viernes, 30 de agosto de 2019

Ahorcado en celda policial

El 21 de julio fue detenido Pablo Pereyra





Fiscalía investigará el supuesto suicidio de un hombre de 37 años en una celda de la Seccional 18 de Lagomar

La familia pide se investigue a fondo, porque hay señala hay “contradicciones”.
Pablo Raúl Pereyra tenía 37 años, y murió dentro de una celda, en la Seccional 18 de Lagomar, luego de ser detenido el pasado domingo, tras haber insultado a efectivos policiales.
Según contó su familia a Telemundo, Pablo había salido de un cumpleaños, estaba alcoholizado y bajo los efectos del alcohol, insultó a funcionarios policiales.
Fue detenido y trasladado a la Seccional de Lagomar, donde murió a las pocas horas.
La investigación apunta a un suicidio, ya que el informe forense habla de que el hombre se ahorcó en la celda, por lo que habría muerto asfixiado, según contó el abogado de la familia, Juan Fagúndez.
Su familia pide a Fiscalía que investigue a fondo, porque señala contradicciones en la información.


Maldita policía


Secuestro policial

Por | miércoles, 28 agosto, 2019



«Hace unos años a los pibes como vos les pegábamos un tiro en la cabeza»

Al ver cómo el PADO golpeaba a un joven para detenerlo, Jorge Campos, estudiante del liceo 1 de Solymar, comienza a filmar el accionar. Filma a los vecinos contando que lo estaban golpeando desde hacía un rato, y filma la golpiza, directamente.
Al ver esto, 5 policías lo maniatan y le quitan el celular, comienzan a golpearlo y lo meten en el patrullero, donde lo siguen golpeando, y le dicen que lo llevan detenido por rapiña, pero además, en ese momento un policía le dice «Hace unos años a los pibes como vos les pegábamos un tiro en la cabeza» tras lo cual le cuenta que él mismo asesinó a un joven en un cementerio, y añade «…y nadie reclamó nada, porque nadie se preocupa por los pichis».
Trasladan a Jorge a la seccional 18, donde continúa los golpes, insultos y amenazas, y se lo mantiene incomunicado hasta que lo trasladan al centro de salud de la zona, conocido como el «Hospitalito» donde un hombre de túnica verde, sin presentarse, le pregunta cómo está, y sin hacer revisión alguna le da a uno de los policías un papel.
Vuelven a la seccional, y de ahí lo trasladan a la dependencia de Investigaciones de la policía, en la misma zona, donde le dicen que lo verá un fiscal, y que en minutos llegará su abogada.
Tras un largo rato de espera aparece una mujer que, sin presentarse ni identificarse, le dice «En un rato te van a soltar». En ningún momento le pregunta sobre lo que pasó.
Luego de eso lo llevan de nuevo a la seccional 18, tras lo cual lo liberan. Durante todo ese tiempo, 1 día entero, no le permiten que llame por teléfono para avisar a nadie.
Tras su liberación, Jorge se dirige al Hospitalito para solicitar una revisión médica, para lo cual la funcionaria que lo recibe solicitó autorización del policía que se encontraba haciendo guardia a su lado.
La detención de Jorge fue arbitraria, abusiva y violenta, pero además, a partir de ella se pudo ver mecanismos aceitados y eficaces de encubrimiento de esa violencia. Dos personas en el centro de salud de la zona que actuaron en connivencia con estos procedimiento ilegales, una persona en un centro de investigaciones actuando de la misma forma. Ninguna se identificó, ninguna le preguntó a la víctima el porqué de su estado y/o su detención. Sumado esto a la «muerte por ahorcamiento» de Pablo Pereyra, también en la seccional 18 de Solymar hace un mes, todo indica que son indicios del actuar de un escuadrón de la muerte compuesto por policías, cuyo objetivo no es el de combatir la delincuencia (motivo por el cual los fascistas piden este tipo de comandos) sino algo que no se sabe si es la protesta, la pobreza, o el antojo y capricho de gente con armas, respaldo estatal y conexiones para operar en la total impunidad.






Murió «ahorcado» en una comisaría

Por | jueves, 5 septiembre, 2019|
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Con una hija de 5 años y con su pareja embarazada de 8 meses, Pablo Pereyra salió el 21 de julio a las 18 hs del cumpleaños de la esposa de su patrón, en Solymar.
Mientras caminaban, Pablo discute con los policías de un patrullero, los cuales se bajan, lo tiran al piso y lo esposan. La pareja de Pablo les pide que no lo detengan mientras la niña, conmocionada por la violencia, lloraba. Pero los policías le dijeron a la pareja que lo detenían porque «se había metido con el patrullero». «En un par de horas queda libre», agregaron, «en un rato te venimos a buscar». También le dijeron que lo iban a llevar al Hospitalito de la Costa, como lo indica el protocolo.
Preocupada por la situación Johana, la hermana de Pablo, llama a las 20:58 a las seccional 18 para preguntar por su hermano, y un oficial le informa que fue trasladado al Hospitalito, ya que había sufrido una descompensación de salud.
Más preocupada aún, llama a la pareja de Pablo para pedirle que vaya urgente a la seccional para tener más información.
A las 21:36 vuelve a llamar a la seccional 18, y el comisario Aguilar le dice «Su hermano falleció. Se ahorcó».
La familia concurre entonces inmediatamente a la morgue del Hospitalito para ver el cuerpo y averiguar más datos.
Allí, tras la insistencia de la familia por saber qué había pasado, una enfermera les dice «Si me querés preguntar si la policía lo mató…no, no lo mató».  Pero no les explica cómo y con qué elementos puede hacer dicha afirmación.
Según la versión de la seccional, Pablo se habría «ahorcado» con una camiseta corta que tenía; que nunca le permitieron ver a la familia.
Ya en la morgue, ven que el cuerpo de Pablo está envuelto en plástico tnt celeste con una cinta negra para impedir que lo abrieran, y sólo se le veía la cara.
Entonces aparece otra enfermera, que le dice a viva voz a un funcionario «Me sacan a toda esta gente de ahí. Ya me sacan toda esa gente de ahí. No quiero gente ahí. El cuerpo tiene que quedar solo», tras lo cual el funcionario les solicita que se retiren.
«La atención en el Hospitalito fue bastante mala» concluye Johana.
 
