miércoles, 24 de octubre de 2018

Yo le hice el juego a Bolsonaro



http://contratapapopular.blogspot.com/2018/10/yo-le-hice-el-juego-bolsonaro.html
De José L. Perera

  Hay quienes sostienen que criticar a un gobierno de izquierda es lisa y llanamente hacerle el juego a la derecha. No admiten ningún tipo de crítica, y defienden a quienes consideran “los suyos” tal como defiende la mafia a “la familia”.
Pues lo confieso: me cuento entre quienes han venido criticando desde hace ya mucho tiempo al gobierno del PT y a Lula. Y como es sabido que la gran mayoría de los brasileños me leen, el resultado está a la vista: Bolsonaro será el próximo presidente del Brasil.

Algunos pastos que di a las fieras

En abril de 2010 escribía lo siguiente:

“El nuevo presidente del PT, Eduardo José Dutra (ex senador y ex presidente de Petrobrás) fue elegido por el voto directo de unos 500 mil afiliados. No es poca cosa, pero hay que recordar que en 1989, cuando Lula disputó por primera vez la presidencia del Brasil, el PT tenía unos 800 mil afiliados, sobre una población de 150 millones (hoy son más de 190 millones)”.
Es decir, hace ya ocho años se me ocurrió observar que el PT, luego de 8 años de gobierno estaba perdiendo apoyo dentro mismo de su propia base. En 8 años había bajado sus afiliados a la mitad en proporción a la población. Y por otra parte estaba perdiendo a muchos de sus principales líderes, fundadores del PT.
En comparación, el Partido Socialista Unido de Venezuela, contaba en ese entonces con más de siete millones de afiliados (Venezuela tiene unos 28 millones de habitantes), y un casco permanente de alrededor de un millón y medio de militantes.

Mencionaba hace 8 años lo que decía Luis Bilbao (otro que le hacía el juego a la derecha): “Dos períodos de gobierno petista en Brasil significaron un salto adelante en la historia de los de abajo. Sus logros sólo pueden ser desconocidos por ideólogos de la reacción. No obstante, al cabo de ocho años, aparte de no haber resuelto innumerables problemas básicos, el PT no fortaleció la estructura partidaria, no desarrolló un proceso de organización de masas con ejercicio concreto del poder, no ganó más espacio social en capas explotadas y oprimidas y, en consecuencia, no cuenta seguro siquiera el voto de la masa beneficiada por su gobierno”.

Escribía yo por esos días, luego de destacar los indudables logros de los gobiernos del PT: “como contracara, entre otras cosas, luego de 30 años de vida del PT, ya no se percibe en su seno la abrumadora presencia obrera, sindical y juvenil de sus comienzos. Hoy en día, casi todas las empresas consultoras señalan algo que resulta impactante para todo el mundo: más del 80% de la población brasileña respalda a Lula. Algunos señalan que hasta ahora, en el mundo Brasil era sinónimo de Pelé; ahora el símbolo nacional es Lula. Pero la misma opinión pública (sin distinción de clases) que pone por el cielo la figura de Lula, denuesta al PT, lo cual constituye una carga demasiado peligrosa y pesada en la próxima campaña electoral. De hecho, la candidata del PT, Dilma Rouseff (una ex militante del socialdemócrata PDT de Leonel Brizola) cuenta con el 25% de aceptación, según las encuestas, 10 puntos por debajo de José Serra, el candidato del PSDB. No estamos diciendo que las elecciones estén perdidas”.

Por cierto, Dilma ganó las elecciones gracias a su alianza con la derecha de Temer y cía. Y así le fue. Esa ha sido otra característica de los gobiernos progresistas, el lavantamiento de liderazgos personales, más allá de programas o proyectos.

Señalaba por ese entonces:

“Michelle Bachelet entregó el mando a Sebastián Piñera con una popularidad de 84%. Pero luego de 20 años de gobierno progresista, la inmensa mayoría de los chilenos (46%) no simpatiza con ningún partido: un 26% simpatizaba con la Concertación, un 18% con la Alianza, y un 7% con la izquierda extraparlamentaria. Uno de cada cuatro chilenos no se identifica ideológicamente (38%): es decir, no sabe si es de derecha, centro o izquierda. Pero eso no es lo más grave. Las cifras de participación dicen mucho más. Chile es una democracia peculiar: si no te registras en el censo, no votas. De algo más de doce millones de potenciales votantes, sólo se inscribieron 7.145.485; menos que los inscritos para el plebiscito de 1988 (7.251.930). El censo lleva estancado veinte años. Si miramos a la juventud: ¡sólo un 19% de jóvenes hasta los 34 años se registró para votar!”
Lo mismo decía de Tabaré Vázquez: “Al finalizar el mandato de Tabaré Vázquez, su popularidad ascendió al 80%, la mayor con la que culmina su gestión un gobernante uruguayo desde que existen estudios estadísticos. Y sin embargo, a pesar de esos avances y de la popularidad del presidente, el Frente Amplio no pudo obtener el triunfo en primera vuelta, y descendió su votación con respecto al 2005”. Y traía a colación lo que decía otra que le hace el juego a la derecha, María Luisa Battegazzore: “Lo que aquí interesa es que el peso del elemento personal aumenta en razón directa a la devaluación de lo colectivo y de lo programático. Quién lo hará importa más en la medida que se percibe menos claro, definido y firme el qué se hará.”

