El mismo general que ocultó al poder judicial la confesión incriminatoria de Gavazo del asesinato de Roberto Gomensoro. El mismo general que utilizó su cargo en el ejército para construir su carrera política. El mismo general que utilizó el aparato del Estado para beneficiar a los militantes de su partido político con trabajos a dedo en el ministerio de salud pública y para entregar viviendas del Estado a sus correligionarios. El mismo general que se oculta en sus fueros parlamentarios para no acudir a la convocatoria de la justicia. El mismo general que defiende los privilegios de los terroristas de Estado y que enarbola la teoría de los dos demonios para manipular la conciencia histórica. Ese mismo general, dice ahora que el verdadero propósito de las fuerzas armadas es estar prontas para implantar una dictadura si los trabajadores o los ambientalistas o los campesinos sin tierra de Brasil, hacen lo que quieren hacer…que según su enajenada valoración de las luchas sociales, es asestar un golpe de Estado. Paradojalmente, lo peor de la historia del Uruguay es increíblemente impiadosa con los generales de la mentira. Todos y cada uno de los golpes de Estado perpetrados contra el pueblo uruguayo, fueron ejecutados por las fuerzas armadas, usadas como instrumento de los sectores más ricos y poderosos del país, de los que el general Manini es parte integrante. Esa es la realidad histórica. Nunca jamás el movimiento sindical dio, intentó o apoyó un golpe de Estado. Nunca. Por el contrario, siempre los enfrentó, dejando las tripas en la resistencia. La última dictadura, torturó, violó, encarceló y expulsó a miles y miles de personas del país, al que creyeron su propiedad. La última dictadura nos dejó 197 detenidos desparecidos y 17 niños y niñas que fueron arrancados de los brazos de sus madres y padres, como si fueran un botín de guerra. Hace medio siglo atrás, cuando la oscuridad se hizo mas oscura, el movimiento sindical organizó y sostuvo una huelga general de 15 días contra el terrorismo de Estado. Manini, sin embargo, estaba del otro lado de la mecha. Esa, al final de la discusión, es la más contundente de las respuesta a las mentiras del general.
Aclará que oscurece
Yo no creo que el pitcnt tenga la intención de avasallar la constitución, pero si creo que tiene dentro elementos con pocas convicciones democráticas, aclaró Manini , después de lo que publicó búsqueda
La historia de Gonzalo Aguiar, acribillado con siete balazos, revela las entrañas de una sociedad deslumbrada por el dinero de estafadores y corruptos.
Caras&Caretas, 1 marzo 2024 Por Carlos Pelaez
A las 4 de la madrugada del pasado lunes, Gonzalo Raúl Aguiar Gadea,
cayó abatido por siete balazos disparados por su expareja. La tragedia
reveló detalles propios de un guion de Netflix. Y una vez más dejó en
evidencia a una sociedad que se deslumbra con el dinero de estafadores y
corruptos pero le molestan los pobres.
Los vecinos de la residencia ubicada en Mar Chiquita y Mar del Coral, a pocas cuadras de la sede de Cantegril Country Club, se sobresaltaron al oír una serie de estampidos. Eran aproximadamente las 4 de la madrugada del pasado lunes. Gonzalo Aguiar había sido ultimado por siete balazos disparados por su expareja con una pistola Taurus 9mm. Después de haberla amenazado reiteradamente en días pasados, esa noche le mandó un mensaje que decía “te voy a cortar en pedacitos”. Pretendía llevarse una pequeña beba, hija de ambos, y que la mujer no quería entregar preocupada por las adicciones y el carácter violento del sujeto. Aterrada, había bloqueado la puerta de acceso con muebles y palos. Él llegó en una camioneta Jaguar blanca, dejó a una mujer esperando dentro del vehículo, rompió la puerta, empujó todas las trabas e ingresó a los gritos. Aunque parezca increíble, aún no se ha informado si Aguiar estaba armado, pero ella declaró que hizo un ademán para extraer un arma y no vaciló en disparar.
Experta tiradora, le pegó seis tiros en el pecho y uno en un brazo.
Ella misma llamó al 911 para solicitar apoyo policial y una ambulancia. En la casa había otras personas que fueron testigos directos. Dos adolescentes, parientes de la mujer, y el propietario, amigo de ella. El martes se realizó la audiencia judicial y en principio el fiscal Sebastián Robles decidió no acusar hasta tanto se realicen otras diligencias, pero solicitó medidas limitativas que fueron aceptadas por el juez Sebastián Amor y decretó la libertad provisional por 150 días. La Fiscalía evalúa si hubo legítima defensa.
En Ontario conoció al empresario minero John
Joseph Pollesel, a quien convenció de invertir en la industria del
cannabis medicinal en Uruguay. Con otros empresarios acercados por
Pollesel, crearon la empresa Boreal S.A.
