jueves, 20 de agosto de 2026

Lacalle inaugura la campaña electoral

La segunda vuelta de gobierno


Nico Centurión
Perisferia agosto 12, 2026


Luis Lacalle Pou volvió a hablar en un acto público en la conmemoración de los 190 años de existencia del Partido Nacional. Habló como alguien que pretende volver a gobernar. No anunció una candidatura, pero tampoco necesitaba hacerlo. Hizo algo bastante más importante: empezó a explicar qué clase de dirigente pretende ser cuando llegue el momento de volver a pedir el voto.


Sin vergüenza: Lacalle insiste en retornar a la presidencia
“Me he vuelto cada vez menos ortodoxo”, dijo Lacalle Pou. La frase puede pasar inadvertida entre los lugares comunes inevitables de cualquier celebración partidaria, pero probablemente sea una de las definiciones políticas más importantes de su intervención. El expresidente se encargó inmediatamente de aclarar que eso no significa cambiar valores y principios según la conveniencia. Su explicación fue más interesante: “Qué lindo ser ortodoxo y hablar de libertad cuando alguien no tiene laburo, no tiene casa, no tiene salud y no puede criar a sus hijos”.
Lacalle Pou entregó la banda presidencial el 1º de marzo de 2025, pero nunca abandonó completamente la competencia por el poder. Administró los tiempos de un expresidente joven, conservó la centralidad dentro del Partido Nacional y dejó transcurrir el período indispensable para que su regreso no pareciera desesperado. Ahora comienza otra etapa y su intervención en el aniversario blanco puede leerse como el kilómetro cero de una campaña electoral extraordinariamente larga.
El discurso de Lacalle debe escucharse desde esa perspectiva. “Si la política es más lenta que las necesidades de la gente, no es la gente la que tiene que frenar, es la política la que tiene que apurarse en dar soluciones”, afirmó. Y enseguida introdujo un elemento todavía poco transitado por la dirigencia uruguaya: “La inteligencia artificial tiene y debe y puede y abracémosla como una manera de acelerar la política y que sea mejor y que se resuelvan antes los problemas”.
No estaba hablando solamente de tecnología. Estaba construyendo una crítica al Estado y, por elevación, al gobierno que ocupa actualmente la Torre Ejecutiva. Política lenta contra necesidades rápidas. Administración burocrática contra resolución. Procedimiento contra resultados.

Yamandú Orsi, con bajos niveles de respaldo


Lacalle está intentando colocarse un paso después de la discusión ideológica tradicional. No reniega de sus ideas, sino que empieza a presentarlas subordinadas a una categoría superior: la capacidad de resolver. Es allí donde adquiere sentido su proclamada heterodoxia. Libertad, sí, pero no como abstracción frente al desempleado. Mercado, seguramente, pero no como respuesta automática frente a quien carece de vivienda, salud o condiciones materiales para criar a sus hijos. Hay en esas palabras un intento evidente de ensanchar nuevamente el lacallismo y de quitarle a la izquierda parte de su monopolio discursivo sobre la cuestión social.
Yamandú Orsi atraviesa un deterioro de aprobación que ya no puede considerarse simplemente ruido coyuntural. Las últimas mediciones conocidas colocaron su aprobación en niveles bajos y mostraron una desaprobación considerablemente superior. Más importante que una fotografía del momento es la tendencia: el gobierno consumió rápidamente una parte del capital político con el que llegó a la Torre Ejecutiva y comenzó a encontrar dificultades dentro de su propio electorado.
Existe una sensación difícil de medir entre una parte de la izquierda y la centroizquierda uruguaya: una extraña orfandad política. Personas que durante décadas construyeron al Frente Amplio, militaron en sus organizaciones, participaron en comités de base, sindicatos y movimientos sociales, votaron elección tras elección a sus candidatos o simplemente entendieron que aquella fuerza representaba determinada visión de la sociedad miran ahora al gobierno con una mezcla de distancia y desconocimiento.
El problema no consiste en que esas personas estén convirtiéndose al Partido Nacional. Probablemente jamás lo hagan. Su decepción corre por izquierda.

Decepción en la base frenteamplista

 Y allí aparece una anomalía fundamental para comprender el próximo ciclo electoral uruguayo: no existe actualmente una fuerza política con dimensión suficiente para recogerla. No hay una organización nacional capaz de contener a ese frenteamplismo desencantado ni una figura que haya conseguido transformar ese malestar en representación política. Existe desencanto, pero todavía no existe vehículo.
El gobierno, mientras tanto, parece invertir una parte considerable de su capital en demostrar moderación frente a sectores que no lo votaron y que posiblemente jamás lo voten. Busca tranquilizar al centro, al empresariado, a actores internacionales y a sectores sociales que observaron históricamente al Frente Amplio con desconfianza. La paradoja es evidente: mientras intenta demostrarles a quienes estaban afuera que no tienen nada que temer, algunos de quienes estaban adentro empiezan a preguntarse qué queda de aquello que ayudaron a construir.
Esa gente difícilmente vote a la Coalición Republicana. Pero una elección no se pierde solamente cuando un ciudadano atraviesa la frontera ideológica y vota al adversario. Se pierde cuando no convence a nadie, cuando deja de defender al gobierno en una conversación, cuando vota sin entusiasmo o cuando simplemente decide quedarse en su casa. Confundir ausencia de alternativa con adhesión sería uno de los errores más graves que podría cometer el Frente Amplio.

 

A ese problema se agrega otro: la falta de proyección y recambio. La generación que protagonizó la llegada de la centroizquierda al gobierno envejeció y ninguna figura de la siguiente generación consiguió todavía reunir simultáneamente liderazgo partidario, conocimiento nacional, capacidad electoral y autoridad sobre el conjunto de la fuerza política. El Partido Nacional tiene un problema exactamente inverso. Su recambio puede ser el mismo hombre que gobernó entre 2020 y 2025.
Luis Lacalle parece haber percibido además que existe espacio para ampliar su frontera.Por eso una de las frases más importantes de su discurso no estuvo dirigida exclusivamente a los blancos. “La unión es como concebir nuestro país: en una policlínica de barrio, cuando se necesita una silla odontológica o que llegue la ambulancia o los remedios, ahí está el pueblo unido, de ese pago, de ese barrio, que son blancos, colorados, frenteamplistas, del Partido Independiente y orejanos”.
La enumeración es demasiado precisa para ser inocente. Lacalle habló en la casa de su partido, pero describió una comunidad política que excede ampliamente al Partido Nacional: blancos, colorados, frenteamplistas, independientes y ciudadanos sin pertenencia partidaria. Es exactamente el universo que necesitaría para volver a construir una mayoría nacional.
“¿Alguien cree que una persona realmente puede no tener ideas?”, preguntó en otro tramo. “Nosotros somos esencialmente cuerpo, intelecto, corazón y somos ideas. Y eso lo tenemos que defender”. El movimiento discursivo intenta resolver una ecuación compleja: defender una identidad ideológica sin aparecer como un dirigente ideologizado. Tener ideas sin ser dogmático. Ser firme sin resultar extremo.
De ahí otra de las definiciones del acto: “Firme con las ideas y suave con las personas. Porque siempre que alguien no puede sostener sus ideas, o que no las quiere o que no las sabe expresar, recurre al agravio”.

 

Luego una frase que puede ser leída retrospectivamente, pero que tiene todavía más interés hacia 2029: “No hay que curar heridas, hay que no lastimar. ¿Alguien cree que uno puede unir en el gobierno si llegó dividiendo en una campaña electoral o en su vida política?”.
Es difícil imaginar una definición más alejada de la estética política de Javier Milei y de las derechas neoreaccionarias que pululan por el sur de América. Ese es otro efecto del regreso de Lacalle Pou que debería empezar a considerarse. Su presencia obtura una parte importante del espacio en el que podría desarrollarse una derecha outsider uruguaya.
América Latina atraviesa un ciclo de liderazgos que construyen poder mediante la ruptura. Milei representa su versión más exitosa en Argentina. Abelardo de la Espriella encarna en Colombia otra expresión de una derecha culturalmente más agresiva y confrontativa. En Brasil, Flávio Bolsonaro aparece como posible continuidad familiar y política del bolsonarismo. Cada sistema produce su propia criatura.
Uruguay probablemente no la necesite. Lacalle puede ofrecer una parte importante del desplazamiento ideológico que demanda la nueva derecha regional sin romper con la institucionalidad tradicional uruguaya. Puede hablar de libertad sin atacar al sistema político, reivindicar el mercado sin dinamitar el Estado, alinearse con Occidente sin convertir cada decisión diplomática en una guerra cultural y disputar sectores populares a la izquierda sin adoptar la estética de la motosierra.
Incluso puede apropiarse de la crítica a la ortodoxia. Ese quizá sea uno de los movimientos más inteligentes del discurso. Cuando Lacalle afirma que se ha vuelto menos ortodoxo porque hablar de libertad significa poco para quien no tiene trabajo, casa o salud, intenta anticiparse a una objeción histórica de la izquierda contra el liberalismo económico. No abandona la libertad: pretende redefinir las condiciones materiales necesarias para ejercerla.
Uruguay puede experimentar así movimientos similares a los que recorren otros países de América Latina mediante mecanismos completamente diferentes. Sin gritos, sin ruptura institucional, sin un personaje que prometa incendiar el edificio para reconstruirlo después.

