jueves, 19 de mayo de 2016

El identificado resultó ser Tabaré Daners


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Tabaré Daners

 19-05-2016: La 40a. audiencia pública - ante la Teralcera Corte Pen de Roma - 

del juicio por víctimas de la dictadura de Pinochet en Chile y de la Operación Cóndor en varios paìses sudamericanos, 


fue dedicada a la audición de tres testigos por los casos de los ítalo-uruguayos Ileana García y Edmundo Dossetti, militantes de los Grupos de Acción Unificadora (GAU), detenidos desaparecidos desde diciembre de 1977 en Argentina. 

Declararon Olga Ramos, Beatriz Martinez y Fausto Bucchi. También inició la declaración de Carlos Osorio - del National Security Archive (NSA) de Washington -, sobre algunos de los documentos desclasificados por el gobierno de los EE.UU.
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Olga Ramos, madre de Ileana García, testimonió con emoción sobre el secuestro de su hija, su yerno Edmundo y las peripecias para recuperar a su nieta Soledad, que los secuestradores dejaron en manos del portero del edificio. Beatriz Martinez declaró sobre el secuestro y desaparición de su esposo, Alfredo Bosco, detenido durante el mismo operativo en que fueron secuestrados Ileana y Edmundo Dossetti.
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Luego declaró Fausto Bucchi, un vecino del edificio del barrio de Vicente Lopez en donde vivían y secuestraron a Ileana Garcia y Edmundo Dossetti que - con gran coraje civil - se ocupó de la entonces muy pequeña Soledad. Bucchi denunciò inmediatamente los tres secuestros ante la Policía, el Ejército y el juzgado de San Martin, además de escribir a Montevideo a las familias de Ileana y Edmundo, que así se enteraron de los secuestros en Buenos Aires. Durante su deposición Bucchi identificó en una foto al hombre que daba las órdenes durante el secuestro de los tres militantes del GAU, al que asistió en parte, en el hall del edificio. El identificado resultó ser Tabaré Daners (años después comandante en Jefe de la Armada de Uruguay) que no figura entre los acusados del juicio en curso en Roma. 







El identificado resultó ser Tabaré Daners.

