martes, 18 de mayo de 2021

Cambio profundo en Chile


 

 

Chile ha dado este fin de semana un giro inesperado y brusco a la izquierda. La convención de 155 miembros que desde junio tendrá un año para redactar la nueva Constitución, ha quedado dominada por los independientes, que tendrán 48 miembros en el órgano (el 31%). Es un fuerte castigo a la clase política tradicional. Tanto la derecha de Sebastián Piñera como la centroizquierda, los dos sectores que lideraron la transición hacia la democracia y gobernaron Chile desde 1990, sufrieron una histórica derrota.

 16/05/2021 | El País de Madrid

Vuelco en Chile: los independientes controlarán el 64% de la convención constitucional 

No militan en partidos políticos y se autodefinen mayoritariamente de izquierda. Su triunfo electoral es evidencia de la crisis de representatividad de las formaciones tradicionales

Una de las grandes sorpresas de la jornada electoral chilena del fin de semana fue el amplio triunfo de los candidatos independientes a la convención constitucional, que desde junio redactará una nueva Carta Fundamental. De los 155 miembros, 48 convencionales postularon por listas independientes de los partidos políticos, es decir, el 31%. Si se les suma los 40 electos que no militan, pero que llegaron a la papeleta amparados por alguna colectividad –de diferentes sectores–, la cifra de independientes en el órgano llega a un 64%, según el Observatorio Nueva Constitución. En definitiva, sin contar los 17 escaños reservados para los pueblos indígenas, habrá solamente 50 constituyentes que militan en partidos políticos. La convención, que será paritaria (77 mujeres y 78 hombres) tendrá un año para sentar las normas básicas que regirán los destinos de Chile.

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Los no militantes se organizaron mayoritariamente en dos listas. La del Pueblo, que surgió en el marco de las protestas sociales de 2019 y que logró articular una organización social y política, alcanzó 27 escaños en la convención (17,4%). La lista de Independientes por una nueva Constitución, en tanto, se quedó con 11 puestos en la asamblea (7%). Se trata de una agrupación de centroizquierda no militante que se define como “un grupo diverso, transversal y comprometido con la actividad pública” que trabaja “en organizaciones de la sociedad civil y la academia; desde la cultura, las ciencias, el urbanismo, las comunicaciones y los demás quehaceres sociales”. Tuvieron al no militante con mayor votación, Benito Baranda, un psicólogo ampliamente conocido en la opinión pública por su trabajo social. Además, otros 10 convencionales fueron electos por listas independientes a nivel nacional.

Los independientes han hecho tambalear el tablero político chileno y su triunfo fue una total sorpresa para los analistas y dirigentes de todos los sectores. Las proyecciones indicaban que obtendrían entre ocho y 16 escaños. Pero de acuerdo a la politóloga Pamela Figueroa, del Observatorio Nueva Constitución, resultaba imposible realizar cálculos electorales previos cuando debutan nuevas reglas del juego. “Las tres reglas nuevas –paridad, escaños reservados para pueblos indígenas y listas de independientes– ayudaron a que la convención representara algo distinto a los típicos órganos de representación”, asegura la académica.

El éxito de los independientes en las elecciones chilenas tiene directa relación con la crisis de representatividad de los partidos políticos. De acuerdo a la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), solo el 2% de los chilenos confía en alguna de las colectividades que no han sido capaces de renovar sus cuadros (desde 2006 que han gobernado Michelle Bachelet y Sebastián Piñera).

La crisis de la democracia representativa no es nueva en Chile y explica, en parte, la abstención ya casi estructural en las elecciones, que no baja del 50% desde que se implementó el voto voluntario en 2012. En esta elección, tan importante para los destinos del país, también una mayoría de los electores optó por quedarse en su casa (un 57%).

Los independientes se han configurado como una fuerza emergente en la política chilena desde este fin de semana. Al analizar las listas y las propuestas de los electos –mayoritariamente desconocidos para el gran público– se observa que tienen un discurso transformador, que estaban a favor de cambiar la Constitución y que no se ubican en la derecha del espectro político. “Los 48 independientes votamos en octubre por cambiar la Constitución y que la convención fuera ciudadana y no compuesta a su vez por parlamentarios”, explica Baranda.

La Lista del Pueblo, por ejemplo, se define como un movimiento antisistema, según explica Daniel Trujillo, coordinador nacional de este movimiento que todavía no tiene sede ni dirección nacional y que sobrepasó en escaños al centroizquierda (que obtuvo 25, una gran derrota) y casi igualó al Partido Comunista y el Frente Amplio (28).

“Somos un movimiento ciudadano autoconvocado e independiente que se organizó para permitir la participación de los representantes del pueblo sin partidos políticos que representaran en la convención los valores de la revuelta”, explica Trujillo. Surgieron en la Plaza Italia, el epicentro de las protestas en Santiago, que fue creciendo en la medida que fueron conectándose con los territorios, lo que les permitió armar listas en casi todos los distritos. “Creemos que la crisis a la que llegó la institucionalidad chilena se debe, precisamente, a que el sistema de partidos ha sido capturado por la élite económica que controla Chile”, asegura Trujillo, quien estima que todos los partidos tradicionales se cuadraron para proteger a Sebastián Piñera y a su Gobierno tras el estallido social de octubre de 2019. “Es una gran traición al pueblo movilizado en las revueltas y, por eso, con ellos nada”, asegura Trujillo.

Habla de una institucionalidad “caduca” y dice que si ser antisistema capitalista es de izquierda, entonces “la Lista del Pueblo es de izquierda”. No le gusta el Gobierno de Piñera ni la elite económica que ha “capturado” a Chile. Pero refuerza la diversidad que compone la lista: “Estamos en contra del modelo neoliberal, tenemos electos que suscriben el marxismo y hasta el trotskismo, como la compañera María Rivera. Pero también tenemos otras convencionales como la joven abogada Francisca Arauna, de 28 años, que resultó electa en un municipio campesino, una zona del latifundio chileno, que tiene un discurso basado en el feminismo, la colaboración y la defensa del medioambiente, no de la lucha de clases”, asegura Trujillo.


 

Como la Lista del Pueblo se configuró en torno a las movilizaciones de la Plaza Italia –Plaza Dignidad, como la rebautizaron algunos sectores–, símbolos de la protesta adhieren a esta agrupación. Como la constituyente Giovanna Grandón, que se hizo conocida como Tía Pikachu por disfrazarse como el personaje de los videojuegos. O Sensual Spiderman, un hombre clave en la configuración de este grupo, famoso por usar el traje del superhéroe.

