lunes, 23 de febrero de 2026

Memorias que engrandecen: El Flaco Zabalza




La Chacra, 22 de febrero de 2026 Álvaro Jaume (¡Siempre REDOMÓN!)

No tenía pensado escribir nada. ¡Simplemente, anda conmigo! Su memoria es un empujoncito más para que no baje los brazos. Ese es el rol revolucionario que ella cumple: mantiene encendido el fuego interior, como diría Galeano.

Me pasa lo mismo con algunos rostros con los que compartimos la militancia como FORMA DE VIDA, como opción consciente de entrega a la Causa. Rostros que ya no están físicamente, pero están más presentes que nunca: Gabriel Schroeder (asesinado en la calle Almería); el Petiso Raúl (R. Borrelli, "desaparecido" en Argentina); el Negro Méndez (otro asesinado en Argentina). Desde muy jóvenes fuimos COMPINCHES y, de vez en cuando, en el diario vivir nos asoman recuerdos que avivan ese fueguito.

Con el Flaco hubo menos historia pasada, pero un "casi-presente" muy intenso. Cierto es que no tenía pensado escribir, hasta que ayer recibí un correo del "Pelado" invitándome a una pequeña juntada de compañeros cercanos que mañana piensan conmemorar los cuatro años de su muerte (¡el día 23!). Como quizá mañana no pueda arrimarme a ellos, se me ocurrió escribir algo: intentar un "telegrama" que resuma, al menos para mí, lo esencial de su memoria.

Lo conocí aquí en la Chacra a mediados de los dos mil, cuando todavía éramos "Comunidad ardiente" (¡luego perdimos!). Tratábamos de mostrar que OTRO MUNDO —colectivo, solidario, anticonsumista y radicalmente anticapitalista— ERA NO SOLO NECESARIO, SINO POSIBLE como rumbo de nuestra lucha social y política. Ese día nos visitaron él y otro grupo de compañeros para intercambiar experiencias militantes, para confraternizar y, sobre todo, para empezar a juntarnos y recorrer un camino que nos permitiese salir de la derrota y los cascotazos sufridos en la época de la dictadura.

Desde ese día caminamos codo a codo. Fuimos compartiendo que la militancia no es solo acción revolucionaria hacia afuera para transformar la sociedad; también es hacia adentro de uno mismo, para cambiar conductas personales en relación al PODER, a los privilegios de los dirigentes, a los hábitos individualistas que tenemos arraigados y a muchos antivalores de la ideología dominante que siempre están al acecho.

Por supuesto, fuimos arrimando nuestras miradas políticas compartiendo infinidad de instancias de lucha. Destaco, en particular, la que más nos unió e identificó: integrar junto con Irma L., el Indio Varela y mis dos hijos la mentada causa "Asonada o Atentado a la SCJ", a raíz del traslado de la jueza M. Mota.

En resumen: ¿Por qué engrandece la memoria del Flaco?

Porque su vida fue toda militancia, ¡COMPROMISO TOTAL CON LA REVOLUCIÓN! En el pasado histórico decidió poner en juego su vida empuñando un arma como ejemplo de ese compromiso sin límites. Luego de la derrota política que sufrió el MLN y las restantes organizaciones del movimiento popular, ni se rindió, ni se arrepintió, ni se encerró en su vida privada.

No solo rompió con "su" MLN y con el FA cuando estos pasaron a ser "Izquierda del Orden" o progresismo (legitimando al sistema capitalista como único posible) y no solo optó por NO acomodarse al calorcito de cargos o jerarquías institucionales, sino que continuó entregándose permanentemente a la lucha social. No armó su "rincón tranquilo" (como diría Benedetti) justificándose en que ya había entregado mucho.

Su signo más saliente es que vivió transmitiendo la convicción de que la UTOPÍA de un MUNDO DE LO COMÚN, de una sociedad sin EXPLOTADOS NI EXPLOTADORES, debe ser el horizonte que inspire todas nuestras luchas cotidianas; el paradigma irrenunciable al cual nos debemos por entero. Su ejemplo nos empuja a una entrega militante que no es de a ratos ni para cumplir tranquilizando la conciencia. sino absoluta, como CAMINO DE VIDA, por eso: FLACO SEGUIS SIEMPRE PRESENTE!!! 