Según el proyecto, esta
sería la planta más grande de Sudamérica destinada a la plantación,
secado y procesamiento de cannabis, para lo que se necesitaba invertir
27.500.000 de dólares. Con el visto bueno, Aguiar viajó a Uruguay a
principios del 2019. En marzo compró, en un millón y medio de dólares,
el establecimiento agropecuario ubicado en Salto donde se construiría la
planta. Aunque después los socios se enteraron que había costado la
mitad.
El empresario canadiense visitó la planta en tres
oportunidades, por última vez en enero de 2020. La construcción se
completó ese año y se había contratado a 400 personas entre técnicos y
operarios, prometiendo trabajo para 2.500 más.
Aguiar
informó a sus socios que la inversión total había sido de 11.500.000 de
dólares, mientras que el costo de producción del primer año sumó otros
2.000.000 de la misma moneda.
El “inversor” uruguayo había logrado que el presidente Luis Lacalle Pou y varios miembros del gobierno participaran de la inauguración de la planta.
En ese contexto solicitó a sus socios canadienses otros 7.500.000
dólares para la compra de tierras en Artigas a los efectos de plantar
cannabis.
Pero los canadienses sospecharon y le reclamaron
documentación. El uruguayo comenzó a enviar comprobantes de supuestas
operaciones de venta por un total de casi 70 millones de euros y
certificados que acreditaban que en la cuenta de la empresa había 90
millones de dólares.
Todos falsos, porque en realidad la única
venta había sido por 7.500 dólares y en la cuenta bancaria no había un
dólar. Aguiar había usado todo el dinero enviado desde Canadá para
adquirir bienes y autos suntuosos.
Para
el 2023 la relación entre los socios era inexistente y habían decidido
viajar para presentar una denuncia por estafa en la fiscalía de Delitos
Económicos a cargo del fiscal Gilberto Rodríguez.
La empresa Boreal se presentó a concurso y los 400 trabajadores esperan que se solucione el pago de sus haberes.
Aparece el verdadero inversor
A fines del 2020 Aguiar se instaló en Punta del Este donde compró
varias casas y terrenos, así como también un automóvil deportivo marca
Lamborghini color naranja y una camioneta Jaguar.
Entonces se
enteró que la empresa Sotheby's remataría la residencia La Maison,
ubicada en la avenida San Pablo muy cerca del Golf, propiedad de un
ciudadano brasileño que la había construído. Una de las más lujosas del
balneario.
Aguiar pudo comprarla en 4 millones de dólares que
pagó en efectivo. Ya como residente, llenó el garaje de costosos
vehículos, entre ellos una Ferrari Spider 458, un Porsche 911, un BMW
i4, un Lamborghini gris que trajo desde Ontario y un par de camionetas
de alta gama.
A un empresario salteño compró un yate en 300.000 dólares, que nunca pagó. Misteriosamente, la nave se incendió en el puerto de Punta del Este y el propietario original logró cobrar el seguro.
Aguiar pudo comprarla en 4 millones de dólares que pagó en efectivo.
Ya como residente, llenó el garaje de costosos vehículos, entre ellos
una Ferrari Spider 458, un Porsche 911, un BMW i4, un Lamborghini gris
que trajo desde Ontario y un par de camionetas de alta gama.
“Yo
los compré para que mi hijo se dedicara a esa actividad. No sé cómo este
tipo se enteró y un día apareció en casa. De pronto veo que alguien a
quien yo no conocía baja de un Lamborghini naranja. Quería comprar los
permisos, pero no ofrecía dinero sino un porcentaje de acciones de una
empresa que crearía. Ni dudé que era un garca”, dijo este empresario a
Caras y Caretas.
En febrero del año pasado la residencia La Maison fue copada por 4
delincuentes, uno de ellos se desempeñaba allí como guardia de
seguridad.
Después de golpear a varias personas, incluso al padre
de Aguiar que estaba en el lugar, los sujetos se llevaron un cofre
fort, unas 20 armas de “colección” y miles de municiones.
El
arsenal estaba compuesto por: diez pistolas marcas Beretta, Luvo CZ,
Colt, Canik, Glock, Sig Sauer, Taurus y Bersa, entre otras; cinco rifles
marcas Mossberg y Steyr; una escopeta marca Doruk; dos
subametralladoras marcas Sti y Uzi; un fusil marca Norico y un revólver
marca Taurus.
El mismo día la policía detuvo a dos copadores y al otro día cayeron los otros. Todo lo robado se recuperó.
El
juez penal de 4° turno de Maldonado, en proceso abreviado, condenó a
dos como autores de un delito de tráfico de armas y municiones. En tanto
a los otros dos se les aplicó una pena de 12 meses de libertad
vigilada, que incluían 4 meses de arresto domiciliario total y otros 8
de arresto domiciliario nocturno.
Un dato curioso que ahora se
ve de otra forma, es que en ninguna de las noticias que se dieron sobre
el copamiento se informó el nombre del dueño de casa y nunca se vio su
imagen, simplemente se le mencionaba como “un empresario”.
Pero este martes se supo otro dato que muestra quién era Aguiar.