La cantidad de independientes hace prever que en la convención chilena no habrá ninguna disciplina partidaria, ni siquiera para los 40 no militantes que llegan al órgano constituyente amparados por los partidos. Será semejante, en cualquier caso, al Congreso chileno, donde hace mucho tiempo que no se vota en bloque. Desde la instalación de la convención, sin embargo, comenzarán a configurarse nuevas alianzas internas de cara a definir las nuevas leyes.

 

 

 

La Pandemia y nosotros

Tertulia radical




Hace más de un año que el Covid 19 está en nuestro país, y mucha agua ha pasado bajo el puente. Desde la izquierda han surgido voces, dispares, descoordinadas, disparatadas. Nos ha costado debatir cuál debe ser la postura de la militancia, y la militancia radical, frente a esta situación que atravesamos. ¿Cómo definirla? ¿Cómo actuar? ¿Qué demandas sostener y cuáles no? En la mesa de la tertulia radical, con Irma Leites, Rafael Fernández y Jorge Zabalza, tratamos de adentrarnos en estas preguntas.

“Hay razón en que la izquierda revolucionaria no ha entendido suficientemente el tema de la pandemia”, comenzó declarando Zabalza. “Tal vez por no querer caer en falsos dilemas evitamos ese debate”. “El capitalismo necesita romper el equilibrio entre las especies, entonces deforesta, incendia el Amazonas, crea la minería a cielo abierto, y los animales salvajes pierden su hogar y terminan infectando a los animales domésticos, que infectan a los seres humanos. El capitalismo es en el último caso el responsable”, explicó, además. En ese sentido, aclaró que no descarta la posibilidad de que estemos ante un virus de laboratorio, en algún momento se aclarará, dentro de 10, 15 0 20 años”

Rafael Fernández tuvo una visión similar sobre las responsabilidades del sistema productivo en la situación sanitaria actual: “Comparto la idea de totalidad también, la gente dice yo soy ecologista, soy feminista, tal cosa, no lo ven como una generalidad, el punto de partida es el agotamiento del sistema capitalista, que se manifiesta entre otras cosas en la destrucción de la naturaleza”. Fernández denunció, también, cómo la ciencia se ve subordinada al capital: “Vimos que de forma vertiginosa han surgido vacunas, es decir que la ciencia está muy avanzada, la tecnología para producirlas, lo que está limitando son los intereses económicos y políticos, si no existieran las patentes, por ejemplo, el conocimiento estaría puesto en común de todo el mundo”

Irma Leites, por su parte, coincidió en que “al capitalismo hay que enterrarlo”, pero discrepó “profundamente en que nosotros para entender este momento histórico pensemos en una pandemia”. “Yo creo que hay una sindemia”, este es un concepto “que tiene que ver con los problemas que surgen del propio sistema, cuando hablás de pandemia hablás de un virus, la sindemia es un conjunto de elementos, entre ellos la salud, pero que también incluye la alimentación, las condiciones de vida, etcétera. Acá habían desde antes varias pandemias, la obesidad, la desnutrición”. “Otra cosa que yo quiero poner sobre la mesa es que para mí el encierro de la humanidad va contra la biología y contra la inmunidad, hay un tercer elemento de muerte, más allá de los del virus, que es algo que se llama iatrogenia, esto es la consecuencia de los métodos de salud”. Leites afirmó que estamos ante una “transhumanización, porque como seres humamos vamos perdiendo la capacidad de resistir”.

Irma afirmó, además, que “todo el mundo, incluso los sectores críticos, se afilió al pensamiento hegemónico y dominante, no veo que realmente se vaya al fondo de la cuestión”. “Para mí es una dictadura sanitaria, los laboratorios hacen todo, las vacunas, los diagnósticos, los PCR”. Respecto de las medidas que tomaron los Estados, la militante comentó: “Nos quieren llenos de miedo, hay una creencia de que el aislamiento es lo que te preserva, pero, ¿Qué hubiera pasado si se dedicaban todos los recursos económicos a fortalecer las defensas de la gente? Los suicidios han aumentado, la depresión, también”. “No hubo un solo planteo alternativo, que diga aquí tenemos que romper esto, porque se están afectando las libertades”, planteó.

Fernández y Zabalza, por su parte, criticaron las actuaciones tanto del gobierno como de la oposición. “Tenemos un espectáculo que es la coalición multi-reaccionaria y el Frente Amplio, que es una lucha de gallos de riña, pero ninguno se sale del piquete, a ninguno se le ocurre que paren las obras del ferrocarril o de UPM, que tiene miles de trabajadores, lo que ha fracasado no es el Cuqui ni el Frente, es la democracia liberal burguesa, que no puede evitar la pandemia ni los problemas que trae el capitalismo”, afirmó El Tambero.

Rafael, por su parte, analizó: “Yo creo que antes que hablar del FA, habría que hablar de lo que hizo el gobierno de Lacalle Pou, que hoy se cruzó de brazos, cuando arrancó la pandemia el presidente declaró la emergencia sanitaria con cuatro casos, y en ese punto su aliado Bolsonaro era muy diferente, hoy en día el Cuquito se ha bolsonarizado, no dice que es una gripecinha, pero también habla de la responsabilidad individual y se lava las manos”. En paralelo, “el Frente Amplio se encuarentenó a sí mismo, se borró totalmente” . Para el dirigente del PT, el gobierno no atacó las causas reales: “Esa historia del patrullero yendo por la rambla con el altoparlante era absurdo, andá a los lugares de laburo Larrañaga que es el principal foco de contagio”.

“Esta pandemia surge en un contexto de recortes laborales, de la salud, del estado de bienestar, y por lo tanto cuando uno habla del colapso del sistema sanitario, no es simplemente por el virus del Covid 19, es por una serie de políticas, hoy en plena pandemia se despiden trabajadores de la salud”, explicó Fernández. “Las contradicciones de la lucha de clases se expresa por todos lados”.



lunes, 17 de mayo de 2021

Quién paga la crisis?



