domingo, 27 de septiembre de 2015

Un colaborador con categoría de "especial"




El “caso Amodio” trae a colación la parte tercera de un artículo que circuló por algunos blogs el pasado año que titulé “Las raíces del Progresismo”. Curiosamente no todos publicaron esta parte (3ª) que subtitulé “Algunos agentes del sistema” que al final decía:
Por hoy una disgregación final sobre uno de los "peones" del sistema.

En 1972 el MLN era duramente golpeado. En la zona oeste de Montevideo, particularmente en el Cerro, La Teja y el Paso de la Arena se estaba desarrollando una estrategia de resistencia popular similar a la interrumpida en 1970 en la zona industrial de Maroñas - Unión (cuero, textil y FUNSA) que tanto había contribuido al repliegue de la fallida operación PANDO.

Este trabajo político -que algún día contaré con mayores detalles como experiencia de lucha popular unitaria- implicaba el trabajo con algunos militares. En el cuartel de La Paloma (Artillería Nº 1) contábamos con un grupo de militares patriotas pertenecientes a la corriente de 1815, al MLN y al PCU. El responsable político por el MLN era Jorge Candán Grajales y en su ausencia, la dirección política de la zona que integré.
 
El contacto diario era un joven oficial: "Andresito". Un día (abril - mayo del 72') me dice que habían detenido al dirigente bancario Víctor Semproni y que estaba colaborando abiertamente.
 
Nuestra tarea consistía en comunicar a quienes correspondiera y evacuar lo que estuviera al alcance antes de que llegaran las "Fuerzas Conjuntas" y así evitar más detenciones.
Su colaboración llegó al extremo de salir vestido de uniforme manejando vehículos militares para detener compañeros.
 
La famosa amputación por los golpes recibidos fue producto de una malformación con características malignas y realizada en una intervención con todas las garantías técnicas, las que correspondían a un colaborador con categoría de "especial", en el Hospital Militar.
Ante tal situación decidimos plantearle al Cro. "Andresito" analizar la posibilidad de generarle condiciones de fuga lo que fue aceptado y realizado.

 
Estando ya fuera del cuartel reingresó y siguió colaborando. 
 
Tuvieron que buscarle ocupación y pasó a ser oficialmente, desde entonces y libre, agente asalariado de los servicios de información e inteligencia de la dictadura.
 
Hoy, las columnas de luz de Montevideo, lucen carteles con deseos de Feliz Año con la promoción de este sujeto al senado 2014 con la Lista 6009. 
 
¡¡Cosas veredes Sancho!!”

Agrego ahora (23/9/2015): dentro de las filas del MLN (Tupamaros) no fue el único que colaboró con la represión saliendo de los cuarteles vestido de militar para detener Compañeros. Siguiendo el hilo de las declaraciones de Amodio ya deberían citar a Donato Gabriel Marrero Avero (Mauro “el hombre del paraguas”) –a quien también mencionaron por igual motivo Mauricio Rosencof y Líber Seregni- o a Mario Arquímedes Píriz Budes (Tino). Y cuando digo CITAR estoy reclamando que sean llamados por la Justicia como debería hacerse con todos los torturadores.

Lamentablemente no son las únicas perlas de este collar…


La carta del confeso torturador Cnel. (r) Orosmán Pereyra a la Senadora Lucía Topolansky abre otra brecha en la misma dirección.

Entonces, para concluir esta nota; la no votación del Diputado Semproni en la legislatura pasada por la anulación de la ley de la Pretensión Punitiva del Estado o ley de Caducidad no fue un problema de legitimidad o no del proyecto y las inadmisibles condicionantes que esgrime hoy “votan más recursos para los militares o no voto tal o cual artículo del Presupuesto” no son solo problemas políticos.

Simplemente: está cumpliendo con su deber.

Ninguna fuerza política debe o puede admitir tales desacatos.
Más grave aun tratándose de un enemigo-infiltrado.
Agradeciendo la publicación les saluda atentamente.

Asdrúbal Pereira Cabrera
C.I. 3.513.909-0





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>>>Ante el silencio del MLN, entendemos necesaria una expresión colectiva de repudio al regreso de H.D.P. 

Si te parece correcto, acompañanos con tu firma.

Ante la venida de un decrépito traidor

Habida cuenta del silencio oficial del MLN ante la venida del traidor H.A.P. (operación política y de inteligencia ideada por vaya a saber quién), los abajo firmantes, ex-integrantes del MLN (Tupamaros) queremos señalar:

Las declaraciones del traidor más el bochincheo de algunos “objetivos” periodistas apuntaron a ensuciar al MLN, a su lucha y, de paso a su líder, el Bebe Sendic.

