PERO AÚN “FALTAN MUCHOS KILÓMETROS”.....
La Chacra, 21 de junio, 2026. Álvaro Jaume (¡siempre REDOMÓN!)
(I)
“Vueltas de la vida”. El pasado domingo escribí un artículo en el blog, titulado: Artigas, Sauce y “los 19 de junio”. Se aproximaba la fecha y era necesario explicar por qué “los 19” se habían convertido —para nosotros— en un RITUAL DE LUCHA. Y tuve que hacer un poco de historia para que se comprendiera la importancia que fue cobrando, ese día, a lo largo de los años. Dicho sea de paso, un ejercicio de memoria, “subversivo”, necesario para mantenernos alertas y no adormecidos ante la realidad.
Entonces, la vez pasada, empecé por desentrañar el “nosotros”: fuimos el COLECTIVO SAUCE DE LUCHA POR LA TIERRA, surgido en el año 2011, particularmente por dos razones: una, para reclamar, desde nuestra perspectiva de productores/chacreros, TIERRA PARA QUIÉN LA TRABAJA CON SUS MANOS, pensando en una transformación SOCIAL del país, como país capaz de ofrecer trabajo para su gente de abajo; y dos, para frenar la implantación del AGRONEGOCIO, como modelo productivo del gran capital, netamente extractivista, estructurado básicamente a partir de la SOJA-T, que rápidamente venía extendiéndose por todo Canelones (ni qué hablar en los alrededores de Sauce/Toledo) en franca amenaza de la histórica producción familiar granjera. Además de tener devastadores efectos respecto a la salud humana y al ambiente en su totalidad.
En ese marco de lucha, a comienzos del 2011 nuestro colectivo había comenzado a coordinar con otro conjunto de colectivos sociales, tanto del “interior” como ser UTAA (Artigas), Tacuarembó, Cerro Chato, Costas de Rocha, etc., como también de Montevideo, nucleados en una COORDINADORA que pretendía ser herramienta idónea para superar la fragmentación y división de los conflictos puntuales y territoriales. Fue en ese marco que ocurrió el desalojo de NEY THEDY. Exactamente el 28 de abril, nada más ni nada menos —oh paradoja— que la fecha de fallecimiento del BEBE.
No voy a repetir lo relatado anteriormente; en todo caso reiterar en dos pinceladas lo esencial: quién era Ney y lo que significaba su figura. Nacido entre los terrones, hombre de campo hasta los huesos, analfabeto sin escuela (¡no sabía leer ni escribir!), pero sabio. Hombre de frente en alto que exhumaba coraje y dignidad, pero sobre todo un ser que mostraba sencillez y humanidad, innatamente solidario con sus semejantes. Para quienes nos criamos “tierra adentro”, compartiendo el diario vivir del “hombre del campo”, sabemos que es de no atarse a ciertas comodidades o trivialidades materiales, que con toda naturalidad es capaz de socializar necesidades básicas de la vida, en un monte, tropeando, en el fogón churrasqueando. Pues así era Ney Thedy... Para todos nosotros, ¡“don Ney”!
Fue “peludo” —cortador de caña de azúcar— desde muy pibe. Uno de los primeros rostros que junto a Sendic fundaron el emblemático sindicato de cortadores de caña (UTAA), sindicato combativo, organizador de las memorables marchas cañeras a la Capital, con la consigna: ¡POR LA TIERRA Y CON SENDIC! Ese mismo Ney, que entendió políticamente la necesidad de crear una herramienta para luchar y defender su clase, después —a partir de los años 90— se convirtió en colono. El INC (Inst. Nac. de Colonización) le asignó 30 km al sur de Bella Unión, en Colonia E. Acevedo, un predio de 216 hás, en el que se afincó, crió a sus hijos y batalló para salir adelante en la vida. Ese mismo Ney, que viniendo desde tan abajo tuvo siempre que luchar por el peso, que debió enfrentar los avatares del clima y las caídas de los negocios rurales, un buen día no pudo pagar más su renta... y pasó a engrosar la lista de colonos “morosos”.
