viernes, 24 de agosto de 2018

Marcha al Filtro 2018




Este Viernes, 24 de Agosto, a 24 años de la represión del Filtro y de los Asesinatos de Fernando Morroni y Roberto Facal.La movilización partirá desde el Obelisco a las 18hrs, rumbo a las inmediaciones de donde se ubica el Hospital Filtro




24 de agosto de 1994 Masacre del Filtro, en Montevideo, Uruguay. Ese día estaba previsto la extradición de los etarras Jesús María Goitia, Mikel Ibáñez Oteiza y Luis Lizarride.
Para evitar ser extraditados, los vascos acusados de ser miembros de ETA, Euskadi Ta Askatasuna, comenzaron una huelga de hambre y posteriormente de sed, que provocó que fueran trasladados de la cárcel al Hospital Filtro, ubicado en Cufré, próximo a Bvar. Artigas y Luis Alberto de Herrera.
Miles de personas se manifestaban en contra de la extradición a España de los ciudadanos vascos que se encontraban realizando una huelga de hambre en protesta por la extradición.
Los responsables de la masacre fueron el presidente Alberto Lacalle, del Partido Nacional y su Ministro del Interior Gianola, siendo la represión más violenta en democracia. El operativo represivo estuvo a cargo del Inspector Nacional José Dávia y el Inspector General Pablo Gerjiulo que dependían de la orden directa del Ministro del Interior.
Son asesinados por las fuerzas represivas Roberto Facal y Fernando Morroni, además de un centenar de heridos, la mayoría a causa de disparos con arma de fuego.
La represión de clase del Filtro la sufrió todo el pueblo frenteamplista.
El 15 de mayo de 1992 se puso en marcha el "Operativo Duque", encabezado por el inspector principal Saúl Clavería, que detuvo en Uruguay a unas 30 personas. Fue el mayor golpe asestado a la organización fuera de España y Francia.
De los 30 detenidos fueron procesados trece, de los cuales el Estado español pidió prisión para diez, y finalmente, al amparo del tratado firmado con Uruguay el 11 de noviembre de 1885, demandó la extradición de ocho de ellos: Mikel Ibañez, Luis Mari Lizarralde, Jesús Goitia, Amaia Arakistain, Juan José Urrutia, Pedro Gómez, Agurtzane Delgado y Josu Lariz. Jesús Goitia, Mikel Ibáñez y Luis Lizarralde fueron acusados de falsificación de documento público.
Puesto que la extradición no podía concretarse mientras hubiera un juicio abierto en Uruguay, el fiscal Juan José Pumarega pidió la absolución de los encausados, pese a las evidencias que habían permitido el procesamiento. Uruguay sólo accedió a entregarle a España a estos tres ciudadanos, que permanecieron detenidos en la Cárcel Central de Montevideo a la espera del trámite final de la extradición
El 21 de agosto la Mesa Política del Frente Amplio resolvió apoyar a los presuntos etarras y convocar a los frenteamplistas, organizaciones gremiales, sociales y barriales a participar y a apoyar una manifestación a iniciarse al día siguiente en la Plaza del Entrevero para recorrer toda la ciudad hasta llegar al Hospital Filtro "en defensa de la vida y el derecho de asilo".
El operativo represivo estuvo a cargo del Inspector Nacional José Dávia y el Inspector General Pablo Gerjiulo que dependían de la orden directa del Ministro del Interior
Una anécdota sobre Clavería. Federico Fasano director del diario La República de Montevideo, de 49 años de edad, fue retado a duelo a muerte por Saúl Clavería, un subjefe de policía que fue identificado por el periódico como propietario de unos vehículos utilizados en el narcotráfico y, humillado por la noticia, retó a duelo al director de La República. Clavería le mandó a sus padrinos, un militar y un inspector de policía. Fasano escogió como padrinos a una mujer, la diputada Matilde Rodríguez, y a un anciano de 90 años, Rodolfo Tálice, presidente del Partido Verde.
La opinión pública acorraló a los opositores que se retiraron. Con ironía Fasano "le propuso incluso solucionar esta afrenta jugando una partida de ajedrez o de tenis".
Posteriormente, un ex oficial de policía retó de nuevo a Fasano, pero esta vez el Ministerio del Interior, del Gobierno de Lacalle, no permitió el duelo.
Grupos de izquierda organizaron una manifestación masiva en las inmediaciones del Hospital Filtro. A través de la onda de CX 44 Radio Panamericana, del MLN, se convocó a asistir a la zona. Posteriormente, desde el mismo medio se alentó a resistir la acción de las fuerzas policiales. En la noche del 24 de agosto la zona adyacente al Hospital Filtro se convirtió en el escenario de hechos de violencia.
En la noche, la Policía montó un operativo represivo combinado en el que participaron el cuerpo de Radio Patrulla, la Guardia Metropolitana, la Guardia Republicana y efectivos de varias seccionales cercanas a la zona.
Pocas veces en la historia se desplegó tal saña represiva contra una manifestación de masas y -justo es decirlo- pocas veces los manifestantes exhibieron tanto nivel de combatividad contra una fuerza armada notoriamente superior.
En el cruce de las avenidas frente al Edificio Libertad decenas de manifestantes corrían, procurando evadir la acción policial o para guarecerse de los disparos que comenzaron a sentirse después de las 20 horas, seguidos de una intensa pedrea. A través de la televisión, en directo, la población seguía aquel enfrentamiento, observándose la acción del cuerpo de Coraceros con sus caballos persiguiendo a los manifestantes, y una caravana de vehículos policiales tirando tiros a mansalva, así como refriegas de todo tipo.
Esteban Massa, un enfermero que intentó socorrer a una de las víctimas, recibió cuatro disparos por la espalda. A las 20 horas Fernando Morroni, un joven de 24 años, murió al ser alcanzado por tres disparos. Carlos Alejandro Font, de 18 años, fue ingresado con pérdida de masa encefálica por herida de bala. A las 21 horas se apagaron las luces del alumbrado público de la zona y se cortó la telefonía durante 6 horas.
A las 22.20 horas en tres ambulancias con una fuerte custodia de patrulleros y motos y un médico forense en cada una de ellas, los ciudadanos vascos fueron retirados del Hospital Filtro por la calle Gualeguay, con destino a la base militar aérea de Carrasco. Dentro del Filtro, algunos funcionarios despidieron a los etarras entonando estrofas del Himno Nacional uruguayo. A las 23.45 horas, el Boeing 707 de la Fuerza Aérea de España despegó con destino a Madrid.
De acuerdo a cifras oficiales hubo un fallecido, más de 100 civiles heridos graves (15 de ellos de bala) e incontables heridos leves, entre ellos 44 policías.
El 25 de agosto fue expulsado de Uruguay el diputado Jon Idígoras, por sus declaraciones hechas nombrando el caso de Bélgica, país que se oponía a la extradición. A la portavoz de los vascos, Agurtzane Delgado Iriondo, se le concedieron 6 horas para dejar el país, por incitar a la violencia. Se suspendieron las emisiones de las radios CX36 y CX44, acusadas de "propalar información falsa e incitar a la violencia". Finalmente CX44 Radio Panamericana fue clausurada.
El 26 de agosto marcharon durante 4 horas decenas de miles de personas acompañando silenciosamente al féretro de Fernando Morroni. Su madre declara: "no le voy echar la culpa a los vascos, esos que reprimieron son de acá, fueron los uruguayos que reprimieron de la peor manera, matando a jóvenes como a mi hijo, desapareciendo a otros, con todas las armas habidas y por haber pero en las manos de ellos". Ese día el PIT-CNT decretó una huelga general de 24 horas en repudio a la represión.
El 29 de agosto la Federación Uruguaya de la Salud realizó un acto y concentración frente a la Asociación Española donde estaba internado el enfermero Esteban Massa. El 7 de setiembre se llevó a cabo una interpelación parlamentaria al ministro Gianola en la Cámara de Diputados. Gianola fue respaldado por el gobierno y la interpelación aparejó consecuencias políticas.
El 15 de setiembre, una marcha estudiantil "contra la represión y el terrorismo de estado" paralizó la avenida principal de Montevideo.
Mientras en Uruguay el PIT-CNT convocaba a un paro general contra la "brutal represión", la prensa española reaccionó sorprendida ante las demostraciones de solidaridad en Uruguay hacia los vascos extraditados y las atribuyeron a la falta de información sobre la organización terrorista ETA y a la prédica de los grupos radicales de izquierda.
Diario 16 calificó de "extravagante" la reacción de "algunos líderes de la izquierda uruguaya apoyando a los refugiados vascos". El periódico El Mundo editorializó señalando que "lamentablemente muchos uruguayos han identificado a estos miembros de ETA con una idea romántica, viendo en ellos jóvenes idealistas que luchan por la libertad de un pueblo oprimido y asociándoles con el mito de la guerrilla urbana de los años 70, que todavía ejerce una cierta fascinación en Uruguay". Por su parte, ABC de Madrid calificó de "esperpento uruguayo" las demostraciones de solidaridad con los vascos y señaló a los "sangrientos tupamaros" como los principales promotores de las movilizaciones.
Un año después de los acontecimientos del Filtro se realizó la primera marcha de recuerdo y repudio. Nunca se ha dejado de manifestar cada 24 de agosto desde 1995.








