miércoles, 27 de mayo de 2020

La hidra de tres cabezas

(Pero ninguno es un microbio): desvelando el coronavirus. (Hércules lucha con la hidra de Lerna)

Por Kalinov Most

En estos momentos, una supuesta pandemia tiene encerrada total o parcialmente a más del 30% de la población mundial. Y se dice supuesta pandemia no porque se quiera negar el virus o los muertos, sino porque se duda de que todos los decesos, efectivamente, sean por ese virus, y aun así que el número sea lo suficientemente elevado en comparación con la población como para que se decrete algo tan grave como es una pandemia.

Un microbio ha conseguido en 3 meses lo que a Adolf Hitler le llevó 10 años conseguir - y aun así no lo consiguió del todo, establecer las bases para un régimen totalitario consentido y aplaudido por sectores muy amplios de la población. Los dictadores no son ni militares ni políticos, éstos sólo son sus asesores de imagen y managers, sino una casta de científicos al servicio del gran poder financiero: el capitalismo.

Creer que un ser al que no se puede ver y que ni siquiera se ha detectado (más adelante se demostrará con pruebas que es falsa la noticia de que se ha realizado la secuencia del genoma del virus), que es capaz de matarnos en unos pocos días y contra cuya ira solo cabe obedecer resignadamente las instrucciones de unos individuos cuyo conocimiento es incuestionable – en algunos países incluso por ley -, es algo con lo que la mayoría de las religiones han soñado y algo que han tratado de implantar pero solo lo han conseguido hacer de una manera más o menos limitada. Hoy ese ser se llama coronavirus y la nueva religión, la ciencia, ha conseguido la obediencia total. Sin embargo, a diferencia de la religión, que no aporta ninguna prueba porque no las necesita (se basa en la fe), la ciencia cimenta su religión en aportar pruebas, los famosos datos empíricos, y sin embargo la religión científica no ha sido capaz de aportar prueba ninguna que justifique desde el punto de vista sanitario las medidas tomadas por los estados en esta supuesta pandemia.


En el presente artículo vamos a tratar de desenmarañar esta madeja llamada coronavirus, analizando las 3 patas en las que se sustenta su mentira: las tres cabezas de la hidra del nuevo totalitarismo (por qué, para qué y cómo).

Primera cabeza: la economía

Como en la hidra, las tres cabezas se entrelazan, por lo que en la descripción de cada una veremos elementos de las demás. Empecemos por la cuestión económica.

El capitalismo no está en crisis, se ha ido ya a la mierda. Es un modelo agotado y no porque lo digamos nosotros, sino porque los propios capitalistas lo dicen. En 2012 el entonces presidente de Francia (potencia mundial), Nicolas Sarkozy afirmó que el modelo capitalista necesitaba una refundación porque no daba más de sí. Más estadistas y banqueros y empresarios afirmaban lo mismo desde tiempo atrás. De hecho ya en 1976 Henry Kissinger, ex secretario de estado de EE.UU con Nixon, asesor internacional en geopolítica y geoestrategia y fundador del tan famoso como opaco club Bildelberg, acuñó un término que ha venido resonando cual mantra, tanto para los conspiranoicos como para los activistas e incluso, por supuesto, políticos y “hombres de estado” en todo el mundo: nuevo orden mundial. Lo dijo él, y no un buscador de ovnis, en un discurso televisado, en un libro y en varios artículos. En los años 80 el presidente de EE.UU Ronald Reagan y la primer ministra de Gran Bretaña, Margaret Tatcher continuaron con la cantinela, que fue recogida por George H. Bush en los 90, cuando era el máximo mandatario político de los USA. Ahora, que hay un orden mundial nos lo reconoce desde Donald Trump hasta el parlamento español. Todo en discursos televisados. Todo recogido y constatable. No hablamos de supuestos documentos secretos ni de expedientes X sino de declaraciones públicas. Todo tan trasparente como democrático, así de domesticada está la población.

En 2019 George Soros, en el Foro Económico Mundial de Davos (el chiringuito que se montaron en Suiza cada año Bill Gates y Rockefeller para hablar de las cosas que le afectan al mundo), dijo que el capitalismo estaba agotado y que no bastaba con reformarlo, sino que había que refundarlo. En 2020 el mismo gran hombre repitió el mismo discurso en el mismo lugar y, de hecho, en ambas ocasiones fue la conclusión oficial del Foro.

Desde 2018 todos los grandes bancos del mundo están en quiebra. Deustche Bank y Commerz Bank perdieron el 90% de su capital. Montespaschi y HSBC tenían deudas billionarias. El Banco de Santander no tenía liquidez.

Estos bancos y otros 50 más - de entre los principales del mundo - iniciaron desde 2016 y hasta 2019 una oleada de decenas de miles de despidos y centenares de cierres de sucursales en todo el mundo. No era un secreto ni una conspiración, los medios de comunicación más importantes del planeta fueron informando periódicamente de las evoluciones de la noticia.

En 2018 el FMI avisó de que habría una gran recesión si no se tomaban medidas. Hoy esa “gran recesión” es la mayor crisis financiera de la historia.

Antes de que surgiera el coronavirus, el mundo ya estaba en quiebra. La deuda de las superpotencias mundiales (EE.UU, China, Canadá, Rusia y Alemania, y también Japón, Italia, Francia y Gran Bretaña) y la de los mayores bancos del mundo superan los 4 cuatrillones de dólares.

El capitalismo ya no da más de sí por un motivo fundamental: el crecimiento. Esta economía se ha basado desde sus inicios, allá a mediados del siglo XVI, en dos ejes: el extractivismo y el mercado.
Ambos han tocado techo.

El extractivismo de materias primas y energías ocupa un papel destacado en este techo de crecimiento. El petróleo, energía fósil fundamental desde el siglo XIX, ha tocado ya su techo de extracción, es decir, ya ha alcanzado su pico. Nos lo venían avisando numerosos expertos desde hace 15 años. No es que ya no haya petróleo, es que cada vez queda menos, cada vez puede cubrir menos las necesidades de la actual sociedad tecnoindustrial (porque cada vez hay más población, más producción, más demanda y más necesidad para alcanzar el nivel de vida que el propio capitalismo exige) y cada vez es más cara y difícil su extracción. En otras palabras, la extracción de los niveles de petróleo necesarios es cada vez menos rentable.