 

sábado, 21 de febrero de 2026

Los comandos "antipasta"

 


 Por TaNQUE sHIRLEY (FB)

En Montevideo, cuando cae la noche, hay cuerpos que buscan refugio bajo marquesinas, en portales, junto a rejas. No duermen: sobreviven.
Pero hace tiempo que no solo enfrentan el frío o el hambre. También enfrentan golpes. A veces con bates. Vamos a hablar de los "antipasta".

Entre 2020 y 2024 se multiplicaron los relatos sobre ataques a personas en situación de calle.
Autos sin matrícula, grupos organizados, agresiones brutales.
Los medios los llamaron “comando antipasta”. Pero la droga no parece ser el problema sino la clase social.


 Quienes denuncian los ataques hablan de jóvenes “bien vestidos”, de vehículos alta gama, de encapuchados que aparecen y desaparecen como si conocieran cada hueco del barrio y zonas en las que durante largos minutos no aparecen patrulleros. Golpean. Humillan. Desaparecen.


En julio de 2023, el cura Omar França —parroquia Santa Bernardita, Malvín— denunció a estas brigadas. Lo hizo porque sus asistentes llegaban heridos.
No uno. Varios.
“No nos creen, padre”, le decían.
Él denunció. El Estado miró para otro lado. 

Según el último censo del MIDES, casi 3.000 personas vivían en situación de calle en Montevideo en agosto de 2023. Más de 1.300 durmiendo a la intemperie. Un 18% declaró haber sido agredido por transeúntes o vecinos. Un 23% dijo que ocurre con frecuencia.


 La mayoría de los casos no se denuncian. ¿Por qué? Porque nadie investiga. Porque nadie los escucha. Porque los “pichis” no tienen abogado, ni celular, ni una silla donde esperar justicia.

Un testimonio que pude recrear a partir de varios casos reales, puede resumirse en:
“Eran cuatro en un auto sin chapa por Ricaldoni. Con bates, una cadena y un palo de golf. Le dieron hasta que se quedó quieto. Para mí estaba muerto. La policía te atiende pero no viene nunca.”

Múltiples víctimas y testigos con los que hablé asociaron los ataques a vínculos con policías, barras bravas y sectores radicalizados. 
¿Pruebas? Nadie tiene. 
¿Miedo? Todos tienen.
Cuerpos golpeados y testimonios se acumulan. Indagados (ni siquiera hablemos de culpables) no

Los episodios son muchos. Me voy a tomar el trabajo de resumirlos, sepan disculpar:

2020, siete encapuchados golpean a tres mujeres en Ciudad Vieja. 

2021, 3 encapuchados apalean una persona en situación de calle en un esquina del Parque Batlle.

2022, un BMW negro sin matrícula ataca a una pareja y mata a su perro. El mismo año, 2 encapuchados bajan de un Audi y muelen a golpes con muñequeras a un indigente. Un tercer ataque dejó politraumatismos y fracturas en su víctima… Eran 4 en una Hillux.

En 2023, una golpiza brutal a Anderson, grabada por un vecino, sacude las redes. Ya no lo pueden negar, hay enfermitos que le pegan a gente que tiene la desgracia de vivir en la calle...

También ese año, un hombre que dormía en una carpa fue hallado con quemaduras graves en piernas y genitales por un incendio provocado por terceros. Según la Policía de Salto, “alguien, que no pudo identificar, generó el fuego” mientras descansaba.

Este año Diego Motta, de 29 años, fue rociado con combustible mientras dormía en la calle y prendido fuego. Un cuidacoches dio aviso, y la víctima resultó con casi el 50 % del cuerpo quemado. Hay un imputado por tentativa de homicidio.

En julio de 2023, la diputada Micaela Melgar pidió al Ministerio del Interior datos concretos sobre ataques a personas en situación de calle.
¿Se investigaron? ¿Cuántos casos hubo? ¿Actúan grupos organizados?

La respuesta llegó meses después. Desde 2020, el Ministerio del Interior registró al menos 23 denuncias en 4 departamentos:
· Canelones: 10
· San José: 6
· Montevideo: 4
· Maldonado: 3



 (Carpeta 4163/2024, Pedido N.º 10772)

En denuncias de Canelones, se detectó un patrón común:

  •  Vehículo similar.
  •  Mismo tipo de agresión.
  • Grupo de atacantes.

 

Se identificaron 7 personas como indagadas, pero el Ministerio descarta vínculo entre los hechos.