miércoles, 22 de agosto de 2018

Paro 24 horas del PIT-CNT




















martes, 21 de agosto de 2018

"Ulises" uno de los mas siniestros capitanes de "La Tablada"

El represor Enrique Uyterhoeven Foto: Martha Passeggi

El Juzgado Penal ; en la calle Uruguay y Convención, cerca de las 14 y 30 horas, compareció uno solo de los represores;- Enrique Uyterhoeven - los otros citados por delitos de torturas y asesinatos eran Jorge Gundelzoph, Taramasco (fallecido) Terra y Grau, que al parecer objetaron la no comparecencia por haber tenido un acv.
Es una causa colectiva de víctimas prisioneras políticas bajo el Terrorismo de Estado-en el siniestro centro clandestino de detención y tortura, La Tablada, ( camino Melilla 6227, entre Eduardo Pérez y Antonio Rubio).
En ese lugar operó la OCOA (Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas).
Permanecen muchos compañeros desaparecidos aún.

Este único represor-genocida Enrique Uyterhoeven, fue a su salida del juzgado seguido hasta la esquina por la hija de Miguel Angel Mato Fagián, y militantes.
La hija de Miguel Angel Mato Fagián le dijo que él era el único que podía decir dónde estaba su padre a lo cual este respondió- " que no lo recuerda"-
Al momento del secuestro Miguel Angel tenía 39 años, casado, padre de una hija, estudiante de derecho, empleado de Funsa y militaba en la Unión de Juventudes Comunistas (UJC).
Fue secuestrado el 29 de enero de 1982 luego de una reunión con una compañera en un bar.
Ni olvido Ni perdón!!!


>>> Solo Enrique Uyterhoeven se presentó en el juzgado





>>> Jorge Gundelzoph, el “Charleta” no se presentó

Hay que preguntarle al pelado si lo vió







>>> Ruego al represor




>>> La hija de Miguel Angel Mato




 

Tras 36 años de la desaparición de su padre, siguió a un militar y le dijo que su abuela, de 97 años, necesitaba saber de su hijo.
Verónica Mato recuerda que tenía cinco años cuando vio por última vez a su padre en el verano de 1982. El 29 de enero Miguel Mato desapareció, tenía 28 años. Como de costumbre, ese día, sobre las seis de la mañana, salió de su casa en el barrio Conciliación a trabajar pero no llegó a destino, posiblemente porque se dio cuenta que lo estaban siguiendo. A las cinco de la tarde, se encontró con una compañera de militancia de la Unión de Juventudes Comunistas (UJC) y le advirtió que lo estaban buscando, que la cosa estaba difícil y se fue. Desde entonces, no se supo más nada de él.

Más de 36 años después, Verónica está en la puerta del juzgado ubicado en Uruguay y Convención. Es martes 21 de agosto y junto a ella hay unas diez personas más. Son alrededor de las 14.30 y de allí sale Enrique Uyterhoeven, alias Ulises, quien fue citado a declarar por delitos de tortura en La Tablada en la última dictadura cívico-militar que sufrió el país.

El hombre está junto a su abogada, comienza a caminar y detrás suyo lo sigue Verónica, sin pensarlo, por instinto. Camina una cuadra, lo intercepta y lo mira. Él también la mira. Le pide que de su testimonio que "es muy importante" para encontrar los restos de su padre; también le dice que su abuela, la madre de su padre, tiene 97 años, está muy viejita y necesita saber dónde está su hijo.

Uyterhoeven no se detiene en su caminata y le responde que no lo conoce. Ella está segura que es para zafar. Pero aún tiene esperanzas de que se pueda hacer justicia por su padre y por todos los demás que fueron desaparecidos, torturados y asesinados. Quizás, es porque es más joven y no recibió tantos cachetazos como las víctimas que también luchan como ella por verdad y justicia.

Uyterhoeven es señalado como capitán del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) y reconocido por las víctimas en La Tablada, centro de tortura y reclusión de desaparecidos durante la dictadura. Allí se los torturaba para poder obtener información. En general, no estaban más de cinco meses en el lugar. Todos estaban encapuchadas y distribuidos en celdas individuales, pese a ello tenían formas de reconocerse y saber quienes estaban en el centro. Miguel Mato estuvo en La Tablada, según sus propios compañeros.

Para ese día, también estaban citados en el juzgado penal de 25º turno, a cargo de la jueza María Noel Tonarelli, Jorge "El Charleta" Guldenzoph, Jorge Grau Olaizola y Robert Terra Do Campo, pero ninguno se presentó. Este último, envió documentación alegando que no podía concurrir a la audiencia como consecuencia de un episodio de ACV. Uyterhoeven fue el único que llegó a las 14 horas como estaba pactado. Le pidió a la jueza Tonarelli que cerrara la causa por prescripción y se negó a declarar.