Sergio Sommaruga

Sobre la crisis social y los silencios del gobierno.
En estos días se produjo una nueva suba en el precio de la carne, que llega a 20 pesos según el corte.
Una nueva suba que acompaña la larga lista de incrementos que vienen afectando los precios de la canasta alimentaria en general.
Al mismo tiempo que esto sucede el gobierno y la performance mediática que lo rodea, se regodea con la contención de la inflación, callando, sin embargo, lo que todos sabemos: que en el mar de los promedios se ahogan los más pobres; los olvidados del sistema.
El año pasado la política económica del gobierno empujó a unos 72 niños y niñas por día a tener que sobrevivir por debajo de la línea de la pobreza.
¿Cómo harán los hogares de esos niños y niñas para afrontar este nuevo aumento de la carne? Silencio en el gobierno.
Todos sabemos la respuesta.
Esa lacerante respuesta.
Cada día que pasa la vida está más cara.
Cada día que pasa la sociedad se hace más excluyente.
El aumento de la carne y de la canasta de alimentos se da en un contexto de expansión de la pobreza, de rebaja salarial generalizada para quienes tenemos trabajo y con un desempleo declarado que atrapa a unas 200.000 personas y sus familias.
Por tanto, ¿quién paga la crisis?
Al mismo tiempo que todo esto sucede contra el pueblo, solo en los primeros 4 meses del año las exportaciones de carne reportaron a las multinacionales propietarias del negocio, ganancias por más de 600 millones de dólares.
El precio de la carne sube porque el negocio de la venta al exterior no deja de crecer.
Es decir, el aumento de la carne no se debe a escasez de producto, se debe a la lógica del mercado.
Esa que prioriza los negocios por encima de los derechos.
Esa que tanto, pero tanto daño le hace a la sociedad.
Esa que no deja nada para la gente y que estrangula con un silencio estremecedor.
Las familias cada vez comen menos y comen peor.
¿Por qué?
¿Está bien?
¿No será hora de exigir cambios inmediatos en la política económica?
Por razones como esta es que se viene un gran paro general de 24 horas.
Porque el limite a la miseria lo pone el pueblo o no tiene límite.
Porque solo el pueblo salva al pueblo!

La media res aumentó hoy $ 17, el trasero $ 24 y el asado $ 18, acotando que no recuerdan una suba igual en los últimos años.
Pero también se debe tener en cuenta que el aumento seguramente continuará en las próximas semanas, teniendo en cuenta que el precio del ganado gordo sigue subiendo, y la oferta de ganado preparado para faena sigue escasa.
La industria frigorífica ajusta el precio de la carne en el abasto, tomando esta en cuenta el valor del principal insumo, y también, la suba del dólar.
El Telégrafo 12 nayo 2021



Un reciente informe del Observatorio de los Derechos de Niñez y Adolescencia del Uruguay del Comité de los Derechos del Niño reveló que durante 2020 35.345 menores pasaron a vivir en hogares bajo la línea de pobreza.

El informe Incidencia de la pobreza en niños, niñas y adolescentes, que fue consignado por la diaria, recuerda que, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), de cada 1000 residentes Uruguay, 116 no contaban con el ingreso económico mínimo para cubrir las necesidades alimentarias y no alimentarias.

Aquel estudio oficial daba cuenta de que, en comparación con 2019, el aumento de la pobreza pasó del 8,8 % a 11,6 %, estimando en 408.080 el total de personas. De ellos, 176.375 son niños y adolescentes.

El informe señala que "si bien en los últimos 15 años se ha reducido de forma considerable el número de personas por debajo de la línea de pobreza, a 2020 se constata un sensible aumento respecto a 2019".

Además, el informe del observatorio indica que los niños y los adolescentes "siguen siendo la población mayormente afectada por la situación de pobreza", ya que en 2020, de cada 1000 niños y adolescentes, 202 se hallaban bajo la línea de la pobreza (20,2 %).

Pero este dato implica que, respecto a 2019, entre los menores hubo un incremento estimado de 35.345 más residiendo en hogares bajo la línea de la pobreza.

 


EXPORTACIONES TOTALES DE PRODUCTOS CÁRNICOS.

Las exportaciones totales de carne en el año suman US$ 774.888.000, correspondientes a 210.696 toneladas peso embarque. En 2020 los ingresos fueron U$S 606.741.000 y en 2019 U$S 744.229.000.

De carne de vacuno, se exportaron 117.634 toneladas, lo que generó ingresos por U$S 611.626.000; en carne ovina 8.694 toneladas, por U$S 44.925.000; carne equina fueron 2.479 toneladas, U$S 9.728.000; carne porcina 4 toneladas, U$S 15.000; carne de ave 234 toneladas por U$S 216.000.

PRINCIPALES DESTINOS – China lidera con compras por U$S 417.583.000, destacándose el incremento respecto a las compras de 2020 que en igual período totalizaba U$S 276.827.000 (diferencia 50,8% más).

 http://www.todoelcampo.com.uy/las-exportaciones-de-carne-crecieron-por-encima-del-periodo-prepandemia-15?nid=47212




La acción será "contra el hambre y la desigualdad, por trabajo y salario, en defensa de la vida"


IPC, RANGO META Y SALARIOS


José Rocca 

https://joserocca.org/ipc-rango-meta-y-salarios/


Según datos del INE durante los primeros cuatro meses de 2021, el índice de precios al consumo registró un incrementó de 3.59% superando así el piso de un rango meta que el gobierno uruguayo estableció entre 3% y 7% para los doce meses del año.

La misma fuente señala que para el año corrido desde abril del 2020 al mismo mes de 2021 el aumento del IPC fue de 6.7%. Amparados en esta cifra, la conducción economica y la prensa adicta, lanzan campanas a vuelo subrayando que el valor se ubica por debajo del techo del rango meta.

Desde los aumentos de tarifas de los entes públicos y precios de abril del 2020, que implicaron aumento del IPC equivalente a un 2% mensuali, el ritmo fue descendiendo particularmente en la seguda mitad del pasado año.

Un somero análisis de las principales causas no avala el optimismo, ni augura que la tendencia se mantenga en el futuro.

  • La debilidad del dólar a nível mundial y en Brasil, disminuyeron demanda. Buenos precios internacionales de las exportaciones desde Uruguay, aumentaron la oferta quitando presión sobre el precio de la divisa verde, factor clave en los costos y precios locales.
  • La emisión constante de títulos de deuda pública, evita que capitales especulativos locales se vuelquen a la compra de dólares y atrae divisas desde el exterior, retrasando también su precio.
  • La postegación hasta junio del inminente aumento de precio de combutibles.
  • El descenso de la capacidad de compra de salarios y pasividades reduce la demanda local de bienes y servicios.
  • Efectos puntuales del Covid 19, sobre actividades recreativas, cuya demanda se derrumba y reduce precios.

Como contrapartida el aumento de precios internacionales de carne, trigo, lácteos, arroz presionan sus precios internos al alza.

Aún olvidando las imperfecciones de la construcción del indicador, la enumeración de causas del descenso del ritmo de incremento del IPC, pauta su fragilidad y costos sociales.

Los factores que han controlado la evolución del dólar pueden revertir. Su descenso en Brasil está ligado a ventas puntuales de patrimonio, logicamente acotada. Los precios internacionales de los productos vendidos desde Uruguay es impredescible.

