lunes, 21 de mayo de 2012

Protesta en Durazno contra unidad militar.


El jueves 24 de mayo se realizará una movilización previa al desfile militar al que acudirá el presidente José Mujica. Con esa acción se recordará el aniversario del asesinato de Óscar Fernández Mendieta, ocurrida el 24 de mayo de 1973 en el Regimiento Blindado Nº 2 de Durazno.


DESDE LA SALIDA DE LA DICTADURA 
 El del jueves será el mayor desfile militar con que se celebrará el “Día del Ejército”
  Según la prensa nacional el gobierno prepara el mayor desfile militar para celebrar el día del Ejército desde la salida de la dictadura. A diferencia de otros años, cuando la conmemoración de la batalla de Las Piedras se realizaba en el Comando, esta vez se resolvió cambiar la celebración para el jueves 24, en el centro del país.
 Carlos Maggi | 21/05/2012


Gran presencia

El objetivo del actual comandante en jefe, general Pedro Aguerre, es tener una gran presencia en Durazno, se da cuenta. El jueves a las 14 horas, 1.700 efectivos y alrededor de 120 vehículos rodados y blindados se concentrarán en la capital del Yí para iniciar su pasaje sobre calle Manuel Oribe. Las autoridades nacionales acompañarán la celebración y Aguerre será el único orador. Según dijo a UNoticias el jefe de Comunicación del Ejército, coronel Mario Stevenazzi, será un discurso profundo.
El oficial agregó que el acto, en materia de concurrencia, "será similar a la celebración por los 200 años del Ejército" y se realizará en el interior del país a pedido expreso de Aguerre. El general consideró oportuna la posibilidad de facilitar la participación de los militares de todo el país y además como forma de agradecimiento a las autoridades locales que accedieron a que el Ejército tuviera una unidad militar más en Durazno.
 Publicado por El Acontecer Diario


Escrito por: Roger Rodriguez | rogerrodriguez@adinet.com.uy
Domingo 25 de enero de 2009 
Ocultar el crimen del hijo del militar golpista pudo ser otra excusa para que un mes después impusieran la dictadura

El hijo de Ballestrino y alumnos del SOA

 mataron a Fernández Mendieta en 1973

Un ex soldado narró a LA REPUBLICA el homicidio de Oscar Fernández Mendieta el 24 de mayo de 1973 en Durazno. Era militante del legal PCR, entonces estigmatizado como "subversivo". Tres jóvenes oficiales fueron los responsables. Uno de ellos era hijo del golpista coronel Ballestrino. El crimen se quiso ocultar como un "infarto". El caso fue presentado en el Parlamento, donde Michelini, Terra, Erro y Wilson denunciaban a diario las torturas. Una interpelación no llegó a concretarse. Los militares dieron el golpe de Estado. Maruja, de 98 años, madre de Oscar afirma, "¡Ahora hay que hacer justicia!".

 

Tres entonces jóvenes oficiales: Alberto Ballestrino, hijo del general del mismo nombre, Gustavo Mieres Ultra y Daniel Blanco Fanocchio, ambos recién egresados de la Escuela de las América (School of America, SOA), fueron quienes en el Regimiento de Caballería Nº 2 de Durazno, el 24 de mayo de 1973, un mes antes del golpe de Estado, mataron en la tortura a Oscar Fernández Mendieta, según una investigación realizada por LA REPUBLICA.
La muerte de Fernández Mendieta, un joven militante del Partido Comunista Revolucionario (PCR), provocó un escándalo político en el Uruguay de aquellos días, cuando se propiciaba el desafuero del senador Enrique Erro, y, ante el evidente caso de una nueva muerte por torturas, la bancada del Frente Amplio impulsó una interpelación al ministro de Defensa Nacional, Walter Ravenna, que no se llegó a concretar por la disolución de las cámaras legislativas.
Las actas parlamentarias registran la denuncia que entonces realizó el senador Juan Pablo Terra, quien documentó ampliamente las contradicciones entre los informes militares y la partida de defunción, en la que se decía que la muerte se produjo por un infarto de miocardio, y otros análisis clínicos que establecieron los múltiples hematomas y quemaduras que presentaba el cuerpo de aquel joven de 26 años, recién casado y con su esposa embarazada de dos meses.
Treinta y cinco años después de los hechos, por primera vez un soldado que sirvió en aquella unidad militar rompe la “omertá” y detalla a LA REPUBLICA cómo fue que asesinaron a Fernández Mendieta, para agregar un nuevo elemento al todavía nebuloso período histórico: la protección del homicida, hijo de uno de los coroneles golpistas (miembro de la Logia Tenientes de Artigas), pudo ser otro inconfeso motivo de los militares para dar el golpe de Estado…