Y ese es uno de los motivos de los continuos MOST los países árabes, principales productores del mundo, han reducido su producción. El petróleo, como fuente energética, se lleva intentando sustituir desde hace décadas (¿o es que os creíais que el capitalismo verde y las políticas medioambientales surgieron por la bondad de los poderosos?) pero no se puede producir la energía necesaria para la sociedad tecnoindustrial a un precio más barato. Al final todo se reduce a dinero.

En cuanto al mercado, este ya no puede crecer más. La globalización ha alcanzado todos los lugares del mundo posible para establecer un mercado rentable. Y repetimos, no es que no queden sitios donde abrir un Mc Donald’s o que ya no haya más petróleo o gas en el mundo, sino que ya no sale rentable hacerlo por los cada vez más elevados costes de producción. La subida de precios ya no es viable porque el capitalismo se basa en la producción industrial (ya sea de bienes materiales o de “productos financieros”, eso es un poco lo de menos), es decir, en masa, orientada para obtener beneficio por la cantidad. Quiere producir lo más barato posible para colocar a unos precios relativamente asequibles (al menos la mayoría de los bienes) para la parte de la población mundial (1/3 parte), que tiene dinero para consumir productos más allá de los de primera necesidad, lo producido. Si no puede producir más, es decir, si no hay más oferta, la demanda haría subir los precios y si el grueso poblacional no tiene para consumir, el sistema no genera los beneficios esperados o deseados. No se puede basar todo el sistema, al menos como está conformado ahora, en el consumo de productos de lujo para los ricos. Ese es el quid de la cuestión: tal y como está conformado ahora. Por eso hay que refundar el sistema.

El capitalismo se basa, como bien nos explicó el amigo Kondratieff hace ya años, en ciclos. Si lo representáramos gráficamente, nos quedaría como una evolución en dientes de sierra. A cada ciclo expansivo (la línea asciende tras 500 años de sistema, las alzas cada vez son más cortas y las caídas cada vez más largas y más frecuentes en el tiempo. Esto se puede demostrar claramente viendo las grandes crisis económicas mundiales desde la fase más expansiva de la industrialización: 1870 - 1873, 1929, 1973, 1991, 2007, 2018 (si nos fijamos en la espaciación de las crisis, vemos que el periodo entre crisis, que teóricamente una vez finalizada la crisis es de crecimiento, es de 56 años, 44 años, 18 años, 16 años, 11 años; decrece).

Cuando el capitalismo alcanza su techo de crecimiento, el mercado se hunde y luego se reconstruye. La mayor parte de las veces el mercado se destruye con una guerra, lo que permite reconstruir todo de nuevo (y la reconstrucción hay que pagarla), y si nos fijamos en las fechas de las crisis y la comparamos con grandes sucesos históricos, vemos que:

Tras (y durante) 1870 - 1873 vienen una serie de guerras locales (guerra franco-prusiana, guerra ruso-turca, guerra de los balcanes, guerra ruso-japonesa, guerra de marruecos...) que desembocan en la 1° Guerra Mundial, seguido de un periodo de bonanza (los “locos años 20”).

Tras 1929 vienen otra serie de guerras (guerra española, guerra chino-japonesa...) que desembocan en la 2a Guerra Mundial y un nuevo orden mundial: el salido en 1944 de los acuerdos de Bretton Woods.
Tras 1973 vienen, en el marco de la guerra fría otra serie de guerras (yon kippur, oriente medio, final de la guerra de vietnam, guerra de Camboya, guerra ruso-afgana, guerra de Angola y guerras africanas, guerra de las galaxias...), que desembocan en la caída de la Unión Soviética y un nuevo orden mundial, o la reconfiguración de Bretton Woods, es decir la mezcla de capitalismo y socialismo.

Tras 1991, capitalismo y socialismo se mezclaron, dándose lugar a unos estados cada vez más autoritarios y que intervenían más en la economía capitalista y dieron lugar a la globalización (de ahí la crisis económica, iniciada en Asia) y a nuevas guerras en oriente medio (Guerra del golfo, segunda guerra del golfo, guerra de Afganistán,...).

Tras 2007 vino lugar una nueva guerra de bloques, esta vez a cuatro bandas: EE.UU, UE, China y Rusia. Guerras comerciales, tecnológicas y guerras regionales (guerra de Libia, Guerra de Siria, Guerra de Donbass en Ucrania...).

En 2018 se finiquitó la globalización y el capitalismo tal y como lo conocemos, y la guerra que se desató es la guerra biológica: coronavirus.


Con el coronavirus se hunde el mercado y su reconstrucción, a diferencia de otras guerras o crisis, no nos llevará nuevamente al propio modelo capitalista, porque ya ha crecido todo lo que podía. Por qué ha crecido, porque es un modelo que se basa en un crecimiento infinito pero que se desarrolla en un medio finito: nuestro planeta. ¿se comprende mejor ahora la agenda 2030, la preocupación súbita de un tiempo a esta parte de los gobiernos y las élites financieras por las emisiones de CO2 (los esfuerzos del ex vicepresidente de EE.UU, Al Gore en este sentido)? ¿La oposición controlada al desastre medioambiental al que nos lleva el capitalismo (ecologismo, Greta Thunberg - cuya mentora trabaja para una organización propiedad de la Fundación Gates -, y un largo etcétera...)? ¿e incluso los recursos destinados a la ya aparcada llegada y colonización de Marte?.

¿Y por qué una guerra, en este caso biológica? ¿y en qué se basa esa afirmación?.

Respecto de la primera pregunta, la respuesta es muy fácil. La emisión de dinero genera deuda. Por qué, porque empezando en los años 30 y terminando en los 50, el patrón de riqueza mundial, que hasta entonces era el oro, se sustituyó paulatinamente por el dólar (y en 1973, tras la crisis del petróleo, se creó el petrodólar). Como ya no se basaba en una riqueza real, sino en la emisión de moneda, se podía imprimir la cantidad de dinero que se quisiera porque ese propio dinero era el respaldo de la riqueza. Es decir la riqueza de un país se respaldaba en papeles de colores.