Vuelven a repetir que la lucha del MLN no fue contra la dictadura, sino contra la democracia.

Es claro que esa lucha se inició cuando había en Uruguay un gobierno surgido de elecciones, pero no es menos cierto que ya en ese momento había bandas fascistas parapoliciales (el asesinato de Arbelio Ramírez fue en 1961; el secuestro y tatuaje de svástica a Soledad Barrett fue en 1962); ya iban militares a prepararse para golpistas en la “Escuela de las Américas” junto con otros gorilas latinoamericanos; y ya se violaban abiertamente las leyes laborales, como ocurría con los trabajadores rurales, sin que los patrones violadores de la ley fueran juzgados.

También es cierto que en esa época América Latina vivía una época de luchas de todo tipo contra un imperio yanqui que permanentemente promovía o alentaba golpes de estado, incluso con invasiones militares, cuando algún gobierno (aunque fuera tibiamente reformista) pretendía afectar los intereses de las empresas yanquis instaladas en su país.

En esa realidad, la victoria de la Revolución Cubana alentó nuevos levantamientos  armados o dio nuevo impulso a los ya existentes. Es cierto que Uruguay tenía una democracia más estable que la mayoría de los países latinoamericanos; el propio Che lo señaló en su discurso en la Universidad, pero justamente enseguida de su discurso, la derecha armada asesinó a Arbelio.

El MLN nació reivindicando el ideario artiguista, asumiendo la lucha del Bebe y los cañeros contra la explotación de los latifundistas y reclamando tierra para el que la trabaja. Empuñó las armas con el objetivo de promover un cambio revolucionario, de liberación nacional y socialista, pero sin caer en el terrorismo.

El terrorismo lo iniciaron las clases dominantes con su Escuadrón de la Muerte y luego directamente desde el Estado al decretar un Estado de Guerra interna de dudosa constitucionalidad. La lucha contra el MLN quedó en manos de las Fuerzas Conjuntas (militares y policiales, con el beneplácito de los civiles cómplices). Para destruirlo acudieron a las torturas, violaciones, asesinatos en las cárceles y calles, aplicando las recetas aprendidas en la Escuela de las Américas.

De los miles de detenidos la gran mayoría resistió, algunos aflojaron y unos pocos, entre los que esta HAP, se pasaron a las filas del enemigo. Todo ello derivó en un duro golpe militar al MLN, pero no su destrucción.

Algunos dirigentes presos procuraron una tregua con los militares, contra la promesa -nunca cumplida- de los militares de parar la tortura; algunos de ellos creyeron  equivocadamente, en supuestas buenas intenciones de los militares que se proclamaban peruanistas. Pero no se pasaron al enemigo, aunque les hayan servido. Otros, como el Bebe, nunca se tragaron el verso del peruanismo, lo denunciaron y propusieron alternativas. Pero con la caída del Bebe en setiembre de 1972 el MLN se vio obligado a replegarse.

Con el golpe de Estado de 1973 culminó el proceso con el que los dueños del país, apoyándose en los militares, completaron el proyecto, alentado por el amo del norte, de controlar plenamente el país acallando las manifestaciones populares. A pesar de su debilidad en ese momento, los militantes tupamaros estuvieron presentes en la resistencia al golpe de estado, en la heroica huelga general y posteriormente dentro y fuera del país. Hasta 1976 siguió habiendo detenciones de tupamaros en Uruguay. Otros siguieron peleando en otros países latinoamericanos y contribuyendo con la resistencia a la dictadura en el exilio. Algunos pudieron sobrevivir clandestinamente y sentaron las bases para la reconstrucción del MLN al terminar la dictadura.

En definitiva, no es cierto, como insinúan algunos historiadores que el MLN no luchó contra la dictadura: lo hizo, con los mismos ideales con que había comenzado antes la lucha; y continuó luego de terminada aquélla.

Luego, en distintos momentos y por diferentes causas, muchos nos alejamos del MLN, pero seguimos creyendo en los ideales que le dieron origen y buscamos otros puestos de lucha, para seguir militando en el seno del pueblo. No nos sentimos identificados con el MLN de hoy, pero no por eso vamos a quedarnos callados ante la operación enchastre montada con la venida del traidor y su claque.


Jorge Zabalza
Jorge Ramada

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