El hijo del presidente impulsa el renacimiento de la democracia cristiana
30 JUN 2017 - | Álvaro Vázquez no descarta ser candidato a legislador o a presidente. Le molestan los machismos, los feminismos y las provocaciones del Orgullo Gay.
Con el guiño del Señor
Dicen que hay que volver a las raíces, pero también darle vida a la renovación. También dicen que la derecha religiosa conservadora crece y es necesario pensar cómo hacerle contrapeso a su retórica. El Partido Demócrata Cristiano, junto con otras fuerzas independientes, bautizó el impulso de una nueva corriente de izquierda cristiana que busca hacer todo eso y más. Hay quienes lo ven como un espacio de reflexión ideológica, otros como un trampolín electoral.
Con el peso fundacional del frenteamplismo como bandera, luego de un
período de siesta circunstancial, el Partido Demócrata Cristiano (Pdc)
se despereza en busca de espantar la quietud y ganar visibilidad. Para
ello, con otras fuerzas creyentes formaron un nuevo paraguas que les
permite ensanchar las posibilidades en lo partidario y también en el
llano, y crearon una corriente de izquierda cristiana.
Por ahora, varios integrantes definen a la iniciativa como un movimiento
que quiere sacudir el avispero, generar acción social y robustecer al
Frente Amplio (FA) a través de los principios y valores del humanismo
cristiano. Sin embargo, los postulados, tan similares a los del Pdc, y
las caras visibles que adhieren a la corriente, como las del prosecretario de la Presidencia,
Juan Andrés Roballo, el hijo del presidente, Álvaro Vázquez, el
coordinador institucional de la Intendencia de Montevideo, Jorge
“Chileno” Rodríguez, y el director nacional de Políticas Sociales del
Mides, Matías Rodríguez, muestran, más que un nuevo movimiento
cristiano, a un Pdc que busca, a diestra y siniestra, “aggiornarse”.
RENACERÁS. El pasado 22 de junio, en una mesa
redonda llamada “Renovación de la agenda política. Una mirada de
izquierda cristiana”, hablaron el periodista Fernando Butazzoni, la ex
directora de Un Techo para mi País Cynthia Pérez, el presidente del
Pit-Cnt, Fernando Pereira, y el presidente del Instituto Juan Pablo
Terra, Horacio Otonelli. El evento funcionó como plataforma para lanzar
oficialmente el proyecto de la corriente de izquierda cristiana y como
termómetro de la receptividad.
Otonelli explicó a Brecha que la idea se viene fraguando hace muchos
años, y que si bien la mayoría de los disertantes no son adherentes de
la corriente (salvo Pereira), la amplitud que se intentó mostrar en la
inauguración deja en evidencia hacia dónde pretenden ir. Más de 200
personas asistieron al evento y están interesadas en seguir reu-niéndose
a discutir. Si bien aún tienen una agenda en construcción, la idea es
que se generen ámbitos para intercambiar opiniones sobre el ambiente,
infancia y juventud, políticas sociales y educativas, y también sobre el
FA. La tarea de la corriente, al decir de Otonelli, es doble:
“contribuir al Frente y a que éste se mantenga en el poder”.
Pero hay temas que no tienen miras de discutir, por ejemplo los de la
denominada agenda de derechos; aunque algunos de sus integrantes, como
Álvaro Vázquez, ya han adelantado sus opiniones (véase entrevista). El
trabajador social e investigador de la religión Nicolás Iglesias
entiende, de acuerdo a lo conversado con Brecha, que no sería
estratégico poner estos temas en el candelero porque, así como debilitan
al FA, debilitarían a la izquierda cristiana que, en su seno, tiene
posturas diversas.
Los participantes de la corriente de izquierda cristiana, si bien tienen
al Pdc como brazo político del proyecto, no quieren quedar encasillados
ahí, porque recalcan que son algo “mucho más allá”, y apuntan a una
proyección en el movimiento social y sindical.
El presidente del Pit-Cnt explicó a Brecha que como cristiano adhiere a
la corriente, pero sólo si se mantiene en una expresión de ideas y no se
“encorseta” en un partido. Para él, que es votante de la Vertiente
Artiguista, la corriente sólo puede prosperar “si no se encierra dentro
de un sector, si no se pierde amplitud y si nadie se siente dueño de
ella”.
Las dos herramientas para evitar que eso suceda fueron precisar, en la
convocatoria a la conferencia, que no era una “movida confesional
cristiana”, pero sí de “inspiración cristiana en el sentido
antropológico de la fe”. A esto Otonelli agregó que eso viene de sus
orígenes históricos: “El Pdc, cuando en el año 62 se define como un
movimiento no confesional político, toma esta tesis, de que no hay que
ser religioso para pertenecer políticamente a esto”.
