miércoles, 7 de junio de 2017

La coordinación criminal que el estado ampara 4



Por Roger Rodriguez
2 junio 2017
Parte 4

19) LOS CRIMINALES DE LESA HUMANIDAD
La investigación periodística señalaba, en aquel momento, a los responsables de todos esos crímenes (http://www.lr21.com.uy/politica/339...)
La responsabilidad del régimen dictatorial que entonces presidía Juan María Bordaberry es clara en el caso de los fusilados de Soca, cuyo destino habría sido decidido en una reunión del Consejo de Seguridad Nacional (COSENA), según narra en su libro “El color que el infierno me escondiera” el escritor Carlos Martínez Moreno; pero aún se desconocen los brazos ejecutores de aquella primer ejecución masiva que luego se repetiría con las víctimas de los traslados ilegales de 1976 y de 1978.
En aquel momento, el comandante en jefe del Ejército era el general Julio César Vadora (que había suplantado a Hugo Chiappe Posse), en la aviación el mando era el brigadier Dante Paladini y en la Armada, estaba el vicealmirante Víctor González Ibargoyen, quien llegó a pedirle disculpas a Héctor Corbo, oficial naval y hermano de una de las víctimas de Soca, porque la decisión había sido del Ejército.
Los generales en actividad en el Ejército uruguayos cuando los fusilamientos eran Eduardo Zubía, César Martínez, José Verocay, Hugo Chiappe Posse, Luis Forteza, Esteban Cristi, Gregorio Álvarez, Antonio Cirilo, Dardo Grossi, Hugo Linares Brum, Luis V. Queirolo, Amauri Prantl, Abdón Raymúndez, Boscán Hontou y Juan J. Méndez.

Armando Méndez operaba en OCOA: le robó la moto a Washington Barrios y era de la patota cuando ejecutaron a los de Soca.

En los servicios de inteligencia militar y policial operaban entonces: Tabaré Freddy Acuña Tournaben (Grupo Artillería 1), José Uruguay Araújo Umpiérrez (Boiso Lanza), Ángel Dante Barrios Monje (SID), Pedro Enrique Buzó Correa (Batallón 12), Carlos Calcagno Gorlero (Batallón Florida), Tabaré Camacho Pastorini (operaba en Argentina), Hugo Campos Hermida (Brigada de Narcóticos), Tomás Ventura Casella Santos (Batallón 13), Víctor Castiglioni Herrera (DNII), Sergio Héctor Coubarrere Barro (operaba en Argentina), Manuel Cordero Piacentini (Grupo Artillería 5), Gustavo Eduardo Criado Carmona (Reg. 6- OCOA), Calixto César De Armas González (SID), Ruben Díaz Porto (SID), Mario Carlos Frachelle Mussio (Batallón 13, juez sumariante), José Nino Gavazzo (Grupo Artillería 1 – OCOA), Octavio Heber González Segovia (OCOA), Armando Méndez Gabán (Infantería 1), Menotti Ortiz del Puerto (SID), Walter Alcides Pintos Alvariza (FAU), Ernesto Avelino Ramas Pereira (OCOA), Raúl Mario Saravia Antiga (Infanteria 11), Francisco Silveira (SID), Jorge Alberto Silveira Quesada (Artillería 1, OCOA), Ruben Atilio Sosa Tejera (Artillería 1), Gustavo Adolfo Taramasco Steinfeld (OCOA), Jorge Néstor Tróccoli Fernández (FUSNA), Victoriano Hugo Vázquez Pérez (Reg. 6), y Juan Carlos Volpe Zañudo (SID). Ellos saben lo que ocurrió.
A los datos de aquel artículo, se puede agregar hoy que en 1974, en la División de Ejército I desde la que operaba el OCOA 1 sobre el territorio de Montevideo y Canelones, los mandos en las unidades eran los siguientes: en la Brigada de Infantería N° 1, el comandante era el coronel Julio César Rapela; el Batallón Florida de Infantería N° 1, estaba al mando del teniente coronel Yamandú Sequeira; el Batallón de Infantería N° 2, obedecía a los tenientes coroneles Waldemar Tarigo y Carlos Rivarola, y el segundo comandante era el mayor José Sambucetti; el Regimiento de Caballería N° 4, estaba a las órdenes de los tenientes coroneles Hugo Arregui e Ignacio Bonifacio y el segundo era el mayor León Pérez; en el Regimiento de Caballería N° 6, tenía la responsabilidad el teniente coronel Omar Goldaracena y su segundo era el mayor Victoriano Vázquez; en el Batallón de Infantería N° 3, se obedecía al teniente coronel Alberto Rodríguez, secundado por el mayor Manuel Rey; y en el Batallón de Ingenieros de Combate N° 1, estaban los tenientes coroneles Roque Moreira Salgado y Rodolfo González García. Estos, también saben...
20) CRONOLOGÍA DE LOS CRÍMENES DE 1974
A lo largo de 1974, la dictadura en Uruguay realizó operativos represivos que determinaron el procesamiento y prisión de 432 ciudadanos; también hubo tres muertos en la tortura, cuatro desaparecidos y ocho ejecutados; siete uruguayos fueron asesinados y uno desaparecido en Argentina, desde donde hubo ocho trasladados: uno está desaparecido, cinco fueron fusilados y dos sobrevivieron. Un militar fue muerto en Francia y una ciudadana paraguaya “repatriada” a su país, permanece desaparecida.
ENERO. Se realiza en Buenos Aires la reunión de coordinación represiva entre Argentina, Chile, Bolivia y Uruguay, a la que asiste el inspector Víctor Castiglioni. 25 - Bordaberry visita al Presidente de Brasil General Ernesto Geisel
FEBRERO. - 1 - El general Gregorio Álvarez deja el Estado Mayor Conjunto y pasa a la División Ejército IV. Lo sucede en el ESMACO el coronel (PAM) José Cardozo, quien también ocupa la secretaría del Consejo de Seguridad Nacional (COSENA). El general Julio César Vadora fue designado agregado militar en Estados Unidos y el coronel Ramón Trabal es enviado a la agregaduría en París, de donde no regresaría. 11 - Crisis ministerial: renuncia el Cnel. N. Bolentini (Trabajo) y asume el Cnel. Hugo Linares Brum.

