lunes, 28 de marzo de 2016

Es lógico



Nunca volvieron a los cuarteles


Desconocidos robaron material del grupo de investigadores de la Facultad de Humanidades que buscan restos de desaparecidos en predios militares.
Según fuentes consultadas por Subrayado, robaron el disco duro de una computadora con valiosos archivos y dejaron un mapa con la dirección de donde viven los integrantes del grupo, lo que se tomó como una amenaza.
Otras fuentes dijeron que el mapa, además de señalar la dirección donde vive cada uno, tiene fotos de los investigadores tachadas por una cruz.
Al parecer quienes ingresaron utilizaron llaves apropiadas y sabían lo que buscaban. No hay cámaras de seguridad y realizada la denuncia, trabajó en el lugar personal de Policía Científica (la Técnica).
Un comunicado de la Facultad publicado este lunes de tarde da cuenta del incidente:
“Lamentamos informar que hoy, lunes 28 de marzo de 2016, de la mañana temprano, se constató el ingreso no autorizado al laboratorio del Grupo de Investigación en Arqueología Forense del Uruguay (GIAF), que investiga sobre detenidos-desaparecidos en el marco del convenio entre la Universidad de la República y la Presidencia de la República, y el faltante de algún material de archivo que se está contrastando con el inventario para precisar su volumen y características.
La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) hizo la denuncia policial en la Seccional 3.ª e intervinieron la Dirección Nacional de Policía Científica y la Dirección General de Información e Inteligencia Policial. El equipo de antropólogos continúa con sus tareas habituales”.







"El ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, dijo que es "hasta lógico" que la gente "diga que está brava la mano y se pregunte por qué no se saca el Ejército a la calle".
En declaraciones a radio Montecarlo el secretario de Estado añadió: "Las leyes impiden el uso de las armas en zonas no militares" y recordó que para lograr que personal militar se encargue de la vigilancia perimetral de las cárceles "hubo que dictar una ley expresamente para que pudieran hacer uso de sus armas".
"¿Cuál es la solución?", se preguntó Huidobro y contestó: "Una posibilidad es cambiar el Ejército hacia una Policía Militar, una propuesta vieja que proviene de EEUU. Otra posibilidad serían las Medidas Prontas de Seguridad, algo muy resistido políticamente en Uruguay dados los antecedentes. No sé de qué otra manera se podría hacer, pero es el Parlamento quien deber resolver esto. Lo que yo estoy diciendo son opiniones, valoraciones que la hemos conversado mucho en el Ministerio", continuó."

 >>> Entrevista con Alvaro Rico
 

 http://www.radiouruguay.com.uy/innovaportal/file/84897/1/informe_160328_gg_giaf.mp3

Para el decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE), Álvaro Rico, el robo en el laboratorio del Grupo de Investigación en Arqueología Forense fue realizado por personas que “sabían a donde iban y lo que hacían”.
El robo de documentos fue constatado en la mañana de este lunes y habría sido efectuado durante la Semana de Turismo.
Rico indicó a Caras y Caretas Portal que el local donde se encuentra el laboratorio se ubica fuera del edificio central de esa casa de estudios, alejado de las áreas de mucho circulación de gente. Si bien todavía no hay detalles de que material está faltando, “sabemos que desaparecieron documentos e informes. En este momento los servicios de la Facultad están reconstruyendo el detalle del faltante”.
“Vamos a solicitar a la empresa de alarmas un informe para ver si se puede determinar si la alarma del local fue desactivada”, agregó.
Señaló el decano que el ingreso al local y el hurto de la documentación “no es un hecho casual. Fue algo premeditado y planificado. Quién entró allí sabía muy bien lo que hacía, a donde iba y por donde entraba”.
Agregó Rico que en las habitaciones contiguas al laboratorio no se registraron problemas.
En cuanto a posibles sospechas sobre los responsables de tal acto, el decano dijo que por el momento no hay indicios, aunque por tratarse de ese tema “los interesados no son muchos”.
La falta de documentos en el laboratorio del Grupo de Investigación en Arqueología Forense del Uruguay (GIAF), que investiga sobre detenidos-desaparecidos en el marco del convenio entre la Universidad de la República y la Presidencia de la República, fue detectada en la mañana de este lunes.
Humanidades hizo la denuncia policial en la Seccional 3.ª La investigación está a cargo de la Dirección Nacional de Policía Científica y la Dirección General de Información e Inteligencia Policial.
Según informó Subrayado, robaron el disco duro de una computadora con valiosos archivos y dejaron un mapa con la dirección de donde viven los integrantes del grupo, lo que se tomó como una amenaza.


A la opinión pública

Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos·
 
Montevideo, 28 de marzo de 2016. 
 
A la opinión pública Ante el reciente robo perpetrado en dependencias de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, donde funciona el Grupo de Investigación en Antropología Forense (GIAF), Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos expresa:
- La más enérgica condena a estos hechos que tienen el claro objetivo de amedrentar a quienes aportan elementos –desde distintos lugares- para la búsqueda de restos y el esclarecimiento de la verdad, y al mismo tiempo intimidar a aquellos que trabajan directamente en el tema.
- Este hecho nos retrotrae a las prácticas ejercidas por el Terrorismo de Estado, por lo que no cabe duda que el Gobierno Nacional debe buscar a los responsables y ponerlos a disposición de la Justicia.
- Una vez más manifestamos nuestra solidaridad y agradecimiento a todos aquellos que dedican su esfuerzo y su tiempo a la búsqueda de la verdad, fortaleciendo a nuestra Democracia.
- Convocamos a la ciudadanía a redoblar esfuerzos en esta campaña por Verdad y Justicia para erradicar definitivamente la impunidad que aún subsiste entre nosotros.
Por Verdad, Memoria, Justicia y Nunca Más terrorismo de Estado.
Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos





¿Hacia una democracia participativa en Brasil?



por Sirio López Velasco  (lopesirio@hotmail.com)

En marzo de 2016 han aparecido en Brasil varios pronunciamientos de grupos y de intelectuales “en defensa de la democracia”. Es obvio que por razones de principio y por la terrible experiencia histórica sembrada de asesinatos, desapariciones, torturas y censura, nos oponemos a cualquier Golpe militar (que, además, como lo muestra esa misma experiencia, pone a los países latinoamericanos a las órdenes del imperialismo norteamericano). Es obvio también que la Constitución de Brasil establece que la destituición mediante Juicio Político de un Presidente electo por el pueblo sólo es legítima si queda probado claramente en su contra un “crimen de responsabilidad”. Aclaramos de entrada que para la mencionada destitución, mucho más democrático que el Juicio Político, nos parece el referendo revocatorio.

Ahora, constatamos que muchos de los pronunciamientos antes citados ignoran, o mencionan en posición secundaria, el panorama de corrupción generalizada que, entre otras, la operación Lava-Jato está poniendo a luz, y se concentran en la condena de todo Golpe militar o seudoconstitucional jurídico-legislativo-mediático, y en el referido llamado a la “defensa de la democracia”. No obstante es imposible soslayar en la actual situación el descubrimiento de esa corrupción sistémica y sistemática que ha robado decenas y quizá centenas de miles de millones de dólares de los dineros públicos (que deberían haber ido a la salud, la educación, la vivienda y otras necesidades populares). Esa corrupción generalizada (que no es nueva, pues documentos recientes revelan que data de por lo menos los años 1980) tiene como protagonistas principales a dirigentes políticos y empresariales nombrados por el poder político que recibían dinero ilegítimo de grandes constructoras que superfacturaban obras para el Estado brasileño (en especial en el área de la Petrobras, pero también en otras obras públicas, según detalles que se conocerán poco a poco), a cambio, precisamente de verse atribuídas esas obras; para ello habían creado, además, un cartel que distribuía las obras y los lucros entre esas grandes constructoras, burlando los mecanismos de la licitación pública. Así de una sóla vez, quedan en evidencia por la falsedad y robo al pueblo brasileño, muchos dirigentes políticos de un amplio espectro partidario y grandes empresas capitalistas, con lo que se rompe, además, el mito de la supuesta “eficiencia” de estas últimas, ya que se prueba que sus lucros eran fruto del robo. A fines de marzo de 2016 salieron a luz las listas que una de esas grandes constructoras (la Odebrecht) había elaborado dando cuenta de las “donaciones” hechas a más de trescientos políticos de 24 Partidos diferentes (que cubren todo el espectro de casi todas las formaciones con cargos a nivel federal, estadal y municipal, desde la extrema derecha hasta la seudo-izquierda, pasando por el Partido gobernante en el país, el Partido de los Trabajadores, PT); sean ellas legales o no, es evidente que nada puede aislarlas del contexto de la corrupción sistémica desvelada.

