viernes, 6 de mayo de 2016

Escapando por la tangente





El procesamiento del coronel Asencio Lucero desató múltiples críticas y evidenció la necesidad de debatir la conducta de los magistrados en materia de delitos contra los derechos humanos, y la prescindencia de las estructuras gubernamentales en la obligación de buscar la verdad.

Samuel Blixen - BRECHA

 El coronel Carlos Silva, presidente del Centro Militar, atribuyó a un cierto debilitamiento mental el testimonio que el coronel Asencio Lucero aportó en sede judicial cuando fue interrogado en una causa impulsada por 28 ex presas políticas contra un centenar de oficiales, a los que acusan de haber cometido torturas, violaciones y otros delitos sexuales,

Ante la jueza Julia Staricco, el coronel Lucero fue indolente: desnudaba a las prisioneras porque “el pudor las hacía hablar”; la picana, que también aplicó, era apenas “un cosquilleo”, y el submarino fue un recurso excepcional, porque su propia mención “las hacía cantar”. La suficiencia machista de Lucero difícilmente lo hubiera salvado del castigo correspondiente, pero el fiscal Carlos Negro prefirió eludir el extremo de las violaciones y las aberraciones sexuales (como la aplicación de picana en los genitales), que un psiquiatra forense identificó como un “trauma psíquico severo a consecuencia del maltrato recibido tanto físico como psíquico, habiendo vivido intensos abusos, torturas y violaciones durante un largo período, lo que obviamente dejó distintas secuelas en ellas”.
El fiscal se concentró en los delitos reiterados de privación de libertad y de torturas, que surgían explícitamente de la confesión espontánea del macho alfa del noveno de Caballería y prefirió dejar por el camino los delitos de abusos sexuales. La jueza –que en el auto de procesamiento hace referencia a esos abusos: “tal como surge de los distintos relatos efectuados por las denunciantes y testigos, no sólo consistió en la desnudez, sino también en violaciones, tocamientos lascivos, picanas en los genitales y que según el propio indagado esto se hacía para ‘ablandar’ a los detenidos…”– se permitió otro pequeño recorte, de modo que dejó de lado la sugerencia fiscal sobre torturas y se limitó a procesar a Lucero por el delito reiterado de privación de libertad.

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