 

Después de abandonar la Presidencia, Lacalle Pou encontró en el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) -un think tank alineado a la Red Atlas- algo bastante más útil que un lugar desde donde ofrecer conferencias. Como Senior Fellow asumió la conducción del Programa de Alta Dirección para la Gestión Pública, una instancia de formación orientada precisamente hacia personas interesadas en desempeñar responsabilidades públicas. Por allí circulan antiguos integrantes de su administración, empresarios, técnicos y especialistas.
La segunda edición del programa recibió más de 1.500 postulaciones para apenas 35 lugares. Entre quienes participan de la formación aparecen figuras de su anterior gobierno como Azucena Arbeleche y Omar Paganini. ¿Dentro del CED se está confeccionando un gabinete para un futuro gobierno de Lacalle? Ahí tenemos la vidriera de la política de una estructura de formación de cuadros públicos conducida por un expresidente de 52 años con posibilidades concretas de regresar al poder. Algo que no parece estar realizando el Frente Amplio. Porque la formación de un cuadro no solamente se ciñe a lo técnico o la capacidad política o teórica sino también que impregne en la gente y su nombre sea conocido tanto como su rostro.
Se necesitan técnicos, cuadros intermedios, redes profesionales, diagnósticos, ideas, documentos y personas que compartan determinada concepción del Estado. Lacalle dispone ya de la experiencia de un gobierno completo y participa ahora de un ámbito capaz de nutrirse necesariamente para otra administración. “No se puede gobernar un país si no se conoce”, dijo en el acto. “Y conocer es haber tenido la oportunidad de mirarse a los ojos, de conversar un rato, de entender los sueños, las alegrías, las tristezas, las esperanzas y cargarlas arriba del hombro”.
Lacalle puede pasar los próximos tres años recorriendo Uruguay sin ser candidato, hablando sin presentar un programa electoral, formando dirigentes sin designar ministros y criticando sin cargar con las responsabilidades de gobernar. Tiene algo que escasea extraordinariamente en la política uruguaya: tiempo.


 “No se puede ejercer bien el poder si antes no se tiene autoridad. Y esa autoridad intelectual, afectiva, no se construye de un día para el otro: es una construcción casi imperceptible”. Esa expresión podría definir toda la operación política. Lacalle no necesita lanzar su candidatura en 2026. Necesita construir autoridad durante 2026, 2027 y 2028 para que cuando llegue 2029 su candidatura parezca menos una decisión personal que una consecuencia natural.
El Partido Nacional tampoco produjo hasta ahora un sucesor capaz de ocupar enteramente su espacio. Álvaro Delgado conserva estructura y protagonismo. Otros dirigentes blancos tienen aspiraciones legítimas. En el Partido Colorado, Andrés Ojeda construye aceleradamente su propia figura, pero bajo la sombra de Luis Lacalle.
Existe además una dimensión internacional que termina de completar el cuadro.Una delegación de trece legisladores de los partidos Nacional y Colorado viajó recientemente a Israel. Hubo fotografías, reuniones y declaraciones. La invitación provino del gobierno israelí a través de su representación diplomática en Uruguay y el Frente Amplio decidió no participar. Entre quienes viajaron estuvieron figuras relevantes de los partidos que integran la Coalición Republicana.
Estamos observando a una parte de la dirigencia opositora uruguaya —incluidos dirigentes que podrían ocupar lugares importantes en un futuro gobierno— construyendo y exhibiendo relaciones con Israel, uno de los principales aliados estratégicos de Estados Unidos.

Lacalle dispuesto a alinear al Uruguay al polo trumpista



Durante el gobierno de Orsi se acumularon episodios que, considerados individualmente, pueden presentarse como simples gestos diplomáticos o decisiones pragmáticas. La visita al portaaviones estadounidense, las conversaciones con Washington sobre la posibilidad de recibir deportados —entre ellos ciudadanos cubanos— y la proximidad pública de la representación diplomática estadounidense con actores del sistema político muestran una continuidad bastante mayor de la que sugiere la retórica doméstica.
Lacalle tendrá, además, excelentes relaciones con la Embajada estadounidense. Los vínculos políticos y diplomáticos construidos durante cinco años de Presidencia no desaparecen al entregar una banda.
Esto permite plantear una hipótesis incómoda: un segundo gobierno de Lacalle Pou no necesitaría ejecutar un giro copernicano para alinear a Uruguay con Estados Unidos porque encontraría buena parte del terreno preparado. Incluso un gobierno frenteamplista mantiene una relación estrecha con Washington en áreas estratégicas. La alternancia entre izquierda y derecha puede modificar políticas domésticas importantes sin alterar necesariamente algunos consensos fundamentales de inserción internacional.
Por eso el acto por los 190 años del Partido Nacional importa bastante más que la liturgia partidaria. Lacalle no lanzó formalmente una candidatura. Hizo algo más inteligente: comenzó a construir el argumento que podría justificarla. Ahí está la verdadera segunda vuelta.No la segunda vuelta electoral de noviembre, sino la segunda vuelta de un proyecto político que gobernó entre 2020 y 2025 y que puede estar utilizando el período 2025-2030 como una larga transición entre dos administraciones. 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 18 de agosto de 2026

El "fetichismo de la pureza"


 

 

CUBA: AYER, HOY... EL ENGAÑO DE LOS ATAJOS; EL DESCRÉDITO DE LOS FRACASOS. 

La chacra, 16 agosto, 2026 Álvaro Jaume (siempre redomón!)

 

Hace un tiempo apareció en el blog “El Muerto” un artículo escrito por un militante que no conozco personalmente, pero a quien he aprendido a respetar por sus fundadas opiniones críticas, artículo en el que, refiriéndose a la asediada y agredida Cuba de hoy, textualmente hace mención al “fetichismo de la pureza”, y escribe: “Esta postura revela un privilegio epistemológico... quienes nunca han gobernado ni enfrentado una agresión imperialista, pueden permitirse el lujo de la pureza”.

 ¿Lujo de la pureza? Sin duda, una frase que golpea fuerte. Previo al análisis de cualquier contenido, la frase tiene un tinte emocional político, que quienes peinamos canas en la militancia conocemos de sobra: ante embates crueles del enemigo de clase, ante barbaridades humanas como las que produce el actual bloqueo emprendido por NeoCalígula y el renegado Marco Rubio contra Cuba y su Revolución, es evidente que para quienes se sienten de “Izquierda”, solo cabe la denuncia y la SOLIDARIDAD. 

De acuerdo. Por algo ha resultado tan indignante la servil postura del MPP, el gobierno de Orsi, y ciertos sectores del FA, ante el GENOCIDIO en Gaza, llevado adelante por la alianza Imperialismo-Xionismo (Trump-Netanyahu). Históricamente, para un militante que intentaba ser revolucionario DE VERDAD, ciertos posicionamientos, ciertas reacciones, se convertían en una cuestión de PRINCIPIOS: ¡cuestionar al OPRESOR en defensa del OPRIMIDO resultaba indiscutible! Pero parecería que en esta época de “TURBOCAPITALISMO”, de “Sociedad Paliativa” —diría el coreanito (BCH)—, la palabra Principios no estaría incluida en el diccionario de lo que se entiende por “Izquierda” o “Progresismo”. Suena a fundamentalismo “jurásico”, ¡prehistórico! Pues bien, volviendo al caso de Cuba, ante el redoblado bloqueo que vive en este momento el pueblo cubano, sufriendo una asfixia material, económica, que se asemeja en parte a lo que es un genocidio de facto, no quedaría otra que la denuncia de este brutal atropello, y las correspondientes respuestas solidarias que cada cual (países, estados, gobiernos, organizaciones políticas y/o sociales) pueda concretar según sus posibilidades.

 Denuncia política del plan imperialista, solidaridad práctica, y nada de hacer fenomenología sobre el porqué ocurren las cosas de la manera que ocurren. Pero la aseveración de este compañero sobre el “fetichismo de la pureza” va aún mucho más lejos: desprecia la ÉTICA como sustento clave para un quehacer político diferente al del enemigo, e instaura la teoría de que cuando se gobierna o se sufren agresiones como la que soporta Cuba hoy, la “pureza” resultaría “un lujo”. No tendría cabida. Según su mirada, metidos en el barro de la vida política, no hay que andar con purismos ni principismos de ningún tipo. Desde que me conozco militando (más de 60 años han pasado), esta ha sido una de las clásicas polémicas que nos han atravesado reiteradamente. 

Ya con el uso de la palabra “fetichismo” induce a pensar que la ÉTICA en política vendría a ser como un adminículo de segundo orden. Si nos atenemos al origen de la palabra “fetichismo”, viene del griego “facticius”, que significa hacer, derivado luego en algo “artificial” (hecho por el humano), con cierta connotación de magia o hechizo. De quien mejor aprendí su utilización ha sido de Don Carlos, al referirse al fetichismo de la MERCANCÍA en El Capital. Justamente apostando a desnudar el supuesto valor mágico que se le atribuye en el sistema capitalista al dinero, a los objetos (productos) materiales, como si tuviesen un valor propio, inmanente a ellos mismos, cuando lo que está por detrás, oculto, es el trabajo humano real con la EXPLOTACIÓN a que está sujeto en dicho sistema. Entonces —desde un punto de vista marxista— hablar de fetichismo es quedar en la “apariencia”, sin captar lo esencial; es quedarse atrapado en el “hechizo”. 

¿Y qué significa “pureza”? ¿A qué alude cuando emplea este concepto en su análisis político? Por el contrario, por contraposición a pureza: ¿ha de inferirse una visión maquiavélica de que en la “política real”, esa que se hace cuando se gobierna o se lleva adelante un proceso revolucionario, VALE TODO? ¿Es “lujo” tener principios, tener una ética que marca la diferencia entre el proceder de los “unos” defensores de una clase dominante, del PODER y el “statu quo”, y los “otros” (¡nosotros!) que pretenden revolucionar, subvertir las cosas? Pero además: ¿desde cuándo un enemigo no agrede? ¿Qué contestarían los bolcheviques del 17, los artiguistas y Don José cuando el Directorio Porteño (con Posadas al frente) a principios de 1814 le puso precio a la cabeza del Libertador, o Mao y el Partido cuando el Kuomintang de Chiang Kai Shek comenzó a matar comunistas en abril de 1927? ¿O a Ibrahim Traoré en la Burkina Faso de nuestros días (Sahel/África), intentando retomar algunos de los pasos iniciados por T. Sankara en su Revolución Socialista de 1984? Más allá de las particularidades cubanas con un bloqueo general que supera los 60 años, todas las revoluciones de corte socialista han sido asediadas, agredidas, combatidas de mil formas distintas por los representantes políticos y militares del Capital, y del Imperialismo a lo largo y ancho del Planeta. 

