miércoles, 23 de noviembre de 2016

Concentración y marcha por el Clínicas


El oficialismo no se apareció










Miércoles 23 • Noviembre • 2016


Marcha por 18 de Julio contra la participación público-privada para reformar el Clínicas
“Tan hermoso, tan hermoso, y cómo lo tienen; es una injusticia eso que hacen”, dice Elsa, de 89 años, sentada en la escalera de la Universidad de la República (Udelar), en referencia al hospital donde su nieta se recibió de médica. Está con su esposo, Roberto Sarandí, de 90, que dice que está ahí por obligación, porque se operó dos veces en el Clínicas y está bien: “para pelearla”. Alrededor le corretean unos gurisitos, que juegan con unas banderitas y gritan “que el hospital no se venda”. Para Roberto, “todo el pueblo tiene que estar acá; no tienen que quedarse en las casas, los precisamos”. Dice que es comunista de toda la vida y que no quiere hablar contra Tabaré, pero que al gobierno “esto se le está yendo de las manos”.
En julio de este año -por medio de una carta- los ministros de Economía y Finanzas y de Salud, Danilo Astori y Jorge Basso, dijeron que la única opción para hacer las obras de reforma y actualización del Hospital de Clínicas era la participación público-privada (PPP). El objetivo de la marcha, convocada por el “Movimiento Todos Por El Clínicas Contra las PPP”, es entonces la oposición a este planteo del gobierno y al mecanismo de la PPP.
Sebastián, funcionario del hospital e integrante de la Unión de Trabajadores del Hospital de Clínicas (UTHC), dice que este proyecto implica que “un privado llegue al país, proyecte, construya y gestione el hospital durante 35 años”, y durante ese tiempo el Estado “pierde el control del Hospital de Clínicas”. Esto, dice, es una privatización, pero le llaman PPP porque “suena más amable”. Para él, la situación es “crítica” en el centro: hay necesidad de recursos humanos y materiales, y el edificio está muy deteriorado a causa del “ahogo presupuestal”; sin embargo, está convencido de que “este no es el camino”.
Hugo Etcheverry, de la UTHC, acaba de atar con cinta, en la puerta de la Udelar, una pancarta que dice que al hospital del pueblo lo defiende el pueblo. Le dice a la diaria que los trabajadores y los estudiantes son los que hacen que el hospital funcione, y que quieren “que las obras se lleven adelante con dinero público y estatal”, pero que “la ley de PPP habilita a la empresa privada a diseñar el proyecto y administrar parte de los servicios del hospital, y ahí claramente se está violando y atacando la autonomía y el cogobierno universitario”.
Unos minutos después, con el micrófono y ante todos los presentes, Federico Kreimerman, representante de los egresados, dice que el gobierno plantea que el hospital no va a perder su autonomía, y que eso “es falso”, porque “la Universidad [de la República, Udelar] tiene que flexibilizar su proyecto edilicio y permitirle al inversor intervenir en el diseño del futuro hospital”. Es posible la financiación pública, dice, lo que hace falta es voluntad política.
Sofía Kohn, integrante de la Asociación de Estudiantes de Medicina, dice -vestida de túnica blanca- que el Clínicas “debe estar orientado a las necesidades populares” y que “los intereses del capital se contraponen seriamente con eso”. Cree que el hospital “está cumpliendo con el rol que tiene” y que, aunque “muchas cosas deben mejorarse”, la diferencia entre su potencial y lo que realmente puede desarrollar se debe a la falta de recursos.
El Consejo Directivo Central de la Udelar votó en setiembre su voluntad de que se inicie el proceso de PPP para las obras del Clínicas, con el voto del rector, Roberto Markarian. Para Etcheverry, el rector “ha cometido un gran error”, y dice que con la marcha le están pidiendo que “deponga” la decisión. La disputa, dice, es a la interna de la Udelar y ante el gobierno, por eso la marcha sigue rumbo a la Torre Ejecutiva.