“Ya viví la pesadilla”

Atiende con una sonrisa y la mano dispuesta a saludar cuando se le llama por su nombre. Quizás piensa que es por alguna changa y un trabajo extra para forasteros siempre se cobra bien. La sonrisa se desdibuja y retrocede con una puteada contenida cuando su interlocutor se identifica como periodista de LA REPUBLICA. Camina hacia atrás, reingresa a su casa como buscando aire o una salida a una situación que quizás preveía. El sabe, que sabemos que sabe.
La cortina de cintas de plástico de la puerta de su modesta casa, en las afueras de una localidad del interior, no termina de hacer un movimiento pendular cuando el ex soldado vuelve a salir, casi resignado, para enfrentar un presente que lo llevará al pasado. Dice que no quiere hablar, que no recuerda, que hace mucho que no quiere saber de aquello que pasó hace tanto tiempo en el cuartel de Durazno, a donde preferiría no tener que volver a ir. Teme, aún a distancia.
No oculta su condición de ex soldado. Aunque el calor y la sequía asfixian, él luce una camiseta verde en la que todavía se distinguen los símbolos de una unidad militar. Pese a su edad y al tiempo que ha transcurrido desde su retiro se conserva en buena forma física, con brazos y piernas musculosas que reflejan la práctica de deportes, manos grandes y cuadradas por su trabajo manual y el ocre color de su piel curtida por el sol y el aire del campo.
“Yo les digo, pero no testifico. Yo les digo pero después niego… son mafia, no quiero terminar en una laguna… Yo sé que hay que saber. Hace mucho que hay que saber. Todos deberíamos decir. A mí de qué me sirvió el silencio. Mire dónde vivo. Pero yo no fui. Yo después niego. Yo le digo para que usted sepa… ¿Qué gano diciendo? ¿Plata no? (prueba)… ¿”conciencia tranquila”? Si ya viví la pesadilla todo este tiempo…”.

“Le dieron la máquina…”

El testigo comienza a dibujar aquel Durazno de 1973, tan lejano en el espacio y en el tiempo. “Hay otros que saben, pero alguno hasta está emparentado con la familia del muerto. En Durazno no hay otra cosa. O vas al cuartel o vas a la base. Todos son milico, esposa de milico, hijo de milico o padre de milico. Hacés un peso si salís de misión. Si no, esperar, jubilarte, ganar una mierda y vivir de changa….”, se desahoga.
Lentamente, el ex soldado acepta situarse en aquellos días previos al golpe de Estado. Algunas veces se había detenido gente por “eso de la subversión”, quizás se había torturado, pero muertos no. El Regimiento de Caballería Mecanizada Nº 2 “Gral. Pablo Galarza” no había tenido hasta aquel día de mayo una historia tan oscura, una vergüenza que se tuvo que ocultar dentro de la propia fuerza y del sistema político que todavía regía.
Finalmente habla: “Núñez lo fue a buscar. Lo trajo de la chacra donde vivían los Fernández Mendieta. Lo llevó al cuartel. Al sótano. Había agua en el piso. Le dio la biaba y se fue, pero había quedado bien… Después vinieron los otros. Eran muy jóvenes. Ballestrino, el hijo del general, Mieres y Blanco. Le dieron la máquina y se les fue. No sabían hacerlo. Se asustaron. Lo subieron a la enfermería. Blanco le hizo respiración boca a boca… Ya estaba muerto…”.
Hace silencio. Cierra la charla con un resignado gesto de “es todo”… un “ya está” que acentúa con la manos, la boca y las cejas. Hay angustia en su garganta. En sólo ochenta palabras, que pronunció en menos de 30 segundos, el ex soldado había derribado un muro de complicidad que por más de 35 años había mantenido la verdad aplastada por la impunidad. Fernández Mendieta fue muerto en la tortura. Tres oficiales son los responsables. Ahora se sabe.