Cuenta Ivonne Klinger que en enero de 1982 caminaba por la calle cuando la detuvo Uyterhoeven y Jorge Grau Olaizola. Era estudiante de medicina y había participado en la ocupación de ese centro de estudios, también era militante de la UJC. Ella pudo verle la cara a ambos antes de que la encapucharan, luego estuvo en La Tablada y allí fue torturada. Por ello, presentó una denuncia. Ahora el fiscal especializado en Crímenes de Lesa Humanidad, Ricardo Perciballe, logró unificar todas las denuncias por torturas en La Tablada que van desde el 1977 hasta el 1983. Las víctimas estiman que por ese centro pasaron más de 200 personas.

Están previstas más citaciones para el próximo jueves y viernes por esta misma causa.



>>> Miguel Angel Mato desaparecido en La Tablada


>>> Miguel Mato, tenía 28 años cuando desapareció.

Salió de su domicilio a la hora 06.10 para su trabajo en la fábrica FUNSA pero nunca llegó. Hizo un contacto militante con una compañera en un café de 8 de Octubre y Larravide, a quien le manifiesta que una camioneta lo venía siguiendo. Ella se asusta y Mato le dice “tú quedate, yo me voy” para tratar, así, de salir de la situación. A las 15.30 horas parte en dirección al Hospital Pasteur siendo seguido por una camioneta Volkswagen de color blanco.

Testimonio de Brenda Fagián de Mato ante la Comisión Investigadora Parlamentaria sobre situación de personas desaparecidas y hechos que la motivaron: “(...) Un día él me dijo: “Mamá, están desapareciendo compañeros; no sé si estoy siendo vigilado. Lo único que te voy a pedir es que si algún día llego a desaparecer, tomes el primer ómnibus que pase y te vayas de aquí”. Esto sucedió el día antes de su desaparición. Yo le respondí: “Soy vieja; si te llegan a agarrar y te hacen cualquier cosa, yo no me voy a ir. Si me llegan a agarrar y me torturan delante de tí, no te preocupes. Si no tenés nada que decir, no lo digas, porque yo ya viví mi vida”. Esto me lo dijo el 28 de enero de 1982, mientras tomábamos mate juntos. El viernes desapareció.”

>>> Dr Pablo Chargonia a la salida del juzgado









Este martes se reactivaron dos casos de violación a los derechos humanos en dictadura: una causa colectiva por torturas en La Tablada y otra de la detención ilegal de militantes comunistas en Treinta y Tres en 1975.
En el primer caso estaban citados Jorge "El Charleta" Guldenzoph, Enrique Uyterhoeven Castiglioni (conocido como Ulises), Jorge Grau Olaizola (alías Gonzalo), Robert Terra Do Campo (Gonzalo).
El único que se presentó a declarar fue Uyterhoeven, y su abogado pidió archivar el caso.
Terra envió un certificado médico en el que dice haber tenido un accidente cerebral, por lo que no puede presentarse a declarar.
Guldenzoph y Grau directamente no fueron y la Justicia ordenará su búsqueda y detención.
En los próximos días continuarán las citaciones por este y otro caso recientemente abierto por el fiscal especializado Ricardo Perciballe.

La república

Un testigo reveló cómo era La Tablada durante la dictadura.
"Los gritos que venían de La Tablada, eran desgarradores". "Se oían desde la calle cuando uno pasaba de noche"."Pude ver la cama donde hacían las torturas, y el lugar donde desde unas argollas colgaban a los detenidos. Las vi ensangrentadas. Colgaban desde una pared, donde estaba el signo del Ejército".
"Conozco el sótano, al que bajé varias veces, era grande y frío, y ocupaba gran parte del edificio". "No sé quién le puso Base Roberto, para nosotros ese lugar siempre se conoció como el infierno de La Tablada".
MARIO DELGADO GEREZ

Así relató a LA REPUBLICA uno de los tantos vecinos que conoció desde adentro La Tablada. Antes de ser centro de detención, cuando lo era y después de dejar de serlo.

Quien se prestó a dialogar con LA REPUBLICA es conocedor del lugar, ya que nació en el barrio.

Este lugareño, que prefirió mantener el anonimato, dijo: "Conozco bien el lugar porque íbamos ahí. Antes era solamente el edificio, después le pusieron el alambrado que tiene ahora y los galpones".

"La calle, que era entonces Camino de las Tropas, rodeaba el edificio, y no como ahora que el tránsito sigue hacia Lezica. Lo demás era todo campo.

"Pero como lo vi desde adentro, le puedo decir que cuando los militares lo entregaron, estaba todo cambiado. No era el mismo edificio que yo conocí". "Las celdas que habían construido no estaban".

"Recuerdo muy bien lo que era aquello. Le puedo decir que cuando el Ejército se hizo cargo de lo que fue el ex hotel de La Tablada, los soldados que había era toda muchachada joven. Venía desde San Ramón, los cambiaban dos por tres".

"Ellos se mezclaban con el vecindario. Jugaban al fútbol, con la misma ropa de fajina y recuerdo muy bien que dos por tres rompían los vidrios de los ventanales, que al otro día ya los reponían. "Había una cosa muy singular.
En la entrada de La Tablada habían puesto una campana que hacían sonar cada vez que venía Cristi, el que fue general, que en esa época no sé qué grado tendría. Como La Tablada está en la altura, desde ahí se veía cuando venía el auto. Entonces los milicos hacían sonar la campana, como aviso para que nosotros nos fuéramos, al grito de "viene Cristi, viene Cristi". Una vez casi nos agarra adentro de La Tablada. Estaba prohibido que entraran civiles al lugar.

"Después todo cambió. Vino gente más madura y se nos prohibió entrar.
Seguramente fue cuando empezaron a traer a los detenidos".

"Eran gritos desgarradores".
"No creo que nadie que viviera cerca de La Tablada y que viva todavía, pueda olvidar los gritos que se escuchaban de noche. Eran desgarradores, se escuchaban desde la calle, cuando uno pasaba por allí. Era atroz aquello", relata nuestro entrevistado.

"No sé quién le puso la Base Roberto a eso, para nosotros siempre fue 'el infierno de La Tablada'".

"Cuando los milicos se retiraron entró la gente del Ministerio de Transporte a arreglar el edificio.

Ahí pude ver la cama donde hacían las torturas, que era una cama muy especial, y vi también las argollas que estaban clavadas, colgando de una pared que tenía de fondo el signo del Ejército.

La vi con sangre. Seguramente era el lugar donde colgaban a los detenidos y los torturaban. Eso duró pocos días, porque después la sacaron al toque. No sé cómo dejaron eso ahí".

La Tablada es clave.
Para nuestro entrevistado el edificio de La Tablada y su entorno es clave en la búsqueda de los restos de los detenidos-desaparecidos.

"Eso está todo cambiado. En esa época era todo tierra greda. Los animales se enterraban en el suelo y ahora hay tierra seca. Hay que pensar que lo sucedido aconteció hace 30 años, Para mí el edificio de La Tablada es clave. En ese sótano puede haber de todo.

Antes de irse los milicos, sacaron camiones y camiones de escombros: se ve que rompieron todo lo que habían construido, porque eso no quedó como yo lo conocí".

Ahora no sé cómo van a hacer para buscar adentro. Ese sótano era grandísimo y la única manera de trabajar tranquilo ahí es sacar a los presos, no queda otra. La verdad que no se cómo harán".

