domingo, 26 de abril de 2015

Puro bla bla bla

Hebe Castro, hija del maestro Julio Castro, con un manuscrito de su padre. Foto: Adrián Giudice, Presidencia (archivo, marzo de 2012)


 

“Me voy a morir sin saber lo que pasó con mi padre”, dice Hebe, de 80 años

25.04.2015 
El expolicía Ricardo Zabala confesó en el juzgado que detuvo al maestro y periodista Julio Castro en agosto de 1977 y que lo trasladó a la Casona de Millán, donde fue torturado y ejecutado de un tiro en la sien. Zabala, procesado con prisión en marzo de 2012 como cómplice del homicidio, fue absuelto y liberado en mayo del año pasado, cuando un tribunal de apelaciones consideró que no existía vínculo entre la detención y el crimen de Castro. La fiscal María Camiño presentó un recurso de casación para que la Suprema Corte de Justicia (SCJ) pronunciara la última palabra. El miércoles, la SCJ confirmó la absolución del expolicía, por considerar que “la detención se llevó a cabo sin violencia, ni física ni moral, no generando alarma alguna”, que, por lo tanto, no se trató de “un secuestro”, y que Zabala “no conocía la información de Inteligencia” ni “tenía elementos como para poder evaluar que la persona detenida fuera a ser asesinada”. En definitiva, la SCJ concluyó que Zabala es inocente.
“El fallo de la Corte es más de lo mismo. Aquí no ha cambiado nada. Sigue manteniéndose una política de ocultamiento. Lo que hace la sentencia es calentarte”, expresó la hija de Castro, Hebe, desde Mercedes (Soriano) a El Observador.
Se la escuchaba indignada. “No estoy dolida; estoy harta, que es otra cosa. ¡Harta, harta!”, repetía al teléfono. “Zabala fue un transportador. Metió preso a mi padre, lo subió a un auto y lo entregó para que lo mataran. Debería seguir preso”, se quejó.
“Esto sigue”
El jueves, al día siguiente de que se divulgara el fallo de la SCJ, “Raúl Olivera, integrante de la Secretaría de Derechos Humanos del PIT-CNT, dijo a El País que la sentencia empuja a ir nuevamente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que en 2011 condenó al Estado uruguayo por la desaparición de María Claudia García, nuera del poeta argentino Juan Gelman, y por la supresión de identidad de la hija que tuvo en cautiverio, la diputada frenteamplista Macarena Gelman”, informó el matutino.
La noticia multiplicó la indignación de Hebe. “Me calienta que salga el PIT-CNT hablando de la CIDH, cuando nunca, nunca, intervino en este proceso. A esta altura no sé lo que buscan”, expresó Hebe, quien destacó: “Toda la movida internacional ya la hemos hecho nosotros y la seguimos haciendo, porque esto sigue”.
Cuando dice “nosotros”, Hebe se refiere a sus dos hijas, sus dos sobrinos (hijos de Julio, su hermano, fallecido) y a su abogada, Rosario Fernández. El año pasado, se reunieron con Pablo de Greiff, relator especial de Naciones Unidas sobre la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición. Este mes, el 9 de abril, sus dos hijas se reunieron en Buenos Aires con el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de Naciones Unidas. Ese día, el Ministerio de Defensa entregó a la familia documentación militar, que está siendo analizada. “Esa información nos la negó el ministro Fernández Huidobro por un año”, y fue obtenida gracias a un fallo judicial, explicó Hebe. Tras analizar esos documentos, la familia resolverá si llevan el caso a la CIDH.
El fallo de la CIDH, que condenó al Estado uruguayo por la desaparición de la nuera de Gelman, podría ser un motivo de esperanza. Sin embargo, Hebe es escéptica: “El caso Gelman se movió porque fue Juan, poeta, premio Cervantes, quien se movilizó desde España”.
Los homenajes: “puro bla bla”
“Han puesto el nombre de mi padre a calles y escuelas. El lunes inauguraron en Cerro Largo una colonia de colonización con el nombre de él, pero nada de eso, que es puro bla bla bla, nos lleva a quién lo mató o a quién dio la orden de matarlo”, dijo Hebe.
“Duele la impunidad. Está muy bien hablar del genocidio armenio y de los pobres desgraciados que se mueren en el Mediterráneo, pero acá matan a la gente y, pobrecitos (los militares procesados), van a la cárcel de Domingo Arena y siguen cobrando las pensiones. Se muere uno y la mujer sigue cobrando la pensión y todo bien”, agregó.
“¿Quién soluciona la situación de mi hermano, que se murió sin saber lo que estaba pasando? Yo tengo 80 años, no sé cuánto voy a durar y me voy a morir sin saber lo que pasó. Mis hijas, mis sobrinos, mis nietos tampoco sabrán lo que pasó con el abuelo”, concluyó Hebe, una abogada jubilada que transita entre la resignación y la lucha.


Ministro de la SCJ: Zabala sabía para qué era conducido Castro

Cuatro ministros de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) coincidieron en que Ricardo Zabala es inocente y confirmaron su absolución por considerar que “la detención (de Julio Castro, en 1977) se llevó a cabo sin violencia, ni física ni moral, no generando alarma alguna”. Además, Zabala “no conocía la información de inteligencia (...), y tampoco tenía elementos como para poder evaluar que la persona detenida fuera a ser asesinada”. En definitiva, concluyeron que no hubo “secuestro”, que “la detención de una persona en la vía pública (se concretó) en condiciones apropiadas de actuación policial” y que Zabala actuó por “obediencia debida”.

Los cuatro ministros que coincidieron fueron el presidente de la SCJ, Jorge Chediak, los ministros Jorge Larrieux y William Corujo, y el ministro del Tribunal de Apelaciones Sergio Torres, que integró la Corte porque el ministro Jorge Ruibal Pino se abstuvo.

La discordia de Pérez Manrique

En contraposición, el ministro Ricardo Pérez Manrique, que también fue el único ministro que discordó con sus colegas cuando votaron la inconstitucionalidad de la ley interpretativa de la ley de caducidad, considera que Zabala es responsable de un delito de “homicidio a título de dolo eventual”. Esto significa que, cuando el expolicía “detiene y entrega a Castro en un centro de detención clandestina, en el marco de una operación en los años duros de la guerra sucia antisubversiva, el resultado (la ejecución de Castro) era posible y probable, por tanto debió ser previsto”.

“En este caso, el agente no tiene directamente la voluntad de ejecutar el hecho prohibido, sino que no detiene su acción ante la previsibilidad de su producción,  asumiendo así el riesgo de su ocurrencia”, expresó.

Incluso, Pérez Manrique considera que hay prueba suficiente para procesar a Zabala por “desaparición forzada de la víctima”.

El ministro discordante concuerda con el fiscal de Corte, Jorge Díaz, quien en su dictamen apuntó a la responsabilidad de Zabala.

Pérez Manrique expresa en su discordia que “Zabala conocía para qué era conducido Castro, obtener información a cualquier precio”. Y agrega: “Claramente no puede invocar obediencia debida un oficial de jerarquía, preparado especialmente en tareas de inteligencia”. El ministro sostiene en la sentencia que Zabala “no se encontraba en una situación de coacción o de temor que le impidiera no realizar los actos objeto de las presentes actuaciones”.




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