La deuda del Estado se encuentra en límites extremadamente peligrosos. Los intereses generados presionan las cuentas públicas. La emisión de nuevos títulos incrementa la vulnerabilidad y agrava riesgos.

El aumento de precios de los combustibles, está en cartera y va a impactar directa e indirectamente sobre el IPC.

El esfuerzo del gobierno parece orientarse a sacrficar algunos recursos para mantener controlado el IPC, hasta la próxima ronda salarial, con el objetivo de justificar ajustes ínfimos de salarios.

De concretarse el nuevo embate sobre el ingreso de los trabajadores y jubilados sus consecuencias sobre la calidad de vida será muy negativa. Incluso sobre la evolución del producto de los sectores que venden al mercado interno que son los que demanda más mano de obra.

El IPC irá acompañado de incertidumbre sobre su evolución la segunda parte del año. Lo único seguro es que la política del gobierno se orienta a que el salario real descienda nuevamente en el 2021.

GOTITAS DE ECONOMIA.

  • Datos del INE indican que en marzo del 2021, la tasa de empleo se mantuvo inalterada en 54.7% y disminuyo la tasa de desocupación desde 11.1% a 9.7%. La explicación lógica es que este descenso no se debe a mayor demanda de fuerza de trabajo, sino que disminuyó la búsqueda de trabajo de muchos uruguayos debido al embate del covid y al cansancio de esfuerzos infructuosos.
  • El índice de volumen físico de la industria en Uruguay según el INE, aumentó 0.04% en el primer trimestre de 2021 respecto a 2020. El índice de horas trabajadas cayó 3%. Sigue incrementando la productividad del trabajo mientras cae el salario real. Los trabajadores uruguayos generan más plusvalía.
  • Las exportaciones desde Uruguay han crecido 23,6% durnte los primeros cuatro meses del 2021, respecto al año precedente, según datos de Uruguay 21. Carne bovina y subproductos, celulosa, soja, continúan representando el eje del sector. Los precios internacionales de la soja “vuelan”, las exportaciones de lácteos crecen. Hay capitales para los que no existe la crisis e incrementan ganancias. Mientras el pueblo paga.
  • Se propaga el Covid 19, especialmente en núcleos económicos en los que se concentran trabajadores y en zonas fronterizas en las que ingresan zafrales desde Brasil. ¿Incumplimientos del protocolos? ¿Impunidad empresarial?
  • El nuevo presidente de la empresa Eletrobras Rodrigo Limp, reafirma la voluntad política de aumentar la participación privada. Avanzan en Brasil procesos privatizadores que abarcan desde empresas estratégicas, hasta ventas de garaje. ¿Será para engordar cuentas de banqueros acreedores de deuda pública?
  • El comercio exterior de China creció 18.5% en los primeros cuatro meses de 2021. Sobre esa base el pronóstico del Departamento de asuntos económicos y sociales de la ONU elevó el pronóstico de crecimiento de la economía de 7.2% a 8.2% en 2021.

iValor que al salir del año corrido, explia el descenso del guarismo.

 

 

 

 

 


El otro partido de Diego Jaume




Diego Jaume, exilio, dictadura y los valores que marcan su carrera


Ovación Digital
ENRIQUE ARRILLAGA
16 mayo 2021

Diego Jaume: la dictadura, el exilio, el fútbol y los valores que no se negocian en la vida


De visitar a su padre en el penal de Libertad a cumplir el sueño de jugar en España, alejarse y volver al ruedo, pero ahora como entrenador.

En 2019 y con 45 años, Diego Jaume tuvo su primer teléfono celular. Estaba negado a tenerlo. Nunca quiso. Pero fue una necesidad para cumplir con uno de sus objetivos: volver al fútbol para ser entrenador luego de haber estado 10 años alejado de este deporte.

Y más que una recomendación fue casi que una exigencia de un amigo suyo como Flavio Perchman, a quien recurrió para concretar su regreso al fútbol. “A fines de 2018 me reuní con él y me dijo ‘Diego, mirá: yo te aprecio mucho, te valoro un montón, pero vos sin celular no podés dirigir’. Yo me había desconectado de todo. Llamé antes a Ricardo Alarcón y me dijo que estaba por fuera. Fernando Sobral también. Imaginate lo desconectado que estaba... Pero quería volver y ser director técnico. Entonces ahí, después de la recomendación de Flavio, me di cuenta que sin celular no podés dirigir. Es imposible”, le contó Diego Jaume a Ovación.

Dicen que de metas y objetivos vive el hombre y Diego no fue la excepción. A lo largo de sus 47 años cumplió varias etapas, pero siempre fiel a un estilo de vida gracias a la educación que recibió en su familia.

Pero las cosas no fueron fáciles. Su padre Álvaro fue preso político en la dictadura y estuvo tres años en el Penal de Libertad hasta que logró salir. Vino el exilio, la vida en Holanda y el esperado regreso a Uruguay.

Diego Jaume en la tranquilidad de su campo en Sauce. Foto: Mateo Vázquez 

“Recuerdo esas visitas al penal cuando estuvo preso y me acuerdo perfectamente del aterrizaje en Amsterdam. Del avión mucho no, pero sí del frío holandés que son cosas que te quedan grabadas. El exilio allá fue en un pueblito llamado Hellevoetsluis donde empecé a jugar al baby fútbol que era muy parecido al de acá, pero también hice tenis, natación, judo y mucho deporte en la escuela”, relató el hoy director técnico de la Cuarta División de Rentistas.

El jueves 20 de mayo será la edición número 26 de la Marcha del Silencio en homenaje a los detenidos y desaparecidos durante la dictadura militar y en repudio a las violaciones de los derechos humanos. La familia Jaume está comprometida con la causa. “En mi casa siempre se habló mucho de todo y de la dictadura, las torturas y los desaparecidos también. Es un tema de sensibilización. Yo estuve siete años en Holanda y siempre añoraba volver. Cuando regresamos siempre peleamos permanentemente para que haya Justicia y que nunca más tengamos una dictadura. El viejo en ese sentido siempre fue muy bien con nosotros, porque no es un tipo resentido por lo que pasó. No pretendemos que le hagan a los torturadores lo mismo que le hicieron a él porque es una locura pensar cómo un ser humano le puede hacer esas cosas a otro”, expresó.