En pocos días se debe realizar el juicio a los dos copadores formalizados con prisión domiciliaria. Una fuente de la defensa confió que “ahora liberados del temor que originaba la presencia de Aguiar, están dispuestos a declarar en Fiscalía que el copamiento y robo de La Maison fue organizado por su dueño y tienen documentos para probarlo”.
No se aclaró con qué fines. Pero es cuestión de aguardar unos días.
El casamiento trucho
Si usted, estimado lector, no sale de su sorpresa por las acciones de Gonzalo Aguiar, espere, que ahora viene lo peor.
No
se sabe dónde este hombre conoció entre 2020 y 2021 a quien luego sería
su matadora. Ella era veinte años menor y estaba empeñada en hacer una
carrera como cantante de música tropical.
Él la conquistó
prometiendo ayudarla. El primer gesto fue desembolsar 78.000 dólares
para que la mujer participara en un festival de música en Colombia que
oficiaría como lanzamiento de una nueva cantante tropical.
Le compró un auto de alta gama y una casa en Montevideo para su familia.
Ella comenzaba a vivir una vida de ensueño. Por eso aceptó casarse.
El casamiento se hizo ante un juez en la residencia La Maison y allí
mismo fue la fiesta organizada a un costo de 150.000 dólares.
Esa
noche hubo presencias importantes, entre ellos Nicolás Martinelli,
exasesor del presidente Lacalle Pou, entonces director general de
Secretaría del MIDES y hoy ministro del Interior, según informó el
periodista Eduardo Preve y confirmaron otras dos fuentes.
Se
habían conocido en ocasión de la inversión en Salto y luego trabaron
amistad, tanto que Martinelli participó en varios asados que los viernes
se hacían en las oficinas de Boreal ubicadas en Carrasco. Y por lo
menos una vez al mes lo hacían en la residencia esteña.
Pero
volvamos al casamiento. La pareja viajó de vacaciones al Caribe,
navegaba en la bahía de Maldonado, o hacían frecuentes viajes al
interior en alguno de los vehículos deportivos.
Además, él la instruyó en la práctica de tiro con pistola y con fusil.
Aguiar siempre andaba armado y con custodia.
Pero la situación económica del hombre empezaba a caerse a pedazos.
Tal vez por eso adquirió una importante adicción a la cocaína. Y de
pronto se convirtió en un hombre violento.
Para peor, poco
después ella quedó embarazada. La niña nació en agosto o setiembre del
año pasado y fue prematura como efecto de las crisis que ella
transitaba.
Pero la peor sorpresa de su vida se la llevó cuando quiso inscribir a la bebé y le informaron que ella no estaba casada.
Como todo en la vida de Aguiar, el casamiento también fue trucho. El
juez era una persona contratada a tal fin. Entre tantas cosas para
investigar queda saber cómo obtuvo una libreta de casamiento en
apariencia legítima.
En ese momento ella también supo que el
hombre no se podía casar, porque aún lo estaba con la salvadoreña
residente en Ontario y con la que además tenía dos hijos.
Eso fue
el acabose y la mujer buscó la oportunidad para hacer unas valijas y
huir de esa casa. En qué circunstancias estaba ahora en Punta del Este
tampoco se sabe.
Pero tanto su familia como el abogado defensor
dijeron que el hombre pretendía quitarle la tenencia de la niña y la
amenazaba constantemente.
Si bien no existe denuncia policial, hay registros médicos de algunos hechos de violencia sufridos por ella.
A primeras horas del lunes él le mandó un mensaje diciendo: “te voy a picar en pedazos”. Poco después ocurrió lo que ya relatamos y terminó con su muerte.
Amenazas a un diputado
El año pasado había circulado insistentemente en Maldonado la versión
de que el diputado Sebastián Cal (Cabildo Abierto) había recibido una
grave amenaza de muerte. El activo legislador casi desapareció de la
escena política e incluso hasta cambió su lugar de residencia, según
informaron fuentes cercanas, pero evitaba referirlo en público.
El martes Caras y Caretas
supo que quien había amenazado a Cal era el empresario Gonzalo Aguiar,
información confirmada ayer por el colega Eduardo Preve.
Las
razones para nosotros son desconocidas y tampoco logramos comunicarnos
con el diputado hasta el momento de cierre de esta nota.
En
cambio, confirmamos que Cal había informado de la situación que
atravesaba a autoridades de Cabildo y también del gobierno, haciendo
hincapié en el vínculo existente entre el ministro del Interior, Nicolás
Martinelli, y quien lo amenazaba.
Para probar los hechos Cal tiene audios que comprometen a varias personalidades.
Muerto el perro no se termina la rabia
La causa por estafa planteada por los inversores canadienses contra
Aguiar fue clausurada el lunes por el fiscal Gilberto Rodríguez una vez
que tomó conocimiento oficial de su muerte.
Pero a la vez remitió
todo el expediente al fiscal de Lavado de Activos, Enrique Rodríguez.