  Los ASESINOS de Oscar Fernández fueron:
Capitán Núñez; en ese momento iba a ser ascendido a Mayor, seguramente por sus "méritos". Fue uno de los asesinos de otro patriota, el compañero Luis Batalla, asesinado en el cuartel de la ciudad de Treinta y Tres, en junio de 1972.
Capitán Moreneli; este individuo se crió y educó en Durazno. Acostumbraba interrogar borracho y trató de violar a una compañera. Hay testigos que podrían verificarlo.
Teniente Saravia; entrenado en Panamá. También gustaba de emborracharse y se paseaba en esas ocasiones en calzoncillos delante de la tropa. Violó a compañeras del MLN maniatadas.


  EL CAPITÁN LAURI RODRIGUEZ Y EL DR NAVARRO QUE PARTICIPABA DEL CONTROL DE LA TORTURA 


Infarto "politraumatizado"

 Domingo 25 de enero de 2009 |

 

El mismo día de la muerte por torturas de Oscar Fernández Mendieta se realizó una reunión de altos oficiales en el cuartel de Durazno para dar una versión de lo ocurrido. Optaron por decir que fue un ataque cardíaco. Para cubrir a los médicos militares, llamaron al médico policial, pero se negó omitir los hematomas que se constataban en todo el cuerpo del joven.
Aquel 24 de mayo de 1973, el jefe del Servicio Sanitario de la Unidad, Dr. Julio César Rossi Salina ya había hecho un parte que sus mandos le ordenaron. “En el día de la fecha en la Enfermería del Regimiento “General Pablo Galarza” de Caballería Nº 2 (MM), siendo la hora 19.15 fue examinado el cadáver correspondiente a OSCAR FELIPE FERNANDEZ MENDIETA, oriental, casado, de 26 años de edad, siendo la causa de la muerte, de acuerdo al examen clínico realizado un infarto de miocardio, presenta además dicho cadáver escoriaciones en la región prontoparietal, hombro izquierdo y hemitórax izquierdo”.
Dos días más tarde, la esposa de Oscar, Graciela Ferreira, pidió que se hiciera una nueva autopsia del cadáver de su esposo, pero sólo logró que permitieran hacerle un examen externo por parte de los médicos Eduardo Pastor, en su calidad de antiguo médico de la familia, Edison Scaffo y Carlos Schettini, quienes ampliaron los detalles de la tortura recibida por Fernández Mendieta, en un acta clínica.
Allí se describe: “Cabeza: 2 erosiones frontales izquierdas; una parieto temporal derecha; erosiones en el labio inferior. Hombro izquierdo: tres erosiones sobre región deltoides. Dos erosiones subclaviculares izquierdas. Hematomas de mano derecha e izquierda. Hematoma de extremidad inferior de antebrazo izquierdo. Gran hematoma en región toráceo abdominal (de unos seis por ocho cm). Erosiones en cara externa y superior de muslo izquierdo. Hematoma y erosiones en ambas rodillas. Hematoma en cara externa de muslo derecho. Se observan además dos incisiones suturadas: una longitudinal toraceoabdominal en Y, una transversal de abdomen”.
Las incisiones correspondían a la autopsia que finalmente le habían practicado los propios médicos militares Juan José Navarro y Julio Rossi Salinas, junto al médico policial Hugo Bosch, quien finalmente firmó el extraño diagnóstico en la partida de defunción: “Infarto de miocardio (politraumatizado)”.

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1 comentario:

  1. Buenas> Tenes mas Datos de Teniente Saravia!..o algun lugar donde comunicarme para saber de su carrera,saludos desde argentina.

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