Entonces flaco favor le hacemos a nuestra UTOPÍA REVOLUCIONARIA de plasmar en la Tierra un genuino COMUNISMO, una sociedad sin clases, sin PODER OPRESOR, si callamos, silenciamos, ocultamos los graves errores (no pocas veces “horrores”) de los procesos revolucionarios vividos en estos pasados dos siglos. O peor aún: si pretendemos justificarnos. Justificar procedimientos corruptos, privilegios, elitismos, ejercicios impunes de Poder, o injusticias sociales de todo tipo en virtud de las prácticas del enemigo o en las “inevitables” reglas y crueldades del sistema. La Cuba de los 60 fue para muchos de nuestra generación un FARO que alumbraría el camino hacia un posible NUEVO SOCIALISMO, alternativo al capitalismo de Estado en que habían caído la URSS y todos los países de la Europa del Este. 

Pero ojo: era la Cuba del Che, que siendo ministro de Industria, en lugar de quedarse como cómodo burócrata en su oficina, arrancaba a cortar caña los fines de semana cumpliendo con el trabajo voluntario. No la de un mesiánico Fidel, convertido en palabras e interminables discursos, incapaz de entender que la verdadera REVOLUCIÓN no solo “está afuera”, sino adentro de uno mismo, combatiendo la arrogancia, el autoritarismo, y el clásico estilo dirigentista. En el proceso desatado en los 70/80 fue quedando “apagada” esa OTRA Cuba, y con Fidel a la vanguardia fue ganando no el “fetichismo de la pureza”, sino el del “REALISMO”. 

Porque el asedio o la agresión hacia cualquier tipo de Socialismo emergente, y los desafíos inherentes a todo proceso de transformación sistémica, obligaron a repensar políticamente con “sentido de realidad”, degenerando luego en prácticas contrarias a los ideales revolucionarios primigenios. Se fue instalando un discurso precisamente antagónico al del fetichismo de la pureza, el del “pragmatismo” convertido en el nuevo fetiche. El del “posibilismo” como hechizo para orientar transiciones (¡cuando no traiciones!) o para ahuyentar el temor a las derrotas y sus dolorosos costos. Así fue que Cuba emprendió el camino del llamado “Socialismo Real”, es decir, el de la ortodoxia soviética. Así fue que surgieron los “Eurocomunismos”, los “Socialismos S.21”. 

(II)

 Finales de 1983. Transcurrían mis últimos años de exilio en Holanda, magullando el quiebre, el tropezón de los emblemáticos procesos revolucionarios, cuando decido juntar unos pesos (los obreros del primer mundo podían darse esos “lujitos”) para visitar Nicaragua. ¡Un antojo militante! Conocer de cerca una Revolución aún —suponía yo— no fosilizada. Una necesidad existencial de comprobar que en los HECHOS, en la práctica de la Vida (no en los discursos), una Revolución podía arrimarse más a esa UTOPÍA inspiradora de todas nuestras luchas. 

El 19 de Julio de 1979 (el mismo día que me liberaron en el Penal) los Sandinistas entraron triunfantes a Managua. Viajé en Marzo de 1984. Corrían entonces casi 5 años de experiencia liderada por el FSLN. Estuve unas tres semanas, visitando, dialogando, entrevistando encumbrados dirigentes del Frente (los hermanos Ortega, entre otros) y discutiendo con funcionarios del naciente Estado. Ni qué hablar, conversando con “nicas de pies descalzos”, “loítas”, campesinos, trabajadores, militantes de base. Todo registrado en un libro que nunca publiqué, que simplemente manejo como material de discusión con compañeros/compañeras, para dilucidar qué pasa con nuestras Revoluciones, por qué tanta distancia entre la TEORÍA y las concreciones históricas. 

En su momento significó para mí un punto de inflexión en la mirada, en el análisis político de los procesos. Rescaté la vigencia del libro de G. Orwell, escrito en 1945, titulado: REBELIÓN EN LA GRANJA. La historia de una Revolución traicionada, en alusión a la Bolchevique del 17. Y hoy, más de 40 años después, al enfrentarme a posturas como la de este compañero que tipifica de “lujo” inadmisible “la pureza revolucionaria”, que habla del “fetichismo de la pureza”, retomo el final del libro (pág. 185): “... transcribo ahora la respuesta, que ante mis críticas, me dio otro compañero mientras discutíamos sobre Nicaragua: pero loco, vos pretendés cosas perfectas... Lo perfecto no existe...” o ésta otra: “Sabés hermano, yo no puedo criticar a la revolución Cubana o a ninguna otra, cuando están siendo atacadas por el Imperialismo. No puedo criticar al débil cuando el fuerte lo está agrediendo”. 

Insisto, 40 años después, mi respuesta a estos comentarios con los que cierra el libro escrito en aquel entonces, es muy sencilla: ¿En qué quedó la historia Sandinista? La Nicaragua de hoy, la del ex-comandante D. Ortega: ¿en qué ha resultado? Siempre han existido los militantes que necesitan tranquilizar sus conciencias negándose a la crítica del “producto” que resulta de nuestra lucha; negándose a mirar de frente las carencias o errores (repito: sino horrores) que tienen los procesos autodenominados “socialistas”. Que lo justifican todo debido a las agresiones o maquiavélicas jugadas del enemigo. 

Parados desde ese lugar, jamás seremos capaces de arrimarle brasas al “fuego de la Utopía”. Por empezar, porque evadimos la responsabilidad política que nos cabe ante derrotas y/o fracasos, sin captar o reconocer que las fortalezas del enemigo se originan precisamente en nuestras propias debilidades. Ejemplos, sobran. 

Una de las manifestaciones más visibles de la “decadencia roja” que alimenta la “batalla cultural” de la ultraderecha en esta última década, ha sido la de la CORRUPCIÓN. Ni uno solo de los procesos progresistas que irrumpieron en A.L. a principios de este nuevo Siglo, se salvaron de esta “pandemia”. Salvo el Pepe, ni uno solo de sus máximos exponentes pudo zafar de las acusaciones de corrupción, acomodo, enriquecimiento, etc. Pero la más grandiosa de las incoherencias la ha encarnado el histórico líder J.L. Rodríguez Zapatero, del PSOE español —hoy sumido en escándalos de corrupción de toda índole— que en una de sus comparecencias a la Justicia, declarándose inocente, sostiene públicamente: “SER SOCIALISTA ES TENER POCO, Y DAR MUCHO”. Impresionante frase, ¡notable!

 Afirmación que al cabo de los días se satura de hipocresía porque nada más ni nada menos que a él, al “puro” Zapatero, se le descubre un cofre-fort con joyas, evaluadas en 1.3 millones de euros (por supuesto no declaradas). Entonces frente a tanta hipocresía o descaro, frente a tanto discurso cínico, no debería sorprendernos que los pueblos “voten mal” o descrean en la “Izquierda” o el “Socialismo”. 

En resumen, constatando semejantes contradicciones, semejantes incoherencias entre discurso y práctica, entre la UTOPÍA enunciada/anunciada y la “distopía” realizada, si será necesaria la incorporación de la ÉTICA al “hacer político”, a las luchas y transformaciones que pretendan ser revolucionarias, que pretendan cambiar de raíz al régimen imperante. Para no seguir alimentando el “amor” al capitalismo, el descrédito en los ideales de un MUNDO NUEVO, la desconfianza en la política y para que no se concluya que NADA ES CAMBIABLE, es hora de asumir que el camino del “fetichismo, no de la pureza, sino del pragmatismo”, está llevando a la ruina a las luchas por la EMANCIPACIÓN SOCIAL. Justamente la obsesión por “gobernar”, o por tomar el “Poder” a cualquier precio, sin trazar un camino de PRINCIPIOS, es la que ha conducido a “traiciones” de todo tipo. Desde el Pepe y el Ñato negociando la Impunidad con los milicos de la Dictadura; Tabaré y el mismísimo Pepe comiendo un asado en Anchorena (marzo, 2007) con el BUSH invasor de Irak; desde Orsi coqueteando con los sionistas criollos (no olvidar que nos compran carne) negándose a hablar de Genocidio, subiendo a un Portaaviones yanqui o negociando con Trump la deportación de cubanos; desde la dirección del PC cubano conversando con Marco Rubio o “la” Delcy Rodríguez negociando directamente con Trump la permanencia del Chavismo en el Poder a cambio de la prisión de Maduro y su Sra.; desde Neocalígula viajando a China para abrazarse con el “Emperador comunista” de Xi y juntos mostrarse como dueños del Planeta, o negociando con la Teocracia Iraní porque no pudo con ella; hasta el fascista de Zelenski aceptando ahora —a regañadientes— iniciar conversaciones con el “zar” Putin, todos, todos, han transitado o transitan la ruta del “realismo”... No se dan el “lujo” de la pureza. Están de acuerdo con la tesis de este compañero. En cambio quien esto escribe, sostiene la tesis opuesta. En lugar de “lujo”, se convierte en CONDICIÓN NECESARIA. No será condición suficiente, pero decididamente sí necesaria. Así lo demuestran los procesos de los tiempos de ayer y de hoy. Es la degradación de la política reducida a la ley del “mal menor”, y las manipulaciones patológicas del PODER, las que nos han traído hasta aquí. Es hora de preguntarnos por qué multitudes de migrantes admiran al capitalismo; por qué una Revolución con más de 60 años de historia tiene una diáspora de unos 3 millones, mantiene abismales injusticias sociales o una triste y enorme distancia entre la forma de vida de los dirigentes, y la de los dirigidos. ¿Es solo por el maldito bloqueo? Los hechos nos vienen golpeando feo la cara, y además es cada vez más urgente combatir la degradación mental y cultural que viene provocando en los pueblos la ultraderecha visceralmente anticomunista. Combatirla con actitudes y conductas militantes que demuestren que política y ética, en lugar de ser un Oxímoron (tal como lo afirmó un compañero Canario, de origen lumpen), CAMINAN DE LA MANO. ¡ES EL GRAN DESAFÍO!