>>> Audio del Juicio 19 ABRIL 2016

martes 16 de agosto del 2005 a las 13:01 hs
El comandante de la Armada, Tabaré Daners, dijo que hará "lo imposible para poder cerrar" el tema de los detenidos desaparecidos. Propuso una reunión con los organismos involucrados en la que todos van "a tener que ceder algo pero es la única manera" de ponerse de acuerdo. Más adelante, pedir perdón u otra alternativa para dar vuelta la página será determinada por el Poder Ejecutivo, afirmó.
(Emitido a las 8.35)
EMILIANO COTELO:
Señor vicealmirante Tabaré Daners, comandante en jefe de la Armada, tengo aquí a la vista la publicación que hace hoy el diario La República del informe de la Armada sobre desaparecidos. Entonces, una primera pregunta, antes de pasar a otras: lo que está publicado hoy, ¿es la versión íntegra de ese documento?
TABARÉ DANERS:
No he leído La República.
EC - Después va a entender por qué quería sacarme esa duda. En un momento, en los primeros párrafos, el informe dice: “La Armada Nacional, consustanciada de la importante y trascendente etapa que el país está transitando, a fin de aclarar hechos lamentables sucedidos en el pasado y dar vuelta definitivamente esa dolorosa página de nuestra historia, tiene la firme esperanza de que estos actos de profunda lealtad institucional, además de hacer a la imprescindible concordia y convivencia entre todos los orientales, permitan también reafirmar la histórica convicción de la Marina de que la autoridad reside en la Constitución y el ordenamiento jurídico de la República bajo mandato soberano”.
¿Por qué hace usted, bajo su firma, esta reafirmación de la lealtad constitucional de la Armada a propósito del pedido que hizo el presidente Vázquez?
TD - Lo hago por varios motivos, porque entiendo que la Armada siempre lo ha considerado así. Eso que usted leyó no es el informe en sí, sino la elevación que hace el Comando de la Armada al señor presidente de la República en el oficio que eleva adjunto el informe acerca de los desaparecidos, como había solicitado el señor presidente de la República.
EC - Es la introducción, digamos.
TD - Exactamente, sí. Eso es un sentimiento muy arraigado en la Marina, muy arraigado en determinadas unidades de la Armada y es lo que me llevó a decir en el día de ayer que sentía orgullo de haber estado en el cuerpo de Fusileros Navales (Fusna), porque no hay que olvidar que fue la única unidad de las Fuerzas Armadas que apoyó y actuó a su riesgo en defensa de las instituciones en determinado momento, en el momento crítico que vivió nuestra República.
EC - ¿Usted alude a los hechos de febrero de 1973, al intento de golpe en aquel momento?
TD - Sí, señor, estoy aludiendo a eso.
EC - Cuando la Armada Nacional defendió la Ciudad Vieja y en particular la Casa de Gobierno. También es cierto que después la Armada participó en el golpe de Estado definitivo del 27 de junio de 1973, no se marginó. ¿Entonces?
TD - Yo no voy a volver hacia atrás en una dolorosa página no sólo de nuestra historia sino también de nuestra Armada. No hay que olvidar que en su momento, lamentablemente, la Armada estuvo dividida, feamente dividida diría yo, pero es algo, como incluso le decía al doctor Gonzalo Fernández, en lo que no quiero introducirme porque felizmente la Armada ha salido de eso.
EC - Usted está queriendo decir que reafirma como el espíritu más genuino de la Armada la actitud de febrero de 1973. ¿Eso es lo que hay que interpretar?
TD - Absolutamente, eso es lo que hay que interpretar. Y eso es lo que, le diría yo, la gran mayoría de la Armada ha mantenido siempre como un rico patrimonio.
EC - Entonces, a la luz de esa filosofía, ¿cómo se explica el comportamiento durante la dictadura misma y en particular en el trato a los prisioneros?
TD - Lamentablemente ocurrieron circunstancias o hechos que, por supuesto, no son motivo de orgullo, pero también es cierto que eso no respondió a una conducta habitual institucional sino a la de determinadas personas.
EC - Usted sabe que hoy el diario El Observador publica que el informe de la Armada ha provocado algunos disgustos dentro del Ejército, por ejemplo, donde hay oficiales que entienden que ustedes quedan como “los mansos de la película”, ésa es la frase textual que se incluye. ¿Qué comentarios le merece?
TD - No, no he recibido ese comentario de nadie en particular del Ejército, le diría que todo lo contrario, o sea que no le doy absolutamente ninguna validez a eso.
EC - En el informe –que yo estaba repasando recién con los oyentes– ustedes hacen una explicación de cómo variaron los operativos de arresto e interrogatorio durante la dictadura. Hasta 1974 se operaba contra la guerrilla con procedimientos claros, identificando claramente la unidad a la que se pertenecía y vistiendo el uniforme reglamentario, etcétera; después agrega que desde 1974 hasta 1985 “la forma de operar las Fuerzas Conjuntas varió, pasando a operarse en base a pequeños grupos en forma compartimentada, usando pseudónimos y de civil”, etcétera. ¿Por qué hacen esta distinción?
TD - Porque es un preámbulo para entender luego determinadas situaciones que se fueron dando. Eso responde a la absoluta realidad de cómo se fueron dando los hechos y cómo se fueron realizando los distintos procedimientos, es así que en su momento sucedió. En cuanto al porqué, habrá infinidad de causas que hagan a ese cambio, pero lo que se trata de establecer o de decir es cuál fue la realidad de los hechos, cómo se operó en determinadas circunstancias y cómo fue variando el tipo de acción hasta llegar a eso que está establecido ahí.
EC - Sí, usted sostiene: “Los que realmente saben quién murió, dónde murió y qué disposición se dio al cuerpo son únicamente los directamente responsables de la muerte”.
TD - Exactamente, a eso se llega de las averiguaciones y de lo que se pudo conseguir de toda la información que se observó en archivos y en conversaciones con participantes.
EC - ¿Hay que entender, entonces, que dentro de la Armada, en actividad o en retiro, no hay efectivos que hayan intervenido en estos episodios de muerte y eventual enterramiento?
TD - Perdón: la Armada no tiene ningún muerto en ninguna dependencia en absolutamente ninguna unidad, lo reitero nuevamente. En la solicitud o la orden que da el señor presidente de que se investigue se establece claramente que es acerca de los desaparecidos en Uruguay. En unidades de la Armada no desapareció ningún ciudadano uruguayo.
EC - Esa precisión también está hecha un poco más adelante en el informe que usted eleva al presidente de la República. De todos modos usted decía –y aquí tenemos uno de los puntos que estos días han generado controversia– que la orden que recibió refería a investigar sobre desaparecidos en Uruguay, pero yo tengo aquí la resolución del 8 de junio, que en su numeral 4º dice: “Se encomienda a los señores comandantes en jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, realizar la ampliación de la averiguación llevada a cabo por la Comisión para la Paz en relación a lo ocurrido con los detenidos desaparecidos, debiéndose elevar por escrito a la Presidencia de la República el resultado de dicha averiguación”. Lo que se plantea es ampliar la averiguación llevada a cabo por la Comisión para la Paz.
