miércoles, 11 de julio de 2018

El juego a la derecha




El Plenario del Frente Amplio resolvió apoyar el TLC entre Uruguay y Chile 

El Plenario Nacional del Frente Amplio resolvió por mayoría apoyar la ratificación del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Uruguay y Chile, suscrito entre ambos gobiernos en 2016.

Aprobado

El Plenario Nacional del FA aprobó por 86 a 65 votos el documento sobre la “inserción comercial internacional del Uruguay para el período 2018-2020 el cual pautará las negociaciones futuras”.
En tal sentido, se decidió apoyar la ratificación del tratado suscrito por los gobiernos de Uruguay y Chile.
La coalición de izquierda también dispuso trasmitir la resolución a la bancada parlamentaria y encomendar a los órganos del Frente Amplio y en especial a la Agrupación nacional de gobierno, “el seguimiento de la evolución e implementación de los acuerdos, buscando procesar previa y adecuadamente los mismos en clave frenteamplista”.
El Plenario es la máxima autoridad del Frente Amplio, por lo cual la resolución aprobada es de toda la fuerza política como tal.
En tal sentido, el presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, dijo que las bancadas de senadores y diputados de la colectividad política tienen sus reglamentos de funcionamiento en función del cual deberán resolver.
“Si algún sector o actor legislativo considera que no debe apoyar la posición mayoritaria de la bancada, puede pedir libertad de acción y será la bancada la que podrá mandatar al legislador en caso de tomar una determinada posición”, dijo Miranda.
Destacó también el largo proceso de discusión como pleno ejercicio de democracia del Frente Amplio para tomar una decisión sobre el futuro acuerdo.
El pasado viernes 22 el canciller, Rodolfo Nin Novoa, había expresado, debido a la oposición que habían manifestado algunos sectores del FA a la firma del TLC, que la vocación del gobierno por seguir adelante con la estrategia de inserción internacional no claudicaría.





   Gracias señora Presidente.

Luego de tanto debate y discusiones, de tantas alusiones directas e indirectas en esta sesión y en la opinión pública, hemos votado a favor del TLC con Chile, a pesar de mantener legítimas dudas de su oportunidad.

Durante los últimos meses, nuestra organización política - el Frente Amplio - debatió los contenidos del Tratado de Libre Comercio con Chile que ingresó al parlamento en 2017. Fue la bancada de senadores oficialista la que solicitó su discusión en la fuerza política, para que, en el marco de sus organismos y su programa, ésta discutiera y decidiera democráticamente como siempre hemos hecho y como tenemos derecho los frenteamplistas, la conveniencia para nuestro país y su respaldo o no al mismo.

En medio del debate, que se dio a lo largo y ancho del país, donde los diferentes posicionamientos de importantes figuras del gobierno nacional o militantes de base valen lo mismo, una vez más, el Frente Amplio demostró que tiene la capacidad suficiente para resolver sus propias diferencias.

Ante esta situación y en representación de nuestro Partido Comunista de Uruguay y la lista 1001 Democracia Avanzada queremos manifestar, señora Presidente:

1. Creemos y ratificamos que la inserción internacional de Uruguay, fundamentalmente la de carácter económico, no debe darse mediante la modalidad de Tratados de Libre Comercio TLC, que como lo manifiesta el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, lo único que buscan son grandes beneficios para las empresas multinacionales de los países desarrollados, los cuales crean el mito del libre comercio, cuando en realidad subsidian y protegen sus productos.

2. Para nosotros estos TLC de nueva generación, como los anteriores, son una nueva ofensiva del capital trasnacional frente al trabajo, que lejos de generar empleo nacional lo puede perjudicar. Los TLC de nueva generación, regulan todo a favor de las multinacionales y los inversores extranjeros. Su derecho a obtener beneficios quedará plasmado en unos acuerdos supranacionales, regidos por los tribunales de controversias por ellos controlados, quienes estarán por sobre nuestra legislación nacional; en esto no hay dos opiniones.

3. Este TLC si bien se firma con Chile, un país del sur, recordemos que desde la época de Augusto Pinochet y de la mano de Milton Friedman y los Chicago Boys, Chile basa su estrategia en el neoliberalismo, siendo hoy uno de los países mas desiguales del continente en el reparto de la riqueza. Esta inserción comercial chilena, basada en TLC hace que el 75% de sus exportaciones sean de productos primarios vinculados al cobre, sin valor agregado, siendo solamente un 6% de alta y mediana tecnología.

La pregunta es entonces porque si Uruguay ya tiene acuerdos comerciales de bienes y servicios (de arancel prácticamente 0) con Chile; cuenta con un tratado bilateral de inversiones; y acuerdos de contratación pública, se insiste por parte de determinados sectores de la necesidad de su firma.

