termina con todos los sindicatos y con la industria nacional en manos de capitales que no sabemos a quién responden”.
Los trabajadores no ocupan la planta de Ecolat, sino que realizan el envasado de la leche bajo “libre ejercicio del trabajo”, mientras que desde el gobierno se sospecha de una “triangulación” en coincidencia con la compra de Indulacsa por el grupo francés Lactalis, propietario de Parmalat. Por su parte, los empresarios pertenecientes al grupo peruano Gloria sostienen que los despidos son clave para seguir funcionando o de lo contrario la firma “se va” del país, según lo informó al Ministerio de Trabajo.

EN PILI
Petrib recordó que la tripartita, conformada por los trabajadores, PILI y el Ministerio de Trabajo se reencontrarán nuevamente en marzo para analizar la reestructura empresarial, en tanto mañana miércoles, Osepi se reunirá con un representante del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) y la empresa, orientados a “encaminar los cursos de capacitación para maquinista, foguista, refrigeración y administración”.



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