TD - Sí, se tomó como base el libro de la Comisión para la Paz. El libro de la Comisión para la Paz establece determinada cantidad de desaparecidos en el país, y sobre eso fue que se trabajó.
EC - Cuando ustedes le han dado al presidente de la República esta explicación, ¿qué respuesta han recibido? Porque ahora usted mismo ha anunciado que también se va a investigar a propósito de la eventual participación de la Armada o de efectivos de la Armada en desapariciones ocurridas en Argentina.
TD - No; al señor presidente se le entregaron los informes correspondientes, y son comentarios que de pronto no viene al caso mencionar en este momento; es privativo del señor presidente de la República querer decirlo o no. Yo digo que las tres fuerzan canalizan el informe de la misma manera.
En su momento a la Armada se le había solicitado ampliar o buscar ampliar la información acerca de lo sucedido en Argentina, y eso es lo que está haciendo la Armada en este momento.
EC - ¿Cuándo le fue solicitado eso a la Armada?
TD - En su momento, incluso previo a lo que solicitó el señor presidente de la República.
EC - Ah, ¿usted dice que antes del 8 de junio ustedes ya habían tenido un pedido en esa dirección?
TD - Antes ya se había tenido un pedido en esa dirección.
EC - Por lo tanto, mientras estaban elaborando este informe sobre desaparecidos en Uruguay, también estaban trabajando, paralelamente, en el otro capítulo.
TD - Exactamente, se estaba trabajando en ese aspecto.
EC - En el capítulo Argentina.
TD - Sí, sí, es así.
EC - En estos días ha surgido, tanto de la organización Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos como de algunos dirigentes del Frente Amplio que en su momento fueron integrantes de los Grupos de Acción Unificadora (GAU), una cierta contrariedad por el alcance del informe de la Armada, en la medida que no alude para nada lo que entienden que fue, sí, una intervención, un protagonismo que efectivos de la Armada tuvieron en la desaparición de militantes de los GAU que fueron detenidos en la República Argentina.
TD - Sí, estoy al tanto de eso. Se ha aclarado eso incluso personalmente con algunos de ellos, pero lo que tiene que quedar claro también es que lo que se solicitó por parte del señor presidente fue lo que se informó en su momento por escrito. Lo otro no está finalizado, se están haciendo las averiguaciones correspondientes en las unidades de la Armada que pudiesen haber estado involucrados, y cuando se tenga se elevará, como corresponde.
EC - Estamos hablando de acciones vinculadas con militantes no sólo de los GAU, sino también del Partido Comunista Revolucionario y de la Unidad Artiguista Liberadora, que operaban en Argentina, según lo que destaca hoy La República. ¿Efectivamente ustedes están en esa línea de investigación?
TD - Se está investigando las posibles conexiones que haya podido haber con Argentina por parte de integrantes de la Armada. Eso es lo que se está tratando de resolver en este momento.
EC - ¿También en general lo que fue una colaboración entre el Fusna y la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma) de la República Argentina?
TD - También en eso. Por lo que surge son de pronto contactos, intercambios de información, etcétera. Eso también se está tratando de averiguar en este momento.
EC - ¿Usted estuvo vinculado al Fusna en particular?
TD - Sí, sí, estuve.
EC - ¿En qué período?
TD - Estuve del 75 al 80 y del 90 al 94.
EC - Del 75 al 80; entonces estuvo en el Fusna en algunos de los momentos en los que se habría producido esa coordinación con fuerzas de represión de la República Argentina. ¿Usted no tuvo en su momento conocimiento de ese tipo de actividades?
TD - Aquello de lo que he podido tener conocimiento y lo que surgió de lo que se pudo averiguar en su momento está incluido en el informe que se elevó al señor presidente de la República y va a estar incluido en el informe que se elevará oportunamente.
EC - ¿Cuál era su responsabilidad en el Fusna en esa época?
TD - En esa época estuve como jefe de la Unidad de Instrucción, como S1 (la Sección de Personal del Estado Mayor) y S4 (Logística del Estado Mayor); luego estuve como segundo comandante, aproximadamente desde 1979 hasta 1980.
EC - Usted dice que lo que conoce y lo que ha podido averiguar en esta investigación a propósito de actividades del Fusna está contenido en el informe. Lo que veo como referencias al Fusna es, por ejemplo, lo que se dice del caso Elena Quinteros; el informe señala: “Con respecto al caso de la señora Elena Quinteros, artículos de prensa informaron que, de acuerdo a presuntas declaraciones de un integrante de la propia fuerza, la misma habría sido detenida por personal de la Armada y conducida al Cuerpo de Fusileros Navales”. Y agrega: “No existe ningún registro en archivo que avale tal información, e inclusive la propia Comisión para la Paz descartó dicha posibilidad”. Es la única referencia al Fusna, por lo menos que yo encuentro.
TD - No, siga un poco más.
EC - Después dice: “La participación de un integrante de la Armada en el operativo está confirmada, quien, de acuerdo a lo informado a este comando, cumplió exclusivamente tareas de vigilancia en proximidades de la embajada –se refiere a la embajada de Venezuela–, no habiendo participado, de acuerdo a sus declaraciones, en la detención en sí ni en su posterior traslado, encontrándose en ese operativo bajo directivas de OCOA”. Aquí termina lo que el diario La República transcribe; no sé si hay más en el informe de la Armada.
TD - No, hay luego una serie de información sobre lo que tenía registrado la Armada en su momento acerca de cada uno de esos detenidos desaparecidos.
EC - ¿Hay que entender que existe un anexo, aparte de esto que está publicado hoy?
TD - Existe un anexo que son las fichas de cada uno de los ciudadanos desaparecidos.
EC - O sea, del listado que suministra la Comisión para la Paz, ustedes incluyen los comentarios o las referencias que desde la Armada se han podido conocer.
TD - De cada uno de esos ciudadanos.
EC - Y en algunos de ellos aparecen algunas vinculaciones con el Fusna o con actividades del Fusna, debo entender.
TD - Sí, puede existir en alguna, no me acuerdo de memoria, no tengo el informe aquí enfrente. Se adjunta la información de cada uno de esos ciudadanos.
EC - Yo le preguntaba hoy al comienzo de la entrevista si lo que publicaba La República estaba completo porque en declaraciones que usted formuló ayer al pasar dijo que el informe sí admitía que en el Fusna se hubiese cometido torturas y yo no encontraba eso en lo que está publicado hoy.
TD - También se desprende de los procedimientos. Cuando se habla de cómo se efectuaban esos procedimientos, implícitamente está el hecho de los apremios.
EC - Ah, usted dice que está puesto de manera implícita.
TD - Implícita, cuando se hace el racconto de cómo se operaba.
EC - ¿De qué manera se va a completar la información pendiente? ¿Cuál va a ser el procedimiento y cuáles son los plazos que ustedes manejan?
TD - Cuando se habló con el doctor Gonzalo Fernández no se habló de plazos. Cada uno de los grandes mandos que posee la Armada que tenga bajo su jurisdicción algo que ver con la parte de inteligencia u operativos que se hayan efectuado en esa época deben elevar el informe correspondiente. Una vez que se tengan esos tres informes se hará el informe final y se elevará.
