viernes, 10 de marzo de 2017

Volaron los ranchos en el Cerro

Con la turbonada de anoche varias familias debieron alojarse en lo que queda del Parador del Cerro




Familias afectadas ocupan el viejo parador del Cerro

Integran el asentamiento “La Favela de la Fortaleza” y quedaron sin nada.






PABLO MELGAR10 mar 2017
Eran las cuatro de la mañana del jueves y el rancho empezó a temblar. Martín atinó a meter a su hijo mayor debajo de la cama. Su señora quedó paralizada en estado de shock. El bebé se salvó porque estaba en la cuna y las chapas y tirantes le cayeron cerca pero no lo agarraron.
Cuando el viento paró un poco solicitó auxilio a un vecino. "Sacame a los gurises antes de que se caiga todo", pidió a gritos. Martín logró salir pero su rancho quedó en ruinas.
El fuerte viento golpeó de lleno el cerro de Montevideo. Unas 30 familias del asentamiento "La Favela de la Fortaleza", situado en el punto más alto de la ciudad, perdieron lo poco que tenían.
Una recorrida por el barrio muestra las serias carencias en las que viven los vecinos. Hay una canilla de OSE para todos, los vecinos están colgados de la red de UTE y muchos vecinos trabajan con basura y hacen el "achique" en sus casas.
Hay pocas construcciones de material, el resto de las viviendas están hechas de chapa y madera. Los edificios más firmes son lo que queda del viejo parador del Cerro y la Fortaleza. Martín resolvió llevar a su familia hacia el emblemático parador. "Por lo menos aquí estamos secos", dijo.
En la tarde de ayer armó con chapas una pieza independiente. Como llegó primero pudo elegir lugar, se quedó con un depósito situado a pocos metros del escenario en que alguna vez tocaron Joan Manuel Serrat, Nicola Di Bari y actuó Ilona Staller, la Cicciolina.
Su rancho, que armó a puro esfuerzo pues está sin trabajo desde hace un año, quedó en ruinas. Las chapas que le dio la Intendencia hace un mes quedaron destrozadas, los tirantes ya no sirven y los muebles quedaron reducidos a recuerdos.
Martín tiene que estar vigilando lo que queda de su rancho y lo que sucede en el viejo parador. "Acá hay mucho pastabasero que viene a refugiarse de noche pero también tengo que ver lo que quedó del rancho porque me van a robar todo", se lamentó.
La turbonada afectó a la mayor parte de los vecinos del asentamiento y la familia de Martín no estará sola en el antiguo y abandonado parador.
Los vecinos ya comenzaron a llevar cables y enchufes para instalar la energía eléctrica en el lugar. Además, ya hay un lugar destinado a cocinar. Por otro lado, anunciaron que habrá una "olla popular" en su interior "para que coman los gurises", dijo una vecina.
Nadie sabe hasta cuándo se van a quedar en el parador, lo cierto es que ahí tienen menos riesgos que en los ranchos. "Hay alerta para mañana y pasado, yo no sé para dónde agarrar", afirmó una mujer.
Mientras tanto, las historias de la turbonada se van acumulando. Daniel contó a El País que abrió los ojos y se encontró con que las chapas de su rancho estaban tomando altura. Saltó de la cama y se agarró de los tirantes para que no volara todo. Lo logró. Cuando el viento amainó clavó las chapas y colocó piedras sobre el techo.
Solange creyó morir cuando sintió el viento. Seis de sus ocho hijos estaban con ella y vieron cómo el rancho desaparecía. Su reacción fue poner a los más pequeños a resguardo en el fondo de la casa.
Hace seis años que está en el barrio y nunca había pasado por esto. "Precisamos de todo, chapas, colchones, ropa para los niños", pide.
Marcia, una de las hijas de Solange, armó su rancho al lado del de ella junto a su pareja, Carlos. Allí están criando a sus tres hijos. El hombre ve lo que el viento le llevó y llora desconsoladamente.
Patricia tenía 9 meses cuando llegó al asentamiento. Ahora tiene 33 años y el viento arrasó con toda su casa. Cuando vio que volaban las chapas del rancho se tiró encima de su hijo para salvarlo.
También pide ayuda, asegura que cualquier objeto le puede ser de utilidad. Las próximas noches las pasará en casa de unos vecinos.

Socorro.

Bomberos recibió apenas 15 llamadas durante el temporal, la mayor parte de ellas por árboles caídos, según datos oficiales. La Policía también recibió pedidos de ayuda durante la difícil madrugada del jueves.
Sin embargo, Eva asegura que llamó varias veces y no obtuvo respuesta. "Llamé para que vinieran a cortar la luz porque acá estamos todos colgados y los cables estaban en el piso. Me dijeron que estaban llenos de llamadas. Después aparecieron, cuando nosotros ya habíamos podido cortar la corriente", se quejó la mujer.
Tras el fuerte viento apareció la solidaridad entre los propios vecinos de la "Favela". En uno de los sectores más organizados se armó una olla popular y en otro cortaron los árboles añosos que cayeron sobre casas o muros.
Además, los menos afectados colaboraron con los que tuvieron más problemas en la recuperación de las viviendas o en la vigilancia de los objetos familiares.

REDES ELÉCTRICAS.

Casi todo el país con problemas de energía.

El temporal de viento y lluvia dejó a por lo menos 34.000 clientes de UTE sin servicio eléctrico, según informó la empresa estatal en la tarde de ayer. Al cierre de esta edición operarios de UTE todavía se encontraban trabajando en las diversas situaciones planteadas y atendiendo los sucesos que se iban presentando.
Según la información que manejaba ayer UTE, el temporal destrozó redes en todo el país menos en el departamento de Artigas. Los servicios técnicos indicaron que la regional oeste presentaba 12.500 clientes afectados.
En tanto, en el centro del país había 8.800 clientes sin el servicio. El incidente más relevante de la jornada fue la falla en la línea de 60 kV entre Pando y Neptunia, que afectó 3.000 servicios.
En el Este había 5.339 usuarios sin energía, en esta zona se destacó un inconveniente en la línea de media tensión que alimenta ruta 10, entre los balnearios oceánicos de Aguas Dulces y Valizas con unos 2.285 clientes de UTE.
Por su parte, la regional norte registró el faltante de electricidad a 4.000 hogares y empresas.
La compañía solicitó a sus clientes que se extremen los cuidados en relación con los cables que se encuentren caídos, tanto en vía pública como en fincas. Recomendó no acercarse ni tocar los mismos ya que eventualmente podrían estar energizados. Los reclamos por fal-ta de electricidad se deben realizar a los teléfonos 0800 1930 o al *1930 desde cualquier celular.

 

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