18/05/2015 Antonio Elías REDIU .
En la nueva división internacional del trabajo le “corresponde” a
América Latina ser proveedor de materias primas con un muy bajo nivel de
industrialización.
Este proceso de transnacionalización se constituye con una red de
empresas que tienden a generar enclaves en los lugares donde se
instalan, administran el comercio internacional entre las filiales y, en
los hechos, controlan los procesos económicos nacionales. El proceso de
extranjerización de la economía uruguaya se inscribe en ese marco y
consolida el capitalismo dependiente en el país.
En este trabajo se presenta, en primer lugar, una descripción somera
del papel de los cambios institucionales para crear condiciones para la
expansión del capital; en segundo término, se intenta caracterizar el
crecimiento de la Inversión Extranjera Directa (IED) a nivel mundial y
regional; en tercer término se identifican las aristas más preocupantes
de un modelo de desarrollo basado en la IED que el gobierno uruguayo
presenta como la única alternativa para un país de baja inversión y de
insuficiente ahorro interno.
Los efectos de la IED tanto a nivel microeconómico como
macroeconómico no cumplen los requisitos que serían necesarios para un
desarrollo productivo con justicia social y aumentan la dependencia y
vulnerabilidad del país.
Ante estos hechos se sostiene que es imprescindible redefinir el
papel del Estado en la economía y controlar la IED a partir de un
proyecto nacional de desarrollo que determine el tipo o “calidad” de la
inversión que se quiere promover.
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