jueves, 2 de abril de 2009

Desprecio por la vida humana


BÚSQUEDA PÁG. 10, 2 de abril 2009






La Justicia condenó a militares y policías a prisión por haber actuado con 'desprecio por la vida humana' durante la dictadura. Gilberto Vázquez, uno de los procesados, aportó detalles sobre la 'Operación Zanahoria'.

Javier Benech



En un fallo histórico, por tratarse de la primera condena a agentes que actuaron durante la dictadura militar (1973-1985), el juez penal Luis Charles sentenció a ocho militares y policías retirados a penas de entre 20 y 25 años por la desaparición de 28 militantes de izquierda en el marco de las operaciones del "Plan Cóndor".
La sentencia de Charles, conocida el viernes 27, condenó a 25 años de cárcel a José Nino Gavazzo, Ricardo Arab, Jorge Silveira, Ernesto Ramas y Gilberto Vázquez y a 20 años de penitenciaría a Luis Maurente, Ricardo Medina y José Sande.
El magistrado, que desestimó el pedido de la fiscal Mirtha Guianze de enjuiciar a los ex agentes por el delito de "desaparición forzada", les imputó en cambio el delito de "homicidio muy especialmente agravado" por su actuación en Buenos Aires en el año 1976, en el que un grupo de militantes del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) y del Grupo de Acción Unificadora (GAU) que se había exiliado en ese país fue perseguido y desaparecido.
Charles, que se basó para dictar la sentencia en el testimonio de decenas de sobrevivientes y familiares de los desaparecidos, en los careos realizados entre ellos y los militares, en las actas de la Comisión para la Paz y en los informes que la Armada y la Fuerza Aérea elevaron al presidente Tabaré Vázquez, consideró que está probado que esos ex agentes que participaron en la dictadura militar "dieron muerte a 28 personas, asesinadas en el marco del terrorismo de Estado".
"Métodos degradantes". "Los encausados configuraron un grupo que operó al margen del control jurisdiccional de cualquier tipo, dentro y fuera del ámbito de la República, sin sujetarse a manuales de procedimiento ni regla alguna, en operaciones coordinadas tendientes al mismo fin, ya que en forma organizada y con carácter estable, se concentraron en emprender un accionamiento común de carácter político", exprésala sentencia del magistrado.
Considera además que a los militares y policías retirados "los unía el desprecio por la vida de aquellos que consideraban sus enemigos y entonces como manos ejecutoras del terrorismo de Estado vulneraron (...) derechos inherentes a la persona humana, utilizando para ello métodos degradantes".
"Actuaron en un teatro de operaciones que no conocía fronteras ni nacionalidades de las víctimas, con plenos poderes, pues no sólo no se sujetaban a reglas de derecho positivo, sino tampoco morales o éticas, por lo que ahora son responsabilizados", agrega la sentencia del magistrado.
Charles entiende que "si bien los encausados reiteraron insistentemente que no eran operativos, de las probanzas reunidas surge en forma prístina que participaron activamente en arrestos, torturas, traslados y saqueos".
Por ello, para el juez, "no es posible afirmar la eximente de responsabilidad referida a la obediencia debida" pues "ninguno de los enjuiciados actuó en el marco de sus atribuciones funcionales estrictas".
Para apoyar su argumentación, el magistrado cita el testimonio del propio Gilberto Vázquez, quien declaró que fue "unas diez veces" al centro de reclusión clandestino ubicado en Buenos Aires Automotores Orletti "a conocer el ambiente y a saber cómo funcionaba". Vázquez agregó que en esas oportunidades "hablaba con Aníbal Gordon al principio y después con los mayores que estaban a cargo" y que "de ahí no sobrevivía nadie".
El militar retirado declaró además en la Justicia que el dinero incautado al PVP por los secuestros que realizó "era un millón y pico (de dólares) que se repartió entre el SID, el Comando General del Ejército y la División de Ejército 1".
Para Charles, adicional-mente existe un "muy sólido material probatorio" de las actuaciones de los ex agentes, porque si bien la declaración de los testigos fue cuestionada por la defensa de los militares, los
testimonios "han sido contundentes, ya que en ningún momento resultaron dubitativos, sino claramente aseverativos; minuciosos en cuanto a los detalles relativos a la forma de comisión de los hechos y armónicos con los demás elementos de convicción existentes".
"Escudo de silencio". El juez estima en su sentencia que los condenados también formaron un "escudo de silencio" que impidió conocer los hechos luego de la recuperación democrática y que dificultó la indagatoria judicial. "El escudo de silencio, con sus tres puntas fundamentales, esto es, 'no tengo conocimiento', yo era administrativo' y el responsable está muerto', cede ante el derecho-deber a saber, el cual no pertenece a personas individuales, ni siquiera a familias directamente afectadas, sino a la sociedad en su conjunto", valora. "No se trata exclusivamente de un derecho a conocer, a buscar la verdad, como actividad humana, sino al deber de todos de recordar lo acontecido, como obligación ética", insiste.
Precisamente, para Charles un agravante de los delitos cometidos es que los militares hayan tratado de "ocultar" los cuerpos de los desaparecidos.
"Exacerba la responsabilidad: a) haberse cometido los hechos con graves sevicias (crueldad extrema)
b) haberse cometido otros delitos para asegurar el resultado o para ocultar el delito, para suprimir los indicios o la prueba, para procurarse la impunidad o procurársela a alguno de los delincuentes", expresa el magistrado.
"Las muertes producidas respondieron, entre otros, a los propósitos de ocultar las privaciones ilegítimas de libertad y los apremios psíquico-físicos practicados a las víctimas, llegándose al extremo de que décadas después de finalizada la dictadura cívico-militar, no se han localizado aún los restos de las mismas, salvo dos excepciones (Fernando Miranda y Ubagesner Chávez Sosa)", sostiene la sentencia del magistrado.
Dentro de ese "escudo de silencio" que menciona Charles, la sentencia contiene un relato de Gilberto Vázquez de la llamada "Operación Zanahoria", mediante la cual se desenterraron cuerpos de detenidos desaparecidos ubicados en predios militares y se arrojaron sus cenizas a cursos de agua.
"La operativa yo la conozco, fue así, pero yo no participé porque estaba fuera del país", sostuvo Vázquez.
"La operativa era así, se buscaba a mano, con una varilla, teniendo lugares aproximados, se desenterraba, y se quemaba con gasoil en tanques de 200 litros los esqueletos y las cenizas se arrojaban al arroyo, no sé qué arroyo era. Creo que era una cañadita, era el campo frente al 14 de Infantería, tengo entendido que el lugar fundamental era ése", agregó.
"El autor intelectual, el que ordenó, fue el general Washington Várela, director del SID en ese momento, y el ejecutor fue el coronel (Alfredo) Lamy (...) con dos o tres jefes seleccionados por él que también están muertos", prosiguió.
Respecto al número de cuerpos desenterrados, expresó que fueron "cerca de 30" y agregó que la operación se realizó "a fines de 1984 o principios de 1985"

