domingo, 5 de julio de 2026

¡Amor por el poder!

 


COLOMBIA: DE MARULANDA A DE LA SPRIELLA. ¿PERDIÓ I. CEPEDA? 

5 de julio, 2026. La Chacra, Álvaro Jaume (¡Siempre REDOMÓN!)

(I)

Una de las icónicas canciones de Viglietti, que dos por tres entonábamos en nuestras guitarreadas de los años 70, dice así: “LAS COSAS QUE ESTÁN PASANDO, SON COSAS DE NO CREER...”. En aquella época, eran de corte revolucionario; auguraban cambios radicales y profundos. Hacia el Socialismo, hacia la “UTOPÍA”, hacia el “hombre nuevo”. ¡Hoy en día, todo lo contrario! Este pasado 27, esperando para marchar hacia el Ministerio de Defensa con la intención de mantener viva la memoria del Golpe, 53 años atrás, nos vimos las caras un conjunto variado de compinches “ex-caneros”, y la coincidencia era total: ¡SON DE NO CREER (las cosas), PERO PARA “PIOR”!! No obstante, ni somos los únicos “locos”, ni son demasiadas pocas las voces que gritan o susurran que en esta era post-PLANDÉMICA, “Trumpiana”, de Capitalismo “5.0” MODO IA, vamos rumbo al COLAPSO planetario, o simplemente al despeñadero civilizatorio. Desde los más insólitos y diferentes escenarios o lugares sociales, surgen los/las disidentes, las/los disruptivos o subversivos, que se encargan de sacudir modorras, pasividades, o insistir con la PROTESTA!

 Entonces uno se siente no tan solo, más acompañado, más esperanzado en que no muera la REBELDÍA. Tal lo que ocurrió el pasado 1 de julio, con una pareja de escaladores urbanos rusos (rooftoppers), Ivan K. y Angela N., que tuvieron la osadía de trepar al “Empire State Building” en Nueva York, edificio emblemático de casi 400 metros de altura, símbolo de la pretendida “grandeza y supremacía” del imperialismo norteamericano en el mundo entero. Transgredieron la prohibición de este tipo de operativos, arriesgaron sus vidas, y más allá de que luego de la aventura se comprometieron como “parejita feliz”, desplegaron en la cima del edificio el siguiente cartel: “CUANDO EL PODER DEL AMOR VENZA AL AMOR POR EL PODER, EL MUNDO CONOCERÁ LA PAZ”. 

Por supuesto que no es “la” frase revolucionaria; no dice —por ejemplo— que el capitalismo lleva en su ADN un instinto guerrero y conquistador, que lo vuelve incompatible con una verdadera PAZ entre humanos, entre las distintas culturas y modelos civilizatorios que existen en el Planeta Tierra. ¡Pero pega en el corazón de uno de los grandes, grandes problemas que la humanidad a lo largo de su historia aún no ha podido resolver realmente: “EL AMOR POR EL PODER”! Esa obsesión por mandar, aplastar, dominar a otros seres humanos, al ecosistema natural que nos cobija, es un TOC (trastorno obsesivo compulsivo) cuyo efecto político son las guerras, las masacres, los genocidios. Esto ha quedado más que evidente en los últimos años, particularmente con la alianza del trumpismo y el sionismo dirigido por Netanyahu, con resultados cruentos e indignantes como el genocidio en Gaza. Y ni qué hablar con lo que viene sucediendo en América Latina desde que el susodicho D. Trump, junto a JD Vance (vice) y Marco Rubio (Secretario de Estado), artífices del movimiento político “MAGA” (¡hacer América grande de nuevo!), han asumido con total fanatismo el objetivo de “recuperar” nuestro continente, al que consideraban perdido. Ideológicamente por la hegemonía del progresismo (para ellos el “comunismo”), y comercialmente en manos de los chinos.

(II)

Resulta que el pasado domingo 21 se realizó en Colombia el ballotage entre los dos candidatos más votados en primera ronda: Iván Cepeda (IC), candidato de lo que en el posmodernismo se entiende por “izquierda”, continuador de G. Petro y representante del Pacto Histórico por un lado, y Abelardo De la Espriella (AS), candidato por un nuevo movimiento político llamado “Defensores de la Patria”, cuyo nombre lo dice todo. Pues bien, por una diferencia de +/- un 1% (unos 300.000 votos) ganó este Sr. (A.S.), que redondeando sacó unos 13 millones de votos, contra 12 millones 700 mil que sacó (I.C.).

