martes, 19 de octubre de 2021

En defensa del Instituto Nacional de Colonización

 

Un nuevo movimiento social

18 octubre 2021
Dr Pablo Díaz Estevez

Entre el 10 de setiembre y el 13 de octubre de este año se realizaron distintas acciones colectivas de productores familiares y asalariados rurales, colonos y aspirantes a colono en Cerro Largo, Artigas, Paysandù y Montevideo intentando incidir en la votación de la rendición de cuentas del senado.
Finalmente el día 14 de octubre por la madrugada, se le recortaron 75 de los 90 millones de dólares. Esto da continuidad a la quita (por desafectación) de entre 70 y 120 mil hectareas de colonos propietarios. A partir de su primer año este gobierno puede pasar a la historia como el que perdió un patrimonio de 100 mil hectareas, 4 veces mas tierra de colonización que los gobiernos progresistas. Pero además con la rendición de cuentas de este año el actual gobierno podría comprar 4 veces menos tierra que sus predecesores progresistas.
Con la intención de “solucionar” parte del problema de los asentamientos se crea un nuevo problema de pobreza rural y del desplazamiento de la gente de la campaña.
Para el productor familiar la tierra es un modo de vida, quizás por eso muchas veces se banca estar rodeado de arboles, o pastorear dentro de la forestación en potreros de cientos de hectáreas, o trabajando 12 horas al día, “autoexplotandose”. Una conducta política del ganadero chico que hemos estudiado en Cerro Largo sobretodo en las zonas de concentración forestal, es la adaptación (eso lo pueden leer en el Informe Numero 5 del observatorio:https://nucleodeestudiosrurales.wordpress.com/2016/12/22/informes-del-observatorio-de-politica-de-tierra/ )
Otra conducta política que hemos detectado es lo que algunos autores llaman la “resistencia”, que la definen como la oposición a la apropiación de algún recurso, por ejemplo oponerse a que la forestación se apropie del “campo” como medio de producción de la ganadería. Dentro del mismo Departamento de Cerro Largo, esta resistencia la vimos en lugares como Centurión que frenó el avance de la forestación comercial desde 2007 hasta ahora, llegando en 2019 a declarar un Àrea protegida que mantiene las medidas de ordenamiento departamental de la intendencia (eso lo pueden ver en el Informe Numero 6 del observatorio https://nucleodeestudiosrurales.wordpress.com/2016/12/22/informes-del-observatorio-de-politica-de-tierra/ ).
Pero también otra conducta política, otra toma de posición frente al acceso a la tierra, la identificamos a partir del 10 de setiembre de 2020 y del 2021 que se llevó adelante en Melo, se trata de otro tipo de resistencia no tan discreta, que es lo que se conoce como resistencia pública. O sea la movilización social que desbordó los canales institucionales para plantear un reclamo. Ya no solo piden reuniones al Directorio del INC, ni se inscriben a los pocos llamados de solicitantes de tierra, ahora salen a protestar. Levantan una demanda social autónoma ocupando el espacio público: incluyendo concentraciones frente a la oficina de colonización exponiendo los animales con los que trabaja el ganadero familiar y el desfile a caballo con caravana. Y esto lo pueden ver en el Informe numero 7 del OPT https://nucleodeestudiosrurales.wordpress.com/2021/10/13/presente-y-futuro-del-instituto-nacional-de-colonizacion/
).
Claro que tantos las conductas políticas de adaptación, resistencia discreta o estas acciones colectivas de protesta que desbordan los canales institucionales, se combinan con las preferencias electorales canalizadas a través de los espacios institucionales por excelencia que son los partidos políticos.
Porque nuestro observatorio de política de tierra, observa desde el lugar de los movimientos sociales pero no se puede tapar un ojo al mirar la política de tierra de los partidos políticos. Tampoco entendemos que las relaciones entre movimientos sociales y Estado son relaciones de suma-cero: por ejemplo pensar que si hay una marcha de protesta ya no hay gestiones institucionales, porque esa es una de las características del movimiento social “en defensa del INC” que se ha generado a nivel nacional, ha combinado la gestiones con las movilizaciones.
Me animo a arriesgar la hipótesis que el 10 de setiembre de 2021 nació en Uruguay un nuevo movimiento social “en defensa del INC” liderado por colonos, aspirantes a colonos, productores familiares y asalariados rurales, tras la bandera de Artigas y en torno a dicha fecha del Reglamento de tierras.
La composicición de este nuevo sujeto es diversa y variada, alli reside su fuerza y al mismo tiempo su debilidad. Identifico tres caudales que desembocan en la misma movilización:

  •  Hay un cauce más cercano a las protestas nacidas el 23 de enero de 2018, también porque USU (Un Solo Uruguay) en este tema se opuso fervientemente al recorte (a diferencia de las modificaciones de la LUC al INC y del recorte de la ley de presupuesto)

-otro cauce más cercano al PIT CNT, la UNATRA(Unión Nacionoal Trabajadores Rurales y Afines), liderada por el SIPES (asalariados de las estancias) y el SUTAA (del arroz), pero con el apoyo también de asalariados rurales con tierra de Bella Unión (Dto. de Artigas).

  •  Y finalmente, quizás el hilo de agua más fino que los dos anteriores, pero más novedoso, un grupo de productores y asalariados rurales que no se identifican ni con el PIT CNT ni con las posturas de USU, podríamos decir que se trata de un pequeño sector con mayor independencia política no solo de estos dos grandes bloques de movilización sino también de los partidos políticos aliados a uno y otro.