Y ahora vayamos a la cuestión de la “defensa de la democracia”. Lo que hay que preguntarse es de qué democracia se habla, y si desde um punto de vista revolucionario-socialista (en perspectica ecomunitarista, en nuestro caso) cabe llamar en este momento a la simple defensa de la supuesta democracia vigente en Brasil. Porque muchos hechos muestran que no se puede reivindicar simplemente la defensa de la supuesta democracia vigente. Hay que notar, por ejemplo, que muchos de los promotores del juicio político a Dilma Rousseff (y de la ofensiva que intenta condenar judicialmente a Lula e impedirlo de ser candidato en la próxima elección presidencial) son notorios corruptos que participaron, por ejemplo, de la compra de votos que permitió la reelección de Fernando Henrique Cardoso, y/o, incluso, de los hechos de corrupción investigados por la operación Lava-Jato que implican también a figuras del PT; no hay que olvidar que los actuales derechistas Presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados (dos instituciones clave de la actual supuesta “democracia”), por ejemplo, están acusados de corrupción, y lo mismo sucede com muchos parlamentarios de la derecha (como el último contendor de Dilma, Aécio Neves), y de la seudo-izquierda (incluyendo tanto a la que hoy es oposición, como a la que hoy acompaña al Partido de los Trabajadores, y al mismo PT).

Entonces, reitero, desde el punto de vista político-institucional, ¿de qué democracia se habla cuando se convoca a su salvación? No se puede olvidar que esta es una “democracia” en la que: a) como lo muestra la famosa “lista de la Odebrecht” las campañas electorales son financiadas por “donaciones” millonarias de empresas (sobre todo grandes), que, obviamente, pueden obtener luego a cambio, favores del poder público que han ayudado a elegir (en los niveles federal, estadal y municipal); es sabido, como lo muestra la “lista de la Odebrecht”, que dichas empresas (sobre todo las grandes, por ejemplo las constructoras que hoy son reas confesas de repetidos actos de corrupción) suelen financiar a los varios candidatos que consideran que tienen chances de ganar, para asegurarse de que, gane quien gane, tendrán una deuda a cobrar respecto del nuevo gobernante; así resulta claro que este sistema político-electoral incluye intrínsecamente la posibilidad de la corrupción sistemática y amplia; b) dado los elevadísimos costos de las campañas electorales (tanto más caras cuanto más elevado es el cargo pretendido) hoy es imposible que cualquier candidato pueda tener chances de ser electo si no cuenta con tal financiamiento; y, c) los inúmeros Partidos existentes, lejos de identificarse-distinguirse por un claro perfil ideológico-propositivo, se organizan como verdaderos burós de negocios, destinados a venderse al mejor postor en las alianzas que dan lugar al uso de su cuota en la propaganda gratuita en la TV (el gran medio de comunicación-propaganda política, ante el cual toda otra forma de acción pasa a ser despreciable, en función de su público muchísimo menor), y en la repartija de cargos y favores.

Simultáneamente se constata fácilmente que la repartición de los medios de producción y comunicación vigente en Brasil dista mucho de ser democrática. Todos los datos apuntan que si bien en los dos gobiernos de Lula y en el primero de Dilma muchos millones de brasileños fueron sacados de la pobreza extrema a través de programas sociales (como el Bolsa Familia), no por ello esas personas lograron asegurarse una inserción económica estable y digna (a través del cuentapropismo, o una cooperativa, o un empleo bien remunerado cualquiera), sino que han quedado dependientes de la ayuda estatal (que, a su vez, se transformó en poderosa herramienta de captación de votos). A esa situación se agrega el hecho de que (coincidiendo con la caída de las commodities exportadas por Brasil) el segundo gobierno de Dilma aplica las recetas del candidato presidencial derrotado por ella, y disminuye o amputa diversos derechos sociales y/o recursos para áreas básicas (como lo es la educación).

Al mismo tiempo otros datos muestran que los grandes latifundistas del agronegocio (con gran uso de transgénicos y agrotóxicos), banqueros y grandes empresarios, que ya venían ganando mucho dinero en los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso, nunca ganaron tanto dinero como en los gobiernos de Lula y Dilma; así, mientras disminuyen los derechos populares, los ricos se han hecho más ricos (en la más pura lógica capitalista).

En el área mediática Dilma y Lula “descubren” ahora que la red Globo y los otros grandes órganos de la prensa privada (de TV, radio y prensa escrita) manipulan la información según los antojos de la derecha (y del imperio yanqui-OTAN). Pero hay que recordar que coincidentemente después de reunirse con el emperador de la red Globo (Roberto Marinho) Lula divulgó la “Carta a los brasileños”, que, renunciando a cualquier referencia al socialismo (contrariamente a lo que había sucedido en la propaganda anterior del PT) lo lanzó hacia la presidencia del Brasil; y que luego, en sus dos mandatos, ni Lula ni Dilma nada hicieron para desmontar ese imperio monopólico mediático, por ejemplo adoptando la idea de otra mandataria vecina, por cierto nada socialista según su propia declaración (nos referimos a Cristina Fernández) que logró hacer aprobar una Ley de Medios (hoy en proceso de reversión por Macri) que preveía una división en tres tercios iguales de la prensa (en especial de TV y radio), a saber, la prensa público-estatal, la comunitaria, y la privada (al tiempo en que para esta última se establecían claros límites antimonopólicos y antioligárquicos a nivel nacional y regional).

En el área de la vivienda es notorio el hecho de que la actual “democracia” brasileña relega a muchos millones de ciudadanos a las favelas, a las vilas y/o a las áreas de inminente peligro ambiental (que a cada lluvia fuerte, por deslizamientos de tierra, se cobran la muerte de muchas personas), con deficientes condiciones de urbanización y salubridad.

Ese hacinamiento, y en general el que se da en muchas monstruosas urbes, es el escenario de una verdadera guerra civil no declarada, donde impera el narcotráfico y el crimen organizado en general, y en la que cualquier ciudadano puede ser víctima de la violencia omnipresente.

En ese panorama la salud pública sigue siendo calamitosa, con falta de salud preventiva y centros sanitarios cerrados en todo o en parte por falta de recursos, con falta de remedios, colas y esperas sin fin, y donde no raramente mueren los pacientes amontonados en los corredores

A la luz de todo eso, reiteramos la pregunta: ¿se trata de defender esta supuesta democracia?.

Mi respuesta es negativa y se acompaña de otra pregunta: ya que gran parte de la población brasileña está asqueada con “los políticos” en general, por sus prácticas corruptas (aunque concentre sus fuegos contra Dilma y Lula, azuzada por la gran prensa derechista y por la derecha en sus expresiones políticas y empresariales), ¿no se debería, al mismo tiempo en que se rechaza cualquier Golpe, levantar la bandera de una nueva democracia participativa y protagónica (siempre que posible ejercida de forma directa), en óptica socialista (del socialismo del siglo XXI entendido en perspectiva ecomunitarista)?

En esa óptica estamos hablando: a) de la superación de la simple democracia representativa en una democracia cimentada en el Poder Popular, organizado desde el nivel local (como puede ser el de una empresa, institución educativa o social, y/o un barrio o Municipio) hasta el nivel nacional, b) de una democracia que se ejerza también en el aspecto económico (con medios de producción socializados en empresas de propiedad social directa o indirecta), y que incluya una reforma agraria que fije o devuelva al campo a todas las personas interesadas en vivir allí digna y saludablemente (con todos los servicios imprescindibles a su alcance), y una reforma urbana que descongestione las megalópolis en provecho del campo y de ciudades verdes pequeñas o medianas, c) de una democracia cimentada en medios de comunicación comunitarios y públicos, d) de una democracia que universalice la educación ambiental ecomunitarista, que incluye una erótica de la liberación (superadora del machismo y la homofobia) y un deporte formativo no capitalista, e) una democracia inter y pluricultural que ponga en pie de igualdad mutuamente enriquecedora-correctiva los aportes de la tradición “blanca”, la indígena y la negra (y otras eventuales minorías, como lo son la asiática, árabe-palestina, y judía, tan fuertemente presentes en São Paulo), f) una democracia defendida por Milicias Populares que complementen-vigilen a las Fuerzas Armadas regulares (por todo el tiempo histórico en las que unas y otras sean aún necesarias), y, g) de una democracia que se integre con otras similares en una América Latina transformada en la Patria Grande soñada por los libertadores (en especial por Bolívar, Artigas y el Che), que afirme su postura independiente en el concierto mundial.

