miércoles, 4 de noviembre de 2015

No caen solos





>>> La grabación del Avión Ruso Siniestrado ¿es Falsa o Auténtica? 
Publicado el 3 nov. 2015
En Mundo Desconocido, hemos efectuado una serie de análisis gráficos sobre la grabación existente del avión ruso siniestrado en recientes fechas, en dicho análisis, mejoramos las imágenes modificándolas y analizamos los distintos dispositivos desde los que se ha podido grabar, al final y después de contrastar datos de todo tipo e incluso la existencia de un informe espía de una empresa que se dedica a analizar distintos escenarios, llegamos a una interesante conclusión, consideramos que la grabación del video es auténtica.
Os recordamos que es solo una opinión personal en la que mostramos el máximo respeto todo tipo de puntos de vista.
Esperamos que os guste
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>>> El supuesto video del EI 
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>>>Los accidentes aéreos más graves en los últimos años
Diciembre de 2014: Un Airbus A320-200 de la compañía Air Asia con 162 personas a bordo cae al mar de Java cuando volaba de Indonesia a Singapur. No hay sobrevivientes.

Julio de 2014: El vuelo de Malaysia Airlines MH17 se estrella en el este de Ucrania en la zona donde combaten los soldados y los separatistas prorrusos. Todo apunta a que el avión fue derribado por un misil. Murieron las 298 personas que iban a bordo.
Julio de 2014: En el accidente de un avión de pasajeros en Mali mueren los 116 pasajeros y tripulantes. El aparato, un MD83, de Air Argérie viajaba de Uagadugú (Burkina Faso) a Argelia.
Marzo de 2014: El vuelo MH370 de Malaysia Airlines desaparece de pronto del radar con 298 personas a bordo cuando viajaba de Kuala Lumpur a Pekín. La búsqueda del Boeing 777-200 en el océano Índico no ha arrojado ningún resultado.






Junio de 2012: Un McDonnell Douglas MD-83 de laempresa privada EAS con 153 pasajeros se estrella en un barrio densamente poblado de la ciudad nigeriana de Lagos. Mueren todos los que volaban y al menos otras 10 personas en tierra.
Abril de 2012: Un avión de línea Boeing 727 se estrella cerca de la capital de Pakistán, Islamabad. Hay 127 víctimas mortales.
Julio de 2010: Un Airbus A321 de la compañía paquistaní Airblue se estrella en medio de la lluvia y escasa visibilidad durante la maniobra de aproximación al aeropuerto de Islamabad. Mueren las 152 personas que se encontraban a bordo del aparato.
Mayo de 2010: Mueren 103 personas al estrellarse un Airbus A330-200 de Afriqiyah Airways en Trípoli, la capital de Libia. El único superviviente es un niño holandés de nueve años.
Julio de 2009: El accidente de un avión ruso en un pueblo en Irán causa la muerte de las 168 personas que iban a bordo. El Tupolev 154 de Caspian Airlines se incendió al poco de despegar.
Junio de 2009: Un avión A310 de la compañía aérea yemení Yemenia con 153 personas a bordo cae al océano Índico durante la maniobra de aproximación a las islas Comoras. Solo se logra rescatar con vida a un niño de 12 años.
Junio de 2009: Cae en el Atlántico el vuelo AF 447 de la compañía francesa Air France con 228 personas a bordo que se dirigía de Río de Janeiro a París. No hay sobrevivientes.
Agosto de 2008: Un McDonnell Douglas MD-82 de la compañía española Spanair con destino a Las Palmas de Gran Canaria se estrelló nada más despegar del aeropuerto de Madrid. Murieron 154 personas.
Julio de 2007: Un Airbus A320 brasileño se estrella durante el aterrizaje en San Pablo contra una estación de servicio y otro edificio. Mueren las 187 personas que se encontraban abordo del aparato y otras 12 en tierra.


>>> Podría ser ...


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>>> Involucrados en una operación "bandera falsa"


Miércoles 04 • Noviembre • 2015 

Prendan los motores 

El futuro embajador en el Consejo de Seguridad clamó por “una muy firme actitud contra el terrorismo” 