"Ojalá que encuentren algo donde están excavando, pero es medio raro que enterraran a los detenidos tan cerca de donde pasaba toda la gente.
Fíjese que donde buscan ahora está prácticamente encima de lo que era entonces Camino de las Tropas, el camino principal que unía La Tablada con la zona del puerto".

LA REPUBLICA PAG.. 9
Al menos 9 desaparecidos.





Luis Arigón fue detenido por la OCOA el 14 de junio de 1977. Muere en la tortura el 15 de junio de 1977 en La Tablada.


Oscar Tassino: detenido por la OCOA el 14 de julio de 1977. Muere durante la tortura en La Tablada el 21 de julio de 1977.






Serían nueve las personas detenidas en Uruguay que fueron muertas por tortura en La Tablada cuando el lugar era utilizado por el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA). Allí, en algún lugar, podrían estar enterrados los restos de: Amelia Sanjurjo (fecha de detención: 1977), Julio Castro Pérez (1977) , Luis Eduardo Arigón (1977), Oscar José Baliñas (1977), Oscar Tassino (1977) , Ricardo Valiente (1978) , Félix Ortiz (1981), Antonio Omar Paitta (1981) y Miguel Angel Matto (1982). A ellos se podrían agregar los cuerpos de otros cuarenta uruguayos secuestrados en Argentina y traídos ilegalmente al país, en el denominado "tercer traslado". 


  >>> Entrevista canal 10 Arriba Gente al Dr Chargoñia







Brecha   El fiscal Ricardo Perciballe se propuso terminar, en un lapso de tres años, con el letargo y la incertidumbre que fueron apilando más de doscientos expedientes que denuncian crímenes de lesa humanidad durante el terrorismo de Estado. En sus primeros seis meses a cargo de la fiscalía especializada solicitó el procesamiento de 25 militares, policías y civiles en ocho causas y archivó otras ocho. Además, aceleró la búsqueda de restos de desaparecidos: esta semana se ingresó al Batallón número 14 y en los próximos días se comenzará a excavar en un predio de Neptunia, en el cual nunca se trabajó.

Buscar restos de detenidos de-saparecidos y darles un cierre a todas las causas en trámite son los objetivos de la altisonante fiscalía especializada en crímenes de lesa humanidad, que comenzó a funcionar hace exactamente seis meses. Para cumplir con esa tarea, el fiscal Ricardo Perciballe se impuso “un lapso prudencial”: tres años.

Desde su designación en febrero, Perciballe se reunió con decenas de personas vinculadas con las investigaciones judiciales referidas al período 1968‑1985. La lista incluye a víctimas, testigos, representantes de colectivos de víctimas y abogados denunciantes, y también a militares y a sus abogados. A esto hay que sumarle los encuentros periódicos con integrantes de organismos estatales que pueden coadyuvar en la investigación: la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente, la unidad especial de investigación del Ministerio del Interior –que funciona bajo la órbita de la Dirección de Asuntos Internos–, el Archivo General de la Nación, la Cátedra de Medicina Legal de la Udelar y el Archivo Judicial de Expedientes Provenientes de la Justicia Militar (Ajprojumi).

El cruzamiento de datos entre expedientes judiciales y los archivos oficiales permitió avanzar en una investigación global sobre estos crímenes, detectar nombres que se repiten en las decenas de miles de páginas analizadas y confirmar el modus operandi de la represión dictatorial en Uruguay. Detención, capucha, apremios físicos y pase a la justicia militar. “Eso es una constante en el mayor porcentaje de los casos, salvo en aquellos en los que hubo muertos o desapariciones forzadas”, explicó el fiscal a Brecha.

La siembra le permitió a la fiscalía concretar el pedido de procesamiento de 25 personas, entre militares, policías y civiles, en ocho causas distintas, y la indagatoria de decenas de efectivos cuyos nombres aparecen vinculados con la represión dictatorial. Sin embargo, también solicitó el archivo de otras ocho causas al considerar que los hechos denunciados –la mayoría ocurridos en el Interior– no están probados o que no representan crímenes de lesa humanidad.

Los testimonios recopilados permitieron definir algunos sitios de interés para la búsqueda de restos. En efecto, las autoridades ingresaron esta semana al Batallón de Infantería número 14 y en los próximos días iniciarán las excavaciones en un predio ubicado en Canelones que hasta ahora no había sido explorado. Paralelamente, está en etapa de corroboración una nueva información sobre enterramientos clandestinos en un tercer sitio para determinar si se concreta la búsqueda.

EN LA TIERRA. El martes 21, integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf) y del Grupo de Investigación en Antropología Forense (Giaf) de Uruguay ingresaron al Batallón número 14 en busca de restos de desaparecidos. El trabajo se concentró en una edificación identificada como “la enfermería y los galpones aledaños”, a los fondos del predio, a partir de una publicación del periodista Marcelo Falca que indica que debajo de los cimientos de esa edificación podría haber enterramientos (La República, 12-V-18).

La investigación periodística se basó, a su vez, en diversos testimonios y en los datos aportados por el Comando General del Ejército en respuesta a un pedido de acceso a la información pública. De acuerdo a dicha investigación se concluyó que esas edificaciones fueron construidas entre 1983 y 1987, y se contrastaron los datos con fotografías aéreas de 1981 y 1986 obtenidas por los arqueólogos José María López Mazz y Octavio Nadal, que permiten establecer que esas construcciones se hicieron sobre el final de la dictadura, en una zona de interés para la búsqueda. Los trabajos se realizaron con georradar (Ground Penetrating Radar, Gpr), una técnica geofísica no destructiva que permite detectar indicios de posibles movimientos de tierra o cavidades en el subsuelo. La información obtenida será analizada por el Eaaf, a partir de lo cual se definirá si comienzan o no las excavaciones en el predio.

En los próximos días, integrantes del Giaf ingresarán a un predio ubicado en el balneario Neptunia (Canelones) para realizar trabajos prospectivos, es decir, excavaciones. Según pudo confirmar Brecha, se trata de un predio que “desde hace muchos años” los vecinos señalan como un posible lugar de enterramientos, y que hoy pertenece a una empresa privada. El cruzamiento de algunos testimonios con información oficial permitió establecer que se trata de un área de interés para la búsqueda. Los trabajos en el predio se harán sin orden judicial, ya que los propietarios de la empresa autorizaron el ingreso del Giaf y las excavaciones. El tercer sitio se trata de un lugar en el que ya se trabajó, pero en el cual podría ampliarse el radio de búsqueda.

IDAS Y VUELTAS. En los últimos meses la Suprema Corte de Justicia (Scj) retomó su postura de declarar la inconstitucionalidad de dos artículos de la ley 18.831, de restablecimiento de la pretensión punitiva del Estado. La posición pareció implicar un freno a las investigaciones sobre los crímenes de la dictadura, un retorno a la tesis de “la muralla”. Sin embargo, Perciballe explicó que si bien la postura de la Corte “es muy clara”, aún no existe un pronunciamiento respecto a la prescripción de los delitos cometidos durante el terrorismo de Estado, por lo que ninguna causa fue archivada por estos fallos. “En estos momentos no hay ningún impedimento para que las causas avancen y se resuelvan”, resumió Perciballe a Brecha.