Esa democracia debería orientarse por el principio que reza “de cada uno según sus capacidades y a cada uno según sus necesidades, respetanto los equilibrios ecológicos”, para que puedan desarrollarse individuos humanos universales, reconciliados con los demás y preservadores-regeneradores de la salud de la naturaleza humana y no humana.

Ahora, en lo inmediato, el camino hacia esa nueva democracia participativa y protagónica debe pasar por sucesivas Asambleas Constituyentes de nivel nacional y estadal, para consagrar respectivas nuevas Constituciones elabordas en amplia discusión popular y cuyo texto, resultante de la síntesis redactada por los respectivos diputados-delegados, deberá ser sometido a referendos. Entre los cambios inmediatos imprescindibles destacamos alteraciones en el orden político-institucional, como la implementación de los mecanismos de la democracia participativa y protagónica, y la que consiste en asegurarle al Presidente, Gobernador e Intendente electos, la mayoría legislativa respectiva (para que pueda implementar el programa con el que fue electo sin necesidad de infinitas negociaciones que son muy propicias a transformarse en negociados marcados por la corrupción); otra de esas alteraciones consiste en la prohibición absoluta de que Partidos y candidatos electorales sean financiados por empresas (y poner límites bajos a las contribuciones personales), estableciendo severas penas para la violación de esta disposición, como lo es la pérdida de todos los cargos conquistados por el Partido y Coalición culpada en el nivel donde ocurrió la violación (o sea, pérdida del cargo de Presidente, o de todos los Gobernadores, Intendentes o legisladores federales, estadales o municipales electos por el Partido y Coalición infractora). Además las nuevas Cartas Magnas deberán prever un Control Popular de las licitaciones públicas (en especial de las grandes) para cortarle la yugular a la corrupción vinculada a ese sector.

Es sólo sobre la base de toda la visión expuesta aquí, que levantamos nuestra bandera de “defensa de la democracia”, participativa, protagónica, en óptica ecomunitarista.





Las negociaciones del Tío Víctor

 No dieron fruto



El juez de Crimen Organizado, Néstor Valetti, afirmó en Argentina que el recluso Luis Alberto Suárez Correa, alias el "Betito", es el delincuente más peligroso del país y agregó que narcos tienen contactos con la banda brasileña Primer Comando. 



En una conferencia realizada la semana pasada en la Universidad de Palermo (Buenos Aires) sobre Narcotráfico y Sociedad, Valetti hizo alusión a Suárez Correa, alias el "Betito", aunque sin nombrarlo. "El delincuente más peligroso tiene 29 años y fue detenido en 2006. Está en una cárcel de máxima seguridad exclusiva para capos narcos e igual controla un ejército de 50 sicarios. Disputa así el mando territorial de algunas zonas. Manda desde la cárcel", dijo el magistrado.
Valetti también señaló que los narcos uruguayos efectúan reuniones de negocios en Buenos Aires. "El problema es que en la última década penetró el flagelo de la pasta base en Uruguay. Ha cambiado la sociedad. Creció la violencia. Hoy vivimos entre rejas porque la calle es de la delincuencia. Los jueces y fiscales estamos con custodias, en autos blindados", dijo Valetti, según consignó ayer el diario argentino La Nación.
El juez antimafia señaló que estas bandas de traficantes utilizan a adolescentes como brazo armado. Agregó que, tras reclutarlos, los narcos los hacen adictos y "los transforman en sicarios a cambio de droga".
A juicio de Valetti, los traficantes uruguayos comenzaron a "disputarse sus lugares de influencia", ya que entre enero y noviembre de este año se cometieron 85 homicidios relacionados con ajustes de cuentas ejecutados por sicarios.
Para la Policía, el surgimiento del "Betito" es producto de la mezcla en las cárceles -sobre todo en el Penal de Libertad- de delincuentes comunes uruguayos con miembros de carteles internacionales.
Medio centenar de narcos mexicanos, colombianos, brasileños, argentinos y europeos están hoy alojados en celdarios del Penal de Libertad.
Investigadores policiales indicaron a El País que esos delincuentes le pasaron información al "Betito" para armar su infraestructura delictiva que opera desde Cerro Norte y se extiende a otros barrios cercanos.


En mayo de este año, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi afirmó que el 70% de los presos que son puestos en libertad vuelven a delinquir, y la mayoría comete delitos más violentos que aquellos por los que fueron encarcelados. "Estas personas hicieron en la cárcel un posgrado del delito, por lo cual se pretenden instrumentar políticas de rehabilitación mediante el trabajo, el estudio y deporte", dijo.
Jerarcas policiales indicaron a El País que los traficantes mexicanos enseñan a los narcos uruguayos que la estrategia para trabajar tranquilos es diseminar el terror. En México reina la violencia y los carteles tienen bajo amenazas a policías y operadores judiciales.
Las fuentes agregaron que los colombianos, por su parte, instruyen a los delincuentes uruguayos sobre cuáles son las mejores rutas para traer drogas desde Colombia, Bolivia y Paraguay.
En tanto, los narcos brasileños enseñan en las cárceles uruguayas cómo perfeccionar el sistema de distribución de drogas en barrios.
Para la Policía, es una obviedad que los narcos uruguayos tienen contactos con organizaciones brasileñas de traficantes como Primer Comando o Comando Vermelho, ya que son proveedores de marihuana y cocaína.
En Buenos Aires, los traficantes foráneos concretan negocios para comprar pasta base, según afirmaron policías de la Brigada Antidrogas. Las cabezas de las organizaciones no llevan dinero ni traen la droga. Ese trabajo lo realizan los "perros" (subordinados). En mayo de 2010, efectivos de Orden Público del desaparecido Departamento de Investigaciones de Montevideo detectaron que una mujer de 23 años, que pertenecía a la banda del "Betito", viajó a Buenos Aires con US$ 100.000 a comprar pasta base y pagar deudas antiguas, informó la Policía.
Los policías detuvieron a la joven cuando descendió de un ómnibus en la terminal de Tres Cruces. En su equipaje encontraron 399 tizas de pasta base que equivaldrían a 41.200 dosis.
CARRERA. El inspector retirado Eduardo Bica Font conoce al "Betito" desde sus comienzos delictivos a fines de la década de los noventa. Bica Font, quien se retiró en el 2010, fue jefe del Departamento de Hurtos y Rapiñas y entre 1990 y 1993 fue comisario de la Seccional 24ª del Cerro, entre otros cargos.
"En esa época, Suárez Correa era un `gatito` como dicen ellos. Era uno más que iniciaba su carrera delictiva. El capo del Cerro en aquel entonces era Gustavo de Armas (asesinado por otros delincuentes) y `Betito` le hacía algunos mandados", dijo el expolicía.
Señaló que De Armas poseía un organización de delincuentes y asaltantes y, en forma simultánea, daba los primeros pasos en la venta de drogas en la zona del Cerro.
Bica Font recordó que el primer asalto de relevancia que se le conoce a Suárez Correa es el realizado a una exfábrica de neumáticos ubicada en la zona de Paso de la Arena.
La banda estaba constituida por jóvenes del Cerro que rápidamente fueron atrapados.
Otras fuentes policiales indicaron a El País que Suárez Correa posteriormente incursionó en "las salideras bancarias". Así se denomina en la jerga carcelaria a los robos con motos a las personas que retiran sumas de dinero en los bancos.
Según la Policía, entre 2004 y 2005, "Betito" organizó la "Superbanda" que cometió copamientos y atracos a restaurantes, agencias de pagos, distribuidoras y supermercados.
"Es obvio que la cárcel es una escuela", dijo Bica Font.
El 22 de enero de 2006, el "Betito" fue capturado por la Policía tras protagonizar un accidente de tránsito en la ruta 48, a poca distancia de la ruta 5.
Las fuentes relataron que, antes de la colisión con una camioneta de un granjero, el "Betito" y los hermanos Buriani, Alejandro y Marcelo, habían salido de la whisquería Tutankamon. En el choque solo sobrevivió Suárez Correa.
Dentro de su "currículum" también se encuentra una fuga de la cárcel de Paso de los Toros. También fue quien entregó una pistola 9 milímetros al exsenador del MPP, Víctor Vaillant, y al comisionado parlamentario, Álvaro Garcé.
Policías carcelarios indicaron que, en los últimos cinco años, se intensificó la relación del "Betito" con narcos extranjeros recluidos en Libertad.
A un integrante de la oficina del comisionado parlamentario, Suárez Correa dijo: "no voy a rapiñar más. Ahora voy a hacer plata en serio".
Poco después, desde la cárcel armaba su organización en Cerro Norte con una base "familiar". Fuentes policiales indicaron que familiares directos del "Betito", que forman parte de su círculo de confianza, lo ayudaron a formar la estructura y mantenerla.
Según las fuentes carcelarias, Suárez Correa es un preso tranquilo que generalmente aparece como mediador cuando la situación se pone tensa en el Penal de Libertad.
La banda cuenta con una extendida estructura que ha captado a peligrosos delincuentes, hoy reconvertidos en traficantes tras su paso por la cárcel.
Las fuentes estimaron que Suárez Correa saldrá de la cárcel en el 2025. Tenía prevista la libertad el 8 de julio de 2017 pero se le sumarán causas pendientes por copamiento y por dirigir una organización de venta de drogas desde el establecimiento.