Entonces reitero lo que dijimos desde los comienzos de aquella lucha: por una mísera deuda (¡en el orden de unos 3 mil dólares!) SE LO DESALOJA DE SU TIERRA. Con un operativo de más de 100 milicos, se despoja, ¡se deja en la calle a un veterano de unos 70 años! Pero si todo este operativo resultó ABSOLUTAMENTE INDIGNO, peor, más grave aún, fue el entorno político en el que se produjo. Bajo la presidencia de un Tupamaro (así se definía el propio Pepe), cro. de Sendic, rehén de la Dictadura, integrante de la dirección del MLN, ícono indiscutible del MPP. Y por resolución de un Directorio del INC, cuyo presidente fue ni más ni menos que el Ing. Agr. A. Berterreche, otra cara visible del MPP que —años después— terminó como senador de ese sector.
En todo este operativo ejemplarizante, Ney pagó el precio no solo de su inclaudicable dignidad de clase, sino también de su autonomía, “orejanía” política. Tal como lo dice la canción del Orejano, de Serafín J. García, no le “cabresteaba a los que mandan”, y por eso le “tuvieron idea”. Acontecida tamaña y sublevante injusticia, cuando en el otoño del 2011 se planteó en la COORDINACIÓN de colectivos de Lucha por la Tierra (coordinación que luego se convertiría en Asamblea Nacional Permanente/ANP) el tema de desalojo, nadie dudó ni por un segundo que además de toda la pelea contra el MEGAPROYECTO ARATIRÍ, la recuperación de la tierra de Ney pasara a ser eje central de movilización.
¡Marcó época! Y en ese barco nos embarcamos todos, de forma conjunta, sin divisiones, lo cual facilitó la pelea.
Desde los inicios del conflicto pensé que si lográbamos el objetivo de que se le restituyera la tierra a Ney, daríamos un ENORME salto en recomponer la autoestima de la LUCHA, en recuperar confianza comprobando que son POSIBLES determinadas conquistas, por puntuales o pequeñas que fuesen. A pesar de encontrarnos en una etapa defensiva o correlación desfavorable de fuerzas desde un punto de vista antisistémico (o revolucionario, si gusta más llamarlo así), tuvimos desde el arranque del conflicto la conciencia de que un triunfo de este tipo permitiría una proyección mayor de la LUCHA SOCIAL (no partidaria, no institucional ni electorera) que significaría, en el largo plazo, una reconstrucción del PODER POPULAR DESDE ABAJO.
A su vez, fue una de las situaciones más nítidas en que se podía hablar de verdadera renuncia —mejor todavía, TRAICIÓN— a los principios más elementales de lo que se entiende por IZQUIERDA, tanto política como ideológicamente hablando, situación que ponía al desnudo la esencia del doble discurso del progresismo, del FA y sus dirigentes, en particular de Mujica, Berterreche y toda la caterva de “cuentistas” del MPP. Sería muy extenso detallar el desarrollo de la lucha de esos años, hasta que finalmente en el 2013 logramos que Colonización le asignase un nuevo predio a “don Ney”, eso sí, a nombre de sus nietos para que el INC no apareciese como derrotado en la contienda.
Me importa destacar algunos aspectos que nos han servido en pasadas y presentes luchas:
Ney se convirtió en símbolo común de todos los sectores que no se habían rendido —en nombre del pragmatismo y/o realismo— ante los avances de un tecno-capitalismo legitimado por la llamada “izquierda posmoderna” que se apoltrona en el PODER. Que no solo hace renuncias programáticas de todo “pelo y color”, sino renuncias éticas que implican un manejo TOTALMENTE IMPUNE (¡otra que “democracia”!) del Poder, con REPRESIÓN DESCARNADA cuando los intereses dominantes se ven amenazados. ¡El caso de Ney lo dejaba bien al desnudo! Para que las luchas adquieran carácter de verdaderas puebladas (¡no movidas solo de militantes!), como lo fue en este caso con Ney encabezando marchas y movilizaciones callejeras, es imprescindible un objetivo CLARO, UNIFICADOR Y MOTIVADOR DE LA LUCHA.
