lunes, 18 de mayo de 2026

Política y ética: ¿Un oxímoron?

 


 

TUCIDIDES Y EL REGRESO DE LOS DIOSES
 

La Chacra, 15 de mayo 2026 Álvaro Jaume(¡siempre REDOMÓN!)

(I)

Hace ya tiempo que vengo insistiendo en que LAS PALABRAS/EL DISCURSO DEBEN TENER EL SUSTENTO REAL DE LO VIVIDO. Para que no sean huecas, engañosas, demagógicas o hipócritas, deben respaldarse con HECHOS DE VIDA. Nuestra generación del 68, si bien en general muy militante, no obstante se vio seducida por el facilismo de pronunciar altisonantes discursos o autoproclamarnos “revolucionarios” más allá de la COHERENCIA con nuestras conductas o posturas concretas asumidas, en tanto seres sociales/políticos que somos. 

Siempre estuvo presente el debate: ¿qué significa ser “revolucionario”? ¿Qué actitudes debemos asumir en la Vida, qué opciones debemos hacer, con tal de ser coherentes con el ideal de sociedad que aspiramos construir? Quienes ya en aquellas épocas cuestionábamos los patrones educativos o culturales de nuestros padres o antecesores, por autoritarios o patriarcales, apañando la doble moral burguesa del “HAZ LO QUE DIGO PERO NO LO QUE HAGO”, tuvimos —y seguimos teniendo— bien claro que el primer terreno de disputa de “LO REVOLUCIONARIO” es precisamente el ideológico. 

La REVOLUCIÓN como fenómeno totalizador de nuestras vidas, y no meramente como conquista del PODER POLÍTICO, debe ser una práctica personal del cotidiano vivir, que atraviese nuestros cuerpos/mentes, nuestro sentir/pensar aquí y ahora, y NO en un lejano o imaginado futuro. Todo un desafío que para nada nos resultó sencillo de asumir o resolver en el pasado, y que frente a la implantación generalizada y planetaria de este Tecnocapitalismo consumista, aún más difícil y acuciante será poder resolverlo en este presente S21. 

Es precisamente lo que puede definirse como desafío ÉTICO. Este traza una línea divisoria entre “conservación y revolución”, entre “lo viejo y lo nuevo”, entre “lo sistémico y lo subversivo o rupturista” que implica al militante como ser humano INTEGRAL. 

Precisamente en virtud de este análisis y esta mirada, es que 55 años atrás, cuando se creó el FA, ciertos grupos políticos (y particularmente sus sectores juveniles) sostuvimos que había llegado la hora de construir una herramienta POLÍTICA DIFERENTE, que, por ejemplo, se desmarcara absolutamente de las prácticas corruptas y del clientelismo de los Partidos “Tradicionales” (Blancos, Colorados), acostumbrados a comprar votos con cargos y prebendas. Representantes o hijos directos de la oligarquía criolla fueron, a lo largo de la historia del país, discrecionales e impunes en el manejo del PODER a favor del Capital, ante lo cual el discurso de aquel emergente FA (al menos de ciertos sectores) fue: ¡CAMBIEMOS EL VIEJO MODO DE HACER POLÍTICA! No engañar prometiendo aquello en lo que no se cree, no acomodar, no manipular, no ocultar, etc. 

En síntesis, transformar la política tradicional. Resultado: ¡CAMBIO CERO! ¡55 años reiterando MÁS DE LO MISMO! Habría que mostrarle al pueblo que es posible una política con códigos éticos, con políticos que no se conviertan en “casta privilegiada” (dándole de comer a los Milei y similares). En nombre del pragmatismo, del realismo, ahuyentando el “fetichismo de la pureza” (al decir de algún camarada) se fueron reproduciendo políticos profesionales expertos en transar, negociar, acomodar los discursos y el cuerpo, y finalmente —a pesar de diferencias partidarias o rótulos de “izquierda/derecha”— saludarse cordialmente porque no son “enemigos” sino adversarios, en beneficio de la ejemplar “democracia uruguaya”. 

