lunes, 12 de octubre de 2026

La ideologización de los "des-ideologizados"

 





Este artículo fue escrito para ser publicado en LA LLAMARADA.

Publicación que mantuvimos durante algunos años, a partir de 2018, mediante el esfuerzo de un pequeño grupo de veteranos, ex militantes de organizaciones de izquierda. Lamentablemente el proyecto dejo de funcionar. Sin embargo, es posible que, en su momento, haya aportado algún rengloncito con alguna idea que permitiera pensar, saliendo de los corrales del pensamiento dirigido por las IA, y otros mecanismos de alienación vigentes.

Si se puede compartir, creo que viene al caso mirando la región y el mundo. La ideología de la no-ideología, ha tomado forma política y ahí anda disputando elecciones a mentira limpia.

Roberto “Cura” Villanueva

10 de octubre, 2026.   



Es llamativo como muchas personas acusan a otras de "ideologizar" sus argumentos. De fundamentar sus posturas con argumentos "ideológicos". De esta manera se intenta quitarle peso a los argumentos de que se trate. La "ideologización" es mal vista, al punto de identificar las posturas "ideológicas" con los extremos. Los DES IDEOLOGIZADOS, tienden a situarse en posturas de "centro". "Yo no acompaño ningún extremo", dicen. " Las ideologías le han hecho mucho daño a la sociedad", repiten. "Las ideologías promueven el odio y el enfrentamiento", afirman. Entonces la ideología pasa a ocupar el papel del demonio y a ser la madre de todos los males que afectan a la sociedad. 

Ahora bien, ¿de qué hablamos cuando hablamos de ideología? Digamos en forma muy escueta que se trata de una representación de la sociedad, el mundo y el lugar que se ocupa en el mismo, ya sea como individuo, clase social y/o rol jugado en la sociedad de que se trate. Es a partir de esta representación que se desarrollan las acciones en los planos material (económico), político y, valga la redundancia, ideológico. 

¿Qué significa esto? La relación en el plano material es, ni más ni menos, que la relación entre los seres humanos y la naturaleza. Es ahí que se concreta, a través de la producción de bienes, la explotación de los recursos naturales. La forma en que se organizan, históricamente, el ser humano para esta explotación de los recursos va a situarlos en la escala social. Naturalmente esa ubicación les dará, también, la visión del mundo. 

Desde que una parte de la humanidad se hizo dueña de los recursos que proporciona la naturaleza, originalmente para uso común, desarrollaron en diferentes etapas las ideas necesarias para justificar esa situación y separar la condición de "dueños" y "no dueños". De ahí la adecuación de las formas de relacionamiento político, la organización de los Estados y de las ideas (la ideología) para mantener esa relación dominante (dueño) - dominado (no dueño). No nos referimos acá al "dueño de la casita que le van a quitar". Nos referimos a los que se apropian de los recursos naturales y los beneficios producidos por la comercialización de los bienes y servicios existentes en el mercado. Bienes y servicios que nacen del esfuerzo de los "no dueños".

¿Dónde se sintetiza esto? En la conformación del Estado, las leyes, la educación, la aplicación de la Justicia y - fundamentalmente - en el convencimiento que logran los "dueños" de la necesidad que tienen los "no dueños" de mantener ese esquema de relacionamiento que redunda en beneficio de los primeros. Al hacerlos parte de esa asociación se garantizan la perpetuación de sus privilegios. Por las dudas se aseguran que, en caso de amenaza, estos privilegios serán defendidos por destacamentos armados a su servicio.

 Aun así, parte de la sociedad constituida por los "no dueños", víctimas de la explotación y sometimiento llevada a cabo por los que se apropian del fruto de su trabajo, aplaudirán a quienes los someten y apoyaran esos procesos de endurecimiento de las relaciones de carácter económico, político y social. Ese es, seguramente, el mayor triunfo ideológico a nivel social. Naturalmente, salirse de ese molde implica varios riesgos. El aislamiento, la represión, la cárcel, la muerte. La historia está llena de esos ejemplos. Salir de la protección que da el ser parte del rebaño implica romper los lazos con la "ideología dominante”, la visión del mundo que nos tranquiliza. Eso explica, en parte, la aparición del discurso cuestionador de la "ideología". Sin embargo, ese discurso no hace desaparecer la realidad.

 La realidad es que las relaciones entre las diferentes clases sociales y grupos existentes en la sociedad, tienen intereses encontrados, en algunos casos antagónicos que tarde o temprano explotaran dentro de esa misma sociedad, en contra del papel amortiguador que pretenden, y juegan, los "no ideologizados". 

En definitiva, esa postura de no tomar partido lleva, inevitablemente, a mantener y sostener el sistema vigente. Es decir, a defender la "ideología dominante" que se disfraza en algún momento de mayor liberalismo en lo político y hasta de una mejor redistribución de parte de las riquezas generadas socialmente. Lo que no ha de lograr nunca es instalar la justicia necesaria para que nadie sufra carencias tanto en lo material como en sus posibilidades de desarrollo y crecimiento como persona. Mientras tanto, los apropiadores de la riqueza seguirán llenando sus arcas a lomos de quienes trabajan para enriquecerlos, mientras sueñan con llegar, algún día, a ser parte del festín. 





sábado, 10 de octubre de 2026

El 2° vuelo de Orletti



A 50 años del «2° Vuelo de Orletti» el Estado sigue ocultando la verdad con impunidad (I)

El Zumbido /Colectivo “Artículo 12” (Primera parte), 6 de octubre de 2026


Un colectivo de investigación sobre violaciones a los derechos humanos demandó al Poder Ejecutivo y el Ministerio de Defensa, ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, por ocultar información sobre vuelos militares que podrían haber sido utilizados para trasladar desaparecidos a Uruguay

Colectivo “Artículo 12” (Primera parte)

«Silencio positivo» al pedido de información

El colectivo de investigación «Artículo 12», que realiza solicitudes de acceso a la información pública (SAIP) sobre las violaciones a los derechos humanos de la dictadura, demanda ante el Juzgado de lo Contencioso Administrativo de turno, al Poder Ejecutivo y al Ministerio de Defensa Nacional (MDN) por recaer en el «silencio positivo» previsto en el Artículo 18 de la Ley 18.381, al negarse documentación sobre el historial de pilotos y vuelos efectuados desde y hacia Argentina en los aviones del Transporte Aérea Militar Uruguayo (TAMU) entre 1974 y 1978.