>>> El gobierno quedó solo











martes, 22 de noviembre de 2016

La democracia vigilada (videos)





Andá, aprontá el mate...
>>> Introducción Fernanda Aguirre (comisión DDHH PIT CNT 
Samuel Blixen 
Mirtha Guianze



>>>Isabel Wschebor



>>> Pablo Chargoñia


>>> Fernanda Aguirre


A desclasificar

Un dirigente histórico del Partido Socialista, con participación en la Mesa Representativa del PIT-CNT, fue reclutado por los servicios de inteligencia estatales en los años 80 para favorecer los intereses empresariales de la empresa Pilsen. “Los alemanes van a dar dinero para una nueva sede”; “no es conveniente hacer un paro general parcial”, deslizaba el infiltrado en las reuniones ejecutivas de la central sindical. En otro caso, un militante del Partido Comunista del Uruguay (PCU), también contratado por inteligencia, filtraba información de planos arquitectónicos de la sede central del PCU y de apartamentos de diplomáticos vinculados a la Embajada de Cuba.

 Estos sucesos fueron narrados por Samuel Blixen, periodista de Brecha, este lunes, durante el encuentro “La democracia vigilada” en la sede del PIT-CNT. Blixen accedió a cerca de 4.000 documentos que forman parte del material incautado en 2015 al coronel retirado Elmar Castiglioni y, tras procesar la información -de una forma que él considera “artesanal”-, entregó su informe escrito a mano sobre espionaje en círculos sindicales a Mirtha Guianze, reconocida ex fiscal que investigó crímenes durante la dictadura cívico-militar (1973-1985) y actual directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (INDDHH). Además de infiltrarse en gremios, los servicios de inteligencia del Estado uruguayo también vigilaron de cerca a ex presidentes y figuras de renombre. Hay cerca de un millón de documentos que contienen información sobre espionajes, puntualizó Blixen. Están encajonados en oficinas estatales y son custodiados por policías que, debido a cuestiones burocráticas de organización de los recursos humanos del Estado, son los mismos que estuvieron en la etapa de confección de los archivos, así que no se sabe qué material se entrega y cuál se omite.

Una realidad que conoce la historiadora Isabel Wschebor, otra de las ponentes y autora del documento “Informe de recomendaciones sobre el destino del archivo incautado”, que será incluido en la denuncia que el Frente Amplio (FA) presentó ayer en Diputados (ver nota aparte). Leer y procesar todo este material, suponiendo que se contara con dos personas para hacerlo, equivaldría a leer una biblioteca con 10.000 ejemplares, explicó Blixen, y recordó que de los 52 DVD del material de Castiglioni sólo 16 fueron entregados por el Ministerio de Defensa Nacional a la INDDHH, y que aún no se conocen. “El secretismo ha rondado y sigue rondando este país”, sostuvo Guianze, quien a su vez pidió a la audiencia que tomara “conciencia” de que hay prácticas de inteligencia estatal que son aberrantes y que no deben ser naturalizadas. Para dar un ejemplo, contó que en 1996 le dijeron que no podía acceder a un cargo porque los servicios de inteligencia habían brindado al gobierno de turno información que le impediría hacerse del puesto. “¿A quién le íbamos a reclamar?”, se preguntó. Y en el caso hipotético de que se lograra el acceso a la información, “¿cómo hacemos para mirar esos miles de archivos?”, volvió a inquirir la ex fiscal.

El dirigente infiltrado en el PIT-CNT terminó como presidente del FA en Minas. “Es posible que todavía esté trabajando para los militares y no lo sepamos”, manifestó Blixen, y los presentes quedaron absortos. Guianze señaló, en tanto, que la sociedad debe exigir a los gobiernos del FA “una revisión de los criterios de inteligencia”, ya que en esta época “se han violado domicilios y se han hecho cosas bien graves, que se han naturalizado”, advirtió. Entonces, ¿cómo acceder a este material? Para Wschebor, hay una “desidia” de Uruguay en lo que respecta al cuidado de su patrimonio documental, y se refleja en que un jefe de Inteligencia se lleve a su casa expedientes judiciales y nadie le pregunte nada. En este sentido, la historiadora explicó que las copias de archivo sin respaldo original pierden valor ante la Justicia. “Eso se está viviendo en Argentina. Tenemos los días contados”, dijo.




lunes, 21 de noviembre de 2016

A la sombra del latifundio




Marcelo Marchese

21.11.2016

En una reunión de veteranos el cantor empuñó la guitarra para entonar A desalambrar. El auditorio lo siguió a destiempo, desafinando y con emoción forzada.