¿Quién emite el dólar? La reserva federal estadounidense, que no es estatal sino privada desde que en 1913 el gran banquero J. D. Rockefeller (II) consiguió en agosto, durante las vacaciones del congreso de EE.UU y tras sobornar a su presidente, realizar una votación extraordinaria en la que se decidió, con casi todos los diputados de vacaciones (y sin teléfono móvil celular en aquella época), que se estableciera dicha institución. El presidente de EE.UU nombra al director. Pero quién la controla, pues como es privada, la familia Rockefeller (no iba a montar todo esa tramoya para que se la quedara otro, no te jode). Desde 1913, cada vez que se imprime un dólar, el gobierno de EE.UU tiene que pagar el precio que cuesta hacer dicho dólar (papel, diseño, energía para las máquinas, las propias máquinas, salarios, impuestos, entrega, etc, y, por supuesto, el beneficio que se lleva esta empresa privada capitalista por emitir el dinero) a la reserva federal, el banco privado del señor Rockefeller. Y de ahí sale la deuda. Si un país como Chile por ejemplo, comercia a nivel internacional ha de hacerlo en dólares, y esos dólares se tienen que comprar. Y a quién se compran los dólares, pues en última instancia al gobierno de EE.UU que, a su vez, los compra a la reserva federal. De hecho cuando uno cambia moneda, no la “cambia” sino que vende su moneda y compra moneda extranjera.

Ahora, antes de contestar a la segunda pregunta (¿en qué se basa la afirmación de que el coronavirus es una acto de guerra biológica?), terminemos de contestar a la primera ¿por qué una guerra? Pues porque una catástrofe natural y una guerra son los motivos en cualquier contrato mercantil, de seguros o bancario considerados como “causa de fuerza mayor”, y la existencia de una “causa de fuerza mayor” es motivo de cancelación de deuda. En resumidas cuentas, si la crisis es por un motivo de mercado, porque un banquero la caga o incumple la ley..., la deuda no se cancela, y alguien la tiene que asumir (además de que si millones de personas se quedan sin su dinero, turbas enfurecidas pueden colgar por las pelotas a los responsables) pero si le echas la culpa a un bicho microscópico que salió del culo de un murciélago (catástrofe natural) o a un ataque biológico (EE.UU ya ha acusado a China de ello) y se desata una guerra mundial, convencional o biológica, la deuda queda candelada. Recordemos que esta deuda era de 4 cuatrillones de dólares. Esta deuda no toda se le debe a la reserva federal y ésta también tiene deuda, dado que la economía mundial actual es un intrincado y complejo sistema de relaciones interdependientes globalizados basados en dinero que no existe. Y como el dólar se asoció al petróleo en 1973, de ahí vienen también las fluctuaciones de los precios (eso se hizo para paliar la especulación monetaria y poner coto a la inflación).

Por ese motivo hay élites a la que les interesa que la economía mundial quiebre, porque así cancelan deuda y como el capitalismo ya no puede crecer más tienen la oportunidad de implantar un nuevo sistema que, al parecer, está por definir porque según varias fuentes bien informadas, hay varios bandos entre la élite que pelean entre sí por la hegemonía, es decir, por imponer su sistema. “El poder no se comparte, se ejerce” (Coronel de Inteligencia del Ejército español, Pedro Baños). Lo mismo que dos estados pueden pelearse entre sí por dinero, quienes controlan sus bancos centrales y reservas de oro tan bien pueden hacerlo por poder, aunque no sólo de banqueros va esta película, también de estrategas que acaban teniendo tanto poder como aquéllos. Lo que se suele denominar el Estado-capital no es un fantasma, basado en una mentalidad que es la semilla de todo, es una estructura con gestores y dirigentes que tienen nombres y apellidos, solo que no necesariamente de los presidentes de gobierno, sino de gente que es quien les abre o corta el grifo del dinero.

Para esclarecer mejor este temita de los bandos y del nuevo sistema, tenemos que pasar a la segunda cabeza de la hidra.


Segunda cabeza: la geopolítica

Es muy poco acertado, cuando observamos las guerras arancelarias entre EE.UU y China o entre EE.UU y la UE o los conflictos de Rusia con UE o EE.UU, pensar que estos bloques representan a países. Porque el poder financiero del capitalismo va más allá de estos, al ser lo que mueve el mundo. No obstante es innegable que los estados regulan y controlan la economía. Por esto mismo las distintas élites, competidoras (que se enfrenten no necesariamente implica que sean enemigas, aunque podría ser también el caso) tratan de controlar los distintos estados, sobre todo los más golosos. Diversos expertos en inteligencia y geopolítica (al final del artículo están las fuentes que se pueden comprobar) nos advierten desde hace tiempo que hay fricciones internas en los estados por su control. Uno de los caramelitos que las élites financieras se disputan es EE.UU. Esto se observa con relativa facilidad si se sabe mirar bien. La cadena de escándalos judiciales y políticos que azotan a la sociedad norteamericana desde hace años (más virulentos si cabe desde que comenzara la carrera presidencial, allá por 2016) es totalmente evidente, representado en la carrera electoral y la disputa Clinton-Trump, en la que pesos pesados del partido republicano como los Bush o McCain pidieron públicamente el voto para Clinton. También hubo y hay destituciones, juicios, etc., como por ejemplo:

Diversos juicios que afectan por diversos motivos a personalidades de la sociedad estadounidense. Al propio presidente de EE.UU, el magnate, no lo olvidemos, Donald Trump quien ha tenido juicio político o impeachment - una moción de censura para apartarlo del puesto - por el supuesto espionaje ucraniano a sus rivales políticos, denuncias por acoso sexual, por tráfico de influencias y por usar su cargo para beneficiar a sus propias empresas..., A eminentes jueces por prevaricación o corrupción. A grandes empresarios como Bill Gates (juicios por monopolio y sobornos por los que ha sido condenado a pagar cientos de millones de dólares) o George Soros. A miembros de las agencias de inteligencia (desobediencia, filtraciones, espionaje) como John Snowden y directores de dichas agencias, algunos de los cuales aparecieron muertos por “suicidio”. A políticos como Joe Biden (acusado de acoso sexual),... e incluso a actores y productores de Hollywood, siendo el caso más conocido el de Harvey Wenstein (por qué Hollywood, en breve lo explicamos).