El Ministerio concluye que los casos fueron “aislados” y que no hay evidencia de grupos criminales organizados.
Pero en San José y Maldonado, también hubo algunos formalizados por la justicia, tras los cuales nadie indagó más... parece que conviene que sean casos aislados

Melgar no quedó convencida:
“En Malvín, el cura Omar França denunció un ataque de un grupo de 7 u 8 personas. ¿Dónde están esos datos?”
Pidió saber si hay cámaras, grabaciones y qué rol tuvieron funcionarios como Andrés Capretti.

La policía ha respondido que hay muy pocas denuncias. Pero cuando las hay, quedan archivadas con rapidez.
La fiscal Silvia Nipoli reconoció en 2020 que, aun con filmaciones, no pudieron identificar los vehículos por “la alta velocidad”.

En julio de 2024, durante el Congreso del Herrerismo, el senador y exministro del Interior Luis Alberto Heber propuso que "vivir en la calle, que hoy es una falta, pase a ser un delito" y que las personas en situación de calle cumplan penas de trabajo comunitario. 

En una entrevista con FM Gente y citadas ampliamente en Montevideo Portal y El Observador, el senador Da Silva dijo: “A los malandros los tenemos que atender como es debido, cagarlos a balazos si es necesario” 

Dejo otras piezas poéticas de este prócer de la patria:
“Si no, meter a los francotiradores en una redada y enseguida se les acaba la pavada”.
“Hay gente que hay que tratarla como los comandos de élite, como los de las favelas”.

Una investigación realizada por Udelar y citada por La Diaria documenta “niveles muy altos” de violencia, con relatos que hablan de grupos organizados llamados “anticallejeros” o “antipasta” pero no dá con los responsables.

En 2020, Caras y Caretas informó que estos mocosos con delirios de Orange Clockwork "no pertenecen a una estructura orgánica única” sino que aisladamente “Salen a cazar pastabaseros, negros e inmigrantes pobres y gente en situación de calle.”

Al mismo tiempo, y producto de la ineficacia (por no decir complicidad, ya que no la tenemos probada…) de las fuerzas policiales, que en vez de investigar el tema parecen haber transado, se desparramaron cualquier cantidad de rumores sobre quiénes son estos criminales

Testigos especulan sobre vínculos con policías, sus hijos, o barras bravas de Basket y Fútbol. Esa misma especulación ha detenido a varios testigos de la posibilidad de denunciar los crímenes, ya que entienden que quedarán marcados y la policía no es confiable.

En julio de 2023, un usuario de reddit relataba que algunos de estos criminales son filas policiales y otros son allegados a la fuerza, y que están amparados por un entonces alto directivo del Ministerio del Interior, quien además está vinculado al mundo del basketball

Se los vio dar palizas en la Plaza de los Olímpicos (Malvín), La Rambla, Malvín Norte, Buceo, y Ciudad Vieja, parecen tener especial conocimiento de los lugares en los que no hay cámaras, en poquísimos casos quedaron grabaciones, saben ser virtualmente invisibles para la policía

Al menos 25 denuncias formales hubo desde 2020 en todo Uruguay, según investigación del semanario Brecha, y aunque el Ministerio del Interior minimiza la existencia de “una banda organizada”, vaya casualidades...

El tema viene de largo… El antropólogo Marcelo Rossal ya hablaba de los “antipasta” en 2012. La INDDHH documentó casos desde 2013. El patrón se repite. El Estado minimiza. Y en la calle, siguen cayendo los cuerpos.

Esta limpieza social no tiene uniforme pero tiene lógica. Lógica de exclusión, de la meritocracia enferma, de una ciudad que solo quiere verse limpia aunque haya sangre bajo la alfombra. Que no importa si se mueren algunos

El problema integra una problemática más grande y compleja, que es la cantidad de gente en situación de calles que hay, sobre todo en Montevideo. No son maniquís, son personas...

Dejo nota con el exMinistro del MIDES , cada uno evaluará si le parece bien que una autoridad dé estas explicaciones 

Más de 1.400 personas estuvieron en refugios durante la primera noche de invierno, incluso superando el censo de 1.300 en intemperie. La piola viene con mierda hace rato ya. Esta manga de enfermitos con bates de baseball son la punta del iceberg.

Lo que hay acá no es ideología ni exageración.
Es periodismo.
El que camina de noche, anota nombres, escucha relatos con vino y miedo.