ABOGADO | "LO QUIEREN COMO ENEMIGO"

El abogado del "Betito", Diego Durand, dijo que a su cliente lo quieren transformar "en un enemigo público" cuando las causas por narcotráfico que hay en su contra suman en total "nueve kilos de droga". "¿Eso es un gran narcotraficante", se preguntó. "Me preocupa que cada cierto tiempo se quiera hacer alusión a él (a Luis Alberto Suárez Correa)", expresó Durand a El País y cuestionó que su cliente no sea citado a declarar en un juzgado para indagarlo sobre estos asuntos. El abogado dijo que por los bloqueadores de celulares que se instalaron tiempo atrás en el Penal de Libertad, "el Betito" (como los demás reclusos) solamente tiene acceso a un teléfono público con el cual se comunica con su familia "durante tres minutos por semana". Agregó que Suárez Correa tiene tres causas en trámite (una por rapiña y dos por narcotráfico) por lo que acumulando las penas de todos los expedientes su cliente será liberado "en unos 10 años". El abogado dijo: "me preocupa el manejo de la información sobre Suárez Correa, porque habría que ver hasta dónde llega la imparcialidad del juez".


El senador del MPP, Víctor Vaillant, y el comisionado de Cárceles, Álvaro Garcé, debieron trasladarse en la tarde de ayer al Penal de Libertad, donde negociaron la entrega de armas por parte de dos peligrosos reclusos.

Por la tarde de ayer, el senador del MPP, Víctor Vaillant, y el comisionado de Cárceles, Álvaro Garcé, se trasladaron en forma inmediata al Penal de Libertad, luego de recibir información acerca de un recluso con armas de fuego en su poder. Luego de una reunión con las autoridades del penal, ambos se dirigieron al celdario para mantener una entrevista con los reclusos, dijo el propio legislador frenteamplista a El País.
Luis Alberto Suárez Correa, alias "el Betito" y su hermano Pablo, fueron quienes entregaron un revólver y una pistola 9 milímetros a Vaillant y Garcé, según fuentes policiales. A cambio de esa entrega, los dos presos serán amparados en un régimen especial de protección y se alojarán en otra cárcel.
Los hermanos son delincuentes considerados peligrosos. "El Betito" creó y comandó la "Superbanda" que cometió una docena de copamientos a agencias de pagos, restaurantes y supermercados.





El cerrojo de la seguridad pública: la cárcel
Por Gabriel Pereyra
Marzo 17, 2016

 Primera nota de una serie sobre la realidad de las cárceles uruguayas
Es uno de los nudos más apretados de las políticas de seguridad pública. Es una de las instituciones más ineficientes del Estado, pero cada tanto los políticos le dan nuevas herramientas y la hacen más abarcativa. Allí, de forma directa o indirecta, los delincuentes coinciden con el Poder Judicial, el Legislativo y el Ejecutivo. Es la cárcel. El Observador presenta a partir de hoy una serie de notas que van desde el sistema de penas y rehabilitación, pasando por los riesgos de que un ciudadano honesto caiga en el infierno, hasta la cárcel como cuartel general de la delincuencia con el testimonio de quienes pasaron por allí y una nueva visión acerca de qué hay de cierto en eso de que la cárcel es "la universidad del delito".

Las penas y la rehabilitación: la inflación punitiva

Una imagen tradicional de cualquier película de Hollywood sobre cárceles es la de presos con mameluco naranja, formados en fila antes de salir al patio o ir al comedor. Los 10 mil presos que hay en las cárceles uruguayas jamás protagonizan una situación como esta ni ninguna otra que tenga que ver con el orden o la disciplina.En las prisiones uruguayas, donde supuestamente se pena la violencia, lo único permanente es precisamente la violencia.
En las prisiones uruguayas, donde supuestamente se pena la violencia, lo único permanente es precisamente la violencia.El censo policial que se hizo en 2012 reveló que el 40% de los presos habían recibido algún castigo o tenían algún tipo de lesión producto de situaciones violentas.

"Cada día salen de la cárcel 10 presos dispuestos a reincidir". La frase, pronunciada por el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, alude al que posiblemente sea uno de los capítulos del tema seguridad al que menos trascendencia se le da nivel de opinión pública y cuya incidencia en el aumento del delito y, sobre todo, en los índices de violencia, es evidente.
Cuando la Policía detiene a un delincuente, están los que tienden a pensar que se cerró un ciclo para ese bandido, cuando en realidad es un eslabón de una polea que no tiene comienzo ni fin. Es difícil que la opinión pública atine a preguntarse de dónde vino ese delincuente ni adónde irá cuando recupere la libertad.
"En gran medida, la opinión pública elude el principio básico de que la prisión es antes un medio para devolver a la sociedad individuos en mejores condiciones, que un fin en sí mismo", sostuvo en un seminario de la Universidad el sociólogo Luis Eduardo Morás, quien ha realizado investigaciones sobre violencia y reclusión.
La cárcel es el lugar, único, donde coinciden las acciones del Parlamento y sus leyes, los fiscales y jueces que las aplican, la Policía que persigue a los infractores, y los delincuentes.
La cárcel no tiene un papel disuasorio como algunos señalan. En todo caso esa puede ser una consecuencia de su existencia. Las cárceles deben cumplir dos funciones básicas y complementarias: por un lado sancionar al que viola la ley y alejarlo transitoriamente del resto de la sociedad, y por otro rehabilitarlo para que, un vez cumplida la pena, pueda reinsertarse en esa sociedad a la que le produjo un daño. En Uruguay, si se tradujera en términos económicos, el primero de estos principios (la sanción) sufre una inflación creciente, y el segundo (la rehabilitación) una deflación decadente.
En Uruguay, si se tradujera en términos económicos, el primero de estos principios (la sanción) sufre una inflación creciente, y el segundo (la rehabilitación) una deflación decadente.Cuánto más presión parece haber en el peso de la sanción, más impacta eso en el otro factor penitenciario que es la rehabilitación.

"Animales enjaulados"