Más allá de esto, esta norma aprobada en 2011 representa un obstáculo para el avance de las causas, ya que cada vez que un juez o un tribunal de apelaciones la invocan en un fallo se abre paso a los pedidos de inconstitucionalidad y el proceso se paraliza. Perciballe dijo que esto es parte de una estrategia válida de defensa, pero señaló que en otros casos se constata cierto abuso de las vías procesales: “Hemos visto todo tipo de chicanas –como le decimos en el mundo jurídico– interpuestas por las defensas, y lamentablemente eso sí ha entorpecido las actuaciones”. Como consecuencia, se adoptaron varias medidas para evitar estas dilatorias, entre ellas pedir que los eventuales recursos de prescripción o de inconstitucionalidad se tramiten en piezas separadas, como forma de evitar que una causa quede meses paralizada por los recursos “en cascada” de los indagados.

La actuación de la fiscalía también recibió algunas críticas. Una de ellas refiere a la no tipificación del delito de tortura para juzgar los crímenes cometidos dentro de las unidades militares. Para Perciballe, utilizar el delito de tortura vulneraría el principio constitucional de legalidad: “Si a uno le aplican submarino, picana eléctrica, caballete, colgamientos, quemaduras de cigarrillos, etcétera, etcétera, es clarísimo que estamos hablando de torturas. Pero más allá de que efectivamente lo que acontecieron fueron torturas en el sentido técnico de la palabra y en el que le da la ley 18.026 (de 2006), en el momento en que acaecieron los hechos este delito no estaba previsto, y no puedo aplicar una figura que no existía en ese momento”, argumentó. En su lugar, la fiscalía utiliza el delito de apremio físico contra los detenidos.

IMPUTADOS. Óscar Fernández Mendieta era militante del Partido Comunista Revolucionarios (Pcr). Tenía 26 años y estaba casado –su esposa estaba embarazada–; en 1973, pocas semanas antes del golpe de Estado, fue detenido por oficiales del Regimiento de Caballería Blindada número 2 de Durazno y torturado; falleció el mismo día que ingresó al regimiento, mientras era interrogado. La autopsia oficial decía que la muerte se había producido por un infarto, pero un médico allegado a la familia constató que tenía lesiones provocadas, quemaduras de cigarrillos y “un gran hematoma” en el cráneo.

En abril de 2018, casi cuarenta y cinco años después del hecho, el fiscal Perciballe ratificó la postura de la fiscal Ana María Tellechea y solicitó el procesamiento con prisión de cuatro militares por el homicidio muy especialmente agravado de Fernández Mendieta. Los imputados fueron los oficiales Daniel Blanco, Gustavo Mieres, Alberto Ballestrino –hijo del general homónimo– y Líber Molinelli, jefe del S2 (inteligencia) de Durazno. Fue la primera imputación que realizó la fiscalía especializada en crímenes de lesa humanidad.

A esta le siguieron otras. Una de ellas fue el pedido de procesamiento con prisión de seis personas por las torturas cometidas contra presos políticos en las entrañas del Batallón de Ingenieros número 4 de Laguna del Sauce, entre 1972 y 1976 (Brecha, 25-V-18). Este recayó en los oficiales Artigas Rivera Bianchi –ex jefe del batallón–, Víctor Stocco –jefe del S2–, Nelson Silveira y Plácido Gregorio Amorín, el juez sumariante Julio Antonio Techera y el médico militar José Luis Braga. En esta causa se libró un pedido de captura internacional contra el que fuera también jefe del S2, Dardo Barrios, y se pidió la citación de dos oficiales, entre ellos, un juez sumariante.

La indagatoria sobre los delitos cometidos en el Grupo de Artillería número 1 y durante la Operación Morgan (operativo militar contra militantes del Pcu y la Ujc) derivó en la imputación de José Nino Gavazzo, Jorge “Pajarito” Silveira y Ernesto Ramas –los tres condenados por crímenes de la dictadura–, y la citación de varios oficiales en calidad de indagados. Gavazzo y Silveira volvieron a ser imputados por las torturas ocurridas en el 300 Carlos, centro clandestino de detención ubicado en el Batallón número 13. En esta causa también se pidió el procesamiento de los militares Mario Aguerrondo, Rudyard Scioscia, Mario Franchelle, Mario Manuel Cola y Homero González.

Otras dos causas con pedidos de procesamiento recientes fueron el secuestro en Brasil y traslado clandestino a Uruguay del matrimonio de Universindo Rodríguez y Lilián Celiberti y el homicidio de Nelson Berreta. En el primer caso fueron imputados tres militares (Glauco Gianone, José Bassani y Carlos Rosell); por el segundo, el oficial Leonardo Vidal Antúnez.

Asimismo, ratificó dos pedidos de procesamiento aún pendientes. Por un lado solicitó –como lo hiciera la fiscal Mariela Luzi– procesar al policía José Lemos Pintos y a Jorge Guldenzoph, alias “Charleta”, por los ilícitos cometidos en la Dirección Nacional de Inteligencia y Enlace –hoy Dnii–. Guldenzoph, ex militante del Pcu devenido empresario, fue denunciado como activo colaborador en la represión dictatorial. Por esta causa también se pidió la captura internacional de Ariel Ricci, otro ex militante comunista acusado de colaborador, y se citó a una decena de ex policías. El otro caso fue por las torturas perpetradas en el Grupo de Artillería número 2 en Flores. Se pidió enjuiciar al coronel Mario Simón y al médico militar Nelson Fornos, en línea con los argumentos utilizados por la fiscal Gabriela Rusiñol. Ninguno de estos ocho dictámenes fue resuelto por la justicia.

Seis de las ocho causas archivadas refieren a hechos ocurridos en Tacuarembó. En cinco se estableció que no existían indicios de tratarse de crímenes de lesa humanidad; en la otra, referente a un militante del Mln que se suicidó antes de ser detenido, no se pudo establecer un nexo causal entre la muerte y el operativo represivo. Otro caso archivado fue la muerte de Roberto Barbeito Felippone, en el penal de Libertad en 1978, y el último, un caso ocurrido en Carmelo. La investigación determinó que en 1980 en la subprefectura de Nueva Palmira (Colonia) se mantuvo diez días privado de libertad a un hombre, que era indagado por varios delitos comunes. Perciballe entendió que esta persona sufrió una violación de sus derechos como parte de un proceder ilegítimo y arbitrario de las autoridades, pero los hechos “no encartan en las condiciones requeridas para ser considerados de lesa humanidad y por ende imprescriptibles”. En su análisis, esto demuestra que la investigación “no está flechada”: “Se solicitaron tantos archivos como pedidos de procesamiento. Si bien desde la fiscalía hay un compromiso muy grande con este tema, a los fiscales nos rigen los principios de objetividad y de legalidad. En ese marco, en las causas en las que no esté probado lo que se denuncia o no se constate que estamos frente a delitos de lesa humanidad, vamos a solicitar el archivo”.










lunes, 20 de agosto de 2018

Torturas y abuso sexual en Treinta y Tres

En1975 el Ejército detuvo a treinta y nueve niños y jóvenes que tenían entre 13 y 18 años que fueron torturados en el Batallón de Infantería número 10. El caso es uno de los episodios más graves por la edad de las víctimas y la magnitud de los derechos violados



Perciballe pide que se conduzca a cuatro militares citados a declarar hace un año: que tengan el mismo tratamiento que cualquier ciudadano


El fiscal especializado en crímenes de lesa humanidad Ricardo Perciballe pidió nuevas medidas probatorias y de procedimiento en la causa de Treinta y Tres que patrocina el Observatorio Luz Ibarburu.