El 5 de mayo, a través del periodista Roger Rodríguez, «Artículo 12» formalizó el pedido de información, pero la Secretaría de Estado a cargo de la ministra Sandra Lazo solicitó la prórroga prevista en la Ley; sin embargo, vencido el nuevo plazo de 20 días «no se otorgó ninguna respuesta por lo que se configuró el silencio positivo respecto a la información solicitada y la demandada –por imperio legal- está obligada a franquear el acceso requerido”, indica el escrito del Dr. Iván Luzardo del equipo legal del Centro de Archivo y Acceso a la Información Pública (CAinfo).

La solicitud de información se presentó como un pedido ampliatorio de una magra respuesta dada en 2025, en la que el MDN se limitó a reconocer la cantidad y aportó algunos datos de las aeronaves que en aquellos años controlaban las Fuerzas Armadas a través de TAMU (creada por Decreto N° 243.962 en 1970), y de PLUNA, cuya reestructura orgánica y funcional había sido encomendada a la Fuerza Aérea por la Ley 14.153, publicada en la Orden del Comando General de la FAU N° 1571 del 20 de marzo de 1974. Todos los vuelos eran registrados por las Fuerzas Armadas.


De acuerdo a indagaciones realizadas en otras dependencia del Estado por el grupo “Artículo 12” (que también integran los periodistas Marcelo Falca y Gabriel Mazzarovich, junto a Macarena Gelman, los vuelos de TAMU y PLUNA a Argentina exigían un protocolo de permisos de sobrevuelo y de registro de Aduanas que entonces se iniciaban por telex y/o a través de la embajada de Uruguay en Buenos Aires, en cuyos archivos se hallaron copias de esas solicitudes realizadas por la FAU donde consta la fecha, el avión y el piloto al mando. Esos telex existen hoy en archivos militares.

El MDN, como otras oficinas del Ejecutivo, suele ampararse en el Art. 14 de la Ley 18.381 donde se indica que: “la solicitud de acceso a la información no implica la obligación de los sujetos obligados a crear o producir información que no dispongan o no tengan obligación de contar al momento de efectuarse el pedido”, pero también dice que: “no se entenderá producción de información, a la recopilación o compilación de información que estuviese dispersa en las diversas áreas del organismo, con el fin de proporcionar la información al peticionario». Tienen que buscarla y darla.

La denuncia contra el Ministerio de Defensa Nacional ya fue presentada por “Artículo 12” ante el órgano de contralor existente en AGESIC para el cumplimiento de la Ley, la Unidad de Acceso a la Información Pública (UAIP), que en su Informe 97 se expidió sobre el caso y concluyó que “El Ministerio de Defensa Nacional (MDN), teniendo la información solicitada, debe entregar la misma al solicitante, ya que ha incurrido en silencio positivo y la misma se encuentra amparada en el artículo 12 de la Ley 18.381”.

Las investigaciones del colectivo “Artículo 12” se respaldan en ese artículo de la Ley de Acceso a la Información Pública N° 18.381 donde se establece la inoponibilidad en casos de violaciones a los derechos humanos: “Los sujetos obligados por esta Ley no podrán invocar ninguna de las reservas mencionadas en los artículos que anteceden cuando la información solicitada se refiera a violaciones a los derechos humanos o sea relevante para investigar, prevenir o evitar violaciones de los mismos”.

Los traslados ilegales en aviones de la FAU son relevantes para hallar a los desaparecidos.


 

El segundo vuelo de Orletti

Este lunes 5 de octubre, precisamente, se cumplen cincuenta años del operativo represivo conocido como “2° Vuelo de Orletti” que, enmarcado en la coordinación denominada “Plan Cóndor”, implicó el secuestro y tortura en Buenos Aires de una veintena de ciudadanos uruguayos quienes ese día de 1976 fueron trasladados ilegalmente en el avión 511 del Transporte Aérea Militar Uruguayo (TAMU) a Montevideo donde, finalmente, fueron torturados, ejecutados y enterrados, posiblemente en fosas comunes.

El brutal crimen de lesa humanidad fue denunciado en un artículo que se publicó en el diario La República el 17 de marzo de 2002, al continuar una investigación realizada durante un año para Posdata Folios, por la que, indagando el asesinato de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, se llegó a la identificación y recuperación del niño Simón Riquelo, hijo de Sara Méndez secuestrado en julio de 1976, al que Rafael Michelini terminó por localizar en Buenos Aires en marzo de 2002.

En julio de aquel año, Sara Méndez y otros activistas que resistían la dictadura militar desde Argentina, fueron secuestrados y retenidos en el Centro Clandestino de Detención (CCD) porteño conocido como Automotores Orletti, sede de la coordinación represiva regional del “Plan Cóndor”. Ese grupo de uruguayos, que finalmente “repatriaron” en un primer vuelo de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) terminó siendo «blanqueado» y procesado por la justicia militar, luego de un falso operativo de detención en el balnerario Shangrilá.

Orletti hoy: El taller mecánico convertido en un centro clandestino de detención y tortura entre mayo y noviembre de 1976, hoy es un centro dedicado a la memoria de las víctimas del terrorismo de Estado (Foto: Kaloian) 

El taller mecánico convertido en un centro clandestino de detención y tortura entre mayo y noviembre de 1976, hoy es un centro dedicado a la memoria de las víctimas del terrorismo de Estado (Foto: Kaloian)

En 2001, en el marco de la investigación periodística para Posdata Folios, un informante argentino (integrante de la banda del represor y extorsionista Anibal Gordon) que había operado en Orletti y había aportado los datos que permitieron encontrar a Simón a 25 años de su secuestro, también afirmó que el otro grupo de uruguayos, secuestrados en setiembre de 1976, también había sido “devuelto” a Uruguay para su “destino final”, como se denominaba entre represores la ejecución y desaparición de los detenidos.

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15 mar. 2014 ... La presencia de Roberto Ramírez como colaborador de los servicios de inteligencia norteamericanos recién fue públicamente rescatada por el ...

