domingo, 15 de marzo de 2015

Homenaje a Nuble Yic








No es la primera vez que la necesidad de reafirmar los derechos humanos y la memoria, nos convoca a estar de nuevo juntos. Tampoco será la última, ya que el valor de recordar y honrar, trasmite la enseñanza de no olvidar.

Hoy, la Junta Departamental de Montevideo coloca esta placa que es parte medular de la memoria en la que pretendemos involucrar a toda la sociedad.

Me satisface que sea en este emblemático lugar: “la Curva de Grecia”. Antes del golpe de Estado fue lugar de encuentro, de militancia, de salidas, de actos y de marchas. En ese puente, que separa la Teja del Cerro, obreros y estudiantes muchas veces formaban barricadas para evitar que pasara la represión fascista

Mi padre, más allá de ser un militante político y sindical, era un ser cálido, que amaba a su familia, siempre estaba sonriendo, alegre y haciendo bromas. Pero sobre todo… tenía amor por la vida!

Con optimismo contribuyó en la lucha por un mundo mejor, tenía claro el camino a seguir y aportó sus más caros desvelos y sus acciones en pro de la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

Ya pasaron 39 años! Su asesinato fue enmarcado dentro de un plan de exterminio masivo de opositores políticos. Cometido por funcionarios del Estado, en una entidad del Estado, siendo su muerte el resultado de severos apremios físicos y psíquicos infligidos sistemáticamente.

Hombres y mujeres como él, fueron la voz de los que no podían o no sabían reclamar por sus derechos. Lucharon por la libertad y resistieron la dictadura hasta las últimas consecuencias, dando en muchos casos lo más importante, su propia vida.

Junto a la tristeza y el dolor por el sufrimiento y la muerte de un ser amado, siento orgullo de ser su hija, y por lo tanto, el compromiso de seguir contribuyendo por la memoria, la verdad y la justicia.

Memoria, verdad, justicia y reparación; son aspectos sustanciales que resumen la labor que debe llevar adelante el Estado de acuerdo a las normas y disposiciones constitucionales internacionales firmadas para pacificar y reconciliar a la sociedad, dignificar a las víctimas y evitar que los hechos puedan volver a repetirse.

Ha pasado mucho tiempo, pero casi nada para la historia de un país. Nos hemos enfrentado a la muralla de la impunidad y a sus consecuencias. Por tal motivo, debería ser un elemento primordial para el Estado, resolver el pasado para construir futuro, porque la impunidad puede tener la capacidad de fracturarnos como sociedad.

Imposible aceptar a quienes pretenden que el tiempo ejerza una acción atenuante sobre el horror y la violación a los derechos humanos fundamentales. No es posible poner un punto final y alejarnos de estos hechos. Tendremos memoria hasta el final de nuestros días, y seguiremos exigiendo la aclaración de todas y cada una de las causas, para que los responsables y sus cómplices sean juzgados como cualquier ciudadano, con el agravante de que estas muertes son delitos de lesa humanidad.

Recordar, siempre recordar para crear generaciones con memoria. Recordar para aprender y transformar. Mostrar el dolor para despertar la conciencia y dar sentido a la democracia. Recordar no es mirar hacia atrás, es dar un paso adelante con esperanza.

Termino, leyendo un fragmento que elegí de "Ese gran simulacro” de Mario Benedetti que dice:

"...El día o la noche en que el olvido estalle, salte en pedazos o crepite, los recuerdos atroces y los de maravilla, quebrarán los barrotes de fuego, arrastrarán por fin la verdad por el mundo, y esa verdad será que no hay olvido"

Gracias a tod@s.
Marys Yic - Montevideo, 15 de marzo de 2015



Terminal de ómnibus del Cerro






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