En Canadá ya hay una causa por ese posible delito contra los socios de
Aguiar. Ahora la Fiscalía uruguaya deberá probar que usó en provecho
propio dineros de otros enviados desde el extranjero para invertir.
En
el medio se deberá investigar la libreta de matrimonio trucha, las
amenazas de muerte, si organizó un autorrobo, cómo ingresaba los autos
que vendía, quién le va a pagar a los 400 trabajadores de Boreal y si
otras personas participaron en sus maniobras.
Y luego si hay algo que no esté embargado por los canadienses o sea confiscado por el Estado uruguayo en caso de que se pruebe el lavado, cuánto le puede tocar a sus hijos canadienses y a su hija uruguaya. En principio, todo parece indicar que nada.
Los vínculos políticos del empresario (asesinado) Aguiar | Eduardo Preve
Este jueves 29, se realizó una marcha convocada por el PIT CNT, la Coordinación por Palestina en Uruguay y organizaciones sociales, en repudio al genocidio en Gaza.
Miles de personas marcharon desde la explanada de la Intendencia
“No es una guerra, es un genocidio”
Miles de personas marcharon por el centro de Montevideo en solidaridad con el pueblo Palestino exigiendo el cese del genocidio por parte del Estado de Israel.
Con la convocatoria del PIT-CNT, la Coordinación por Palestina en Uruguay y diversas organizaciones sociales se llevó a cabo la movilización por la avenida 18 de Julio en la que se pidió un alto el fuego, hubo llamamientos a la paz y innumerables expresiones de solidaridad con las víctimas de los ataques indiscriminados del ejército israelí que han arrasado ciudades, hospitales, refugios de las Naciones Unidas, centros de prensa, espacios educativos y todo tipo de sitios donde se ha intentado refugiar la población civil.
La noche de este jueves, la embajadora de Palestina en Uruguay, Nadya Rasheed, agradeció a los activistas por la paz y a Uruguay por su apoyo y solidaridad y por decir "basta al genocidio israelí contra el pueblo palestino”. La diplomática exclamó que “¡es un genocidio, no es una guerra!”. “Los palestinos no estamos solos, hoy lo estoy viendo y sintiendo aquí en Uruguay”, sostuvo, al tiempo que exigió “un alto fuego inmediato ante el genocidio que sufre día a día el pueblo palestino”. En otro momento de su intervención, la diplomática señaló que el mundo entero está siendo testigo de la masacre. “Ustedes han visto lo que está pasando: en los últimos cinco meses en Gaza más de 100.000 palestinos han sido asesinados, mutilados, heridos, desaparecidos, ¡100.000!”, y recordó que “el sufrimiento continúa porque los bombardeos continúan, la hambruna continúa y todos los días mueren cientos de bebés, niños, hombres y mujeres palestinos inocentes”. La representante diplomática del pueblo palestino remarcó que "el mundo le exige a Israel que cumpla con el derecho internacional, los derechos humanos y las resoluciones de la ONU que piden un alto el fuego”. Por su parte, la responsable de la Secretaría de Derechos Humanos del PIT-CNT, Fernanda Aguirre, en su intervención dijo que “la ONU no encuentra soluciones, demostrando una vez más la imposibilidad de actuar efectivamente en defensa de los derechos humanos y el derecho internacional; Israel cuestiona e intenta prohibir la indispensable permanencia en el territorio de las agencias de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina y Uruguay no sólo se abstuvo de votar un alto al fuego para la población masacrada de Gaza, acompañando servilmente las órdenes del imperio, sino que aumenta el comercio y envío de carne a Israel”, subrayó. Aguirre, quien además es la Directora del Observatorio Luz Ibarburu, sostuvo que el las organizaciones sociales son quienes tienen la responsabilidad de seguir denunciando "la ocupación ilegal, el apartheid y las acciones genocidas que el Estado sionista lleva adelante en Gaza y en Cisjordania”, al tiempo que reclamó la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel.
La Suprema Corte de Justicia (SCJ) confirmó por unanimidad la sentencia que condenó por atentado a Irma Leites, Aníbal Varela, Álvaro Jaume, Diego Jaume y Eduardo Jaume, quienes participaron de una manifestación el 15 de febrero de 2013 en el edificio del Poder Judicial. La protesta afectó la realización de un acto protocolar de traslado de 10 jueces, entre ellos Mariana Mota, de un juzgado penal donde se investigaron casos de crímenes de lesa humanidad a uno civil.
La sentencia ratifica la condena contra la activista Irma Leites, el exfutbolista Diego Jaume, Aníbal Varela, Álvaro Jaume y Eduardo Jaume. Otro de los condenados era Jorge Zabalza, quien murió en 2022.
Según informó Búsqueda y confirmó El País, de esta forma la corte suprema desestimó por unanimidad de sus ministros un recurso de casación de los acusados.
En febrero 2013, el traslado de la órbita penal a la civil de la jueza Mariana Mota, que estaba a cargo de decenas de causas sobre violaciones a los derechos humanos
en dictadura y que fue responsable del procesamiento de varios
militares, generó un duro enfrentamiento entre la Suprema Corte y el
Poder Ejecutivo, y también una asonada en la sede de la SCJ.
