miércoles, 28 de marzo de 2012

Declaración de auxiliares de enfermería


LOS ENFERMEROS SOMOS DEFENSORES DE LA VIDA.
 LA SALUD NO GOZA DE BUENA SALUD¡

 Con estas líneas queremos aportar para un análisis más profundo de los hechos que nos han dejadoperplejas y conmovidas, como a la mayoría de la sociedad de la que somos parte, por el profundo dolor que ello significa a las familias, a las vidas perdidas, y al trabajo de la enfermería el cual con orgullo y sacrificio encaramos diariamente.

 Los trabajadores de la salud en cientos de miles de acciones diarias, nos dedicamos a SALVAR LA VIDA, aliviando dolores, angustias, dando gran parte de la nuestra propia en esa tarea. Esa labor está construida sobre principios solidarios, humanitarios. No es cualquier tarea. Es precisamente aquella donde la situación particular de cada uno de los seres humanos con los que nos relacionamos diariamente debe ser tenida en cuenta. Lo hacemos con conocimientos válidos, fiables, científicamente comprobados, por lo cual tenemos orgullo de ser parte de esa atención las 24 horas los 365 días del año. Porque junto a los conocimientos ponemos el corazón solidario en ella. Si fuera solamente por lo que recibimos como salario, buscaríamos otro camino como sustento económico para vivir.
Y como no dejamos de ser humanos en esta tarea, es que defendiendo la vida, convivimos diariamente con la muerte.

De aquéllos usuarios que en gran mayoría han comprendido y sentido nuestra tarea, hemos recibido siempre respeto y agradecimiento.


 LA VIDA VALE
 No somos ajenos a la sociedad que vivimos. Diariamente esa sociedad comercia y divulga desde los grandes medios masivos de difusión, desde los hechos que podemos conocer en todo el planeta, una cultura de muerte, de guerras, de hambrunas y despojo. Situación que aquí, en esta sociedad uruguaya, se expresa con muchísimos niños en los asentamientos en condiciones infrahumanas, sin techo, alimentación, sin afectos, con cárceles saturadas con jóvenes en descomposición, con prostitución infantil, consumiendo cada vez más alcohol y drogas, diezmando familias de trabajadores, instalando un futuro incierto y peligroso en cada vez más insolidario.
Se van descubriendo cadáveres de compañeros enterrados desaparecidos hace más de 30 años, intentado ocultar con tierra horrores recientes de esta misma sociedad en la que vivimos hoy.
A gran parte de esa “población de riesgo”, la atendemos diariamente en nuestros puestos más comprometidos de trabajo. Primera línea de contención de dolores de una sociedad dolorida y enferma.

 NO QUEREMOS SER HIPÓCRITAS
Por esta razón no apostamos a un análisis superficial, ni de tipo “linchamiento” sobre la situación de los trabajadores enfermeros que cometieron los homicidios que ellos mismos han reconocido. Nuestro objetivo es colaborar a un análisis crítico y que vaya a la raíz de los problemas. Porque no queremos ocultar que estos mismos lamentables hechos desnudan también la angustia y el descontrol con los que se vive diariamente la tarea en muchos lugares de trabajo.
 Las preguntas que la sociedad debe hacerse es : ¿Qué pasó con el sentido de la vida a estos dos trabajadores?
¿Que les pasó con las relaciones humanas? ¿Que les pasó con sus valores de asistencia, servicio, humanidad, dignidad, que es el motivo de todo enfermero? Solamente diciendo que son “hechos aislados” , arreglamos la situación que se vive en los centros asistenciales??
¿Procedieron de manera aislada y solamente ellos son responsables por ser los que aplicaron la sustancia o el método que fuera para provocar la muerte? Si queremos respuestas y soluciones creemos que debemos comenzar diciendo que ante una sociedad descompuesta defendemos como gremio de trabajadores de enfermería, los valores de la VIDA, la solidaridad, el compañerismo, igualdad, justicia, esfuerzo, respeto a las personas mayores, niños, y aquéllos pacientes más vulnerables.

 No justificamos actos criminales. No defendemos criminales. Pero eso sí, A NINGÚN CRIMINAL.

 Si los enfermeros acusados son responsables de sus actos, deben responder y pagar ante toda la sociedad por sus actos. Y si muchas más personas son responsables, también deben hacerse responsables. Y si todo el sistema de salud está mostrando las grietas y la decadencia social y solidaria que vivimos, si la mercantilización de la atención de la salud está colapsando los servicios como viene siendo denunciado en varias oportunidades, reclamando más trabajadores en relación a la población, también debe ser enjuiciado y condenado. Y reemplazado.
No bastará con linchar a dos criminales y ocultar tras dos árboles caídos, el bosque de la decadencia de los servicios. Incluyendo todos los centros asistenciales, públicos y privados.