Y hace dos años escribía lo siguiente:

“Lo que ha venido ocurriendo desde mediados de 2015 hasta ahora ha mostrado la caída lenta pero sin pausa de los progresismos de la región, presagiando tal vez el fin de una “era progresista”. Algunos analistas apostaban a la continuidad del gobierno Kirchnerista con una victoria de Scioli en Argentina, un triunfo de los candidatos del PSUV y del Gran Polo Patriótico en las elecciones legislativas venezolanas, y a una consolidación del gobierno de Dilma en Brasil. Nada de esto sucedió, como es público y notorio, sino todo lo contrario. En Argentina triunfó la derecha macrista, en Venezuela la oposición obtuvo la mayoría, y en Brasil el PT perdió el gobierno al ser destituida Dilma en medio de un gran escándalo de corrupción del que no se salva nadie”.

RESPONSABILIDADES

Y en mi desenfrenado juego a la derecha señalé responsabilidades:

“Ahora bien, la derecha hace su juego, y está en todo su derecho. Las responsabilidades por las derrotas electorales o institucionales ya ocurridas y por venir, son de las élites progresistas. En Brasil, es en donde se ha producido el debate más a fondo sobre los años de gobiernos del PT, encabezados por Lula y por Dilma, y es sin duda el más importante a analizar por su proyección global y porque representa -en términos de población y de producción- más de la mitad de la región. El PT surgió como producto de ex guerrrilleros, sindicalistas, comunidades eclesiales de base, etc, llegó a ser el mayor partido de izquierda de América Latina e impulsó los foros sociales como el de Sao Paulo.
El filósofo Paulo Arantes, referente de esos debates, sostuvo que el país y la izquierda están exhaustos: “Agotamos por depredación extractivista el inmenso reservorio de energía política y social almacenada a lo largo de todo el proceso de salida de la dictadura”. Y esa reflexión de Arantes tal vez sea más que válida para muchos de los procesos de los que hablamos, en donde el mayor pecado es haber desperdiciado esa enorme energía social y política que llevó décadas de construcción paciente y permanente.
Como afirma este filósofo brasileño, la energía agotada es de carácter ético, un deterioro social jamás visto, y la resume en «el derecho de los pobres al dinero», lo cual es en su opinión la clave del fin de este ciclo. La izquierda que siempre había priorizado la dignidad de los trabajadores como clase, aparece ahora con una gama de preocupaciones que se centran en administrar en vez de transformar, apostando todo al crecimiento de la economía, a los grandes números, al grado inversor, a los equilibrios macroeconómicos, sin más objetivos.
Un intelectual muy respetado, el sociólogo Francisco de Oliveira (fundador del PT, y cuando el gobierno de Lula puso en práctica reformas neoliberales fundó el PSOL), sostiene algo que también sin dudas es aplicable a los demás procesos de AL; dice que los gobiernos de Lula y Dilma provocaron una gran despolitización de la sociedad, en gran medida porque la política fue sustituida por la administración y porque “se cooptaron centrales sindicales y movimientos sociales”.
De Oliveira habla de una “hegemonía al revés”, para explicar como los ricos aceptan ser políticamente conducidos por los dominados, con la condición de que no cuestionen la explotación capitalista. El sociólogo brasileño sostiene que “el lulismo es una regresión política”. De hecho, en las elecciones de 2006, cuando Heloísa Helena fue expulsada del PT por negarse a votar la reforma previsional), obtuvo 6,5 millones de votos como candidata del PSOL, casi el 7%.
Finalmente, todos sabemos como terminó la experiencia del PT, envuelto en un escándalo mayúsculo de corrupción, con Dilma destituida y con cientos de procesos judiciales que abarcan a todo el espectro político del Brasil, Lula incluido”.

NO SOLO LA CORRUPCIÓN

Decía también por esos días:

“De todas formas, además del fenómeno de la corrupción, otros elementos deben tenerse en cuenta al evaluar si el progresismo fue una regresión o un paso adelante.
Hay quienes sostienen que los progresismos fueron un avance puesto que redujeron la pobreza llevándola a niveles muy bajos en comparación con la historia reciente de todos nuestros países. Esto fue posible por el crecimiento económico (basado fundamentalmente en el valor de las materias primas) que incorporó mas personas al mercado de trabajo, más la aplicación de políticas sociales.
Pero otros, somos de los que evaluamos los avances o retrocesos en términos políticos, además de los económicos. Así como evaluamos las victorias sindicales no por el monto económico de la conquista, sino por el avance en conciencia de los trabajadores a través de la lucha.
En ese sentido, es claro que no hubo cambios significativos en la igualdad (los ricos siguen siendo tanto o más ricos que antes), no hubo reformas estructurales, y en cambio sí se produjo desindustrialización y reprimarización de las economías. Además de una gran extranjerización y concentración de los medios de producción, especialmente de la tierra.
Y desde el punto de vista político, es en donde más se puede sostener -desde mi punto de vista- que los progresismos han significado un retroceso. La política, desde una mirada de izquierda, debe significar el avance en la capacidad de los sectores populares de organizarse y movilizarse para debilitar el poder económico y político de los poderosos, generando las posibilidades de cambio.
En este punto, la energía popular ha sido desgastada por el progresismo. Las críticas a las grandes movilizaciones de 2013 en Brasil por parte del PT porque supuestamente favorecen a la derecha, son un claro ejemplo, pero ya es parte del paisaje progresista la crítica a las movilizaciones de los trabajadores con ese desgastado argumento.
Claro, el problema ahora es como enfrentar a las derechas que vienen por la revancha, con sociedades desmovilizadas y despolitizadas, con una energía social dilapidada por el progresismo”.
Y las derechas vinieron, y encontraron un pueblo desmovilizado. El PT no fue capaz de organizar ni una sola movilización ante el ascenso de Bolsonaro, salvo para alcahuetear a Lula, su líder preso. Las mujeres le dieron en ese sentido un cachetazo al PT con la movilización ELE NAO.