 

“De Uruguay a los argentinos nos han cobrado todo y mucho ha salido a la luz. Pero que no nos adjudiquen esas desapariciones. A los que no murieron en Orletti nosotros los devolvimos. No sabíamos que los del primer viaje estaban vivos, así que cuando cerraba Orletti se planificó otro viaje grande en el que se incluyó a todos los que quedaban, incluso cinco argentinos. No participé en la entrega, pero creo que a esos últimos tienen que buscarlos en Uruguay”, dijo el informante.

Lo publicado en el diario La República en 2002 implicaba que decenas de uruguayos desaparecidos, cuyos restos se reclamaban infructuosamente en Argentina debían comenzar a buscarse en Uruguay; y que la muerte de esa veintena de prisioneros no pudo tener como causal un “exceso” en la tortura, sino una planificada ejecución masiva, con su enterramiento en fosas comunes, probablemente, lo que explicarían el celo con el que las Fuerzas Armadas uruguayas han mantenido su “pacto de silencio”.

La denuncia del 2° Vuelo de Orletti fue confirmada meses después por un militar uruguayo que el 5 de octubre de 1976 presenció el arribo a la base militar del Aeropuerto de Carrasco del avión 511 de TAMU del que descendieron encapuchados los detenidos. La ampliación informativa, publicada en La República en setiembre de 2002, indicó los nombres de los militares implicados y denunció que el entonces comandante en jefe de la aviación, brigadier José Pedro Malaquín, había sido el copiloto del traslado.

 

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29 abr. 2007 ... Díaz manifestó que existió este traslado clandestino y también que sus "pasajeros" fueron ejecutados luego de permanecer detenidos en un centro ...
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6 oct. 2013 ... Los 22 uruguayos eran militantes del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) que, desde Argentina, resistían a la dictadura uruguaya. Fueron ...

 A 50 años del «2° Vuelo de Orletti» el Estado sigue ocultando la verdad con impunidad (II)

 

Un colectivo de investigación sobre violaciones a los derechos humanos demandó al Poder Ejecutivo y al Ministerio de Defensa ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, por ocultar información sobre vuelos militares que podrían haber sido utilizados para trasladar desaparecidos a Uruguay

¿Quién cerró la puerta?

El “segundo vuelo” fue admitido en un informe sobre desaparecidos que a pedido del presidente Tabaré Vázquez elaboró la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) en agosto de 2005; pero hasta la fecha las Fuerzas Armadas no han aportado datos ciertos que permitan ubicar el paradero de sus cuerpos, posiblemente en una fosa común que llamaban “los del ómnibus”, porque habrían llegado en un micro al centro de torturas “300 Carlos”, ubicado detrás del Batallón 13 de Infantería, y luego fueron llevados en grupos al Batallón 14 de Toledo, donde los ejecutaron y enterraron.

La desaparición forzada de esos uruguayos derivó en el encarcelamiento por «homicidio agravado» del más conocido grupo de represores de coordinación del Plan Cóndor. Varios de esos militares degradados han fallecido y llevaron a sus propias tumbas el secreto. Pero algunos de ellos, hoy presos en la Cárcel de Domingo Arena, y otros que nunca enfrentaron un juzgado (en particular los soldados que cavaron las fosas donde los mandaron esconderlos), saben dónde están. Así ocurrió con el soldado Ariel López Silva quien señaló el lugar donde apareció el cuerpo de Eduardo Bleier.

Plan Cóndor

Otros que saben, pero no se quieren acordar son los efectivos de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) que el 5 de octubre de 1976 componían la tripulación del Vuelo 511 que trajo a los uruguayos de Orletti desde Buenos Aires. El excomandante Malaquín nunca terminó de admitir que fue el copiloto de aquel traslado y, apoyado por el también excomandante brigadier general (r) Enrique Bonelli (piloto del primer vuelo), han jugado a la “mosqueta” en sus testimonios públicos y judiciales.

En abril de 2007 el brigadier Malaquín testificó ante la fiscal de 2° Turno Mirtha Guianze y el juez Luis Charles en el Juzgado Penal de 14° Turno, en el marco de la causa “Plan Cóndor”, pero dijo no estar seguro de si Bonelli o él habían sido quien transportó al grupo que sobrevivió. Días después el piloto del “2 Vuelo de Orletti”, mayor (r) Walter Pintos, presentó su “carpeta de vuelo” y confirmó que había comandado el avión 511 de TAMU aquel 5 de octubre de 1976, pero tampoco reconoció el traslado de los uruguayos secuestrados.

El piloto Pintos y el copiloto Malaquín, como el navegante capitán Daniel Muñoz, afirmaron ante la justicia que subieron al avión una vez que la nave había sido «cargada» y que se mantuvieron en la cabina, sin mirar hacia el área de pasajeros o bodega, y desconocían qué era lo que transportaban, quién se lo dio y a quién le fue entregado una vez en Montevideo. Lo que nadie investigó entonces y aún no se ha aclarado fue cómo se cerró la puerta trasera del bimotor para que pudiera despegar y realizar el recorrido del «puente aéreo» desde Buenos Aires.

Los Douglas C-47B Skytrain de la FAU debían utilizar una tripulación de, al menos, tres integrantes: un piloto (Pintos), un copiloto (Malaquín) y un navegante (Muñoz) en cabina y, necesariamente, un mecánico de vuelo encargado de asegurar la carga e inspeccionar los pasajeros, y de alinear y encastrar las puertas con pasadores metálicos y palancas de cierre. El mecánico del Vuelo 511 (o quien realizó su tarea en la aeronave), tuvo que cerrar la puerta trasera y no pudo dejar de ver la «carga» que el TAMU transportó aquel 5 de octubre de 1976. Pintos, Malaquín y Muñoz saben quién era.

A medio siglo de efectuado el «2 vuelo de Orletti» no es creíble ni admisible la hipótesis de que ninguna dependencia del Ministerio de Defensa, la Fuerza Aérea, el Ejército e incluso la Armada, como de los servicios de inteligencia del Estado, admita la existencia de información sobre su realización, la identidad sus tripulantes, la identificación de los uruguayos trasladados, la unidad militar a la que los entregaron y el nombre de su responsable, el destino que tuvieron, por decisión de quién, el detalle de su ejecución y la señalización del lugar en que aún hoy se encuentran enterrados.