COMO TRABAJAN LOS ENFERMEROS HOY?
 Pueden aislarse de ésta cultura o de la sociedad? Los enfermeros somos los primeros en recibir junto al médico todo el sufrimiento ajeno en las puertas de las EMERGENCIAS, en los CTI, en los BLOCK QUIRÚRGICOS y es imposible sustraerse al dolor y a la comparación con nuestras familias y si nos pasara a nosotros?.
 El stress, el agotamiento, la insalubridad, nos atacan todos los días. Cómo hacemos los enfermeros para no enfermar física y emocionalmente donde existe un mayor agotamiento?
 Dónde quedó, en qué cajón duerme la investigación que se realizó hace unos años por parte de la Facultad de Sicología en los sectores críticos para medir el nivel de stress del personal que dieron niveles altísimos, por lo cual recomendaban que no debían permanecer en esos sectores muchos años?
El 50% de los enfermeros tenemos doble empleo para lograr un salario que apenas llega a la media canasta familiar.

 EL ESTADO TIENE LA OBLIGACIÓN DE CAMBIAR LAS CONDICIONES DE TRABAJO Y DE SEGURIDAD PARA LA ATENCIÓN SANITARIA DE LOS URUGUAYOS. 

Hay un déficit estructural de recursos de enfermería del cual adolece el Uruguay, entendiendo que si el mismo no se atiende desde su génesis, no se podrán modificar los indicadores epidemiológicos.
 El pueblo uruguayo hoy no tiene acceso a un servicio de enfermería en calidad y cantidad necesario. Enfermería estima una fuerza de trabajo disponible a nivel nacional de 3.330 licenciados y aproximadamente 20.000 Auxiliares de Enfermería.
 Las estadísticas comparativas que se presentan a nivel internacional, nos colocan como uno de los países con mayor déficit de personal de enfermería de la región y del mundo. En cifras comparativas tenemos 10 veces menos personal profesional del que deberíamos tener con relación a la población.

 Los servicios de atención a la salud del sector público han alcanzado de manera progresiva un gran deterioro en todos los aspectos que hacen al cumplimiento de sus cometidos esenciales. Actualmente se estima que los servicios de ASSE son responsables de la asistencia de más de 1.200.000 usuarios pertenecientes a las capas sociales más pobres y vulnerables de la población.

A lo largo de todo el país existen hospitales generales, especializados, centros auxiliares y policlínicas que abren sus puertas para atender con mucha precariedad las demandas de la población. Se estiman más de 70 efectores públicos de diversa complejidad y unas 7.000 camas hospitalarias, sumado a las policlínicas rurales sostenidas con recursos comunitarios y colaboración de ministerial. Las consecuencias de las políticas económicas y su impacto sobre el sector público y privado son bien conocidas y reconocidas por todos. Carencia crónica de infraestructura física y tecnológica, falta de medios de traslado y medicamentos. Pero sobre todo, ausencia de personal calificado para la prestación de servicios a la población. ¿Qué pasa con las jerarquías de los sectores que no quieren ver que una persona no puede permanecer muchísimos años (10, 15,20) en sectores cerrados, sometidos altísimos niveles de stress? ¿Por qué no respetan las recomendaciones y/o normatizaciones de organismos internacionales como la OMS, OPS de rotar al personal de las aéreas cerradas y criticas? ¿Será que en este sistema que mercantiliza y corporativiza la salud, los enfermeros somos descartables?

 Quién cuida de la salud de los enfermeros y todo el equipo de salud? ¿Por qué nos atrapan con remuneración especial, o compensación en esos sectores que hace que los compañeros queden presos por unos pesos más a fin de mes?
¿Es la única salida?, no, la salida es : condiciones laborales más estimulantes, con salarios dignos para todos los servicios, porque todos son igual de importantes.

 Creemos que la SALUD DE LOS URUGUAYOS merece y necesita un tratamiento especial. El gobierno para recaudar más dinero de la población en la DGI reguló y reglamentó importantes beneficios económicos para lograr trabajadores con un solo trabajo. La salud de la población no merece ese trato?, no es tan importante como recaudar impuestos?? La policía tuvo trato similar. Con un presupuesto record del ministerio del interior

 Los fondos para terminar con el multi empleo serán una inversión para la salud de los uruguayos, enfermeros y usuarios .Los enfermeros brindamos un servicio humano imprescindible, ESENCIAL , no será hora de ocuparnos de mejorar, prevenir, ir hasta la raíz de los problemas y salvarnos todos juntos.
 ¿A quién le sirve un Sistema integrado de salud que mantiene el corporativismo médico y la mercantilización?
 ¿A dónde van los fondos del FONASA?