Habría para escribir un libro con los hechos más salientes de este proceso de mimetización de los agentes con las reglas del sistema, que produjeron salientes contradicciones con valores pretéritos o históricos discursos: por ejemplo, blancos y colorados coalicionándose cuando en el pasado supieron desenfundar lanzas y sables en defensa de las divisas. 

O en marzo del 2007, Tabaré y el venerado Pepe comiendo un asado en la estancia presidencial de Anchorena con el presidente gringo G. W. Bush, conspicuo representante del ala guerrerista del Partido Republicano que por cocardas tenía las invasiones de Afganistán y de Irak. O Tabaré confesando que a ese mismo Bush y a su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, le había solicitado ayuda militar en caso de un enfrentamiento con Argentina a raíz de la papelera Botnia (hoy UPM 1). 

Me sorprende la ingenuidad de muchos frenteamplistas “sorprendidos” con la visita de Orsi al portaaviones nuclear yanqui (USS Nimitz) a principios de este mes, cuando hace ya tantísimo tiempo que los límites de la Ética antiimperialista fueron desterrados y desahuciados por los “tótems” de ayer (Tabaré, Astori, Mujica), hoy ya enterrados con todos los honores. Entonces, ¿por qué la sorpresa? ¿Porque cuando ocurren los hechos hacemos como el avestruz? Toda esta reflexión tiene por origen el siguiente episodio:

 

Hace unos meses, cuando se creó la COORDINADORA CANARIA DE LUCHA POR EL AGUA, por vecinos ya cansados del maltrato hídrico que aplica OSE hacia estas zonas populares y "vulnerables" (sencillamente POBRES) del sur Canario (Pando, Suárez, Toledo, Sauce, etc.), se me arrima uno de sus referentes, y comentando la voracidad de los políticos de todos los partidos que han intentado cooptarla/aparaterla, me tira la frase que encabeza este artículo. No como pregunta, sino como sentencia: "Alvarito, política y ética son un Oxímoron". Aquí sí, más que sorprendido quedé yo, por doble motivo: uno, porque es alguien que no fue a la escuela (de pibe vivió 5 años en la calle, vendiendo caramelos en los ómnibus), que se autodefine "lumpen", y sin embargo se tomó el trabajo de buscar el significado de la palabra Oxímoron, y utilizarla para expresar su percepción del fenómeno. 

Política y ética —según él— son como cerro chato, arroyo seco, etc., etc. Decididamente CONTRARIOS. Dos, porque su conclusión tiene carácter de sentencia lapidaria. Para él, por su propia experiencia vivida, la cosa es así. Cada vez que en un conflicto o lucha vecinal se le arrima un político —del color que fuere— ha sido con la intención de integrarlo a sus filas, o directamente comprarlo. Dominarlo (con plata y/o manipulaciones ideológicas) con tal de desactivar la lucha. Ante semejante taxatividad y desesperanza en poder proceder de manera diferente, recurrí al pasado de luchas compartidas en la Cantera de Suárez y en la Comisión por un CANELONES LIBRE DE SOJA-T Y EN DEFENSA DEL AGUA.

 Aunque fueron pequeñas experiencias de lucha SOCIAL en el macromundo de la política nacional, no obstante demostraron que el hacer política de manera distinta, introduciendo códigos éticos centrados en la CONSTRUCCIÓN COLECTIVA, no conduce inevitablemente a la derrota, sino TODO LO CONTRARIO. Se frenó la "locura" capitalista de implantar una mina a cielo abierto pegada a la ciudad de Suárez, y se logró que al menos en una zona del depto. de Canelones fuese prohibida la Soja-T. Creo que fue esto lo que lo convenció —al menos para esta nueva instancia de lucha— de que "política y ética no necesariamente es un Oxímoron". 

Conclusión: justamente la construcción de espacios colectivos no contaminados por las convencionales prácticas de PODER que la "política convencional" ha naturalizado como únicas posibles, que van desde el verticalismo/dirigentismo, distorsionamiento u ocultamiento de verdades, hasta maniobras de todo tipo con tal de IMPONER la posición propia —insisto—, evitar la contaminación que producen estas prácticas es precisamente lo que permite que la gente común ("la masa" en términos militantes) se arrime y participe de las luchas. En lugar de un montaje fetichista, apostar a la ética y la "pureza" (como se dice por ahí, despectivamente) en los métodos de lucha es precisamente el camino para revertir los aires contrarrevolucionarios que desde hace medio siglo nos viene imponiendo el capitalismo a nivel global.