Testimonios y mentiras

Walter Alcides Pintos Alvariza está en prisión desde octubre de 2023 condenado por torturas y violencia sexual contra las presas políticas de la Base Aérea Boiso Lanza desde el año 1972 y durante la dictadura. Fue imputado por “reiterados delitos de privación de libertad muy especialmente agravados, en concurrencia fuera de la reiteración con reiterados delitos de violencia privada especialmente agravados y con reiterados delitos de atentado violento al pudor, en régimen de coautor, desestimándose las defensas formuladas”. Pintos fue el piloto y sabe qué trajo en el 511.


Malaquín Correa

José Pedro Malaquín Correa esta en libertad. A fines de 2004 el presidente Jorge Batlle y el ministro de Defensa, Yamandú Fau, firmaron la Resolución N° 1048/004 por la que le otorgaron la distinción “Al mérito Aeronáutico” en la categoría de Gran Oficial, con el diploma correspondiente. Se casó con la historiadora Ana María Ribeiro Gutiérrez, quien fue subsecretaria de Educación y Cultura durante el gobierno de Luis Lacalle Pou. En 2024 hicieron separación de bienes. Aún se niega a decir la verdad histórica de lo ocurrido con el segundo vuelo de Orletti. Malaquín miente.

Daniel Muñoz, procedente de Tranqueras, Rivera, egresó de la Escuela Militar con la promoción “Pedro Campbell” en 1961 y pasó a retiro con el grado de Teniente Coronel. Fue uno de los pilotos del “avión presidencial” FAU 507 que existía desde 1965. Actuó en el Servicio de Información y Defensa (SID) y, aunque en su carpeta de vuelo no figura el viaje del 5 de octubre de 1976, es probable que por su tarea represiva en inteligencia no fuera anotado e, incluso, que él mismo haya sido quien cumplió tareas de sobrecargo del segundo vuelo. Muñoz sabe y es impune.

El coronel (av) José Uruguay Araújo Umpiérrez era uno de los subdirectores del SID, que comandaba el general Amaury Prantl, y fue el coordinador del operativo aéreo de traslado a Montevideo de los uruguayos secuestrados en setiembre y octubre de 1976 en Buenos Aires. Conocido como el «Paleta Quemada», fue detenido en 2006 ante un pedido de extradición desde Argentina. En 2012 fue condenado a 18 años de cárcel por la muerte de Ubagesner Chávez Sosa en la base aérea de Boiso Lanza. Murió preso en 2024. Araújo se llevó su secreto al ataúd.

Walter José Dopazo Ghioldi obtuvo en 1962 el brevet de piloto militar (PAM) N° 380 al egresar con la «Promoción Gral. Medardo R. Farías» (primer comandante de la Fuerza Aérea Uruguaya). Llegó al grado de coronel y ha sido destacado como aviador con misiones de impacto como traer un par de AT-6 D cedidos por Chile en 1978; pero también fue el oficial a cargo de la Brigada de Mantenimiento y Abastecimiento cuando se realizó el «2° vuelo de Orletti» el 5 de octubre de 1976. Dopazo sabe quién los vino a buscar y se los llevó del aeropuerto militar en Carrasco.

En abril de 2007 el ex comandante del Ejército, Teniente General Carlos Díaz, también admitió la existencia del 2° vuelo de Orletti cuando testificó por el caso del «Plan Cóndor» ante el juez Charles, a quien confirmó el secuestro de los uruguayos en Orletti, la existencia del traslado clandestino desde Buenos Aires, que los «repatriados» fueron retenidos en una base clandestina y luego se decidió ejecutarlos, aunque no tenía datos de dónde habían sido enterrados. Hizo responsable al SID por el crimen. Diaz fue destituido en 2006 por reunirse con dirigentes políticos. Vive en España.

El general Pedro Barneix fue, junto a Díaz, redactor del expediente sobre desaparecidos que el Ejército entregó en 2005 a pedido del presidente Tabaré Vázquez. En aquel documento no se mencionó el caso del «2° vuelo de Orletti», que tampoco se incluyó entonces en el informe final de la Comisión para la Paz creada por Jorge Batlle. Barneix se suicidó en 2015, cuando iba a ser procesado por el asesinato en la tortura de Aldo Perrini en el departamento de Colonia en 1974. Su nombre lo utilizó un supuesto «comando paramilitar» para amedrentar a activistas por los derechos humanos.

 

 

 

 

 

jueves, 24 de septiembre de 2026

Neoemperadores. El goce del poder



 

Por Jorge Alemán
La Tizza Boletín electrónico
sep 22

Interpretar la época. Intentar comprender un mundo nuevo
Comentario al libro Neoemperadores. El goce del poder




Durante décadas se pensó que la expansión del capitalismo global y de las democracias liberales constituía el horizonte definitivo de la historia. El mercado, las instituciones representativas y la globalización tecnológica parecían asegurar un orden relativamente estable donde el conflicto podía administrarse sin rupturas radicales. Ese equilibrio, siempre precario, ya había comenzado a resquebrajarse.

Sin embargo,


aún le quedaba por dar al neoliberalismo un nuevo paso político: el neoemperador.

En ese escenario aparece la nueva figura que se diferencia del viejo emperador y del dictador del siglo XX. El neoemperador es una forma de poder que condensa redes económicas, tecnológicas y mediáticas, y que, al mismo tiempo, vuelve a encarnar un mando capaz de movilizar identificaciones, odios y fascinaciones.

El neoemperador es el nuevo rostro del Imperio que, a diferencia de lo que postulaban Negri y Hardt, presenta ahora, en quienes lo encarnan, un modo exhibicionista de goce — entendiendo el goce, desde la perspectiva del psicoanálisis, como una forma de satisfacción ligada a la pulsión, al exceso, y en la que el sujeto se ve implicado en su propio malestar.