"El
desorden generalizado creado impidió realizar –por más de tres horas- el
acto programado", que era el del traslado de los jueces, recuerda la
sentencia de la SCJ. "Para ello se utilizó violencia y amenazas. A
diferencia de lo que pretenden señalar los recurrentes, no nos
encontramos en autos ante una protesta pacífica", indicó uno de los
ministros en la sentencia.
Tras la condena de primera instancia, algunos de los acusados escribieron una carta: "Si bien la gran mayoría de los torturadores
de aquellas aciagas épocas no han sido juzgados, esperable era que
quienes hemos sido sus víctimas, al menos no fuésemos injustamente
procesados".
Daliel Viglietti y Eduardo Galeano también participantes e instigadores de la "asonada"
COMUNICADO
EL CASO DE LA SUPREMA CORTE de JUSTICIA, EN 2013.
¡¡Otro año más, y van 11!!
Seguimos en la mira, pero ahora con sentencia definitiva, recién dictaminada. ¡Inapelable! El pasado 15 de febrero, se sumó un año más de los hechos ocurridos en la SCJ en 2013. Ese día la muralla de la Impunidad decidió trasladar a la jueza M. Mota, que planteó varios procesamientos a terroristas de Estado, a torturadores, violadores y secuestradores. 11 años en los cuales la SCJ y Tribunales de Apelaciones, de forma totalmente corporativa, siguen amparando a los miembros anteriores, y con ello defendiendo el Terrorismo de Estado. Siguen haciéndole la venia a la Impunidad.
En este caso le hacen la venia al aberrante ex fiscal G. Zubía. No nos asombra que este personaje haya sostenido públicamente que no iba a parar, hasta vernos en prisión a los 7 acusados de la movida, aquel 15 de febrero de 2013.
Si no reaccionáramos rechazando que esta SCJ de lugar a su pedido de cambiar el procesamiento por ASONADA (declarado inconstitucional) por el de ATENTADO ESPECIALMENTE AGRAVADO, estaríamos naturalizando estos mecanismos de injusticia y opresión. ¿No nos llena de indignación que este mismo Gustavo Zubía (hoy representante nacional) justifique violaciones a niñas de 12 años, y nadie de la SCJ diga que sus declaraciones son una apología a la pedofilia?
Una vez más, la Suprema Corte, es de ¡INJUSTICIA! Las desaparecidas y desaparecidos son el fiel testimonio de esa injusticia reinante. Pero la memoria puede más. La Impunidad, la Omertá, y la Inmunidad, no escribirán la historia. ¡Basta de Impunidad! ¡Basta de judicializar y criminalizar la protesta!
POR MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA: ¡LA LUCHA NO SE DETIENE!
I. Leites, A. Jaume, A. Varela, E. Jaume, D. Jaume 26 de febrero, 2024 - Uruguay.
La buena fe del ex fiscal Gustavo Zubía
"Alguien con buena fe ¿puede negar que hay niñas de 12, 13 y hasta 11 años que mantienen relaciones sexuales con adultos, sin violencia?"
Para muestra vale un botón
Este personaje siempre sostuvo públicamente que no iba a parar defendiendo el terrorismo de estado.
Estamos ante un retroceso civilizatorio sin precedentes: el mundo es dominado por el capitalismo y la multipolaridad no implica, para nada, ser un camino al socialismo.
“La ofensiva ideológica neoliberal alcanzó su auge en la segunda mitad de los años 80, con la política derrotista de la clase política dirigente de la Unión Soviética y de la Europa Oriental. A partir de la caída de los regímenes del llamado ´socialismo real´ se abrió una ofensiva ideológica neoliberal. Cualquiera que reivindicara una crítica al capitalismo o al quimérico ´libre mercado´ era inmediatamente segregado de los medios de comunicación y de la academia. Era la época del ´fin de la historia´ del fin del socialismo y del marxismo.”[1]La caída del muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética, más allá de los múltiples cuestionamientos al “socialismo real”, aceleró el abandono de la concepción de lucha de clases que se había procesado en importantes sectores de la izquierda. La propuesta socialista fue sustituida por un discurso “izquierdista” sin proyecto histórico, por lo que terminó sin cuestionar el sistema, privilegiando la conciliación de clases. La lucha por una “democracia social y económica” resumía y sintetizaba esta perspectiva de la izquierdista/progresista respecto a una democracia política burguesa que se limitaba -en la mayoría de casos- a garantizar el derecho al voto.
El proyecto de izquierda se transformó, para muchos, en mejorar el nivel de vida de la población -sin redistribuir la riqueza acumulada- a través de una profundización del modelo del capital. La conquista del poder y una salida anticapitalista -que suponen una ruptura del statu quo- quedaron de lado, no sólo como práctica sociopolítica limitada por una determinada correlación de fuerzas, sino como sustento ideológico de muchas organizaciones de la llamada izquierda. Todo esto tuvo diferentes énfasis y niveles de profundidad en cada país.