Este hilo no habría sido posible sin la invaluable colaboración de Mateo Castells, Jerónimo López y Matías Kapek.
Gracias x leer. 

 

 

 

 

 

martes, 17 de febrero de 2026

Cardamagate




Marcos Joel (FB)



La Gran Estafa del Astillero y el Legado de la Impunidad:


Lo que intentan vender como un legado de gestión es, en realidad, la arquitectura perfecta de una estafa encubierta, disfrazada con el humo tóxico de una política barata y maquillada por un conglomerado mediático que responde fielmente a los intereses de una oligarquía cómplice. No nos encontramos ante simples errores administrativos, señores, estamos frente a un atentado sistemático contra el Estado uruguayo, donde la coalición multicolor demostró que su única estrategia es la viveza criolla desprovista de cualquier ética republicana.


El caso del Astillero Cardama no es un incidente aislado, es la prueba irrefutable de la negligencia dolosa o, peor aún, de la complicidad activa durante la administración de Luis Lacalle Pou y la gestión de su exministro de Defensa, Javier García. ¿Cómo es posible que se firme un contrato de tal magnitud sin las garantías mínimas de solvencia técnica y financiera? La respuesta duele, pero debe ser dicha con la fuerza de la verdad, porque nunca hubo intención de cumplir, porque el objetivo era otro, porque se buscaba crear las condiciones ideales para vaciar las arcas públicas bajo la fachada de la modernización naval. La rescisión del contrato no fue un acto de corrección, fue el reconocimiento tácito de que la operación estaba podrida desde su raíz, tan burdamente diseñada que ni siquiera lograron sostener la farsa.


Es de una indignidad suprema que todavía haya voces que intenten defender lo indefendible. La astucia de estos funcionarios no es inteligencia estratégica, es la picardía del ladrón que cree que nadie lo ve mientras rompe la cerradura. Deberían callar por vergüenza, deberían guardar silencio ante la evidencia aplastante de que el Estado fue tratado como un botín privado. No hay circo mediático, no hay opereta parlamentaria, no hay relato distorsionado que pueda ocultar lo evidente, se firmó mal, se controló menos y se ejecutó con una desprolijidad que solo puede explicarse si existía un deseo oculto de estafar a la nación.


Y aquí es donde la suspicacia se convierte en certeza. ¿Qué legado quiere proteger la oposición? ¿Acaso el legado de haber convertido la Torre Ejecutiva en una trituradora de documentos? Existe una sombra alargada y aterradora sobre la destrucción de documentación sensible, archivos que claramente incriminaban a los más altos niveles del anterior gobierno. Destruir la prueba es el último recurso del culpable, es el acto final de quien sabe que la justicia podría alcanzarlo. Ese es el triste y patético epitafio del llamado honorable expresidente Luis Lacalle Pou, un mandato marcado por la opacidad, por la huida hacia adelante y por la destrucción de pruebas para salvar la propia piel.


Permitir que Lacalle Pou camine libre, hablando sin rubor, actuando como si nada hubiera pasado, siendo protegido por sus correligionarios que hoy fingen democracia mientras encubren el saqueo, es una afrenta a la dignidad del pueblo uruguayo. Lo están ayudando a consolidar la impunidad, le están diciendo al país que robar al Estado, si se tiene el apellido correcto y los medios adecuados, no tiene consecuencias. Es una falta de vergüenza absoluta, es la normalización del delito de cuello blanco bajo el amparo del poder político. La historia, esa jueza implacable que ellos tanto temen, ya ha comenzado a escribir el veredicto, fueron unos administradores fraudulentos que jugaron con la seguridad nacional y el patrimonio de todos nosotros.
 







lunes, 16 de febrero de 2026

Los therians y los neuro divergentes



 

 

EL CONEJILLO MALO (B.B.), LOS THERIANS Y LOS
NEURODIVERGENTES POLÍTICOS

La Chacra, 15 de febrero de 2026
Álvaro Jaume (¡Siempre REDOMÓN!)


(I)

Semana convulsionada para un “anciano” (75) que intenta desesperadamente entender lo que está pasando a su alrededor. El pasado sábado, una compañera me puso en “órbita posmo”: —¿Sabes lo que es la Comunidad de los Thérians? Ante mi absoluta ignorancia, se puso en plan de “des-asnarme” (aunque en estas épocas comienzo a dudar si los burros son los más “burros”). Los thérians, comienza a explicarme, es el movimiento de aquellos que se autoperciben animales salvajes o exóticos.