Simbolizó, además, la unidad de los más variados sectores sociales, y fundamentalmente la unidad entre campo y ciudad, cosa que en la historia de la izquierda uruguaya ha significado un verdadero cuello de botella. Los caballos desfilando por 18 de Julio en marchas multitudinarias fueron la mejor expresión de esa conjunción.
Contó con un conjunto de rostros importantes que provenían de los más diversos lugares, desde sus hijos, UTAA, Cerro Chato, la Kandela/Tacuarembó, Sauce, Rocha, la COORDINACIÓN de Colectivos con base en Montevideo, etc., hasta personalidades como don Helios Sarthou, todos poniendo una cuota de compromiso militante NADA MENOR que derivó en un importante protagonismo público del caso.
Enorme dosis de creatividad a la hora de planificar, organizar, la difusión del conflicto y las movilizaciones. Combinando distintos métodos de lucha: gestiones políticas, jurídicas, pero esencialmente movilizaciones como ser acampadas, ocupación por unas horas del INC, escraches, conferencia de prensa ante Torre Ejecutiva en plena Pza. Independencia y, por supuesto, marchas y concentraciones de todo tipo, tanto en Montevideo como en el “interior”. Esa flexibilidad táctica, articulando presión sobre los centros de poder con movidas capaces de generar adhesión en la opinión pública, fue sin duda uno de los mayores logros.
Recapitulando, fue en este contexto que surgió el primer “19 de junio” en Sauce, con “don Ney” junto con todos nosotros (seríamos unos 200/300) caminando ya en la mañana por todas las calles de Sauce con unas cien banderas artiguistas, lo cual generó un indescriptible IMPACTO en el tradicionalmente festivo y tranquilo pueblo. El resto, la recepción al Pepe, la bronca de la plaza y la movida general que lo hizo retirar sin hacer su discurso, ya lo relaté en el artículo anterior. ¡Así fue el ayer!
(II)
Este pasado jueves 18, de mañana, suena el teléfono. Un compañero —muy protagonista de ese ayer combativo— me da la noticia: ¡“Murió Ney”! Hacía tiempazo que no sabía nada de él, tampoco de Mario, su hijo. Justo antes de “otro 19” que se nos venía encima, y casualmente (¿?) justo después de haber escrito sobre la historia de esa fecha en Sauce, y del papel cumplido por Ney cuando arrancamos en el 2011. Se me removió el “triperío”... Cuántos recuerdos lindos de “don Ney” aquí en la Chacra, de las grandes marchas a caballo (yo me considero bueno, ¡pero él era un jinetazo!), de toda esa enorme puja militante que finalmente tuvo un sabor gratificante: ¡NEY VOLVIÓ A LA TIERRA!... ¡De donde jamás tendría que haber sido expulsado!
Cierto, una sola injusticia resuelta mientras subsisten INFINITAS en este mundo capitalista, cruel y salvajemente individualista. No obstante, por dentro sentí algo especial: ¡EN ESTA, CUMPLIMOS! Supimos estar con el viejo, su lucha fue la de todos nosotros, y al menos por una vez, después de tantas derrotas en el lomo, ¡GANAMOS!