En China también ha habido destituciones e incluso ejecuciones de altos cargos de la administración y el partido, como Zhang Qi (2019), ministro del gobierno detenido por corrupción, o Meng Hongwei, jefe de la interpol en China (detenido en 2019 y condenado este mismo año a 13 años de prisión).
Rusia también ha tenido lo suyo, con la detención y encarcelamiento de oligarcas y burócratas (Alena Makarova quien delinquió, pasó a colaborar con la policía e hizo caer a parte del gobierno ruso y bielorruso en su proceso, Mijail Jodorkovski,...)

Oleada de destituciones en EE.UU en el gabinete de Trump por desobedecer las órdenes presidenciales (fiscal general, jefe del FBI, jefe de la CIA, ministros del gobierno,...).

Mociones de censura y relevo de ministros y presidentes de gobierno mediante impeachment o proceso parlamentario (Salvini en Italia, Rajoy en España,...)

Todo esto, a un buen observador, le dice que hay una pugna por el control del aparato estatal, porque siendo sinceros, escándalos y abusos sexuales, corrupción, desobediencias y tráfico de influencias por parte de muy altos cargos de países importantes ha habido siempre y ¿cuántas veces han salido a la luz? ¿por qué ahora salen tantos casos y la propia justicia de los ricos y los poderosos condena a los infractores que anteriormente solían salir impunes? Estos casos no parecen las típicas operaciones de limpieza y lavado de imagen del estado sino que lo que parece son una pugna por el control de los mismos.

Es un error, pues, confundir a Trump con EE.UU a Xi Jinping con China, a Putin con Rusia, etc. Cada uno de estos sujetos, como todos los demás, amén de sus propios intereses, representan a una facción concreta del gran capitalismo que pugna por el control del poder completo del estado. Como muestra, en abril de 2020 China, por primera vez desde 1949, ha legislado para que el 100% de su economía pueda privatizarse y empresas privadas, incluso extranjeras, puedan comprar empresas estratégicas. El único comunismo que hay a día de hoy en el país asiático es el nombre el partido que supuestamente lo dirige. Porque ¿sabemos quién ha comprado casi el 70% de las empresas estratégicas chinas y extranjeras del país? J. P. Morgan, uno de los bancos más importantes del mundo y propiedad de la familia Morgan.

Rockefeller tiene la reserva federal de EE.UU, Morgan las empresas estratégicas chinas; varios expertos en geopolítica revelan conexiones entre el gobierno de Putin y la banca Rostchild; han salido a la luz en España (publicadas por los pocos medios de comunicación que el gobierno no ha comprado con su sub que ser críticos con toda la información que llega, y posicionándonos (esto no es un “reporte periodístico neutral”) porque aquí hay una guerra entre facciones que se plasma en una guerra de propaganda y los periodistas son las ratas miserables que más están jugando en ella.

Supuestamente habría dos o más bandos en esta élite, que competirían por imponer un nuevo modelo, un nuevo orden mundial: de un lado tendríamos al bando de Wall Street encabezado por Rockefeller con sus albaceas y managers, Soros entre otros. A este bando se uniría Silicon Valley, con Bill Gates al frente. Gates a través de su fundación financia (o posee) a la mayoría de grandes farmacéuticas del mundo y aporta el 52% de la financiación de la OMS, cuyo director era antes empleado en uno de los laboratorios financiados por el magnate. Gates es hijo de un conocido eugenista, el general William Gates III, miembro del estado mayor de EE.UU durante la 2a Guerra Mundial. Luego se retiró, entró a formar parte de una empresa científica relacionada con la eugenesia en calidad de asesor y abogado y cuando se forró más aun, fomentó la carrera de “ese muchacho de clase media que formó su empresa de informática en el garage de su casa”. ¿vamos intuyendo ya el papel del coronavirus en todo esto?
Aún hay más, porque en 2015, el Instituto Pirtbright de Reino Unido patentó una vacuna contra un coronavirus atenuado . ¿Quién pagó los derechos de esa patente? La farmacéutica Wellcome Trust y la Fundación Gates. Las principales farmacéuticas que están trabajando en la vacuna (de las más de 20 que están en ello) del coronavirus son siete, cinco de las cuales están financiadas por Gates y las dos reciben donaciones (como germanva- cumed, obsequiada con 46 millones de dólares este mismo año por la Fundación Gates). Gates, junto con Elon Musk están patrocinando el famoso “chip sanitario”, a implantar en las personas como “pasaporte inmunitario”. Se viene un futuro un poco feo.

La OMS está financiada por la Fundación Gates, por algunas de las farmacéuticas más importantes del mundo, por el Carnegie College (propiedad de Rockefeller), por Coca Cola y por China, además de otras financistas. Entre todos aportan el 82% de la financiación. La ONU aporta el 18%. EE.UU era su mayor financiador (440 millones de dólares anuales) a través de su ministerio de sanidad, en concreto de los CDC (centros para el control de enfermedades). En abril de 2020 Trump le retiró la financiación a la OMS, y en ese momento entró China en la lista de dólares, antes 44 millones), y destituyó al jefe de los CDC, Anthony Faucci. Cabe decir que los CDC diseñan las metodologías médicas a nivel mundial para afrontar las enfermedades y son la principal entidad asesora de la OMS. Además forman parte del CEPI, un comité médico semi-privado habilitado por la OMS para gestionar la investigación de la vacuna. ¿a quién ha habilitado el CEPI? A 20 farmacéuticas, entre ellas Moderna Inc, propiedad de la fundación Gates y a germanvacumed, cuya principal donante es Gates. De entre esas 20, las 7 principales, ya hemos dicho que son financiadas por Gates. El resto también reciben donaciones de Gates en su mayoría; varias son chinas, y están bajo supervisión de los CDC de EE.UU por diversos acuerdos internacionales, y españolas, también bajo la supervisión de los CDC de EE.UU a través de su filial española, el Instituto de Salud Carlos III (quien diseña la estrategia médica en España). Entre las españolas destaca el Instituto Catalán de Nano-tecnología. ¿Nanotecnología? Sí porque desde al menos 2013 tanto las vacunas de la gripe común como del papiloma humano llevan na- notecnología (además de aluminio, mercurio - prohibido en Europa - glutamato monosó- dico, células de animales y de fetos humanos procedentes de abortos provocados, que jurídicamente constituyen “material biológico”, con lo que se pueden utilizar). De momento nanometales pesados pero desde hace poco se experimentan vacunas con nano-robots. Éstos podrían interferir en el organismo humano, transmitir y recibir datos, como cualquier otro robot. Y para que no se queden sin datos tienen que estar bien conectados.