Estas distintas corrientes fueron acaudaladas por la lucha en “defensa del INC”, que logró revertir la decisión del presidente de la republica de no comprar tierra. Por lo que podemos hablar de una cierta “unificación de las luchas por la tierra”, lo que le da la fortaleza a este movimiento artiguista “en defensa del INC” que atravesó los cuatro partidos políticos para minimizar el recorte de la rendición de cuentas. Pero claro, en la defensa, en la defensiva, jugando atrás, a que no les hagan tantos goles.
Pero quizas, la debilidad de este movimiento tan diverso venga por el lado de las propuestas para adelante, para el futuro, para jugar a la ofensiva, al ataque, para hacer goles jugando “adelante”. Porque no olvidemos que existen temáticas irreconciliables como la postura frente a la desmonopolización de combustibles (USU) o el referendum contra los 135 articulos de la LUC (PIT CNT) que influyen en que se corte el acaudalamiento del movimiento. Movimiento que dejó esas diferencias de lado solamente en la causa común en “defensa” del INC. Diferencias que reflejan muy distintas posturas de combinar lo público y lo privado, lo que tiene que hacer el Estado y lo que tienen que hacer las empresas privadas en el medio rural.
Tomas de posicion politica que también se reflejan en las posturas de estos bloques sociales con respecto al INC. Y que también documentamos en este informe Numero 7 a traves de las propuestas de “Acceso a la tierra” de USU y de los comunicados del PIT CNT del 2020.


Los liquidacionistas y la reforma del INC
En un articulo publicado en estos dias por Juan Romero Alvarez (uno de los creadores de opinión de lo que llamo el “liquidacionismo” junto al economista Pablo Rosseli y al operador ganadero Pablo Carrasco), en el Observador habla de armar un Plan Maestro para el INC. Ese Plan Maestro incluye su propuesta de vender tierras del INC a colonos arrendatarios por un monto de 150.000.000 de dólares.
Y uno puede desprestigiar facilmente al mensajero por ser operador inmobiliario, pero también podemos acusar recibo del mensaje y de la influencia que este mensaje está teniendo en este gobierno. No podemos olvidar que los liquidacionistas (Roselli, Ramon Alvarez y Carrasco) propusieron en febrero de 2020 redireccionar el presupuesto del INC para políticas sociales, y eso se acaba de concretar en el día de 14 de octubre de 2021.
No creo que a nadie le quepa dudas de que en este 2021 hubo una verdadera “cruzada por los fideicomiso.” No olvidemos que cada intendencia queria armar su propio fideicomiso. Pero también se crea este fideicomiso de viviendas para los asentamientos. Con el recorte de 75 de los 90 millones de dolares para compra de tierra que tenia colonización durante 15 años ese dinero de impuestos firmes son la garantía del “fideicomiso” para viviendas.
Pero también para la compra-venta de tierra se puede capitalizar un “fideicomsio”. O sea que pueden venir inversores a echar plata en esa bolsa con la esperanza y la seguridad de que sin andar atrás del cuerpo de la vaca van a cosechar mas que un ternero dentro de unos años. Especular a ganar y con poco esfuerzo
Así lo confesó textualmente Romero Alvarez en este artículo del Observador del 8 de octubre : “El mercado de bonos ahora está pidiendo bonos a largo plazo y baja tasa orientados específicamnte a resolver problemas sociales y aquí e logra por partida doble: se ayuda a colonos a volverse propietarios y se colabora con personas en malísima situación habitacional”.
Esta es una postura de combinar lo publico y lo privado, el apoyo del estado y la actividad de los apostadores de bonos: todos les prestamos la plata pero solo ellos cosechan sin trabajar. Se pasaría así de un financiamiento público de la compra de tierras para el trabajador rural a un financiamiento privado, del presupuesto público como indicador de la valoración de la sociedad para el acceso a tierra al financiamiento en función de apuestas particulares.
Recordemos que ya en 2014 se creó legalemente dicho fideicomiso en el INC (con la ley del 2014 número 19.231), cuyo artículo 1 señala: “Créase el Fondo Nacional de Colonización que se destinará a la adquisición de tierras para ser colonizadas o al fi nanciamiento de créditos obtenidos con ese destino.”. Este Fondo de tierras de hasta 100 millones de dólares, se autorizó legalmente por ley, pero no se le echó plata.
Romero Alvarez habla de 150 millones, y si fueramos a contar los recursos que entran y salen de la compra-venta de tierras a colonos arrendatarios que él propone eso daria para venderle a los colonos unas 42 mil hectaras, o sea a unos 400 colonos si calculamos en base al promedio nacional la escala de los colonos.
Y con la cuota que paguen anualmente esos colonos durante 30 años (un promedio de 11 mil dolares anuales por colono) el INC podría incorporar unas 1400 hectáreas por año. O sea podria vender 42 mil hectareas y comprar apenas 1400.


Perder 4 a 1 no es empatar
Finalmente el recorte de esta rendición de cuentas saca una canilla de fondos permanentes de dos impuestos y otorga al INC una partida excepcional que depende de lo que pase cada año. El INC no va a poder comprar la tierra que compraba con esos dos impuestos por 15 años y va a depender de lo que autorice el Poder Ejecutivo en cada uno de los proximos tres años de gobierno.
Repetimos, pasa de 90 millones seguros en el quinquenio a 15 millones de dolares supuestamente seguros para el 2022.
Sin embargo, el senador nacionalista Sergio Botana ha dicho que en los proximos tres años tienen previsto comprar tierra por 10 millones el primer año, 13 el segundo y 15 el tercer año. Eso nos da 38 millones. O sea que en vez de perder 75 millones de dolares, la promesa de Sergio Botana es que se pierdan 52 millones de dolares. Por eso algunos senadores del FA hablaban de un recorte de un 50% aproximadamente.
Los liquidacionistas han desprestigiado al INC, le han dado insumos a distintos actores políticos para que desprestigiando el accionar publico se le quiten recursos. Dentro de las críticas más duras se están concentrando las baterias en los funcionarios del INC. Pero ahora el gobierno va a tener un problema si compra tierra porque tiene que adjudicarla en menos de dos años, y para eso precisa estimular a los funcionarios a que alcancen un rendimiento que le permita adjudicarla en menos tiempo que los gobiernos anteriores.
Porque recordemos que una de las excusas (de liquidacionistas y de gobernantes e incluso diretores del INC) utilizadas para no comprar tierra era que habia un remanente de 40 mil hectáres de tierra en proceso de adjudicacion, y que hasta que no se adjudicaran no se iba a comprar mas tierra. Lejos de ser una demostracion de ineficiencia, los dos años que pasaron desde que se dejo de comprar tierra han demostrado que es un proceso normal de acondicionamiento de los campos y de selccion de colonos para ser adjudicatarios. Ahora el gobierno si compra tierra y demora mas de dos años en adjudicarla va a ser vulnerable a las críticas que él mismo realizó.
Hay que tener en cuenta que el “Plan Maestro” de Romero Alvarez que incluye venderle 42 mil hectareas a los colonos arrendatarios lleva al INC a dejar de percibir 2 millones de dólares por concepto de rentas al INC, lo que implicaría a su vez recortar los gastos operativos. Porque los arrendatarios son los que mantienen el funcionamiento y los sueldos del ente.
Sin duda que se viene una gran reforma de la Ley 11.029 del Instituto Nacional de colonización seguramente más importante que la Ley de repoblamiento de la campaña del año 2007 (Vea https://nucleodeestudiosrurales.wordpress.com/2020/02/03/por-que-se-modifico-la-ley-de-colonizacion/ ) que fue la que le abrió las porteras a los fideicomisos, a la securitización y a la desafectación de los colonos propietarios, o sea fue la que empezó a quitar responsabilidad a la sociedad uruguaya por la gente que vive y trabaja en la campaña y empezó a dejar en manos del mercado de tierras el financiamiento del INC.