La escena era patética; cuanto más abandonaba este grupo sus sueños de juventud, más se aferraba a un símbolo del pasado. No los culpemos, el hombre suele enterrar sus sueños bajo los escombros que arroja, día a día, la experiencia. Ahora bien, y este es el quid del presente artículo, lo triste es que llamemos experiencia a la suma de nuestros fracasos.
Antes de abordar las causas de este fracaso nacional, y en suma, antes de analizar qué ha impedido erradicar el cáncer del latifundio, debemos señalar un hecho singularmente irónico. Aquellos veteranos desconocían que, precisamente, el partido que habían votado con entusiasmo o bajo la consigna lo otro es peor, hoy lleva a cabo un proceso de desalambramiento de los campos comenzado con la apertura democrática.
Expliquemos esto con mayor detalle. En los tiempos de Latorre, en la década del 70 del siglo XIX, se alambraba para controlar el ganado, para impedir que un toro de raza regara su semen por otros lares y para apropiarse de tierras ajenas. Si el medianero no podía pagar el alambramiento forzoso, forzosamente perdía su campo. Como no hubo necesidad de llevar a cabo una mensura, los latifundistas echaron mano a una masa indeterminada de tierra, incluyendo caminos fiscales. Para aproximar al lector a la entidad de este pillaje, hacia 1836, dos tercios de las tierras laborables del país eran terrenos fiscales. La ley del más fuerte determinó que los latifundistas arrojaron a cuarenta mil personas a los caminos, el 10% de la población rural. La génesis del latifundio en nuestro país, desde la colonia, está asociada al robo y a innumerables maniobras que rara vez incluyeron el desembolso de dinero, o al menos, eso dicen TODOS y cada uno de los textos que estudian su origen y no hay uno que diga lo contrario, pues a los guardianes del latifundio no les conviene siquiera mentar la infancia de la criatura. Prefieren, y hacen bien, correr un denso velo sobre el pasado ante los ojos de la República.
Cien años después, a partir de las exoneraciones impositivas y demás estímulos a la forestación que desembocaron, misteriosamente, en la instalación de tres pasteras (pues estas gentes planifican las cosas) llegamos a que los monocultivos de eucaliptus y pinos ocupan un millón y fracción de las 16 millones de hectáreas laborables de nuestro país. Por su cuenta, la soja, la planta sagrada de Mujica, alcanza una superficie similar. Ocurre que estos cultivos no siempre precisan de alambrado (1) pues molestan a las grandes cosechadoras, por lo que, sin mentar a Viglietti, y a la sordina, se viene desalambrando a piacere.
Desde la colonia hasta ahora habrá variado esto o lo otro, pero hay algo que se mantiene intacto: el latifundio que no para de crecer. Como normalmente aquello que se extiende lo hace a costa de otra cosa, año a año pierden sus campos mil cien productores rurales, cuyos terrenos caen en las bocas abisales del latifundio. En 1963 un 19% de la población vivía en el campo; en 1985 un 13%; para el 2004 bajamos al 8% y en el 2011 descendimos al 5%. Habida cuenta que no hay un pujante sector industrial que absorba esta mano de obra, con toda evidencia queda medrando en actividades no directamente productivas, en tanto en el medio rural se deteriora el tejido económico y social.
La situación es un poco más funesta si pensamos que un porcentaje considerable de esas tierras está en manos de extranjeros. Digamos, un 25% (según fuente interna de una de las mayores empresas agrícolas que operan en Uruguay, el porcentaje es de un 40%). No podemos saber este porcentaje con precisión, cada vez que opera en la compra una sociedad anónima o un testaferro ¿Pero un gobierno, sea de izquierda o derecha, no se preocupa por la pérdida de soberanía que significa entregar el 25% o quién sabe cuánto del territorio a quién sabe quién?
Se preocupa, sí señor. Hizo una ley que impide que las sociedades anónimas compren tierras. La ley fue redactada. El problema es que aguarda, en un cajón, y entre las polillas, a ser sancionada ¿Cómo es eso? Eso mismo le pregunto al lector, pero sigamos, que hay mucha cáscara para rascar sobre la llaga del latifundio. Si alguien duda de la magnitud de la entrega, que atienda a este dato aportado por el Instituto Nacional de Colonización: durante el 2010, el 83% de las hectáreas compradas en el país quedaron en manos de extranjeros. En el 2011, y considérese que estas cifras ya quedaron atrás, ocho empresas forestales poseían 720.000 hectáreas: Montes del Plata 250.000 y UPM 200.000. Es de suponer que en un radio de 200 kilómetros de la tercera pastera, UPM haya comprado ahora considerables territorios. Montes del Plata y UPM controlaban el 50% de la superficie forestada y esta característica se extendía al resto de los principales rubros agrícolas. Mas, si la concentración de la tierra en manos de extranjeros es escandalosa ¿qué decir de la industrialización de los productos agrarios y su exportación? En el 2011 el 87% del procesamiento del arroz estaba en manos de brasileros. Los 10 frigoríficos más grandes concentraban el 70% de la faena y al menos 8 de ellos eran propiedad de extranjeros. En la madera, los extranjeros concentran la virtual totalidad de los dos procesos. En la soja, de la que sólo industrializamos un 5% (contra un 52 y un 71% que industrializan Brasil y Argentina) cinco empresas extranjeras concentran el 77% de las exportaciones.
¿Cuáles son los problemas derivados de la extranjerización de la tierra, la producción industrial y la exportación de los productos agrícolas? El primero de todos es la fuga de capitales. La renta resultante no necesariamente se reinvierte en el país, por lo cual podemos asistir a un crecimiento de "nuestras" exportaciones, pero ese crecimiento no significa desarrollo (dejemos de lado el problemita de las exoneraciones impositivas). Habría desarrollo si ese crecimiento generara un encadenamiento productivo, si ese crecimiento fuera dinamizador de nuestra economía. En síntesis, se produce aquello que es rentable para otros y no necesariamente lo que nos beneficia. La ganancia de esa producción vuela y además el productor extranjero no se preocupa por la erosión del suelo a largo plazo (menos aún si arrienda, algo común en la soja). Los países que han dado un salto desde una economía agrícola a una economía industrializada, han reinvertido su renta agropecuaria. Esos países no cargan la tara del latifundio, que en los países atrasados, como en latinoamerica, es resultado, por un lado, del proceso de colonización de las potencias ibéricas, y por el otro, de la propia dinámica de la relación entre los países imperiales y los países dependientes, relación que fortalece al latifundista y le permite acrecentar su poder político. Los países imperiales nos venden productos industrializados, inclusive nos venden la soja procesada, y nosotros les vendemos bienes primarios, que constituyen el 75% de nuestras exportaciones.