 

 

 

 

 

lunes, 17 de agosto de 2026

Crónica de una traición a las mayorías

La partidocracia uruguaya

Por Marcos Joel  

El devenir político de Uruguay ha derivado, sin disimulo ni pudor, en una partidocracia. No una anomalía pasajera, no un accidente institucional, una estructura consolidada donde los partidos dejaron de ser instrumentos de representación popular para erigirse en fines en sí mismos, en maquinarias de reproducción del poder. Ya no se legisla para la justicia social. Ya no se gobierna para las mayorías trabajadoras, para el asalariado que sostiene con su sudor el andamiaje económico del país. Lo que otrora fue disputa legítima por el bienestar colectivo, por la redistribución de la riqueza, por la dignidad material del pueblo, se ha degradado en campaña electoral permanente, en marquesina publicitaria, en un teatro de vanidades donde el pueblo es espectador cautivo, aplaudidor forzado, nunca protagonista. Se le convoca cada cinco años para legitimar con su voto lo que ya fue decidido en despachos cerrados, en acuerdos de cúpula, en negociaciones donde el interés de clase brilla por su ausencia.

Hoy, a la oposición le importa una sola cosa, conquistar el poder en 2029. Ni el hambre del jubilado, ni la precariedad del trabajador informal, ni la vivienda negada a las familias populares figuran en su agenda real. Para alcanzar ese trono, no vacila en convertir la rendición de cuentas en botín de campaña, en boicotear la transparencia fiscal como si el erario público fuera coto privado de sus estrategas. Utiliza el control parlamentario no como herramienta de fiscalización al servicio del pueblo, sino como arma arrojadiza, como insumo mediático para construir relato electoral. Es la partidocracia en su expresión más descarnada y cínica, aquella que desconoce la voluntad popular, que pisotea el mandato de las urnas, para servir con devoción ciega a los intereses meramente partidarios, a la lógica de la acumulación electoral por encima de cualquier compromiso con quienes producen la riqueza nacional.

Pero el gobierno, y aquí conviene ser analíticos, no la fuerza política Frente Amplio como proyecto histórico de emancipación, sino el aparato gubernamental que pretende destruir su nombre suplantándolo con su mayoría circunstancial que es el MPP, ha dejado meridianamente claro que opera al margen de toda tradición frenteamplista. Ha sepultado la histórica política internacional del Frente Amplio, aquella que supo plantarse con dignidad ante el imperialismo, que tendió puentes con los pueblos hermanos de nuestra América, que defendió la autodeterminación frente a los dictados de Washington. La ha suplantado por una diplomacia servil, genuflexa, subordinada al gran capital transnacional, al amo del norte y al ente sionista. Se ha despojado de toda retórica antiimperialista, aquella que fue columna vertebral de la izquierda latinoamericana, para arrodillarse ante quienes siempre fueron el enemigo histórico de los pueblos, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, las embajadas que dictan política económica, los organismos que imponen austeridad mientras el capital especula sin freno. Se ha desdibujado hasta convertirse en una simple colectora de votos, desideologizada, sin programa, sin horizonte estratégico, obsesionada únicamente con aglutinar sufragios, repartir cargos y administrar la miseria ajena con lenguaje progresista. Ha traicionado la esencia del Frente Amplio, ser movimiento, ser pueblo organizado, ser disputa contra el poder constituido. Hoy es apenas un sello vaciado de contenido, una marca electoral al servicio de la continuidad del orden vigente.

En común acuerdo, y aquí reside la obscenidad mayor, gobierno y oposición han negociado los principios a cambio del eufemismo de la alternancia. Alternancia, palabra hueca, mecanismo pulcro para que nada cambie en lo sustantivo, para que las estructuras de dominación permanezcan intactas mientras los rostros se turnan en la fotografía. Es la alternancia como seguro de vida para la casta, hoy gobierno, mañana oposición, pasado mañana gobierno otra vez, y siempre -siempre- el mismo salario parlamentario, la misma jubilación de privilegio, el mismo acceso al aparato del Estado como botín. La política, que debería ser herramienta de liberación de los oprimidos, se ha convertido en oficio hereditario de una élite que se reproduce a sí misma. Las mayorías populares, los trabajadores, los desposeídos, quedan relegados al segundo plano, al pie de página, a la nota al margen de una historia que otros escriben.

No existe política de izquierda en Uruguay. Existe una casta política aferrada a sus privilegios, blindada por la impunidad, sostenida por un sistema que garantiza su perpetuación.

Hubo un intento genuino, y es deber de la memoria no olvidarlo. Cuando se fundó el Frente Amplio en 1971, nació una fuerza constructora, plural, combativa, verdaderamente popular. Obreros, estudiantes, intelectuales, campesinos, sectores medios empobrecidos confluyeron en un proyecto que desafiaba al orden oligárquico. Pero aquel germen de transformación se truncó bajo el terrorismo de Estado, se mutiló en los calabozos de la dictadura, en las salas de tortura, en el exilio forzado, en la proscripción. Miles de compañeros pagaron con su libertad, con su cuerpo, con su vida, el atrevimiento de imaginar un país distinto. Y lo que sobrevivió a la noche cívico-militar terminó diluyéndose, lenta pero implacablemente, en el neoliberalismo que impuso su agenda tras la posdictadura, repetidos intentos de privatización, desregulación, flexibilización laboral, apertura irrestricta al capital especulativo. La transición democrática no trajo la justicia social; trajo la aceptación disciplinada de las reglas del mercado. Aquella fuerza transformadora no es hoy más que un nostálgico eslogan repetido en actos vacíos, una liturgia sin fe, un nombre sin sustancia.

El individualismo galopante, esa ideología invisible que el capitalismo inocula como sentido común, se ha encargado de instalar la falsa percepción de que ser combativo es algo vetusto, de que la izquierda es reliquia de museo, de que la lucha de clases es concepto perimido. ¡Mentira! ¡Mentira construida desde los medios de comunicación concentrados, desde las usinas de pensamiento liberal, desde la academia domesticada! Ser de izquierda es, hoy más que nunca, exigir el verdadero cambio estructural. No se trata de refundar partidos ni de peregrinar nostálgicamente a los orígenes como si la historia fuera una pieza de museo a restaurar. Se trata de comprender, con claridad, que para mejorar las condiciones materiales del pueblo trabajador primero hay que derribar las estructuras que perpetúan los privilegios de la clase política, los fueros parlamentarios que funcionan como escudo de impunidad para legisladores que legislan en causa propia; el manoseo sistemático de la justicia, instrumentalizada según la conveniencia del poder de turno; la complicidad obscena entre poderes del Estado que blinda a la casta política mientras criminaliza la protesta social; el financiamiento opaco de campañas que convierte la democracia en subasta al mejor postor.

No se trata de pedir reformas cosméticas. Se trata de arrancar de raíz el régimen de privilegios. Se trata de que la política deje de ser carrera lucrativa para unos pocos y vuelva a ser servicio colectivo. Se trata de que el presupuesto nacional responda a las necesidades del pueblo y no a las exigencias del capital financiero. Se trata de que la soberanía popular no sea frase de campaña sino práctica cotidiana de participación, de decisión, de poder real.

Que la partidocracia ceda, de una vez y para siempre, el paso a la democracia verdadera, al gobierno de las mayorías trabajadoras, al poder popular organizado, a la izquierda que no se arrodilla, que no negocia principios por cargos, que no confunde gestión con transformación, que no llama progresismo a la administración dócil del capitalismo. La izquierda verdadera no pide permiso. La izquierda verdadera construye poder desde abajo. La izquierda verdadera no se arrodilla ante el amo del norte ni ante el gran capital. La izquierda verdadera se organiza, combate y vence.







 

domingo, 16 de agosto de 2026

Los aprendizajes en duras épocas



CÓMO PARARSE ANTE LA AVALANCHA TECNO-FASCISTA

La Chacra, 19 de Julio, 2026 Álvaro Jaume (¡siempre REDOMÓN!)


​(I)
Hace exactamente 48 años, un 19 de Julio de 1978, abandonaba el Penal de Libertad. Me parecía increíble aquello de no andar pelado con el mameluco gris, de no ser el “número” 1964, de abrazar la Tribu, de no caminar con las manos para atrás mirando el piso. Todo un impacto emocional volver a respirar minúsculas libertades. ¿Y por qué se me ocurrió vincularlo con este presente tan gris, tan gris como el temporal que nos azota desde ayer, o tan sombrío como la cara del “Araña” que me acaba de visitar, literalmente muerto de hambre y de frío. Es que aquel 19 dejé la mole gris cargando con una nueva mochila repleta de aprendizajes, que serían sustanciales para lo que fue mi vida militante desde aquel entonces hasta hoy. Sobre todo muy consciente de errores que no debíamos cometer más, como por ejemplo subestimar al enemigo, de carencias nuestras que indicaban cuán lejos estábamos del ideal revolucionario que pretendíamos encarnar, y fundamentalmente consciente de cuánta dureza nos faltaba para enfrentar la violencia de un sistema que NO PERDONA ni rebeldías, ni subversiones de ningún tipo. Es que el Terrorismo de Estado fue precisamente eso: una construcción política diseñada para aplastar todo indicio de “sedición” (¡al decir miliquero!), para asesinar, torturar, desaparecer, en definitiva para resolver todo aquello que la mentada “democracia representativa” (propia del orden capitalista burgués) no puede... es pues el recurso utilizado para “apagar el incendio” cuando el PODER de la clase dominante se ve —de verdad— amenazado. Entonces aprendimos por ejemplo, que ante el torturador psicópata, mostrarse débil, sumiso o vencido, ¡ES MUCHO PEOR! Este crece en su morboso delirio de Poder, y el torturado se hunde en la insignificancia, haciendo añicos su autoestima. La lógica de la tortura es precisamente esa: apostar a destruir la dignidad del Preso, intentando convertirlo en ESCLAVO. Si uno cede un dato, el torturador como buen adicto enfermizo, intentará sacar otro y otro ad infinitum, “corriendo el riesgo” —como sucedió muchas veces— de acabar con la vida del preso. En un marco de violencia, realmente INDESCRIPTIBLE. Conocer este tipo de mecánicas, atravesar situaciones límites de esta índole, enfrentarse a los “Gavazzo”, a los Urban o Fresia, personajes que destilaban arrogancia, prepotencia, insisto, morboso placer en destruir al torturado, nos enseñaron la LECCIÓN 1: SIEMPRE QUE UNO PUEDA, QUE TENGA LA SUFICIENTE RESERVA MORAL Y ENTEREZA PSÍQUICA COMO PARA POSICIONARSE DIGNAMENTE ANTE ELLOS, LAS CHANCES DE SALIR ENTERO O GANAR LA PULSEADA, SERÁN MAYORES. La historia de la humanidad nos muestra, mejor, demuestra, que la debilidad del esclavo “empodera” más al amo, y que por el camino de la capitulación no hay chance de ganar ni siquiera la más pequeña de las batallas. Y esto como receta, vale para la política, para la vida en general. ¡¡No subestimar infantilmente, pero jamás hocicar o caer en la sumisión!!