La confrontación entre los Estados Unidos (EE.UU.) y China, así como el crecimiento de los BRICS -una organización heterogénea, económica y políticamente-, no plantea alternativas anticapitalistas, por el contrario, se está dirimiendo cuáles van a ser las características del nuevo orden mundial capitalista, avanza hacia una regionalización y a un acortamiento de las cadenas de valor donde se relocalizarán empresas transnacionales. América Latina es un territorio en disputa en dicha confrontación.
La acumulación del capital conlleva la acumulación creciente de problemas insolubles dentro del sistema: desigualdad, deterioro del medio ambiente, descuido de los sistemas de salud y educación, polarización de la sociedad. Estos tienen solución fuera de la lógica capitalista que transforma lo necesario en una mercancía que busca que los actos produzcan beneficios, evolucionando en la maximización de las ganancias y la competencia.
Uno de los principales cambios de esta ofensiva del capital, profundizada, es la búsqueda de nuevas formas de acumulación que implican aumento de la explotación de la clase trabajadora. A esto se suma la innovación tecnológica, reconfigurando las condiciones económicas y políticas de dominación.
Los procesos de digitalización son aprovechados para reducir la cantidad de trabajadores socialmente necesarios y abaratar el costo de la fuerza de trabajo. Las empresas transnacionales aprovechan el trabajo remoto en sus cadenas de valor y los trabajadores pierden los sistemas de seguridad social tradicionales y el contacto con los sindicatos se reduce sustancialmente. Se reconfiguran las condiciones económicas y políticas de dominación.
Se viven tiempos de cambios profundos, en la relación social laboral y sus mecanismos de explotación, como en el ámbito estatal, modificando la funcionalidad del Estado capitalista para favorecer, aún más, el objetivo de la ganancia y la acumulación, la militarización y ampliación del delito económico y la violencia, tanto como las relaciones internacionales y el propio orden económico global.
Todo confluye en un cuadro de crisis que trasciende la economía y se proyecta sobre variados ámbitos, constituyendo una integralidad que afecta al conjunto y a la propia naturaleza, amenazada por el cambio climático y el carácter depredador del modelo productivo. Se trata de un tiempo de reflexión y acción sobre caminos alternativos al orden económico y social.
A nivel mundial el capitalismo es hegemónico
“La hegemonía del beneficio incontrolado (una de las principales causas de la crisis ecológica) aumenta las desigualdades dentro de cada nación y en todo el planeta. Las cualidades de nuestra civilización se han deteriorado y sus deficiencias han aumentado, sobre todo en la extensión del egoísmo y la desaparición de las solidaridades tradicionales.
La democracia está en crisis en todos los continentes: es sustituida cada vez más por regímenes autoritarios que, al disponer de medios de control informatizados sobre las poblaciones y los individuos, tienden a formar sociedades de sumisión que podrían calificarse de neototalitarias.”[2] (Morin, Edgar, 2024)
Parece ser el peor momento para la izquierda revolucionaria desde la implosión de la URSS. Se podrá sostener lo contrario, fundamentando que la alianza entre China y Rusia ponen freno al imperialismo y que están apoyando a Venezuela y Cuba. Pero no se puede ignorar que los gobiernos rusos, desde la disolución de la URSS, asumieron el capitalismo como sistema, en tanto China participa en el comercio mundial con la misma lógica de los países capitalistas, tratando de desplazar a EE.UU. en la búsqueda de reservas de materias primas para sostener y acrecentar su desarrollo productivo. El aumento del comercio y de las inversiones chinas no permitirá que se supere nuestro patrón exportador basado fundamentalmente en unos pocos productos primarios, como señala la teoría de la dependencia.
El conflicto bélico intercapitalista en Ucrania, entre Rusia y la OTAN, agudiza los problemas de la economía mundial: inflación, estancamiento, aumento de los costos financieros, todo lo cual impacta en la reducción de la demanda externa de América Latina y en la caída de las inversiones extranjeras.
Continúan y se profundizan las políticas imperialistas de intervenciones militares, directas o inducidas en el mundo. En nuestro continente se profundizaron, a pesar de la pandemia, las agresiones de todo tipo contra los países que defienden su soberanía.
“La injerencia extranjera y los llamados a boicotear los cauces democráticos en la región representan un peligro para el mantenimiento de la paz, la autodeterminación de los pueblos y el derecho que estos tienen de elegir libremente su forma de organización política, económica y social. Los bloqueos militares, políticos y financieros que hoy se aplican sobre sociedades latinoamericanas, en particular contra Venezuela y Cuba lo ejemplifican en forma contundente.”[3]
Las intervenciones militares en Haití a lo largo de décadas continúan. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó, con la abstención de Rusia y China, una resolución que autoriza el despliegue de un contingente militar de Kenia en aquel país.