Pero al problema de la extranjerización de la tierra y su producción y exportación de bienes, agreguemos los propios problemas emanados del latifundio a secas. "La propiedad [de la tierra], en realidad, no debe ser de nadie; o más bien dicho, debe ser de todos, y la entidad que representa a todos es la sociedad". Acaso el lector se sorprenda si le digo que esta frase no fue lanzada al mundo por Vladimiro Lenin en la Rusia revolucionaria, sino por el Pepe Batlle en el país del latifundio. Basta comparar esta consigna de un colorado de principios del siglo XX con el actual discurso de la izquierda del siglo XXI, para medir el retroceso ideológico en nuestro país. La idea de la tierra como un bien público (así como el aire y el sol) la debemos tomar en un doble sentido. Primero, por lo que significa ante la inaguantable división de la riqueza, y segundo, en el sentido de considerar la tierra como un bien dinamizador de nuestra economía y de nuestra vida política. Un inteligente reparto de este recurso vital permitiría reinvertir la renta agropecuaria, alentaría la producción industrial reincorporando rubros abandonados y agregando nuevos, atenuaría la inflación galopante, poblaría el campo y restablecería su tejido social, crearía más y mejores puestos de trabajo, permitiría cultivos más orgánicos y menos dañinos para el agua y la tierra y la gente, aumentaría un mercado interno necesario para el desarrollo inicial de cualquier actividad industrial, brindaría más ingresos al Estado, volcaría a la Universidad a la necesaria tarea de aliarse con los productores rurales para mayor beneficio del país y al convertirse todo esto en una tarea nacional, activaría la dinámica republicana, y aquí llegamos a lo que apuntábamos en el principio del artículo: las causas de la derrota de aquella generación que luchó, con riesgo de su vida, por la reforma agraria.
Aunque el FA haya erradicado de su discurso la imprescindible reforma agraria, hay algo todavía más grave: el tema no está a la orden del día; a la orden del día está esperar que todo este proceso de extranjerización de nuestras riquezas y ruina de nuestra soberanía en todos los sentidos, redunde en desarrollo, supongamos que para el día en que le crezcan pelos a los huevos. Los gobiernos responden, también, al orden de ideas que impera en una sociedad. El problema es el orden de ideas que impera en la nuestra; el problema es que no advertimos las consecuencias funestas del latifundio. Sin generar una masa crítica no saldremos nunca del pozo, y viviremos al vaivén del precio de las commodities. Poco importa quién acceda al gobierno; la clave está en la creación, primero, de esa masa crítica, tarea que superó a aquellos militantes por varios motivos, sea por una dictadura atroz, sea por la incapacidad de analizar con cabeza propia la realidad. Cuando uno no puede analizar los hechos, los hechos te sepultan como escombros que arrojan los días a modo de experiencia.
Ya todos sabemos que en cuanto a ineficiencia y corrupción, nada separa al actual partido de gobierno de los anteriores (sin mentar el futuro gran papelón de la regasificadora, que superará a todos los demás). Ya todos sabemos que en cuanto a pensar un nuevo modelo educativo, nada separa al actual partido de gobierno de los anteriores. Lo mismo sucede con el problema de la seguridad y con la clave de las claves, emprender un modelo de desarrollo viable. Si el funcionario, o quien fuere, no está armado con un arsenal teórico independiente, se convierte en administrador de las teorías pensadas por otros. Si no elaboramos un modelo nacional, el modelo será impuesto desde afuera por las trasnacionales, que marcan el compás mientras se adueñan de nuestras riquezas. Si no transformamos estos escombros diarios en material de pensamiento de nuevas realidades, seguiremos vegetando a la sombra del latifundio.