 Este hecho movió el tablero —no solo político, sino emocional de algunos “necios”— al punto que nos puso de frente al tema: ¿Qué viene pasando en nuestro continente, el de las “Venas abiertas” (¡siempre gracias, Galeano, por tu OBRA!) en los últimos años? ¿Qué viene pasando con nuestros sufridos pueblos en esta última década, que de aquella América Latina toda pintada de rojo a comienzos del S. XXI, según A. Laje (argentino, ideólogo del “mileísmo”), hoy retrocedimos al punto que de ese tibio progresismo van quedando los retazos? Ayer: Chávez en Venezuela, organizando un PSUV y encarando explícitamente la construcción del bautizado “Socialismo S. XXI”; Lula en Brasil, Evo en Bolivia, los “K” en Argentina, Correa en Ecuador con su “Revolución Ciudadana”, pasando por el ensayo paraguayo del cura F. Lugo (derrocado por el Congreso), hasta más cercanos en el tiempo, un Boric en Chile o un Pedro Castillo (derrocado y aún preso) en Perú... ¡Qué contraste el de esa A.L. con la que se ha venido gestando en los últimos años!

 Porque el fenómeno de la “batalla cultural” —así denominado por los propios ideólogos como Laje— para combatir al “marxismo gramsciano” que según ellos había cooptado al continente entero, ha ido logrando una traducción POLÍTICA con gobiernos de ultraderecha, país por país, que no solo ha sido Milei en la Argentina... ¡Se ha ido GENERALIZANDO! 

Ni hablemos de nuestro querido paisito, cuya estrategia pretende ser la de un “híbrido inofensivo”, pero la lista de nombres fachos o dóciles y domesticados que hoy gobiernan las tierras de Bolívar y Artigas impacta: “los” Rodríguez en Venezuela (con Maduro preso en el MDC de Brooklyn, N.Y.), Keiko F. (recién nombrada en Perú), Kast en Chile, Noboa en Ecuador, Paz en Bolivia, Peña en Paraguay, y finalmente ahora “El Tigre Abelardo” (¡así se autodefine él y así lo llaman!) en Colombia. ¡Qué vuelco! Por eso el “amigo” Donald —que tiene sus propios ideólogos, inspiradores de la “teoría MAGA”, como ser Curtis Yarvin o Peter Thiel— pudo en marzo de este 2026 formar el ESCUDO DE LAS AMÉRICAS, integrado por 13 países latinoamericanos (reunidos en Doral, Florida), actualizando de este modo la Doctrina Monroe: ¡nosotros, el continente de “Venas abiertas”, PATIO TRASERO de los yanquis! Entonces, claro que surge —si es que no queremos hacer como el avestruz— la OBLIGATORIA pregunta: ¿Cómo votan los pueblos? ¿Cómo han trabajado, con qué estrategia actúan estos Sres. de la “batalla cultural”, que sin duda alguna han aprendido muchísimo de la histórica izquierda, la “izquierda roja” (y no fucsia, diría Fusaro) para obtener estos resultados? ¿Cuánto tiene que ver con el “mundo consumo” (Bauman) o la “psicopolítica” (BCh)? ¿De dónde tanta impunidad? La de Trump para secuestrar a Maduro, para matar a Alí Jamenei, o para decir olímpicamente que el triunfo del “Tigre Abelardo” en Colombia se debía a su intervención directa en las elecciones colombianas.

 ¡Sí tendremos que repensarnos para no ser, en términos políticos, unos olleros/olleras más! Siempre jodo con ellos que nuestra olla tiene que ser una ESCUELA DE FORMACIÓN en la vida, para no ser los eternos DERROTADOS. Lo mismo vale para los que nos sentimos genuinamente de IZQUIERDA en el mundo de hoy. ¡!

(III)

Más allá del fraude posible (según Petro, 5300 mesas de votación registran un manejo fraudulento del software), el hecho indiscutible de que más de 12 millones de colombianos hubiesen votado por “El Tigre A.” me sacudió la estantería emocional. No lo esperaba. El 21 de junio seguía pensando que Colombia, por todas sus particularidades históricas más la “gestión Petro”, tenía la chance de romper con el molde ultraconservador que estaba “de moda”. Pensaba que con un candidato como Iván Cepeda, muy articulador con los movimientos sociales y protagonista en las luchas por los DD.HH., y con una candidata a la vice como Aida Quilcué (mucho más “originaria” y firme que F. Márquez, vice de Petro), con vasta trayectoria política y gestiones en pro de la PAZ en Colombia (negociaciones con la guerrilla), era un posible vencedor en las urnas. 