Maestra, tengo hambre

Alimentación escolar Ilustración: Aparicio Abella
 

La Diaria Lento 2 octubre 2021
Guillermo Garat


Unos 15.000 escolares que se alimentan en comedores escolares tercerizados no pueden pedir un segundo plato de comida, aunque la necesiten y sea la única que reciben en el día. Empleados celan los panes como lingotes de oro, retacean las frutas, sirven comida cruda o tiran bolsas de pan que luego las madres recogen de la basura..

—Maestra, ¿por qué están pesando la comida y no puedo repetir? —preguntó a su maestra Romina, una niña de quinto año, a fines de junio. Judith es maestra comunitaria en un barrio montevideano donde la mitad de los escolares no asiste a clase cuando llueve porque no tiene calzado para resguardar los pies de las mojaduras.
La maestra prefiere que no se publique su nombre real ni el número de su escuela, al igual que otras consultadas para este reportaje. “El uso indebido o mal uso de la información generada [...] en el marco del desempeño de la función puede configurar responsabilidad funcional”, amenazó la circular 12/20 de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), de mayo del año pasado.
Los niños grandes, como Romina —cuya familia tiene serias dificultades para llenar platos con comida—, vieron por televisión el debate sobre las raciones que sirven los comedores tercerizados a los que asisten. La diputada frenteamplista Lilian Galán acusó al Programa de Alimentación Escolar y a Delibest —una de las tres compañías que sirven a 15.000 escolares a diario en Montevideo, y en menor medida en Maldonado y Canelones— porque no dejan repetir el plato a los niños. Denunció que llamaban a las escuelas para decir que no se podía repetir. Robert Silva, presidente de la ANEP, lamentó que la oposición usara eventuales problemas en el servicio para obtener “mezquino rédito político”.
Pero Romina y quizá otros miles —quién sabe cuántos, nadie audita cuántos niños duermen con la panza vacía— se quedaron con hambre mientras la discusión política zarandeaba sus cinturas discursivas.
Unos 176.000 menores de 17 años viven por debajo de la pobreza monetaria, un miserable parteaguas económico en el que se encuentra un quinto de la población de esas edades y casi un tercio de los menores de tres años. El año pasado 35.000 nuevos niños y adolescentes conocieron ese rasero indigno o volvieron a caer entre las carencias de la pobreza monetaria, según el último informe del Observatorio de los Derechos de la Niñez y Adolescencia. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), en cada centenar de uruguayos seis padecen “inseguridad alimentaria grave”.
En la Comisión de Hacienda y Presupuesto de Diputados la directora de la educación primaria, Graciela Fabeyro, negó la desnutrición en Uruguay. “Lo que tenemos es malnutrición”, dijo convencida.
Las autoridades de la educación (de ayer y de hoy) y organismos internacionales trazan la media: el problema de la alimentación infantil es la mala calidad de los comestibles: exceso de grasas, azúcares, obesidad, etcétera. La malnutrición llena el continente de la media incuestionable: hay mala nutrición por exceso. Pero entre los quintiles más bajos la fineza metodológica se desvanece.
Tres empresas tercerizadas con dos empleados desbordados por escuela —no todos, no siempre— celan los panes como lingotes de oro, retacean las frutas, sirven comida cruda, les sacan cremas de las manos a los niños o tiran bolsas de pan que luego las madres recogen de la basura. No en todas las escuelas. En las menos. Pero en muchas entre quienes más lo necesitan, en varias donde las “tercerizadas” cocinan o cuecen algo más o menos parecido a comida.
“Si en alguna escuela se recibe algún mensaje de que los niños no pueden repetir, ustedes deben saber que las bandejas de los tercerizados tienen el peso y los nutrientes necesarios por edades. Entonces, a veces tampoco es adecuado repetir para saciar la sensación que el niño tenga”, se explayó Fabeyro en el Parlamento.
La sensación que niños como Romina tienen, según la FAO, se llama hambre: “una sensación física incómoda o dolorosa, causada por consumo insuficiente de energía alimentaria”. Esa sensación se siente en algunas escuelas, sobre todo en las de la periferia de Montevideo, donde si niños y adolescentes no comen otro plato se desencadena la miseria, la inequidad, el dolor. Una mezquindad que parecía desterrada.
Una directora de esas escuelas dice que no hay niños con gula, sino niños que comen una sola vez en el día, en la escuela.
***
Romina se está estirando, es de las más altas de su clase. En su casa la comida habitual es la torta frita, el mate y la vianda que su madre consigue en una olla popular. Cuando la niña vio a Fabeyro en la tele diciendo que no podían repetir se enojó. Nadie le había explicado por qué no podía repetir y ella responsabilizaba a los empleados de la empresa tercerizada, a pesar de que la maestra le insistía en que no decidían ellos.
“¿Por qué ella puede definir si puedo repetir o no? ¿Cómo sabe lo que necesito?”, le reprochaba a su maestra cabizbaja y silenciosa en el comedor. “Yo me quedo con hambre”, le repitió Romina varias veces a la docente. Antes de la pandemia repetir era lo normal, no había que preguntar dos veces ni que pedigüeñar. Por eso Romina pregunta, repregunta, se enoja, se reenoja.
Maestras y personal auxiliar de Marconi, Las Acacias, Casavalle y Paso de la Arena confirman al unísono que la cantidad y la calidad de las comidas disminuyeron con la vuelta a clases de este año.
“Salvo excepciones, como que falte un grupo entero, no habilitan a repetir”, dice una maestra de Paso de la Arena que ha sacado de su bolsillo, junto con otras, para completar canastas para familias en apuros y que durante la pandemia, cuando los comedores estuvieron cerrados, mandó varias familias a ollas populares de la zona.
“Todos podían repetir el pancito, ahora se contabiliza. Incluso se les daba un pan y una fruta a quienes no llevaban merienda, pero ahora hay que contabilizar todo. El otro día vinieron a llevarse un pancito de más. Es patético”, lamenta.
“Desde el año pasado, con la pandemia y la falta de trabajo, noto más niños que no llevan merienda. Yo tengo dos por día que no llevan. Si lo multiplicás por 20 clases, tenés 40 gurises que no llevan merienda”, estima la maestra de segundo año que ha visto cómo las familias de sus alumnos perdieron ingresos, sobre todo en rubros informales, como la construcción, las changas y el trabajo doméstico, sostén de tantos hogares. “Una mamá me decía que se quedó con una sola de las tres limpiezas que tenía antes de la pandemia. Ejemplos así sobran”, dice una docente de Casavalle.