La ley dice que la sanción que debe cumplir un preso es el encierro por un período determinado por la ley. "A nadie se le aplicará la pena de muerte", comienza diciendo el artículo 26 de la Constitución, que es como decir que todo el que caiga preso en algún momento volverá al seno de la sociedad. El artículo constitucional se completa: "En ningún caso se permitirá que las cárceles sirvan para mortificar, y sí sólo para asegurar a los procesados y penados, persiguiendo su reeducación, la aptitud para el trabajo y la profilaxis del delito".
La ley rechaza la tortura, y no habla de celdas llenas de mugre e inundadas, ni de la convivencia con las drogas, la prostitución, los cortes carcelarios, el cobro de peajes o las bandas organizadas, ni de la presión y amenaza a las familias de los más débiles, ni de otras tantas cosas que existen hoy en los centros de reclusión uruguayos.
Una publicación de la ONU sobre cárceles en Uruguay se refería así a los módulos de metal (las latas) que funcionaron en Libertad: "Los internos se hacinan como animales enjaulados. Las condiciones en todos los contenedores eran espantosas y revelaban una falta completa de respeto por la dignidad humana de los internos. Los contenedores no tenían ventanas sino una abertura muy pequeña de un lado. En verano, las temperaturas en estas latas de acero eran muy elevadas y los internos tenían que tomar turnos frente a la pequeña abertura para tener suficiente oxígeno para respirar. En verano, las temperaturas en estas latas de acero eran muy elevadas y los internos tenían que tomar turnos frente a la pequeña abertura para tener suficiente oxígeno para respirar. El sistema de drenaje estaba colapsado. Los internos tenían restringido el acceso al agua, por lo que se veían obligados a beber del retrete. Además, para orinar y defecar tenían que usar bolsas y botellas de plástico que tiraban después al patio común de cada módulo. Como resultado de esto, los contenedores estaban rodeados de montones de basura, lo que producía un olor insoportable. Los internos solo podían salir de las celdas como máximo cuatro horas por semana". Hubo una acción de amparo y la Justicia, responsable de enviar allí a personas procesadas, no se consideró competente como para cerrar estos módulos.
¿Es un fenómeno novedoso esto de meterlos en jaulas? En 1986 el ministro del Interior, el colorado Antonio Marchesano, dijo que Punta Cartetas era un caos, "una ciudad dentro de otra", En 1994 el ministro nacionalista Ángel Gianola dijo que la corrupción policial contribuía a la violencia. Juan Pedro Martínez entonces director de Libertad dijo que en la prisión no había agua potable. Héctor Carracedo, defensor de oficio, que Libertad era "una cloaca pensada para destruir al presos no para rehabilitarlo". En 1995, tras una visita, la Comisión de derechos humanos del Parlamento dijo que Libertad era "inadecuada para albergar a seres humanos".
En 2009 el sistema se sacudió cuando llegó al país Manfred Nowak, el relator de la ONU, quien calificó a las cárceles de "oscuras e inmundas".
Aunque mejoró en algo sus condiciones, Uruguay aún viola directamente o camina por el pretil de varias leyes internacionales a las que adhirió: la Convención Americana sobre Derechos Humanos; la Convención Contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura; el Protocolo Facultativo de la Convención de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Una de las cosas que combate el derecho internacional es el ocio en las cárceles, algo que parece una burla en los lugares de encierro del país.
Para peor, en diciembre pasado la ONU estableció como "tortura" cualquier sanción que mantenga aislado a un preso más de 15 días , dijo a El Observador el comisionado parlamentario, Juan Miguel Petit. El funcionario admitió que en Uruguay no se cumple y una fuente de la Policía reconoció que hay sanciones de "meses".
Naturalmente -o sea, sin tener en cuenta todas las condiciones degradantes antes mencionadas- la cárcel produce en el preso aislamiento afectivo, ausencia de intimidad, frustración y una nueva escala de valores "basadas en la desconfianza y la agresividad", dice un estudio académico de expertos extranjeros (Intervención psicopedagógica en contextos diversos), que añade que en algunos reclusos se producen severos desequilibrios psiquiátricos.

La presión de los 90

Massimo Pavarini, catedrático del Departamento de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Bolonia y experto en cárceles, dijo a Página 12 que hay muchos presos "sufriendo (...) y siempre son los delincuentes pobres, los locos, los que son criminalizados. Me parece una perspectiva digna reducir la violencia. Pero, primero, hay que reducir la violencia de la reacción penal, la violencia institucional que es terrible, mucho más terrible que la criminalidad".
Esa inflación sancionatoria provocada por las condiciones de encierro se vio agravada en la década de 1990 con el incremento de las penas, o sea, más tiempo de permanencia de los presos en esos lugares donde campea la violencia.
El ex comisionado parlamentario de cárceles, Álvaro Garcé, quien fuera candidato a la Intendencia de Montevideo por el Partido Nacional, no tuvo reparos en una publicación de ONU en criticar la situación carcelaria cuando gobernaba el nacionalismo.
A mediados de los 90 "el sistema carcelario atravesaba una profunda crisis; el desconocimiento de los derechos de los privados de libertad era entonces generalizado. Tal crisis, fue el resultado de la combinación de dos factores: el explosivo aumento de la población reclusa y la falta de inversión en cárceles. (La situación comprometió) la imagen nacional".
A partir de 2010 "asoman los primeros resultados: una mejora en la infraestructura penitenciaria y el inicio de una transformación de la gestión", agregó.
¿Es esta una visión "progresista" que justifica de alguna forma las políticas oficiales en torno a la seguridad?
"A mí me gustaría que los jueces y los fiscales fueran más a menudo a las cárceles", dijo Garcé a El País en su momento. Posiblemente uno de los uruguayos que más sepa sobre prisiones, Garcé aludía a que los magistrados deben pensar dos veces antes de enviar a una persona a esos pozos inmundos en los que cualquiera puede tropezar y caer dentro.
Cuánto más se reproduce en la sociedad esa violencia a la que son sometidos los delincuentes en las cárceles, los políticos se ven más presionados por reclamos de mayores penas.

Dos bibliotecas y el peso de los hechos

Algunas voces, como la del fiscal Gustavo Zubía, acompañan esos reclamos. "Tenemos una detención y sometimiento a proceso del 10% de los delitos cometidos. Y, de esos, hay un 40% que son procesados sin prisión y cuando le aplican la pena queda siempre estrictamente en el papel, ya que no pasa un solo día en la cárcel", dijo en una reciente ponencia. En declaraciones a El País sostuvo:. "Es un muy buen negocio delinquir. Pero se puede frenar, podés poner sanciones más severas".
La evidencia empírica no le estaría dando la razón al fiscal: las penas han aumentado y con ellas los delitos. Por eso hay otras voces que van en sentido contrario, como la del catedrático en Derecho Penal Miguel Langón. "Existe una discusión criminológica en torno a si el anuncio de las penas tiene eficacia, es decir, si tiene o no un resultado disuasivo. En general, se sostiene que tiene muy poca eficacia disuasiva. Es decir, al delincuente no le importa si la pena es de seis u ocho años, ni tampoco que la pena mínima pase de doce a dieciséis meses", expuso en un trabajo académico.Indicó que "el delincuente se contiene más si ve que la Policía funciona, que los Juzgados actúan y existe posibilidad de ser atrapado por el crimen que cometió y no por la pena que eventualmente le puede recaer" .
Indicó que "el delincuente se contiene más si ve que la Policía funciona, que los Juzgados actúan y existe posibilidad de ser atrapado por el crimen que cometió y no por la pena que eventualmente le puede recaer" .El sociólogo Morás sostuvo que "los datos disponibles muestran que este camino no sólo no logró revertir la violencia delictiva en los últimos 20 años, sino que ha generado nuevos problemas".
En 1963 la población total del Uruguay era de tres millones y la población carcelaria era de 1.500 personas.
Mientras que la población total ha aumentado a 3.390.000, hay 10.100 presos, según cifras a marzo de 2016. Este incremento en las tasas de prisionización estuvo acompañado de un aumento sostenido de los delitos.
Cada año ingresan unas 800 personas a la cárcel. Aludiendo a esa imagen ajena a las cárceles locales de presos formados ante la autoridad, el ex director nacional de Policía, Julio Guarteche, dijo que "lo peor" que se le puede dar a un delincuente como sanción por el delito cometido "no es violencia, sino orden. Hay que hacerles saber que van a caer en un lugar terrible no por lo duro sino por lo ordenado. En naciones europeas pasa el guardiacárcel y le pregunta al preso si va a ir a taller o al estudio; si dice que no, queda 23 horas encerrado. Al otro día ya dice que sí".


En 2015, 170 personas fueron procesadas por intentar ingresar droga a las cárceles 
'El cuartel general de la delincuencia': segunda nota de una serie sobre la realidad de las cárceles uruguayas
Generalmente los delincuentes más pesados están en prisión. Son profesionales del delito, CEO de empresas criminales que funcionan como tal, y por eso en su largo periplo más de una vez "pierden" y se ven tras las rejas. Pero el negocio debe continuar. Tienen decenas de subalternos a los que mantienen junto a sus familias y que dan todo por él: le llevan drogas a la cárcel, transmiten mensajes mafiosos hacia el exterior o matan al rival que el capo señale. De alguna forma, la cárcel es el cuartel general de la delincuencia.

Estos capos del delito tienen en sus manos la vida y la muerte. "He visto a muchos perros (seguidores del líder) romperle el pecho a otros a cuchillazos solo porque el tipo para el que perrea se lo pidió", dijo a El Observador un expreso. (Su testimonio se presentará en futuras notas).

