jueves, 26 de octubre de 2017

Esta no es la policía que queremos

La policía detuvo a Sofía cuado estaba trabajando



Seis patrulleros llegaron en minutos a respaldar a otro coche policial que realizaba un procedimiento en la esquina de Pagola y Chucarro, recién iniciada la tarde. El despliegue se hizo para asegurar la detención de una joven de 19 años, que mide 1.53 metros de altura, pesa 57 kilos y es hija de un policía activo de la ciudad de Rivera. No estaba armada ni siquiera con una de las pinzas con las cuales toma los bizcochos o masitas que le piden los clientes del comercio en donde trabaja hace 5 meses, la Confitería Saratoga.
La intervención se dio a partir de las 14:00 horas del pasado martes cuando el conductor de una unidad policial se ofuscó con la muchacha, que quería cruzar la calle para retornar a la confitería después de realizar un mandado.


El agente aparentaba tener no más de 30 años, lucía los brazos cubiertos con tatuajes, no se sacó en ningún instante los lentes oscuros y, según la detenida, era corpulento.
"Yo venía cruzando la calle y el policía venía pasando lentamente con el patrullero, mirando a una chica que estaba parada. Me di cuenta porque yo estaba detrás de ella (en la esquina), y le grité: ¡dejate de mirar mujeres y dejame pasar que quiero ir a trabajar! El policía me escuchó, frenó y cuando fue a retroceder yo ya estaba detrás del auto y entonces puse la mano para que no me llegara a pegar. Crucé la calle y el tipo me gritaba de adentro del auto: ¡andá a vender bizcochos!", cuenta Sofía Palacios, quien siguió caminando y entró a la confitería, rotisería y panadería.
Minutos después el policía retornó al lugar, bajó del patrullero, entró al comercio, preguntó por el dueño y al ver a Sofía, que estaba limpiando una heladera, comenzó a gritarle, la calificó de atrevida, le pidió datos personales y la amenazó con llevarla presa.
La joven se negó en principio, pero no quería ser promotora de un escándalo mayor. Entonces quiso salir a la vereda y fue cuando el policía no la dejó avanzar y volvió a exigirle datos personales y hasta se enfrascó en una discusión con una clienta de la panadería.
El colega acompañante de este agente acordó enseguida con Sofía que le diera a él sus datos y la dejarían quieta. Pero a pesar de eso el policía de los lente negros volvió a interponerse y sacó de quicio a la empleada, quien a secas le dijo que le iba a romper la cara.
"Jamás tuve ningún problema, ni acá ni afuera, es la primera vez que me ocurre algo así, una humillación, una vergüenza", dice Sofía.



Este es el valiente policía que se llevó por delante a una chica trabajadora, luego que casi la atropella por ir en el patrullero mirándole el culo a otra mujer.. Esta es la policía de nuestro país. Patovicas autorizados.

Sobre las 12:45 horas se publicó la declaración de la Secretaría de Estado sobre este tema.

En el comunicado, Interior informa que el propietario de la confitería radicó una denuncia por el accionar policial de los efectivos, que finalmente se supo que formaban parte de la Unidad de Respuesta de la Policía de Montevideo.




Se creen superiores, desde que le llaman "pichis" a los jóvenes en los barrios, a la gente que trabaja. Están para cuidar el orden establecido. Llevar un arma y uniforme los hace grandes, insolentes, abusadores, y hasta asesinos cuando se dispara el gatillo fácil. No miden las consecuencias. Otros llevan la violencia de su trabajo policial a sus hogares, entonces las víctimas son sus hijos, su mujer.
Otra vez se les fue la mano.


>>> Monos con pistola. Tremendo operativo

>>> Psicóloga policial trucha

http://www.elpais.com.uy/que-pasa/llaves-reino-azul.html

Joven agredida por la Policía en Pocitos tiene lesiones y presentará una denuncia contra los funcionarios

26 • oct. • 2017

“Pienso hacer la denuncia, porque así como me pasó a mí, puede pasarles a muchas mujeres más”, dijo a la diaria Sofía Palacios, trabajadora de una panadería de Pocitos que el martes fue agredida por dos funcionarios de la Unidad de Respuesta de la Policía de Montevideo.

La situación se conoció a raíz de la difusión de un video en las redes sociales. En la esquina de Pagola y Chucarro se ve a dos policías que le piden la documentación a una mujer y la toman del brazo. “¿Por qué estoy detenida?”, “No me toque, atrevido. A mí no me toque. ¿Quién se cree que es? Salga”, son algunas de las frases que se escuchan en el video grabado por una testigo. Luego se escuchan sirenas y llegan cinco patrulleros. El policía toma violentamente del brazo a la mujer, pese a que esta no se estaba resistiendo, y le pone esposas. “Tenés que traer una policía femenina, no la podés tocar”, le recrimina un hombre, sin éxito. Los policías llevan a la mujer detenida.