Quedo más que perplejo. No por lo de la “autopercepción” —mecanismo muy propio del individualismo “libertario” que se jacta de prescindir de cualquier límite material o fisiológico—, sino por el hecho de imaginar una identificación con animales (¡sic!), particularmente aquellos ajenos al mundo de las mascotas clásicas. Ante mi ignorancia, prisionero yo también de la “ciber-lógica”, hurgo en internet la etimología de semejante palabreja y descubro que viene del griego antiguo (therion), que significa bestia o animal salvaje.

No salgo de mi asombro. ¿Qué lleva a esa necesidad? ¿Qué es lo que produce o conduce a la necesidad de que —sobre todo jóvenes— se sientan a tal punto atraídos psicológica y emocionalmente por un “alter-ser” como para fantasear con semejante mutación? Intento explicarlo yendo al origen que inspira esa necesidad mutante: un constante bombardeo del mundo virtual expresado a través de los miles de millones de celulares y pantallas que han invadido el planeta Tierra. Estas fierecillas digitales tienen la magia de potenciar fantasías de todo tipo, al punto de hacer posible una auténtica “revolución cultural” que supuestamente libera de la esclavitud carnal y terrenal, ¡y permite sentirse/percibirse lo que se quiera! Por ejemplo, uno de esos tigres de Malasia, aunque ni por carambola se sepa dónde queda Malasia, ni se tenga el menor conocimiento real de lo que son semejantes bestias.

Hay que reconocer que el capitalismo como “modo de producción”, diría Don Carlos, pero sobre todo como modo de vida y como modelo civilizatorio que se ha ido implantando casi de forma universal, hoy en día logra producir mercancías mentales de este tenor que son sublimes. Y pensar que allá por el 68 (insisto en que somos esa generación) varios ya hablaban de la “crisis del capitalismo”; luego de la crisis del petróleo (1973), también de la crisis bélica con la derrota en Vietnam... en fin, un cúmulo de predicciones suponiendo la caída del sistema, anunciando su sepultura.

Sin embargo, de aquel capitalismo industrial (2.0) que luego se convirtió en el (3.0) que generó la sociedad de consumo, al actual tecnocapitalismo (4.0) que produce “thérians”, el proceso de implantación mundial de este modelo por ahora parece imparable. Mientras tanto, los procesos genuinamente revolucionarios se han ido deformando, enterrando o simplemente olvidando. Muestra de ello es lo que ocurrió este pasado martes. Bajo la atenta mirada de un Artigas de bronce (el verdadero jamás hubiese imaginado semejante teatralidad), la Plaza Independencia se llenó de caras y rostros, muchísimos de ellos juveniles, que presenciaban o admiraban a decenas de osadas y osados verdaderos humanos convertidos en “thérians”, demostrando cuán libres se sentían para romper con las “cadenas de sus cuerpos o vidas reales”, actuando según sueños, fantasías o aspiraciones animalistas del más variado tipo.

Difícil de digerir... Importa destacar la enorme difusión que tuvo la movida en medios de prensa. Apareció en todos los informativos, en los canales de aire, en los diarios de mayor tiraje. ¿Por qué? ¿Por qué la noticia no pasó desapercibida? ¿Casualidad? En nuestra lucha contra la SOJA-T, archicomprobamos que si se tocan reales intereses de clase, si se apunta contra la lógica extractivista y/o propietarista de los poderosos, o si tan solo se amenazan las cada vez mayores ganancias de las élites financieras, ¡el bloqueo informativo es absoluto! Eso de la prensa neutral, abierta, “democrática” o crítica siempre ha sido un cuento de hadas con el que se pretende camuflar la dictadura del gran capital.

Conclusión: no es un detalle menor que el agite de la comunidad thérians fuese ampliamente difundido. A tal punto se expandió que, en la olla del miércoles, fue tema central. Fany trajo su miniparlante, conectó su celu (con internet bancado por el fondo ollero) y en patota nos amontonamos todos para ver semejante circo. Impactaban los comentarios de esa gran mayoría de cuerpos olleros: flacos, castigados por la suciedad de la calle y la vida, riéndose, enfureciéndose, vociferando ante “tanta pavada”, diría el Sabalero.