El juez de crimen organizado Néstor Valetti dijo en un seminario en Buenos Aires (2012) que las organizaciones criminales uruguayas tienen puntos de contacto con el grupo brasileño Primer Comando, uno de los grandes bloques de delincuentes que se formaron dentro de las cárceles brasileras.

"El delincuente más peligroso tiene 29 años y fue detenido en 2006. Está en una cárcel de máxima seguridad, exclusiva para capos narcos, e igual controla un ejército personal de 50 sicarios. Disputa así el mandato territorial de algunas zonas. Manda desde la cárcel", dijo Valetti en alusión a Luis Alberto Suárez, alias Betito.

El expediente judicial del Betito repite el de otros presos que comienzan con el hurto, pasan a la rapiña y, si pueden, ingresan en el narcotráfico, como líderes o como "perros", usados por los capos para no quedar vinculados con delitos más graves, como el homicidio.

Varios integrantes de su familia, que trabajan con él en este negocio, también terminaron en prisión. Los delincuentes no tienen demasiados problemas para vincularse desde la cárcel con gente relacionada a la delincuencia.



Valetti dijo estar preocupado por el uso de adolescentes como brazo armado del narcotráfico, un problema común en la región. "Reclutan menores, los hacen adictos y los transforman en sicarios a cambio de droga", dijo.

"Las bandas empiezan a disputarse sus lugares de influencia", dijo en alusión a lo que se denomina "territorialización" del delito. En 2015 hubo 98 asesinados que tenían antecedentes penales. La Policía ya sabía y había advertido que esto iba a ocurrir porque es de libro: cuando entra el narco rompe con todos los paradigmas conocidos de la delincuencia y su incidencia social. Valetti centró ese fenómeno en Uruguay en el ingreso de la pasta base. "Cuanto más fumás, más necesitás y más robás", dijo el exrecluso que habló con El Observador. El juez antimafia recordó que los magistrados andan "con custodias, en autos blindados". Incluso se detectó un atentado en ciernes contra el exdirector nacional de Policía, Julio Guareteche.

Otros rubros


Si bien el narcotráfico aceleró los tiempos e incrementó la violencia de la cultura delictiva, hay grupos organizados que operan desde las prisiones en otros rubros.

Por ejemplo, la llamada "banda del Tacoma", caso en el que dos o tres presos pergeñaron una maniobra con el fin de hacerse de varios miles de dólares a través de un supuesto secuestro de otros delincuentes. El asunto terminó con dos muertos.

Hace unas semanas se produjo un homicidio que en principio se atribuyó a hinchadas de fútbol rivales pero tras una investigación se supo que la orden de eliminarlo surgió del penal de Libertad porque era integrante de una banda rival.

El surgimiento de bandas ha agravado la natural tensión que hay en las cárceles pero que se desborda cuando, por ejemplo, falta cierta droga en el mercado y un grupo le roba a otro, o cuando "por cuestiones de momento" alguien mata a uno y luego se desata la venganza. El exrecluso que estuvo en Comcar y en Libertad dijo que en el pasado los jerarcas carcelarios mezclaban a integrantes de bandas enemigas "para que se mataran".

El sociólogo Luis Morás, estudioso del tema carcelario, explicó en un seminario que hay evidencia de la transmisión generacional o familiar de prácticas delictivas, como en el caso del narcotráfico, entre otros delitos. "Las organizaciones carcelarias extienden la cultura tumbera al exterior de la sociedad; alientan la corrupción interna y hacen cada vez más recurrente medidas violentas como los ajustes de cuenta", dijo.
La Policía coincide con este diagnóstico sobre la violencia que provoca la cárcel y que derrama luego hacia el resto de la sociedad. Así al menos ha sido el proceso en naciones de Latinoamérica, el continente con las mayores cifras delictivas del mundo.

La familia es el dealer

Familias en la puerta del COMCAR

Policías que trabajaron en el sistema de inteligencia carcelario dijeron que los contactos más frecuentes de los delincuentes se hacen a través del celular. El gobierno colocó bloqueadores de llamadas en algunas cárceles para evitar la comunicación de presos con el exterior, pero mientras que un policía aseguró que los presos ya saben cómo sortearlo, otro dijo que los bloqueadores frenan un 90% de las llamadas pero no todas ni todo el tiempo.

Pero la realidad es que la polea de transmisión que nunca se detiene entre el interior y el exterior de los penales, y que es la que permite el ingreso de celulares como de drogas o, en casos más graves armas, son los familiares o amigos que utilizan para ello tanto las visitas como la corrupción policial.

"Entran la droga en lugares increíbles y sobre todo las mujeres, en la vagina, en el soutien o en la gomita que usan para el pelo"

"Entran la droga en lugares increíbles y sobre todo las mujeres, en la vagina, en el soutien o en la gomita que usan para el pelo", dijo un policía que aportó un dato revelador: en el último año hubo 170 procesamientos de personas que quisieron entrar droga a la cárcel, 92 con prisión y 78 sin prisión.

¿Por qué se la juegan así? "Le deben todo al líder de bandas que tienen 20 o 30 integrantes. Cuando alguno cae, el capo se encarga de pagarle el abogado y de mantener a la familia afuera. Como su negocio sigue funcionando, tienen fondos para hacer eso y más", dijo un oficial.

"Llevan y traen mensajes. Si alguien está traficando en el barrio donde es capo el que está preso, a través de un familiar le manda el mensaje que si quiere trabajar para él todo bien, sino va a haber bala", contó un policía.
Cuando no hay arreglo, surge el sicariato. Hay jóvenes que matan por menos de mil pesos y con eso se ganan además un galón en el mundo de la delincuencia.

Estilo local

Si bien el sicariato como modalidad recurrente es un fenómeno relativamente nuevo, los ajustes de cuentas no lo son.
En la década de los 90 el capo único de Cerro Norte se llamaba Gustavo de Armas, quien tenía un supermercado en ese barrio y en la cárcel llegó a tener beneficios tales como poseer una moto y un caballo con los que circulada por el patio de la prisión. "La cárcel era una ciudad adentro de otra", había admitido el ministro colorado Antonio Marchesano en 1986.

Pero el poder en el mundo del delito puede durar lo que un lirio. En una de sus salidas transitorias un joven lo mató de un tiro en el pecho en Cerro Norte, el barrio donde, se suponía, De Armas era intocable.

Si bien las autoridades carcelarias no minimizan el contacto de narcos locales con las decenas de traficantes extranjeros que están en prisión, señalan que los uruguayos tienen su propia forma de actuar y, por ejemplo, nunca han llegado a formar un cártel, es decir una organización que se encarga de todo el proceso de tránsito de la droga de la planta al consumidor. Incluso la mayoría no ingresa en el lavado de ese dinero. "Acá en vez de hacer tareas de lavado lo entierran. Un día un abogado de un narco cobró con billetes llenos de tierra que el delincuente tenía enterrados", contó un guardiacárcel.
 La pertenencia a una banda criminal contribuye a que el preso no se rehabilite sino que, por el contrario, adquiera más recursos para delinquir. Lawrence Sherman, criminólogo de Cambridge al que el gobierno contrató como asesor, dijo que la mayoría de quienes caen presos están en las cárceles por breves períodos y que cuando salen la tendencia es a cometer más delitos que cuando ingresan.

Además, tienen un largo período de actividad criminal: el 36% de los presos tiene entre 18 y 25 años, y otro 36% entre 25 y 35 años. La mitad de los presos nunca tuvo trabajo estable, un indicio de que hizo de la delincuencia su forma de vida. Si se tiene en cuenta que un 48% son primarios y, según el último censo, un 36% no se preocupa por trabajar estando dentro de la prisión, la mezcla resulta explosiva. La cárcel, con sus múltiples tentaciones para hacer dinero fácil, se convierte en una aniquiladora de la cultura de trabajo, incluso de aquellos que aún tienen resabios de ella.

Bienvenida violenta

El criminólogo Erving Goffman describió el proceso que pasa un delincuente cuando llega a la cárcel: lo desvisten, bañan, desinfectan, le cortan el pelo (...) le asignan una celda, lo incitan a la rebeldía para medir su peligrosidad y luego lo castigan hasta que pida perdón. "Son procedimientos de preparación, manoseos que permiten moldear y clasificar al recién llegado para la mejor adaptación a su nuevo yo. Cuando el interno ingresa a la institución total, se levanta una barrera con su mundo cotidiano, donde la ceremonia de admisión es una despedida-comienzo".