Allí donde el orden global había producido dispositivos impersonales de gobierno, como instituciones financieras, algoritmos y organismos internacionales, el neoemperador aparece como rostro visible del poder: condensa y dramatiza esas redes. Su autoridad no proviene de una tradición dinástica ni de una ideología totalizante, sino de una mezcla singular de espectáculo mediático, plebiscito permanente, gestión tecnocrática y autorización de la crueldad.


Toda época necesita sus nombres. No porque los nombres expliquen completamente lo que sucede, sino porque permiten reconocer una figura que organiza lo disperso. El término neoemperador intenta nombrar esa figura que emerge en nuestro tiempo para condensar una serie de transformaciones históricas, políticas y subjetivas que atraviesan el mundo contemporáneo.


Aclaremos, de entrada, que cuando hacemos referencia a «lo subjetivo» — referencia clave en el texto que presentamos—, no aludimos a ningún proceso psicológico o interior. La subjetividad es siempre discursiva y, por tanto, material, y en el centro de esa subjetividad siempre está presente el sujeto del inconsciente.

Este libro propone pensar esas figuras que, pese a sus diferencias, comparten el goce del poder y una autoridad que se sitúa fuera de los límites de la democracia.

La hipótesis que atraviesa estas páginas es que el fenómeno de los neoemperadores no puede comprenderse únicamente desde la economía o desde la teoría política clásica. Es necesario introducir otra dimensión: la economía libidinal del poder, la manera en que el goce, la pulsión y las identificaciones inconscientes intervienen en la construcción de la autoridad política.

El breve texto que aquí presentamos establece una serie de criterios básicos para afrontar los diversos problemas que aparecen con la expresión «gozar del poder». Por esa razón, este libro articula tres registros que rara vez se examinan juntos: la transformación del capitalismo global, las mutaciones tecnológicas que reorganizan la vida social y la estructura del sujeto tal como la ha pensado el psicoanálisis. Por ello, se tendrán muy en cuenta distintas tesis freudolacanianas.


La política contemporánea no se juega únicamente en programas, instituciones o ideologías. También se dirime en el modo en que los sujetos experimentan el miedo, la pertenencia, la humillación, la protección o el deseo de castigo. En ese punto, el neoemperador funciona como operador de goce: organiza pasiones colectivas, autoriza formas de crueldad y promete protección frente a un mundo vivido como caótico.

A su vez, el tiempo histórico en el que emerge el neoemperador no puede delimitarse de un modo claro en sus contornos. En todo caso, constituye un aspecto crucial de esa coyuntura donde el neoliberalismo intenta separarse de la democracia.

Comprender esta figura exige, entonces, un desplazamiento teórico:


es necesario interrogar las condiciones subjetivas que hacen posible que amplios sectores sociales encuentren en el mando duro una respuesta verosímil a su malestar.

Desde esta perspectiva, el neoemperador aparece como un síntoma de época. Surge en un momento donde el capitalismo ha erosionado las mediaciones colectivas, donde la técnica ha reorganizado el tiempo y el lenguaje, y donde las promesas igualitarias de la Modernidad parecen haber perdido su capacidad de convocar imaginarios políticos duraderos. Matizando esto último, podemos decir que los proyectos de emancipación que permanecen de un modo latente en el tejido social no encuentran aún un principio de orden que establezca un freno decisivo a la aceleración capitalista.

Las páginas que siguen intentan cartografiar ese momento. Exploran la relación entre poder, goce y subjetividad en la nueva era; analizan la mutación del sujeto político y examinan cómo la figura del neoemperador se convierte en el operador privilegiado de una época atravesada por la incertidumbre, la violencia simbólica y la promesa de protección autoritaria.

Pensar esta figura implica leer el presente y abrir una pregunta sobre el porvenir:


¿qué formas de política, de comunidad y de deseo pueden aún oponerse a la lógica del mando ilimitado?






jueves, 17 de septiembre de 2026

Fanatismo por la moderación

 


 

 

La chacra, 17 de Setiembre, 2026
Álvaro Jaume (Siempre REDOMÓN!)

(I)

El pasado mes de Agosto, sobre finales, se llevó a cabo aquí en Uruguay la “Semana Progresista”. En particular, el 3er. Congreso Panamericano del Progresismo, inaugurado en el propio Palacio Legislativo. Como no podía ser de otra manera (¡gracias semiótica!), la llamada “Izquierda” en esta era “posmo” es adicta a las gestualidades de jerarquía y PODER. En este marco es que G. Boric, expresidente chileno, relativamente joven, producto de históricas luchas estudiantiles contra el neoliberalismo (2011/12), claro exponente del “frenteamplismo” andino derrotado en las urnas por el fascista A. Kast, entre otras frases inolvidables, sentenció la siguiente: “El fanatismo por la moderación, al final no lleva a ninguna parte”. 

Si lo hubiesen escuchado algunos de los “lonkos” (autoridad Mapuches) presos desde hace décadas en virtud de la ley “antiterrorista” (18314) promulgada por la Dictadura Pinochetista, simplemente habrían asentado con sus cabezas confirmando la verdad de semejante aseveración. ¡Cero “moderación” para con los rebeldes y subversivos Mapuches! Durante su campaña electoral el amigo Boric había prometido no declarar más el estado de Emergencia en la zona de la Araucanía, pero ¡oh! “sorpresa”, ni transcurridos tres meses de su Gobierno, él y su Ministra del Interior Izkia Siches (otra “luchadora” estudiantil de aquellos años), decretan la militarización de la zona.

 Entonces vuelvo los pasos sobre mí mismo: ¡qué ingenuo “el” Jaume de pensar que lo del “fanatismo por la moderación” podía significar una suerte de autocrítica izquierdista respecto a que demasiadas transacciones con las lógicas sistémicas no “llevan a ninguna parte”, es decir, que no producen verdaderas transformaciones sociales. Que se termina validando, legitimando al sistema capitalista en su versión tecno-neoliberal actual, como el único posible y deseable. 

¡Pero NO! Si a los hechos nos remitimos, hay que interpretarlo exactamente al revés: no hay que tener “moderación” ante los reclamos genuinamente revolucionarios como los de la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), ni siquiera pensar “moderadamente” en decretar una amnistía para los más de 100 presos políticos Mapuches o en la anulación de la ley decretada por el criminal de Pinochet. Ingenuidad de quien escribe al suponer —por un instante— que a personajes como Boric podrían quedarles restos de sensibilidad social adquirida en las luchas callejeras contra el Gobierno de S. Piñera una década atrás, como para concluir que por el camino de la “moderación” finalmente no llegarán nunca ¡CAMBIOS REALES! 