Pues NO. ¡Le erré! Tuve que volver sobre mi mirada y, ahora, repienso... Por empezar, los antecedentes colombianos me seducían enormemente. Ha sido uno de los países que en la década de los 60/70 aglutinó más mov. guerrilleros con real incidencia. A saber: M-19, ELN, FARC. Estas últimas emergentes, allá por 1964, de la aplastada “República de Marquetalia”, una suerte de ZONA CAMPESINA LIBERADA que dio pie a la creación de esta organización bajo el comando de “Tirofijo”, Manuel Marulanda, uno de los pocos jefes guerrilleros de origen campesino, sin herencia intelectual o pequeñoburguesa. Habría que hacer un balance serio y profundo de cuánto de bueno y cuánto de malo tuvo la historia de la “Colombia en armas”, de la enorme violencia que ha sacudido a dicho país en las pasadas décadas, para entender de qué forma puede haber influido en la votación popular. 

Tener en cuenta que la respuesta que el sistema dio al auge guerrillero fue el montaje paramilitar más grande de toda A.L., al punto que se habla de más de 200 mil asesinatos en las últimas décadas. Incluso Manuel Cepeda (padre de Iván), miembro del Partido Comunista, senador por la Unión Patriótica (frente parlamentario de izquierda), fue asesinado por los paramilitares en agosto de 1994. Pero lo que más importa respecto al tema en cuestión, trascendiendo al recorrido histórico de la izquierda colombiana, es que I. Cepeda hizo su campaña con un perfil nítido de “candidato de una izquierda posmo”, no agresiva, no “estridente ni radical”, políticamente correcta, a pesar de que Trump, públicamente, lo definió como “marxista radical”. Ni siquiera precedido —siendo el continuador de Petro— por escándalos de corrupción o groseros tropezones de gestión de su antecesor. También habría que hacer un balance del mandato Petro para intentar captar el estado de ánimo de los votantes; para explicar, por otro lado, cómo casi media Colombia —que no es poca cosa— apoyó a la dupla Iván/Aida. 

Pero lo que me tiene realmente sorprendido es cómo un personaje ni tan neurótico ni tan agresivo como Milei, y por supuesto estudiadamente “producido” (tiene una empresa “Abelardo Style”) como “El Tigre”, conquistó 13 millones de votos. Y cuanto más fui indagando, mayor ha sido mi sorpresa. Tiro datos que se fueron divulgando públicamente a lo largo de la campaña, y que al menos yo desconocía por completo. ¡Un proto-triunfador! Que durante los últimos 10 años de su vida, junto con su mujer (rubia, linda y simpática, como corresponde) y sus 4 hijos, vivió en Miami, Florida, en su mansión que vale 5 millones y medio de U$S. Que adquirió la ciudadanía norteamericana (¡él mismo pone su foto en Instagram posando con una banderita yanki!), que es poseedor de más de 14 empresas de diverso tipo, que se declara millonario; amigo —según él— de Marco Rubio y de varios congresistas del P. Republicano; que ha colaborado en varias campaigns electorales de este partido y que en 2024 votó a Trump, a quien dispensa los mejores elogios. Que además de empresario y de “famoso” abogado, es cantante (¡esto sí, igual que Milei!), y obviamente que —según él mismo afirma— NO proviene de la “casta política”.

 Todos estos disputan el título de “outsiders”. Y cuidado que esta info, para mí desconocida hasta que me metí en el asunto, ha sido conocida y difundida por prensa y por redes no solo en Colombia, sino por cuanto rincón existe. Es más, el propio Abelardo se ha encargado de su difusión, incluso jactándose de su exitoso “prontuario”. Entre tantos, me impresionó este caso: desde Miami mismo, antes de comenzar la primera vuelta, el 7 de marzo de este 2026, hizo un video vestido con la camiseta de la selección colombiana, dirigiéndose a sus compatriotas del siguiente modo: “Aquí está tu Tigre, que ruge y que muerde...”, anunciando complementariamente un “Plan Colombia 2.0”, apoyado nada menos que por EE. UU. e Israel. ¿Cuántos saben que en Colombia hay 7 bases militares que por un Convenio del año 2009 son de operatividad yanki, y que hace décadas que DEA, CIA y MOSSAD trabajan en conjunto? ¿Y que Colombia exporta no solo cocaína, sino mercenarios formados militarmente que, por ejemplo, están peleando en Ucrania?