Abstinencia incontrolable

Las autoridades deben lidiar con situaciones que están muy instaladas en las prisiones cuya solución puede parecer sencilla. ¿Está bien que haya drogas en las prisiones? Una cosa es lo correcto y otro lo posible. El excomisionado parlamentario de cárceles, Álvaro Garcé dijo que si se cortara el tráfico de drogas en las prisiones "lo único que generaría sería una crisis colectiva de abstinencia con consecuencias imprevisibles".

Por un lado de que el ex comisionado parlamentario y actual asesor en seguridad del Partido Nacional, Álvaro Garcé, reconoció en Pisando Fuerte de Radio Metrópolis que el abogado Diego Durand, quien fue abogado defensor del delincuente Luis Alberto Suárez, conocido como “Betito”, asesoró en el área de seguridad al candidato blanco Luis Lacalle Pou al momento de elaborar su programa de gobierno.
“Él en su momento hizo un aporte en lo que fue elaboración de programa, aunque no estuvo en la presentación de equipo de seguridad pero se le agradeció su aporte en esa instancia”, aclaró Garcé al ser interrogado con relación a la información publicada por LA REPÚBLICA.
Posteriormente, Durand se incorporó formalmente al equipo de Seguridad Humana, y ocupa el lugar 14 entre los candidatos a diputados nacionales por Montevideo por la lista 40.
A nivel político la noticia provocó encendidas reacciones del lado del Frente Amplio, uno de los más elocuentes fue el senador Enrique Rubio quien tajantemente señaló en su cuenta personal de Twitter:  “Estamos fritos si nos confiamos a esas manos”.
“Es poner a un zorro a cuidar el gallinero”
No fue el único. El presidente de la Cámara de Diputados, Aníbal Pereyra, no ocultó su sorpresa y comentó a este diario que a su entender, “Lacalle Pou pone a un zorro a cuidar el gallinero y ¡esto no es sanata!”, y críticamente se preguntó si la propuesta de tener más seguridad en un año como propuso Lacalle Pou “¿se hará transando con los delincuentes?”.
Pereyra confesó que reconoce la labor de un abogado al defender a una persona “pero hay un límite ético”, dijo, “porque basta conocer un poco los antecedentes para ver que este abogado que asesora a Lacalle Pou en seguridad humana ha defendido a reconocidos criminales en varios medios de comunicación”.
El legislador apuntó además que desde la oposición “se está haciendo un tejido de miedo” con el tema de la seguridad pública “al punto que lanzan mentiras a la sociedad” y recordó que “las políticas generales sobre seguridad que están hoy vigentes fueron fruto de los acuerdos multipartidarios del año 2010”.
Antecedentes
Durante su encendida defensa de “Betito”, el abogado Durand había realizado manifestaciones públicas a  Subrayado, asegurando que su defendido no lidera una organización de narcotráfico y rechazó que un enfrentamiento con un rival (el “Chelo”) hubiera llevado a una “guerra de narcos”.
También cuestionó las declaraciones del juez Néstor Valetti, que durante un discurso en la Universidad de Palermo en Argentina señaló que el delincuente más peligroso tiene 29 años y controla a 50 sicarios, en obvia alusión a “Betito”.
Durand dijo sentir “total impotencia” como abogado y recordó que el ex juez de Crimen Organizado Jorge Díaz también había realizado declaraciones similares. Para Durand, se trataba de un discurso político por parte del Poder Judicial.
El abogado también ejerció la defensa de Mauro Gadea, el confeso autor del tristemente recordado triple crimen de la ciudad de Mercedes perpetrado en el año 2006, el caso más espeluznante de toda la historia policial de Soriano.  Gadea confesó el triple crimen de Luis Gutiérrez, Gladis Aguirre, y la hija de ambos, Marisel Gutiérrez. Los tres aparecieron en su domicilio muertos con un balazo en la nuca. Las dos mujeres estaban maniatadas y amordazadas en la cama matrimonial.









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Rehenes de la violencia




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>>> Lograron degradar la sociedad
En el Estado Uruguayo el 1ro de marzo de 2005, habían 123 asentamientos irregulares de contexto crítico en todo el Uruguay!!! Hoy 11 años después ,  hay 989 asentamientos irregulares, de contexto crítico, en todo nuestro país!!!


Hace 50 años viajaba aburrido en un ómnibus, entonces me daba por contar boliches, Montevideo estaba lleno de cafés. Después de casi 50 años, viajo en un ómnibus aburrido y me da por contar indigentes y gente durmiendo en la calle.. Montevideo lleno de indigentes, ya es parte del paisaje. Una pesadilla.

La degradación de gente, a veces familias enteras durmiendo en la calle, comiendo de les contenedores de basura, no tiene goyete. Puede ser que haya otro escalón aun mas abajo: La vida en las cárceles, allí es peor, no solamente la degradación es que además allí te matan. Vivir en la calle es mejor. Pero es tan horrible porque lo vemos diariamente, convivimos puerta a puerta con ellos.

Hay muchos factores para que así ocurra, para que ultimamente hayan dos o tres fiambres por día. Y esta violencia tiene mucho que ver con la calle, la degradación social. Matar porque sí, sin códigos. Tantos de unos como de otros, donde hay rehenes de por medio. Uno de los factores es la pasta base. Todo el mundo sabe donde están, pero no hay voluntad. Las coimas hacen el milagro.

Unos matan por matar y los policías también

 Hace unos días se estaban quemando los cartones de alguien que dormía bajo ellos, le gritaron que despertara con un balde de agua y de la fogata salió un hombre joven. Apagó el fuego y se metió en lo que quedaba de los cartones a seguir durmiendo...

 Alguien le prendió fuego a los cartones, es muy posible que haya sido el primero que armó el cobijo y que haya sido el segundo quien le "afanó" la cucha. En venganza le prendió fuego con hombre adentro. Se salvó de milagro. La vida vale poco.


Hoy se habla mucho de violencia, sectores del FA y la derecha quieren mas represión. mas severidad de la justicia, mientras los del mismo sector continúan desfalcando latas con la corrupción. Nos consuelan que en otros paises es aun peor. Si es peor, aqui aun no descuartizan mujeres (la tuya) que no se quiera prostituir. Estamos mejor. Pero vamos en camino...(igual que el dengue)


Les propongo una solución fácil. Entregar tierras (El Instituto Nacional de Colonización las tiene). Entregar no es arrendar. Acá en Uruguay no es desierto, los tomates crecen solos, cebollas, toda clase de verduras y frutas. Crecen solas. Si Astori lo supiera le ahorraría todos los dolores de cabeza con ese 10 % de inflación. Se podría comer gratis, o casi gratis. No es utopía.


Pablo Marrero Confirmo lo escrito por "el muerto" en su blog, porque ese día él estaba de visita por mi casa, yo había salido hacer un mandado a un par de cuadras y cuando volví (esto pasó de mañana de día) observé en la vereda de casa a unos metros de la puerta que había tomado fuego una gran caja de cartón (con un techo de chapa y con más cartones encima y hasta con una baldosa para apretar todo) inmediatamente le grité a la persona (aunque no la veía) que yacía durmiendo adentro de esa caja de cartón (el incendio de la caja de cartón se ve que fue intencional porque alguien dejó encima un libro prendido fuego de ex profeso) para que saliera rápido de la misma, era una muchacho joven, y acto seguido entre a casa y junte un balde con agua para apagar el fuego -y otro balde más de agua también fue necesario-, el muerto vio toda esa escena Dantesca y no daba crédito a lo que veía, le pareció algo increíble, y me dijo a mí, le salvaste la vida, si vos no le avisas moría quemado vivo. Antes de irme a hacer el mandado observé que el que había armado esa caja de cartón para yacer ahí dentro era otro indigente -también joven- pero distinto al que salió de adentro de la caja de cartón, el joven que salió -una vez que le avisé del fuego-, me pareció que estaba muy drogado.
Todos los días uno o más indigentes duermen en ese sitio o en la vereda de enfrente. En donde vivo es relativamente céntrico, es en el límite de los barrios La Comercial y Cordón, proximidades de la calle Justicia esq. Miguelete. A la vuelta de donde vivo hay un hogar para indigentes del Mides que funciona de 18:00 hs. a 09:00 hs AM, lo administra una ONG y el pan se lo traen los milicos del ejército en un camión, todos los días queda gente afuera por falta de cupos, los que quedan afuera -que son los más- duermen en la calle. Observo que muchos de los indigentes que van ahí tienen hasta problemas de invalidez, de salud, ahí los tienen por unas horas y después los echan para la calle hasta el otro día, la mayoría son muy jóvenes, pero los hay también veteranos y ancianos unos muy pocos. Muchos de ellos con ostensibles problemas psiquiátricos, de drogadicción y de alcoholismo -algunos ya llegan así-, eso lo veo todos los días. Cualquiera persona que tenga una mínima sensibilidad social observará que cada vez en el país hay más indigentes durmiendo en las calles de la ciudad, se observa desde parejas hasta familias enteras, este fenómeno social (producto social del modo de producción capitalista que administra el FA desde el gobierno) se da en casi todos los barrios de la ciudad.