(1) ¿Quién va a entrar a robar ganado o a cazar una mulita allí donde, entre los eucaliptus y pinos, sólo habitan cotorras y serpientes?











domingo, 20 de noviembre de 2016

El poder de la halcona en imagenes



EL LOBBY OMNIPRESENTE
EL PODER REAL QUE NADIE VE

Los ALIENADOS manipulados masivos que votan presidentes ni SOSPECHAN que existe. Se creen que que el poder verdadero está en la CASA DE GOBIERNO, en los Parlamentos y el Poder Judicial de cada país. Y a eso VOTA SU IGNORANCIA en manada, cuando votan NUEVOS TURNOS de robo capitalista LEGALIZADOS por las urnas.
Los famosos "tres poderes" constitucionales de la FARSA democrática made in USA, son apenas la cáscara VISIBLE (la punta del iceberg) de un PODER REAL oculto que decide y desarrolla la estrategia capitalista de TURNO, en cada país sometido por las transnacionales y los bancos del LOBBY FINANCIERO. Que controla el PODER PLANETARIO desde Wall Street, la Reserva Federal y el Pentágono.



Y a ese poder NADIE LO VE, PORQUE NADIE LO NOMBRA. Sus protagonistas centrales: La EMBAJADA USA, las CÁMARAS empresariales y la CORPORACIÓN MEDIÁTICA, se encargan (bajo presión de muerte, demonización o encarcelamiento) de que NADIE hable PÚBLICAMENTE de ese PODER REAL EN LAS SOMBRAS.