Resulta que los nano-robots utilizan conexiones 5G, cuya radiación de entre 6 y 300 Ghz puede provocar inmunodepresión, diabetes, cáncer y neumonía. Solo por informar, los estudios con diabetes se hacen en ratas (de verdad, no periodistas); como las ratas no son diabéticas hay que inducirles la diabetes para probar en ellas los medicamentos ¿con qué inducen la diabetes a las ratas? Exactamente, con ondas electromagnéticas a una frecuencia de 2,7 Ghz. Esto no los decimos nosotros, sino varios médicos que estudian medicamentos contra la diabetes y que declararon en el congreso de EE.UU cuando legislaron la implantación de la red 5G en dicho país (que, recordemos tienen unas ondas de entre 6 y 300 Ghz).

No nos olvidamos de la OMS de Bill Gates porque es una autoridad sanitaria a nivel mundial, por orden de la ONU. La OMS es la única organización autorizada en el mundo a declarar epidemias y pandemias. Si declara pandemias y medidas sanitarias y está financiada por un tipo, jefe de Silicon Valley, que se gasta anualmente un dineral en financiar farmacéuticas y que tiene una vacuna contra el coronavirus patentada desde 2015 y está haciendo un chip para “protegernos de la pandemia”, y el resto del dinero lo ponen los Rockefeller, Coca Cola, China (lugar donde surgió el virus) y las farmacéuticas, que trabajan en las vacunas dólares, antes 44 millones), y destituyó al jefe de los CDC, Anthony Faucci. Cabe decir que los CDC diseñan las metodologías médicas a nivel mundial para afrontar las enfermedades y son la principal entidad asesora de la OMS. Además forman parte del CEPI, un comité médico semi-privado habilitado por la OMS para gestionar la investigación de la vacuna. ¿a quién ha habilitado el CEPI? A 20 farmacéuticas, entre ellas Moderna Inc, propiedad de la fundación Gates y a germanvacumed, cuya principal donante es Gates. De entre esas 20, las 7 principales, ya hemos dicho que son financiadas por Gates. El resto también reciben donaciones de Gates en su mayoría; varias son chinas, y están bajo supervisión de los CDC de EE.UU por diversos acuerdos internacionales, y españolas, también bajo la supervisión de los CDC de EE.UU a través de su filial española, el Instituto de Salud Carlos III (quien diseña la estrategia médica en España). Entre las españolas destaca el Instituto Catalán de Nano- tecnología. ¿Nanotecnología? Sí porque desde al menos 2013 tanto las vacunas de la gripe común como del papiloma humano llevan na- notecnología (además de aluminio, mercurio - prohibido en Europa - glutamato monosó- dico, células de animales y de fetos humanos procedentes de abortos provocados, que jurídicamente constituyen “material biológico”, con lo que se pueden utilizar). De momento nanometales pesados pero desde hace poco se experimentan vacunas con nano-robots. Éstos podrían interferir en el organismo humano, transmitir y recibir datos, como cualquier otro robot. Y para que no se queden sin datos tienen que estar bien conectados.

Resulta que los nano-robots utilizan conexiones 5G, cuya radiación de entre 6 y 300 Ghz puede provocar inmunodepresión, diabetes, cáncer y neumonía. Solo por informar, los estudios con diabetes se hacen en ratas (de verdad, no periodistas); como las ratas no son diabéticas hay que inducirles la diabetes para probar en ellas los medicamentos ¿con qué inducen la diabetes a las ratas? Exactamente, con ondas electromagnéticas a una frecuencia de 2,7 Ghz. Esto no los decimos nosotros, sino varios médicos que estudian medicamentos contra la diabetes y que declararon en el congreso de EE.UU cuando legislaron la implantación de la red 5G en dicho país (que, recordemos tienen unas ondas de entre 6 y 300 Ghz).

No nos olvidamos de la OMS de Bill Gates porque es una autoridad sanitaria a nivel mundial, por orden de la ONU. La OMS es la única organización autorizada en el mundo a declarar epidemias y pandemias. Si declara pandemias y medidas sanitarias y está financiada por un tipo, jefe de Silicon Valley, que se gasta anualmente un dineral en financiar farmacéuticas y que tiene una vacuna contra el coronavirus patentada desde 2015 y está haciendo un chip para “protegernos de la pandemia”, y el resto del dinero lo ponen los Rockefeller, Coca Cola, China (lugar donde surgió el virus) y las farmacéuticas, que trabajan en las vacunas el objetivo de que toda la población mundial esté vacunada contra la pandemia (vaccine 2030program). ¿Con la vacuna de Gates? ¿la que puede tener nano-robots? ¿el mismo tipo que fue juzgado y expulsado de la India porque sus vacunas mataron a 450.000 niños? ¿el que ha afirmado públicamente en televisión que la vacuna contra el nuevo coronavirus matará a 770.000 personas, el doble de los supuestos muertos causados por esa misma enfermedad? Varios lugares del mundo hablan ya del “pasaporte inmunológico”, entre ellos España, y Dinamarca ya ha cambiado la constitución para vacunar forzosamente a la población, algo ya aprobado en su parlamento. La mayoría de países del mundo recoge en sus constituciones disposiciones para vacunar por la fuerza a la población. Lo que está por ver es si las circunstancias actuales son suficientes para aplicar esas disposiciones sin contravenir otras disposiciones sobre derechos, pero la OMS ya ha dicho que vacunas forzosas y confinamientos no atentan a los derechos humanos al ser “causas de fuerza mayor” por seguridad pública. Todo sea por la seguridad.

