martes, 13 de enero de 2009

Homenaje latinoamericano a "Vicente" en Salto

En Salto, Uruguay, El Viernes 16 De ENERO Homenaje Al Tupamaro Hugo Cacciavillani Caligari, “Vicente”



...y sepan que solo muero, si ustedes van aflojando...
Porque el que murió peleando, vive en cada compañero.







Con la presencia de compañeras y compañeros de Argentina, Brasil, Paraguay, Venezuela, Cuba, Nicaragua, entre otros países, el próximo viernes 16 a las 10 de la mañana se rendirá en el homenaje e a Hugo Cacciavillani Calagari, "Vicente", militante del Movimiento de Liberación Nacional (MLN)- Tupamaros, en su ciudad natal, a todos los combatientes fusilados en la Masacre de Capilla del Rosario.
En ese contexto, militantes de derechos humanos, políticos y sociales de Uruguay y Argentina hacen extensivo a todos los que deseen participar en el mismo a través de la Red de Noticias de DH, en la renovación de un compromiso por la Memoria, La Verdad y la Justicia a más de 34 años de su asesinato el 11 de agosto de 1974, tras entregarse con vida junto a 15 combatientes, en Capilla del Rosario, Catamarca, Argentina.
A esa hora se descubrirá una plaqueta en la tumba que guarda sus restos con el siguiente texto: "Monje de una idea de amor, capaz de abrazar el corazón de todos los pobres del mundo.
Tupamaro aquí y en todas partes del mundo. Asesinado fuera de tu Patria y en Tu Patria, porque tu Patria fue aquella donde el hombre sufre y te precisa. 11 de Agosto, Capilla del Rosario, Catamarca.
Compañía del Monte Ramón Rosa Jiménez" MLN- TUPAMAROS", a cargo de sus familiares, amigos, compañeras y compañeros que juntos transitaron por las sendas latinoamericanas por un proyecto revolucionario en las décadas de los 60 y 70.
Cabe recordar que sus restos fueron llevados a Salto el 22 de noviembre último tras ser identificado, oportunidad en que la Plaza Artigas se realizó el recibimiento a su querida ciudad natal
Después a las 19 horas se realizará un debate abierto sobre la década de los setenta y lo que sucede ahora políticamente en los países de América Latina.
La causa
Con relación a la demanda de Justicia, la causa a cargo del juez federal Ricardo Moreno y el fiscal Santos Reynoso, fue abierta nuevamente en diciembre del 2004, tras la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final y no tiene ningún detenido de los que participaron en la represión, pese a todas las pruebas presentadas.
Efectivamente, los dos principales imputados, los ex militares Eduardo del Carrizo Salvadores y Carlos Nagakama, serían citados en la primera semana de febrero acusados de los delitos de lesa humanidad, lo que implica su inmediata detención, la que hasta ahora han logrado eludir gracias a la complicidad del Poder Judicial, como en más de una oportunidad se denunció, lo mismo que Carrizo Salvadores asesora legalmente a los represores de Jujuy y Nagakama recibe las citaciones judiciales en Paseo Colón 250, Capital Federal, sede del Ministerio de Defensa de la Nación
La acción de la militancia en Salto, Uruguay el viernes 16 es una reafirmación que la unidad en la acción contra los genocidas es una herramienta sin fronteras.
RED DE NOTICIAS DE DERECHOS HUMANOS
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TABARÉ VÁZQUEZ NO PUDO CAPITALIZAR EL HALLAZGO DE UN NN
Fin de una historia tupamara
(Crítica -Martina Noailles- 22.11.2008)
Llegan hoy a Uruguay (22-11-08) los restos de Hugo Cacciavillani, ejecutado por el Ejército en 1974. Permaneció sepultado como NN durante 34 años.
En aquel invierno de 1974, Hugo Cacciavillani ya no era Hugo.
Desde hacía años había elegido ser “Vicente” y así había partido desde Uruguay para luchar por una “Latinoamérica más justa”.
El 11 de agosto de 1974, a los 22 años, perdió la vida fusilado por el Ejército argentino. Ese día, en los montes catamarqueños, perdió además su identidad. Ya no fue Hugo. Tampoco Vicente. Su cuerpo acribillado esperó 34 años sepultado como NN en un cementerio municipal. Hoy, los restos del militante tupamaro fusilado en la “Masacre de Capilla del Rosario” volverán a Salto, su patria chica.
Su tumba recuperará su nombre y también su historia. Las autoridades nacionales uruguayas buscaron hacer la presentación, pero no lo habrían logrado.
Hugo Enrique Cacciavillani Caligari fue uno de los 16 guerrilleros de la mítica Compañía de Monte “Ramón Rosa Jiménez”, asesinados el 11 de agosto de 1974, a un puñado de kilómetros de distancia de la capital de Catamarca. El comando, encabezado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), había planeado ingresar al Regimiento de Tropas Aerotransportadas número 17 para conseguir armamento.
La Unidad Militar contaba con una dotación de 800 hombres y un poderoso arsenal. La acción salió mal.
Los 42 militantes fueron descubiertos mientras cambiaban sus ropas, subidos a un colectivo escolar. Un hombre alertó a la policía y el combate se precipitó. Parte del grupo logró escapar hacia el monte. Otra fue detenida en las inmediaciones de la ciudad.