 Antes del conteo pan a pan, la fruta que sobraba viajaba con los niños en la mochila. Ahora la tiran. “A veces sobra y no la distribuyen”, lamenta otra maestra. Lo mismo ha comprobado Judith con unas cremas que cuando pierden el frío quedan como leche chocolatada en el pote y que también tiran a la basura.
“Tiraron tres bolsas de pan hace pocos días”, dice una docente de Las Acacias. “Es comida que si la ofrecés a los niños, la comen o la llevan”, dice con amargura. Ha visto cómo han tirado frutas, cremas, panes y “familias pendientes de cuándo se tira comida para ir a buscarla”.
Lo mismo observa incrédula Lucía O'Neill, auxiliar de servicio en una escuela en Marconi. Tiene 67 años y es vecina del barrio, que describe en apuros, con demasiadas familias viviendo “amontonadas, en la misma pieza”. Está rabiosa porque cada día entre las 14.30 y las 15.00 los empleados de Nutriplus “juntan la comida que sobró en una bolsa negra y la tiran en la volqueta de residuos. La tiran porque si no los echan. Las madres están en alerta y se las reparten”, explica.
Lucía dejó de cocinar para los niños en 2008, cuando una empresa tomó sus tareas, tras 26 años de preparar comida para miles de escolares. Desde entonces quedó encargada de ayudar a los más chicos a comer.
Dice que tras la pandemia el servicio se resintió mucho. Ha tenido que cortar mucho más que antes grandes trozos de comida que los más chiquitos no pueden comer solos. Ha visto tartas crudas, menos pan, menos fruta, menos carne, comida hirviendo para los más chicos, que almuerzan a las 11.00, y fría para los grandes, que llegan sobre las 13.00.
“Es muy chica la porción”, se queja O'Neill. Muy seguido escucha “tengo hambre” en boca de niños y niñas. “Las nutricionistas dicen que los platos tienen todos los nutrientes necesarios. Pero son niños de contexto crítico de Marconi, es la única comida que reciben en el día”, ha intentado explicar, sin consecuencias.
Una de esas niñas quiso repetir y aunque lo tenía prohibido, Lucía tomó una crema para darle. Pero el cocinero se dio cuenta, llegó a la mesa y le sacó de la mano esa leche chocolatada fría que se hacía pasar por crema.
—No se puede repetir postre —dijo el cocinero a Lucía.
—Faltó una clase entera, te estoy pidiendo un postre para un niño.
—No, no se puede —cortó el asunto el cocinero.
—Ellos mandan ahora. Es tu comida, pero ellos mandan ahora —le dijo, atónita, la auxiliar a la niña.
Lucía está herida porque la sacaron de la olla. Pero más le duele el retaceo y está dispuesta a que su nombre aparezca en este reportaje porque no le importa que la rezonguen. Reconoce una injusticia severa y también un mal manejo del comedor.
“Tampoco tienen cintura. El día de lluvia tenés que hacer menos comida porque vienen menos niños. Podrían hacerles repetir. Pero no. La tiran”, resopla.
***
“La porción ha disminuido, y también la calidad”, dice Judith. A los niños de preescolar les sirven la misma cantidad que a los de sexto. La frecuencia de algunos alimentos ha bajado en detrimento de arroz, fideos con tuco y guisos sin tuco, con un sofrito de zapallitos, verduras y pollo que pretende sustituirlo, pero a los niños no les gusta, explica.
Las ensaladas disminuyeron en frecuencia y tamaño de las porciones, y subió la cantidad de veces que se sirve cosas con arroz. Además, como preparan a granel, la lechuga se marchita esperando uno y otro turno. Las milanesas de carne vacuna llegaban una vez por semana. Ahora, sirven media milanesa de cerdo cada 15 días, concuerdan varias maestras. Las porciones de carne disminuyeron en general, el pan de carne se encogió y el pastel de carne se volvió fantasmagórico. El guiso lo repetían siempre, pero ahora no se puede levantar la mano dos veces para pedir más lentejas. La tarta de atún es una oda a la ausencia en una de tantas fotos que me enviaron. Dos tapas estilo prefabricadas, crudas, casi traslúcidas por el exceso de alguna grasa o aceite, se hacen pasar por una tarta de banana con más masa que relleno en dos exiguas porciones.