EL AÑO PASADO

El año pasado continué alimentando a las fieras brasileñas (que cada vez me leían más) y dije cosas como estas:

“Los hechos están ahí: el PT está mezclado con el PMDB, el PSDB, el PP y otros de la misma calaña, en un enorme proceso de corrupción.
Esa alianza y otras, más o menos coyunturales, que Lula se vio obligado a tejer para garantizarse una gobernabilidad que le permitiese sacar adelante su Presidencia, fue el peaje que los poderes fácticos le impusieron; y no es retórica. Los votos que Lula consiguió durante años para sus propuestas legislativas se obtuvieron a cambio de dinero. En algo así de ‘simple’ consistió el mensalao, el gran escándalo de corrupción que azotó las presidencias de Lula (2003-2010).
No es útil defender a las personas por lo que dicen sino por lo que hacen. Y lo hecho por Lula y el PT deja mucho que desear. Dicen que “el que se acuesta con niños amanece mojado”. Muchos de los corruptos comprobados que están ahora en el gobierno Temer, fueron también parte de los gobiernos del PT, son sus aliados. La dirección del PT traicionó el sueño de la clase obrera brasileña al resolver gobernar el sistema junto con la burguesía y para la burguesía.
La derecha internacional siempre estará coordinando acciones para echar abajo gobiernos progresistas o de izquierda, así como las izquierdas siempre estarán coordinando acciones para luchar contra los gobiernos de derecha (las izquierdas internacionales también coordinan sus acciones, no otra cosa es el Foro de San Pablo, por ejemplo). Pero las caídas de estos gobiernos no necesariamente son el producto de estas coordinaciones. Muchos caen por su propio peso, porque no cumplen con sus promesas, porque se muestran incapaces de transformar lo que se suponía que iban a transformar, porque se corrompen, etc".

Señores que se creen de izquierda: el arma más poderosa que tienen es la autocrítica, para corregir desvíos y errores; los pecados más siniestros que están cometiendo son la autocomplacencia y la arrogancia. Después no se quejen.
















domingo, 21 de octubre de 2018

Jair Krischke y la pseudo izquierda




"'Decir que Lula es un preso político es un disparate, el PT de Brasil sistematizó la Corrupción Michel Temer también tiene tres causas que se tratarán luego que salga del gobierno, Progresismo fue la manera de engañar a la población y no son izquierda"



La cadena de la impunidad

El activista brasileño se encuentra en Uruguay bajo medida cautelar de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Fue uno de los 13 amenazados de muerte por el “comando Barneix”, por medio de un e-mail, en enero de 2017. “Si los estados no reaccionan adecuadamente, estos grupos crecen. Se sienten totalmente libres para cometer todas estas barbaridades. Hasta que pase algo más grave”, dice Krischke. Para él, es “inadmisible” que un grupo se atreva, en plena democracia, a amenazar a un ministro de defensa, al fiscal General de la Nación, a la directora de la Institución Nacional de Derechos Humanos. “No veo ninguna iniciativa por parte del Estado para hacer una investigación seria. Y eso me asusta”, señaló.
Si la cadena de la impunidad no se rompe, considera Krischke, estos grupos sienten que pueden actuar sin ser juzgados. Para él, los nulos avances para esclarecer el robo en el laboratorio del GIAF, las amenazas del comando militar y las recientes vandalizaciones de las placas de memoria son “un síntoma” de que algo está pasando y no se ve a simple vista. “Uruguay empezó a dar marcha atrás y esto asusta, porque en la medida en que el país retrocede, estos grupos avanzan”.
También cuestionó la sanción que el gobierno impuso al comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos. “Hizo críticas, fue sancionado, pero sigue en el Ejército y, ahora, cumple su condena en el exterior. Es grave. La Constitución dice que el presidente es el comandante supremo de las Fuerzas Armadas y un comandante no puede tolerar insubordinación de sus inferiores. La sanción debe corresponder a la gravedad del hecho: echarlo”.
Para él, la construcción de memoria es uno de los puntos flojos que los países de la región tienen que reforzar para garantizar que estos hechos no se repitan. En particular, señala, el Estado tiene que impulsar políticas públicas de memoria. “No se trata sólo de construir un relato histórico, las políticas de memoria son la vacuna para que estos hechos no pasen más en el futuro”. Según Krischke, se trata de tomar una decisión política. “En política, si tú dejas un espacio vacío, ese espacio se ocupa. Y estos señores lo están intentando ocupar”.