En la Sala de Ministros del Palacio Legislativo, a pocos pasos de la cámara, que en pocos días votará su venia, la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado recibió a Elbio Rosselli, el hombre elegido por el presidente para ocupar la representación permanente ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Unos 55 minutos bastaron para que el embajador de la diplomacia delineara sus planes y recibiera halagos de los senadores que integran la comisión. Ayer mismo, el actual embajador de Uruguay en Canadá partió raudo hacia Ottawa para ordenar los papeles y preparar su aterrizaje en Nueva York, que se presume que tendrá lugar a fin de mes. Esto dependerá de la rapidez con la que el Ministerio de Relaciones Exteriores envíe a la comisión la solicitud de venia, que los senadores se comprometieron a tratar en carácter de urgente. La reunión, absolutamente protocolar, giró en torno a la responsabilidad que implican para Uruguay su presencia en el principal órgano decisorio de la ONU y la capacidad instalada en la representación en Nueva York (la posibilidad de cumplir con las exigencias de un ámbito tan relevante, empezando por el número de funcionarios asignados, un tópico siempre presente en la agenda de los diplomáticos que parten a prestar sus servicios en el exterior). No obstante, algunos legisladores aprovecharon para mencionar, aunque de forma tangencial, otros asuntos que hacen a la cuestión diplomática. El nacionalista Luis Lacalle Pou, por ejemplo, aludió a la necesidad de que los jerarcas del servicio exterior sean prudentes en sus declaraciones, máxime teniendo en cuenta la alta exposición a la que estará sometido el país mientras ocupe el asiento de miembro no permanente en el Consejo de Seguridad.
La designación de Rosselli implica, en los hechos, la remoción del actual embajador ante la ONU, Gonzalo Koncke. Esto generó ruido en la interna diplomática. La regla indica que quienes son destinados al frente de misiones en el extranjero deben cumplir un ciclo de cinco años, en consonancia con los períodos de gobierno. Pero el reemplazo de Koncke alteró estas rutinas pocos días antes de la elección de los nuevos miembros del Consejo de Seguridad. La remoción, sin embargo, no tuvo mayores consecuencias en la votación, y tras un inevitable suspense se llegó a 185 votos en 191. Durante años, los sucesivos representantes del país ante la ONU (Rosselli, que ya se desempeñó en ese cargo durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez; el actual número dos de la cancillería, José Luis Cancela, y, en el sprint final, el propio Koncke) hicieron valer ante el resto de los países las ventajas de una candidatura como la de Uruguay: un país apegado al derecho internacional, sin conflictos con sus vecinos y muy activo siempre en las misiones de mantenimiento de la paz de la ONU. En febrero, Koncke logró que el grupo de 33 países de América Latina y el Caribe endosara la candidatura del país. Este respaldo implicó, en los hechos, un gran envión a la candidatura de Uruguay. Según pudo saber la diaria de fuentes diplomáticas, Koncke será ahora designado al frente de una nueva representación que el país abrirá ante la Oficina de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por su sigla en inglés). Actualmente, la que cumple esa función es la Embajada en París.
Una vidriera mundial
Un puesto en el Consejo de Seguridad no es sólo una cuestión de prestigio, sino también una palanca para elevar la presencia de un país, reforzar su capacidad de acuerdos bilaterales y conocer de primera mano los grandes asuntos geoestratégicos. A cambio, los elegidos deben tomar posición sobre cuestiones de primer orden mundial en un juego permanente de complicados equilibrios diplomáticos. A esto se refería ayer el designado Rosselli cuando afirmó: “Las presiones se ejercen, se sienten, pero eso depende de cómo cada uno sepa resistir el trabajar bajo presión”. El embajador del servicio exterior adelantó que “el país va a hacer valer su sentido, su punto de vista sobre los temas del quehacer internacional”. Y sacó lustre al prestigio conquistado cuando aludió a que “Uruguay, siempre se ha dicho en términos de boxeo, ha pegado por encima de su peso. Tenemos una historia muy alta y muy rica en nuestra participación en organismos internacionales, y eso ha sido en función de que Uruguay siempre ha defendido su posición desde el punto de vista de los principios, sobre todo el derecho internacional, el de la autodeterminación, el principio de no injerencia en los asuntos internos de los estados, la vigencia de los derechos humanos, el Estado de derecho y la democracia”.
Rosselli no quiso adelantar la agenda que Uruguay llevará al Consejo de Seguridad a partir de enero de 2016, pero aclaró cuál será “la posición del país, contraria a cualquier actividad terrorista”. Así hacía referencia a la polémica que levantaron los dichos del canciller Rodolfo Nin Novoa, quien la semana pasada explicitó su apoyo a una coalición de países orientada a encontrar “una solución militar” frente al accionar de Estado Islámico (EI). El designado embajador eligió bajarle el perfil a la controversia: “Lo que han dicho el señor presidente y el señor canciller es mostrar una muy firme actitud contra el terrorismo. Cuándo y cómo, hay múltiples formas de hacerlo”.
Siempre en el tono neutro que adoptan los diplomáticos, Rosselli recordó que el Consejo de Seguridad tiene un Comité de Asuntos Antiterroristas. “Sin ir más lejos, desde 2001 la ONU tiene una resolución específica para la lucha contra el terrorismo”, que incluye “la penalización de los apoyos al financiamiento del terrorismo y la coordinación de actividades antiterroristas entre todos los países de la ONU, que son elementos que hacen a un país democrático”, dijo. Sobre el riesgo de que el eventual apoyo a una coalición contra EI podría generarle a Uruguay, se limitó a responder: “A mí me gustaría que quien haya dicho eso lo fundamente, por favor”.El designado embajador también le dedicó algunas palabras al conflicto en Medio Oriente: “Uruguay apoya la existencia de dos estados en Medio Oriente, Israel y Palestina, con fronteras mutuamente acordadas”, afirmó.
Puso como ejemplo al embajador Carlos María Velázquez, su único antecesor uruguayo en el Consejo de Seguridad. “En 1965 sucedió el episodio de la invasión a República Dominicana por parte de Estados Unidos, y ahí el delegado uruguayo tuvo una brillante participación defendiendo la posición de no injerencia en los asuntos internos de los países, y el no uso de la fuerza”, sostuvo. Velázquez también se destacó por su perfil americanista y anticolonialista, con especial acento en la “cuestión Malvinas”.
Un libro de páginas amarillentas, El Uruguay y las Naciones Unidas, testimonia en primera persona aquellas batallas diplomáticas y echa luz sobre los desafíos, las presiones y los empujones en el más importante de los tinglados del mundo: “Los países pequeños necesitamos aferrarnos intransigentemente a las normas, al derecho. Necesitamos saber, por razones de verdadero interés nacional, hasta dónde podemos ir y eventualmente -y esto es lo más importante- hasta dónde se nos puede llevar”. Quedan diez polvorientos ejemplares en la biblioteca de la cancillería.










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