“Una milanesa con puré como la que mostraron en la tele nunca se vio en mi escuela. Me pregunto por qué en otras escuelas el menú es distinto: empanadas con ensalada o rusa con hamburguesa, nada que ver con el nuestro”, se lamenta una maestra que se cansó de enviar fotografías al Programa de Alimentación Escolar cuando el comedor estaba cerrado por la emergencia sanitaria y ellas repartían las viandas individuales en contenedores plásticos que llegaban derretidos a la escuela, pegoteados entre sí, por el exceso de calor. Una vez se negaron a distribuirlas, les trajeron otras y, aunque no estaban mucho mejor, no había más remedio que entregar esas viandas. Como llegaban derretidas, las tenían que colocar en el freezer y despachar congeladas a familias famélicas sin microondas. Los responsables de las empresas les decían que era para mantener la cadena de frío.
“Antes el menú era más variado”, recuerda una maestra mal acostumbrada a ver ensaladas en cada almuerzo y darles frutas y panes a los niños para merendar. Carne de res con verde, pollo con vegetales, había más variedad. Ya no. Volvieron la polenta, el fideo, el arroz, y unos guisos que piden bautismo.
Últimamente los ravioles aparecen apelmazados, con escaso relleno de indescifrable origen. Para peor, el queso rallado se raciona como en una guerra. Y los arroces nadie los come, ni siquiera quienes tienen hambre, concuerdan algunas docentes.
Las dietas de estas familias se basan en carbohidratos de mala calidad. Las educadoras repiten: pan, torta frita, arroz, fideos y también azúcar, que vuelven a comer en las ollas populares. La comida de la escuela es un pilar para nivelar las desigualdades en el acceso al alimento de calidad. “Estos niños no comen carne en sus casas”, explica una docente.
En las meriendas de estas escuelas sirven un pan como de pancho, pero un tanto más ancho. A veces —no siempre—, untado con una delgada capa de algún dulce, quizá con manteca o con una cuarta parte de feta de queso de molde, como ha visto Lucía.
“Los niños nos dicen: ‘Esto no tiene nada, maestra’. El pan como de pancho es pura harina. Antes los menús eran más variados. Hacía muchos años que no veía polenta. Siempre se intentaba que hubiera una proteína”, dice la docente de Paso de la Arena. Pero la perilla de la proteína está más cerca del apagado que del encendido. Más cerca del carbohidrato que de la fibra.
—La fruta la eliminaron y no entiendo por qué, porque ellos comen fruta. Cuando el comedor funcionaba mejor sobraba y se repartía durante el recreo y comían fruta. Ahora hay como una sensación de que es lo justo...
La maestra se queda pensando en silencio si esa palabra hace justicia a lo justo.
—Lo injusto e innecesario —medié.
—Exactamente.
***
El Estado uruguayo destinó 47,4 millones de dólares a la alimentación escolar en 2.055 escuelas durante 2019. Casi una tercera parte, 16,6 millones, se pagaron a las tres empresas tercerizadas que cocinan sólo para 153 escuelas de Montevideo, Canelones y Maldonado. Sirvieron 6.842.062 almuerzos, desayunos y meriendas, según la Auditoría Interna de la Nación.
El almuerzo en los comedores tradicionales es utilizado por casi 75.000 niños, es auditado por la directora y el presidente de la comisión de fomento, cocina el personal de servicio y otean las maestras. Todos repiten. En 2019 el servicio costó 24,5 pesos por cada comensal. El comedor tercerizado pagó por un almuerzo a granel 103,6 pesos por cada uno de los 15.000 niños a los que por estas horas deja con la “sensación” de hambre.
La ministra de Economía, Azucena Arbeleche, con los puños cerrados sobre la mesa y un anillo de plata brillando en cada mano clamó “desidia en el manejo de los fondos públicos”, en una conferencia de prensa de octubre de 2020. En abril de 2021, publicitaron debilidades en los controles de comensales, “exceso” de porciones solicitadas a las empresas tercerizadas y deficiencia en los registros. Los mortecinos hallazgos se presentaron a la opinión pública bajo el rictus de una gerenta regañando a sus oficinistas por usar demasiado papel higiénico y tomar café instantáneo con desdén en vez de estar agradecidos.