El descalabro político en Brasil

“Votamos con el hígado”, dice Krischke cuando da una explicación de lo que sucedió en la primera vuelta de las elecciones en Brasil. Para él, el descontento de la población con los partidos políticos, en especial con el Partido de los Trabajadores, es lo que explica que el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro haya cosechado tantos votos. “Los partidos no supieron leer las señales de un movimiento inmenso de gente joven de todo el país que salió en junio de 2013 a las calles”.

Krischke entiende que el voto a Bolsonaro se puede entender como “una sanción al mundo político”. “Brasil está parado desde que echaron a Dilma. Ahora viene este loco y el país va a quedar parado por dos años más. Es una tragedia”.




"No es secreto que Dilma Roussef dio poderes a los militares para investigar e intervenir en los movimientos sociales".

https://content.espectador.com/public/5bc/a0a/23d/5bca0a23dcb4b542829019.mp3

20.10.2018
Por Francesca Lessa
Hoy todos saben quién es Jair Bolsonaro en Brasil: el candidato presidencial de extrema derecha. Parece que la mitad de la gente lo votaría. Sin embargo, hay otra mitad. Una mitad en la que viven personas como Jair Krischke, un activista de derechos humanos que acaba de cumplir 80 años y en PucheroNews lo celebramos con esta entrevista realizada en su hogar de Porto Alegre el año pasado.


Jair Krischke nació hace 80 años en Rio Grande do Sul un 15 de octubre. En los 70s fue uno de los fundadores del Movimiento Justicia y Derechos Humanos (MJDH), la organización más antigua de Brasil, que actualmente dirige. Desde aquellos años oscuros en América del Sur, se dedica a defender los Derechos Humanos en Argentina, Brasil y Uruguay. En 2003, fue distinguido como “Ciudadano del Mundo” y designado como “Visitante Ilustre” de Montevideo donde ayer lo homenajearon por su cumpleaños.

¿Cuándo se estableció el MJDH?

Nuestra institución se crea formalmente a finales de los años 1970. Pero desde mucho antes, Brasil ya estaba viviendo bajo una dictadura militar, que empezó en 1964. En ese momento, no conocíamos la doctrina de la seguridad nacional y pensábamos que iba a ser un golpe como otros. Que en uno o dos años se iba a volver a la normalidad.

No estábamos preparados para lo que se venía…

En los años 60s, nuestra prioridad era sacar gente de Brasil. Líderes políticos, sindicales y estudiantiles. Lo llevábamos a Uruguay, Argentina y después a Chile. Especialmente a la Argentina, ya que ahí estaba la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) para América Meridional, donde podían tramitar el estatus de refugiado político.

¿Cuántas personas salvaron?

Cada día, había más gente. No pudimos mantener un archivo completo. Te puedo decir que rescatamos cerca de 2,000 personas. Brasileños, uruguayos, argentinos, chilenos, paraguayos...

Por muchos años, el grupo se mueve sin una identidad. Somos viejos compañeros. Y trabajabamos en la solidaridad a los perseguidos y refugiados. También abordamos otros temas, como las cuestiones indígenas y de la organización de las favelas y desigualdad social aquí en Brasil.

¿Cuándo se formalizaron entonces?

Desde el año 1974 pero especialmente desde fines de 1978 y con la sanción de la Ley de Amnistía en 1979, se dio una apertura política en Brasil.

Nosotros, hace tiempo, ya veníamos discutiendo la necesidad de tener una presencia pública. En marzo de 1979 realizamos un seminario sobre justicia y derechos humanos. En el cierre, propusimos crear una organización y elegir su primera dirección. Cuando fuimos a registrar formalmente la asociación, ahí empezaron los problemas. Nos dijeron que no. Nosotros insistimos, ya que era nuestro derecho. Pasaron muchos días, pero seguían con esa negativa. Con ese antecedente, entonces nos fuimos a la justicia pidiendo que autorizaran ellos nuestro registro como agrupación. Después de más de un año de esta lucha, con sentencia judicial del 11 de agosto de 1980, finalmente empezamos a existir formalmente.

[JAIR – PORTA MJDH março 2017.jpg]

¿Cómo se acercaban a ustedes los refugiados?

En Uruguay, por ejemplo, había compañeros que con mucha cautela te ponían en contacto. También teníamos vínculos con unos curas. Lo mismo en Argentina y Chile. Teníamos además rutas de salida de los países. Usábamos unos códigos para comunicarnos. Con unos telegramas y nunca, por suerte, perdimos a nadie gracias a estas cautelas que tomábamos.

Un caso fue particularmente difícil. Teníamos que sacar una persona perseguida que era cuadripléjica, su nombre era Artigas Lemes y era uruguayo. Por su situación personal, no podíamos usar las estrategias de siempre. Entonces tuvimos que organizar que pasara la frontera en una combi, escondido entre unas monjas. Para que no revisaran ese transporte en la frontera y lo encontraran. Esto justo sucedió en 1981, justo el año que la Asamblea General de Naciones Unidas había declarado como Año Internacional de los Impedidos. Así fue por suerte y se fue a Suecia.