Los bombardeos y la ocupación genocida israelí continúan. La despiadada ofensiva israelí contra Gaza y Cisjordania ha provocado la muerte 29.398 personas, además de 73.500 heridos. De los asesinados, 12.400 son niños, 7.850 mujeres y 695 ancianos; además, están desparecidas 8.000 personas, entre ellos 4.000 niños.[4]
Todo lo cual muestra que no existen límites para la barbarie de Israel y Estados Unidos, quien vetó tres veces en el Consejo de Seguridad de Estados Unidos el alto el fuego. También muestra que las Naciones Unidas solo pueden hacer declaraciones.
En América Latina se puede observar nítidamente que la “nueva derecha” -entre otros, Jair Bolsonaro, Javier Milei, Guillermo Lasso, Daniel Noboa, Dina Boluarte- no tiene rupturas significativas con las derechas neoliberales tradicionales en lo que refiere a su programa. Lo que quizás pueda destacarse como novedad es la violencia autoritaria y la exacerbación ortodoxa de la lógica del mercado, el rechazo y combate a los derechos adquiridos y el aprovechamiento de la base social que los progresismos han descuidado, incluida la clase media.
Las principales tensiones y contradicciones del progresismo
Para superar las limitaciones de la situación actual en el continente, y por supuesto en nuestro país, es muy útil la clasificación de las contradicciones en el progresismo que realizó Sergio De Zubiría Samper[5], retomando las contradicciones que afectan el fin del capitalismo que elaboró David Harvey[6].
Entendiendo las contradicciones en forma dialéctica como la relación entre la práctica y el conocimiento, la unidad y la lucha de los contrarios, el papel de las contradicciones en el desarrollo de las cosas, la negación de la negación y el salto cualitativo.
Las contradicciones fundamentales que identifica en los gobiernos progresistas son:
la tensión entre dos polos ideológicos opuestos, el corrimiento al centro versus izquierda antisistema;
la concepción sobre el aparato del Estado, entre los que le adjudican un papel determinante en la acción política y las transformaciones populares desde abajo y afectando directamente las relaciones de poder;
las finalidades y sentidos de las transformaciones sociales, entre el neo desarrollismo que no cuestiona la explotación capitalista y las múltiples alternativas emancipatorias postcapitalistas.
Luego describe lo que califica como contradicciones peligrosas: “aquellas que amenazan profundamente la persistencia de un proyecto de izquierda anticapitalista y, al mismo tiempo, la propia existencia del progresismo”. Son las que se producen entre:
la búsqueda de resultados para el mantenimiento del gobierno a través del posibilismo y el pragmatismo respecto a mantener la identidad política;
las promesas y las expectativas de cambio y lo que efectivamente realiza el gobierno;
los operadores gubernamentales del progresismo y las organizaciones sociales, comunitarias, populares, sindicales y étnicas, buscando la cooptación y subordinación de los movimientos y organizaciones sociales a la política gubernamental. Esto se ve muy claramente en nuestro país en el caso del Plebiscito de la Seguridad Social, donde organizaciones políticas progresistas pretenden impedir que se consigan las firmas necesarias para que el pueblo decida.
entre administrar o transformar; “Se trata de una contradicción hondamente peligrosa porque se mueve entre las fuerzas de potenciación antisistema y aquellas fuerzas de restauración del sistema; entre el incremento de las luchas sociales o la clausura del ciclo de luchas sociales tan solo para reposicionar el Estado, el gobierno y la sociedad existentes.”
Corresponde recordar que la contradicción dialéctica entre clases sociales es el motor del cambio histórico, "toda la historia de la humanidad hasta ahora es la historia de la lucha de clases". (Manifiesto comunista, 1848)
Hay que superar los límites del progresismo para enfrentar la ofensiva del capital
Para superar la situación de retroceso actual de la izquierda no deberíamos caer en explicaciones unilaterales del avance de la derecha en América Latina, tales como, la injerencia de EE.UU., la presión militar, la judicialización, detención y proscripción de los principales candidatos progresistas, lo cual es absolutamente cierto, pero no explica todo. No puede desconocerse el desprestigio de muchos gobiernos progresistas por su incapacidad para resolver los problemas de la población por el corrimiento programático e ideológico hacia al centro en una situación de hegemonía capitalista y neoliberal. En cualquier caso, no puede ignorarse que dichos gobiernos, con todas sus carencias, son mucho mejores que los gobiernos de derecha al servicio del capital.
Si vemos la situación desde el punto de vista de los intereses de las grandes mayorías explotadas y de las numerosas minorías excluidas y discriminadas, no se ha avanzado con una propuesta alternativa al sistema capitalista.
América Latina enfrenta una de las peores crisis. Las perspectivas económicas, políticas y sociales son sumamente inciertas y los gobiernos progresistas no tienen proyecto histórico, ni alternativas de cambios profundos dentro del sistema.
El progresismo, mayoritariamente, se maneja en el contexto de la institucionalidad liberal-burguesa y no se propone trascenderla. Y en los pocos casos que ha pretendido hacerlo ha generado fuertes discrepancias internas y externas. Para muchos el progresismo es el horizonte insuperable de este tiempo. Asumir ese criterio es negar que otro mundo es posible y no podemos renunciar a luchar para lograrlo; sin ello, la lucha ideológica se limita a las diferencias distributivas dentro del sistema.