Entonces se apretaron las perillas de los panes, la fruta, la carne, la crema, las bacanales servidas en platos plásticos multicolores quedaron bajo la égida de los semidioses de la eficiencia y la gestión, que desazonan para no derrochar, que disipan, estiran y maquillan para, dizque, no despilfarrar, para librar a los niños de la condición que tantos adultos ostentan bonachones: la obesidad.
***
Lo primero que notó Fernanda Cousillas fue que los platos quedaban vacíos. “Siempre se tiraba lo que sobraba al tacho, pero este año no se tiraba nada”, recuerda la maestra militante de base de la Federación Uruguaya de Magisterio. En una reunión de docentes en Casavalle una maestra de quinto año pidió la palabra para decir que los chiquilines llegaban y se iban con hambre. “Ahí nos dimos cuenta de que había un problema instalado en la escuela. Si no, capaz que seguíamos intentando remarla como pudiéramos. Pero pudimos ponerlo en palabras y ver que estaba instalado”, recuerda.
Cousillas, maestra en Casavalle, dice que “hay escuelas puntuales” en las que la alimentación se ha convertido en un problema este año. Y el nudo del asunto fue el pedido de la inspección departamental de hacer un estricto control y que nadie repita plato alguno.
“Hubo direcciones que resolvieron acceder a esa orden”, dice. La orden fue verbal. Al no quedar por escrito, varias direcciones se saltearon el verticalazo para que los gurises comieran dos veces si fuera necesario. Pero otras escuelas comenzaron a fiscalizar la ausencia. A hacer crujir la panza de tantas Rominas. “Para nosotros no es tan fácil modificar eso, es como que se hubiera cerrado la puerta, como que la comida no fuera parte de la escuela”, lamenta una docente de Paso de la Arena.
Es habitual que las maestras apoyen con su dinero ollas populares cercanas a las escuelas, que hagan colectas para comprar canastas o distribuyan ropas y calzado entre las familias. Hasta ahora no se habían tenido que meter en apuros para ayudar a las familias con hambre. Pero desde este año han tenido que sacar algún alimento a escondidas para los niños. “La otra vez sacamos bananas de un lugar y les llevamos. Es una cosa horrible, pero ta”, se vio en la encrucijada una maestra.
Al principio del estricto control de farináceos, frutas y magros almuerzos, las maestras anotaron a toda o a una parte de la clase en las listas que les pedían para asegurar que hubiera suficiente para todos.
“¿Desobedecimos? Sí. El magisterio en pleno desobedeció”, dice Elbia Pereira, secretaria general de la Federación Uruguaya de Magisterio. “Eso fue al principio, después fue muy controlado y recortado. Pasaron fines de semana enteros filtrando esos listados que los maestros mandaban. A nosotras nos llegó el listado original, que sufrió varios recortes, varios filtros”, dice Pereira.
Uno de los filtros recayó sobre las maestras, que no pueden usar más el comedor ni siquiera cuando trabajan doble turno, excepto quienes cuidan a los niños.
—Es medio triste... Da la impresión de que pensaban que una se robaba la comida, no sé cuál es la cuestión. En la escuela pasan cosas que ellos no tienen ni idea. Llegan familias que no tienen para comer. Antes podías jugar con esos números. Nos pasó el año pasado en la pandemia. Los hermanos que estaban en el liceo no tenían para comer porque ya no iban a la escuela. Los hermanos de tres años tampoco iban. Nosotras les dábamos bandeja; capaz que está mal, pero le dábamos a la familia que sabíamos que estaba en la lona. Con este conteo uno a uno no le podemos dar más nada a nadie. Cuando sobraban cosas llamábamos a una familia y le decíamos: ‘Sobró pan, vení a buscarlo’. Ahora no podemos llamar a nadie —se lamenta Cousillas.
Ahora lo que sobra se tira.
***
Los lunes el hambre no entiende sobre debates parlamentarios, sutilezas político-nutricionales, pobrezas monetarias ni circulares de la ANEP. La sensación es que cruje o duele la panza.
El primer día de la semana varios escolares llegan “sin tomar nada”, dice Lucía O'Neill. “Algunos dicen: ‘Me duele la panza’. El fin de semana hay unos cuantos que no almuerzan”.
El año pasado, con la vuelta a la presencialidad, entre julio y octubre en varias escuelas no hubo leche, sólo viandas pegoteadas al mediodía. Varios de esos días Lucía pagó de su bolsillo leche, cocoa y azúcar.
Los lunes tienen la “necesidad de repetir una porción de desayuno y almuerzo”, dice Cousillas sin titubear. “Es probable que los lunes sean el día más difícil con respecto a la alimentación. Nos enteramos de que no hay desayunos en las casas porque van sin la medicación psiquiátrica y explota todo. Preguntamos qué pasa y las madres nos dicen que está descompensado porque no tomó la medicación. La alimentación es fundamental. Estamos educadas desde el compromiso de nuestra profesión y el cuidado de las infancias. Hay derechos que por lo menos en las escuelas no deben ser vulnerados”.
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A veces Lourdes se queda sin comida, a pesar de que prepara 450 platos cada día, aunque usa dos ollas de 100 litros cada una y otra de 25 por si acaso. Hablamos a mediados de agosto y hacía un mes que la Intendencia de Montevideo no le llevaba víveres. Y estaba en veremos un convenio con el Ministerio de Desarrollo Social, que también abastece por momentos a esa olla, que terminan llenando y revolviendo los vecinos de Casavalle y la Coordinadora de Ollas Populares.
Lourdes organiza la olla desde el 14 de marzo de 2020. Hoy sirve 450 viandas por día. Uno de sus hijos va a la escuela 329, en Aparicio Saravia y Mendoza. Allí el servicio de comida también es tercerizado.
—La comida en la escuela está cruda, en mal estado, agria. No ven que un adolescente necesita una alimentación distinta a la de un niño. Mi niño de siete años llega de la escuela y arrasa con todo. Viene con un hambre… Le dan una porción muy chica y no lo dejan repetir ni fruta, que a un niño no le hace nada —dice.
—Acá pasa todos los días lo mismo. Sirvo a las madres y me dicen si no me animo a ponerle un poco más para darle al niño, porque lo de la escuela no llena.
Y, a pesar de que nada sobra en su olla, siempre les pone un poco más. Porque, vox populi, vox Dei, otro plato de comida no se le niega a nadie.