¿Y que otro caso recuerdas?

El del prestigioso científico uruguayo Claudio Benech, un biofísico, de 44 años y padre de siete hijos. Su esposa nos escribió que había sido secuestrado de su casa en Montevideo en mayo de 1980, cuando la represión en Uruguay volvió a endurecerse. Empezamos entonces una campaña con la comunidad científica brasileña para lograr su liberación. Benech era un tipo muy inteligente y durante su detención, empezó a trazar el perfil psicológico de sus captores. Se dio cuenta que tenían problemas vinculados a la sexualidad y se dedicó a trabajar ese tema con ellos. Les decía que extrañaba mucho poder estar con su señora. Les pidió si podían llevarlo a casa para poder pasar Navidad con su familia y así aprovechar de estar con su mujer. Logró convencerlos y ellos accedieron a su pedido, a cambio de que le relatara el encuentro sexual con ella. Así fue. Posteriormente, logró convencerlos de poder pasar Fin de Año en casa con ella. Para esa oportunidad armamos un plan para poderlo sacar del país. Con la ayuda de Ariel Celiberti, hermano de Lilian (ver abajo), primero fueron en auto hasta Punta del Este. Él estaba tan nervioso que hasta chocó el pequeño auto y tuvieron que seguir de cualquier manera. De ahí, en casa de un amigo, se cambiaron de vehículo y reanudaron hasta la frontera entre Uruguay y Brasil en Chuy/Chuí. Nosotros los estamos esperando con un grupo de periodistas, diciendo que íbamos camino a Montevideo a cubrir el Mundialito de fútbol. Estábamos muy nerviosos, porque tardaron mucho en llegar y nos empezamos a preocupar, especialmente Omar Ferri, un compañero abogado. Al final, lograron cruzar la frontera sin problemas. Y Ferri estaba como loco, por la alegría y el alivio, gritando “Venganza, venganza,” por todo lo que habíamos padecidos por las dictaduras, tanto en Uruguay como en Brasil.

¿Qué puede contarme del caso del secuestro en Porto Alegre?

Lilian Celiberti, con sus dos hijos Camillo y Francesca, y su compañero Universindo Díaz habían llegado en 1978 a Porto Alegre para ayudar en la resistencia contra la dictadura uruguaya, para difundir información sobre los crímenes que se cometían aún. Al poco tiempo de instalarse aquí, todos ellos fueron víctimas de un operativo conjunto uruguayo-brasileño en el marco de la Operación Cóndor. Fue el único caso de Cóndor que tuvo que ser abortado, ya que el periodista Luiz Claudio Cunha, alertado por un llamado anónimo, con un fotógrafo de la revista Veja concurrió al departamento donde Lilian estaba secuestrada en Porto Alegre. Ellos vieron agentes brasileñas y uruguayos en ese operativo.

No sabíamos que esto era la Operación Cóndor en ese momento, pero nos quedó claro que algo raro estaba pasando. ¿Cómo podían militares uruguayos ingresar al territorio brasileño sin tener un acuerdo con ellos al respecto? Hicimos una gran campaña para Lilian y su familia y gracias a eso, todos ellos sobrevivieron.

[Francesca Y Jair]

¿Cómo difundían información?

Armamos una agencia de noticias, se llamaba “PresSur.” Alquilamos una pequeña oficina donde instalarla y un télex. En esos años, los buses que conectaban Porto Alegre a Montevideo tenían las llamadas “rodomozas,” es decir las azafatas del servicio. Ellas nos traían todos los días los diarios desde Uruguay. Con esos diarios y las noticias que escuchábamos por la radio, armabamos un noticiero cada día. Además, mandábamos por télex las notas a Roma, que las divulgaban ahí los días sábado.

¿Nos puede contar cómo logró la extradición del coronel uruguayo Manuel Corderoa la Argentina para que fuera juzgado en el juicio a la Operación Cóndor?

Sí, efectivamente, siempre supimos que muchos ex represores argentinos y uruguayos vivían en absoluta impunidad aquí en Brasil, especialmente en Rio Grande do Sul. En el caso de Cordero, se había escapado de Uruguay en 2004, donde había sido denunciado en varias oportunidades. Con la ayuda de mi gran amigo Roger Rodríguez y también de mi red de contactos locales en la frontera, empezamos a buscar información sobre dónde podía estar. Pudimos confirmar en 2005 que efectivamente se encontraba en la ciudad fronteriza de Santana do Livramento. ¡Increíblemente, ahí seguía cobrando su jubilación como militar desde el Consulado uruguayo! Se escapó de nuevo, pero lo pudimos ubicar una segunda vez. En ese momento, teníamos que convencer al Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil a otorgar su extradición a la Argentina para juzgarlo ahí. No fue nada fácil, ya que el STF es bastante conservador, especialmente cuando se trata de derechos humanos. Fue una lucha de muchos años. Finalmente, a finales de 2009 el STF autorizó -aun con limitaciones- su extradición a la Argentina, donde Cordero fue juzgado y en 2016 condenado a 25 años de cárcel por once casos de secuestros de víctimas uruguayas y argentinas ocurridos en 1976.