Ya entrada la noche, digiriendo la noticia, me ganaron los nervios: ¿Qué pasará mañana en Sauce? ¿Cumpliremos una vez más? La cosa venía pintando fea: la COMISIÓN POR UN CANELONES LIBRE DE SOJA-T Y EN DEFENSA DEL AGUA (prolongación histórica del Colectivo Sauce de Lucha por la Tierra), desde la PLANDEMIA —por algo fue “plandemia”— viene derrapando. Crisis de militancia. De la otrora montonera, queda poca cosa. La Coordinadora Canaria de lucha por el agua, muy nuevita ella como herramienta de lucha, aún no termina de cuajar. La RAC (Red Ambiental Canaria, creada en 2005), con los icónicos colectivos de nuestro territorio, tampoco. Quedaba la Olla del Tole, y me decía a mí mismo: a pesar de todo lo bueno que se viene generando como COLECTIVO SOCIAL, esa gente viviendo en el límite de lo infrahumano, ¿tendrá energías, hasta conciencia, como para responder a una actividad militante?
Pues bien, llegó el pasado viernes, con lluvia, frío y grisura, y a pesar de las inclemencias climáticas, la presencia determinante fue justamente la de “Olleras y Olleros”. ¡CUMPLIMOS GRACIAS A ESA BARRA SOLIDARIA! Por el resto, ausencia total de rostros que uno hubiese esperado ver en la plaza, máxime teniendo en cuenta la noticia de la muerte de Ney.
Terminada la movida en Sauce, nos vinimos con la barra ollera aquí a la Chacra, para compartir un guisito y ver una peli sobre Artigas. Inevitable la comparación: ¿quiénes acompañaron a “don Artigas” en su Éxodo de 1811?... O la otra: ¿quiénes acompañaron al “don Bebe” en su primera “patriada” de crear un sindicato rural, o una organización armada? Ídem ayer. Al viejo Colectivo Sauce, hoy reconvertido en Comisión contra la Soja-T: ¿quiénes lo acompañaron?... Las más jodidas, los que pertenecen al fondo de la “bolsa social” (los más vulnerables, dicen políticos y tecnócratas “posmo”), las/los de ultra-abajo. Caras curtidas, cuerpos enflaquecidos, bocas desguarnecidas... ¡pero nos acompañaron con alegría, con fuerza, con coraje social, a pesar de las muchas miradas sauceñas llenas de prejuicio y clasismo! Esa fue la cruda realidad del pasado 19.
Para cerrar, un error personal: 15 años atrás (2011) estaba convencido que, aun cuando parciales o pequeños, los triunfos o conquistas puntuales como la de Ney, Aratirí o la Cantera de Suárez, ante las tantas derrotas o palizas que venimos soportando quienes nos proponemos CAMBIAR DE RAÍZ ESTE MUNDO DE MIERDA, constituían un “gran salto” en el proceso de recomposición y acumulación de fuerzas... al menos se convertían en “vitaminas para la esperanza” (diría Galeano en relación al Zapatismo)... ¡Sumaban quebrando la IMPOTENCIA POLÍTICA!
Pero el pasado viernes en la plaza de Sauce no había rastros ni de quienes lucharon por la “causa Ney”, ni contra la Cantera de Suárez, ni contra Aratirí; y solo muy, muy poquitos de los que han luchado contra la Soja-T en Canelones. Entonces mi percepción en términos absolutos es, sin duda, errónea. Son pasos/saltos/conquistas lógicamente necesarios, hasta IMPRESCINDIBLES diría, pero que no tienen por qué incidir en una coyuntura dada. Quizás sí podrían tener efectos medidos en el mediano o largo plazo. ¡Pero es toda una discusión más profunda!
Por eso, como final, me parece buena una estrofa de la canción de Numa, LA FILADELFIA REAL, que tantísimas veces canturreamos en nuestras guitarreadas, que dice así: “CUÁNTOS KMS. PARA LLEGAR AL PUEBLO AQUEL, DONDE NO FALTE EL TIBIO PAN, DONDE TE OFREZCAN PURA MIEL..” Sin lugar a dudas nos faltan muchísimos, PERO EL RETO NO ES DESFALLECER! ¡SALUD!