​(II)
Asistimos a una coyuntura mundial tan descarnada, dura y cruda, como lo fue la época de las Dictaduras del Cono Sur, como la nuestra aquí en el “paisito”. Con un “reinado” de un presidente de los EE. UU., el susodicho D. Trump, nunca antes visto: ¡Impunemente arbitrario y avasallante! En estos dos años transcurridos, no hay minuto —a escala planetaria— que no se hable de lo que dijo, hizo o prometió hacer este “neoCalígula”. No solo es la cabal comprobación del histórico rol que sigue cumpliendo el Imperialismo norteamericano en el mundo entero, sino que es la viva expresión de una contraofensiva tecno-fascista que se ha ido desplegando con creciente énfasis a partir de la Plandemia del 2020. A lo largo de este tiempo, he mencionado varias de estas operaciones quirúrgicas del Poder Yanki como ser el secuestro de Maduro y la “absorción” de Venezuela, el asesinato de Alí Jamenei (no. 1 de la Teocracia Iraní), o últimamente la intervención en las elecciones Colombianas a favor del candidato A. de la Espriella (opuesto a Cepeda del “Petrismo”), la aplicación de un 25% más en los aranceles a Brasil defendiendo a Flávio Bolsonaro en su futura lucha en contra de Lula, e incluso hasta “metiendo su colmillo inmundo” en el Mundial de Fútbol (¡llegando al colmo de cuestionar una tarjeta roja que finalmente la FIFA no aplicó!). Con la particularidad de que el Trumpismo ha configurado una “patota política” a lo largo y ancho del Planeta, que viene progresivamente ganando terreno. Desde el Sionista Netanyahu en Medio Oriente, pasando por Milei en Argentina, Bukele en El Salvador, varios presidentes latinoamericanos (los 13 que en este pasado Marzo formaron el Escudo de las Américas) y algunos aliados claves en el mundo árabe, como ser el príncipe heredero de Arabia Saudita o el presidente de Egipto. Con una iniciativa permanente en lo que ellos mismos denominan “batalla cultural” contra el Progresismo o ”Wokismo” al que tildan de “marxismo radical” o Comunismo. Estrategia sustentada en un fogoneo ideológico sistemático, al punto que la pasada semana el Secretario de Estado Marco Rubio convocó a un “Encuentro Ministerial para abordar el resurgimiento del Terrorismo Político” realizado en Washington DC, al que concurrieron nada más ni nada menos que 66 países. En este contexto, el centro de debates fue cómo enfrentar al “Comunismo entendido como Terrorismo” en todas sus formas. Encuentro al que por supuesto Uruguay concurrió, con una delegación que Cancillería caracterizó de 2do. orden, pretendiendo así justificar la presencia de nuestro País, en semejante Simposio. Y completando el cuadro, detrás de esta “vanguardia política” de ultraderecha, operan los tecno-oligarcas primordialmente surgidos en Silicon Valley o Texas, ¡apostando todos los boletos al despliegue InterPlanetario y absoluto de la Inteligencia artificial (IA), como modelo civilizatorio IDEAL para la Humanidad entera! Léase, TRANSHUMANIDAD. Desde el día que asumió Trump con todos los magnates de las Gigantes Tecnológicas rodeándolo (Musk, Bezos, Zuckerberg, Larry Fink, etc.), luego con la selecta comitiva que lo acompañó a China (una docena de los CEO o empresarios norteamericanos más importantes), las señales del rumbo económico han sido clarísimas: concentración Oligopólica a gran escala (no solo de los tradicionales polos militar y petrolero), y digitalización de la economía mundial. El mejor ejemplo de este proceso es lo que está aconteciendo en la Argentina de Milei. Resulta que Peter Thiel, uno de los ideólogos del MAGA (América Grande nuevamente), asesor de Trump, poseedor —según Forbes— de una fortuna del orden de los 30 mil millones de U$, fundador de PAYPAL Y PALANTIR, esta última una agencia de IA que acumula información militar en diversos países, acaba de fijar residencia en Buenos Aires, y proyecta comprar grandes extensiones de tierra en la Patagonia. Entre otros, con el fin de instalar los enormes “DATA CENTERS” que requiere la IA, demandantes de ingentes cantidades de agua (enfriamiento) y energía (hidrocarburos producidos en “Vaca Muerta”), provocando daños ambientales incalculables. Para este Plan de “Colonización”, este amigote del NeoCalígula cuenta con el beneplácito del Presidente Milei (otro de la “barra T”) que no solo pretende liberar la venta de tierras a extranjeros —en las cantidades que se quiera— sino además, establecer por ley la INVIOLABILIDAD de la PROPIEDAD PRIVADA. ¡Más claro, imposible!


​(III)
Entonces, vuelvo al principio: ¿Cómo actuar frente a los Poderosos, frente a los violadores de los DD. HH., frente a estos tecno-fascistas como Peter Thiel, frente al primer, casi TRILLONARIO en la historia de la Humanidad, como Elon Musk, o frente a la patota política de Trump y sus secuaces? ¿Arrodillarnos suplicando piedad? ¿Ajustarnos a la “corrección política”, al diálogo, al talante democrático (diría M. Bergara) para no levantar las iras del Leviatán? ¿Qué aprendimos del pasado? ¿De qué servía mostrarse débiles ante el torturador o ante el milico que posaba de “bueno”? En la reciente campaña de 2da. vuelta de Colombia, manipulada algorítmicamente para ganar por unos miserables 270 mil votos (¡entre 24 millones!), mientras “El Tigre” Abelardo vociferaba contra el Comunismo y la Guerrilla, el apacible I. Cepeda haciendo honor a su formación teológica, parecía que rezaba a la hora de reclamar el voto para la “Izquierda” agrupada en el Pacto Histórico... Y con fraude incluido, salió derrotado. ¿Entonces? Aquí en el “paisito”, cuidado no solo Orsi, ¡el Frente TODO! parece estarle haciendo campaña electoral al Cuquito para que vuelva a ganar en el 29... ¿De qué le ha servido a Orsi visitar el Portaviones Yanki, no hablar de Genocidio mientras Netanyahu masacraba Palestina, sostener hasta el hartazgo que él es dialogal, rasgarse las vestiduras en nombre de la “Democracia”, donar su “prenda corrupta” (la mentada camioneta) a la ANEP, reconocer que debió ponerse al día con el Impuesto a Primaria, o difundir públicamente que él mantiene regulares conexiones con los expresidentes? Hoy en día todos los grandes medios de Prensa (radiales, televisivos, escritos) se hacen una fiesta con el bajo índice de aprobación del Presidente... el más bajo desde el 85 hasta ahora —según estadísticas— de todos los presidentes, al cabo de un año de gestión. Hasta un mediocre periodista radial se atrevió a preguntarle qué “consejos” le había dado el distinguido y autocrático Cuquito, cuando habló con él. La diversión de la vernácula derecha uruguaya, clasista por antonomasia, de mediocres politicastros blanqui-colorados, es hacerle “Bullying” a un simple y pueblerino canarito como Orsi, que —según ellos— no está a la altura de lo que requiere la investidura presidencial. Y “en de mientras” diría el paisano, ¡cuanto más timorato y débil se muestra el FA (¡otra que animarse a gravar el patrimonio del 1% más rico!) más se empoderan los “malla de oro”, los Poderosos, los “dueños del Uruguay”! El colmo de los colmos ha sido el festejo con el que estos aggiornados y pragmáticos frenteamplistas, el Presidente y sus Ministros, recibieron la llegada al país de la emblemática Tesla, de Elon Musk. Tal como lo sentencia la canción “Maldición de Malinche”, la debilidad nos hace más esclavos. ¡Rematadamente!
​¡SI ALGO HEMOS APRENDIDO DEL PASADO, ES POR DÓNDE NO HAY QUE IR!





 

sábado, 18 de julio de 2026

En el lugar equivocado

Presión de la embajada

Cueva de fachos


Funcionario de la embajada de Uruguay en Estados Unidos asistió a la cumbre contra el “terrorismo político” que lideró Marco Rubio


Desde Cancillería dijeron a la diaria que fue “con la instrucción precisa de escuchar”, al tiempo que Estados Unidos anunció restricciones de visas para “terroristas de extrema izquierda y otros grupos afines”

la diaria17 de julio de 2026

Fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores confirmaron a la diaria que un representante de la embajada uruguaya en Washington participó este jueves en la cumbre para “combatir el resurgimiento del terrorismo político” que lideró el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en la sede del Departamento de Estado. Señalaron que el diplomático acudió “con la instrucción precisa de escuchar simplemente”. 

Durante la reunión, en la que participaron un total de 66 países, Rubio referenció “décadas de secuestros, atentados con bombas, asesinatos y ejecuciones”, y mencionó a múltiples grupos guerrilleros de América del Sur –incluyendo al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros–, además de solicitar una “respuesta internacional” a la “problemática”. 


En un comunicado de prensa que se publicó el jueves en el sitio web del Departamento de Estado, la administración estadounidense anunció “una nueva política de restricción de visas dirigida a miembros de grupos terroristas de extrema izquierda y otros grupos afines”. Rubio lo avisó en sus redes sociales y escribió que “los extranjeros que financian, incitan o ayudan a terroristas de extrema izquierda son enemigos de nuestra civilización” y “no son bienvenidos en Estados Unidos”.

Aplicará sobre aquellos que “hayan apoyado o incitado a cometer actos de terrorismo, hayan respaldado actividades delictivas violentas, hayan participado en sabotajes económicos, hayan financiado, reclutado o prestado apoyo logístico a acciones violentas o criminales cometidas por grupos terroristas de extrema izquierda y otros grupos afines y/o hayan facilitado la convergencia de redes terroristas de extrema izquierda y otras redes afines con el fin de llevar a cabo acciones violentas”.

