sábado, 17 de septiembre de 2016

Haiti: Entre el cielo y el infierno

Rector de la Université Publique du Nord au Cap-Haitien, Fénol Métellus,
Secretaria de Derechos Humanos del PIT CNT Fernanda Aguirre



Haiti-Entre el cielo y el infierno from Carlos Lebrato on Vimeo.


El miércoles 14 de setiembre de 2016, la Cámara de Diputados de la República Argentina aprobó prácticamente por unanimidad el Proyecto elaborado por el Poder Ejecutivo Nacional solicitando la prórroga de la presencia de tropas argentinas en el seno de la MINUSTAH (Misión de las Naciones Unidades para la Estabilización en Haití). Decisión no sorprendente, teniendo en cuenta la adhesión expresada en distintas oportunidades por el actual gobierno argentino a las políticas implementadas por el gobierno norteamericano. Y como la imposición de la MINUSTAH desde junio de 2004 ha sido promovida por el Consejo de Seguridad de la ONU bajo la batuta de los EE.UU., nada nuevo se podría esperar de la Cámara de Diputados con respecto a tener un poco de respeto por los reclamos del pueblo haitiano que exige fundamentalmente el retiro inmediato de la MINUSTAH.
Sin embargo, luego de 12 años de violentas represiones a movilizaciones populares, de intervenciones directas en los asuntos del país, de manipulaciones de resultados electorales, de violaciones sexuales sobre niñas de 12 años, mujeres y jóvenes de Haití, de la propagación de la epidemia de cólera que ya nos costó más de 11.000 muertos y más de 800.000 personas infectadas, lo lógico hubiese sido la realización de un balance del accionar de la MINUSTAH antes de votar. Pero como no se trata de comportamiento basado en la lógica y mucho menos en la honestidad y respeto a otros seres humanos, han preferido repetir los falsos argumentos esgrimidos desde hace más de 12 años para justificar una decisión tan cruel e inhumana como la de ocupar un país, avasallando la soberanía y el derecho a la autodeterminación del pueblo haitiano.
Pero al actuar de esta manera, es menester recalcar que los miembros de la Cámara de Diputados de la República Argentina que han votado a favor de dicho Proyecto no sólo han demostrado su total desprecio hacia los sufrimientos del pueblo haitiano, sus reivindicaciones, sus luchas y su excepcional historia, sino también que se encuentran todavía atrapados en los perversos laberintos de la colonización en todos sus aspectos. Una vez más, hace falta recordar y reconocer el valor de estas palabras de Aimé Césaire en su brillante texto Discurso sobre el colonialismo:“No nos desharemos tan fácilmente de estas cabezas de hombres, de estas cosechas de orejas, de estas casas quemadas, de estas invasiones godas, de esta sangre que humea, de estas ciudades que se evaporan al filo de la espada”.
Lo que es lamentable, pues no habrá un devenir histórico-político verdaderamente independiente y libre en cualquier parte del planeta, sin la deconstrucción de todo el corpus de categorías y los basamentos de supuestos saberes de la colonialidad.
Ahora lo que sigue no va dirigido a esos miembros de la Cámara de Diputados de la República Argentina que votaron a favor de dicho Proyecto, sino a los/as cros/as que con su presencia ayer en el Salón de los Pasos Perdidos expresaron su rechazo a tan siniestro Proyecto como así también a ese puñado de diputados/as que votaron en contra. Muchas gracias por su solidaridad, su humanismo y su espíritu latinoamericanista. Y les digo también que tengan la plena seguridad que el pueblo haitiano no les defraudará, seguirá luchando en contra de las prácticas imperiales de dominación que pretenden continuar con la ocupación, la depredación y el pillaje a través del régimen neocolonial impuesto en Haití desde la primera ocupación militar norteamericana (1915-1934) y que sigue hasta nuestros días. Esta tenacidad en el combate conducirá a otra epopeya como la victoria sobre el régimen esclavista en 1803.Y no se trata de un simple o noble deseo basado en una suerte de utopía, si  tenemos en cuenta la resistencia del pueblo haitiano expresada desde el primer día, a través de numerosas movilizaciones en distintas partes del país a lo largo de todos esos 12 años, enfrentando a los tanques, los helicópteros y las balas asesinas de los invasores para exigir el retiro inmediato de ellos. Es en función de esta realidad concreta que hay que tener confianza en la Victoria Final. Sin lugar a dudas, con la misma tenacidad en el combate por la dignidad y la Libertad Plena, por la Libertad o Muerte -tal como lo planteaba Jean-Jacques Dessalines, nuestro Libertador- que echó al basural de la Historia a trescientos años de esclavitud, el pueblo haitiano hará lo mismo con la MINUSTAH.
Henry Boisrolin











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