El problema de los gobiernos progresistas es la debilidad ideológica que no se plantea tomar medidas para acumular hacia un proyecto anticapitalista, un proyecto de cambio de fondo; su frontera -en el mejor de los casos- es tomar medidas contra el neoliberalismo para mejorar las condiciones de vida de la sociedad, reduciendo la desigualdad entre el capital y el trabajo. Las metas de avanzar en la justicia social y de atender las necesidades de la población son muy válidos, pero si no tiene una estrategia que lo trascienda con el objetivo de alcanzar una sociedad sin explotados, es simplemente -en términos del pasado- reformismo socialdemócrata.
En nuestro país el corrimiento de la izquierda hacia el centro ya lleva varias décadas, y no parece que vaya a detenerse. Las clases dominantes, a través del actual gobierno de coalición de derecha y ultraderecha llevan adelante el proyecto del capital y para ganar las elecciones del 27 de octubre impulsan candidatos con un discurso centrista. Una parte muy importante de la izquierda también apuesta a lo mismo, quizás por no tener confianza en su capacidad de transformación y/o por no creer que la gente quiera transformaciones.
En esencia cualquier proceso que tenga un contenido estratégico de proceso de cambio tiene que definirse claramente, lo cual no quiere decir tomar medidas que las correlaciones de fuerzas no permitan. El problema se produce cuando, para captar inversión extranjera y/o para triunfar en disputas electorales se dejan de lado principios de la izquierda y se asume el discurso que favorece al sistema. Lo que se ha visto, en muchos lugares, es que el avance del progresismo en medidas de justicia social es inversamente proporcional al retroceso ideológico.
Las instituciones neoliberales globalizadas son la “telaraña” que envuelve a los gobiernos progresistas. Su conjunto de reglas impone y preserva el dominio del capital sobre el trabajo, y de los países centrales sobre los países periféricos.
Es necesario un programa que no subordine el desarrollo económico nacional a la inversión extranjera; no favorezca los intereses del capital a través de tratados de libre comercio, de protección de inversiones y los plurilaterales de nueva generación; no pretenda compensar los efectos de la explotación mediante políticas sociales focalizadas y asistencialistas.
Por el contrario, debería proponerse el control nacional del proceso productivo y la reestructuración de la economía para lograr una redistribución radical de la riqueza y de la renta, núcleo fundamental de un modelo económico de izquierda. Lo que implica, necesariamente, elevar los niveles de conciencia y organización de la población y estar dispuestos a confrontar con el capital. Sin participación social no habrá proyecto alternativo, pero para ello es esencial aumentar sustancialmente los niveles de conciencia, organización y dirección de la clase trabajadora y sus aliados.
Para evitar la trampa de soluciones encuadradas en el contexto de la ofensiva del capital, adoptar soluciones que se reducen a discutir el ritmo e intensidad de un ajuste, es fundamental que las organizaciones clasistas y del campo popular tengan absoluta independencia en relación a la burguesía y al Estado.
Hay que avanzar paso a paso, hay que dar todas las batallas que sean necesarias de acuerdo a los actuales niveles de conciencia y correlación de fuerzas, pero es imprescindible que se unan las tareas inmediatas con el proyecto histórico emancipatorio. Se tiene que desarrollar una ofensiva ideológica contra el proyecto del capital, reposicionando el proyecto de los trabajadores, el socialismo, como alternativa real a la barbarie capitalista.
La primera tarea es reconstruir los niveles de conciencia de clase en nuestras sociedades. Hay que demostrar la falsedad del discurso dominante que sostiene que pueden convivir eternamente explotados y explotadores, que las contradicciones se limitan a la pugna distributiva entre salario y beneficios. Al igual que se debe cuestionar el discurso postneoliberal y evitar que se siga sosteniendo que es una salida al neoliberalismo: en primer lugar, porque lo profundiza; en segundo lugar, porque no se puede combatir el neoliberalismo sin combatir al capitalismo que lo engendra y sostiene.
[2] Morin, Edgar, "Frente a la policrisis que atravesamos, la primera resistencia es la del espíritu”, Le Monde, 22 de enero de 2024.
[3] Elías, Antonio, “Por la autodeterminación de los pueblos y contra la intervención extranjera”, en
Geopolítica imperial: intervenciones estadounidenses en Nuestra América en el siglo XXI, CLACSO, 2020.
[4] Newsletter 20 de febrero, 2024, Embajada del Estado de Palestina en Uruguay.
[5]
De Zubiría Samper, Sergio, De las contradicciones emergentes a las
estructurales del progresismo colombiano, Revista Izquierda, número 112,
agosto 14, 2023.
[6] Harvey, D. (2020). 17 contradicciones y el fin del capitalismo. Bilbao: Euskal Herriko Komunistak.