Consideraron que este tipo de grupos “suelen recurrir a redes sofisticadas y organizadas para perpetrar actos violentos como herramienta política” y buscan “imponer una visión política extremista mediante la intimidación y campañas coordinadas de terror”. Además, la publicación afirmó que utilizan “atentados con bombas, asesinatos y otras formas de terrorismo para silenciar la libertad de expresión, limitar la oposición política, influir en los resultados de las políticas y sabotear los procesos políticos”.


En ese sentido, sostuvo que la decisión “protegerá el territorio estadounidense al restringir la entrada de ciudadanos extranjeros” que hayan formado parte de esas actividades al cerrar “las vías de obtención de visados que los terroristas de extrema izquierda y otros grupos afines explotan para amenazar vidas estadounidenses, socavar la estabilidad económica y coordinar acciones violentas en suelo estadounidense”. Además de Rubio, en el acto participaron el secretario del Tesoro, Scott Bessent, el asesor de Seguridad Nacional Stephen Miller y el vicesecretario de Estado Christopher Landau. El canciller argentino Pablo Quirno publicó en X que también tuvo “el honor” de representar a su país en la instancia y apuntó que “el terrorismo político de izquierda busca convencer a las sociedades libres de que el miedo es más fuerte que la ley y la violencia más poderosa que el voto como en Colombia, Perú y Bolivia”. “La izquierda erosiona los cimientos que sostienen a las sociedades libres”, valoró.

 

También participaron el canciller de Paraguay, Rubén Ramírez, de Bolivia, Fernando Aramayo, y de Israel, Gideon Sa'ar, quienes se fotografiaron con Yehuda Kaploun, enviado especial del Departamento de Estado de los Estados Unidos para supervisar y combatir el antisemitismo, que lo publicó en X y agregó que también se reunió con ministros de Asuntos Exteriores y jefes de delegación de Chile, Macedonia del Norte, Rumania y Serbia.

“Realmente genera irritación, genera rechazo, esa intromisión y esa intención de incidir en la interna de otros países. Yo podría haber coincidido con esa definición de Estados Unidos hace 60 años, pero hoy me parece que suena hasta ridículo”, señaló este viernes el líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, durante una entrevista en la diaria Radio.

El encuentro fue una “oportunidad histórica” para una “acción coordinada”

Un documento que elaboró el gobierno estadounidense, al que accedió la diaria, sostiene que el encuentro representó una “oportunidad histórica” para “sentar las bases de una acción coordinada contra esta nueva manifestación de terrorismo político”, incluyendo la colaboración en información, inteligencia y aplicación de la ley.

Además, el texto detalla que Estados Unidos reconoce que “el terrorismo político organizado representa un peligro grave y creciente”, catalogándolo como una “amenaza” que ha “pasado inadvertida en la estrategia antiterrorista de la comunidad internacional”.

“En el último año, funcionarios estadounidenses han colaborado con fuerzas del orden, profesionales de la lucha antiterrorista, fiscales y analistas de inteligencia de todo el mundo. Estas interacciones revelan una tendencia clara: los terroristas motivados políticamente y conectados a redes globales —en particular los de extrema izquierda— recurren cada vez más a la violencia organizada y letal para promover sus objetivos políticos”, indicó la misiva.

No cuadra por ningún lado. Uruguay participó como país de una cumbre ultraderechista que busca sembrar el odio y desestabilizar las democracias.


17 de julio de 2026

La participación de la República Oriental del Uruguay en la denominada “Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político”, celebrada en Washington y convocada por el Secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, vuelve a encender alarmas profundas en la sociedad. Esta situación no debería preocupar únicamente al seno de la izquierda, sino también a todos aquellos actores que defienden la convivencia democrática, la paz y el respeto internacional.

Hay que decirlo con la claridad, la participación de Uruguay constituye una actitud inexplicable y vergonzosa, prestándose a participar de una instancia que carece por completo de rigurosidad académica y jurídica, cuyo único fin es imponer una agenda ideológica de extrema derecha y debilitar la soberanía de los pueblos latinoamericanos.

Durante el encuentro —en el que participaron representantes diplomáticos de más de 60 países— Marco Rubio arremetió de forma directa contra el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), catalogándolo como parte de una "threat" (amenaza global) y equiparándolo burdamente con redes criminales internacionales vigentes. También se referio con menosprecio y vinculando a una supuesta práctica terrorista a movimientos y partidos marxistas, como también al "comunismo".

Es absolutamente inadmisible que Uruguay, como Estado soberano, se pliegue a discursos tan peligrosos para la salud democrática.

El argumento de la "segunda línea" es un chiste de mal gusto

De acuerdo con versiones surgidas desde la propia Cancillería uruguaya, el envío de un funcionario diplomático de segunda línea de la embajada en Washington pretendió justificarse como una "señal de distancia" o un gesto de supuesta neutralidad del gobierno de Yamandú Orsi frente a las iniciativas radicales de la Casa Blanca. Este argumento no es de recibo bajo ningún concepto: Uruguay no tiene ningún tipo de obligación de participar en instancias de claro tinte ultraderechista, por más que la convocatoria provenga de un alto funcionario de los Estados Unidos.

Este hecho se traduce en un nuevo error diplomático de gravedad, equiparable o incluso peor que la reciente e injustificada visita del presidente Orsi al buque de guerra estadounidense. En definitiva, representa una pésima señal política para la fuerza de izquierda que ganó el gobierno, la cual sostiene históricamente definiciones claras de carácter antiimperialista, democrático y pacífico.

Parece innecesario tener que recordar que, en el ámbito de las relaciones internacionales, la presencia física y oficial de un Estado es la forma explícita de convalidar de hecho el temario y el tono de una reunión. Mandar a un diplomático de menor rango no atenúa la gravedad institucional: Uruguay estuvo formalmente en la "foto" y en el acta de una cumbre donde se insultó y criminalizó a fuerzas políticas legítimas que hoy integran legal y democráticamente el gobierno de nuestro país. Esto representa una agresión directa a la soberanía institucional uruguaya que jamás debió ser tolerada con asistencia alguna.

Anacronismo y agresión a la paz democrática

Colocar a una parte fundamental de la izquierda uruguaya bajo el rótulo de "terrorismo" y señalarla como un peligro global denota una ignorancia supina o, peor aún, una manifiesta mala fe geopolítica destinada a fracturar las democracias regionales y a sembrar sospechas e inestabilidad innecesarias.

Con esta postura, la administración estadounidense pretende trazar líneas divisorias ideológicas y revivir las lógicas más rancias de la Guerra Fría, buscando desviar la atención de los verdaderos problemas estructurales que azotan al continente, tales como la desigualdad, la crisis climática y la exclusión económica. Que la diplomacia uruguaya se preste para estas puestas en escena daña severamente la tradición histórica del país en la defensa irrestricta de los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos.

Movilización y exigencia de explicaciones públicas

Ni el Frente Amplio (FA) ni las fuerzas populares y democráticas de nuestro país pueden permitir que esta preocupante actitud del gobierno pase desapercibida. Ante la gravedad de los hechos, se vuelve imperioso exigir al Poder Ejecutivo que fije una postura clara, pública y contundente, aclarando las razones de esta participación y comprometiéndose formalmente ante la ciudadanía a que este tipo de claudicaciones internacionales no vuelvan a repetirse en el futuro.






jueves, 16 de julio de 2026

El pescado está vendido



Si observamos el tablero regional, la avanzada de la ultraderecha no es una casualidad, sino una obra de ingeniería política. No solo la sostienen financieramente desde Washington y los grupos de presión sionistas, sino que la blindan los algoritmos y una prensa hegemónica que les sirve de caja de resonancia. De poco vale la mística y el respaldo militante de nuestra izquierda si el tablero está cargado; las elecciones en la región están digitadas, amañadas de antemano para garantizar el triunfo de las candidaturas reaccionarias.
 
Y los antecedentes no dejan lugar a dudas, la jugada está cantada para Uruguay y para Luis Lacalle Pou. La cancha está inclinada a su favor. Los grandes medios locales ya le allanan el camino hacia la reelección, pero ahora cuentan con un arma letal, la manipulación algorítmica. No necesitan golear; les basta con ese margen mínimo, ese medio punto de ventaja que la ingeniería digital les va a asegurar para volver. Todo está pavimentado para el retorno.
 
Porque seamos francos, compatriotas, hoy las urnas no las define el pueblo. Las definen los grupos económicos, esa oligarquía criolla vendepatria que entrega el patrimonio nacional, en complicidad directa con la embajada de los Estados Unidos y el lobby sionista.
El pescado está vendido. En el sistema capitalista burgués, la democracia representativa es una ilusión óptica. Nunca hubo un margen real para que las mayorías decidieran su destino, pero hoy la farsa es descarada. Al pueblo solo le queda la resignación de una esclavitud moderna, o la conciencia para romper el cerco.
Por Marcos Joel






 

martes, 14 de julio de 2026

Preocupa la señal política




Madres y Familiares sobre la unificación
de las Secretarías de Derechos Humanos:

 

“Preocupa profundamente la señal
política”


La asociación advierte que “se suprimen algunos
cometidos y se modifica la formulación y el alcance de
otros, lo que podría traducirse en una fragmentación,
dilución o pérdida de competencias institucionales”
.


la diaria13 de julio de 2026
La asociación Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos se pronunció este lunes
sobre la decisión del Poder Ejecutivo de unificar la Secretaría de Derechos Humanos con la
Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente, ambas dependientes de
Presidencia. El proceso de unificación coincide con el cese de Collette Spinetti como
titular de la primera secretaría, cargo que será ocupado por Iliana da Silva, quien hasta
ahora se desempeñaba como subdirectora de Comunicación Institucional de Presidencia.


A través de un comunicado, Madres y Familiares reafirmó que “lo que falta es la decisión
política necesaria para avanzar efectivamente en materia de verdad y justicia”. En ese
sentido, se señala que “continúa pendiente una orden clara y expresa del Presidente de la
República a las Fuerzas Armadas para que entreguen toda la información que poseen y
permitan conocer dónde están nuestros familiares detenidos desaparecidos”.