En abril de 1975 el Ejército detuvo a treinta y nueve niños y jóvenes militantes de la Unión de Juventudes Comunistas (UJC) que tenían entre 13 y 18 años que fueron torturados en el Batallón de Infantería número 10.El caso es uno de los episodios más graves de la represión dictatorial por la edad de las víctimas y la magnitud de los derechos violados.

El 31 de octubre de 2011 las víctimas presentaron una denuncia penal y en abril del año siguiente ratificaron la declaración en el juzgado donde dieron el nombre de los militares responsables. Sin embargo, como observa Perciballe en el escrito que presentó a la actual jueza del caso Patricia Techera, en “siete años de instrucción no ha declarado un solo indagado, es más no se han dignado a comparecer a la Sede Judicial”. En efecto, como parte de la estrategia de obstrucción de la justicia, la defensa de los militares retirados Rubi Daniel Feola Núñez, Pedro Buzo Correa, Juan Luis Alvez García y Mohacir Leite Urioste pidió el archivo del expediente alegando la prescripción de los delitos. A su vez el médico Hugo Díaz Agrelo (ahora fallecido) pidió una excepción de inconstitucionalidad que paralizó la causa entre junio de 2012 y julio de 2014. Con estos recursos los indagados lograron detener la instrucción con cuestiones de procedimiento ajenas al centro del caso. “De los siete años de instrucción, cuatro se consumieron en resolver incidentes que debieron sustanciarse en piezas aparte”, concluye Perciballe.

El escrito ratifica la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad y la obligación del Estado de cumplir con las obligaciones que surgen de la sentencia de la Corte IDH en el caso Gelman en el sentido de que no puede haber normas que obstaculicen la investigación y sanción de los delitos por graves violaciones a los derechos humanos.

Perciballe solicitó una serie de medidas, entre las que pidióse proceda a conducir a cuatro militares que hace más de un año fueron citados a declarar y no se presentaron: “Cuando son citados policía y/o militares a declarar sobre temas vinculados al pasado reciente, no se presentan a la Sede y solo comparecen sus defensas (mediante escrito) a interponer la excepción de prescripción. Hecho constatable en el presente y que no se corresponde con lo que hacen los restantes ciudadanos del paísque cumplen con su obligación de concurrir ante la citación de un Magistrado. Razón por la cual, solicita que se dé igual tratamiento a los citados en el presente que a los restantes indagados en las innumerables causas existentes en la Sede”.

Perciballe también solicitó una inspección ocular en el Batallón, que se oficie al Equipo Especial Auxiliar de la justicia en crímenes de terrorismo de Estado del Ministerio del Interior para identificar y citar a otros siete militares señalados por las víctimas como responsables de la tortura, y que se libre exhorto a Chile para pedir la extradición del militar retirado Wellington SarliPosse. Entre las medidas probatorias pidió que se oficie al Departamento de Medicina Legal y Ciencias Forenses de la Facultad de Medicina para que haga un informe sobre las posibles consecuencias provocadas por el tipo de tortura que los jóvenes y las muchachas sufrieron en el cuartel.




Chargoñia sobre los denunciantes de Treinta y Tres: “Les destrozaron la vida”

Militantes de la Unión de Juventudes Comunistas fueron abusados y torturados en 1975

http://radiouruguay.uy  Pablo Chargoñia, del Observatorio Luz Ibarburu, destacó la importancia de la actitud del fiscal de Derechos Humanos Ricardo Perciballe de pedir que la Policía traslade hasta el Juzgado a cuatro militares de Treinta y Tres, en el marco de una causa que investiga torturas a militantes de la Unión de Juventudes Comunistas en 1975.
En Puntos de vista, Chargoñia recordó que la denuncia fue presentada en 2011 y repasó que las víctimas “eran chicos muy jóvenes que fueron torturados y abusados”. “Les destrozaron la vida. (Porque además del abuso y torturas) la dictadura elaboró una versión difamatoria y dos tuvieron que irse de Treinta y Tres”.
En 2011, después de muchos años, veinte de estas personas presentaron la denuncia y declararon ante el juzgado señalando quiénes fueron los victimarios. Lo que Percibale argumenta para pedir que la Policía traslade a los militares (que no han concurrido a declarar pese a haber sido citados) es que no se está dando una respuesta adecuada a las personas que denunciaron, apuntó Chargoñia.
El abogado cuestionó además el estancamiento de las causas y dijo que las “secuelas del horror” de la dictadura se trasladan a las próximas generaciones. En ese sentido contó que una de las víctimas le dijo que de alguna manera ha intentado que sus hijos eviten el compromiso político. “Aquella obra nefasta alteró el perfil de la sociedad a unos extremos que todavía es difícil de definir”.
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sábado, 18 de agosto de 2018

Las cuadernolas de Blas



DGI denunció a Blás por defraudación y el sector atribuye intencionalidad política


La Dirección General Impostiva (DGI) denunció al edil y candidato blanco a la intendencia, Rodrigo Blás, (Unión y Cambio) por presunta defraudación tributaria en la venta de terrenos del fraccionamiento Valle Di Saronno. La información, divulgada este viernes por el semanario Brecha, fue atribuida por el edil Federico Casaretto a una maniobra política. El abogado de Javipark SA, Álvaro Villegas, presume que la DGI violó el Código Tributario. Por su parte, Luis Lacalle Pou dijo que aguardará el fallo judicial. (actualizado 18.00 hs)
Según el semanario capitalino, Blás y otras seis personas (entre estas otro edil y tres escribanos) fueron denunciados ante la justicia del Crimen Organizado por maniobras para evadir al fisco. La presunta defraudación tributaria se habría producido cuando Blás Propiedades escrituró terrenos que vendía para Javipark SA en el Valle Di Saronno, por montos inferiores acordados con los compradores.

De acuerdo a la publicación, los escribanos eran aportados por la inmobiliaria e inducían a los clientes a declarar montos inferiores mediante engaños. Con esto, según los cálculos de la DGI, se habría defraudado al Estado por unos 6,7 millones de pesos (poco más de 300.000 dólares).

El semanario también indica que la causa judicial está en manos del fiscal nacional Juan Bautista Gómez, quien ya dio las primeras instrucciones para la investigación.

VIOLACIÓN A LAS NORMAS
El abogado de Javipark SA, Álvaro Villegas, manifestó este viernes en FM Gente su molestia porque el expediente de la denuncia “se filtró” a la prensa sin que los denunciados hayan sido notificados ni tuvieran conocimiento de las acciones de la DGI. A su juicio, tal acción vulnera el derecho al secreto tributario, por lo cual anunció que presentarán un escrito ante el organismo estatal “para intentar aclarar esta situación”.