 Finalmente, me parece esencial caracterizar al personaje —su discurso— con uno de sus ejes centrales de campaña: ¡el ANTICOMUNISMO! Tanto en contenido como en forma, todos ellos son parecidos: enfermos defensores de la PROPIEDAD PRIVADA, DEL INDIVIDUO COMO FIGURA “LIBRE” (acérrimos opositores a LO COLECTIVO/a LO COMÚN), amantes del DIOS-MERCADO, y en consecuencia, ¡patológicamente antiestatistas! Como buenos representantes de la clase capitalista, destilan odio visceral a cualquier reglamentación o ley que ponga freno a su adicción al dinero y las ganancias (sean impuestos, sean pautas laborales en defensa de los trabajadores). Respecto al fenotipo de estos personajes, son todos cortados por la misma tijera: agresivos, arrogantes, autodefiniéndose en contraposición a sus ENEMIGOS (comunismo/terrorismo/narcotráfico) sin ahorrar ni epítetos ni adjetivos para “desenmascarar” lo que entienden como “marxismo cultural”. Abominando la llamada “nueva agenda de derechos”, por ende, pasionalmente enfrentados al “feminismo”, la “diversidad”, el “cambio climático”, etc., etc., es decir, a lo que se define como “ideología woke”. 

Para cerrar, un “datito” más: entre sus asesores políticos figura un tal Dr. Carlos Suárez, que en reciente entrevista posterior al triunfo en 2da. vuelta confesó que ya desde el 2020, plena PLANDEMIA, se trazaron una estrategia de construcción del “CANDIDATO” que tuvo por escenario material LAS REDES SOCIALES. ¡EL UNIVERSO DIGITAL! Lo mismo ocurrió con las pasadas campañas de Trump y Milei. En todos estos procesos hay cálculo y metodicidad... ¿De nuestro lado? Mientras que del lado de los Trump abundan las amenazas o desplantes, de los Milei el cierre de actos o eventos con el grito de “Viva la libertad, carajo”, o del “Tigre” agitando que llegó la hora de acabar con guerrilleros asesinos y la “plaga comunista”, del lado de los Cepeda abunda la “corrección política” y la prudencia “democrática”. 

Síntesis: estos “amantes del Poder” tienen un mérito: no ocultan, no disfrazan ni sus riquezas, ni su arrogancia, ni su prepotencia, ni su clasismo. ¡Todo lo contrario! ¡No obstante, son millones que los votan...! En todo caso, su único “doble discurso” se entroniza en lo específico de “la política”: se declaran “anticasta” cuando ellos mismos engendran la SUPERCASTA O ÉLITE; sostienen el discurso de “servir al pueblo” cuando ellos mismos no solo lo ignoran, sino que lo desprecian hasta ostentosamente. Ayer con Trump, con Milei; hoy con el “Tigre” me ocurre lo mismo: ¿Cómo es posible que voten a semejantes engendros? Si habremos RETROCEDIDO en “cabeza social”, en la definida “cultura de masas”, como para que estos “amantes del Poder” sean los triunfadores del momento. Obvio que una “performance” como la que se mandó la parejita rusa con el Empire State colabora para la denuncia, pero es como un granito de arena en el desierto. Si seguimos sintiendo que la REVOLUCIÓN SOCIAL ES UN IMPERATIVO HISTÓRICO QUE LE DA SENTIDO A NUESTRAS VIDAS Y MARCA EL RUMBO DE NUESTRA MILITANCIA, entonces es también un imperativo REPENSAR/CREAR nuevas estrategias para enfrentar la debacle social y política, civilizatoria diría, a las que nos está conduciendo este Capitalismo Transhumano.

 Iván Cepeda acaba de aparecer públicamente proponiendo —como lo hizo Gandhi en su India natal— la “desobediencia civil” para enfrentar al fraude y la impunidad de estos artífices del Poder Dominante. Como táctica, daría para discutir mucho. Pero de lo que no me cabe la menor duda es que ¡ES HORA DE PARARNOS MUCHO MÁS FIRMES y disputar desde el llano la “cabecita de los pueblos”!