La asociación remarca que “los pendientes históricos del Estado uruguayo no se resuelven
mediante cambios de organigrama”, ya que “no son las nuevas estructuras administrativas
las que, por sí solas, habilitan transformaciones sustantivas”, sino “la voluntad política
–tantas veces ausente– capaz de materializar los compromisos nacionales e internacionales
asumidos por el Estado”. “Esa es la voluntad que continuamos reclamando”.


Con respecto a la resolución –plasmada en un decreto– que dispone el pasaje de la
estructura orgánica y funcional de la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado
Reciente a la Secretaría de Derechos Humanos, la asociación manifestó: “Sin perjuicio de
las facultades del Poder Ejecutivo para establecer la estructura orgánica y funcional que
considere adecuada para su gestión, nos alarma habernos enterado a través de los medios
de prensa de una modificación de esta relevancia en la institucionalidad vinculada al
pasado reciente”.
El anuncio lo realizó el prosecretario de Presidencia, Jorge Díaz, el pasado viernes, en su
cuenta oficial de X. El jerarca dijo que “motivaron dicha decisión razones de mejor
servicio y la búsqueda de una mejor gestión”, y mencionó que “la mayoría de las
competencias de la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente ya habían
sido asignadas a la Institución Nacional de Derechos Humanos, por lo que era poco
razonable mantener dos estructuras”. “Unificarlas permite racionalizar y optimizar los
recursos humanos y materiales asignados”, argumentó Díaz.


Para Madres y Familiares, “una decisión que afecta la forma en que el Estado aborda sus
obligaciones en materia de verdad, justicia, memoria y reparación no debería adoptarse sin
un proceso previo de diálogo con las víctimas, sus familiares y las organizaciones que
desde hace décadas trabajan en esta materia”.


Sin abordar los “aspectos meramente administrativos” de la resolución, la asociación
manifestó que “preocupa profundamente la señal política que transmite esta
reorganización”, dado que “la integración de la Secretaría de Derechos Humanos para el
Pasado Reciente dentro de una estructura de carácter general puede implicar la pérdida de
su especificidad, autonomía operativa, jerarquía y capacidad para impulsar políticas
públicas sostenidas frente a obligaciones estatales que permanecen incumplidas”.


Asimismo, se advierte que con el cambio “se suprimen algunos cometidos y se modifica la
formulación y el alcance de otros, lo que podría traducirse en una fragmentación, dilución
o pérdida de competencias institucionales”.


Por estos motivos, Madres y Familiares le solicita al Poder Ejecutivo que “informe
públicamente cuál será la estructura orgánica y funcional resultante”, así como “qué
recursos presupuestales, técnicos y humanos serán asignados, cuál será la situación del
funcionariado y de los equipos especializados, cómo se garantizará la continuidad de todas
las líneas de trabajo y qué mecanismos de participación y diálogo se establecerán con las
víctimas, los familiares y las organizaciones de derechos humanos”.


“La institucionalidad dedicada al pasado reciente no puede debilitarse, diluirse ni quedar
sujeta a formulaciones ambiguas. El Estado uruguayo debe fortalecerla y asegurar que
cuente con la jerarquía, la autonomía, las capacidades y los recursos necesarios para
avanzar efectivamente en verdad, justicia, memoria, reparación y garantías de no
repetición”, concluye el comunicado.






 

domingo, 5 de julio de 2026

¡Amor por el poder!

 


COLOMBIA: DE MARULANDA A DE LA SPRIELLA. ¿PERDIÓ I. CEPEDA? 

5 de julio, 2026. La Chacra, Álvaro Jaume (¡Siempre REDOMÓN!)

(I)

Una de las icónicas canciones de Viglietti, que dos por tres entonábamos en nuestras guitarreadas de los años 70, dice así: “LAS COSAS QUE ESTÁN PASANDO, SON COSAS DE NO CREER...”. En aquella época, eran de corte revolucionario; auguraban cambios radicales y profundos. Hacia el Socialismo, hacia la “UTOPÍA”, hacia el “hombre nuevo”. ¡Hoy en día, todo lo contrario! Este pasado 27, esperando para marchar hacia el Ministerio de Defensa con la intención de mantener viva la memoria del Golpe, 53 años atrás, nos vimos las caras un conjunto variado de compinches “ex-caneros”, y la coincidencia era total: ¡SON DE NO CREER (las cosas), PERO PARA “PIOR”!! No obstante, ni somos los únicos “locos”, ni son demasiadas pocas las voces que gritan o susurran que en esta era post-PLANDÉMICA, “Trumpiana”, de Capitalismo “5.0” MODO IA, vamos rumbo al COLAPSO planetario, o simplemente al despeñadero civilizatorio. Desde los más insólitos y diferentes escenarios o lugares sociales, surgen los/las disidentes, las/los disruptivos o subversivos, que se encargan de sacudir modorras, pasividades, o insistir con la PROTESTA!

 Entonces uno se siente no tan solo, más acompañado, más esperanzado en que no muera la REBELDÍA. Tal lo que ocurrió el pasado 1 de julio, con una pareja de escaladores urbanos rusos (rooftoppers), Ivan K. y Angela N., que tuvieron la osadía de trepar al “Empire State Building” en Nueva York, edificio emblemático de casi 400 metros de altura, símbolo de la pretendida “grandeza y supremacía” del imperialismo norteamericano en el mundo entero. Transgredieron la prohibición de este tipo de operativos, arriesgaron sus vidas, y más allá de que luego de la aventura se comprometieron como “parejita feliz”, desplegaron en la cima del edificio el siguiente cartel: “CUANDO EL PODER DEL AMOR VENZA AL AMOR POR EL PODER, EL MUNDO CONOCERÁ LA PAZ”. 

Por supuesto que no es “la” frase revolucionaria; no dice —por ejemplo— que el capitalismo lleva en su ADN un instinto guerrero y conquistador, que lo vuelve incompatible con una verdadera PAZ entre humanos, entre las distintas culturas y modelos civilizatorios que existen en el Planeta Tierra. ¡Pero pega en el corazón de uno de los grandes, grandes problemas que la humanidad a lo largo de su historia aún no ha podido resolver realmente: “EL AMOR POR EL PODER”! Esa obsesión por mandar, aplastar, dominar a otros seres humanos, al ecosistema natural que nos cobija, es un TOC (trastorno obsesivo compulsivo) cuyo efecto político son las guerras, las masacres, los genocidios. Esto ha quedado más que evidente en los últimos años, particularmente con la alianza del trumpismo y el sionismo dirigido por Netanyahu, con resultados cruentos e indignantes como el genocidio en Gaza. Y ni qué hablar con lo que viene sucediendo en América Latina desde que el susodicho D. Trump, junto a JD Vance (vice) y Marco Rubio (Secretario de Estado), artífices del movimiento político “MAGA” (¡hacer América grande de nuevo!), han asumido con total fanatismo el objetivo de “recuperar” nuestro continente, al que consideraban perdido. Ideológicamente por la hegemonía del progresismo (para ellos el “comunismo”), y comercialmente en manos de los chinos.

(II)

Resulta que el pasado domingo 21 se realizó en Colombia el ballotage entre los dos candidatos más votados en primera ronda: Iván Cepeda (IC), candidato de lo que en el posmodernismo se entiende por “izquierda”, continuador de G. Petro y representante del Pacto Histórico por un lado, y Abelardo De la Espriella (AS), candidato por un nuevo movimiento político llamado “Defensores de la Patria”, cuyo nombre lo dice todo. Pues bien, por una diferencia de +/- un 1% (unos 300.000 votos) ganó este Sr. (A.S.), que redondeando sacó unos 13 millones de votos, contra 12 millones 700 mil que sacó (I.C.).

 Este hecho movió el tablero —no solo político, sino emocional de algunos “necios”— al punto que nos puso de frente al tema: ¿Qué viene pasando en nuestro continente, el de las “Venas abiertas” (¡siempre gracias, Galeano, por tu OBRA!) en los últimos años? ¿Qué viene pasando con nuestros sufridos pueblos en esta última década, que de aquella América Latina toda pintada de rojo a comienzos del S. XXI, según A. Laje (argentino, ideólogo del “mileísmo”), hoy retrocedimos al punto que de ese tibio progresismo van quedando los retazos? Ayer: Chávez en Venezuela, organizando un PSUV y encarando explícitamente la construcción del bautizado “Socialismo S. XXI”; Lula en Brasil, Evo en Bolivia, los “K” en Argentina, Correa en Ecuador con su “Revolución Ciudadana”, pasando por el ensayo paraguayo del cura F. Lugo (derrocado por el Congreso), hasta más cercanos en el tiempo, un Boric en Chile o un Pedro Castillo (derrocado y aún preso) en Perú... ¡Qué contraste el de esa A.L. con la que se ha venido gestando en los últimos años!

 Porque el fenómeno de la “batalla cultural” —así denominado por los propios ideólogos como Laje— para combatir al “marxismo gramsciano” que según ellos había cooptado al continente entero, ha ido logrando una traducción POLÍTICA con gobiernos de ultraderecha, país por país, que no solo ha sido Milei en la Argentina... ¡Se ha ido GENERALIZANDO! 

Ni hablemos de nuestro querido paisito, cuya estrategia pretende ser la de un “híbrido inofensivo”, pero la lista de nombres fachos o dóciles y domesticados que hoy gobiernan las tierras de Bolívar y Artigas impacta: “los” Rodríguez en Venezuela (con Maduro preso en el MDC de Brooklyn, N.Y.), Keiko F. (recién nombrada en Perú), Kast en Chile, Noboa en Ecuador, Paz en Bolivia, Peña en Paraguay, y finalmente ahora “El Tigre Abelardo” (¡así se autodefine él y así lo llaman!) en Colombia. ¡Qué vuelco! Por eso el “amigo” Donald —que tiene sus propios ideólogos, inspiradores de la “teoría MAGA”, como ser Curtis Yarvin o Peter Thiel— pudo en marzo de este 2026 formar el ESCUDO DE LAS AMÉRICAS, integrado por 13 países latinoamericanos (reunidos en Doral, Florida), actualizando de este modo la Doctrina Monroe: ¡nosotros, el continente de “Venas abiertas”, PATIO TRASERO de los yanquis! Entonces, claro que surge —si es que no queremos hacer como el avestruz— la OBLIGATORIA pregunta: ¿Cómo votan los pueblos? ¿Cómo han trabajado, con qué estrategia actúan estos Sres. de la “batalla cultural”, que sin duda alguna han aprendido muchísimo de la histórica izquierda, la “izquierda roja” (y no fucsia, diría Fusaro) para obtener estos resultados? ¿Cuánto tiene que ver con el “mundo consumo” (Bauman) o la “psicopolítica” (BCh)? ¿De dónde tanta impunidad? La de Trump para secuestrar a Maduro, para matar a Alí Jamenei, o para decir olímpicamente que el triunfo del “Tigre Abelardo” en Colombia se debía a su intervención directa en las elecciones colombianas.