Me quedé sin aliento para comentar el impacto emocional que me produjo antenoche, VER vía Internet-el despliegue monumental que significó el arribo de D. Trump a Pekín. Si R. Nixon-primer presidente norteamericano que visitó China, el 12 de febrero de 1972- se hubiese levantado de la tumba para observar el despliegue orquestado en el recibimiento del actual representante de “América la grande”, me animaría a creer que la envidia y el resentimiento lo volverían nuevamente a la tumba. ¡IMPRESIONANTE! Aconsejo mirarlo para captar el denso simbolismo que rodeó a toda la ceremonia en el aeropuerto de Pekín, y luego en el Palacio “Gran Salón del Pueblo”, en la Plaza de Tiananmen. 

Parados ambos personajes bajo un gasebo de lujo, decorado con ornamentos dorados, semejaban los AMOS DEL MUNDO, los DIOSES destinados a regir el Planeta! Ni el primer emperador chino, miembro de la dinastía QIN, Qin Shi Huang, ni los sucesivos que gobernaron la China Imperial, hubieran imaginado tal ostentación de PODER! La tarea semiótica de descifrar/interpretar semejante OPERATIVO POLÍTICO puede resultar muy necesaria para entender las coordenadas del momento actual, pero anterior a ésta, rompía los ojos comprobar que nos querían(al resto del mundo)hacernos sentir minúsculos e impotentes ante tanta grandiosidad. Y seguramente que cuando Mao recibió a Nixon, no anduvo a las palmaditas y sonrisas como sí lo estuvieron estos otros dos. Pensar que el “rubio lindo” hizo su campaña electoral vociferando contra el Comunismo y contra China, instalando el relato de que son el principal peligro de la “civilización Occidental”.... 

¿Y ahora????? Diría este cro. de la Coordinadora Canaria: viste Álvaro cómo política y ética, son un oxímoron! Ya sobre finales del 68, para lo que era la “Izquierda combativa” de aquellas épocas en choque con la socialdemocracia uruguaya (alianza PC-PS), luego de que los tanques rusos invadieran Checoslovaquia, o el mariscal Tito alzase su grito autonómico desde Yugoslavia, nos quedaba claro que el modelo soviético de “Socialismo real”, rematado por un férreo Stalin, estaba en franca contradicción con la NUEVA SOCIEDAD por la que veníamos peleando. 

Teníamos la esperanza puesta en Cuba y su reciente Revolución, y en particular, en la REVOLUCIÓN CULTURAL de la China maoísta, iniciada allá por 1966. La posición de Mao, de que aún en el Socialismo continuaba la lucha de clases, de que era imprescindible radicalizar la La Revolución para frenar la burocratización, evitar la corrupción, o impedir el surgimiento de una nueva capa social tecnocrática o intelectual, significó para varios de nosotros, una bocanada de aire fresco... una reformulación/renovación del ideario revolucionario. La ortodoxia del “marxismo-leninismo” había enterrado la Revolución “mundial” en el barro de un capitalismo de Estado, en manos de una burocracia enquistada en la estructura del Partido único que cumplía la función de nueva CLASE DOMINANTE.

 Por eso el planteo de la Revolución Cultural, más allá de sus resultados o en lo que derivó el proceso, configuró el nuevo paradigma que permitió seguir soñando con la SOCIEDAD COMUNISTA, como producto final de la transición socialista. El Mao de los años 50, sostuvo: “los soviéticos ponen el acento en el lado experto, y no en el lado rojo, en los cuadros y no en las masas”! Y de aquella China a la de hoy, que recibe con brazos abiertos no solo a Trump, sino a los CEO de las “gigantes tecnológicas” yanquis (E. Musk; Tim Cook; etc.), emblemáticas gestoras del capitalismo 4.0, disputando el lugar 1 de la economía planetaria, hay un abismo que denuncia el retroceso sufrido en el último siglo y medio. Un último detalle: Xi se dio el lujo de mojarle la oreja al “yanki ganador” al mencionarle lo de la “trampa de Tucídides”, griego, ateniense, que sostuvo que cuando un imperio está en retroceso o decadencia, y se ve amenazado por el crecimiento de uno nuevo(Atenas en relación a Esparta), su tendencia es a dirimir el conflicto mediante la guerra. En una palabra, que ante el avance chino, no se ponga belicista o guerrerista. Xi tiene poder para advertir, a nosotros solo nos queda un camino: ¡CRECER DESDE EL PIE! 