Finalmente, usted fue amenazado por el Comando Barneix en febrero de 2017. ¿Quién cree que está detrás de eso? ¿Y qué quieren lograr?

Si, efectivamente, es así. Vos y yo, junto con otros compañeros uruguayos y el jurista francés Louis Joinet, recibimos esta amenaza y, aún hoy, la justicia uruguaya no ha podido establecer quiénes son los responsables. Creo que esta amenaza tiene dos motivaciones: decir a nosotros, los extranjeros, de no meternos en lo que pasa en Uruguay, y además querían tener una repercusión internacional. Ellos, los nostálgicos de las dictaduras, quieren cero verdad y cero justicia. Pero nosotros no vamos a aflojar ya que sabemos que esta pelea contra los responsables de los crímenes de las dictaduras de Sudamérica trasciende a cada país y es una lucha común a todos los pueblos de esta región. La falta de investigación de esta amenaza es, de todos modos, lamentable y la impunidad afecta la calidad de la democracia uruguaya.






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sábado, 20 de octubre de 2018

Se hizo la denuncia




19/10/2018 Denuncia penal contra la “proposición” de un nuevo golpe de Estado

Organizaciones de derechos humanos denunciaron al presidente del Centro Militar, Carlos Silva, por instigación al delito, apología del crimen e incitación al odio
Para cerca de 20 organizaciones sociales y de defensa de los Derechos Humanos, el presidente del Centro Militar, el coronel reitrado Carlos Silva Valiente, cometió apología del delito e
“instigación pública a delinquir” al formular una
“proposición” de nuevo golpe de Estado porque, según el oficial retirado, en Uruguay
“no se respeta la democracia”.

Por ello, estas organizaciones civiles patrocinadas por el abogado especializado en Derechos Humanos, Daoiz Uriarte, presentaron una denuncia penal contra quien fuera vocero y miembro activo de la Logia Tenientes de Artigas que será estudiada por la Fiscalía General de la Nación, a fin de decidir si inicia juicio contra el militar.


En una
entrevista realizada por el periodista César Bianchi en Montevideo Portal, el presidente del Centro Militar formuló varias declaraciones que son calificadas como delictivas por las organizaciones denunciantes, entre las que se encuentra Familiares de Detenidos Desaparecidos, el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), Crysol, el PIT CNT, Ovejas Negras, Cotidiano Mujer, el Observatorio Luz Ibarburu, Rebeldia Organizada, Reactiva Contenidos, Plenaria Memoria y Justicia y la Mesa Permanente contra la Impunidad, entre otras.


El corone retirado
“cuestiona la existencia de la democracia en el Uruguay, negando la existencia de una dictadura, ni de un terrorismo de Estado, negando que Gregorio Álvarez haya sido un dictador, todo lo cual constituye una negación de un hecho objetivo de nuestra historia justificando la existencia de tales hechos y por tanto defendiendo la violación de la Constitución , delito previsto muy especialmente en nuestra Carta Magna en su artículo 330 (Atentado a la Constitución) y en el artículo 132 del nuestro Código Penal”, alega la denuncia a la que accedió
Sudestada.


“Pero además, señala particularmente la posibilidad de que los militares vuelvan a usurpar el poder en el caso de que la democracia sea afectada por una dictadura comunista, y también expresa que el Uruguay no vive en democracia, que no hay democracia en el Uruguay, lo cual constituye una forma de apología del golpe de Estado y de proposición a retomar dicha actitud por las Fuerzas Armadas”, asevera la demanda.





En la entrevista de Montevideo Portal, el periodista recuerda que en otro momento le había preguntado a quien también fuera presidente del Centro Militar, Guillermo Cedrés,
“ante qué eventualidad podrían volver los militares a tomar el poder” y que aquel oficial retirado le respondió:
“Ante una dictadura de izquierda”. Al formularle la misma pregunta a Silva Valiente, éste contestó:
“Lo mismo. Ante una dictadura, cuando no se respeta la democracia, como ahora”.

Las organizaciones civiles encuentran en estas declaraciones un llamado a atentar contra la Constitución:
“Nos preguntamos, esta última afirmación no es una incitación clara y contundente a los militares a tomar el poder por un militar que aunque en retiro ostenta grado de coronel y es presidente del poderoso Centro Militar ¿?”.

La denuncia argumenta que no se trata de un hecho de libre ejercicio de la libertad de expresión:
“Esto podría considerarse una simple opinión por más extremista que pueda considerarse pero la misma, ubicada en el contexto actual, tanto en el tiempo como en el medio elegido demuestra claramente la intención de transmitir un mensaje, no una simple expresión de pensamiento”.

Y basa esta interpretación en tres razones:
“Hace las declaraciones en su condición con total conciencia y voluntad de ser el presidente del Centro Militar; expresa que los militares no dejan de serlo ni aún en el retiro; señala especialmente al periodista que ‘él sabe que sus dichos causarán revuelo, pero no le importa”.

De hecho el Centro Militar difundió la entrevista en su página de Facebook, donde quedó registrado el día y la hora en que promovió el contenido de los dichos de Silva Valiente.



El artículo 147 del Código Penal establece que
“el que instigare públicamente a cometer delitos, será castigado, por el solo hecho de la instigación, con pena de tres a veinticuatro meses de prisión”. Por otra parte, el artículo 148 indica la misma pena para “el que hiciere, públicamente, la apología de hechos calificados como delitos”.