También utilizan estos dos argumentos para responder cuando se les
pregunta sobre la incidencia de la Iglesia Católica en su accionar. De
todas formas, el politólogo Oscar Bottinelli manifiesta que hasta el día
de hoy persiste una “tensión entre la inserción de la izquierda
cristiana y la sociedad civil, en la medida que los movimientos que
operan en la sociedad civil tienen valores muy diferentes. Por algo
fueron los grandes impulsores del aborto, por ejemplo. No nos podemos
olvidar de que algunos de los que promueven la izquierda cristiana
manifestaron claramente su oposición a la despenalización”.
NO MORIRÁS. Los del palo de la democracia cristiana
miran con destellos de esperanza la respuesta popular y mediática que,
interpretan, han logrado en las últimas dos semanas. Los militantes
democristianos continuamente miran con cierta nostalgia su pasado
fundacional en el FA. Hacen hincapié en el rol de un frente que tenía
que ser amplio, aunque también indican que la izquierda cristiana era
mucho más que ellos y también se hacía notar (véase recuadro).
Hoy el Pdc se mira introspectivamente y se ve un poco anémico, un poco
escuálido. No tiene cuadros parlamentarios para incidir, ni arraigo
electoral. El partido está inserto en una Alianza Progresista que “no
crece para adentro ni para afuera” –al decir del ex director de Aduanas
Enrique Canon en un mail que se filtró y terminó publicado por El País
en 2015–, y que a su vez forma parte del Frente Liber Seregni, cuya
estructura viene mostrando signos de debilidad (véase Brecha, 9-VI-17).
El repunte que busca ahora el Pdc con esta corriente de izquierda
cristiana, aseguraron a Brecha algunos de sus integrantes, podría
permitir que en un período no muy lejano pudiera divorciarse de la
coalición astorista.
El embajador uruguayo en Argentina, Héctor Lescano, embanderado con su
partido, le dijo a Brecha que “el Pdc vive y lucha”, aunque hoy esté
lejos del rol que supo tener. El ex diputado de los demócratas
cristianos también comentó que relojea con el “máximo interés” el
proceso de creación de esta corriente humanista cristiana que “viene
creando expectativa, debate, una idea de diversidad y generando una
síntesis de renovación identitaria”.
FLORECERÁN. El reflote que intenta el Pdc se da en
un contexto de desgaste frenteamplista. El sociólogo especialista en
ciencias de la religión Nelson da Costa explicó a Brecha que este dato
de la realidad, de alguna manera, puede ser una puerta de entrada para
esta corriente: “Teniendo en cuenta la edad de los líderes, el peso que
tiene José Mujica en el Mpp, que sin él no será lo mismo, lo que fue la
Alianza Progresista, que en los hechos ya no existe, el Pdc, que casi ha
desaparecido electoralmente, al igual que la Vertiente, quedan los
partidos con estructuras duras, como el Comunista y el Socialista, más
el sector Casa Grande. Por lo tanto el FA enfrentará muchos movimientos y
necesitará tener más y distintas ofertas. Ahí cabe un espacio del tipo
izquierda cristiana que dispute lugares”.

Esto es, justamente, lo que la corriente de izquierda cristiana ansía.
Haciendo una lectura personal, Lescano opinó: “Hoy el Pdc, y sin duda
esta corriente, tienen gente joven” para “aportar a una renovación muy
importante”. Y agregó: “Hay gente que está en cargos de gobierno y, por
razones obvias, debe priorizar su responsabilidad en la gestión. En lo
personal, estoy absolutamente convencido de que esta corriente tiene
personeros como para aspirar responsablemente a una candidatura en algún
nivel que no puedo precisar cuál es, ni avanzar en nombres personales,
pero sí en cuanto a que tenemos abanderados que pueden ser una
contribución muy fresca y muy responsable de una fuerza política como es
el FA. No solamente a estar presentes en el Parlamento, que es un
objetivo muy comprensible y necesario, sino a algo más”. Habrá que ver
si su idea gana terreno en un futuro próximo.
De manera más cauta, pero también dispuesto a proyectar a futuro, el
director del Mides y secretario del Pdc sostuvo en diálogo con Brecha
que “por supuesto hay mucha gente con una capacidad enorme” y “que por
ahí es más conocida, o de referencia, pero también queremos acercarnos
al desencantado que alguna vez se acercó, o al que se está vinculando
por primera vez. Pero por supuesto queremos construir espacios para
convocar a gente que nos permita, sí, asumir lugares de representación
en el futuro. La política necesita gente que quiera asumir lugares”.
Si bien ninguno de los dos arriesgó nombres, Brecha le preguntó a
Vázquez cuáles eran sus intereses en el plano electoral, y el militante
dijo que podía contestar con lo “políticamente correcto”, pero que si
llegado el momento el Pdc le proponía algún cargo legislativo “sería muy
difícil decir que no”. También deslizó que se veía más en un papel
“ejecutivo”. ¿La Presidencia? Aún no están dadas las “condiciones”,
reflexionó Vázquez, “pero para cualquier persona que se mete en política
o le gusta la política es muy difícil no pensar en esa posibilidad como
posibilidad ideal” (véase entrevista).
