viernes, 28 de septiembre de 2007

Espejo ecuatoriano con Uruguay

Lucio Gutiérrez, autocalificado como ’el mejor aliado de Bush en Ecuador’, vuelve a las elecciones sin recordar a los 21 jubilados muertos durante su período neoliberal.

Los muertos que persiguen al coronel

Altercom*

 El coronel Gutiérrez nunca ha estado en una guerra, no obstante sí ha cobrado vidas. No por defender los intereses de su patria, como lo hace un soldado, sino por defender los intereses de banqueros nacionales e internacionales. Pero la memoria es frágil y es necesario recordarlo.

19 de septiembre de 2007

Durante el mes de julio del año 2004, los jubilados del Ecuador llevaron a cabo una serie de protestas para exigir un modesto incremento en sus golpeadas pensiones jubilares. Recuérdese que los ahorros de los jubilados fueron golpeados recurrentemente desde la crisis de 1999, la fuerte inflación que se produjo en los primeros años de la dolarización, así como por el paquetazo de Lucio Gutiérrez (lo que él denominó un “PINCHAZO”), donde subió el costo de los servicios básicos, alimentos, combustibles, transporte, etc.

Ante la indolencia del gobierno, esta protesta recibía un creciente apoyo solidario de la población, pero Lucio Gutiérrez enfrentaba a los jubilados con la indiferencia. Mientras las protestas se radicalizaban, el gobierno entretenía y enredaba a los jubilados, pasando el tema al Congreso Nacional y éste a una comisión especializada. Esta falta de respuesta seria, por parte del gobierno del coronel, motivó a los jubilados a realizar una huelga de hambre, con el único fin de que se escuchen sus demandas.

Pero Gutiérrez no cedía, pues para él, pagar la deuda externa siempre fue lo más importante. No podemos olvidar que el 29 de mayo del 2003, mediante el decreto ejecutivo 433, el gobierno de Gutiérrez obligó al IESS a comprar –con el dinero de los afiliados- 440 millones de dólares en bonos del Estado, de los cuales 354 millones fueron para pagar deuda pública interna y externa.

Hacia fines de julio del 2004, muchos de los jubilados, debilitados por la prolongada huelga de hambre, vieron deteriorada su salud: 21 de ellos murieron en esta lucha, ante la indolencia de un Lucio Gutiérrez que hoy se atreve a volver a la política.

Lucio Gutiérrez habla ante las cámaras de lo “maravilloso” que fue su gobierno, pero no menciona los muertos que su gobierno dejó en la «GUERRA DE LOS JUBILADOS».

 Altercom

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