Por mis adentros repasaba las imágenes vividas en esa misma Plaza Independencia el 11 de abril del pasado 2025, instancia en que, al cabo de tres meses de preparación y convocatoria, el ollazo que organizamos con tanta paciencia y fervor habrá sumado algo así como unas 500 personas. Realmente sentía pesadumbre y preocupación: ¡qué difícil organizar la lucha! ¡Con qué facilidad el sistema seduce, penetra cabezas y conduce las motivaciones y sensibilidades hacia zonas de “confort ideológico” que no ofrecen peligros para el sistema!


(II)

Si el martes lo cerré con un aprendizaje, el miércoles con otro. Caen a la cena tribal mis nietos y, ya de pique nomás, salta un nombre para mí absolutamente desconocido: un tal “Bad Bunny”. Tan desconocido que ni entendía lo que me querían decir... pedí que me lo deletrearan hasta que finalmente logré captarlo. Su traducción literal: “conejito malo” (en inglés).

Descubro que este es el apodo de un puertorriqueño relativamente joven (32) llamado Benito A. Martínez Ocasio, del palo del reguetón, ganador de premios Grammy este año; famoso no solo por reivindicar el idioma español y a los migrantes, sino por confrontar directamente con la política fascista del “Neocalígula” Trump y su “Gestapo” privada, el ICE (por sus siglas, la fuerza de control de inmigrantes).

El anciano Jaume, anclado en las nostalgias del 68, viene a descubrir tres días después que este amigo “BB” fue la estrella del megashow montado para la final del fútbol americano (Super Bowl 2026). Espectáculo que fue visto por más de 125 millones de personas, que tuvo más de 4 mil millones de reproducciones en diferentes redes y una inversión multimillonaria por parte de grandes corporaciones capitalistas multinacionales como Microsoft o Zara (la más grande del mundo en prendas), que justamente se encargó de vestir a “BB”.

La “bendita tec” (maldita cuando se convierte, como es normal, en adicción) de hoy en día me permitió ver —a través de la pantalla— semejante espectáculo. Sin lugar a dudas, es la mejor muestra ideológica y política de lo que este capitalismo (4.0) puede producir; en particular, de lo que es el imperialismo norteamericano, de su ideología supremacista, racista y xenófoba, y de cómo puede en esta era producir aún megaespectáculos de porte impresionante que logran penetrar casi todos los rincones del planeta.

En términos políticos, “BB” resonó también por el mundo entero justamente porque, al decir de mis nietos, hizo calentar a Trump al punto de que salió a condenarlo públicamente, lo que fue ampliamente festejado por muchísimos de la Generación Z y el wokeismo en general. Los tres pecados casi “mortales” que cometió Benito fueron:

  1. Cantar todo en español.

  2. Reivindicar que América es toda una y no solo USA; por eso desfiló con las banderas de todos los países americanos (obviamente también flameaba la masónica uruguaya).

  3. Cuestionar concretamente la política antiinmigratoria que “Neocalígula T.” lleva adelante dentro de EE. UU., resaltando casos bochornosos como los dos asesinatos del ICE en Minnesota (Nicole Good / Alex Pretti).

¿Cuánto incide esto en la confrontación al “monstruo”? Ya es un tema más discutible. ¿Cómo se dilucidan las contradicciones a la interna del aparato político del imperio? Es todo “otro cantar”. Por algo eligieron a “BB” para la ocasión, siendo más que conocida su postura. Lo indiscutible es que el capitalismo parece mágico a la hora de absorber sus propios conflictos en su mecánica de perpetuación; pero también que pequeños gestos de rebeldía como este de “BB” frente al omnímodo ejercicio del poder que hacen el Tío Caimán y los “Chicos del MAGA”, da esperanzas en la lucha y restablece ciertos códigos de dignidad en contrapartida al miedo y la sumisión que despierta su poder.

Por lo menos uno se oxigena y no sufre vergüenza ajena como ocurrió cuando vimos (semanas atrás) al “combativo” G. Petro poco menos que derretirse en sonrisas y abrazos con el amo rubio en el Salón Oval de la Casa Blanca.


(III)

Paradójicamente hoy temprano, mientras armaba el mate y me preparaba para escribir estas líneas, en lugar de reguetón —que nunca escucho (salvo en la olla la otra mañana, para conocerlo)—, puse en mi humilde “huevito”, viejo y cascoteado, canto popular para templar “el alma”, diría el paisano... ¿Y qué canción me apareció de una? “Cielo del 69”, de Los Olima.