La reunión entre Bordaberry y Perón cuando en Argentina el terrorismo de Estado se disfrazaba de Triple A.

12 – El dictador Bordaberry se encuentra con el mandatario argentino Juan Domingo Perón. 19 - Se aprueba nueva Ley Orgánica Militar. 21 – Antonio Viana Acosta es detenido en Buenos Aires.
 
MARZO. - 5 - Aldo Perrini muere por torturas en el Regimiento de Caballería N° 4 de Colonia, Uruguay. 15 - Durante los actos de asunción en Brasil del general Ernesto Geisel, Bordaberry se reúne con el general Augusto Pinochet, en lo que se constituye en el primer encuentro regional de dictadores, al que también asiste el boliviano general Hugo Banzer. 17 - Bordaberry confirma como comandantes con los grados de Teniente General a Hugo Chiappe Posse, como Brigadier General a José Pérez Caldas y como vicealmirante a Víctor González Ibargoyen. 27- Es trasladada ilegalmente a Paraguay, donde desaparecerá, la ciudadana paraguaya Victorina Godoy Vera, militante del MLN detenida en Uruguay.

ABRIL. - 4 - Viana Acosta es trasladado a Uruguay en un vuelo de Pluna. 18 – José Arpino Vega es detenido y desaparecido. 21 - Silvia Reyes, esposa del luego desaparecido Washington Barrios, es asesinada junto a sus amigas Laura Raggio y Diana Maidanick. 24 - Es detenido Víctor Semproni, militante tupamaro.
MAYO. – 1 - Actos públicos organizados clandestinamente por varios sindicatos en La Teja y en Curva de Maroñas son reprimidos. El general Julio César Vadora sustituye al general Chiappe Posse como comandante en jefe del Ejército. 5 - Eduardo Pérez Silveira es desaparecido en Uruguay. - Cae preso Rodney Arismendi, secretario general del PCU.
JUNIO. - 12: Llega misión sobre derechos humanos de Amnistía Internacional y la Comisión Internacional de Juristas. 24 – Un centenar de refugiados de Naciones Unidas son secuestrados en un local de la calle México por represores argentinos, chilenos y uruguayos, en la llamada “Operación Gris” El grupo de uruguayos permaneció detenido y fue fichado. Varios de ellos fueron desaparecidos en los años siguientes. 29 - Muere por torturas Nybia Sabalsagaray.

AGOSTO. - 11 – Son ejecutados en la provincia de Catamarca los uruguayos Hugo Cacciavillani Cagliari y Rutilio Bentancourt, integrados al ERP, en lo que se conoció como la “Masacre de la Capilla del Rosario”.
SETIEMBRE. - 4 El Gral. Julio César Vadora se reúne con el general Geisel. 12- Son asesinados en la localidad porteña de San Nicolás los uruguayos Guillermo Jabif, Daniel Banfi y Luis Latrónica. 17 - Detienen a Washington Barrios en Córdoba. 30 – El general chileno Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert mueren en un atentado con explosivos elaborado por la DINA en Buenos Aires.

