domingo, 16 de agosto de 2015

Discursos y realidad







La economía de a pie.

PRESUPUESTO Y SALARIOS. Discursos y realidad.

Segunda quincena agosto.
El comentario económico.
PRESUPUESTO Y SALARIOS. Discursos y realidad.
El presupuesto público define ingresos y gastos del Estado. En el caso uruguayo los tributos más importantes recaen sobre el consumo y los salarios. En consecuencia los trabajadores que no tienen capacidad de ahorro y deben utilizar sus ingresos en la compra de bienes de consumo son los más castigados por la estructura de impuestos. Paralelamente exoneraciones zonas francas generan una fuerte renuncia fiscal en beneficio del gran capital. Y el gobierno no tiene ninguna intención de alterar este esquema.
Por el lado de los egresos y más allá de versos, la intención de la conducción económica es muy clara. Pese a que los salarios son solamente el 21% de los gastos presupuestales, serán “la variable de ajuste”. En síntesis crecerán menos que los precios y el poder de compra de los trabajadores públicos, al igual que los privados será recortado.
El discurso oficial procura entreverar las barajas, pero no logra ocultar la estrategia. Hasta le mezquina promesa de mantener el salario real es incompatible con las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas. El ajuste sobre la base de lo que denominan el centro del rango meta de la inflación significa en criollo apenas un 5%i que comparado con la evolución de los precios parece un chiste de mal gusto. Solamente en siete meses ya se supera dicho guarismo.
En síntesis, el porcentaje de la masa salarial en el producto que en la década de los setenta superaba el 40% y que actualmente no llega al 25% de confirmarse estos datos retrocederá aún más
También el discurso del gobierno sobre las inversiones públicas, choca con la evidencia de postergaciones y detenciones.
La promesa de una inversión que para el quinquenio sería de 12.300 millones de dólares, más allá del pomposo palabrerío constituye jugar al “achique”. Computan en esa cifra un tercio que supuestamente sería de inversión privada. En consecuencia la inversión pública se reduce a poco más de 8 mil millones de dólares. Esto significa para el conjunto del quinquenio un rango anual inferior al 3.5% del PBI, lo cual representa un promedio menor al 4% de los años precedentes.ii
Además no se detalla la inversión para cada año y menos aún su contenido concretoiii, aunque las declaraciones de los jerarcas dejan pocas dudas que estarán subordinadas a los requerimientos del gran capital extranjero vinculado al comercio exterior.
Otra importante contradicción entre el discurso y la realidad es la promesa del 6% del PBI para la educación. Las palabras oficiales suenan a prestidigitación con los números. No solamente se posterga el cumplimiento de la meta para un lejano 2019, sino que suman en el rubro partidas presupuestales totalmente ajenas a la reivindicación histórica que se refiere a ANEP y la Universidad de la República. En el año 2014, ni siquiera se llegó al 4.5% prometido para el presupuesto pasadoiv y durante 2015, todo indica que se repetirá la historia.
GOTITAS DE ECONOMIA.
  • Según datos del INE, el promedio del índice de precios al consumo, entre enero y julio incrementó un 6,91 %. Desde julio a julio, supera el 9%. Hasta para las cifras oficiales, la pauta de ajuste de salarios se encuentra por debajo de los precios. Ni que hablar para la realidad.
  • El volumen físico industrial creció 5.9% en junio del 2014 respecto al mismo mes del año anterior. Si se excluyen las plantas de celulosa y la empresa Pepsi en zona franca, el resultado revierte en una contracción de 1.2%. Paralelamente el índice de personal ocupado cae un 5.4% en el primer semestre del año.
  • Según datos de la Cámara de industrias, el índice de inversión industrial en maquinaria y equipo descendió en el segundo trimestre de 2015 un 13,4% respecto al mismo período del año anterior
  • El Banco Central del Uruguay salió a vender reservas para evitar un mayor ascenso del precio del dólar. Si bien la contabilidad de reservas oficial ronda los 18000 millones, gran parte de ellas son encajes bancarios que en realidad no corresponden al BCU. Las reservas sin contrapartida, que constituyen el “fondo” real pasaron de un entorno de 8000 millones de dólares a 7000 en menos de un mes.
  • El yuan chino se deprecia un 4.6% respecto al dólar. En consecuencia las exportaciones hacia el mercado asiático recibirán menos dólares por yuan.
i El rango meta se ubica entre 3% y 7%, o sea que el centro es un 5%. La promesa de ajuste al final del período llega tarde, después que cae el poder de compra.
ii Los poco más de 1600 millones de dólares al año, sobre un PBI de 50000 millones de dólares no llegan representar un 3.3% del producto mientras que en los últimos 20 años rondó el 4%.
iii El detalle por ministerio, es muy amplio y lógicamente no es lo mismo construir rutas de transporte para las multinacionales que para el pueblo.
iv La suma de estos ítems, de acuerdo a los datos de la Contaduría general de la Nación se ubicó en torno al 17% del total de gastos (13.68% ANEP y 3.27 % la Universidad de la República) lo cual representa alrededor de un 4% del PBI







EL INEXPLICABLE DESPILFARRO DEL BCU (3)
Cuando, extrañamente, el gobierno nos da la razón.