¡Qué canción! ¡Qué confianza nos teníamos en aquellas épocas! No en que el capitalismo se iba poco menos que a caer solo por efecto de una crisis terminal, sino en que íbamos a derrotarlo con poder popular en las calles. Sentencia la canción: “el mango vayan soltando, ya no existe la sartén”... Transmite la sensación térmica de aquel momento histórico: “¡Cielo del 69, con el arriba nervioso y el abajo que se mueve!”.

¿Y hoy? ¡Qué momento tan distinto! Por algo la tecnodictadura del trumpismo no necesita andar con máscaras. Abiertamente declaran que la mentada “democracia” —esa que con Orsi a la cabeza festejó sus 40 años aquí en el paisito— ya es un modelo perimido. Dice Peter Thiel, supermagnate que asesora a Trump y el “uno” de su equipo pensante: “¡Democracia y libertad son incompatibles!”.

En el mundo de hoy, en esta etapa y según la actual correlación de fuerzas, se marcha al ritmo de estos personajes y sus conspicuos socios como Netanyahu, Milei y tantos más... Por eso se pudo, olímpicamente, masacrar Palestina, bombardear Irán, secuestrar a Maduro, asfixiar Cuba, amenazar nuevamente a Irán... Por algo se ríen del mentado “NOM” (Nuevo Orden Mundial) y de la Agenda 2030 con sus ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible); EE. UU. se retira de 66 organismos internacionales, etc., etc.

En definitiva, estos vanguardistas de ultraderecha que se han dedicado a dar la “batalla cultural” contra el progresismo (lo que la posmodernidad llama “izquierda”), hoy por hoy están a la ofensiva y se resisten a que “los despeine la historia” (Cielo del 69).

Entonces, llegado a este punto, uno que se siente una hormiguita en un planeta gigante, que no hace tanto se definía como heredero de las mejores tradiciones del marxismo y del anarquismo, ¡ahora debería definirse como un neurodivergente político! Recurriendo a la IA (inteligencia artificial) que, según G. Hinton (uno de sus padres), se sustenta en un paradigma “biológico y no lógico” (redes neuronales), neurodivergente significa: “personas cuyos cerebros funcionan, aprenden y procesan la información de manera diferente a lo que se considera típico o estándar”.

Pues bien, hoy por algo está de moda en boca de todos los Generación Z, Z+1, Z-1 (¡o cualquier otra variable que nos guste!) esta palabrita tan aggiornada a tiempos de thérians, de Shakira o Bad Bunny; a tiempos de neurodivergencia en que todo vale. Lo típico o estándar de hoy en día sería haber enterrado a Marx o Bakunin, haber enterrado el concepto de revolución social como pasado histórico, o considerar la “revolución tecnológica” como un proceso irrefrenable, pasando a engrosar las filas de los “neuroconvergentes”. Y, por supuesto, escuchar “Cielo del 69” como una curiosidad cultural que pinta una época ya “superada”...

Pues bien, es desde este punto de vista que me declaro un neurodivergente político que se resiste a los patrones de normalidad posmoderna y transhumana que hoy determinan las conductas sociales y políticas. Un N. D. que sigue creyendo en el valor de una olla popular como escuela de lucha; en dar la pelea con el nuevo movimiento social surgido en el territorio en este fin de año, llamado Coordinadora Canaria en Lucha por el Agua; empecinado en seguir en la tierra produciendo con las manos y manteniendo La Chacra como espacio colectivo para los “condenados de la tierra” (F. F.).

En fin, como dice el amigo tano, el joven filósofo Diego Fusaro, luego de escribirse 600 páginas en su libro Historia y conciencia del precariado: “¡La esperanza está en la lucha!”. ¡Y es tal cual! Sin lugar a dudas, ya tendremos otro cielo distinto al presente y semejante, en espíritu de lucha, al cielo del 69. Depende del compromiso que cada uno de nosotros asuma ante la encrucijada que estamos viviendo.

