lunes, 23 de febrero de 2026

Memorias que engrandecen: El Flaco Zabalza




La Chacra, 22 de febrero de 2026 Álvaro Jaume (¡Siempre REDOMÓN!)

No tenía pensado escribir nada. ¡Simplemente, anda conmigo! Su memoria es un empujoncito más para que no baje los brazos. Ese es el rol revolucionario que ella cumple: mantiene encendido el fuego interior, como diría Galeano.

Me pasa lo mismo con algunos rostros con los que compartimos la militancia como FORMA DE VIDA, como opción consciente de entrega a la Causa. Rostros que ya no están físicamente, pero están más presentes que nunca: Gabriel Schroeder (asesinado en la calle Almería); el Petiso Raúl (R. Borrelli, "desaparecido" en Argentina); el Negro Méndez (otro asesinado en Argentina). Desde muy jóvenes fuimos COMPINCHES y, de vez en cuando, en el diario vivir nos asoman recuerdos que avivan ese fueguito.

Con el Flaco hubo menos historia pasada, pero un "casi-presente" muy intenso. Cierto es que no tenía pensado escribir, hasta que ayer recibí un correo del "Pelado" invitándome a una pequeña juntada de compañeros cercanos que mañana piensan conmemorar los cuatro años de su muerte (¡el día 23!). Como quizá mañana no pueda arrimarme a ellos, se me ocurrió escribir algo: intentar un "telegrama" que resuma, al menos para mí, lo esencial de su memoria.

Lo conocí aquí en la Chacra a mediados de los dos mil, cuando todavía éramos "Comunidad ardiente" (¡luego perdimos!). Tratábamos de mostrar que OTRO MUNDO —colectivo, solidario, anticonsumista y radicalmente anticapitalista— ERA NO SOLO NECESARIO, SINO POSIBLE como rumbo de nuestra lucha social y política. Ese día nos visitaron él y otro grupo de compañeros para intercambiar experiencias militantes, para confraternizar y, sobre todo, para empezar a juntarnos y recorrer un camino que nos permitiese salir de la derrota y los cascotazos sufridos en la época de la dictadura.

Desde ese día caminamos codo a codo. Fuimos compartiendo que la militancia no es solo acción revolucionaria hacia afuera para transformar la sociedad; también es hacia adentro de uno mismo, para cambiar conductas personales en relación al PODER, a los privilegios de los dirigentes, a los hábitos individualistas que tenemos arraigados y a muchos antivalores de la ideología dominante que siempre están al acecho.

Por supuesto, fuimos arrimando nuestras miradas políticas compartiendo infinidad de instancias de lucha. Destaco, en particular, la que más nos unió e identificó: integrar junto con Irma L., el Indio Varela y mis dos hijos la mentada causa "Asonada o Atentado a la SCJ", a raíz del traslado de la jueza M. Mota.

En resumen: ¿Por qué engrandece la memoria del Flaco?

Porque su vida fue toda militancia, ¡COMPROMISO TOTAL CON LA REVOLUCIÓN! En el pasado histórico decidió poner en juego su vida empuñando un arma como ejemplo de ese compromiso sin límites. Luego de la derrota política que sufrió el MLN y las restantes organizaciones del movimiento popular, ni se rindió, ni se arrepintió, ni se encerró en su vida privada.

No solo rompió con "su" MLN y con el FA cuando estos pasaron a ser "Izquierda del Orden" o progresismo (legitimando al sistema capitalista como único posible) y no solo optó por NO acomodarse al calorcito de cargos o jerarquías institucionales, sino que continuó entregándose permanentemente a la lucha social. No armó su "rincón tranquilo" (como diría Benedetti) justificándose en que ya había entregado mucho.

Su signo más saliente es que vivió transmitiendo la convicción de que la UTOPÍA de un MUNDO DE LO COMÚN, de una sociedad sin EXPLOTADOS NI EXPLOTADORES, debe ser el horizonte que inspire todas nuestras luchas cotidianas; el paradigma irrenunciable al cual nos debemos por entero. Su ejemplo nos empuja a una entrega militante que no es de a ratos ni para cumplir tranquilizando la conciencia. sino absoluta, como CAMINO DE VIDA, por eso: FLACO SEGUIS SIEMPRE PRESENTE!!! 





 

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