>>> La otra violencia


En relación a seguridad hay aspectos del sistema que funcionan mal. La policía se queja porque dicen detienen delincuentes que la justicia libera. Los jueces explican que ellos solo aplican leyes que no hacen. El INAU vive su propia crisis con los menores infractores y nadie acierta a poner orden.
En medio subsiste cierta desesperación ciudadana que ve como el Estado no la protege. Y lo peor de todo, crece la intención de comenzar a hacer justicia por mano propia.
Para mejorar la "sensación térmica", se manipulan los números.
El ministerio del Interior cuenta con el mayor presupuesto de toda su historia. También con la mejor infraestructura.
Aviones, helicópteros, vehículos especiales, un cuerpo policial muy sofisticado y armado para enfrentar delitos que no tenemos, como el terrorismo. Pero que no da respuesta a los delitos que si tenemos.
Bonomi ha destinado mucho tiempo para mejorar la policía hacia adentro. Pero la respuesta al ciudadano nunca funcionó tan mal.
Porque el bien a preservar es la libertad, hoy severamente afectada.

La columna de Carlos Peláez en Rompkbzas810


http://www.espectador.com/politica/333135/inseguridad-no-saben-o-no-pueden/descargar/audio/1

>>>> Llamado a la violencia
Preprados contra el terrorismo inexistente, contra el movimiento sindical, ausentes contra la corrupción que roba muchisimo mas que los ladrones de gallinas.


Hace ya treinta años, en la década de 1980, Abimael Guzmán (presidente del Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso) acuñó una frase tremenda: “Salvo el poder, todo es ilusión”. El aserto era tan brutal como la organización que lo formulaba. Desde la cultura de izquierda que siempre practicamos en este país, el poder era concebido como un servicio o un paso necesario para transformar la sociedad y mejorar la situación de la gente. Nunca un fin en sí mismo.
La tiranía del tiempo no deja nada en su lugar. Aquello que parecía abominable se fue convirtiendo en sentido común. Lo que debía ser combatido comenzó a formar parte de la propia manera de ser y actuar. La diferencia entre medios y fines se fue difuminando hasta desaparecer. La ética dejó de ser el faro y la brújula para convertirse en discurso sin relación con la acción cotidiana.
A diferencia de lo que sucede estos días en Brasil, referencia casi ineludible cuando hablamos de crisis de las izquierdas, en Uruguay y en el Frente Amplio la corrupción no juega un papel determinante. El sistema político uruguayo funciona de otro modo, los partidos tienen formas más o menos transparentes de financiación correspondiendo al Estado una parte significativa. Los montos que reciben los partidos para las campañas electorales no tienen –como el país– el tamaño que revisten entre los vecinos.
La cultura política uruguaya no admite la utilización de los cargos públicos para el enriquecimiento personal y los casos existentes, que los hay y cada vez más, siguen siendo minoritarios. Lo novedoso es que los casos de corrupción afectan a todos los partidos. O, mejor, están involucrados siempre los que ostentan cargos públicos más allá del partido por el que hayan sido elegidos.
El gran problema del Frente Amplio es el apego al poder. Nadie se atreve entre nosotros a pronunciar la máxima senderista, pero una revisión somera de las carreras personales desde 2005, o desde 1989 cuando el FA gana la intendencia de Montevideo, revelan esa tremenda tendencia a no despegarse del sillón. Las biografías de los líderes y de los cuadros medios incrustados en la administración no sólo lo confirman sino que agregan un dato mayor: la ubicuidad.
Hay quienes han pasado de cargos municipales a ministerios, y viceversa; de entes a ministerios y al revés; rotando, siempre rotando, pasando de un cargo a otro aunque la tarea a cumplir no tenga la menor relación con la anterior. Se diría que no son especialistas en otra cosa que no sea estar en algún cargo con poder. Hasta que la jubilación ofrezca el merecido descanso.
Los casos en los que el cargo retorna a la base, como un ciudadano más, son excepcionales. La vida política se fue convirtiendo en una interminable escalera ascendente cuyo primer peldaño es el sindicato y el último el parlamento. Esto era lo que sucedía hasta 1989. De ahí en más, el límite superior se estiró y se sitúa ahora en el gabinete y en los directorios de las empresas estatales. Siempre para trabajar por el país y por los más postergados. Faltaría más.
La impresión es que cuando la izquierda lleva 12 años en el gobierno nacional y más de un cuarto de siglo en el poder municipal de la capital, la vieja cultura política dio paso a otra, impronunciable, irreconocible, tejida en torno a la mediocridad de saltar –como en la rayuela– de un lugar a otro sin descanso.
La hipótesis es que la voluntad de poder deglutió la voluntad de cambios, que la administración de lo existente insume tantos esfuerzos que no deja restos para crear algo nuevo, que es la única forma de cambiar el mundo. Miremos hacia atrás. La descentralización fue el momento de mayor entusiasmo de la izquierda, porque era de verdad algo nuevo, diferente, supuso la creación de comisiones en los barrios que, por lo menos en los primeros años, se llenaron de vecinos.
Transformar es crear. Para administrar lo que hay hace falta poder y poco más. El poder nos convierte en conservadores ya que se trata de seguir estando en el lugar conquistado, estirando todo lo posible la gestión. Desde 2005 la confusión sobre lo que es ser de izquierda creció exponencialmente, tanto o más que desde 1990 cuando el FA asume la intendencia de Montevideo. Hoy son pocos los que pueden decir, de forma sencilla y clara, en qué consiste la izquierda.
Siento que esto recién empieza, entre otras cosas porque el Frente Amplio tiene por delante un buen tiempo para seguir siendo gobierno. Oteando el horizonte, es poco probable que pierda elecciones aunque parece difícil que consiga detener el desgaste que comenzó a manifestarse en los resultados de 2014. Vivimos en medio de un ciclo frenteamplista (que no es lo mismo que un ciclo progresista ni de izquierda). Los ciclos no se terminan por una mala gestión de gobierno. Ahí está el larguísimo ciclo colorado para mostrarlo, en el que hubo gobiernos buenos y otros deplorables. No fueron los malos gobiernos los que llevaron al Partido Colorado a la ruina, sino una combinación de factores, de coyuntura y estructurales, entre los que jugaron un papel determinante la crisis de 2002 y el ciclo de luchas sociales 1967-1969, que agrietó definitivamente la cultura política hegemónica.
Una cultura no nace ni muere de golpe. Las culturas necesitan tiempos largos para leudar, y aunque las caídas parezcan más breves, bien miradas son tan o más duraderas. Como cultura política el Frente Amplio nace en la primera mitad del siglo XX al calor de la cultura obrera que emanaba el movimiento de los trabajadores, cobra forma en la unidad sindical y el Congreso del Pueblo a mediados de los sesenta, se materializa en las calles en los años de fuego del pachecato, antes de convertirse en organización formal.
Durante esa lenta fragua era mal mirado quien aspiraba al ejercicio del poder para beneficio personal. Esa era la cultura de los otros, la que se combatía. Ahora se rinden homenajes incluso a los cargos que la justicia condena. Si hubiera modo de medir el comienzo de la decadencia, ésta debería situarse en la pérdida de la identidad mucho más que en la pérdida de votos. Lo primero anticipa lo segundo.
Se dirá, y se cree ampliamente, que mientras la economía funcione razonablemente bien, la izquierda no tiene nada que temer. Los hechos no dicen eso. En Brasil fue la calle, en junio de 2013, la que puso límites al lulismo. Entre nosotros, la mayoría parece haber olvidado agosto de 2015, cuando el Ejecutivo impuso la esencialidad al conflicto en la enseñanza. ¿No estamos ante una pérdida de identidad, en aras de afirmar lo que se mal entiende como poder?
Nadie deja jirones de identidad impunemente. Mucho antes de ser derrotada por la derecha, la izquierda empezó a serlo por ella misma.