 La asistencia de salud de la población y la enfermería como parte integrante de la misma, está atravesando uno de los momentos históricos más críticos. Las acciones políticas del gobierno y el nuevo sistema de salud ,no han logrado satisfacer las expectativas mínimas de nuestro colectivo. Los cambios esperados en el sector salud, tanto en el área pública como privada, lejos de beneficiarnos han profundizado los bajos salarios, la precariedad en las relaciones salariales. La política de los hechos demuestra el continuismo del modelo. La expansión del sistema sigue supeditado a resolver las necesidades del mercado de trabajo médico. Estos hechos demuestran la postergación de la Enfermería en la reforma sanitaria. Los enfermeros hemos esperado pacientemente los cambios, hemos promovido el diálogo de manera permanente, tenemos propuestas para realizar verdaderas transformaciones pensando en nuestra gente con un SISTEMA PUBLICO ESTATAL Y ÚNICO DE SALUD

 No queremos que se vuelva a repetir la historia.

 Enfermeras por la vida, y por cambios de raíz.

 Auxiliares de Enfermería de los Públicos Maciel, Pasteur, y Hospital de Clínicas.

Algunos datos y estadísticas son del informe del Colegio de Enfermeras del Uruguay, de febrero 2010.

 enviado por La Salud para Todos

Domingo, 25 de marzo de 2012
  RELATO DE UN ENFERMERO DE EMERGENCIAS DEL HOSPITAL