Cuando reconstruyan la economía, porque está arruinada y hay que reconstruirla, el nuevo mercado será la tecnología (chips, nanotecnología, 5G, ordenadores para el “teletrabajo”, armas tecnológicas para el ejército y policía, drones,...) y los fármacos y vacunas. Es muy probable que estemos caminando hacia una dictadura totalitaria tecno-científica post capitalista más parecida al feudalismo que a otra cosa. Y si de paso muere gente mayor por el camino (la única sensible a un virus que no es tan terrible como nos quieren hacer creer pero que mata, como todos los virus si no se tiene cuidado), pues mira, reducción de población y de gasto estatal. Muy probablemente esta situación que vivimos sea un ensayo para que nos vayamos acostumbrando a una “nueva normalidad” y que en un futuro no muy lejano, esa “normalidad” pueda empeorar por otros brotes más virulentos de este u otros virus y ahí sí, por nuestra seguridad, nos puedan endosar un tipo de estado más parecido al chino y una nueva economía, digital, por supuesto.

Wall Street, Silicon Valley... Hollywood, como aparato de propaganda (de ahí el contra ataque de la otra facción, arruinando las carreras de esos depravados), y sectores de la propia China. Es decir la élite liberal/finan- cista favorable a la globalización y a las finanzas especulativas. Éstos son quienes más deben porque no producen riqueza, sólo la controlan. Y son los más interesados en cancelar su deuda cargándose la economía. Tienen varios bancos centrales de estados en su poder y muchos políticos títeres (todos lo son, sólo hace falta discernir de quién) como el sector mayoritario del partido demócrata, gran parte del partido comunista chino, parte de la banca asiática y casi toda la socialdemocracia y los democristia- nos europeos y controlan la mayor parte de las agencias de inteligencia de EE.UU y gran parte de su burocracia.

¿La otra facción?


Varios expertos hablan de los Rostchild (¿?), algunas petroleras, la gran industria pesada proteccionista, Donald Trump, Putin, Xi Jinping (los tres intentando controlar sus respectivos gobiernos), el vaticano, o una parte de él, y la bolsa de Londres y bancos asiáticos. Justo quienes más critican a la OMS. Sus títeres suelen ser la derecha populista y nacionalista americana y europea y sus políticos. ¡Vaya consuelo!. Y qué quiere esta gente. Pues supuestamente querrían, aunque no hay pruebas de ello, volver a la riqueza real, del patrón oro e implantar una dictadura conservadora o una democracia aún más autoritaria (qué más da, si ellos poseen la riqueza) en la que la gente tenga un cierto nivel adquisitivo para poder consumir lo que la propia gente produzca en un modelo productivista que mitigue desigualdades sociales. Una especie de peronismo o de populismo de derecha. Nada halagüeño ninguno de los proyectos de las élites, como no podía ser de otra forma, porque el poder es así. Siempre se adapta o crea las condiciones que posibiliten su expansión y su fortalecimiento. Obviamente todos estos análisis se están haciendo de una manera resumida y general, porque la realidad es mucho más compleja y entran más factores en juego. No hablamos de un plan teleológico predestinado contra el que no se pueda hacer nada, sino que describimos, concretando, algunas de las manera y herramientas que tiene el poder para ejercer su dominio de una forma más cómoda para él. No en vano, el sueño de todo gobernante es tener una población mansa que no le complique la vida con revueltas. Aunque con cientos de miles de militares y policías por las calles de un mundo confinado, la revuelta ha de entrar sí o sí en un nuevo escenario y nuevas formas de materializarse, dado que la fuerza física no está de su lado.

Pero para ir concluyendo vamos a la otra cabeza de la hidra, donde concretaremos más sobre el virus y sobre sus ensayos.

Tercera cabeza: la salud

¿Qué es lo que más aterra a la gente? Podemos afirmar que básicamente, morir. Si uno no puede sustentarse ni sustentar a su familia, podría morir, esto puede conllevar a la desesperación pero siempre puede haber alguna forma de ganarse el sustento aunque sea despreciable. Sin embargo, qué puede hacer uno con la salud. La salud está en manos de expertos, la gente por regla general no tiene ni la más puñetera idea de lo que le pasa, de qué enfermedad tiene o de cómo se puede curar. Obviamente la economía y la política también están manos de expertos, incluso la violencia, pero en el peor de los casos uno puede robarle a alguien para sobrevivir, intentar influir en su entorno (incluso entrando en un partido político) o hasta procurarse un arma para defenderse. Pero con la salud esto no es tan sencillo. Alguien que no tenga ni idea, primero preguntará a un médico y si no se fía buscará información por su cuenta. Aquí surge un problema, la información la buscará sobre la materia que comúnmente se llama “medicina”, es decir, medicina capitalista. Y la llamamos así porque esta medicina surgió con Paracelso, en el siglo XVI, justo cuando nació el capitalismo. Paracelso cambió totalmente la medicina de la época, hasta entonces hipocrática, y la hizo digerible tanto para la Iglesia como para el nuevo sistema que nacía.

Así que la medicina capitalista se fue desarrollando bajo unos parámetros bastante reduccionistas y luego cayó bajo el total control de la economía. Porque así como el capitalismo es un sistema de producción en masa, en cadena, la medicina también trata en masa, en cadena, porque de lo que se trata es de que el trabajador vuelva a trabajar cuanto antes y además consuma fármacos para mayor rentabilidad. Y si el capitalismo funciona así en todos los aspectos de la vida, ¿qué hace pensar que fuera a ser distinto con la salud?. Más adelante la “medicina” cayó bajo el absoluto control de las farmacéuticas, ya tras la 2a Guerra Mundial. No es de extrañar que las primeras empresas farmacéuticas fueran fundadas, a finales del siglo XIX, por Rockefeller, Morgan, Rostchild, Baruch y Goldman Sachs. La explosión farmacológica tras 1945 vino porque la ciencia descubrió que se podían sintetizar moléculas mediante el petróleo, con lo que las plantas y las sustancias naturales, que se empleaban de manera mercantilista hasta dicha fecha o se sintetizaban de forma menos rentable, pasaron a resultar innecesarias

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Si alguien busca información sobre “medicina”, obtendrá lo que los expertos médicos afirman en sus prestigiosos estudios. ¿Quién dirige, selecciona, valida y financia esos estudios? ¿quién decide qué programas se enseñan en las facultades de medicina? ¿Quién establece los protocolos médicos? ¿Quién es la única autoridad sanitaria mundial a la que incluso los estados deben obediencia en esta materia?