15 de agosto de 2015
Autor: William Yohai

A veces suceden cosas raras.
Hace 2 meses (el 6 de julio) publicamos la primera entrega de esta serie. Allí demostrábamos que el BCU perdía, por conceptos de diferencia de intereses entre lo que pagaba por las letras de regulación monetaria y lo que percibía por la colocación de sus reservas “sin contrapartida” una cantidad que estimábamos en 550 millones de dólares cada año.
Y proponíamos lo siguiente:

“Para terminar, nos corresponde plantear una pregunta: ¿existe, sin cambiar la esencia de la política económica actual, mucho menos el sistema capitalista existente, una alternativa a este manejo de política monetaria?
A nuestro entender la respuesta es claramente positiva. No vemos ningún obstáculo para que el BCU comience a pagar los títulos emitidos (LRM) a su vencimiento. Para evitar una apreciación excesiva del dólar y las consiguientemente mayores presiones inflacionarias podría perfectamente ir paulatinamente vendiendo reservas “sin contrapartida”. Retiraría, de esta forma, los pesos circulantes “en exceso” que la no renovación de las LRM implicaría.
Si la memoria no me falla hace ya tiempo que uno de los economistas “del sistema” planteó esa solución.
El stock de reservas se reduciría, pero al mismo tiempo lo haría la deuda del BCU y, por consiguiente, la deuda pública bruta. En forma grosera este esquema no modificaría la deuda pública neta”

Pues bien, la evolución de ambas variables (stock de reservas “sin contrapartida de los sectores público y financiero” SC en adelante, y de letras de regulación monetaria;) evolucionó, a partir del 30 de junio como se constata en el cuadro:


O sea, ambos stock han caído, el de LRM un 16%  y el de reservas SC un 12%. Sumando ambas variables, para resumir el tema de esta “burbuja financiera” del BCU, la caída monta un promedio de 14%.
Para nuestro asombro el BCU está haciendo justo lo que proponíamos.
Sinceramente no creo que lo haga por seguir los consejos de este humilde escriba sin créditos académicos en el área económica. Pero los hechos fríos son estos.
De todas formas, el fenómeno de la reducción de reservas y paralelamente del stock de LRM se da en el contexto de una abrupta devaluación. El peso ha perdido, entre las fechas extremas del cuadro (cuya elección responde a la forma en que el BCU presenta
los datos), un 4,85% de su poder de compra de dólares. Y el stock de LRM en pesos ha caído un 12%. La suma de ambos factores explica el descenso de dicho stock en un 16% cuando lo expresamos en dólares.
Al mismo tiempo la fuga de capitales que ha comenzado a predominar en nuestra economía, nada diferente de lo que ocurre en la gran mayoría (por no decir todas) las “emergentes”, provoca la mencionada devaluación. Dado el relativamente alto (en el entorno de 9%) nivel de inflación que tenemos y que amenaza crecer, además de por factores locales por la devaluación, el BCU ha debido volver a una práctica que había abandonado, en lo sustantivo (hubo un breve período cuando la crisis financiera internacional de 2008-9), desde los meses que precedieron a la mega devaluación de 2002. Se trata de vender dólares de sus reservas para moderar el ascenso de la divisa.
Podría haber llevado adelante una estrategia diferente: aumentar la emisión de LRM para atraer los pesos que se vuelcan al mercado para comprar dólares y hacen subir su precio. Debería haber, en ese caso, aceptado pagar tasas de interés sumamente elevadas. Es difícil saber cuánto con la información que disponemos, pero me atrevo a estimar, no menores al 20% anual.
En este sentido, muy limitado por cierto, el BCU ha actuado, en nuestra opinión, correctamente. Porque además las altas tasas de interés en pesos contribuyen a enfriar la actividad económica.
Estamos preparando un trabajo más extenso en el cual fundamentamos la tesis de que la economía uruguaya no se está “desacelerando” como afirman los economistas del sistema, tanto los que forman parte del gobierno cuanto los que no lo hacen. Más bien se está contrayendo.
Pero esto queda para una próxima entrega.







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