En tanto, el artículo 29 de la ley 18.026 (Cooperación con la Corte Penal Internacional en materia de lucha contra el genocidio, los crímenes de guerra y de lesa humanidad) señala que
"el que hiciere, públicamente, la apología de hechos anteriores a la entrada en vigencia de la presente ley (2006), que hubieran calificado como crímenes o delitos de haber estado vigente la misma, será castigado con tres a veinticuatro meses de prisión”.

“No cabe la menor duda de que en el Uruguay ocurrieron hechos durante la dictadura que hoy estarían comprendidos en la ley tales como los homicidios, la tortura, la desaparición forzada de personas”, subraya la demanda. Y alega que si bien se ha discutido
“mucho” en doctrina y jurisprudencia respecto de si la ley 18.026
“podía o no aplicarse ya que es posterior” a la dictadura, lo que
“no se ha discutido es la existencia del terrorismo de Estado y de los crímenes señalados” por cuanto para las organizaciones de derechos humanos
“el artículo 29 resulta de plena aplicación”.

Silva Valiente dijo en la entrevista:
“Para mí no hubo una dictadura. Hubo un vacío de poder... fue culpa de los políticos que no supieron manejar la situación, se le fue de las manos, había un movimiento revolucionario y no lo pudieron manejar. Internacionalmente (Gregorio Álvarez) no es considerado un dictador, tuvo reconocimiento internacional. Cuando hay reconocimiento internacional es una valoración más que importante para un presidente”.

De acuerdo a la denuncia la
“culpabilidad” del oficial retirado
“es a título de dolo directo”, porque su voluntad “
es la manifestación del pensamiento consistente en loar (no es necesaria la glorificación) un hecho con o sin narración del mismo o a su autor, con intento de propaganda o cuando menos para eliminar la repugnancia de los demás”, según la explicación del penalista Fernando Bayardo Bengoa (1923-1987), citando al jurista Vincenzo Manzini (1872-1957), autor del Tratado de Derecho Penal Italiano.


“Como sea obviamente negar la existencia de la dictadura, del terrorismo, tortura y desapariciones delitos por los cuales han sido condenados muchos integrantes del proceso desde el ex presidente Bordaberry hasta Gregorio Álvarez es claramente justificar y negar sus delitos, despreciando la acción judicial y comparando un gobierno democrático con el ejercido espuriamente por Álvarez e instigar indirectamente a cometer el delito y violar o desobedecer las leyes”, afirma la denuncia.



Diversas organizaciones de derechos humanos se presentaron este mediodía ante la Fiscalía para denunciar penalmente al presidente del Centro Militar, el coronel retirado Carlos Silva Valiente, por apología del delito.
En una entrevista con Montevideo Portal Silva dijo que “en Uruguay no hubo una dictadura” y que la búsqueda de desaparecidos “es un curro donde se dilapidan los fondos públicos”.
También aseguró que ahora en Uruguay no hay democracia y que estaban dadas las condiciones para que volvieran los militares al poder.
El abogado Daoiz Uriarte presentó la denuncia penal y calificó los dichos del militar retirado como una apología del delito.
En la puerta de la Fiscalía se concentraron madres e hijos de desaparecidos en una muestra de apoyo a la denuncia y en reclamo de verdad y justicia.
Entre ellas estuvo Alba González, madre de un desaparecido, que rogó por información que permita dar con los restos de su hijo y otras víctimas de la dictadura (1973-1984).



>>> “Curro, mafia y gays”

Las organizaciones de derechos humanos entienden que
“no solamente el delito de Atentado a la Constitución resulta defendido y justificado” por el militar retirado
“sino también los demás delitos previstos en la ley 18.026”, y que
“inclusive se habla en forma despreciativa de la búsqueda de los desparecidos” cuando Silva Valiente manifiesta:
“Me parece un gastadero de plata y un curro. Con todas las letras: es un curro, de toda esa mafia, están gastando un dineral para hacer agujeros como el que hizo (el abogado de derechos humanos, Oscar López) Goldaracena allá en el Chuy. ¡Es un curro! La gente tiene que saberlo. No van a encontrar nada, porque no tienen información ni hay quien se la dé”.

El periodista de Montevideo Portal le preguntó a Silva Valiente cuál era el propósito de una nota que refería a gays difundida por una revista que comparte el Centro Militar, y el oficial retirado contestó:
“Volvemos al tema anterior: la disolución de la familia, la difusión de conductas antinaturales, que no son del orden natural. Entendemos que es una conducta antinatural que afecta a la familia. No nos gusta”.

“O sea que como presidente del Centro Militar comparte una publicación y señala que el ser gay es una conducta antinatural, que afecta a la familia, lo cual no hace pensar en que se ha vulnerado el espíritu del delito previsto en el artículo 149 bis, del Código Penal (Incitación al odio, desprecio o violencia hacia determinadas personas)”, aseveran los denunciantes.


La demanda cita al penalista Miguel Langón para afirmar que
“promover el desprecio” consiste en
“instigar a otro u otros a tomar a alguien por vil, rebajarlo, disminuirlo, quitarle valor, tenerlo por poca cosa…” y juicio de este jurista ya fallecido “también todo tipo de violencia simbólica o incluso institucional contra alguien”.