En las carpetas que la fiscalía les entregó con la información de los procedimientos y los hechos, pudieron ver que a Pablo se le practicó una espirometría a las 20:18, y que la constatación del fallecimiento de Pablo se hizo en el Hospitalito a las 20:45, donde se determinó que había fallecido a las 20:25 apenas 7 minutos después de haber aceptado que se le hiciera la espirometría.
También se indica que Pablo se habría ahorcado atando la camiseta a la reja. Sin embargo Johana nos cuenta que él medía 1,80 mts, por lo cual la reja tendría que haber estado al menos a 1,90, algo muy poco probable. Claro que esto es una especulación, dado que las carpetas que les entregó fiscalía no contienen fotos de la celda, o algún dato que explique cómo pudo haber ocurrido.
En dichas carpetas faltan las de la pericia forense y las de la investigación de la policía técnica, las cuales no se las dieron.
La familia de Pablo ha solicitado hablar con la fiscal, que hasta ahora no los ha recibido. Recordemos que esto ocurrió el 21 de julio.
También radicaron la denuncia en el Instituto de Derechos Humanos, quien por toda respuesta les dijo que remitirían el caso al Ministerio del Interior, del cual no han tenido comunicación ni explicación hasta ahora.
 
Destellos de obscuridad
1. El policía que a las 20:58 le dijo a Johana que Pablo había sido trasladado al Hospitalito porque había sufrido una descompensación de salud ya sabía que en realidad había fallecido, ya que eso ocurrió en la comisaría, a las 20:25.
2. La enfermera que le afirmó enfáticamente al hermano de Pablo «Si me querés preguntar si la policía lo mató…no, no lo mató» también sabía que el cuerpo de Pablo había llegado sin vida al Hospitalito. Sino al menos habría hecho lugar a la duda. ¿Porqué fue tan enfática?
3. En tiempo récord funcionarios del Hospitalito envuelven y encintan el cuerpo de Pablo, dejando visible tan solo el rostro para que la familia pudiera hacer el reconocimiento, pero que no pudieran revisar el resto del cuerpo, negándole así a la familia el derecho a realizar dicho reconocimiento con todas las garantías que corresponde.
4. La seccional 18 ocultó la camiseta con la que dicen que Pablo se ahorcó, y tampoco les ofrecieron ver la celda en la cual dicen que lo hizo.
5. Una enfermera irrumpió a los gritos en la morgue para echar a la familia de ahí y que no permanecieran más tiempo con el cuerpo, sin la más mínima y básica sensibilidad humana de respetar a quienes han sufrido la tragedia de perder a un ser querido en forma repentina y en circunstancias muy obscuras. Pero además, sin siquiera tomar en consideración que ahí mismo se estaba asistiendo a la madre de Pablo, que es hipertensa y se había descompensado. Por lo cual también hay una falta ética, y una obstrucción a la debida asistencia en pleno centro de salud.
6. En los documentos que la Fiscalía General de la Nación le entregó a la familia de Pablo faltan las carpetas de la pericia forense y de la actuación de la policía técnica.
Los policías de la seccional 18 dicen que trasladaron a Pablo al Hospitalito para intentar que le salvaran la vida. Sin embargo el informe médico indica que el fallecimiento ocurrió a las 20:25, y la constatación médica del mismo, a las 20:45. La distancia que hay entre la seccional y el nosocomio es de 7 cuadras, y el traslado se realizó en un vehículo. Es decir que los policías alteraron la escena del hecho a sabiendas que estaban trasladando un cuerpo sin vida. Esto, sin dudas, le quita garantías al informe de la Policía Técnica.
En el Hospitalito, una vez constatado el fallecimiento, rápidamente se envuelve y encinta el cuerpo, con lo cual también le quitan garantías a la pericia forense.
Sin embargo, cualquiera de las dos actuaciones (técnica y forense) deben haber arrojado datos que complican la versión del suicidio, sino, ¿para qué no entregarlos?
7. Pese a que ya ha pasado más de 1 mes de este hecho que involucra la actuación de la Policía y Salud Pública (dos instituciones estatales), con un muerto en circunstancias obscuras, la fiscal no ha recibido todavía a la familia de la víctima ni se ha preocupado por conseguir los dos informes que, sin dudas, aportarían algo de luz a todo esto.
8. Y por las mismas razones (el involucramiento de dos instituciones estatales en una muerte en circunstancias obscuras) llama la atención que el Instituto de Derechos Humanos se haya remitido a simplemente trasladar el informe al Ministerio del Interior, sin comunicar hasta ahora ningún avance sobre el caso.
9.  En momentos de hacer la nota, fuentes de Reactiva confirmaron que el comisario de la seccional 18 de Lagomar había sido trasladado a otra unidad policial.
 
«Nadie se suicida en una comisaría»
Sara Hebe







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