EC - Una de las puntualizaciones que usted ha hecho es que la Armada no intervino en ningún vuelo trayendo detenidos de la República Argentina.
TD - Sí, es así.
EC - ¿Lo tiene completamente seguro? Es una especulación que ha circulado en la medida que la Armada…
[Se interrumpe la comunicación.]
***
EC – Daners, simplemente un par de preguntas para completar esta entrevista. Yo lo consultaba a propósito de la afirmación muy contundente que usted ha hecho en cuanto a que la Armada no intervino en vuelos trayendo prisioneros políticos uruguayos que hubiesen detenidos en Argentina.
TD - Sí, señor.
EC - Esa especulación ha surgido más de una vez, en especial en estos días a partir del reconocimiento que hizo la Fuerza Aérea de haber encabezado por lo menos dos vuelos, en julio y octubre de 1976. Se ha hecho esa especulación en la medida que la Armada también posee aviones e incluso helicópteros. ¿Usted tiene la total certeza en ese sentido?
TD - Absolutamente la total certeza de que no se produjo ningún vuelo con unidades de la Armada.
EC - O sea que en ese punto ya no es necesario seguir investigando, usted ya tiene la conclusión.
TD - Tenemos la certeza, existe esa conclusión, e igualmente se va a reconfirmar lo que afirma la Armada.
EC - ¿Cómo le resulta a usted esta tarea en la que se encuentra embarcado a partir de la solicitud de la Presidencia de la República?
TD - Creo que todos tenemos un doble sentimiento, de querer de todas las maneras y tratar de colaborar al máximo para cerrar definitivamente esto. En el año 73, cuando se produce el golpe de Estado, yo era guardia marina, hoy soy vicealmirante, llegué a la cúspide de la carrera y seguimos todavía tratando de solucionar definitivamente esto, que evidentemente no le hace bien a ninguno de los uruguayos. O sea que en lo que a nosotros respecta vamos a hacer lo imposible para poder cerrar esto definitivamente.
Después es doloroso tener que estar removiendo cosas que no son gratas, que en muchos casos evidentemente atañen a ex integrantes de la institución que han cometido hechos que no son justificables, yo no los justifiqué en su momento, no los justifico ahora ni los justificaré nunca. Entonces es también un sentimiento de dolor estar buscando información por todos lados para poder llegar a algo positivo en esto.
EC - Usted sabe que hay una pregunta que sobrevuela todo este proceso de investigaciones, que es cómo se cierra esta etapa. Ahora queda claro que las investigaciones van a ser un poco más prolongadas y profundas de lo que en principio se había anticipado; por otro lado continúan desarrollándose las excavaciones en algunos predios militares en busca de restos; paralelamente está actuando la justicia penal en algunos expedientes. ¿Cuál es su sensación, su impresión? ¿Cómo se cierra esto?
TD - Yo personalmente creo que esto se cierra en una gran reunión entre todos los involucrados. No hay que olvidar que el país vivió momentos muy difíciles. Abstrayéndonos absolutamente de nombres, tratando de ser lo más objetivos en esto, cuando se llamó en defensa de las instituciones fueron 150 personas a la plaza Independencia.
EC - Usted está hablando de aquella fecha, febrero de 1973.
TD - Exactamente. Algo evidentemente sucedía en el país en ese momento, hoy sería impensado, si se llamara en defensa de las instituciones, que fueran 150 personas. Entonces todos tenemos que hacer el mea culpa correspondiente y ponernos de acuerdo en esa gran reunión donde todos o la mayoría de los estamentos del país estén representados para que esto no vuelva a suceder nunca más.
EC - Esa referencia que usted hace a una “gran reunión”, ¿hay que tomarla literalmente? ¿Usted está pensando en un encuentro de representantes de las distintas partes que estuvieron enfrentadas?
TD - Sí, señor.
EC - ¿Ésa es su idea?
TD - Enfrentadas y que tuvieron algo que ver con la sociedad.
EC - Sí, claro, porque cuando uno dice las cosas en los términos que yo acabo de decirlas para simplificar, inmediatamente surgen voces que dicen: “No, escuche, yo no estuve enfrentado con nadie, y sin embargo padecí las consecuencias de los enfrentamientos o de la dictadura, lisa y llanamente”. Una enorme porción de la sociedad padeció aquellos años sin estar involucrada directamente en las acciones violentas, por ejemplo.
TD - Sí, sí, pero también hay que remontarse a lo que sucedía en ese momento. Tampoco vamos a olvidar que hubo una guerra interna, que uno salía a la calle y no sabía si volvía, de ambos lados. Entonces hubo situaciones, de pronto no deseadas por nadie pero que sucedieron, y creo que tenemos que llegar a un punto de equilibrio en todo esto. Lo he dicho infinidad de veces y lo reitero una vez más: en un país de 3.000.000 de habitantes estamos de acuerdo en los grandes temas o somos inviables como país. Hace más de 30 años que sucedieron los hechos y seguimos todavía como si hubieran sucedido en el día de ayer.
EC - Sí, a todos nos pesa seguir ocupándonos de estos temas hoy, no es algo que hagamos con placer.
TD - Ni que hablar. Y mucho menos nosotros, le puedo asegurar.
EC - Usted piensa en una reunión, tiene en la cabeza la idea de una reunión con las distintas partes.
[Se interrumpe la trasmisión.]
EC - Esta entrevista viene accidentada, hace un rato se cortó el teléfono, ahora se produce una breve interrupción en nuestra trasmisión.
Yo le había hecho la pregunta a propósito de cómo concebía esa reunión, en quiénes pensaba para que participaran en ella.
TD - Básicamente en un encuentro nacional donde todos, de loso la mayoría organismos o las organizaciones, estén representados. Todos vamos a tener que ceder algo en esto, evidentemente, pero creo sinceramente que es la única manera de ponernos de acuerdo y dar definitivamente vuelta la página.
EC - ¿Es una idea suya? ¿Es una idea de la Armada?
TD - Es una idea personal, usted me pregunta. Yo no he consultado esto con los demás almirantes.
EC - ¿Lo ha conversado con los comandantes del Ejército y de la Fuerza Aérea?
TD - No puntualmente así, pero me atrevería a decir que la mayoría va por el mismo camino. No puedo poner yo palabras que ellos no han dicho, pero por comentarios que hemos hecho creo que vamos avanzando en ese camino.
EC - ¿Se lo ha mencionado al presidente de la República también?
TD - No quisiera responderle esta pregunta; discúlpeme.
EC - Un ingrediente en el cual se piensa cuando se piensa en cómo dar vuelta la página, en cómo cerrar una etapa como esta en los países que han atravesado situaciones de enfrentamiento y violencia como las que nos tocaron a los uruguayos, un elemento del cual se habla, es de la posibilidad de pedir perdón. ¿La Armada está dispuesta a pedir perdón? ¿Maneja esa posibilidad?
TD - El pedir perdón, el nunca más o lo que tenga que ver para cerrar definitivamente la página es algo que va a establecer el Poder Ejecutivo. No quisiera opinar antes de que el gobierno establezca cuál va a ser el hecho en sí. Lo que sí le digo es que en lo que sea la Armada va a apoyar y colaborar al máximo para terminar esto definitivamente.
EC - Es decir que ése le parece un camino viable.