El defensor dijo que a la empresa Javipark SA, de la que Blás es apoderado, “no le consta” esa información. “Las actuaciones administrativas en el ámbito de la DGI están enmarcadas en el secreto tributario y si es que se les hizo una denuncia en el juzgado, hay una reserva presumarial”, enfatizó. Añadió que la presunta violación del secreto tributario había sido advertida por Javipark SA mediante la presentación de un escrito, el 11 de setiembre pasado.

A su juicio, que la prensa se haya enterado antes que los involucrados “es revelador de que estamos ante una situación más política que jurídica”, insistió Villegas, ya que los involucrados no fueron notificados ni han podido realizar “descargos mediante el otorgamiento de una vista” al expediente.

Villegas evitó dar detalles del caso ni expedirse sobre la denuncia. “Si el tema llega a estar en la órbita judicial, se estará ante un Poder independiente, con todas la garantías, para exponer los elementos que se cuentan”, se limitó a expresar. “Enfatizó que Blás no es accionista de Javipark, es un intermediario, y estamos ansiosos de acceder al contenido de ese expediente”, remarcó.

“Es grave la filtración de una serie de actuaciones que tienen carácter reservado para garantizar el efectivo ejercicio del derecho a defensa y a la intimidad. Si se elevaron los antecedentes a la justicia habrá que ver si el fiscal efectuará o no una acusación y habrá que estar a lo que resuelva la Justicia”, concluyó.

INTENCIONALIDAD POLÍTICA
El edil Federico Casaretto atribuyó una “intencionalidad política manifiesta” a la denuncia, que “aparece sin conocimiento de los denunciantes y a diez días de la elección”, además “patrocinada por un operador político del Frente Amplio que incluso aparece en spots de la campaña”.

Añadió que “estas cosas no sorprenden en Maldonado” porque la política se judicializa “sistemáticamente en las campañas electorales”. “Haga memoria de cuál denuncia de una archivó. Esto lo enmarco dentro de la campaña de denuncias a Botana de Cerro Largo, a Zimmer de Colina, a Coutinho en Salto, a Castingdebat en Flores. En Maldonado la figura exitosa en los últimos tiempos ha sido Blás, el Partido Nacional es quien disputa el gobierno al Frente Amplio”, indicó.

También dijo que la DGI le genera “una desconfianza tremenda”, recordando que meses atrás “el Presidente le archivó una denuncia a Paco Casal por un monto de 10 millones de dólares” y miles de irregularidades en declaraciones juradas. A su juicio, ese hecho no da garantías sobre la denuncia de la DGI. Puso en duda, además, que la justicia penal exista y consideró que esto “no hace más que fortalecer” al sector Unión y Cambio.

Opinó que esta es una reacción del Frente Amplio que está “molesto, preocupado y nervioso” por la fortaleza del Partido Nacional en Maldonado.

"HACE MESES QUE SE VENÍA MANEJANDO"
También el ex intendente y candidato a la diputación Enrique Antía fue consultado sobre el caso. Reconoció que lo sigue “atentamente desde hace meses” y deslindó vínculos de su agrupación política, Lista 22, con los dirigentes denunciados, que pertenecen a la Lista 23.

“Yo creo en la justicia de mi país y esto está en manos de la Justicia. Los temas de la vida personal y del manejo empresarial de cada uno poco tiene que ver con la política, la gente es la que después sacará sus conclusiones”, se limitó a señalar, al ser entrevistado por otros temas en FM Gente.

UN TEMA DEL AMBITO PRIVADO
Por su parte, el candidato del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, en declaraciones al diario El País, dijo que esperará a conocer el fallo judicial para tomar una resolución al respecto.

“Es un tema del ámbito privado, no es en ejercicio de la política”, argumentó el candidato nacionalista.

Explicó que Blas no es candidato a diputado y que, formalmente, tampoco es candidato a Intendente puesto que aún no se ha celebrado la Convención Departamental Nacionalista que proclamará a quienes participen en la elección de mayo de 2015 como postulantes a Intendente.

De cualquier forma, Lacalle Pou advirtió que “si hay fallo, es otra cosa”. Agregó que “vamos a ser siempre implacables con aquel que actúa mal. Si somos severos con los ajenos, debemos serlo aún más con los propios” .