En la escuela llegó a decir que su padre estaba preso porque había robado un banco y la maestra llamó a su madre. “Decía eso porque era lo más fácil, ya que explicar que mi viejo estaba en la cárcel porque quería cambiar el mundo y porque estaba en contra de la dictadura era muy difícil de entender y complejo a nuestra edad”, contó Diego, agregando que “a pesar de eso, que fue anecdótico y lo recordamos hasta el día de hoy en la familia, yo siempre sentí mucho orgullo por mis padres, por la lucha y porque me gusta recalcar que no son resentidos de una etapa en la que desaparecieron y murieron muchas personas. En casa se habla muchísimo de esto, con mis hijos siempre fuimos a la Marcha del Silencio y siempre que haya algo relacionado al tema voy a estar. Es más, cuando fui al escrache contra los milicos torturadores que estaban en la cárcel VIP de Domingo Arena y era capitán de Nacional, toda la prensa fue hacia mí. Y todo eso lo reivindico porque lo que se haga pacíficamente para que la gente pueda entender lo que pasó y que no vuelva a pasar, lo voy a seguir haciendo. Está bueno que los jóvenes sigan el tema porque no se trata de pasar página, se trata de saber qué pasó y cerrar bien la página. Es como pasó con los judíos y el holocausto, algo de lo que hasta hoy se habla para que no vuelva a ocurrir, porque si vos te olvidás ahí es donde puede pasar de vuelta. Por eso está bien hablar todo para que no aparezcan otros Hitler y para que en Uruguay nunca más haya una dictadura”.


Siendo capitán de Nacional, Diego estuvo en ese mencionado escrache y al otro día, siendo Ricardo Alarcón el presidente del club, la directiva habló con él. “Me dijeron que simplemente querían hablar y que me respetaban profundamente. Ricardo fue el tipo que más me apoyó. Yo tenía claro que era 100% profesional, que tenía que ser disciplinado para jugar y siempre lo fui, pero en ese episodio dije que no había hecho nada malo: estaba en mi horario libre, no falté a una práctica y menos a un partido. Me dijeron que había una imagen que cuidar y sé que tenemos un rol social importante, pero por eso mismo yo estaba reivindicando un acto pacífico y una transmisión de valores que son muy importantes para que la sociedad entienda que aunque seas jugador de fútbol o capitán no quiere decir que no participes de eso”.

Y un tema muy recurrente, pero del que poco se habla es la política mezclada con el fútbol. Diego Jaume cree que “hay un prejuicio de que si vos te metés en política siendo jugador tenés costos directos. Siempre existió eso. Pero la política es todo, es tu forma de ser como persona y como profesional; es una actitud personal, pero nunca se mezcló porque mucha gente tiene miedo o temor a que luego aparezcan consecuencias”.

"PICHONCITO"

Los asados con cracks en España

Héctor Núñez fue un padre futbolístico para Diego Jaume y cuando el zaguero jugaba en España, el “Pichón” lo llevaba a los asados con sus amigos. Y qué amigos: “Estando en Europa me llamaba y me llevaba a comer con entrenadores. Eran largos asados con Bora Milutinovic, Jorge Valdano, Vicente del Bosque y ahí estaba yo. Era el ‘Pichoncito’. Escuchaba y me quedaba callado, no metía bocado. Era para que yo me empezara a foguear en eso. El ‘Pichón’ era un tipo fuera de serie y después que falleció su señora me llamó para decirme que él siempre me tenía muy presente y esas son cosas que te quedan para siempre también. Ahí aprendí mucho y me sirvió en la formación como entrenador”, contó.

De todas maneras, Jaume nunca se apartó de sus principios y valores, ni siquiera en la elite del fútbol, una profesión que eligió desde chico pero que tuvo vaivenes. Se fue a probar a Nacional y le dijeron que era muy chiquito. No quedó en Bella Vista ni en Wanderers. A los 15 años empezó a trabajar en un carrito de hamburguesas en Paso Carrasco para ganar unos pesos para él, ya que en su familia dinero no faltaba, pero su ambición era el fútbol. Lo invitaron a jugar a un equipo de la “B” de Pando. Fue, la rompió, salió campeón y lo convencieron de irse a probar a Montevideo. “Quería ser delantero y ese fue mi error garrafal. En ese equipo empecé a jugar de zaguero y faltaba un lateral derecho. Me pusieron y encontré el camino. Mis compañeros iban borrachos de la noche anterior y yo concentraba. Para mí era como jugar en el Manchester y estaba en la “B” de Pando, pero ahí arranqué. Fue un tema de autoestima. Después me convencieron de irme a probar y me fui”.

Vio un aviso en el diario: “Huracán Buceo llama a aspirantes”; y allá fue. Quedó entre más de 200 jugadores y empezó la carrera profesional que siempre soñó. Su meta era llegar a España y la cumplió. En 1997 lo tentó un equipo de China tras una gira con el “tricoplayero” y la desechó. “Les dije que no. No podían creer. Era buena plata, pero yo tenía un sueño y era llegar a España”.

Ese sueño se cumplió en 1999 cuando el “Pichón” Héctor Núñez lo llevó a probarse al Numancia, equipo que era dirigido por Andoni Goikoetxea, recordado por haber fracturado a Diego Maradona. Quedó y pasó por varios equipos, pero se llevó una gran desilusión cuando jugando en el Hércules les ofrecieron un maletín con miles de euros para ir para atrás y el fue el único que se negó. “¿Ir para atrás? ¡Ni loco! Tenía 34 años, capaz con 20 era otra cosa, pero iba contra mis principios y eso me llevó a tomar la decisión de no renovar contrato y volver a Uruguay. Me fue desilusionando el fútbol hasta que dejé finalmente de jugar”.

Se retiró en 2008. Antes, en 2003, compró un campo en Sauce (Canelones), donde vive actualmente. Ese es su lugar en el mundo, pero mientras disfrutaba de las tareas ahí, sabía que algo le faltaba: el fútbol. Hizo el curso de entrenador y volvió al deporte que ama para hoy estar al frente de la Cuarta División de Rentistas. “La formación me encanta. El vínculo con los jóvenes también, porque la parte humana es fundamental. Siempre les digo que tienen que estudiar. Yo lo viví como jugador y si no estudian es de pelotudos. Pero hay que tener ese resguardo del estudio porque esta es una carrera muy corta, no todos llegan y el golpe es duro”.










sábado, 15 de mayo de 2021

Imágenes de la masacre de Soca


 

Imágenes de una matanza impune: Fusilados y sobrevivientes de Soca
 

15 de mayo de 2021 · Por Leonardo Haberkorn
La Diaria 


Fotografías inéditas y testimonios de quienes fueron marcados a fuego por uno de los actos más crueles de la dictadura.