Cordero In fraganti

Manuel Cordero fue captado por las cámaras de Telemundo en Rivera mientras se dirigía al supermercado con su cuñado y de esta manera viola su prisión domiciliaria. Al notar la presencia de los periodistas en el lugar, Cordero comenzó a correr en dirección a su casa nuevamente. Aparte de correr, se lo vio fumando. Recordemos que Cordero goza de prisión domiciliaria por temas de salud.

De Teledoce



Camina por la calle
Cordero, libre por Livramento


La cámara de un corresponsal de Canal 12, en el departamento de Rivera, registró al militar retirado Manuel Cordero mientras caminaba e incluso corría por las calles de Santana do Livramento.

Con el cabello teñido y fumando un cigarro, Manuel Cordero paseaba libremente a las 11 de la mañana con su cuñado, y se dirigía hacia un supermercado cercano, según apuntó anoche el reporte de TV. Los vecinos aseguraron que es muy común verlo salir y entrar de su casa, donde debería cumplir el arresto domiciliario, beneficio que obtuvo porque, supuestamente, en diciembre de 2008, debía someterse a una operación cardíaca de carácter urgente, pero que hasta la fecha no se concretó.

El militar esta requerido por Uruguay y Argentina, acusado por varios delitos cometidos durante la dictadura militar.

La cámara lo registró caminando y cuando Gerardo Hernández (el corresponsal mencionado) intentó acercarse mediante el llamado "Cordero, no dispare", el militar empezó a correr y entró apresuradamente a su casa. Por su parte, el canciller Gonzalo Fernández dijo que el gobierno está haciendo todo lo posible ante su par brasileño para que Cordero cumpla con su prisión domiciliaria, y que lo sigue de cerca para evitar una fuga, y agregó que: "Estas imágenes sirven para reiterar la denuncia que presentó el gobierno uruguayo que, a través del embajador, el 26 de marzo de 2009, es decir que desde el jueves pasado se hizo este planteo. Se presentó ante la cancillería, específicamente a la División de Cooperación Jurídico Internacional". Fernández aclaró que de todas formas "la última palabra la tiene la justicia brasileña".