Presidentes, políticos, jueces y periodistas (la burocracia empleada del PODER FORMAL) se disciplinan para NO MENCIONAR al poder oculto bajo presión de DESAPARICIÓN FORZOSA si lo hicieran.
Eso explica sencillamente porqué NADIE VE (aunque lo tenga en la punta de la nariz) a ese poder real que controla GOBIERNOS, PAÍSES Y ECONOMÍAS a escala global.

EL PODER INVISIBLE Y SU MISIÓN ESTRATÉGICA
Las mayorías (por la complicidad del poder mediático y político para ocultarla) IGNORAN la existencia y la función de la embajada de EEUU. En cualquier país de la periferia, la misión de la representación diplomática yanqui consiste en actuar como polea de TRANSMISIÓN de las decisiones estratégicas del Imperio en todas las esferas del poder local (económico, político, militar y sindical).
Hay tres misiones centrales que cumple la embajada norteamericana en los países donde actúa:

1) Velar por los INTERESES estratégicos (políticos y militares) de EEUU,

2) Velar por los intereses ECONÓMICOS y comerciales de los bancos y trasnacionales estadounidenses, y

3) Preservar al país sometido de sucesos que generen "DESORDEN Y CAOS" (económicos, políticos, sociales) que puedan alterar la "GOBERNABILIDAD INSTITUCIONAL" de los presidentes títeres.



En resumen, la tarea concreta del embajador norteamericano en CUALQUIER PAÍS donde actúe consiste en: Hacer LOBBY EMPRESARIAL para sus transnacionales que OPERAN LOCALMENTE, controlar (con la CIA local) cada paso de las CORPORACIONES del poder local (empezando por el Gobierno de turno, los servicios de inteligencia, la policía y las FFAA), y controlar y/o neutralizar los procesos políticos y sociales que puedan ALTERAR la GOBERNABILIDAD del sistema en el orden local (huelgas salvajes, estallidos sociales, cortes de ruta, etc).


En el actual esquema de gobernabilidad con el "SISTEMA DEMOCRÁTICO" (principalmente en América Latina), el Departamento de Estado norteamericano y su representación diplomática ya no utilizan (como en la década del 70) el PODER MILITAR local como elemento de control, sino que se valen de tareas de inteligencia y de OPERACIONES MEDIÁTICAS para manipular a las mayorías e influir en las decisiones del poder local.


Para conseguir sus objetivos estratégicos, la "EMBAJADA" cuenta con una columna vertebral: Las CÁMARAS empresariales (el poder concentrado de los bancos y empresas transnacionales) y los MEDIOS DE COMUNICACIÓN (los nuevos ejércitos mediáticos de represión).
Con las cámaras empresariales (la corporación central de poder capitalista local), presiona y CONTROLA al gobierno títere de turno, y con los medios de comunicación (la corporación de poder comunicacional), manipula y direcciona la CONDUCTA MASIVA y presiona al gobierno de turno hacia el objetivo buscado.



Esa es la razón principal por la cual la "EMBAJADA" es el PODER INVISIBLE que todos temen y nadie nombra.
Y esa es la razón principal por la cual el poder local (empezando por el gobierno de turno) averigua para qué lado SOPLAN LOS VIENTOS de la representación USA antes de dar un sólo paso que le pueda costar su salud.
Te los voy a apretar...



Un error en la lectura de las "SEÑALES", le puede costar la destitución, un proceso judicial por "corrupción", la cárcel o una muerte "extraña".
"CON LA EMBAJADA NO SE JODE" : Primer axioma de los EMPLEADOS CORRUPTOS del poder invisible que quieren conservarse "saludables" en el poder FORMAL, empezando por el PRESIDENTE de turno.
Y eso resume y explica, en definitiva, porque los alienados masivos NO VEN, NI NUNCA VERÁN al poder real invisible que CONTROLA Y MANEJA sus vidas, haciéndoles creer que son LIBRES y dueños de su futuro
MANUEL FREYTAS / IAR Noticias



PD: las imágenes son también de la embajada





Todos por el Clínicas









>>> La herramienta / Entrevista a Martín Jauge, Economista de COMUNA