>>>> Y ahora qué?








TD - Me parece el camino viable lo que al respecto establezca el Poder Ejecutivo en ese sentido.

Reconocido

Dos testigos, dos abogados. Así se puede contar la última audiencia del
juicio para la causa Operación Cóndor que se realizó en Roma el viernes.
Los testigos: Carlos Alberto Dossil y Luis Alberto Rodríguez Silva; los
abogados: Fabio María Galiani, que representa a la República Oriental del
Uruguay y otras partes civiles, y Francesco Guzzo, defensor de Jorge
Néstor Tróccoli. Nadie más en el Aula para enfrentarse y debatir sobre
las deposiciones de los dos declarantes (estaba presente el fiscal
Giancarlo Capaldo, que no intervino y asistió impasible a toda la
audiencia). La declaración de Carlos Alberto Dossil fue especialmente
discutida entre las dos partes, por la importancia de las afirmaciones que
hizo acerca de las responsabilidades de Tróccoli. Dossil, que ya había
declarado en 2001 ante la Comisión para la Paz, refirió las
circunstancias de su secuestro, ocurrido el 28 de noviembre de 1977, cuando
estaba en su apartamento. “Me detuvieron tres personas, dos con uniforme
del Fusna [Fusileros navales] y uno de particular”, cuenta. El abogado
Galiani pidió entonces a la Corte que se le mostrara una foto al testigo,
para que identificara a la persona que lo capturó. Dossil lo reconoció al
instante y respondió sin vacilar: “Es él, es Jorge Néstor
Tróccoli”.