Mónica Robaina
17 agosto, 2018
La estructura comercial de la inmobiliaria de Rodrigo Blás fue clave para diseñar y ejecutar un aparato formal ilícito para enriquecimiento indebido / Foto: Leónidas Martínez
El edil herrerista Rodrigo Blás, máximo dirigente de Luis Lacalle Pou en el departamento costero, no fue el único, el organismo de contralor impositivo también sancionó a cinco personas que colaboraron en la maniobra, entre éstas otro edil blanco y un ex jerarca de la antigua Junta Anticorrupción. Paralelamente, el caso está en la justicia penal de crimen organizado desde 2014.
Dos semanas antes de que Rodrigo Blás dejara la presidencia de la Junta Departamental, al cabo de dos períodos de gestión (2016-2018), la Dirección de Rentas confirmó que el político utilizó su inmobiliaria (Blás Propiedades) para evadir parte de los impuestos correspondientes a la venta de terrenos del fraccionamiento fernandino Valle di Saronno, propiedad de la empresa Javipark SA. El 6 de julio el director de Rentas, Joaquín Serra, firmó la resolución –a la que accedió Brecha– que declara a Blás “responsable solidaria e ilimitadamente por el Irae e impuesto al patrimonio, por su actuar doloso en el ejercicio de su función; y personalmente por las acciones de mora, contravención y defraudación” por un total de 57.556.444 pesos (1,9 millones de dólares). En este caso la multa por defraudación equivale a cuatro veces el monto de los tributos defraudados. Por esto también tendrá que responder el empresario argentino Oscar Andorno, quien figura como responsable de Javipark SA, empresa de la que Blás admitió públicamente ser apoderado.
Por otra parte, la Dgi entiende que tres escribanos que trabajan para Blás –José Luis Robatto, miembro de la Junta Anticorrupción durante el gobierno de Jorge Batlle, y dos funcionarias municipales– tuvieron una “participación indispensable en el acto fraudulento” y deberán responder personalmente por defraudación, con multas de 7.337.964 pesos, 24.736.123 pesos y 5.131.896 pesos, respectivamente. Aunque los profesionales alegaron que no están vinculados a Javipark SA y que por eso no se les puede imputar defraudación, la Dgi fundamentó que “faltaron a su deber de depositarios de la fe pública y falsificaron ideológicamente un documento público, lo cual es de trascendencia para que se concretara el engaño”. También se consideró que la participación del edil herrerista Darwin Correa, a cargo de la sucursal fernandina de Blás Propiedades, fue “indispensable” para cometer la maniobra fraudulenta. Una imputación similar se aplicó a la esposa de Blás. Ambos fueron sancionados con 14.389.110 pesos de multa.
Todos los implicados tienen sus bienes y cuentas bancarias embargadas desde setiembre de 2014, y además fueron denunciados por la Dgi en la justicia penal especializada en crimen organizado. Hasta ahora los múltiples recursos que presentaron ante la Dgi y la justicia han sido rechazados. En el ámbito judicial su estrategia de interponer recursos logró dilatar las citaciones de testigos durante meses. No obstante, fuentes del caso adelantaron a Brecha que es inminente el reinicio de las actuaciones a cargo de la sede especializada de segundo turno.
LA MANIOBRA. La Dgi basó su resolución en “exhaustivos informes de la División Fiscalización”, que incluyeron “múltiples declaraciones testimoniales y documentación respaldante”. Así estableció que Javipark SA utilizó la inmobiliaria de Rodrigo Blás para vender inmuebles y operar de la siguiente manera: primero se emitía un boleto de reserva en el que figuraba el precio verdadero pactado entre las partes y por el que el comprador abonaba una seña; el día del otorgamiento de la escritura de compraventa se integraba parte del precio, hasta completar aproximadamente el 40 por ciento; el saldo del 60 por ciento restante que quedaba a pagar en cuotas era el que figuraba como precio en la escritura. “De esta manera, el ingreso o renta bruta consignado documentalmente era significativamente menor al realmente devengado y, por ende, también eran considerablemente menores las obligaciones impositivas asociadas a dicha renta”, resume la citada resolución.
La Dgi también constató que cuando un comprador objetaba la diferencia entre el precio real y el que figuraba en las escrituras se le proponía un acuerdo extrajudicial en el que obtenía beneficios a cambio de guardar reserva sobre el contenido de las negociaciones y “desmentirlas” ante la Dgi, en caso de ser citado. “Con la participación de diversos sujetos y sirviéndose de la estructura comercial de la inmobiliaria de Blás, se diseñó y ejecutó un aparato formal destinado a la obtención ilícita de un enriquecimiento indebido, a expensas de los derechos del fisco”, enfatiza la resolución. Y agrega: “El engaño estaba pergeñado para generar una apariencia de verdad susceptible de error a los funcionarios del fisco. Tan así, que sólo pudo ser expuesto al descubierto por el desarrollo de una exhaustiva y eficaz labor inspectiva, que requirió la colaboración de terceros y una ardua tarea de investigación”. Para esto los investigadores contaron con testimonios de compradores, de escribanos que se negaron a participar de la maniobra, y diversa documentación. Entre esta fueron determinantes varias cuadernolas incautadas en la sucursal fernandina de la inmobiliaria –a cargo del edil Correa–, donde estaban registrados los precios declarados y los verdaderamente cobrados. “El engaño habría tenido total éxito de no haberse presentado la denuncia” por parte de un particular.
Las maniobras confirmadas por los inspectores se registraron entre 2011 y 2014, lapso en el que Blás era edil por la lista 23. En 2014 asumió la presidencia de la Comisión Departamental Nacionalista (cargo que aún ocupa) y trabajó activamente por la candidatura del presidenciable Luis Lacalle Pou. Luego fue candidato de la agrupación Unión y Cambio a la Intendencia de Maldonado, y su caudal electoral resultó determinante para el triunfo de Enrique Antía, en mayo de 2015. Por su poder económico, Blás sigue siendo el máximo aliado en Maldonado para las aspiraciones electorales de Lacalle Pou.
En tanto presidente de la Junta Departamental, se erigió como el principal defensor de los intereses del intendente, sobre todo en la aprobación de excepciones a la normativa para habilitar grandes proyectos edilicios. El empresario inmobiliario, que es edil desde la década del 90, siempre integró la Comisión de Obras del legislativo y varios de sus empleados en la inmobiliaria han sido ediles o concejales del Partido Nacional. Inicialmente su abogado fue el actual prosecretario de la Intendencia de Maldonado, Álvaro Villegas. Luego el caso pasó a manos de la socia de éste, Susana Sotto, e intervino también en la defensa el ex fiscal Enrique Moller, contratado por la Intendencia para llevar adelante denuncias penales contra la pasada administración frenteamplista.
La resolución administrativa de la Dgi (independiente de la investigación judicial) es recurrible ante el propio organismo (en tal caso, la decisión definitiva pasaría al Ministerio de Economía) y ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo.

Los gráficos de "Saracho"


COSECHANDO AMIGOS - ROMPKBZAS
Rodrigo Blás, la punta del iceberg

Mientras el edil herrerista de Maldonado, Rodrigo Blás esbozó un intento de defensa en su muro de Facebook después que Brecha informara que la DGI lo multó a él y varios asociados en casi dos millones de dólares, la Comisión de Ética del Partido Nacional lo convocó a dar explicaciones.
“Estoy tranquilo de que el final de este camino va a demostrar que tenemos la razón, el tiempo pondrá las cosas en su lugar .Recién ahora empieza una etapa donde uno puede defenderse. No hay ningún fallo judicial ni resolución firme de la DGI.
La DGI hizo y deshizo como quiso durante 4 años. Quedan etapas por cumplir y donde deberán demostrar y comprobar lo que dicen”, escribió Blás.
Es cierto que aún no hay resolución judicial porque una posible sentencia se ha dilatado en el tiempo a causa de la enorme cantidad de recursos presentados por los acusados. Que son además del mencionado, 3 escribanos, uno de ellos ex miembro de la Junta Anticorrupción en el gobierno de Batlle y otras dos funcionarias municipales: también la esposa de Rodrigo Blás y el también edil herrerista, Darwin Correa, funcionario de la inmobiliaria de Blás.
La DGI probó que hubo una estructura organizada para evadir el pago de impuestos. Y lo hizo no sólo con testimonios, sino con grabaciones y profusa documentación incautada en la referida inmobiliaria, entre ellos tres cuadernos donde se llevaba la contabilidad en negro.
La abogada defensora de Blás ha negado cualquier vínculo entre la inmobiliaria y la empresa propietaria de los terrenos en el fraccionamiento Valle Di Saronno.
Pero un documento en nuestro poder prueba que sí hay vínculos. Un recibo fechado en abril de este año, en papel común sólo con el logo y el nombre de la empresa propietaria, está firmado por Alejandro Lussich “por Javipark S.A:”. Lussich era edil herrerista cuando se aprobó el fraccionamiento, es funcionario de la inmobiliaria Blás y actual Director de Vivienda de la Intendencia de Maldonado.
En todo este trámite ha quedado claro algo muy importante y sobre lo que seguramente debería expedirse la Comisión de Ética del Partido Nacional.
Blás votó como edil la aprobación del fraccionamiento; enseguida pasó a ser apoderado de Javipark S.A., según él mismo lo reconoció. Y finalmente, su inmobiliaria fue la vendedora de los lotes.
Pero esto no es la primera vez que ocurre. En el 2004 el entonces gobierno nacionalista aprobó importantes excepciones a las normas de construcción para “grandes emprendimientos”. Ediles que votaron ese cambio de normas fueron luego constructores de los edificios y otros, a través de sus inmobiliarias, vendieron las propiedades. Incluso un edil, también escribano, fue por única vez a la Junta Departamental a dar su voto afirmativo a un proyecto en el que estaba directamente involucrado.

La columna de Carlos Peláez en Rompkbzas810
AUDIO: http://www.espectador.com/…/rodrigo-blas-la-punta-del-icebe…