La OMS. ¿Quién financia la OMS ?

La OMS se funda en 1948, por los acuerdos de Bretton Woods de 4 años antes. En esos acuerdos se diseñó cómo iba a funcionar el mundo. Se creó la ONU, se creó el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la OMS, dependientes políticamente de la ONU. En 1978 se promulgó la ley Rockefeller, por la que la OMS podía recibir financiación privada. Pero si hasta esa puñetera ley lleva su propio nombre, Rockefeller.

Así pues, si uno busca algo sobre “medicina” se le remitirá a los programas, protocolos y conocimientos de la comunidad médica internacional, es decir, de la OMS. Otra información está desprestigiada, incluso dentro de la propia “medicina”. Hay corrientes dentro de la ciencia actual “occidental” que están totalmente marginadas por la comunidad científica internacional y por la propia OMS. Ni que decir de las terapias naturales, que a la persecución mediática e incluso legal (en España se intentaron ilegalizar hasta 56 tipos de medicinas naturales distintas en 2019) tiene que sumar la invasión de intrusos delirantes que recomiendan cualquier estupidez para enriquecerse a costa de pobres crédulos.


Entonces, como íbamos diciendo, la mayoría de la gente, no sólo cree en los expertos sino en sus conocimientos. Si a la gente le entra el pánico por miedo a enfermar o incluso morir, hará lo que sea con tal de evitarlo, incluso quedarse encerrada aunque sea una auténtica idiotez y una barbaridad sanitaria. De hecho, mucha gente pedirá desesperada que la ayuden. En España es un clamor la petición de test masivos para detectar el coronavirus aun cuando no sirven para nada. La propia gente pediría un estado totalitario con tal de sobrevivir. Y todo porque jamás se preocupó por su salud, lo dejó en manos de expertos. Ahora sufrimos las consecuencias del dele- gacionismo y de la autoridad, sea del signo que sea.

Pero porqué los test no sirven. Si mueren cientos de miles de personas ¿cómo no tomar medias por muy drásticas que sean?. Vamos a ver.

Un virus es un microbio que tiene genoma. Puede tener ADN o ARN. Coronavirus es una familia muy amplia de virus, que producen el constipado común, algunos tipos de gripe y algunos tipos de neumonía. Se dice que existe en la naturaleza desde por lo menos el neolítico pero la gripe y los constipados, virales, sólo se constatan desde 1800. ¿y antes? No nos dan una respuesta concisa ni que prueben su existencia antes de dicha fecha, la de la primera epidemia de gripe. Había neumonías, claro, porque son tipos de infecciones respiratorias. Había fiebres, claro, porque son una reacción del cuerpo (de hecho prueba a salir en invierno de casa en pelotas 10 min y vuelve a entrar, y vamos a ver qué ocurre al día siguiente). Había estornudos y tos, ciertamente. Pero ¿quién dice que estas afecciones tengan que ser provocadas por un virus? Pues lo dice la OMS. Según esta organización las patologías solo pueden ser producidas por: virus o bacteria, radiación, agente químico. Lo dicen en su declaración de lo que es una enfermedad. ¿quién decreta las pandemias y las epidemias ? La OMS y ¿por qué todas las pandemias, desde que existe la OMS, son provocadas por virus ? Porque un virus se puede tratar con fármacos, que se comercializan en cualquier farmacia producidos por las farmacéuticas. La radiación es muy difícil y cara de tratar, igual que un agente químico. Si una persona media, que no viva bajo el umbral de la pobreza, se agarra una gripe, se puede pagar una aspirina o pastillas similares pero no es probable que se pueda pagar un tratamiento para la radiación o un químico. El capitalismo se basa en la producción en masa, como explicamos antes, luego 2+2=4 ¿Y quién financiaba la OMS?

¿Por qué dice la OMS que los virus crean las enfermedades? Esto lo “descubrió” Pasteur, a finales del siglo XIX, cuando se crearon las farmacéuticas. De hecho Pasteur tuvo una pugna científica con Koch, cuyos postulados se siguen para aislar los virus y detectarlos. Pero ganó Pasteur (aunque hubo de incorporar algunas tesis de Koch, previamente modificadas) porque las farmacéuticas le hicieron caso a él y los médicos más prestigiosos del mundo, que trabajaban en las instituciones de salud más relevantes de Europa apostaron por sus tesis. Y apostaron por sus tesis porque si todo lo produce un virus o una bacteria las farmacéuticas se hinchan a vender pastillas y si lo produce un desequilibrio en el cuerpo, con un poco de descanso y buena alimentación quizás sea suficiente y las farmacéuticas no ganan dinero. ¿Y recordamos quien fundó las primeras farmacéuticas modernas? Rockefeller, Morgan, Rostchild, Baruch... los grandes financistas y capitalistas.

Pero es muy difícil detectar un virus. De hecho los virus corona aparecen realmente en escena, al menos se les identifica como tal, en 1964, y hay algunas voces (ex-miembros de servicios secretos) que afirman que se crearon a partir de otros virus en un laboratorio. Justo como el SARS-CoV-2. ¿Se puede modificar un virus ? Sí, aunque es muy difícil, pero puede mutar. Y que mute naturalmente es realmente difícil. Es más fácil hacerlo mutar artificialmente, como por ejemplo incubando un virus humano en huevos de gallina (lo más habitual y antiguo) o mediante las vacunas. Es sencillo de explicar, el virus entra en contacto con otros virus y al infectar un medio ya infectado hibrida y se modifica.