Me quedé sin aliento para comentar el impacto emocional que me produjo antenoche, VER vía Internet-el despliegue monumental que significó el arribo de D. Trump a Pekín. Si R. Nixon-primer presidente norteamericano que visitó China, el 12 de febrero de 1972- se hubiese levantado de la tumba para observar el despliegue orquestado en el recibimiento del actual representante de “América la grande”, me animaría a creer que la envidia y el resentimiento lo volverían nuevamente a la tumba. ¡IMPRESIONANTE! Aconsejo mirarlo para captar el denso simbolismo que rodeó a toda la ceremonia en el aeropuerto de Pekín, y luego en el Palacio “Gran Salón del Pueblo”, en la Plaza de Tiananmen. Parados ambos personajes bajo un gasebo de lujo, decorado con ornamentos dorados, semejaban los AMOS DEL MUNDO, los DIOSES destinados a regir el Planeta! Ni el primer emperador chino, miembro de la dinastía QIN, Qin Shi Huang, ni los sucesivos que gobernaron la China Imperial, hubieran imaginado tal ostentación de PODER! La tarea semiótica de descifrar/interpretar semejante OPERATIVO POLÍTICO puede resultar muy necesaria para entender las coordenadas del momento actual, pero anterior a ésta, rompía los ojos comprobar que nos querían(al resto del mundo)hacernos sentir minúsculos e impotentes ante tanta grandiosidad. Y seguramente que cuando Mao recibió a Nixon, no anduvo a las palmaditas y sonrisas como sí lo estuvieron estos otros dos. Pensar que el “rubio lindo” hizo su campaña electoral vociferando contra el Comunismo y contra China, instalando el relato de que son el principal peligro de la “civilización Occidental”.... ¿Y ahora????? Diría este cro. de la Coordinadora Canaria: viste Álvaro cómo política y ética, son un oxímoron! Ya sobre finales del 68, para lo que era la “Izquierda combativa” de aquellas épocas en choque con la socialdemocracia uruguaya(alianza PC-PS), luego de que los tanques rusos invadieran Checoslovaquia, o el mariscal Tito alzase su grito autonómico desde Yugoslavia, nos quedaba claro que el modelo soviético de “Socialismo real”, rematado por un férreo Stalin, estaba en franca contradicción con la NUEVA SOCIEDAD por la que veníamos peleando. Teníamos la esperanza puesta en Cuba y su reciente Revolución, y en particular, en la REVOLUCIÓN CULTURAL de la China maoísta, iniciada allá por 1966. La posición de Mao, de que aún en el Socialismo continuaba la lucha de clases, de que era imprescindible radicalizarlMe quedé sin aliento para comentar el impacto emocional que me produjo antenoche, VER vía Internet-el despliegue monumental que significó el arribo de D. Trump a Pekín. Si R. Nixon-primer presidente norteamericano que visitó China, el 12 de febrero de 1972- se hubiese levantado de la tumba para observar el despliegue orquestado en el recibimiento del actual representante de “América la grande”, me animaría a creer que la envidia y el resentimiento lo volverían nuevamente a la tumba. ¡IMPRESIONANTE! Aconsejo mirarlo para captar el denso simbolismo que rodeó a toda la ceremonia en el aeropuerto de Pekín, y luego en el Palacio “Gran Salón del Pueblo”, en la Plaza de Tiananmen. Parados ambos personajes bajo un gasebo de lujo, decorado con ornamentos dorados, semejaban los AMOS DEL MUNDO, los DIOSES destinados a regir el Planeta! Ni el primer emperador chino, miembro de la dinastía QIN, Qin Shi Huang, ni los sucesivos que gobernaron la China Imperial, hubieran imaginado tal ostentación de PODER! La tarea semiótica de descifrar/interpretar semejante OPERATIVO POLÍTICO puede resultar muy necesaria para entender las coordenadas del momento actual, pero anterior a ésta, rompía los ojos comprobar que nos querían(al resto del mundo)hacernos sentir