Para nosotros es claro. Las cláusulas propuestas en este TLC denominado de nueva generación son OMC y TiSA plus, o sea que imponen mayores exigencias liberalizadoras que las que se registran en la Organización Mundial de Comercio, donde no se alcanzaron consensos para aprobar este tipo de acuerdos, por lo perjudicial que resultan para los países en vías de desarrollo.

Tenemos el fundado temor que, una vez aprobado uno, los nuevos tratados no podrán retroceder en sus aspectos de liberalización comercial. Máxime cuando Chile forma parte de los países signatarios y negociadores del TISA, es signatario del TPP teniendo una trayectoria de inserción internacional liberalizadora, basada en TLC bilaterales o país-región con una diversidad de países y regiones que no es nuestro caso

Y también Chile es impulsor de la Alianza del Pacífico y un gran entusiasta en promover la incorporación más activa de Uruguay en ese esquema de negociación. Seguramente ahora esos mismos sectores que pidieron entusiastas la aprobación del TLC con Chile, pidan el ingreso como miembro pleno de Uruguay a la Alianza del Pacifico.

4. El movimiento popular uruguayo en la década de los noventa, enfrentó exitoso la agenda neoliberal en nuestro país. La misma consistía en la apertura irrestricta de nuestra economía a los capitales extranjeros, privatización de los activos estratégicos, incluidas las empresas públicas, impedido esto por voto popular, caso único en el mundo. Es decir llevaron adelante una política internacional basada en la total subordinación del Uruguay a las potencias extranjeras, en particular al imperialismo norteamericano, con el consiguiente saldo de pobreza y marginalidad en la sociedad que nuestra fuerza política el Frente Amplio, vino a resolver sacando a decenas de miles de compatriotas de la pobreza y de la pobreza extrema, muchos de ellos niños y niñas.

Es el mismo programa que llevan adelante hoy en Argentina y el gobierno antipopular en Brasil, quienes aparte de aumentar la pobreza, no lograr el tan anunciado “despegue” de su economía, con las inversiones extranjeras directas que producto del ·libre mercado” dijeron que vendrían; cosechan un amplio rechazo de sus pueblos a quienes nuevamente llevaron al hambre y la miseria.

Más temprano que tarde nuevos gobiernos populares, progresistas y de izquierda vendrán en América Latina.

Ahora es el pueblo de México quien se suma, y desmiente en los hechos que nuestro continente sea de pueblos sumisos. Con más de un centenar de candidatos asesinados, los mexicanos todavía no han cambiado nada, pero han derrotado al miedo en las urnas y merecen nuestro respeto.

5. Convencidos de esto, por estricta lealtad partidaria y de unidad de acción de nuestra bancada, es que aun con los argumentos vertidos en sala vamos a votar el TLC con Chile. Sépase que lo hacemos no convencidos de que sea lo mejor para nuestra patria. Seguimos confiando que es posible encontrar los caminos para la integración continental antiimperialista, soberana, basada en la autonomía de nuestros países y del continente todo, y no en la entrega de nuestros ricos recursos naturales. Queremos acuerdos comerciales de otro tipo, no aislando al Uruguay, sino todo lo contrario, integrándolo al continente, con infraestructura, producción y cadenas de valor que permitan producir para exportar rubros de alta y mediana tecnología. Para ello confiamos en la acción de los estados como agentes estratégicos del desarrollo y no en las empresas trasnacionales de los países desarrollados que van a perpetuar nuestra condición de productores de materias primas, dejando para unos pocos países el desarrollo científico y tecnológico.

Para nosotros la UNIDAD del Frente Amplio, la construcción del bloque social y popular de los cambios será siempre el camino, lo sentimos parte de nuestro ADN. Sabemos dónde están los enemigos de la pública felicidad, no nos confundimos.

Estamos en el tercer gobierno de nuestra fuerza política y vamos hacia el cuarto consecutivo, como siempre lo hicimos, apelamos al pueblo uruguayo para resolver las diferencias, y lo hacemos profundizando la democracia con el debate de ideas donde todos seamos participes. Creemos en una democracia donde la misma no se reduzca a un voto en cada periodo electoral, y las decisiones sean tomadas por las cúpulas dirigentes. La nuestra es con la gente, con las bases diversas de nuestra sociedad y en UNIDAD porque como aprendimos con Artigas, “mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana”.

Estamos convencidos del rumbo que llevamos. El presente lo marca y la historia lo dirá.

Muchas gracias señora Presidente.











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