Me pareció tan extraña una frase de ese tipo en sus labios, que intentando controlar mi instinto lapidario ante los políticos de esta era posmo (¡tanto los unos como los otros!) me dije a mí mismo: ¿será que la derrota en las urnas el pasado diciembre 2025, de “su” FA (Frente Amplio) tras la candidatura de J. Jara, lo hizo pensar? ¿Será que esa derrota ante ultrafascistas como A. Kast, que precisamente de moderado no tiene nada, le permitió visualizar que ese no era el camino para disputar lugares de Poder? ¿Será que esta nueva camada de dirigentes autoproclamados de “Izquierda” (¡no solo progresistas!) comienzan a entender que en esta particular etapa que transita el Capitalismo a escala Planetaria (“era Trump”), ya la “corrección política” no es reeditable? ¡Decididamente NO! 

Basta considerar el resto de su discurso, en el que en determinado pasaje afirmó: “Lo importante no es que sigamos siendo los mismos convencidos…”, dejando al desnudo su abdicación ante convicciones profundas, consistentes. Bastaba observar su gestualidad, su autocomplacencia por estar disertando desde un PALACIO (no desde una tribuna callejera) y sus referencias comprensivas hacia las nuevas generaciones, la Z consumidora de inventos como el de los “Thérians”, o la “Alfa” seducida sistémicamente con “farmear aura” en las Plazas de las grandes ciudades (también la Independencia fue testigo de estas “batallas”), demostrando que encarna esa diversidad tan reclamada en tiempos “posmo”. Conclusión: ¡su mimetización con la democracia liberal burguesa es ABSOLUTA!

(II)

Y mientras el producto político del Progresismo o la “Izquierda Fucsia” en la actualidad son este tipo de “referentes” (¡suena más “light” que dirigentes!), “los” Boric, Axel Kicillof, Orsi, C. Sheinbaum, etc., del otro lado del mostrador están los tigres de la “batalla cultural” empeñados en confrontar combativa-mente al “Wokismo” (así le llaman al Progresismo) o Marxismo Gramsciano, y al Comunismo. Trump y sus secuaces (Marco Rubio, JD. Vance, P. Thiel…), el icónico Milei, los Bolsonaro, de la Spriella, K. Fujimori, Kast, y varios más. Justamente ninguno de ellos fanatizados por la moderación. Conformando un pelotón político/ideológico nucleado por Trump en el ESCUDO DE LAS AMÉRICAS (hoy integrado por 19 países/amplia mayoría), herramienta autóctona de la ultraderecha para su estrategia geopolítica, fundamental para concretar, asentar, afirmar la doctrina “DONROE” en América Latina. 

Todos estos tigres sí creen en la lucha de clases, lógicamente del lado del Gran Capital, mientras “los otros”, los representantes de la “izquierda caviar” (diría un compinche “lumpen” de estos pagos) se esmeran en los buenos modales, en sostener agendas de “nuevos derechos” y en proyectar “políticas de Estado” que armonicen intereses nacionales. Previo al escándalo internacional que por estos días provocaron las declaraciones de Jacob Coxon (ex Anthropic) augurando una probable destrucción de la Humanidad si no se regula o controla la expansión vertiginosa de la IA, hice un pequeño ejercicio intelectual: le pregunté a una de las tantas IA disponibles quiénes eran los “tecno oligarcas” que respaldaban la gestión Imperialista de Trump a escala Planetaria. La respuesta, sin desperdicio, que citaré textualmente, vale la pena para entender —de forma cabal— el mundo TRANSHUMANO que se nos viene implantando aceleradamente: “A diferencia del conservadurismo tradicional, este bloque promueve una ideología postliberal, centrada en la desregulación absoluta, el uso de la IA para la vigilancia estatal y una visión corporativista/meritocrática que desafía la democracia institucional clásica”. 

Y tipifica al bloque en tres categorías: 

(1) Los megamillonarios como Elon Musk (Tesla, SpaceX, “X” Twitter) o Peter Thiel (Paypal/Palantir). Este último ideólogo de la “Ilustración oscura”, defensor de la incompatibilidad entre “democracia” y Libertad.

 (2) CEO(s) y/o tecnólogos de Silicon Valley, con nombres menos conocidos como David Sacks, el “zar” de S.V., o Marc Andreessen (uno de los redactores del manifiesto “tecno-optimista”) que conforman un CONSEJO ASESOR de la Casablanca (PCAST). 

(3) Caras visibles de las “BIGTECH” como Mark Zuckerberg (Meta), Sam Altman (OpenAI), Jeff Bezos (Amazon), Tim Cook (Apple), Jensen Huang (Nvidia), Sundar Pichai (Google), etc. 

Hasta aquí la “info” disponible… y uno queda impresionado con esta precisa radiografía que hace la IA del PODER GLOBAL en el mundo capitalista de hoy (tecnocap. 4.0). En todo caso, lo que omite la IA es que —en la tecoguerra emprendida contra China— lo que constituye la “utopía” de esta élite mundial es la DICTADURA DEL GRAN CAPITAL, terminando con normativas, reglas o leyes que restrinjan su PODER y sus obscenas Riquezas. 

Precisamente es esto lo que le envidian a China: una estructura política vertical de Estado, para ejercer libremente su dominio. Reconozco que grande fue mi sorpresa al comprobar que una herramienta sistémica como la IA es capaz de desnudar una realidad que uno observa críticamente desde una visión —por ejemplo— marxista. 

Pero más grande es mi desazón cuando compruebo que en el campo popular siguen siendo mayorías sectores políticos miopes o comprobadamente demagogos, solapadamente contrarrevolucionarios. 