A Julio Abreu y a Héctor Corbo no los fusilaron en Soca en 1974, pero sus vidas quedaron marcadas para siempre con aquel episodio.
Ocurrió el 20 de diciembre. El día anterior había sido asesinado a balazos en París el coronel Ramón Trabal, que por entonces se desempeñaba como agregado militar de la embajada uruguaya en Francia. Trabal había sido jefe del Servicio de Información y Defensa en el momento más duro del enfrentamiento de las Fuerzas Armadas con el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros.
Él había sido quien –entre otras cosas– había llevado a José Nino Gavazzo a desempeñarse en el Servicio de Información y Defensa (SID).
Al día siguiente del asesinato de Trabal, en las afueras del pueblo de Soca, departamento de Canelones, aparecieron acribillados a balazos cinco integrantes del MLN: Mirtha Hernández, Floreal García, María de los Ángeles Corbo, su esposo Héctor Brum y Graciela Estefanell. Todos ellos tenían como último lugar de residencia la ciudad de Buenos Aires.
Sobre el balasto del camino donde aparecieron los cuerpos –la ruta 70–, los asesinos grabaron la sigla MMM.
Floreal García había sido un gran boxeador, medalla de oro en los Juegos Panamericanos de 1963. Hernández era su esposa. El hijo de ambos, Amaral, de tres años, se dio por desaparecido y recién sería ubicado diez años después, en Argentina. Corbo estaba embarazada de cinco meses. Su hermano Héctor era oficial de la Armada. La primera vez que ella cayó presa en 1971, Héctor se había sentido en la obligación de advertirles a sus superiores que tenía una hermana tupamara.
Las fotos que acompañan esta nota fueron tomadas por la Policía Técnica en Soca, y nunca antes habían sido publicadas. Son clara muestra del horror de la matanza. Estefanell fue ejecutada desnuda. Los otros llevaban ropa confeccionada en Argentina.
Los cinco fusilados eran integrantes del MLN. Habían sido secuestrados en Buenos Aires el 8 de noviembre de 1974, un mes y 12 días antes de ser fusilados en Soca.


 Julio Abreu no era tupamaro sino blanco, votante de Wilson Ferreira. Aquel mediodía porteño, el 8 de noviembre de 1974, estaba en un cumpleaños en que había muchos uruguayos. Entre ellos estaban Floreal García y Mirtha Hernández. Julio los conocía de verlos en casa de su hermano. Sabía que Floreal había tenido problemas políticos, pero no que era tupamaro. También había visto allí a Héctor Brum y a María de los Ángeles Corbo. Su hermano llevaba un buen tiempo radicado en Argentina.
Julio Abreu había viajado a Buenos Aires para emplearse en el laboratorio Ciba Geigy como ayudante de químico. Su sueño era trabajar y completar sus estudios.
La comida no alcanzaba para todos en el cumpleaños, y por eso a Julio lo mandaron a comprar un pollo al espiedo. Floreal quiso acompañarlo. Salieron a la calle, dieron vuelta la esquina y todo se vino abajo.
“Fueron gritos, golpes, insultos, caímos al suelo. Era de día, pero prácticamente no hubo tiempo de ver nada. Me esposaron a una mano de Floreal. No puedo precisar cuántos eran. Creo que nos deben haber metido en un Falcon, porque nos pusieron en la parte de atrás de un coche muy amplio. Uno me puso el pie arriba y nos apuntaba. No sé otros detalles, cuando digo que se termina el mundo es porque fue lo que sentí. Iba a comprar un pollo y me aparece todo eso, como si se me cayera una pared. Yo no entendía nada. En el auto Floreal me dijo: ‘Nos van a matar’. Los otros nos gritaban ‘Calláte, ¡hijo de puta!...”, relató Abreu en la primera entrevista que dio en su vida, al periodista Roger Rodríguez, publicada en La República en 2005, 31 años después.
A los otros los secuestraron en el apartamento donde se festejaba. Los llevaron a un centro de detención clandestino. Durante días, Julio, encapuchado, escuchó cómo torturaban a quienes habían sido secuestrados con él, sus gritos y la música a todo volumen.
Allí los tuvieron tres o cuatro días, luego los trasladaron a otro lado, quizás una unidad policial. “Había un fuerte olor a desinfectante”, relató Julio en aquella entrevista con La República.
No se ensañaron físicamente con él como con los otros, pero sí lo torturaron psicológicamente. Un día, uno de sus captores le dijo que no lo iban a matar: la prueba de ello era que no le habían sacado el reloj. Poco después, vino otro y se lo quitó. También le apuntaban con un objeto en la sien y le hacían adivinar si era un dedo o un revólver. Un nuevo traslado llevó al grupo a un conjunto de casas rodantes, cerca de un aeropuerto. Allí les sacaron la capucha y Abreu pudo ver a sus compañeros, deshechos por la tortura: “Floreal estaba destrozado. Tenía quemados los testículos y el pene, él nos mostró. No sé dónde no lo habían tocado. A Brum también le habían dado mucho. Me impactó mucho cómo estaba Floreal”.

Para el traslado a Uruguay los drogaron con una inyección. Los trajeron en avión, el “vuelo cero” de la dictadura. Los alojaron en la casa de la rambla de Punta Gorda conocida como el 300 Carlos R o el “infierno chico”. Entonces Julio no sabía que estaba allí: se enteraría años después, al ver publicada una foto del baño que era obligado a limpiar luego de las sesiones de tortura. Varias veces sintió cómo se ensañaban con Graciela Estefanell.
Antes de fusilarlos, permitieron que los dos matrimonios cautivos quedaran a solas en un cuartito y que pudieran conversar un rato entre ellos. Como Estefanell estaba sola, la dejaron con Abreu.
Ella le dijo: “Mirá, Julio, a vos no te van a matar. Lo único que te pido es que cuando salgas le avises a la organización que no se habló nada, que no se dijo absolutamente nada ni nada por el estilo. Que no somos traidores, que echamos para adelante”.
Poco después se llevaron a los cinco.
Las fotos que acompañan esta nota dan cuenta de lo que ocurrió.
Tras la aparición de los cadáveres, la agencia española Efe envió un cable desde Montevideo al mundo: “Una nueva organización terrorista hizo su aparición en Uruguay 24 horas después de que el coronel Ramón Trabal fuera asesinado en París por elementos de izquierda. Presuntamente en represalia asesinaron a cinco personas directa o indirectamente vinculadas a la organización clandestina ‘Tupamaros’ [...]. Los cadáveres fueron encontrados acribillados a balazos en las proximidades de la ciudad de Soca. Junto a ellos se encontró una señal sobre la carretera con la inscripción ‘MMM’, aunque sin identificar a qué palabras corresponde la sigla”.
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Héctor Corbo era alférez de fragata cuando su hermana fue fusilada en Soca. Revistaba en el Fusna, el cuerpo de fusileros navales. El oficial de guardia lo llamó por teléfono a su casa. “Me dijo que habían aparecido unos cuerpos en Soca, y que uno de ellos era el de mi hermana”.
Tuvo que ir a Pando a reconocerla. El trámite para que le entregaran el cuerpo de María de los Ángeles se prolongó durante 30 horas. El velorio fue interrumpido por la Policía, que llegó para pedirles documentos a todos los presentes. Corbo avisó de la situación al Fusna, que envió una patrulla y echó a los agentes.
Pocos días después, el comandante en jefe de la Armada, Víctor González Ibargoyen, mandó llamar a él y a su padre.
Les dijo que lo ocurrido había sido “una barbaridad” y que aparentemente era una represalia por el asesinato de Trabal.
“Como explicación nos dijo que había algunos mandos intermedios que estaban fuera de control”, relató Corbo en el libro Gavazzo. Sin piedad.
La explicación no le cerró. Siempre pensó que aquello tenía que ser obra del SID.