minúsculos e impotentes ante tanta grandiosidad. Y seguramente que cuando Mao recibió a Nixon, no anduvo a las palmaditas y sonrisas como sí lo estuvieron estos otros dos. Pensar que el “rubio lindo” hizo su campaña electoral vociferando contra el Comunismo y contra China, instalando el relato de que son el principal peligro de la “civilización Occidental”.... ¿Y ahora????? Diría este cro. de la Coordinadora Canaria: viste Álvaro cómo política y ética, son un oxímoron! Ya sobre finales del 68, para lo que era la “Izquierda combativa” de aquellas épocas en choque con la socialdemocracia uruguaya(alianza PC-PS), luego de que los tanques rusos invadieran Checoslovaquia, o el mariscal Tito alzase su grito autonómico desde Yugoslavia, nos quedaba claro que el modelo soviético de “Socialismo real”, rematado por un férreo Stalin, estaba en franca contradicción con la NUEVA SOCIEDAD por la que veníamos peleando. Teníamos la esperanza puesta en Cuba y su reciente Revolución, y en particular, en la REVOLUCIÓN CULTURAL de la China maoísta, iniciada allá por 1966. La posición de Mao, de que aún en el Socialismo continuaba la lucha de clases, de que era imprescindible radicalizarla.
 Me quedé sin aliento para comentar el impacto emocional que me produjo antenoche, VER vía Internet-el despliegue monumental que significó el arribo de D. Trump a Pekín. Si R. Nixon-primer presidente norteamericano que visitó China, el 12 de febrero de 1972- se hubiese levantado de la tumba para observar el despliegue orquestado en el recibimiento del actual representante de “América la grande”, me animaría a creer que la envidia y el resentimiento lo volverían nuevamente a la tumba. ¡IMPRESIONANTE! Aconsejo mirarlo para captar el denso simbolismo que rodeó a toda la ceremonia en el aeropuerto de Pekín, y luego en el Palacio “Gran Salón del Pueblo”, en la Plaza de Tiananmen. Parados ambos personajes bajo un gasebo de lujo, decorado con ornamentos dorados, semejaban los AMOS DEL MUNDO, los DIOSES destinados a regir el Planeta! Ni el primer emperador chino, miembro de la dinastía QIN, Qin Shi Huang, ni los sucesivos que gobernaron la China Imperial, hubieran imaginado tal ostentación de PODER! La tarea semiótica de descifrar/interpretar semejante OPERATIVO POLÍTICO puede resultar muy necesaria para entender las coordenadas del momento actual, pero anterior a ésta, rompía los ojos comprobar que nos querían(al resto del mundo)hacernos sentir minúsculos e impotentes ante tanta grandiosidad. Y seguramente que cuando Mao recibió a Nixon, no anduvo a las palmaditas y sonrisas como sí lo estuvieron estos otros dos. Pensar que el “rubio lindo” hizo su campaña electoral vociferando contra el Comunismo y contra China, instalando el relato de que son el principal peligro de la “civilización Occidental”.... ¿Y ahora????? Diría este cro. de la Coordinadora Canaria: viste Álvaro cómo política y ética, son un oxímoron! Ya sobre finales del 68, para lo que era la “Izquierda combativa” de aquellas épocas en choque con la socialdemocracia uruguaya(alianza PC-PS), luego de que los tanques rusos invadieran Checoslovaquia, o el mariscal Tito alzase su grito autonómico desde Yugoslavia, nos quedaba claro que el modelo soviético de “Socialismo real”, rematado por un férreo Stalin, estaba en franca contradicción con la NUEVA SOCIEDAD por la que veníamos peleando. Teníamos la esperanza puesta en Cuba y su reciente Revolución, y en particular, en la REVOLUCIÓN CULTURAL de la China maoísta, iniciada allá por 1966. La posición de Mao, de que aún en el Socialismo continuaba la lucha de clases, de que era imprescindible radicalizarla.
 

 

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