Mientras las “izquierdas del orden” en América Latina se han venido debatiendo entre crisis de corrupción y síndromes de adaptación sistémica, la llamada ultraderecha viene trabajando su “Batalla cultural” y desplegando una estrategia de poder que les ha rendido sus buenos frutos. No solo en Argentina. En Chile, en Bolivia, en Perú, en Colombia, en Ecuador… Utilizando la tecnología a su favor, claro está, ¡con todo el capital disponible! Desplegando un enorme trabajo de ideologización a través de las redes sociales y apostando a formar militantes rentados, verdaderos AGENTES capaces de digitar, programar y protagonizar un trabajo de masas, o de fraguar resultados electorales como ocurrió en Colombia. La prueba más contundente de esto ha sido la detención en Bolivia de Fernando Cerimedo, argentino, asesor de campañas electorales de: Milei, R. Paz en Bolivia, de la Spriella en Colombia, y hasta su detención, de F. Bolsonaro en Brasil. 

No solo activó campañas empleando GRANJAS DE BOTS con cientos y cientos de celulares interconectados, para producir “Fakenews” (noticias falsas) o construir personajes, o forjar ilusiones de todo tipo, sino que ante el peligro de ser delatado por su pareja (N. Beller/exdiputada del MAS), directamente la manda matar. Ella sobrevive, por eso se conoce toda esta información. Pero de lo que no cabe duda es de los métodos que aplican estas mafias políticas, con dirigentes “top” como Milei, que han reinstalado la era de la CONFRONTACIÓN TOTAL.

(III)

Entonces, frente a un panorama tan devastador, vuelvo al inicio: la frase de Boric, en primera instancia, me jaqueó fuerte. Obvio que el “fanatismo por la moderación, no conduce a ninguna parte”. 

Aunque parece que estos señores de la política progre, como dirían los camaradas en viejas épocas, no caen en provocaciones: no contestan insultos, no caen en agravios, no hablan ni de fachos, ni de ricos, ni de carroñeros explotadores. Ni siquiera se animan a decir que una multinacional de origen belga como KATOENNATIE, que la conozco por empresa negrera y esclavista desde que trabajé en el puerto de Rotterdam en los años 1981/82, a la que en una indigna claudicación el señorito Lacalle, su gobierno le “regaló” el puerto de Montevideo por 60 años, está demostrando con su prepotencia empresarial que la lucha de clases está más vigente que nunca. 

Desde hace casi dos meses, todo el fachaje “de arriba”, medios de prensa, empresarios, políticos coalicionantes, señoritos y señoritas de la clase alta, el “Rafa” Ferber presidente de ARU, y cuanto acomodado anda en la vuelta, le vienen reclamando al Gobierno del simpático y dialogal Yamandú, ¡que declare al Puerto SERVICIO ESENCIAL! Y ante esa letanía que se viene reiterando desde los círculos de Poder y la clase alta uruguaya, la respuesta que viene dando el Gobierno del FA (porque “Ojo”, el problema no es solo Orsi) y la dirigencia frenteamplista, sinceramente y por no ser grosero, ¡más claudicante y lastimosa no podría ser! Prácticamente “quijotesca” ha sido la voz del Ministro de Trabajo (J. Castillo) afirmando que no corresponde el decreto, pues los servicios esenciales tienen otro fundamento. Y lo peor: se resuelve el dilema con una declaración de “SERVICIOS MÍNIMOS”, que no es ni más ni menos que un camuflaje o disfraz de la propia “esencialidad”. Sin duda, volviendo al comienzo, a las palabras del “pillo” (dirían mis nietos) Boric, el “fanatismo por la moderación, no nos está conduciendo a ninguna parte”.

 Esto lo está sintiendo el SUPRA, el medio millón de uruguayos/as que están todos los días lidiando con la pobreza, o los cientos de Olleras y Olleros que cada Miércoles llegan a nuestra Olla del TOLE, con los huesos crujientes de hambre y la mirada gris porque no tienen esperanza de que las cosas cambien. Para cerrar, la gran pregunta: ¿padecemos “NOSOTROS”, los orejanos de hoy, los que en vieja época fundamos al FA (71) con la ilusión de crear una herramienta de lucha necesaria para las GRANDES TRANSFORMACIONES SOCIALES, los que seguimos desde el llano apostando a la CONCIENCIA Y MOVILIZACIÓN de nuestro Pueblo, padecemos la contracara de la psicopatología progre, el “fanatismo por la radicalidad”? Puede ser… pero si algo nos enseñaron los duros tiempos de la Dictadura (insisto con esto), o en esta “Era Trumpiana” los avances logrados en A.L. durante la última década por el Imperialismo tecno fascista y la ultraderecha política, es que las “tibiezas” nos debilitan a nosotros mismos, fortalecen al enemigo, y las tolerancias no conducen a “NINGUNA PARTE”. Sumémosle, para que no nos pase como a los Mapuches, para que no logren aislarnos (que es a lo que apuesta el sistema), para que la RESISTENCIA pueda convertirse en INCIDENCIA POLÍTICA, que la condición necesaria es doble: 

1) Incorporar a nuestra vida personal el desafío militante de romper con los hábitos capitalistas;

 2) Aprender a caminar CON OTROS, ORGANIZANDO Y CONSTRUYENDO LUCHA.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 27 de agosto de 2026

Sentirse pobre


El país que trabaja y se siente pobre
 

25 de agosto de 2026
Por Nicolás Centurión


Casi un tercio de la población uruguaya dice sentirse pobre, aunque la pobreza se sitúa en el 16,6% de la población (unas 578.665 personas) y el 13,2% de los hogares.


Hay una franja considerable de la sociedad que está por encima de la línea oficial de pobreza, trabaja, cobra un salario y cumple con sus gastos básicos, pero vive con un margen tan reducido que cualquier imprevisto puede alterar por completo la economía del mes.

El 31,3% de pobreza auto percibida surge de una pregunta incorporada por el Instituto Nacional de Estadística a la Encuesta Continua de Hogares: si la persona se considera o no pobre. La cifra prácticamente duplica el 16,6% de pobreza monetaria registrada para 2025.

Ambos indicadores miden fenómenos diferentes. La pobreza monetaria establece si los ingresos de un hogar alcanzan para cubrir una canasta determinada; la percepción incorpora elementos menos precisos, pero igualmente relevantes, como las posibilidades de consumo, el endeudamiento, la seguridad económica, la capacidad de enfrentar un gasto inesperado o la expectativa de mejorar en los próximos años.