Después de la ejecución, a Julio Abreu lo tuvieron detenido unos días más. En ese lapso, uno de sus captores le dijo respecto de quienes habían sido secuestrados con él en el cumpleaños: “Bueno, ya los matamos, están todos muertos estos comunistas. Vos quedate tranquilo, a vos no te vamos a matar porque no sos comunista”.
Lo liberaron el 24 de diciembre de 1974 en Neptunia, cerca de la casa de su tía. Le dieron el equivalente al dinero argentino que llevaba para comprar el pollo al espiedo que nunca compró, pero le dijeron que el reloj ya no se lo podían devolver. Se disculparon por lo que había pasado y ahí se terminaron las delicadezas. Fueron bien claros en que no se le fuera a ocurrir hacer la denuncia o contarle algo a alguien. “Así como matamos a estos cinco, si hablás te matamos a vos y a toda tu familia. Esto no lo puede saber nadie. Si no lo sabe nadie, quedate tranquilo que no te va a pasar nada”.
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Héctor Corbo nunca desistió de buscar la verdad sobre el asesinato de su hermana y eso le valió muchos problemas en la Armada, según relató en Gavazzo. Sin piedad.
Un día el comandante del Fusna, el capitán Carlos Guianze, reunió a todos los oficiales y les preguntó si estaban dispuestos a torturar a los prisioneros. Algunos dijeron que sí, otros que sólo si él lo ordenaba. Héctor y otros respondieron que no lo harían.
Empezó a quedar marcado.
Un día vino de visita una delegación del SID. Corbo los responsabilizaba del asesinato de María de los Ángeles. Le dijo a su superior: “Yo no voy a saludar a esa gente”. El segundo jefe, de apellido Sánchez, le dio permiso para quedarse en su camarote y no participar en la reunión. Pero el comandante Guianze se enfureció y lo amenazó con pasarlo a la justicia militar por desobediencia. Un médico de la unidad certificó que necesitaba reposo, y eso lo salvó.
El teléfono de su casa estaba intervenido, recordó en diálogo con la diaria. Recibían con frecuencia llamadas con amenazas. Más de una vez su esposa levantó el teléfono y escuchó una voz anónima que le decía: “Mirá que sabemos dónde estudian tus hijos”.

Julio Abreu nunca le dijo una palabra a nadie. Nunca pudo olvidar lo ocurrido ni dejar de preguntarse por qué le tocó a él vivir esa experiencia horrorosa, por qué no lo mataron. “Nunca fui libre, ni siquiera ahora lo soy. No entendí nunca qué pasó conmigo”, relató a la diaria.
Sentía miedo de que volvieran a secuestrarlo y ahora sí lo mataran. El 26 de abril de 1975 las autoridades de la dictadura difundieron un comunicado según el cual Julio estaba requerido por hechos ocurridos en Buenos Aires. Pensó en irse del país, pero temía que asesinaran a su familia. Su tía conocía a Adela Reta y le consiguió una entrevista con ella. La dirigente del Partido Colorado –que había renunciado a su cargo de presidenta del Consejo del Niño meses atrás– lo escuchó y le pidió unos días para ver si podía averiguar algo. Por fin le dijo que se quedara en Uruguay, que no escapara, y le ofreció intentar conseguirle un trabajo en el Estado. Poco después, Julio comenzó a trabajar en los casinos. “Ella fue la única persona a la que le conté lo que había pasado”.
Salía de trabajar a las dos o a las tres de la madrugada. La oscuridad de la noche lo aterrorizaba. No tenía sosiego. “No aguantaba mi cabeza. Estaba destrozado por dentro. Caí en el alcoholismo. El alcohol era mi refugio”, contó a la diaria. “Fumaba cuatro o cinco paquetes de cigarrillos por día y me tomaba un litro de whisky. Me orinaba encima. Quería morir. Rezaba para que me viniera un cáncer y morirme de una vez”.
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Una vez, Héctor Corbo vio a otro oficial del Fusna torturando a un detenido y lo denunció a sus superiores. Sus actitudes no caían bien. Su situación en el cuerpo era cada vez más tensa y complicada. Otro oficial de la Armada, el capitán de navío Juan Robatto, a quien conocía de sus pagos, le tiró un salvavidas en 1976.
“Robatto era conocido de Artigas y me pidió para el Servicio Hidrográfico, donde estaban necesitando oficiales. La verdad es que lo hizo porque se dio cuenta que yo en el Fusna iba a terminar mal”, relató en el libro antes citado.
En 1978, cuando falleció su padre, Corbo pidió a la Armada que no enviaran al entierro a una delegación uniformada, para no afectar el estado emocional de su madre. El pedido fue anotado en su legajo.
En el Servicio Hidrográfico, alejado de todo nexo con la represión, Corbo pudo llegar al final de la dictadura. Nunca dejó de intentar aclarar el homicidio de su hermana y lo ocurrido con los fusilados.
En 1985, al regreso de la democracia, la familia Corbo se presentó ante la Justicia y denunció el asesinato de María de los Ángeles. Las autoridades de la Armada le pidieron explicaciones a Héctor, que ya era capitán de corbeta, sobre qué había declarado en el juzgado. Tuvo que aclarar por escrito qué le había dicho al juez.
La ley de caducidad interrumpió el proceso judicial.
La llegada de la democracia no alivió los padecimientos ni las angustias de Julio Abreu.
En 1985 fue localizado Amaral, el hijo de Floreal García y Mirtha Hernández, quien había sido criado por una familia de policías argentinos. El regreso de Amaral a Uruguay hizo que el tema volviera con fuerza a los medios.
“Yo escuchaba hablar y decir cualquier cosa de lo que había pasado”, recordó Abreu. Él conocía los hechos, los había vivido en carne propia, pero el miedo continuaba amordazándolo. “Yo había sido educado y enseñado en el valor de la verdad, y sentía la obligación de hablar, pero no podía”. Muchas veces oyó decir que existía un tal Abreu que había sido trasladado junto a los fusilados, pero nadie sabía quién era.
“Me ponía muy nervioso pensar qué iban a decir de mí, por qué había estado secuestrado, por qué no me habían matado, ni siquiera yo tenía una explicación para todo lo que me había pasado”.
Así vivió hasta 2005, un año en que le pasaron dos cosas importantes. Por un lado, le descubrieron el cáncer que durante tantos años había deseado. Cuando lo supo, se aferró a la vida y dejó de fumar.
Por otro lado, conoció al periodista Roger Rodríguez, con quien –por fin– sintió la confianza como para poder hablar de su historia. El 7 de noviembre su testimonio se publicó en La República: “Encontrarme con Roger fue fundamental para mí, por cómo me respetó, me entendió y me acompañó. Cuando por fin pude dar esa entrevista, fue muy importante”.
Tres años después, Julio Abreu pudo contar nuevamente su historia, esta vez ante un juez. Tras declarar, se sintió libre como nunca. Afuera del juzgado estaban los canales de televisión con sus cámaras.
“Yo sabía que había dicho toda la verdad. Y sentí que la verdad necesitaba un rostro creíble que la sostuviera, no la cara de un borrachín. Así que ahí mismo me prometí que no volvería a tomar nunca más. Y llevo 13 años sin tomar. Ahora la verdad tiene un rostro creíble y Julio Abreu también”.
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Corbo hizo un pedido de acceso a la información pública al Ministerio de Defensa Nacional en enero de 2020 para que le fuera remitida toda la información oficial sobre el asesinato de su hermana.
Los datos que le dieron fueron fragmentarios y pobres.
No se aclara qué unidad llevó a cabo los fusilamientos, ni quién lo decidió ni por qué. Tampoco quién y cómo trasladó a las víctimas desde Buenos Aires a Montevideo.
En cambio, los papeles que le entregaron a Corbo muestran que en 1981 la inteligencia de la Armada lo investigó a él y a toda su familia, y que también repasó los antecedentes de María de los Ángeles.
En esa investigación se dice que su hermana fue asesinada “por un grupo antiterrorista”.
También hay constancia de que dos misas que la familia Corbo hizo por la memoria de María de los Ángeles y su esposo en 1978 y 1982 fueron espiadas por la inteligencia militar.
El parte del agente que informó sobre la ceremonia religiosa de 1982, que se realizó en la iglesia Tierra Santa ante un centenar de personas, nunca se refiere a María de los Ángeles y a Héctor Brum por sus nombres. Las tres veces que habla de ellos los llama “los SUJETOS”.