La tercera corrió la peor suerte. Intentó reorganizarse en el paraje Capilla del Rosario pero fue rodeado rápidamente por 300 efectivos del Ejército. Los guerrilleros entregaron sus armas y se rindieron. Sin embargo, horas después fueron fusilados.
En el grupo había dos jóvenes uruguayos, Cacciavillani y Rutilio Betancourt Roth. Ambos eran tupamaros, miembros del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) y, en Argentina, integrantes de la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR), que organizó la acción. “Vicente” había estado preso en 1970 en la cárcel uruguaya de Punta de Rieles y al salir viajó a Chile para sumarse al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).
Luego del golpe de Estado de Augusto Pinochet contra el presidente Salvador Allende, abandonó el país trasandino y se instaló en Argentina.
“Creemos que antes de ser fusilado estaba viviendo en San Justo con su mamá. Ella había viajado para estar con su hijo y después de la masacre fue detenida en esa casa”, reconstruye 34 años después Eduardo Arzuaga, primo de Hugo Cacciavillani, principal responsable de La reapertura de la causa y la exhumación del cuerpo fueron posibles gracias a la búsqueda incansable de Arzuaga primo del militante fusilado. y uno de los familiares que regresó a Salto sus restos.
Nidia Caligari fue víctima del Plan Cóndor. Pasó detenida tres años en los penales de Olmos y Villa Devoto, y en 1977 fue liberada en la ciudad de Colonia del Sacramento (Uruguay) sin documentos.
Allí fue secuestrada, llevada a Montevideo y torturada por los militares de la dictadura uruguaya.
Finalmente, la mamá de Cacciavillani logró obtener el asilo en Inglaterra, donde vivió hasta 1985. Eduardo Arzuaga comenzó la búsqueda de verdad y justicia movilizado por la tristeza de su tía Nidia, quien murió hace una década preguntándose dónde estaba el cuerpo de su “negrito”.
Un año mayor que su primo, Eduardo había pasado su infancia con Hugo jugando en la casa de sus abuelos maternos.
“Era un chiquilín muy querido, de sonrisa fácil y muy solidario. Se había educado en un colegio salesiano y estaba muy vinculado a la idea de la justicia social. Murió en defensa de sus ideales”, se emociona Eduardo.
Treinta años después de la masacre, familiares y organismos de derechos humanos lograron reabrir la causa en Catamarca. Además de investigar sobre los responsables de los fusilamientos de Capilla del Rosario, la Justicia ordenó la exhumación de cinco cuerpos que estaban enterrados en el cementerio municipal y que según se presumía correspondían a los guerrilleros asesinados y luego desaparecidos.
El año pasado, el Equipo Argentino de Antropología Forense logró identificar a dos de los cinco cuerpos. Eran el de Betancourt Roth y el del santiagueño Alberto Rosales Sánchez.
En septiembre, los estudios reconocieron a Cacciavillani. Dos semanas atrás, la familia viajó a Catamarca para recuperarlo y llevarlo de regreso a Salto.
“Fue tremendamente emocionante. Tomamos contacto con personas que estuvieron con él, nos contaron que habían entablado una especial amistad. Ahora es necesario justicia porque los represores están libres. Es la única manera de cerrar un capítulo histórico”, señala Eduardo, mientras organiza la ceremonia que hoy por la mañana acompañará el entierro en el cementerio de Salto, junto a la tumba de su mamá. Su familia y sus compañeros eligieron para ese instante la letra de una canción, la “Milonga del Fusilado”: “No me pregunten quién soy, ni si me habían conocido, los sueños que había querido, crecerán aunque no estoy”.
Un expediente, dos imputados, ningún detenido
El expediente reabierto en diciembre de 2004 sólo tiene dos imputados y ningún detenido.
El juez federal Ricardo Moreno consideró que la Masacre de Capilla del Rosario es un delito de lesa humanidad –y en consecuencia imprescriptible–, e imputó como responsables al ex capitán Eduardo Carrizo Salvadores y al ex subteniente Mario Nakagama. Los militares todavía no fueron indagados pero todo indica que quedarán detenidos luego de declarar, ya que según los testimonios de la causa ellos fueron dos de los asesinos.
Los organismos defensores de derechos humanos lograron averiguar que Carrizo Salvadores vive en San Salvador de Jujuy y que ejerce como abogado defensor de represores procesados por crímenes contra la humanidad en esa provincia.
En plena democracia fue nombrado jefe de la policía de Catamarca por el ex gobernador y actual presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner.
Una feroz represión contra trabajadores desocupados, que causó dos muertos, lo obligó a renunciar en 2003.
De Nakagama sólo se sabe que la dirección postal registrada en el juzgado –la misma a la que se le envían las notificaciones judiciales– es Paseo Colón 250, Edificio Libertador, sede del Ejército.



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