Treinta años en el Maciel

 Por Emilio Ruchansky

El bar El Siglo, en la esquina del hospital Maciel, está en regla: cerveza helada, grapamiel a mano, medio y medio, whisky sin mirar la hora. Hay maquinitas para jugar al casino electrónico y en la barra un enfermero corpulento, mayor pero atlético, bebe y soporta las cargadas. “Ojo que saca la jeringa del bolsillo”, lo embroman y él, que cada tanto se da vuelta como para pegar, sonríe con toda su humanidad. Luego reflexiona ante uno, que bebe tinto antes de pasar por el urólogo, sobre las quince muertes reconocidas y ocasionadas por dos enfermeros, uno compañero suyo en el Maciel. “No tenemos que perder la credibilidad en nosotros mismos. Que esto no se convierta en una bola de nieve”, dice. El parroquiano se consuela: “A mi médico lo conozco de años”.
Es mediodía y en el Maciel ya no hay rastros de la guardia policial enviada por las autoridades en este momento –como dijo el presidente José “Pepe” Mujica– de “shock prolongado” que afectará al personal de la salud. El hospital queda a una cuadra de la comisaría primera, en 25 de Mayo 172, en la Ciudad Vieja, y es una institución: se comenzó a construir en 1781, es el primero y principal hospital del país. Ocupa toda una manzana y tiene un paso aéreo que lo conecta con un policlínico en otra manzana que mira al puerto. En 2011 atendió 119.552 consultas, practicó 3950 operaciones y tuvo 7350 internaciones.
Los del bar tienen un consejo para el que va al urólogo: “¡Que no te pinche ninguno!”. Un borrachín se acerca para decir que fue a la “analoguista” y le metieron “el dedo en el culo”. El enfermero no le lleva el apunte. “Mirá las cosas que tengo que escuchar”, farfulla. Al rato, para no ser menos, tira un mal chiste. “Ese motor funciona a inyección”, dice cuando pasa un auto ruidoso. El enfermero ya cumplió turno, está cansado pero animado con su medio y medio blanco, acepta charlar si se preserva su identidad. Advierte que tiene varias décadas trabajando en el Maciel. “El plato del día: morfina”, lo carga otro.
“Cómo es que nadie les dio pelota a esos enfermeros, si eran dos quemados”, dice sobre sus colegas presos, a quienes censura como lo hizo el propio Sindicato de Enfermería y advierte que “no son hechos generalizables”. Todavía no cae que alguien aplique “un cóctel” a un paciente dado de alta, acusación que pesa sobre Marcelo Pereira, su joven colega. “Existe la muerte después de la recuperación y la muerte súbita”, aclara. Y repite un dicho de intramuro: “Vos podés creer en Dios, pero el que te opera es un humano. Si sale mal no te quejás a Dios, le echás la culpa al humano”. Y si no fue un error lo que hizo, balbucea, “es un demente”.
Personalmente, está a favor de la eutanasia. “Consentida, si no, no es eutanasia”, aclara. Su padre, dice, murió de cáncer y los últimos meses de vida fueron devastadores. “Hizo un paro y cuando me enteré fue un alivio, todo ese asunto estaba matando a mi vieja”, recuerda. Luego cuenta cómo ve “pudrirse” a los pacientes añosos. “Queda un corazón latiendo y el resto es una rigidez casi cadavérica, más que ‘casi’. Lo ves descomponerse. Y ves a los hijos, que vienen llorando y te dicen: ‘No quiero ver a mi papá así. Me quiero llevar otro recuerdo...’.”
Ver degradarse a un paciente sin perspectiva, dice, es algo común en el hospital. El enfermero menciona algunos cánceres, como el de laringe o lengua, y detalla cómo un paciente pierde el mentón y se lo reponen, luego los pómulos hasta parte de la nariz. “Pasás y decís ‘uy, qué estás vomitando: ¿mierda?’ y resulta que le está fisturizando el intestino. Convivimos con eso. Con pacientes rígidas que gimen ‘aaay... aaay...’ y eso te va trabajando la cabeza. Es el juramente médico, prolongar lo máximo la vida, pero hay carriles: evitar el dolor. No sos Dios. Entonces le decís al médico que se está pudriendo. ‘Bueno, dale algo’, te dice.”
Esos casos, dice, son los que deberían requerir humanidad: “Pero de parte de los propios familiares”. “Pienso en la madre de alguien que tiene un cáncer de boca y se quiere ir pero no puede decir basta y los familiares no reaccionan. Pienso en los linyeras, en los que no tienen familia y se los tira.” El enfermero concluye que hay que evitar el encarnizamiento. Y al mismo tiempo, agrega, “nadie es Dios”. “A mí nunca se me pasó algo así por la cabeza, matar alguien. Puse cóctel, no te lo voy a negar. Pero el médico ya lo había charlado con los parientes”, suelta.
Su preocupación es que no se pierda la confianza en el sistema médico. “Cuando alguien se opera corre riesgos, todos corremos esos riesgos. Hay que comprender eso. Que por dos locos no vamos a manchar a todos.” “No sé cuánto le va a salir esto al Estado”, dice preocupado. Y acuerda con las palabras de Mujica, quien aseguró: “No podemos transformarlo en una patología nacional. Es lo mismo que los locos de Estados Unidos que entran a una escuela y asesinan, con ese criterio no podríamos llevar a los niños a la escuela”.
Hasta el momento, la única autoridad que reflexionó sobre la salud de enfermeros y médicos de las salas de emergencia fue el presidente. Habló de “revisar” si una persona puede trabajar 30 años en esa área, con la muerte dando vueltas, viendo el dolor permanentemente. “¿Cuáles son las razones interiores? Uno tiene que irse fosilizando para defenderse”, dijo Mujica. El enfermero ya pasó los treinta años atendiendo y ahora vuelve a la barra. “No me jodan que los cago a pinchazos”, advierte, y pide otro medio y medio.

Es raro
 
http://youtu.be/KuDYYBzBLK8


Reclamos de los enfermeros del Maciel

http://youtu.be/7pxJ-hJLtqI.







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2 comentarios:

  1. No te preocupes, trabajas mucho y cumplis mas de lo que tenes que hacer eso es merito, enfermeros del Hospital Maciel. Siempre hay resaca, lumpen si van a parar ahi. Resaca, es resaca. Que no te duela. Solidaridad

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  2. La burguesia tiene sus fuerzas represivas. El pueblo la lucha, ocupar los liceos es una medida de desesperacion, que creo que ninguno de los padres de alumnos quisieron tomar estas medidas tan drasticas, de no haber clases que sus hijos se atrasen. La salud y seguridad y el bienestar viene primero. Un alummo o alumma no puede sentarse en un asiento de cuarto de bano cuando esta deplorable , riesgo a contraer desde una diarrea a una hepatitis. Si los techos gotean en pleno invierno de frio, a que los alumnos se enfermen de gripe o de neumonia. EnTonces de acuerdo a la foto que mostro el muerto iii de los banos, esta como un excusado. Si hablamos de PREVENCION DE ENFERMEDADES donde estan las politicas aplicadas? Los padres del alumnado y los profesores quieren mas que nunca que funcione normalmente con decente locales, banos de primera. Porque las zonas de gente obrera, de clase trabajadora, y tambien de escasos recursos tiene que sufrir.

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