Sobre quién decidió los cinco fusilamientos se han dado diversas versiones. Según anota Lincoln Maiztegui en su libro Orientales IV. De 1972 a 1985, al cumplirse el primer año de la matanza, Wilson Ferreira dijo en México que tras el asesinato de Trabal, “los altos mandos se reunieron con [el entonces dictador Juan María] Bordaberry y con el ministro de Defensa, Walter Ravenna. Se decidió en esa reunión asesinar a algunos uruguayos de izquierda, luego se fijó el número: cinco”.
En su libro El color que el infierno me escondiera, de 1981, Carlos Martínez Moreno narra que la decisión de ajusticiar a los cinco tupamaros se tomó en una reunión del Consejo Nacional de Gobierno de la dictadura, el Cosena. Según el escritor, el presidente de facto votó en contra y pidió que su negativa constara en actas.
La versión de Martínez Moreno ha sido replicada por otros autores. Bordaberry, sin embargo, la negó en el libro Antes del silencio, de Miguel Ángel Campodónico: “No me hacen ningún favor al decir que voté en contra. Me agravia que se diga que yo estuve sentado en una reunión en la cual se trataba semejante asunto”.
A raíz de las polémicas que su libro causó por sus revelaciones sobre acciones tupamaras, Martínez Moreno aclaró que los relatos de El color que el infierno me escondiera –que cuestionan a la dictadura y también al MLN– se basaron en hechos reales, pero admitió que había detalles ficcionados. El autor falleció en 1986.
Por su parte, José Nino Gavazzo se refirió brevemente a las ejecuciones de la ruta 70, quitándoles importancia, en declaraciones que dio para el libro Gavazzo. Sin piedad, publicado en 2016: “Esa fue una operación de represalia de las que hay cien por guerra. Yo no estuve allí, pero no tengo dudas. Con una diferencia, hoy en día se sabe que no fueron tupamaros los que mataron a Trabal”.
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La causa judicial de los fusilados de Soca sigue abierta y el fiscal especializado en Delitos de Lesa Humanidad, Ricardo Perciballe, dijo a la diaria que está cerca de poder imputar a los responsables.
“Las operaciones de este tipo generalmente eran del Departamento III del SID, en este caso con apoyo de la Fuerza Aérea para los traslados. Estamos hablando de más o menos la misma gente que en otros casos importantes”.
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Las fotos muestran que los cinco fusilados fueron ejecutados con sus manos atadas a la espalda con una cuerda de nailon. Que María de los Ángeles y Graciela Estefanell tenían los ojos vendados. Que los cuerpos recibieron múltiples balazos cada uno. Que la ruta 70 –que en 2013 pasó a llamarse Camino de los Fusilados– quedó tapizada de casquillos de bala.
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Abreu se casó, tuvo dos hijas y una nieta, que hoy –según cuenta– es su principal apoyo en la vida.
Agradece el trabajo en el casino, porque le permitió formar y mantener una familia, y al juez que lo llamó a declarar, porque el haber podido contar la verdad en un expediente oficial operó en él una verdadera “sanación por la justicia”.
Corbo todavía no pierde las esperanzas de que la Justicia llegue a la verdad de lo ocurrido en Soca. Dice que estaría dispuesto a perdonar a aquel soldado que participó en las ejecuciones porque se lo ordenaron, pero no a aquel que se haya ofrecido como verdugo voluntario.
“En algún momento, tarde o temprano –dijo a la diaria– tengo la esperanza de que haya justicia. Ha habido demasiada violencia e impunidad de los autores, los materiales y los intelectuales”.