lunes, 16 de febrero de 2015

Tacuarembó, los efectos del cierre de Urupanel



Por José Morales Brum (*)

La tasa de desempleo en Tacuarembó se ha incrementado significativamente en cifras alarmantes. A la vez que la economía de la región se ha resentido fuertemente tras el cierre de la empresa maderera Urupanel. Muchos comercios han visto menguada su actividad producto de que se ha dejado de gastar unos 620.000 dólares mensuales, fruto de los salarios generados por los trabajadores. Las causales de este elevado desempleo abierto, al igual que el subempleo, han sido debidamente vinculadas al cierre de la fábrica de tableros.

A finales del mes de julio del año pasado, la empresa maderera de capitales ecuatorianos, cerró definitivamente y envió a la práctica totalidad de sus trabajadores al seguro de paro. 418 trabajadores nos hemos visto afectados por este cierre, y a ello se suman unos 200 obreros más de empresas tercerizadas que prestaban servicios a la fábrica de paneles de madera.

De un corte, más de 600 trabajadores perdían su fuente laboral. A pesar de las manifestaciones que en su momento realizó el presidente José Mujica, la intervención del Estado en este caso ha sido nula, en el hecho de salvaguardar los intereses de los trabajadores y en la búsqueda de una salida que permitiera continuidad laboral.

En estos tiempos de neoliberalismo, los derechos de los trabajadores se han reducido al derecho de aceptar sin más lo que las empresas extranjeras nos impongan. La ley del patrón rico es ley sagrada, hasta que los obreros tomemos conciencia de clase y empoderemos nuestra lucha por nuestros derechos.

Decía Eduardo Galeano que “el derecho laboral se está reduciendo al derecho de trabajar por lo que quieran pagarte y en la condiciones que quieran imponerte. El trabajo es el vicio más inútil. No hay en el mundo mercancía más barata que la mano de obra. Mientras caen los salarios y aumentan los horarios, el mercado laboral vomita gente. Tómelo o déjelo, que la cola es larga.” Esto es lo que nos ha pasado a las y los trabajadores de Urupanel. Las empresas extranjeras nos han impuesto aceptar sus condiciones y a cobrar nuestros créditos laborales en la forma que ellos quisieron pagarnos.

A más de 6 meses del cierre de Urupanel, la incertidumbre cunde en muchos de nosotros que nos vemos imposibilitados de acceder a una inserción laboral a corto plazo.  El panorama no es nada alentador.

De las estadísticas al desempleo real.

Según los indicadores del INE, la estimación puntual de la tasa de desempleo se ubicó en el mes de diciembre en 6,1% para Tacuarembó. Quienes nos encontramos sin trabajo y en una búsqueda activa de empleo, observamos en el día a día que mayor ha sido la destrucción de empleo que la creación de nuevas fuentes laborales. Sin temor a equivocarme, el 20 % de la población activa de esta ciudad, se encuentra sin trabajo.

Precariedad laboral.

El Gobierno del Frente Amplio, sale a vender al extranjero, no solo nuestro patrimonio, sino que también nuestras riquezas, al costo que sea y a quien sea. Para ello, crean leyes, redactan decretos, firman acuerdos y contratos. Cada mes desembarcan en nuestro país, varias empresas con el único fin de obtener la mayor plusvalía posible sin que esas riquezas se vuelquen en nuestro país.

Sin embargo, cada vez son más las unidades productivas, que en todo el país cierran o hacen recortes y envían a cientos de trabajadores al seguro de paro.

La tasa de desempleo en Uruguay suma y sigue. Cada vez son más las y los obreros que se quedan sin su fuente de trabajo. La lista es larga y no tiene visos de acabar, empresas como Calvinor, Greenfrozen, Imprenta Redicor, Effa, Radiotaxi, Buquebus, Azucarlito, Megal, Caputto,  Fripur, Tienda Inglesa, Tata, Multiahorro, Saceen, han cerrado o han enviado a cientos de trabajadores al seguro de paro.

El capitalismo no funciona.

A este sombrío panorama laboral a nivel regional y nacional, se suma ahora la actual situación de las y los obreros de Ecolat (ex Parmalat), empresa de capitales peruanos que pretende despedir a más de 325 trabajadores.

Esto evidencia una sola cosa, el capitalismo nunca ha funcionado.

Por ello debemos mantener arriba las banderas de lucha de nuestro pueblo, concientizando y movilizando a nuestros hermanos de clase y luchando por  país libre e independiente de la dominación del gran capital, caminando hacia una sociedad sin explotados y explotadores.

(*) Sindicalista, activista social, ex trabajador de Urupanel.



Los gráficos de "Saracho"






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