miércoles, 1 de abril de 2009

G20, culebras en crisis

Sin transparencia bajo el poncho en el preludio del Nuevo orden Mundial






Cumbre del G-20: EEUU y la guerra por el "modelo" de economía global
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Hugo Chávez marca distancias con los gobiernos llamados "progresistas" Leer mas

Fusilados de Soca: reclaman autores materiales

por Florencia Melgar

http://180.com.uy/articulo/Fusilados-de-Soca-reclaman-autores-materiales




El sábado al mediodía la Comisión de la Memoria de Paysandú organizó un homenaje a Graciela Estefanell, una de las cinco víctimas de "los fusilados de Soca". La abogada patrocinante reclama la nulidad de la Ley de Caducidad para que no sólo los mandos sean juzgados sino también los autores materiales. 180 estuvo el sábado en Paysandú.

Graciela Estefanell fue fusilada junto a Mirtha Hernández, Floreal García, María de los Ángeles Corbo y Héctor Brum en 1974 por el aparato represivo de la dictadura, en "represalia" por la muerte en Francia del ex director de Inteligencia, Ramón Trabal.

Hasta Paysandú llegaron miembros de Crysol, Familares de Detenidos Desaparecidos y el Museo de la Memoria de Montevideo, así como periodistas y activistas. Julio Abreu y Amaral García, ambos secuestrados junto a los cinco fusilados, pero sobrevivientes del crimen, también rindieron homenaje a Estefanell.

El caso fue excluido por el Poder Ejecutivo del amparo de la Ley de Caducidad el 12 de junio de 2008. Esta posición se fundamentó en que "los mandos que impartieron las órdenes (...) no están comprendidos dentro de la caducidad penal establecida".

La abogada patrocinante de los familiares, Pilar Elhordoy, explicó la situación del expediente judicial y explicó cómo las investigaciones continúan afectadas por la vigencia de la Ley de Caducidad.

Escuche a la abogada Pilar Elhordoy, quien apela a la anulación de la Ley de Caducidad.




En el homenaje se habló de Graciela, de su militancia, de la época de su vida de estudiante liceal en Paysandú, en la década de 1950 como miembro fundacional del Centro Único de Estudiantes Sanduceros (CUDES). El homenaje se hizo en la que fue la casa de la familia Estefanell, que hoy es sede del Frente Amplio.

Escuche a sus amigos recordar a Graciela y a su familia en la época en que editaban el diario "Horizontes".



Marcelo Estefanell no pudo asistir y envió unas líneas compartiendo su pena por estar ausente en la mañana del sábado 28: "lamento profundamente no poder estar mañana, sábado 28, en mi cuidad natal, para acompañar a mis primas Alicia y Charito, y a tanta gente maravillosa que puebla esos pagos. Otros compromisos me impiden viajar hasta allí. Por lo tanto vaya un recuerdo para todos y por la memoria de Graciela sigamos procurando un mundo mejor. Con todo el afecto. Marcelo Estefanell".

Además del carácter emotivo de la reunión, las manifestaciones de indignación frente a la injusticia impregnaron el homenaje.

Escuche a la abogada Pilar Elhordoy y a Roger Rodríguez periodista que hace más de 20 años investiga casos de desapariciones forzadas en Uruguay y Argentina.

Lucha docente en Río Negro

31 de marzo de 2009

Corte docente en Chichinales

Los docentes agremiados en Unter mantienen cortada esta mañana la ruta nacional 22 en Chichinales, pese al fallo judicial que ordenó suspender las medidas de fuerza.




, luego de la reunión paritaria de ayer y en momentos en que la dirigencia provincial del gremio parece pegarle un mazaso al piquete sobre la ruta 22. Desde el centro político de la lucha docente y después de cinco semanas de paro, "después de una lucha histórica, buena parte de la dirigencia de la Unter está tirando la lucha abajo... y es gravísimo porque generaría un quiebre en el mismo sindicato. La esperanza que nos queda es que las asambleas de base rechace ´esta supuesta propuesta´, que rechace rotundamente el apriete de la justicia y de igual modo la intención de la burocracia sindical de acabar con una lucha que debería haber dado muchos frutos y que por ahora no fue así, porque en todo el tiempo estuvieron tirando para atrás, estuvieron actuando para ver cómo se caía Chichinales, porque creo que esto es una posición política, ellos por una cuestión ideológica no podían permitir que un piquete triunfara en esta gran huelga que llevamos los docentes rionegrinos. La esperanza está ahora en las bases, que estas no se dejen llevar por sus dirigentes, y sepan ver con claridad que semejante lucha no puede ser entregada por un pancho y una coca cola".