miércoles, 1 de febrero de 2017

Porqué Chile se quema?




Los árboles no dejan ver el bosque incendiado al parecer. Hoy se dice que la culpa la tienen algunos locos que, por intereses mezquinos, estarían incendiando sus plantaciones (para cobrar los seguros o por otras razones). Daría hoy lo mismo, porque lo que nos debe preocupar no es esa farándula pequeña hacia donde nos quieren llevar. Lo que nos debe interesar sobremanera es cómo se propagaron esas llamas, qué es lo que se está quemando, por qué es tan inflamable, quién plantó tanto y sin control, quién se llenó los bolsillos a costa de nuestra seguridad, quién y cómo cultivó tanta pobreza; pero, lo que es más importante, hacia dónde debemos caminar para resolver eso y ya no ser engañados nunca más. Vea este video, compártalo y súmese a nuestro grupo Red Unidos (Facebbok) que sólo pretende contra informar y reeducar; porque estamos seguros que esa es la manera de liberarnos todos a la vez de nuestras cadenas. Yugos que no están allá afuera, sino dentro de nuestras consciencias.

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>>> Porqué el Uruguay también se puede quemar? 

  En 1987 se aprobó una ley forestal en Uruguay, cuyo objetivo central era la promoción de las plantaciones de árboles a gran escala.


Plantaciones forestales: solo uno de los factores en la tormenta perfecta que incide en los incendios


Los impactos negativos de las monoplantaciones de árboles en áreas boscosas han sido bien estudiados y documentados en casi todos los países donde esto ocurre. Sin embargo, se tiende a minimizar el impacto que estos monocultivos causan en las praderas, el principal ecosistema en países como Sudáfrica, Swazilandia, Uruguay, sur de Brasil y amplias zonas de la Argentina, donde el área de tales monocultivos continúa expandiéndose. 

"Los suelos de praderas uruguayas tienen un nivel de acidez (pH) de aproximadamente 6,5 - 6,8 (es decir, catalogados como “ligeramente ácidos”), si bien en el caso de praderas arenosas, éstos valores puede estar en el entorno de 5,5. En el caso de plantaciones de eucalipto en esos mismos tipos de suelos, los análisis mostraron resultados muy por debajo de esos valores, ubicándose en el entorno de 4,5 (valores que los definen como “fuertemente ácidos”). Para comprender la importancia de esa cifra, cabe decir que el pH se expresa en escala logarítmica, por lo que un punto de diferencia de pH (5.5 versus 4.5) es mucho. Pero sobre todo, es necesario saber que un pH de 5 representa un umbral; es decir, que por encima o por debajo de ese valor ocurren cambios significativos en el suelo (que no ocurrirían si el cambio fuera de 7 a 8 o de 3 a 4), tales como cambios en su Capacidad de Intercambio Catiónico o CIC, propiedad muy ligada a la fertilidad del suelo como se detalla más abajo."

 "Este ambiente más ácido es un factor que además contribuye a la proliferación de hongos, en particular, basidiomicetes. Estos hongos generan un entramado de micelios sobre la tierra (el “cuerpo” de los hongos, que se puede visualizar en el campo como filamentos blancos) que inducen a una verdadera impermeabilización del suelo (fenómeno conocido como “water repellency”), que impide que el agua penetre con facilidad hacia la profundidad del mismo. Ello produce una menor infiltración hacia la napa subterránea de agua y un aumento comparativo de la escorrentía superficial, estimulando la erosión del suelo". 

Pero quizás lo más importante de esta investigación, es que demuestra que el cultivo de eucaliptos en suelo de pradera, afecta de forma negativa –y significativa– el balance de carbono existente en el suelo.  

Además, la captura de carbono que realizan las plantaciones durará relativamente poco tiempo en la medida que los árboles sean cortados, utilizados o incluso –como ocurre con frecuencia- que se incendien y liberen todo el carbono a la atmósfera. 


>>> Forestación: una bomba de tiempo

Incendio forestal en un campo forestado en ruta 26 a Río Branco.


 El eucalipto introduce un riesgo permanente de incendio y las empresas forestales, lejos de hacerse cargo del control y exterminio del fuego, apuestan a que nuevas subvenciones estatales solucionen el tema y los enormes costos que encierra.


-Hubo dos tipos de incendios: uno en plantaciones de empresas orientadas a la exportación en los que hubo un esfuerzo e inversión social y otro en el Parque Salus, que es una plantación antigua y con fines estéticos y recreativos. El fuego por eso no quemó solamente el capital de las empresas involucradas, sino los subsidios que sin quererlo les dimos a esas plantaciones, con los objetivos en aquel momento declarados de generar empleo y divisas por exportación. Las grandes masas de eucaliptos que se han plantado representan un grave peligro para las personas. Estamos hablando de concentraciones de plantaciones en Tacuarembó-Rivera, Paysandú-Río Negro, y Durazno-serranías del este.


Son más de 600 mil hectáreas concentradas en estas zonas, donde en muchos casos tierras antes dedicadas a la ganadería o a la agricultura fueron completamente cubiertas con eucaliptos o pinos. Esta modalidad de forestación provoca que el suelo se reseque rápidamente y entre los árboles se acumule hojarasca muy inflamable, que no se descompone. Esto es una bomba de tiempo. Por eso toda la legislación uruguaya en la materia -que es apenas un decreto- apunta a la prevención, porque una vez declarado el incendio en alguno de estos lugares es casi imposible pararlo. Por suerte el área quemada fue relativamente chica (entre 1.200 y 1.500 hectáreas), pero el Estado uruguayo tuvo -nuevamente- que intervenir (bomberos, camiones cisternas, combustible) cuando las empresas tendrían que haber frenado el fuego con sus propios equipos anti incendios. La Dirección de Bomberos y el Ministerio del Interior señalaron públicamente que muchas empresas forestales no están cumpliendo con la legislación vigente. Por ahora ni siquiera se habló de multas, sino de que se empezará a hacer inspecciones, cuando en realidad eso se debió hacer siempre. Una de las exigencias del decreto sobre prevención de incendios es la de torres de vigilancia con personal permanente, las 24 horas, y un cierto equipo contra incendios que varía según el tamaño del predio forestado: desde motosierras y palas hasta camiones cisterna, torres con aparatos de radio, motobombas y acceso a determinados caudales de agua. Hay empresas, por eso, que empiezan a decir que están de acuerdo con que se eliminen los subsidios iniciales -ellas ya plantaron-, pero en cambio solicitan subsidio para el manejo de las plantaciones, o sea la poda y el raleo; tarea que según el decreto la empresa está obligada a ejecutar.

-El eucalipto está integrado a un sistema de fuego, es una especie muy intolerante, y en su crecimiento elimina otras vegetaciones de su entorno. Para eso cuenta con dos armas: una serie de sustancias alelopáticas producidas en las hojas que perjudican a la vegetación que crece cerca, y el fuego. Por supuesto que el ecualipto se quema, pero rebrota, mientras que otras especies no lo hacen. En Uruguay existe además una cultura del fuego como parte del manejo agropecuario, porque hay muchos productores ganaderos que queman el pasto para tener una pradera más apetecible por el ganado. El incendio es parte de nuestra cultura productiva, pero un monte natural no degradado le pone freno en forma eficaz. En cambio los incendios forestales en Estados Unidos y en Europa son incontrolables pese a que cuentan con un excelente equipamiento técnico. La única forma de evitar en el futuro alguna tragedia humana es que las empresas se hagan responsables de tener el personal debidamente adiestrado así como el equipo necesario.





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