La distancia entre ambas cifras permite formular una pregunta que va más allá de la discusión habitual sobre cuántos pobres hay en Uruguay: qué significa, en términos concretos, haber dejado de ser pobre. Una persona puede ubicarse algunos pesos por encima de la línea oficial y continuar viviendo en condiciones de extrema fragilidad. Puede pagar el alquiler y, al mismo tiempo, no tener capacidad de ahorro. Puede sostener el consumo básico mediante crédito o postergar consultas médicas, arreglos domésticos y compras de ropa. Puede tener empleo y no encontrar ninguna posibilidad real de independizarse.

Este problema aparece con mayor nitidez cuando se observa el mercado laboral. El Instituto Cuesta Duarte estimó que durante 2025 alrededor de 512.000 trabajadores tuvieron ingresos laborales sumergidos, cerca del 30% del total de ocupados. Entre los asalariados fueron unos 293.000, uno de cada cuatro. La referencia de los llamados “25 mil pesistas” requiere una precisión: los $25.000 líquidos utilizados por el instituto están expresados a valores de noviembre de 2022 y equivalen aproximadamente a $28.700 a fines de 2025. Es decir, más de medio millón de personas trabajaban por debajo de ese nivel de ingresos.

El dato desarma una interpretación frecuente de la pobreza como un fenómeno asociado exclusivamente a la ausencia de empleo. Una parte importante de la población vulnerable está ocupada. Trabaja en comercios, servicios, restaurantes, tareas domésticas, construcción, actividades rurales o por cuenta propia, pero obtiene por ese trabajo un ingreso que apenas permite sostener los gastos corrientes. La situación es especialmente marcada entre los jóvenes: más de la mitad de los asalariados menores de 25 años se encontraba dentro de la categoría de salarios sumergidos.

La paradoja es que esto ocurre en una economía que no atraviesa una crisis convencional. La inflación está contenida y el salario real promedio ha mostrado recuperación. No hay una pérdida generalizada del empleo ni un derrumbe del ingreso como los que Uruguay conoció en otras etapas. El problema es que los promedios dicen poco sobre quienes se encuentran en los tramos inferiores de la distribución salarial y destinan la mayor parte de sus ingresos a gastos que no pueden postergar.

Desde julio, el Salario Mínimo Nacional se ubicó en $25.383 nominales. El alquiler promedio de los contratos relevados por el INE ronda los $22.245. Naturalmente, no todas las personas que cobran salarios bajos viven solas ni pagan un alquiler de ese monto, pero la relación entre ambas cifras permite dimensionar el problema. Si dos personas comparten un alquiler promedio, cada una debe destinar algo más de $11.000 mensuales exclusivamente a vivienda.

El transporte agrega otra partida inevitable. Un trabajador que utiliza dos boletos STM por día durante 22 jornadas laborales gasta unos $2.200 mensuales una vez considerada la devolución correspondiente al usuario frecuente. Entre vivienda y traslado al lugar de trabajo ya se comprometen más de $13.000. Para una persona con ingresos cercanos al salario mínimo o al umbral de los salarios sumergidos, eso significa que aproximadamente la mitad del ingreso desaparece antes de comprar alimentos.

Una canasta alimentaria austera, construida a partir de precios relevados por el Sistema de Información de Precios al Consumidor y compuesta básicamente por arroz, fideos, pollo, aceite, verduras, pan y algunos lácteos, ronda los $6.000 mensuales. No se trata de una canasta nutricional ideal ni pretende sustituir las mediciones oficiales; simplemente permite aproximarse a lo que cuesta alimentarse con un presupuesto reducido y cocinando en el hogar.

Si a esos gastos se agregan electricidad compartida, una recarga de celular y productos básicos de higiene y limpieza, el desembolso mensual supera los $20.000. Para quien recibe aproximadamente $28.700 líquidos, el margen restante queda en torno a los $8.000.

Para una persona que se mueve cerca del Salario Mínimo Nacional, el saldo disponible puede caer por debajo de $5.000, antes de considerar agua, gas, internet, medicamentos, ropa, calzado, deudas, educación, reparaciones, ocio o cualquier emergencia.

Esa cuenta explica mejor que muchos indicadores por qué alguien que técnicamente no es pobre puede responder que se siente pobre. La cuestión no está solamente en poder pagar lo indispensable, sino en cuánto queda después de hacerlo. Una economía doméstica sin margen convierte cualquier problema relativamente menor en una crisis: una heladera que se rompe, una consulta odontológica, un medicamento no previsto, una mudanza, una garantía de alquiler o unos días sin trabajar.

La línea oficial de pobreza es una herramienta indispensable para diseñar políticas públicas y comparar la evolución social. El problema aparece cuando la discusión termina allí. Entre la pobreza estadística y una capa media con capacidad de ahorro y planificación existe una zona mucho más extensa de trabajadores que viven en condiciones de vulnerabilidad permanente. Son personas que pueden no estar dentro de las mediciones de pobreza, pero tampoco cuentan con la seguridad material tradicionalmente asociada a la clase media uruguaya.

Ese ascensor que tambalea

Durante buena parte del siglo XX, uno de los elementos centrales del imaginario uruguayo fue que el trabajo permitía ascender socialmente, independizarse y construir cierta estabilidad. Esa promesa resulta hoy bastante menos evidente para cientos de miles de trabajadores. El problema no es solamente cuánto cobran, sino cuánto pueden hacer con lo que cobran una vez pagado el costo básico de vivir.

La discusión sobre la pobreza, entonces, debería incorporar una segunda pregunta. No alcanza con saber cuántas personas logran ubicarse por encima de una línea estadística; también importa cuántas pueden sostener una vida con un mínimo de previsibilidad.

Cuando el 31,3% se siente pobre y más de medio millón de trabajadores permanece en niveles salariales sumergidos, la distancia entre ambas cosas deja de ser una cuestión metodológica y empieza a convertirse en un problema económico y político.

En este punto es donde la meritocracia flaquea, cuando las condiciones salariales y económicas erosionan la vida digna y el desarrollo tanto individual como colectivo.

El futuro se juega cada día.