Las vacunas actuales son una gran fuente de enfermedades porque producen muchas veces mutaciones de virus. Por qué. Por cómo se fabrican. Para combatir un virus con medicamentos o sacar una vacuna, hay que aislar el virus (siguiendo los 4 postulados de Koch), y una vez aislado, secuenciarlo. Pero aislar un virus es tedioso, difícil y caro. En el organismo humano hay más de 10 billones de virus (un 10 seguido de doce ceros). Además tener un determinado virus no significa que el virus te infecte, y aunque te infecte no significa que produzca una enfermedad (aunque es probable), y tampoco tener un virus significa que se transmita. Si un virus no está correctamente aislado no se puede hacer la secuencia de su genoma (que está compuesta 30.000 letras de ADN o ARN), y ésta ha de ser completa.

Revisando los estudios publicados sobre el coronavirus (miles) se comprueba que nadie lo ha aislado. Esto es importante porque dentro del organismo un virus es muy difícil de distinguir de otros o de otras células o material biológico porque se mezcla con ellas para infectarlas y reproducirse. Si se saca una muestra mezclada y se secuencia, las 30.000 letras de la secuencia del genoma no son las mismas que las del virus porque se ha mezclado, luego la vacuna no valdrá y al inoculárnosla lo que hará es que el virus “verdadero” se mezcle con el virus inoculado y mute. Además si no se tiene la secuencia, el virus no se puede detectar porque el test se fabrica con la secuencia. Los test que detectan el coronavirus se han hecho con una secuencia que, como sus propios secuenciadores afirman, es una “recreación bioinformática” (informe del Dr. Na Zhu, primero en secuenciar el virus) del virus “detectado” (no dice aislado) de 500 letras. Quinientas sobre treinta mil. ¿Cuántas posibilidades de que una combinación de 500 letras, sobre la base de 6 letras que se combinan hasta formar 30.000, compartan 500 letras iguales? Es como si buscáramos a una persona en Alemania y nuestra descripción fuera que es una mujer rubia. Entonces ¿quién dice que está aislado y secuenciado el virus?

La OMS, ¿y quién ha compartido la secuencia de su genoma? China bajo la supervisión de la OMS. Y es curioso porque se empieza a estudiar este virus el 31 de diciembre de 2019, se aísla (según la OMS porque la doctora que lo localizó dijo “detección” y fue Shi Zengli) el 7 de enero y el 11 de enero se anuncia su secuencia (según la OMS porque el Dr. que lo realizó presuntamente, habló en un estudio de “recreación bioinformática”). Una rapidez inédita en la historia. Guiness de los records por aislar un virus en una semana y secuenciarlo en 4 días, cuando son trabajos de años (el virus del sarampión por ejemplo aun no ha sido aislado ni se- cuenciado, lo que no impide que se fabriquen y administren vacunas contra él). Además, estos investigadores chinos, en particular Na Zhu - porque Shi Zengli no publicó su estudio solamente envío un informe a la OMS que ésta no ha hecho público pero cita -, dejan muy claro que “no han seguido los postulados de Koch”. Estos postulados son los que reconoce la OMS para aislar y secuenciar un virus, si no los han seguido en este caso ¿por qué mierdas reconocen el aislamiento y la secuenciación genética cuando además quien lo ha investigado habla solo de “detección” y “recreación”?

Si no se sabe distinguir el virus, ¿cómo es que se distingue la causa de las muertes? Porque de gripe cada año se contagian 6 millones de personas en el mundo y 650.000 mueren de Las tres cabezas de la hidra nos están esclavizando, si no hacemos nada pronto seremos, más que nunca, meros títeres en las manos de los poderosos. No podemos confiar en ningún poder, en ningún salvador porque no lo hay. Y todo supuesto opositor que nos diga que hay que apoyar a tal o cual estado, tal o cual partido o sindicato o pedir tal o cual reforma no es más que el anestesista de esta operación de cirugía social. Muchos temen al virus pero el virus no tiene por qué enfermar a nadie y la co- vid-19 se cura con vitamina C, té verde, buenos alimentos y ejercicio físico, respirando bien y manteniendo la calma. Y esto se lo puede auto- gestionar la propia población. Algunos estados han aplicado algunos remedios naturales con éxito, lo que prueba la eficacia de estos métodos aunque deja el problema de fondo intacto, no hay que delegar en los supuestos expertos, pero evidencia que el conocimiento tradicional de salud es un buen conocimiento para colectivizar, porque por autogestionar, también la gente puede autogestionarse la salud con ibuprofeno y morir como chinches.

Quienes estén más afectados por la edad, la inmunodeficiencia, la contaminación, la polimedicación y las radiaciones lo tendrán peor, pero en varios hospitales de China, Alemania o Cuba, desesperados recurrieron, como hemos dicho, a tratamientos naturales y tuvieron una eficacia del 91% de curaciones. Países como Suecia por ejemplo, con un número muy bajo de afectados y más bajo aun de muertos, han dejado que toda la población se contagie, porque así es como una persona se inmuniza del virus, teniéndolo y dejando que sea su propio cuerpo con la ayuda de la alimentación sana y el ejercicio acabe con él. Si esto no fuera así, la humanidad hubiera perecido ya hace milenios a manos de los más de 30.000 billones de virus y bacterias que existen. Esto que han hecho algunos países, por mera desesperación, lo podemos hacer todos, no hay por qué delegar porque ya vemos a dónde nos conduce la delegación: al desastre.


Acabamos con un refrán georgiano que dice que las ovejas, temiendo al perro, fueron devoradas por el pastor. Hay que dejar de ser rebaño, y aunque el ejército está desplegado en muchos lugares para evitar levantamientos, luchar con todas nuestras fuerzas e inteligencia (ahora más que nunca) contra esto porque si no lo hacemos ahora ya no podremos hacerlo más. Mejor vivir un día como un león, que cien como un cordero.


 Fuentes
Joseph, P. Zeitgeist: the movie. 2007
Anónimo. Mah JOng. Guía para NO sobrevivir al coronavirus. 2020
Estulin, D. El club de los inmortales.2013
















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