“Tocaron a la puerta, yo abrí, y había un hombre a cara descubierta que
me apuntó con una metralleta a la garganta. Me llevó a un lugar que
después identifiqué como el Fusna y me interrogó sobre Edmundo Dossetti
y sobre otros integrantes de los GAU [Grupos de Acción Unificadora]. La
persona que me detuvo fue la misma que me interrogó y me torturó; la
reconocí, aunque estaba vendado, por el fuerte timbre de voz, y por una
actitud de mando que era la misma que ejerció cuando vino a secuestrarme
en mi casa. Quería saber la dirección de Dossetti en Buenos Aires; me
amenazó con llevarme a Buenos Aires para reconocer el lugar en donde
vivía Dossetti. Hablaban de una lancha para ir a Argentina, y
efectivamente yo escuché diferentes ruidos de barcos que llegaban y
partían del Fusna. Fui interrogado desde el 29 o 30 de noviembre hasta el
10 de diciembre. Luego volví a ser interrogado alrededor del 28 de
diciembre, y finalmente tuve un interrogatorio, que fue más una charla, el
15 de enero. Durante ese último coloquio de enero me dijeron textualmente:
‘Al final lo agarramos a José [Edmundo Dossetti]’ y me dijeron
también que la suerte de él no iba a ser la misma que la mía. Yo,
después, fui llevado al Penal de Libertad; él desapareció”.

El contraexamen del abogado de Tróccoli fue minucioso y dirigido a
desacreditar al testigo y sus recuerdos. Preguntó varias veces cómo
había podido reconocer a Tróccoli aun estando vendado, cuántas personas
lo interrogaban, quién interrogaba y quién torturaba; cuántas veces fue
interrogado. Dossil contestó eficazmente, reafirmando con fuerza que
Tróccoli lo detuvo a cara descubierta, y detallando las torturas que
sufrió: “Plantón sin agua y sin ir al baño, y si usted se caía, lo
levantaban a patadas. Colgamiento con dos polos eléctricos en los dedos
gordos de los pies que trasmitían corriente. Dos veces más, electricidad
sin colgamiento, cachiporras en las piernas amenazando con llegar a los
genitales, ruleta rusa y estiramiento de tendones. Todo eso me hizo
Tróccoli y, en un caso, entró a la sala de tortura el comandante del
Fusna y me torturó salvajemente él mismo, haciendo llegar la electricidad
a la altura del corazón”.

El otro testigo fue Luis Alberto Rodríguez Silva. Se presentó como
periodista desde 1980, investigador de derechos humanos, conductor de un
programa en CX30, Radio Nacional, y de numerosos artículos, informes y
libros. “Ya declaré en el juicio a Gregorio Álvarez, el mismo en el que
estaba imputado Tróccoli antes de fugarse”, dijo. Silva llevó a la
audiencia un documento estremecedor: una entrevista grabada a Rosa
Álvarez, una mujer uruguaya ya fallecida, secuestrada junto a la familia
Severo en abril de 1978 y detenida en el pozo de Quilmes, en Buenos Aires,
en donde pudo encontrar -y dar, por lo tanto, testimonio de su existencia
con vida en ese lugar en aquella fecha- a muchos integrantes de los GAU y
del PCR [Partido Comunista Revolucionario]. Se escuchó una grabación
antigua, un tanto ruidosa, en la que se percibe la voz límpida y aún
asustada de una mujer debajo de la traducción italiana. “La celda sería
de dos metros por tres. Ni dos metros. […] Ahí estuve 19 días”,
narra. Y sigue: “A los únicos que sacaban, que les sacaron fotos y los
fichaban, fue a ellos, tan es así que yo estaba desesperada, porque
parecía que no existía. […] Yo pensaba: mientras me llamen tengo una
posibilidad de defenderme […]. Tanto molesté al guardia, que me dijo:
‘Bueno, yo no puedo hacer nada, porque ustedes están bajo la custodia de
uruguayos; nosotros lo único que hacemos es darles comida y sacarlos al
baño’”. El testimonio de Álvarez fue grabado en 1985, pocos días
antes de la asunción de Julio María Sanguinetti como presidente. Rosa,
aún aterrorizada, recordaba la presencia de militares uruguayos en Quilmes
y contaba la desesperación que pasaban de noche: “La tortura más grande
venía de las 23.00 a las 4.00. Ya a las 23.00 sentíamos la llave que
abría la puerta y era una desesperación, porque hasta las 4.00 eran
gritos, eran pedidos de por favor, por favor y Dios mío”. Rosa incluye
en su testimonio el tremendo relato del parto de Aída Sáenz: “Ella
hablaba de que la niña era hermosa, que se la habían mostrado, que la
había visto. La chica nació el 26 o 27 de diciembre, porque ella me dijo
que estaba ya por tener familia el 23, cuando la agarraron. Y me dijo que
le habían provocado el parto, porque le habían puesto una cuchara en la
vagina y le habían dado picana […]. Le dijeron que la niña iba a ser
llevada a un orfanato, pero que el día que saliera la iba a poder
tener”.