Todo empezó cuando la trabajadora estaba por cruzar la calle, porque iba a entregar un pedido. “Había una muchacha parada en la esquina. El patrullero estaba pasando muy lentamente, mirando a la muchacha, y yo le grité al patrullero: ‘Dale, apurate, dejame pasar y dejate de mirar mujeres’. Cuando le grité eso, pasé por atrás de la camioneta, y el tipo frenó y dio marcha atrás. Cuando dio marcha atrás, yo apoyé las manos en el auto porque pensé que me iba a atropellar”, contó Palacios a la diaria.

Luego el patrullero aceleró y se fue. La trabajadora entró a la panadería, pero los policías regresaron poco después. “Un policía entró a mi trabajo, pidió para hablar con el dueño. El dueño no estaba. Ahí empezó a gritarme. Yo estaba agachada limpiando y cuando me levanté me señaló y empezó a gritarme que yo era una atrevida, que saliera para afuera, que me iba a tomar los datos, que me iba a llevar presa”, relató la joven. Al principio, Palacios se negó a salir, pero luego accedió a hacerlo, y en ese momento comenzó la grabación del video que luego circuló en las redes sociales.

Palacios sostiene que cuando la llevaron detenida la golpearon y la apretaron contra la pared de una farmacia, lo que le ocasionó dolores en la espalda y hematomas en el brazo izquierdo, que fueron certificados por un médico en el Hospital de Clínicas. “Fue súper innecesario, porque si fuese una persona violenta, si supusiese una amenaza para él, es entendible, pero no. Él no tiene la autoridad para venir y agarrarme”, sostuvo la trabajadora.

Cuando llegaron a la Seccional 10ª, una policía femenina la revisó “para ver si no tenía un objeto peligroso”. “De ahí me llevaron al Prado, al médico. La médica me revisó. Me tendría que haber dado un papel, pero no me dio nada. De ahí me trajeron de nuevo a la 10ª y me tomaron el acta. Pedí para hacer una denuncia y me dijeron que no. Me dejaron un ratito ahí y después me dijeron que me fuera, que estaba en libertad”, contó Palacios.

El argumento de los policías para detenerla fue que incurrió en desacato porque, tras haber sido maltratada, los insultó. Palacios intentó hacer la denuncia en una unidad especializada de violencia doméstica y de género, pero le respondieron que no podían tomarle la denuncia porque sólo abordan casos de violencia doméstica. “Me dijeron que ellos no están para este tipo de hechos, están para el tema familiar y para cosas sentimentales, domésticas, y como yo no tenía ningún trato con el policía, no me podían tomar la denuncia”, explicó la trabajadora. Según explicaron a la diaria desde el Ministerio del Interior (MI), estas unidades no sólo se encargan de violencia doméstica, sino de violencia de género en general.

De todos modos, el dueño de la panadería, otros trabajadores del local y los vecinos del lugar se presentaron a hacer la denuncia en la Seccional 10ª, y Palacios piensa hacer lo propio.

Ayer, bajo el título “Esta NO ES la Policía que queremos”, el MI emitió un comunicado para informar que dispuso una investigación interna en torno a este hecho. “Se entiende que existen irregularidades en el procedimiento y, por tal motivo, se dispuso una información de urgencia para adoptar una resolución sobre la parte administrativa y enterar nuevamente a la Justicia, haciéndose cargo de esta última acción la Dirección de Asuntos Internos, por lo que se ampliará con resolución judicial y administrativa”, señala el comunicado.

“El Ministerio del Interior y la Policía Nacional expresan que no se comparte la conducta policial de los involucrados tal cual y como se observa en el video difundido”, aclara la cartera, e insta a la población a “tomar como ejemplo este caso” y animarse a “denunciar de manera responsable, por las vías correspondientes, este tipo de hechos”.

La Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH) tenía previsto intervenir de oficio en este tema, pero tras conocerse el comunicado del MI, aguardará a que se aclare la situación, dijo a la diaria el director de la INDDHH Juan Faroppa.


>>> 7 patrulleros para un metro y medio















1 comentario:

  1. LAURA VENDIO AL PVP POR LA GUITA, EL IGUAL QUE LO HICIERON LOS DEL MLN, CON ZELMAR, EL TOBA, WHITELAW Y ROSARIO, Y UNA CANTIDAD DE GENTE MAS, QUE QUEDO POR EL CAMINO O SE TUVO QUE RAJAR DE ARGENTINA....

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