jueves, 31 de marzo de 2016

El pueblo argentino




A 40 años del último golpe cívico militar Estela Carlotto y Taty Almeyda fueron duras con Mauricio Macri.

Representantes de los organismos de derechos humanos encabezaron hoy un multitudinario acto en conmemoración del 40 aniversario del último golpe cívico-militar, en el que difundieron un duro documento en contra de la gestión del presidente Mauricio Macri.
Minutos después de las 17, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Abuelas, H.I.J.O.S. y Familiares de detenidos por razones políticas iniciaron el acto desde el escenario ubicado a espaldas de la Casa Rosada, acompañados de una importante presencia de militantes de distintas organizaciones sociales, estudiantiles, sindicales y agrupaciones políticas


Por Jorge Zabalza 


Para comenzar cito a Taty Almeida, de las primeras Madres que marchaban en Plaza de Mayo desde 1977, en plena dictadura del terrorismo de estado: “Esta Plaza que todos los años se llena más; para nosotros es conmovedor y alentador que estallara como estalló el jueves. En cada uno de los miles de jóvenes que estaban allí vemos a nuestros hijos. La memoria, eso tan importante, está. Esa militancia maravillosa que día a día se compromete más allá del partidismo y de las organizaciones sociales; esos jóvenes que nos demostraron que son los que van a seguir con nuestras banderas cuando nosotros ya no estemos” (…) “Es muy importante tener memoria, saber la historia completa. La memoria es una pata de nuestra lucha, que se complementa con la verdad y la justicia”.

Es imposible borrar de la memoria popular el hecho histórico de los crímenes del terrorismo de Estado, cometidos antes y después de los golpes militares, en Uruguay por el escuadrón parapolicial de Pacheco Areco y en Argentina por la Triple AAA de Isabel Perón y López Rega. Podrán venir varios Barack Obama a tender un manto de olvido sobre las responsabilidades concretas de los criminales, de los políticos locales y del Departamento de Estado. La gigantesca marcha del 24 de marzo en Buenos Aires marca la medida en que Memoria, Verdad y Justicia sea ha hecho carne, corazón y consciencia en los pueblos que sufrimos el Plan Cóndor que pergeñaron los EEUU según las confesiones nunca desmentidas de Henry Kissinger.

Las ideas antimperialistas de comienzos del siglo XX (José Martí, José Enrique Rodó, Víctor Haya de la Torre) estuvieron claramete conectadas a las tradiciones de lucha de liberación, al proceso iniciado poco antes del siglo XIX con Francois Toussaint-Louverture, Jean Dessalines, Francisco Miranda y Manuel Belgrano. Cuando en 1845 los EEUU se apoderaron salvajemente de Texas e invadieron México, la identidad nacional de cada patria latinoamericana ya estaba afirmada en la epopeya independentista. No tenía nada que ver con los sentimientos reaccionarios que desarrollaron los estados nacionales europeos. El sentimiento de liberación nacional no fue solamente un rechazo a las agresiones imperialistas de los EEUU, viene de mucho antes y sobrevive con porfiada persistencia en la cultura y la política al sur del Río Bravo. Cuando el dictador del mundo se vistió de 'demócrata y defensor de los ddhh', extrañamos un Fidel que lo pusiera en su sitio, pero hubo decenas de miles de argentinos para representarnos a todas y todos y gritar “yanqui go home” en la cara del emperador y del aspirante a alcahuete mayor. Que al regresar a su cueva sepa que no todo no es genuflexión y sonrisa en América Latina, que podrán estar retornando las brujerías fascistas, pero erguidos frente a ellas se yergue el espíritu antimperialista. Que lo recuerde cuando se siente en su salón oval a dirigir genocidios en Medio Oriente, asesinatos de jóvenes afroamericanos en EEUU, torturas en Guantánamo y operaciones secretas desde 300 bases militares que están bajo su mando en todo el mundo.








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