lunes, 18 de octubre de 2021

Indignidad arriba y bronca abajo


Por Colacho Ramirez

La quita de recursos al Instituto Nacional de Colonización.


"Cuando la mentira y el engaño de los Representantes Nacionales, de los Senadores de la República se convierte en norma, cuando faltan a su palabra, pierden toda credibilidad como personas, como partidos y se desenmascara una vez más, todo el andamiaje de un sistema político al servicio de la explotación del hombre por el hombre, al servicio de la Oligarquía y el Capital Extranjero”.
No es casual que los jóvenes y no tan jóvenes ya no creemos en este instrumento de la burguesía y el Capital, para hacernos cómplices de sus fechorías, de su “democracia” obligándonos a votarlos cada 5 años para mantener sus privilegios y que todo siga igual o peor.
Con la resolución del Parlamento de quitarles los recursos a Colonización, aprobada con los votos de Blancos, Colorados y de Cabildo Abierto el pasado 14 de octubre, se consagra una nueva mentira que tendrá consecuencias dramáticas en nuestros jóvenes Aspirantes a Colonos.
Jóvenes que verán truncadas sus esperanzas y proyectos de vida ligados a la Tierra, al lugar dónde viven y del que tendrán que emigrar. Algunos emigrarán a otros países que los recibirán con los brazos abiertos y otros, los más pobres económicamente, a malvivir en los futuros asentamientos capitalinos.
Perderemos la riqueza de nuestro país que es nuestra juventud, miles de jóvenes con experiencia en el trabajo rural, emigrarán a Europa y otros países a repoblar sus campos, a garantizar su Seguridad Alimentaria, a rejuvenecer sus sociedades envejecidas y a sostener sus sistemas jubilatorios en crisis por la falta de jóvenes trabajando y aportando a su seguridad social.
Con la quita de recursos para la compra de Tierras a Colonización, continuará también el vaciamiento de nuestros campos al servicio de las empresas Agroindustriales que seguirán adueñándose de nuestro país, sin Colonos que les impidan extender sus negocios.
Y más allá del circo mediático y el engaño a través de sus medios de desinformación, los recursos para la compra de Tierras serán inciertos, ligados a la voluntad de los gobiernos de turno. Ya que le quitaron los dos impuestos con los que se financiaba y los 30 millones de dólares que ya tenían asignados para la compra de tierras y que serán destinados a la regularización de asentamientos.
Desgraciadamente el gran vencedor fue Lacalle Pou, que reafirmo quién manda en la coalición Multicolor y ha perdido el país. De aquí a las próximas elecciones habrá simulaciones de peleas y pataletas, para marcar perfiles preparándose para el 2024 pero a no equivocarse son parte del mismo bloque de poder al servicio de la Oligarquía y de los Gringos.
Quedo claro una vez más que sin Organización y Movilización de los de abajo, no habrá cambios y de las grandes limitaciones que tiene canalizar las luchas populares al Parlamentarismo Burgués, dónde la mentira es la norma y la entrega del país a las empresas extranjeras lo habitual, gobierne quién gobierne.
Recordando al Cabo Viejo y ante tanta Indignidad Arriba, sin Pueblo Organizado, sin las Montoneras Artiguistas empujando por abajo y conduciendo desde arriba,
NO HABRÁ TIERRAS PARA EL QUE LA TRABAJA,
NI HABRÁ PATRIA PARA TODOS

 

 

Presente y futuro del Instituto Nacional de Colonización. Dr. Pablo Díaz Estévez

 

 

 

 

 

Chau blog de Tierra Libre


 

Tierra Libre es un programa radial alternativo que se emite todos los domingos a las 11 hs por radio Centenario dirigido por Luis Córdoba. Desde hace años hablamos de los problemas de la tierra, la tierra es para quien la trabaja y de otros temas de actualidad y así hemos conseguido una audiencia en todo el interior del país y a través del blog Tierra Librehttp://amtierralibre.blogspot.com.uy llegamos a una audiencia tras la frontera, somos escuchados desde Europa hasta Australia creando una referencia de opinión de las luchas campesinas uruguayas y latinoamericanas.

Desde UTAA en Bella Unión hasta el Instituto Nacional de Colonización, desde Raúl Sendic a los Fogones Artiguistas le damos cobertura llegando al interior profundo.


  En el blog Tierra Libre se guardan todos los archivos de audio en la plataforma de Blogger perteneciente al paquete de Google. Esta plataforma de edición de páginas de internet se reserva el derecho de censurar lo que se publica. Dicho en uruguayo son los dueños de la pelota.

Y ayer sin previo aviso nos dimos cuenta de que el blog ya no estaba mas, había sido eliminado por Blogger

Tampoco han dado las razones de tal medida por parte del consorcio dueña de la verdad global.

No es la primera vez que Google nos mete tijera, al ser un servicio gratuito las opiniones de los bloggeros estan a merced de lo que a los dueños del mundo se les cante. 

Intentaremos poner en consideración la medida que nos parece arbitraria, y recuperar nuestro blog; esta vez no hablamos de vacunas sino de la tenencia de la tierra hoy en manos de corporaciones globales. No hay información de cuál fue la infracción de las políticas, pero es evidente que en el mundo Google es una herramienta de FALSIMEDIA, dueños del apagón y de una guerra del 5 poder (la información) que está en plena evolución y si nos estás leyendo, estamos en sus manos.

Google administra los motores de búsqueda en internet, si no usamos la herramienta las páginas web se hacen invisibles ahí está el dilema de no usar Blogger. Si se usa Blogger, se llega a millones de usuarios, es así que el blog Tierra Libre llega puntualmente a los rincones mas lejanos del planeta. Bueno, los riesgos de ser inquilinos gratuitos tiene su costo. No es gratis todo lo que se regala.

Veremos si se soluciona o es un serruche de patas nomás.

Los audios de Tierra Libre se encuentran también aquí:


https://www.4shared.com/web/q/#query=Tierra+Libre+talk+radio

 

 

(al momento el blog está recuperado, son los cibermisterios)




domingo, 17 de octubre de 2021

Qué dijo el santo padre

Que vive en Roma


>>> Estan degollando a su paloma

El papa Francisco consideró que la instalación de un ingreso básico universal y la reducción de la jornada laboral son «medidas necesarias» de cara a la pospandemia de coronavirus, al participar del IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares durante el cual pidió a los organismos internacionales de crédito la condonación de las deudas de los países pobres, «tantas veces contraídas contra los intereses de esos mismos pueblos».




A través de un videomensaje dado a conocer este sábado, el pontífice pidió la implementación de «un ingreso básico, el IBU, o salario universal para que cada persona en este mundo pueda acceder a los más elementales bienes de la vida».

«Es justo luchar por una distribución humana de estos recursos. Y es tarea de los Gobiernos establecer esquemas fiscales y redistributivos para que la riqueza de una parte sea compartida con equidad sin que esto suponga un peso insoportable, principalmente, para la clase media».