Silva aclaró, sobre el final de su deposición, que había sido muy
difícil conseguir el testimonio de Rosa Álvarez, porque la mujer, ajena a
la militancia, estaba aterrorizada. Pero al mismo tiempo, subrayó el
periodista, Álvarez fue muy específica respecto de la participación de
militares uruguayos en operaciones en Argentina.

Alberto Silva terminó su testimonio con un agradecimiento a la Corte y al
jurado popular, recalcando que “hay una persona que vive libre acá en
Italia mientras sus víctimas piden justicia y siguen sufriendo. Este
juicio es una señal para el mundo, porquemas allá del tema estricto de la
justicia, es construcción de memoria”.

IDENTIFICAN A TABARÉ DANERS

Un testigo identificó a Tabaré Daners como comandante del secuestro del
matrimonio Dossetti en Buenos Aires en 1977. El abogado Fabio Maria Galiani
pidió permiso a la Corte para mostrarle al testigo Fausto Humberto Bucchi
algunas fotos, y le preguntó a este si reconocía a alguien. Bucchi miró
en silencio las hojas blancas donde estaban impresos los rostros en blanco
y negro. Pasaron algunos minutos; la tensión se respiraba en el Aula
Búnker de Roma, donde se están desarrollando las audiencias del juicio
por el Plan Cóndor. Bucchi levantó la cabeza, se acercó al micrófono y
dijo que sí, que reconocía a un hombre. La Corte le pidió que leyera el
nombre y el número escritos en la hoja en la que está retratada la cara
reconocida: “626. Tabaré Daners”, leyó el testigo. Galiani aclaró a
la Corte que en aquel momento Daners era el comandante directo de Jorge
Néstor Tróccoli, y añadió que, aunque no se trataba de la primera vez
que ese testigo declaraba en un juicio, era la primera vez que se le
mostraban fotos y se le pedía que hiciera un reconocimiento. Bucchi viajó
a Roma para declarar sobre el secuestro y la desaparición del matrimonio
de uruguayos Edmundo Dossetti e Ileana García Ramos y de Fernando Bosco,
sobre los que también atestiguaron, en la audiencia de ayer, Olga Ramos
-madre de García y suegra de Dossetti- y Beatriz Martínez, esposa de
Bosco.

“El 21 de diciembre de 1977, aproximadamente alrededor de las 23.00,
cuando volvía a mi casa, encontré en el hall del edificio a gente
extraña que portaba armas cortas y metralletas, vestida de civil.
Presioné para entrar, pero no me lo permitieron y me detuvieron en el
hall”, relató Bucchi. “En esa oportunidad vi que bajaban del ascensor
a una persona que estaba esposada. Yo no la conocía, pero luego supe que
era Fernando Bosco, un amigo del matrimonio Dossetti que vivía en el
edificio, y que los tres desaparecieron juntos”, agregó.

Bucchi permaneció retenido un buen rato en el pasillo del edificio y vio
por lo menos a nueve personas que desempeñaban diferentes papeles en el
operativo, según relató a la Corte. Pero un rostro le quedó impreso en
la mente: el del hombre que llegó a último momento, quien bajaba del
apartamento de los Dossetti y llevaba envuelta en una frazada una máquina
de escribir. “Él se sorprendió mucho al verme allí, y comenzó a dar
órdenes a los demás. Yo señalé que tenía que guardar mi coche, que
había quedado afuera, en el garaje, y él le encargó a uno de los otros
que me acompañara”, contó.

Ese hombre, según el reconocimiento que hizo Bucchi, era Tabaré Daners,
ex comandante en jefe de la Armada entre 2004 y 2006. Ese reconocimiento
constituyó el hecho central de la audiencia del Plan Cóndor de ayer y
podría tener consecuencias tanto para el juicio como para la causa del
secuestro y de la desaparición de la pareja Dossetti, dijo el abogado
Galiani a la diaria.

Además, Bucchi, que en el momento del secuestro era vicepresidente del
consorcio en el que vivían los Dossetti, brindó a la Corte valiosa
información, que presentó de manera ordenada y prolija, sobre los hechos
y sobre el caso de la hija del matrimonio desaparecido, Soledad. Como
contó su abuela, Olga Ramos, gracias a la valentía y al coraje cívico de
ese hombre, la niña no siguió el mismo destino de sus padres.

Bucchi es la persona que escribió una carta a la familia Dossetti
contándole lo sucedido, es quien fue al Juzgado de San Isidro y denunció
ante una jueza lo ocurrido y detallando las circunstancias en que los
hombres que se llevaron a los Dossetti abandonaron a la hija del matrimonio
en manos del portero, a quien le dijeron que iban a volver a buscarla.