¡Son tiempos definitorios!






lunes, 26 de enero de 2026

La política como construcción colectiva

 

Por Marcos Joel (FB)

La política como construcción colectiva, contra la oligarquía disfrazada de democracia:
 
La política, en su sentido más auténtico y elevado, no es un espectáculo mediático, ni un campo de negocios encubierto, ni mucho menos un mecanismo de dominación disfrazado de representación. *La política bien entendida es, ante todo, la herramienta mediante la cual el pueblo, en tanto sujeto colectivo y soberano, construye su destino histórico, organiza su vida en común y defiende sus derechos frente al poder concentrado.
 
Sin embargo, en las últimas décadas, especialmente en el contexto uruguayo y latinoamericano en general, esa herramienta ha sido secuestrada, desnaturalizada y puesta al servicio de una minoría privilegiada, una oligarquía moderna que, lejos de ostentar títulos nobiliarios, opera desde los consejos de administración, los think tanks neoliberales, los grandes medios de comunicación y, paradójicamente, también desde dentro de las propias instituciones políticas. 
 
Lo que hoy se presenta como “democracia representativa” suele ser, en la práctica, una ficción institucional, en la que una casta política profesionalizada ejerce una representación formal, pero vacía de contenido popular. Estos actores, aunque elegidos mediante votación, rara vez responden a las demandas reales de las mayorías. Más bien, actúan como intermediarios funcionales entre los intereses del capital financiero y las estructuras estatales, reproduciendo un orden que beneficia a unos pocos mientras naturaliza la precariedad, la exclusión y la despolitización de las masas.
 
Aquí radica el quiebre fundamental, falta el factor control. No basta con votar cada cinco años; la democracia real exige mecanismos permanentes de participación, fiscalización y deliberación. Y ese control no puede delegarse indefinidamente, debe ser ejercido directamente por quienes son, en última instancia, los titulares del poder, el pueblo organizado.
 
Pero ¿cómo se logra eso? No mediante consignas vacías, sino a través de un despertar colectivo sustentado en una conciencia de clase históricamente informada. Esta conciencia no es un automatismo; no surge espontáneamente de la miseria o la indignación. Requiere educación popular, organización territorial, memoria histórica y capacidad de síntesis crítica. Es el fruto de la lucha sindical, del activismo barrial, de la militancia feminista, ambiental, estudiantil y antirracista. Es el motor que impulsa las transformaciones profundas, aquellas que no se miden solo en leyes, sino en relaciones de poder.
 
En este escenario, resulta crucial desmontar la narrativa derechista que, con creciente eficacia, ha colonizado el imaginario público. Mediante una maquinaria mediática poderosa, respaldada por conglomerados económicos con claros intereses políticos, se difunde la idea de que “todos los políticos son iguales”, que “la izquierda fracasó” y que “solo el mercado garantiza el progreso”. Este discurso no busca democratizar, sino despolitizar, convertir a la ciudadanía en consumidores pasivos, resignados a elegir entre opciones prediseñadas por las élites.
 
Y es aquí donde reside la trampa más peligrosa, el poder ya lo tienen. No están “buscando” el gobierno; lo ejercen desde hace décadas, incluso cuando no ocupan la presidencia. Controlan los flujos financieros, influyen en la agenda legislativa, moldean la opinión pública y diseñan las reglas del juego económico. Por eso, su confianza en ganar las elecciones de 2029 no es ingenua, es calculada. Saben que el sistema con sus leyes electorales, sus medios hegemónicos, su judicialización de la política y su sesgo anti-popular, fue construido a su imagen y semejanza.
 
Ellos dictan las reglas. Ellos barajan las cartas. Y, sobre todo, ellos marcan las cartas antes de repartirlas.
 
No se trata, pues, de casualidades ni de “malas gestiones”. Se trata de un orden estructural, profundamente arraigado, que reproduce privilegios y neutraliza amenazas al statu quo. Frente a esto, la única respuesta viable no es la resignación, ni la ilusión tecnocrática, ni la apuesta por “figuras renovadas” dentro del mismo marco. La verdadera alternativa es devolver el poder a su único depositario legítimo, el pueblo.
 
Como enseña nuestra propia historia, desde las luchas obreras del siglo XX hasta las movilizaciones por la vivienda, la salud y la educación en el XXI, solo el pueblo salva al pueblo. No hay salvadores externos. No hay mesías institucionales. Solo existe la fuerza colectiva, consciente, organizada y movilizada. 
 
Y esa fuerza no espera permiso para existir. La construimos todos los días, en cada asamblea, en cada protesta, en cada acto de solidaridad, en cada voto informado y en cada palabra que desafía el silencio impuesto.