EL DESTINO. La corriente de izquierda cristiana y el
Pdc, por el momento, no tienen un techo definido. El tiempo en que se
preanunciaron, según el especialista Iglesias, es estratégico. El avance
de una derecha política y religiosa, que tiene su manifestación en el
Parlamento a través de discursos conservadores, le deja a la izquierda
cristiana un escenario para balancear las tendencias y generar empatía
con aquellos cristianos que están en contra de los discursos más
reaccionarios. También –reflexiona– es un momento en que la
“sensibilidad” sobre lo religioso está adquiriendo protagonismo público,
y eso permite a las personas que ya no sea un secreto definirse como
alguien cristiano, de izquierda y practicante.
Queda por ver qué discurso adopta esta corriente de izquierda ante
algunos contenidos de la agenda progresista. Botinelli se pregunta sobre
el camino que irá a tomar: “Todo proyecto deja siempre muchas
interrogantes en cuanto a que le pueda ir bien o mal. Lo que es bastante
claro en este caso es que nace con apoyos muy importantes y desde
arriba, por lo tanto tiene bases bastante sólidas para desarrollarse
hasta donde le dé su propia fuerza e inserción en la sociedad. No es
poco que haya una actitud militante desde la Presidencia de la
República”.
Los objetivos en lo político partidario, en lo electoral y en el terreno
social están delineados. Ahora habrá que ver si remontan vuelo. Y hasta
dónde pueden llegar.
La izquierda y el cristianismo
Hoz, martillo y cruz
En un ejemplar de tapa roja estridente, con letras negras y densas,
los Cuadernos de Marcha anunciaban: “Frente Amplio: cristianos y
marxistas”. Esa publicación, parida en el otoño de 1971, sintetiza para
muchos de los entrevistados los lazos de la izquierda y el cristianismo,
y su papel en la creación de un frente que tenía que ser ancho y
abarcar bajo su manto a anarquistas, marxistas, cristianos, batllistas,
independientes y nacionalistas.
Hubo gran parte de una izquierda cristiana condensada en el Partido
Demócrata Cristiano, que le dio vida y un lema al Frente Amplio. Pero el
cristianismo estuvo presente en diversos frentes de lucha. El
Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros supo cobijar a cristianos
que dejaron su vida religiosa y empezaron a militar allí; también en el
Grupo de Acción Unificadora y en la Vertiente Artiguista hubo fuerte
presencia de cristianos.
Según Iglesias, en el marco de fines de los años sesenta, cuando toda la
efervescencia social-político-religiosa estaba en auge, no era para
nada raro que un militante de izquierda se identificara con el
cristianismo: “Era algo mucho más presente y mucho más notorio de lo que
hoy estamos acostumbrados”.
PDC se desmarca de las declaraciones de Álvaro Vázquez
01 • jul. • 2017
Lo primero fue un tuit, de tarde: “Somos militantes y constructores de la Nueva Agenda de Derechos. ¡Ni un paso atrás! Levantar estas banderas es nuestra visión”, escribieron desde la cuenta oficial del Partido Demócrata Cristiano (PDC). Sin duda, una manera de tomar distancia de las polémicas declaraciones de Álvaro Vázquez, hijo de Tabaré Vázquez e integrante del sector, que en una entrevista con Brecha dijo estar en contra del aborto y del feminismo, que es “más o menos lo mismo” que el machismo, “pero al revés”. Además, sostuvo que existe “sustento biológico” para las diferentes inclinaciones sexuales, y que en algunos casos “puede haber problemas hormonales”.
“[Álvaro Vázquez] no integra la dirección del PDC, es un compañero miembro del partido que expresó su opinión personal. Respetamos su derecho a hacerlo, pero la posición del PDC es la de respetar y reconocer las luchas de los colectivos que ha llevado adelante la agenda de derechos”, dijo a la diaria el presidente del PDC, Jorge Rodríguez.
Según dijo, el PDC asume una “perspectiva humanista” de la política, y por eso “no tenemos dudas de que la profundización de derechos es importante para lograr una democracia socialmente más integrada”.
En esa misma línea, Pablo Martínez, director del Instituto Juan Pablo Terra, aclaró que el impulso a la creación de una red o corriente de izquierda cristiana apunta a la creación de un espacio amplio, de generación de ideas y propuestas para la renovación del Frente Amplio. “Las diversas opiniones recogidas en el artículo de Brecha corresponden a quienes las formulan, pero esa no es la posición del instituto sobre el sentido de una corriente de izquierda cristiana en el FA”, dijo a la diaria. En cuanto a las aspiraciones políticas de Vázquez, quien en la entrevista no descartó ser candidato a la presidencia en el futuro, Martínez señaló: “No hemos tratado aspectos electorales, ni es es tiempo de hacerlo”.
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