La niña fue, efectivamente, retirada por integrantes de la Brigada
Femenina de Policía de San Martín, pero el hecho de que Bucchi hubiera
alertado a la jueza la salvó de un destino similar al de tantos niños que
fueron secuestrados y apropiados. Cuando Ramos llegó a Buenos Aires,
Bucchi fue la persona que la acogió, la ayudó a buscar alojamiento y la
acompañó al juzgado en el que había denunciado el abandono de Soledad.
Después, cuando la jueza de San Isidro autorizó el retiro de la niña,
Bucchi acompañó a Ramos a buscarla. 38 años pasaron desde entonces, y
recién hace unos días Fausto Humberto Bucchi, Olga Ramos y Soledad
Dossetti volvieron a verse, para viajar a Roma juntos.

“Mi esposo, Alfredo Fernando Bosco, tenía 24 años y militaba por sus
ideas. Trabajaba en un banco y era dirigente gremial, frecuentaba la
Facultad de Ciencias Económicas. El 28 de noviembre fueron a buscarlo al
trabajo, después que había ya salido, y, al no encontrarlo, dieron la
orden al gerente de que avisara al Fusna [Fusileros Navales] cuando
llegara. Esa misma noche, Fernando se salvó de otra tentativa de
secuestro, porque fueron a nuestro domicilio pero no nos encontraron”,
contó Beatriz Martínez. Su marido fue secuestrado junto a los Dossetti en
Buenos Aires, a donde había ido para escapar de la persecución:
“Imaginé que estaba en el apartamento de Dossetti, y tiempo después, al
no tener noticias de él -la última postal la recibí el 24 de diciembre-,
pensé en llamar a la familia Dossetti en Montevideo. Así supe que Ileana
y Edmundo habían sido secuestrados y que había otra persona con ellos.
Olga Ramos había encontrado en el apartamento devastado de la hija algunos
trajes que no reconoció, y me los mostró. Eran de Fernando. Así me
enteré de su secuestro”.

Durante una pausa en la audiencia, estudiantes que habían asistido al
juicio se acercaron a Ramos y Martínez, a quienes agradecieron su
presencia e hicieron preguntas, ya que querían saber más sobre sus vidas
y sobre lo que significa perder de esa manera a un ser querido. Ese
encuentro resultó una larga charla sobre memoria, justicia e historia.

El último testigo del día fue Carlos Osorio, un experto en archivos
desclasificados, integrante de la ONG The National Security Archive. En la
primera parte de su deposición, que terminará hoy, sentó las bases para
entender el sistema de archivos desclasificados y analizó los documentos
fundacionales del Plan Cóndor, así como las reacciones del gobierno
estadounidense ante la gravedad de lo que estaba pasando a raíz de las
operaciones coordinadas establecidas por los gobiernos del Cono Sur. Es
particularmente impactante una conversación entre el secretario de Estado
estadounidense, Henry Kissinger, y el canciller argentino, almirante César
Guzzetti, del 10 de junio de 1976. Esa charla revela la aprobación de
Kissinger a la colaboración regional para suprimir a la izquierda.
Kissinger apoyó, esencialmente, este enfoque: “Si hay cosas que se deben
hacer, deberían hacerlas rápidamente y volver lo más pronto posible a
los procedimientos normales”.


1 comentario:

  1. DANERS SOS UN TORTURADOR Y ASESINO AL IGUAL QUE TODOS LOS OFICIALES DEL F.U.S.N.A DE ESA EPOCA,HAY MUCHA INFORMACION TUYA Y DE TUS SECUACES SOBRE LOS OPERATIVOS DE INTELIGENCIA MONTADOS EN ARGENTINA PARA SECUESTRAR COMPAÑEROS , TRAERLOS ,TORTURALOS Y DESPUES MATARLOS, O ACASO NO ¿ SABES LO QUE ERA LA MAQUINA DE PICAR CARNE?. ACASO NO SABES DE LA COMPAÑERA EMBARAZADA QUE COLGARON BOCA ABAJO Y LE PEGARON EN LA PANZA HASTA MATARLE EL BEBE , Y MURIO COLGADA POR EL DERRAME DE SANGRE VAGINAL. ¿ESO NO LO SABES NO? Y DE LOS CUERPOS SEMIDESNUDOS DE LOS COMPAÑEROS/RAS MUERTOS EN LA TORTURA O CON UN TIRO EN LA CABEZA ,ESTIVADOS COMO BOLZA.
    DANERS ANDA Y PREGUNTALE A ISRAEL SI DIO VUELTA LA PAGINA CON LO MISMO QUE HICIERON LOS NAZIS EN LOS CAMPOS DE CONCENTRACION, UNA FIEL COPIA DE LO QUE HUSTEDES HICIERON . COMO MILITAR SOS MUY MALO PARA HACER DISCURSOS PATRIOTEROS DE CUARTA, PEDAZO DE CAMIONERO ASESINO. VOS SABES BIEN LO QUE TE ESTOY DICIENDO EN EL LEXICO DE LA ARMADA. TE VAS A TENER QUE CUIDAR, PERO NO DE NOSOTROS SI NO DE TUS PROPIOS SERVICIOS QUE NO HAGAN LA BOLETA, O LA ORDENE LA C.I.A COMO A TRAVAL

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