“Parece claro que la gente rechace lo antinatural, lo contrario a la familia… Digamos que es el equivalente a engendro, monstruo…”, sostiene la demanda penal.


El artículo 149 Bis del Código Penal, señala que
“el que públicamente o mediante cualquier medio apto para su difusión pública incitare al odio, al desprecio, o a cualquier forma de violencia moral o física contra una o más personas en razón del color de su piel, su raza, religión, origen nacional o étnico, orientación sexual o identidad sexual, será castigado con tres a dieciocho meses de prisión”.

>>>  La condena de la INDDHH y del PIT-CNT

Sobre las declaraciones del presidente del Centro Militar
18 octubre, 2018
Recientemente se conocieron declaraciones vertidas por el actual presidente del Centro Militar en entrevista realizada por un órgano de prensa. En dicha oportunidad, el militar retirado, Carlos Silva Valiente, efectúa una serie de afirmaciones que mueven a la preocupación de la INDDHH en tanto que son contrarias a las nociones de derechos humanos o tienen contenidos reñidos con los hechos históricos por los que ha transitado nuestro país.
La INDDHH tiene entre sus cometidos la información y difusión amplia de los derechos humanos encontrándose en tal concepto la visión de las mejores formas de protección de los derechos de poblaciones vulnerables.
En tal sentido, y sin perjuicio del derecho a la libertad de expresión que el Estado democrático de derecho garantiza a todo habitante de la República, la INDDHH observa que el entrevistado sostiene posiciones discriminatorias y cuestiona avances legislativos que han procurado superar los obstáculos a los que se han visto enfrentados varios grupos de poblaciones vulnerables tales como las mujeres, la población trans, etc.
Por otra parte, preocupa la posición negacionista que sobre el período del terrorismo de Estado se explicita en la entrevista. Afirmar que en Uruguay no hubo dictadura es ir contra la historia escrita y documentada de este país. Esta posición no solo no tiene sustento alguno en los graves sucesos por los que ha transitado el Uruguay, sino que minimiza las profundas y nefastas consecuencias que el terrorismo de Estado ha dejado en el tejido social en general y a las víctimas en particular. Asimismo, descalificar la sostenida búsqueda de los restos de los detenidos desaparecidos, resultado de ese terrorismo de Estado donde participaran integrantes de las Fuerzas Armadas deslindando responsabilidad en estas como en otras graves atrocidades es una revictimización a los familiares que legítimamente reclaman por verdad y justicia.
La INDDHH condena las expresiones de Silva Valiente porque en forma alguna contribuyen a la construcción de una sociedad democrática, único modelo de Estado que garantiza la convivencia pacífica y el libre ejercicio de los derechos. –




viernes, 19 de octubre de 2018

Vergüenza ajena con Almagro en la OEA






La representante estadounidense, Kelley Eckels Currie, se negó a abrir los micrófonos a la delegación cubana que asistió al evento para denunciar la violación de los principios elementales de la Carta de las Naciones Unidas.

Los diplomáticos cubanos, acompañados por otras decenas de personas en la sala, protestaron la negativa con golpes en las mesas y coros exigiendo el fin de las agresiones estadounidenses contra Cuba.

La cancillería cubana también denunció que miembros de la solidaridad con la isla fueron expulsados de la reunión.

Especial rechazo suscitaron la presencia y las palabras del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, quien aprovechó su presencia en el estrado para atacar una vez más al gobierno cubano y otras naciones soberanas de América Latina.

Antiguo canciller uruguayo, Almagro ha asumido una postura sumisa a los intereses norteamericano y contraria a los movimientos progresistas en la región desde que fuera nombrado como máximo representante de la desprestigiada OEA.

Bajo presiones de los Estados Unidos y en contra de los principios de la Carta de Naciones Unidas, el evento sesionó esta tarde en la sala del Consejo Económico y Social (ECOSOC) de las Naciones Unidas.

“La voz de Cuba se escuchó pese a todo”, afirmó la embajadora cubana ante la ONU, Anayansi Rodríguez Camejo, tras concluir la frustrada maniobra estadounidense.

La diplomática cubana acusó a Estados Unidos de utilizar “absurdas mentiras” para atacar a Cuba.










La inocencia secuestrada

Simón Riquelo apareció 26 años después


La dictadura uruguaya secuestró y sustrajo a bebés en los centros de detención, en una operación sistematizada para cortar nuevas generaciones de militantes opositores, y para entregárselos a los represores.


El robo de hijos de los detenidos desaparecidos durante las últimas dictaduras en Suramérica, fue parte del plan sistemático de apropiaciones que buscaban evitar que crecieran nuevas generaciones de militantes. Pese a que la mayoría de los casos de niños desaparecidos en Uruguay fueron resueltos, los responsables aún no son juzgados.

 El entonces presidente Julio María Sanguinetti, y los tres canales privados de televisión, se habían reunido en Presidencia y resuelto no transmitir un video de la madre Sara Méndez, quien pedía conocer el paradero de su hijo, Simón Riquelo, en el marco del intento de anular la ley de impunidad.