OCTUBRE. - 11- Paro masivo de Sunca. Detenidos sus dirigentes, despedidos muchos de sus militantes. Su local es convertido en comisaría.
NOVIEMBRE. - 2 - Liberación provisional del general Liber Seregni. 8 – Los uruguayos Floreal García, Mirtha Yolanda Hernández y su hijo Amaral García, Héctor Brum, María de los Ángeles Corbo, Graciela Estefanell y Julio Abreu son secuestrados en Buenos Aires. 22 - Muere por torturas Iván Morales. 26 - Clausura definitiva de Semanario Marcha. 28 – Desaparece Natalio Abdala Dergan en Buenos Aires.
DICIEMBRE. - 2- Desaparición de Olivar Lauro Sena Rodríguez. 13 - Desaparición de Luis Eduardo González González. 20 - Es asesinado en París el agregado militar coronel Ramón Trabal, ex jefe de inteligencia. 21 - Son fusilados en la localidad de Soca los cinco militantes tupamaros detenidos en noviembre, quienes habían sido traídos ilegalmente a Montevideo. Amaral permaneció desaparecido hasta 1985. 25 - Es asesinado a balazos en el local del Movimiento Argentino de Solidaridad con América Latina el uruguayo Raúl Feldman.
21) LA HORA DE LA JUSTICIA
La investigación periodística, compuesta por una docena de artículos que durante años fue registrando los terribles episodios sufridos en el año 1974, permite hoy ver la relación de los hechos y avanzar en la asignación de responsabilidades en casos tan impunes como el de los fusilados de Soca. Desde 2005, cuando el sobreviviente Julio Abreu narró la verdad de lo ocurrido con los cinco uruguayos secuestrados en Buenos Aires, se ha podido reconstruir la historia del verdadero comienzo de la coordinación entre las dictaduras de la región y Argentina, donde los represores locales ya operaban bajo la máscara de la Triple A.
El hallazgo del ejemplar de “El Auténtico” donde se publicaron las actas de aquella primera reunión de coordinación para exterminar a los asilados en Buenos Aires, posibilita entender cómo fue el proceso de las víctimas uruguayas. Desde el traslado de Antonio Viana Acosta, a los homicidios de ‘‘las pibas de abril’’, la desaparición de Washington Barrios, la ejecución de Banfi, Latrónica y Jabif, la muerte por torturas de Iván Morales y el secuestro, traslado y fusilamiento de los cinco de Soca. Todos casos de coordinación represiva. Todos víctimas de la misma patota del Servicio de Información y Defensa (SID) y de la Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas (OCOA). Todos crímenes de Estado.
A la hora de la Justicia, el trabajo periodístico –como el de los investigadores históricos- deja lugar a los fiscales y jueces, que son los que tienen que constituir la prueba y asignar las responsabilidades. Quedan elementos por indagar: saber, a través de los ministerios de Defensa Nacional y de Relaciones Exteriores, quiénes fueron los agentes policiales y militares asignados a la embajada uruguaya de Buenos Aires a partir de aquella reunión de coordinación represiva de enero de 1974; confirmar, con la Dirección Nacional de Migraciones, quiénes viajaron a Argentina los días previos a cada operativo de represión; establecer quiénes eran los funcionarios policiales y militares asignados al Servicio de Información y Defensa (SID) en ese período; identificar a los funcionarios que cumplían tareas de Inteligencia y operativas en las unidades militares y los centros clandestinos de detención de las tres armas a disposición de la Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas (OCOA); interrogar al personal subalterno de cada una de esas dependencias, por ejemplo.
La reiteración de los nombres de los represores en los distintos casos no es una casualidad. Todos ellos perdieron algo más que “los puntos de referencia”, para convertirse en criminales de lesa humanidad cuando secuestraron, torturaron, violaron, asesinaron y desaparecieron a uruguayos que se oponían a la dictadura. Muchos de los represores han muerto, otros exhiben con soberbia su impunidad. Algunos, por otras violaciones a los derechos humanos, ya están presos en cárceles especiales o en sus domicilios, otros permanecen prófugos.
Es indispensable establecer la verdad sobre lo ocurrido con las víctimas del terrorismo de Estado y la coordinación represiva regional en aquel año 1974, porque esa génesis explica lo que ocurriría en los años siguientes, cuando las ejecuciones y desapariciones llegaron al límite del genocidio. La construcción de la verdad permite escribir la historia y, sobre todo, crear la memoria colectiva que impida que tanto horror vuelva a ocurrir, estableciendo culturalmente el nunca más. Por eso, es que la verdad exige justicia.
Roger Rodríguez - Mayo de 2017.
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