«Generalmente, cuando hay estos conflictos, es la que más sufre», puntualizó.
«No olvidemos que las grandes fortunas de hoy son fruto del trabajo, la investigación científica y la innovación técnica de miles de hombres y mujeres a lo largo de las generaciones», convocó.
 «No olvidemos que las grandes fortunas de hoy son fruto del trabajo, la investigación científica y la innovación técnica de miles de hombres y mujeres a lo largo de las generaciones»
Durante el encuentro, que se realizó por Zoom simultáneamente en español, italiano, inglés, portugués y francés, los movimientos populares de diferentes partes del planeta compartieron su labor y su lucha durante la pandemia.
Se trata de cartoneros, recicladores, vendedores ambulantes, costureros, artesanos, pescadores, campesinos, constructores, mineros, obreros de empresas recuperadas y cooperativistas, entre otros.
Entre los participantes argentinos al encuentro, que se desarrolló de manera virtual, estuvieron los referentes de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), Esteban ‘Gringo’ Castro, Gildo Onorato, Dina Sánchez, Norma Morales, Sergio Sánchez, Jacquelina Flores y Horacio Ávila, entre otros.
También formó parte del encuentro el integrante del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede, el dirigente social y referente del Frente Patria Grande, Juan Grabois.
 «Trabajar menos para que más gente tenga acceso al mercado laboral que es un aspecto que necesitamos explorar con cierta urgencia»
En su mensaje, el Papa sostuvo que «hay que analizar seriamente» la propuesta de «la reducción de la jornada laboral» y, en ese sentido, consideró que «no puede haber tantas personas agobiadas por el exceso de trabajo y tantas otras agobiadas por la falta de trabajo».
«En el siglo XIX los obreros trabajaban doce, catorce, dieciséis horas por día. Cuando conquistaron la jornada de ocho horas no colapsó nada como algunos sectores preveían. Entonces, insisto, trabajar menos para que más gente tenga acceso al mercado laboral que es un aspecto que necesitamos explorar con cierta urgencia», basó su reclamo.
«Considero que son medidas necesarias, pero desde luego no suficientes. No resuelven el problema de fondo, tampoco garantizan el acceso a la tierra, techo y trabajo en la cantidad y calidad que los campesinos sin tierras, las familias sin un techo seguro y los trabajadores precarios merecen», defendió el Papa, en línea con el reclamo de las denominadas «3T» (Tierra, Techo y Trabajo) que se han convertido en el principal reclamo de los movimientos populares.
El de este sábado fue el cuarto encuentro entre el Papa y los representantes de los movimientos populares de todo el mundo, que, entre otros, congregan a trabajadores de la economía informal, cartoneros y agricultores, tras las reuniones de 2014 y 2016, en el Vaticano, y de 2015 en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
 «Tengan un gesto de humanidad y permitan que cada país, cada pueblo, cada ser humano tenga acceso a las vacunas. Hay países donde sólo tres, cuatro por ciento de sus habitantes fueron vacunados»
De todos modos, según Francisco, las propuestas «tampoco van a resolver los enormes desafíos ambientales que tenemos por delante», pero las mencionó «porque son medidas posibles y marcarían un camino positivo de orientación».
A lo largo de su discurso, el Papa dio además una lista de pedidos de cara a la salida mundial de la pandemia de coronavirus.
Así, reclamó «en nombre de Dios a los grandes laboratorios que liberen las patentes» farmacéuticas.
«Tengan un gesto de humanidad y permitan que cada país, cada pueblo, cada ser humano tenga acceso a las vacunas. Hay países donde sólo tres, cuatro por ciento de sus habitantes fueron vacunados».
«Quiero pedirles en nombre de Dios a los grupos financieros y organismos internacionales de crédito que permitan a los países pobres garantizar Ias necesidades básicas de su gente» y condonen esas deudas tantas veces contraídas contra los intereses de esos mismos pueblos», sostuvo también.
En la misma línea, pidió «a las grandes corporaciones extractivas, mineras, petroleras, forestales, inmobiliarias, agro negocios, que dejen de destruir los bosques, humedales y montañas, dejen de contaminar los ríos y los mares, dejen de intoxicar los pueblos y los alimentos».
Entre los reclamos del Papa, estuvo también el pedido «a las grandes corporaciones alimentarias que dejen de imponer estructuras monopólicas de producción y distribución que inflan los precios y terminan quedándose con el pan del hambriento».
 «El Papa pidió a los gigantes de las telecomunicaciones que liberen el acceso a los contenidos educativos y el intercambio con los maestros por internet para que los niños pobres también puedan educarse en contextos de cuarentena»
Francisco pidió también el fin del comercio de armas, el fin de «los discursos de odio, el grooming, las fake news, las teorías conspirativas, la manipulación política» y que «los gigantes de las telecomunicaciones liberen el acceso a los contenidos educativos y el intercambio con los maestros por internet para que los niños pobres también puedan educarse en contextos de cuarentena».
«Quiero pedirles en nombre de Dios a los países poderosos que cesen las agresiones, bloqueos, sanciones unilaterales contra cualquier país en cualquier lugar de la tierra», reclamó en la misma línea.
Con énfasis, proclamó además «no al neocolonialismo» y opinó que «los conflictos deben resolverse en instancias multilaterales como las Naciones Unidas».
«Ya hemos visto como terminan las intervenciones, invasiones y ocupaciones unilaterales; aunque se hagan bajo los más nobles motivos o ropajes», argumentó.
El Papa enmarcó su mensaje en un momento en el que «este sistema con su lógica implacable de la ganancia está escapando a todo dominio humano».
«Es hora de frenar la locomotora, una locomotora descontrolada que nos está llevando al abismo. Todavía estamos a tiempo», convocó.
Además de destacar las movilizaciones en Estados Unidos tras el asesinato de George Floyd, Francisco recalcó también «el bien común no puede utilizarse como excusa para aplastar la iniciativa privada, la identidad local o los proyectos comunitarios».
El encuentro de este sábado fue la continuación de una reunión que los Movimientos Populares tuvieron con autoridades del Vaticano en julio, y que sirvió de punto de inicio de la preparación de un documento sobre «los dilemas de la humanidad» en la actualidad que le entregaron este sábado al pontífice.
En su mensaje, el cuarto al colectivo desde 2014, Francisco destacó además el trabajo de los «mártires» solidarios de los movimientos populares que «pusieron su cuerpo en la trinchera de los barrios marginados».