 ¡Sí tendremos que repensarnos para no ser, en términos políticos, unos olleros/olleras más! Siempre jodo con ellos que nuestra olla tiene que ser una ESCUELA DE FORMACIÓN en la vida, para no ser los eternos DERROTADOS. Lo mismo vale para los que nos sentimos genuinamente de IZQUIERDA en el mundo de hoy. ¡!

(III)

Más allá del fraude posible (según Petro, 5300 mesas de votación registran un manejo fraudulento del software), el hecho indiscutible de que más de 12 millones de colombianos hubiesen votado por “El Tigre A.” me sacudió la estantería emocional. No lo esperaba. El 21 de junio seguía pensando que Colombia, por todas sus particularidades históricas más la “gestión Petro”, tenía la chance de romper con el molde ultraconservador que estaba “de moda”. Pensaba que con un candidato como Iván Cepeda, muy articulador con los movimientos sociales y protagonista en las luchas por los DD.HH., y con una candidata a la vice como Aida Quilcué (mucho más “originaria” y firme que F. Márquez, vice de Petro), con vasta trayectoria política y gestiones en pro de la PAZ en Colombia (negociaciones con la guerrilla), era un posible vencedor en las urnas. 

Pues NO. ¡Le erré! Tuve que volver sobre mi mirada y, ahora, repienso... Por empezar, los antecedentes colombianos me seducían enormemente. Ha sido uno de los países que en la década de los 60/70 aglutinó más mov. guerrilleros con real incidencia. A saber: M-19, ELN, FARC. Estas últimas emergentes, allá por 1964, de la aplastada “República de Marquetalia”, una suerte de ZONA CAMPESINA LIBERADA que dio pie a la creación de esta organización bajo el comando de “Tirofijo”, Manuel Marulanda, uno de los pocos jefes guerrilleros de origen campesino, sin herencia intelectual o pequeñoburguesa. Habría que hacer un balance serio y profundo de cuánto de bueno y cuánto de malo tuvo la historia de la “Colombia en armas”, de la enorme violencia que ha sacudido a dicho país en las pasadas décadas, para entender de qué forma puede haber influido en la votación popular. 

Tener en cuenta que la respuesta que el sistema dio al auge guerrillero fue el montaje paramilitar más grande de toda A.L., al punto que se habla de más de 200 mil asesinatos en las últimas décadas. Incluso Manuel Cepeda (padre de Iván), miembro del Partido Comunista, senador por la Unión Patriótica (frente parlamentario de izquierda), fue asesinado por los paramilitares en agosto de 1994. Pero lo que más importa respecto al tema en cuestión, trascendiendo al recorrido histórico de la izquierda colombiana, es que I. Cepeda hizo su campaña con un perfil nítido de “candidato de una izquierda posmo”, no agresiva, no “estridente ni radical”, políticamente correcta, a pesar de que Trump, públicamente, lo definió como “marxista radical”. Ni siquiera precedido —siendo el continuador de Petro— por escándalos de corrupción o groseros tropezones de gestión de su antecesor. También habría que hacer un balance del mandato Petro para intentar captar el estado de ánimo de los votantes; para explicar, por otro lado, cómo casi media Colombia —que no es poca cosa— apoyó a la dupla Iván/Aida. 

Pero lo que me tiene realmente sorprendido es cómo un personaje ni tan neurótico ni tan agresivo como Milei, y por supuesto estudiadamente “producido” (tiene una empresa “Abelardo Style”) como “El Tigre”, conquistó 13 millones de votos. Y cuanto más fui indagando, mayor ha sido mi sorpresa. Tiro datos que se fueron divulgando públicamente a lo largo de la campaña, y que al menos yo desconocía por completo. ¡Un proto-triunfador! Que durante los últimos 10 años de su vida, junto con su mujer (rubia, linda y simpática, como corresponde) y sus 4 hijos, vivió en Miami, Florida, en su mansión que vale 5 millones y medio de U$S. Que adquirió la ciudadanía norteamericana (¡él mismo pone su foto en Instagram posando con una banderita yanki!), que es poseedor de más de 14 empresas de diverso tipo, que se declara millonario; amigo —según él— de Marco Rubio y de varios congresistas del P. Republicano; que ha colaborado en varias campaigns electorales de este partido y que en 2024 votó a Trump, a quien dispensa los mejores elogios. Que además de empresario y de “famoso” abogado, es cantante (¡esto sí, igual que Milei!), y obviamente que —según él mismo afirma— NO proviene de la “casta política”.

 Todos estos disputan el título de “outsiders”. Y cuidado que esta info, para mí desconocida hasta que me metí en el asunto, ha sido conocida y difundida por prensa y por redes no solo en Colombia, sino por cuanto rincón existe. Es más, el propio Abelardo se ha encargado de su difusión, incluso jactándose de su exitoso “prontuario”. Entre tantos, me impresionó este caso: desde Miami mismo, antes de comenzar la primera vuelta, el 7 de marzo de este 2026, hizo un video vestido con la camiseta de la selección colombiana, dirigiéndose a sus compatriotas del siguiente modo: “Aquí está tu Tigre, que ruge y que muerde...”, anunciando complementariamente un “Plan Colombia 2.0”, apoyado nada menos que por EE. UU. e Israel. ¿Cuántos saben que en Colombia hay 7 bases militares que por un Convenio del año 2009 son de operatividad yanki, y que hace décadas que DEA, CIA y MOSSAD trabajan en conjunto? ¿Y que Colombia exporta no solo cocaína, sino mercenarios formados militarmente que, por ejemplo, están peleando en Ucrania?

 Finalmente, me parece esencial caracterizar al personaje —su discurso— con uno de sus ejes centrales de campaña: ¡el ANTICOMUNISMO! Tanto en contenido como en forma, todos ellos son parecidos: enfermos defensores de la PROPIEDAD PRIVADA, DEL INDIVIDUO COMO FIGURA “LIBRE” (acérrimos opositores a LO COLECTIVO/a LO COMÚN), amantes del DIOS-MERCADO, y en consecuencia, ¡patológicamente antiestatistas! Como buenos representantes de la clase capitalista, destilan odio visceral a cualquier reglamentación o ley que ponga freno a su adicción al dinero y las ganancias (sean impuestos, sean pautas laborales en defensa de los trabajadores). Respecto al fenotipo de estos personajes, son todos cortados por la misma tijera: agresivos, arrogantes, autodefiniéndose en contraposición a sus ENEMIGOS (comunismo/terrorismo/narcotráfico) sin ahorrar ni epítetos ni adjetivos para “desenmascarar” lo que entienden como “marxismo cultural”. Abominando la llamada “nueva agenda de derechos”, por ende, pasionalmente enfrentados al “feminismo”, la “diversidad”, el “cambio climático”, etc., etc., es decir, a lo que se define como “ideología woke”. 

Para cerrar, un “datito” más: entre sus asesores políticos figura un tal Dr. Carlos Suárez, que en reciente entrevista posterior al triunfo en 2da. vuelta confesó que ya desde el 2020, plena PLANDEMIA, se trazaron una estrategia de construcción del “CANDIDATO” que tuvo por escenario material LAS REDES SOCIALES. ¡EL UNIVERSO DIGITAL! Lo mismo ocurrió con las pasadas campañas de Trump y Milei. En todos estos procesos hay cálculo y metodicidad... ¿De nuestro lado? Mientras que del lado de los Trump abundan las amenazas o desplantes, de los Milei el cierre de actos o eventos con el grito de “Viva la libertad, carajo”, o del “Tigre” agitando que llegó la hora de acabar con guerrilleros asesinos y la “plaga comunista”, del lado de los Cepeda abunda la “corrección política” y la prudencia “democrática”. 

Síntesis: estos “amantes del Poder” tienen un mérito: no ocultan, no disfrazan ni sus riquezas, ni su arrogancia, ni su prepotencia, ni su clasismo. ¡Todo lo contrario! ¡No obstante, son millones que los votan...! En todo caso, su único “doble discurso” se entroniza en lo específico de “la política”: se declaran “anticasta” cuando ellos mismos engendran la SUPERCASTA O ÉLITE; sostienen el discurso de “servir al pueblo” cuando ellos mismos no solo lo ignoran, sino que lo desprecian hasta ostentosamente. Ayer con Trump, con Milei; hoy con el “Tigre” me ocurre lo mismo: ¿Cómo es posible que voten a semejantes engendros? Si habremos RETROCEDIDO en “cabeza social”, en la definida “cultura de masas”, como para que estos “amantes del Poder” sean los triunfadores del momento. Obvio que una “performance” como la que se mandó la parejita rusa con el Empire State colabora para la denuncia, pero es como un granito de arena en el desierto. Si seguimos sintiendo que la REVOLUCIÓN SOCIAL ES UN IMPERATIVO HISTÓRICO QUE LE DA SENTIDO A NUESTRAS VIDAS Y MARCA EL RUMBO DE NUESTRA MILITANCIA, entonces es también un imperativo REPENSAR/CREAR nuevas estrategias para enfrentar la debacle social y política, civilizatoria diría, a las que nos está conduciendo este Capitalismo Transhumano.

 Iván Cepeda acaba de aparecer públicamente proponiendo —como lo hizo Gandhi en su India natal— la “desobediencia civil” para enfrentar al fraude y la impunidad de estos artífices del Poder Dominante. Como táctica, daría para discutir mucho. Pero de lo que no me cabe la menor duda es que ¡ES HORA DE PARARNOS MUCHO MÁS FIRMES y disputar desde el llano la “cabecita de los pueblos”!